jueves 17 de diciembre de 2009

Carta a los reyes 2009

Ayer estuve toda la mañana con esto. Siento la extensión. Quienes me conocéis bien y/o me leéis habitualmente ya sabéis de qué va. Es curioso pensar que dentro de un año lo miraré sin saber si me reiré o qué.

PEORES SENSACIONES DE 2009
1.- Rendirme. No querer salir de la cama ni para ducharme. No querer pensar. No tener expectativas. No querer trabajar, porque no veía recompensa. No querer luchar contra ello. Pasar horas y horas ahí tumbada, viendo series, sin querer salir. Sentirme una mierda por no tener ganas de salir de la mierda. Ser débil.
2.- Enviar temas todos los lunes al periódico y no recibir respuesta siquiera. Estrujarme la cabeza por mejorarlos. Ver que tampoco. Ver que alguno de esos temas finalmente salía, y no lo firmaba (cobraba) yo. Ver que trabajar más daba igual, que no me compraban temas por mucho que hiciera. RENDIRME. Encontrarme con que me habían bajado la remuneración por artículo entre un 15% y un 18% cuando llegó una factura. Decepcionarme con mis jefas por no haber dicho nada y hacerse las longuis –creía en ellas. Sentirme un fracaso.
3.- Sentir que a lo mejor verdaderamente él era incapaz de luchar contra ello. Dudar en serio por primera vez, sin dejar de quererle ni un minuto.
4.- La enfermedad de una persona a la que quiero y admiro muchísimo. Va el cuarto porque sé que hoy en día estas cosas se superan, pero siempre es un shock y una preocupación.
5.- “Vamos a tener que prescindir de ti”
6.- Descubrir que en el proyecto documental en el que me había metido no tenían dinero ni para cubrir la fase de desarrollo, cuando me habían dado a entender que sí. Por fin me había ilusionado con algo después del periódico, y salió rana. Que muchas de las expectativas que me habían propuesto, como el Sunny Side, resultasen incumplidas. Que se frustrasen mis expectativas y que la ilusión con la que trabajé fuese inútil. La desesperanza.
7.- Discutir seriamente con uno de mis mejores amigos desde hace varios años. Sentir que había sido ingenua respecto a él todos estos años. Explotar en esa discusión por toda la rabia que tenía dentro, delante de otra amiga, que lo tragó todo sin tener por qué. Querer salir corriendo. Y que, pese a arreglarlo después, lo nuestro nunca haya vuelto a ser lo mismo. La saudade.

MEJORES MOMENTOS DE 2009
1.- Que en esos momentos, de madrugada, en los que me despertaba un instante, él estuviese ahí. Abrazarle y volverme a dormir plácidamente. Los despertares junto a él. Los desayunos de café con leche y un número par de galletas, en la cama. La independencia junto a él.
2.- Que también estuviese cuando todo iba mal. Siempre, siempre, poder hablar con él. De todo. Que me mirase comprendiendo, sin decir nada. A veces diciéndolo. Ver sus ojos preocupados esforzándose por darme el tiempo que me hacía falta para estar bien. Que me ofreciese su apoyo para que hiciese lo que fuera por ser feliz. Que haya sido mi red cuando estaba en la cuerda floja. Esta sensación no la tenía cuando él lo hacía, claro. La tengo ahora, que ya todo pasó.
3.- El cumpleaños de mi madre, escuchando a mis hermanos hablar. Verla a ella feliz. Me hace tan feliz verla a ella feliz…
4.- Aprender a salir del hoyo y volver a querer tener expectativas.
(Tengo que decir que las cuatro primeras han sido muy difíciles de ordenar, porque las cuatro son muy intensas, y la cuarta podría lo mismo ser la primera).
5.- Abrir la web de la escuela pensando “a ver quién es el enchufado al que le han dado la beca Ibermedia” y ver mi nombre y mis dos apellidos. Presentir que, por fin, algo podría ir bien. Que los planetas se alineaban para que tomase una decisión. Que tal vez podría haber luz al final del túnel. El apoyo incondicional que me dio absolutamente toda la gente que conozco. Y mis padres. Que el curso me sirva para dar el salto al vacío.
6.- La amistad que me une a mi querida Sara. Cómo me ha apoyado siempre, como me respeta, su forma de querer. Tener una amiga así me hace sentir orgullosa de mi misma y honrada cada vez que pienso en ella. (Te quiero zorra, ya sé que soy una petarda y todo eso, y pienso serlo muchos años más).
7.- Toda la gente deliciosa que he conocido en los últimos meses en distintas ocasiones: Alergia, el Instituto, Solita… Mi (nuevo) cuñado y su familia. Me parece que estoy empezando a volver a creer que hay gente buena y limpia en este mundo. Y tal vez esta sensación no debiera ir la sétpima.

EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2010
1.- Que mi familia siga bien, salud y alegría para todos ellos.
2.- Que mi querida y admirada enfermita se ponga bien del todo.
3.- Que él pueda con ello.
4.- Ver más a mis hermanos. Ver más a mis padres.
5.- Aprender a esforzarme por ver a las personas a las que quiero y que me parecen limpias. Pasar de socializar por socializar. Aprender a priorizar a quién doy mi tiempo y a quién no.
6.- Ganar para vivir, haciendo un trabajo honrado.
7.- Hacer mis proyectos. Signifique lo que signifique eso. Tal vez lo sepa dentro de un año.

martes 15 de diciembre de 2009

Duele diciembre

Sí. Soy así de típica. De idiota. De simple, de poco original, de nostálgica, de ingenua. Lo soy. Soy de esas que repasa su vida cuando acaba el año y ve las luces de navidad por las calles. Que se plantea objetivos nuevos, aunque sabe que no tienen por qué cumplirse. De esas que nunca para de analizarse, aunque duela. Algo típica, algo idiota, algo masoca. Algo de todo, mucho de nada.

Este año duele diciembre. Jamás imaginé la magnitud de la tormenta que ya presagiaba en enero. Y, antes de escribir mi Carta a los Reyes de 2009, he hurgado en mi Carta de 2008. Para hacer balance. Para ver qué deseaba entonces. Para analizarme más, si cabe. Quienes me seguís hace tiempo sabéis que 2009 ha sido para mi especialmente duro. Vamos, que este año me costará escribir mi Carta a los Reyes, que será mi próximo post, por supuesto. Ahora, antes de eso, quería poner 7 respuestas reales a los 7 deseos que anhelaba el 17 de diciembre de 2008 (si os interesa, aquí tenéis la carta de 2008 en ventana paralela).
1.- Mi mayor deseo, el más importante, se ha cumplido sólo parcialmente, ya que una persona muy querida mía está luchando contra un cáncer siendo aún bastante joven. Pero sigo dando gracias por lo bien que estamos todos y, pese a todo, esto sube la nota media de mi 2009.
2.- Jaja. Qué equivocada estaba. Qué naive, qué triste me ponía saber que nunca sería una más allí. Qué idiota fui por no afrontar antes que jamás podría luchar contra las ventajas que daban a quienes entraban allí por máster.
3.- Promesa incumplida, como todos los años.
4.- Sí, claro, jaja, lo más gracioso es que verdaderamente creía que si me iba bien y me mantenía en el periódico podría haberlo hecho…
5.- Bueno, tanto como que se acabe la crisis… Lo dudo. Pero en fin… He aprendido a buscar horizontes nuevos pese a que haya crisis y comprendido que en realidad es nuestra propia cabeza y la obsesión con lo mal que nos va la vida lo que nos impide muchas veces salir adelante con nuevos proyectos. Así que sí, me he hecho capaz de buscar mis propios horizontes, contra viento y marea, que es de lo que iba la vaina.
6.- Pues nada, que siguen metiéndole una caña increíble. Pero él cada vez lo lleva mejor. Qué grande es.
7.- Bien, objetivamente este deseo se ha cumplido. Donde no hay relación, no hay injusticia. Looking at the bright side…

...

Uf. Ya está. No ha sido tan duro.

Vamos, a por el siguiente.

lunes 30 de noviembre de 2009

Aprendiendo, vol.III

Y sigo por donde iba. En el último mes, debo haber hecho como tres o cuatro entrevistas de trabajo. Obviamente no salió ninguna; de lo contrario, hubiera posteado.
Hace tiempo empecé a pensar que estoy perdiendo el tiempo en mi trabajo. Estoy echando nueve horas por 750 euros -sin seguridad social- en un sitio que está a hora y media de mi casa, que no es el trabajo de mi vida, en el que no tengo proyección (sólo habría opción a quedarme 6 meses o un año cobrando lo mismo y repito sin cotizar por lo que después no tendría paro, y después a la calle, seguro, porque el año que viene hay ERE y no estarán para contratitos) y que, además, empieza a cargarme de bastante más responsabilidad de la que correspondría a mi cargo y salario.
Me están cayendo muchísimos marrones a un nivel al que no deberían caerme, para empezar porque hablo inglés y aquí muchos de los jefes de división no saben ni utilizar la ese de la tercera persona del singular -en los verbos-, por no hablar de cambios de sintaxis (pf!) o conjugaciones...
Ha habido días de lluvia absoluta de marrones desde mi departamento (aunque muchos no eran competencia mía), lo que más o menos sobrellevo. Pero hacer además el trabajo de otros cuando estoy saturada con el mío pues me toca los pies (por lo que me pagan, y sin seguridad social).
Lo que yo quiero es desarrollar mis proyectos personales.
Así visto, parece lógico.
Hace dos meses, como apuntó acertadamente Laura en uno de sus comentarios a una entrada descubrí lo que NO quería.
Desde entonces, me he dedicado a reflexionar sobre lo que SÍ quiero.
Y lo que yo quiero es desarrollar mis propios proyectos. Hacer películas.
Así que me piro. Vence mi contrato el día 18 y, aunque me han pedido que renueve, no voy a hacerlo. No en las mismas condiciones, ni de coña, y sé que no pueden ofrecerme otras. Pero es que para estar como estoy me apunto a la vertiente "cajera del lidl" que proponen tanto Laura como Patri. Curro cerca de casa, cobro lo mismo, y tengo seguridad social. Y, mientras, desarrollo mis proyectos personales y busco trabajo.
He estado echando cuentas y tenía por ahí un dinero guardado del que voy a disponer hasta que encuentre otro medio remunerado de subsistencia, circunstancia que espero que se produzca de aquí a finales de febrero, y espero que se aproxime lo mas posible a "hacer películas". Para estar en algo que me distraiga de ese fin, me voy al lidl y persigo ese fin en horas extra. Pero no pienso dejar de perseguirlo.
En fin, parece que voy a echar toda la carne en el asador, a dejarme de gilipolleces y a intentar dedicarme a hacer películas. Cueste lo que cueste. Sé que va a doler, a desesperar, que no voy a poder tener un duro y que puede salir mal. Sé que me estoy metiendo en algo muy duro, que por si acaso 2009 no me había hecho ya bastante daño (que lo ha hecho, y mucho), voy a hacer que 2010 sea incluso más duro.


Pero para mi próximo (no)cumpleaños me quiero regalar la responsabilidad de estar luchando con todas mis fuerzas por una sola cosa. Que, en mi próximo no-cumpleaños, cumplo DIEZ años desde mis Sweet Sixteen. Es ahora o nunca. Luego no podré arriesgarme. Y no quiero estabilizarme en un trabajo "simplemente cómodo" antes de quemar todos los cartuchos.
Siempre me han dicho que el día que ponga todas mis fuerzas en algo lo conseguiré.
Siempre he dicho que el que la sigue la consigue, aunque sea por estadística.
Así que, con dos cojones y acojonada, en este mes de silencio he decidido echarle un pulso a mi vida. No permitir que sea ella quien me viva a mi y marque mi camino. He decidido tomar decisiones.
Cada narración tiene sus personajes. Para mi, los personajes pasivos sólo consiguen que se abandone la lectura, que no se entienda por qué actúan, dan sensación de no tener motivos ni bagaje, te dejan indiferente al final de la historia.
Y, joder, no pienso quedarme indiferente ante mi misma ante el final de mi propia historia. Quiero leer en mí un personaje memorable, aunque nadie más lo entienda.
Así que, en fin, como os anticipaba. En este mes de silencio todo ha ido como siempre: "bien, aprendiendo".

martes 24 de noviembre de 2009

Aprendiendo, vol.II

Os merecéis más explicaciones. Un mes sin noticias, en la red, es un milenio. Y es que no sólo ha sido el curso y las nueve horas diarias de curro. En este mes, para más INRI, me metí en un rodaje. De ayudante, por primera vez en bastante tiempo, durante un par de fines de semana.
Rodamos en el plató de una mítica empresa de efectos especiales y conocí a alguna gente estupenda (sobre todo en producción, claro, quedaron pendientes unas copas que espero que se materialicen un día de estos). Sentí que era útil y además no recaía tanta responsabilidad sobre mis hombros (lo que, de vez en cuando, se agradece).
El primer fin de semana las jornadas de rodaje fueron matadoras. No sé lo que pasó, prácticamente no pisaba el set (estaba todo el rato corriendo en avanzada o echando cuentas en oficina), pero el primer día llegué a mi casa pasada la medianoche y el segundo una hora u hora y media antes. Cuando me levanté para ir a trabajar el lunes estaba exhausta.
El segundo fin de semana fue... singular... Empezó ya con un presagio, el viernes, cuando me mandaron a buscar al de fotografía a la T1 y el hombre llegó a la T2. Venía con su nena de 3 años. Yuju. La nena se puso mala el sábado. Tenía unas décimas. Y él, preocupado. Y, en producción, preocupados porque el rodaje fuese lento por eso ya que él, intermitentemente, se marchaba del set a ver a la nena. Total, que el domingo acabé en el hospital con la ex-mujer (or whatever she was) y la nena sin entender (yo) muy bien qué hacía yo allí. Creo que ese día tampoco había tenido tiempo de comer. Pero en fin, una es tan idiota que se siente feliz cuando cree que está solucionando problemas... Para seguir, fui a por una furgoneta, resultó ser pequeña, tuve que volver al sitio a devolverla y a coger una más grande, para acabar la joranada rayé el lateral derecho (menos mal que estaba a todo riesgo) y debido a todo esto no pude encajar las facturas de rodaje en el excel, por lo que tuve que ir avanzándolo durante la semana. Pero vamos, todo bien. Aprendiendo.
Ese fin de semana, además, una persona del equipo me levantó la voz. Y, joder, descubrí lo tranquila que puedo llegar a ser. Pensé "be water my friend" y dejé las cosas fluir. He aprendido bastante de mi misma con esta experiencia, sobre mis paranoias y sobre mis propios límites. Que me complico demasiado. Que puedo transmitir mucha más tranquilidad de la que siento. Lo importante de dar soluciones cada vez que encuentras un problema, y no de quejarte y quedarte pensando "tenemos un problema". El cerebro tiene que funcionar a 1000xhora y cada problema ha de tener de apellido soluciones rápidas.
Esto, sumado a unas cuantas conversaciones maravillosas con algunas personas del equipo, se traduce en que todo me fue bien, pese a que a ojos no iniciados puda parecer un desbarajuste.
Por eso si me preguntábais qué tal de rodajes os contestaba, como siempre: "bien, aprendiendo".

lunes 23 de noviembre de 2009

Bien, aprendiendo

Que hasta La vaga haya posteado más que yo en el último mes me ha hecho despertar de golpe. Ayer cumplí un mes sin posts y esto no puede seguir así. Y mira que he pensado en vosotros y que tenía que contaros cosas... Pero entre el curro, el máster, rodajes y distris... Mal, mal, mal. Así que, copilefteando la iniciativa de mi hermano Arthegarn, os iré contando qué es de mi vida, que últimamente se ha traducido en mi beca de estudios, mi curro, el Ficod, cortos, festivales y teatro.
Pero empecemos por el tejado.
Hace aproximadamente un mes arrancó mi curso en Producción de Cine y Televisión, aquel para el que estaba becada y que iba a pillar con tantas ganas. No se si será porque está focalizado, pero por primera vez en muchos años siento que aprendo algo en clase. A veces más, a veces menos. Pero siempre algo.
La coordinadora de la diplomatura es nueva, pero maja. Nos da clase de vez en cuando, y gracias a ella he entendido por primera vez y de verdad cuáles son las funciones de cada uno en rodaje. También he visto que muchas cosas de gestión de equipo se hacen de verdad exactamente como yo las hago. Entiendanme, es gratificante ver que la intuición de una era acertada. Nos ha explicado todos y cada uno de los puestos que intervienen en el rodaje, desde los aclamados jefes de equipo hasta el último "meritorio de...", y a mi eso me ha servido a descubrir lo difusos que son los límites entre la ayudantía/auxiliación de dirección y la de producción. Nos ha explicado todos los procesos y quién es quién en ellos y a mi me ha puesto en claro todo el flujo de trabajo que ya intuía.
El curso me ha hecho plantearme lo poco que se de sonido, y cuestrionarme el por qué de si hice "comunicación audiovisual" jamás tuve una asignatura de sonido en condiciones. Qué vergüenza.
Por lo demás, las clases están estructuradas en pequeños bloques que dan diferente profestores especialistas en una materia, a modo de "seminarios" de profesionales.
Me impresionó que el profesor de "Empresa", al que en adelante me referiré como Gilderoy Lockhart por razones obvias (ese pelo...) se pusiese a contar todo aquiello que se supone que nadie te enseña. Para que os hagáis una idea, yo me refiero a él como "el profe de Chanchullos". Todo lo que está al borde de la ley, los trucos, las mañas... Un personaje: relativista moral, cínico y descarado, que en ocasiones se las da de naive pero que en general no dirime entre el bien y el mal como todos nosotros... Entre los compañeros ya existe la expresión "Ha hablado el pequeño (nombre de pila del profe de Chanchullos) que habita en ti".
La profesora de "Derecho", también conocida por algunos como "Dominatrix", es estupenda y me encanta su bloque temático: derechos de autor y contrataciones. El apelativo se lo adjudicó un compañero (¿lo soñaría?) dada la forma de ella de dar clase. Pero aquí estamos todos encantados, nos encanta que nos metan caña.
Pero con otros profesores no ha habido tanta suerte. Algunas clases han sido una pérdida de tiempo. No todo es magia.
Por fin me he leido la ley del cine. Y me estoy leyendo otras leyes relacionadas. En mi cabecita las cosas van estando cada vez mas limpias y claras.

Pero, sobre todo, tengo la sensación de que he encontrado el rumbo. De que ya no hay marcha atrás, que este es mi camimo y aquí me quedo.
Me encanta salir de clase y hablar con mis compañeros. Últimamente siento que encajo bien con los dos costarricenses, uno de los peruanos, y uno de los colombianos. Sé que con ellos (al menos con algunos) me puedo poner a hablar de presupeustación, de financación o de desarrollo de proyectos sin que me miren con cara de "¿me habé dejado la lavadora puesta?". Me gusta esa afinidad. Me gusta que hagamos pequeños cinefórums de cada cosa que vemos. Que sean críticos, que rasquen defectos en estructuras de guión, en localizaciones o en personajes que no hay quien se crea. Me gusta que podamos hablar con "pasión" del futuro audiovisual, postulando cada uno nuestros propias expectativas y "profecías" para el sector. Me gusta ver sus puntos de vista, hablar de "productos audiovisuales", me gusta que les guste discutir, debatir, que no sólo estudien el temario, sino que se lo cuestionen (nos lo cuestionemos) y quieran exprimir todo lo que puedan sacar de él en todos los ámbitos posibles y que además esa actitud la tengan ante la visda misma. Me gusta que sepan ser relativistas y que, como yo, jueguen a ser el abogado del diablo cada vez que abren la boca. Me gusta que estén en España arriesgando, luchando, siguiendo las directrices del Carpe Diem. Me contagian. Me motivan. Son el tipo de personas que yo esperaba encontrar en la Universidad y que no aparecieron (salvo un par de honrosas excepciones).
Y eso es lo que quiero decir cuando contesto "bien, aprendiendo" cada vez que me preguntáis qué tal me va el curso o cómo me trata la vida.
I'm dancing on my desktop.

jueves 22 de octubre de 2009

Teorema de la Injusticia y Ley de la Carlos III

Desde el verano de tercero no paré de currar. En cuarto entré en un semanario en el que no me pagaban mal (para lo que yo era), pero tenía bastante curro porque rápidamente me pusieron a cargo de una cabecera local completa y estaba todo el día haciendo todas las combinaciones posibles entre Torrejón-Fuenlabrada-Madrid-Getafe. Mi chico se vino a vivir cerca de Alcalá, por lo que cesaron los viajes de dos horas de tren hasta Galapagar. Pero vamos que en cuarto (y en quinto) lo más que hice fue currar, por lo menos tanto como estudiar e ir a clase (en horas), por lo que estaba hasta arriba. Por lo que esto vale para los dos cursos, aunque no lo diga en el título del post.
Y ahora explicaré la razón matemática de por qué empecé a saltarme clases con alevosía.

Harta de ver gente que entregaba tarde trabajos y aprobaba (o que ni los entregaba), gente que no iba a clase y aprobaba en el despacho (o a la que le ponían la matrícula pese a tener menos nota que yo simplemente por ir al despacho a llorar a los profes la MH para que no les quitaran la beca, lo que me pasó TRES VECES, me reconocieron los profesores)… gente, en definitiva, que curraba menos que yo y no obtenía resultados mucho peores. Me empecé a sentir pardilla y le busqué una lógica a todo esto. Allá voy.

La nota final tiene una relación esfuerzo-recompensa regresiva (en lo que a puntos se refiere). Lo explico:
Busquemos la relación entre la nota que te ponen y el esfuerzo que haces (con respecto a 10).
Esto sería lo que doy en denominar “Teorema de la injusticia de la nota
  • Nota/Esfuerzo -1 = nivel de injusticia. (abreviando, n/e -1 = i)
Cuando el nivel de injusticia es = 0, quiere decir que tienes la nota justa, correspondiente al esfuerzo que has hecho.

La nota y el esfuerzo dependen del profesor, lo sé, por lo que esta relación de injusticia varía según ellos. Por eso hay profesores más y menos injustos. El “Teorema de la injusticia” lo explica todo.

Ejemplos:

a) Si te esfuerzas un 5 (lo justo, vamos), y te ponen un cinco, tienes, lo que sería, una relación esfuerzo-nota justa:
  • 5/5 – 1 = 0 injusticia
b) Si te esfuerzas un 5 y sacas un 7, tienes un grado de injusticia positivo para ti
  • 7/5 – 1 = + 0,4
y tú tan contento, es eso de “no he hecho ni el huevo y tengo un 7”

Pero si te esfuerzas un 7 y sacas un 5, se produce una injusticia negativa para ti, y te jode:
  • 5/7 = - 0,3
Eso está claro. Pero de lo que quiero hablar aquí no es de profesores injustos, que los habrá en todas las Universidades. Quiero hablar de la Carlos III.

Bien, lo que yo aprendí en la UC3M es que, en la Charlie, la relación esfuerzo-nota no sólo tiende a ser injusta con respecto a otras universidades (ellos con menos esfuerzo sacan lo mismo). Sino que, además, cada vez es progresivamente más difícil sacar un punto más. Esto sería lo que yo denominaría la “Ley de la Carlos III”, demostrada experimentalmente tantas veces como veces cae una manzana al suelo si la sueltas: La Ley de la Carlos III establece que:

O sea, a partir de un cuatro, cada vez es más difícil arañar un punto. No es en plan, para sacar un 4 invierto x; para sacar un 5, x+y; para sacar un 6, x+2y; para sacar un 7, x+3y… No. Según subimos la nota, cada punto es más caro en esfuerzo.
Siempre.
El incremento de esfuerzo preciso entre sacar un 6 y sacar un 7 es inferior al incremento de esfuerzo necesario entre sacar un 8 y sacar un 9, pese a que el incremento objetivo de la nota en los dos casos sea igual.
Si aplicamos la Ley de la Carlos III al Teorema de la injusticia de la nota, vemos que mientras más subimos la nota más negativa para nosotras es la injusticia que se comete. Que te puede parecer bien, pero vamos, que es injusto y tienes que tenerlo en cuenta.
Yo decidí hacer el pardillo hasta el 7,5. Para mí, el incremental de injusticia esfuerzo/nota entre un 7,5 y un 9 (siguiente nota necesaria para que te pusiesen un punto más en la nota media que saldrá en tu expediente, según ellos evalúan) era tal que dejaba de compensar. Un seis lo sacaba con la gorra sin ir a clase y estudiando el día antes, un siete yendo a clase y estudiando unos días, un ocho estudiando también durante el curso, un nueve sin vida social y sin dormir, y más de un nueve estando además apasionada por la asignatura en cuestión hasta el punto de que no me importase hacer ninguno de los esfuerzos anteriormente detallados. Y obviamente menos de un 5 sin ir a clase, pasando de estudiar o, en la mayoría de las ocasiones, no presentándome a la primera convocatoria directamente.
Entiéndame, el 7,5 es esfuerzo. En la UC3M sacar un 7,5 en la mayoría de las ocasiones es una injusticia negativa (con respecto al esfuerzo) bastante considerable para el alumno. Pero yo quería asumirla. O eso, o la asignatura me apasionaba y no me importaba hacer esfuerzos (por lo que mi nota daba un salto cuántico), o pasaba de presentarme hasta segunda o tercera convocatoria (bien por asignatura coñazo o bien por falta de tiempo).
Si sumáis eso a la hijoputez de la que eran capaces algunos profesores/catedráticos, podéis deducir el nivel de injusticia de la Universidad.
Eso sí, aprendes a esforzarte. Como dice Patricia, crearon una generación de Superwomen.

miércoles 21 de octubre de 2009

Tercero: el mejor año

En tercero la cosa mejoró, con algunos de los mejores profesores/asignaturas de la carrera.

Vicios: En tercero fue cuando empezó la tortura de las asignaturas de red. Hicimos un blog. Uau. Un cuatrimestre entero. Tuvimos nosecuantísimas asignaturas de red en toda la carrera en las que no aprendimos absolutamente nada de nada, en ninguna. Un poco de flash y un poco de Dreamweaver, pero estaban fatal enfocadas. Si una hubiese sido teórica, una dreamweaver y otra flash podría haber tenido sentido. Pero era imposible. Radio: una puta mierda en esta universidad. Sin ningún tipo de rubor. Eso si que eran cursos Zero y no los que daban antes de entrar. Otra vez, muchísimo curro, muchísimas horas de clase, de prácticas y mil historias, pero para mi fue más ameno porque había más cine. Empresa audiovisual (y asignaturas parejas): una puta mierda también, pérdida de tiempo total. Nada más que teoría vacía e inútil, en vez de enseñarnos cómo crear una empresa audiovisual o la legislación a la que atenernos en contratación (por ejemplo, cosas que estoy aprendiendo en el máster). Otro vicio: la falta de organización de las clases, de los horarios, de las aulas, el caos de meternos en un zulo, la falta de previsión y el desprecio que eso demostraba hacia nuestro grupo y hacia nuestra educación por parte de la Universidad Carlos III, (pongo el nombre completo para que les salga en la búsqueda exhaustiva de Google, que yo también trabajo en un gabinete).

Virtudes: En periodismo, encontramos algunos profes que estaban en activo y lo hacían notar, como Charo, que cada día de prácticas nos hacía documentarnos y escribir sobre un tema y entregarle un artículo de cierta extensión al final de la clase, que después corregía. Para mí fue un ejercicio estupendo para cuando después la tuve de jefa llamándome para que le enviase textos. “Vuela”, decía.
Para compensar algunas asignaturas inútiles de periodismo, había asignaturas de estas que sabes que tienes que dar y conocer pero que aburren sobremanera, como historia del periodismo (que no se llamaba así pero iba de eso), que, en realidad, me sirvió para ganar al cranium en la nochevieja de 2006, porque la respuesta a la última pregunta era “Meucci” y no “Graham Bell” como la gente suele creer. Y ganamos, por supuesto. Pensé que Lucía tenía razón cuando me decía (en segundo, con tanta “cultura general” que estudiábamos) que esta carrera al menos nos serviría para ganar al trivial. ¡Sirvió! En periodismo local hicimos periódicos locales y aunque faltó muchísima información tampoco estuvo mal (por lo que yo he trabajado en periodismo local hubiese contado otras cosas). Guión de cine no estuvo mal y guión de tele me sirvió mucho y me dio mucha bibliografía que se sirvió bastante.
Teoría del Cine (de la comunicación audiovisual, creo) fue maravillosa. Leí muchísimo y, sobre todo, el profesor nos hizo pensar muchísimo sobre el cine, su historia, su desarrollo, su semántica… Buah, una pasada. Recuerdo conversaciones sobre Wong-Kar Wai y Bazin en clase, porque a mi Bazin me reventaba un poco por simplista habiendo gente que hacía cine como el chino este. Después este profesor fue mi tutor en el proyecto de fin de carrera que hice sobre cine digital. Aprendí mucho y desde entonces leo sobre cine mucho más que ficción general (pero muchísimo más). Me volví a apasionar un poco con la carrera gracias a sus clases.
Y llegó Roberto con Crítica de Cine.
Para mi, desde luego, está en el podio de maestros de cine que conocí en la facultad que no creo que olvide, junto con López Izquierdo y quizá alguno más, cada uno en su estilo. Roberto era didáctico, porque te hacía reflexionar sobre intertextualidad, violencia y representación en un tono mucho más que ameno, no se le iba la pinza con teorías y palabros como paralepsis o sujet, era divertido, con clases dinámicas, muy preparadas, en las que presentaba decenas de fragmentos de películas para demostrarnos sus teorías. Y llegaba al fondo de la cuestión. Así aprendía cualquiera. Una delicia.
Era imposible tomar apuntes sin frases memorables, así que aquí os dejo algunas que encontré estudiando.
* Moulin Rouge es un desfile de muertos
* Roberto dando clase denota que Roberto da clase, pero si luego filmamos a los alumnos durmiéndose connota que el profe es un coñazo
* Y venga a matar judíos antes de la meadita matutina
* Es como un videojuego y los japos son marcianitos
* Cita impresionante (Laura esta es la nuestra): “¡Eres un sádico!!”. Y tú “No! es placer genérico…”