Como algunos sabéis, a finales del mes pasado me mudé a vivir con mi chico. Tenemos un apartamentito cerca de la Plaza de los Cubos. Los días pasan uno tras otro y, así llevamos aquí casi tres semanas. Estamos muy tranquilos. Es una buena época. Hoy bajaba Gran Vía hacia Plaza de España, tras salir de un estudio de sonorización en un ático con unas vistas alucinantes, y caía en la cuenta de lo agusto que estoy viviendo en Madrid. La verdad es que el pisín es agradable y nos ha salido bien de precio. En general nos cuidamos bastante.A veces echo de menos a mis ex-compañeros de piso, todo sea dicho, y aquellas partidas de Catán y Munchkin con revanchas que confirmaban el eterno retorno, y aquellas charlas sustanciosas o insustanciales, y aquella guitarra chicharrerovallecana, parafraseando malamente a Sabina. También fue una buena época, aunque difícil.
Difícil, y no se me olvida, porque siempre son complicadas las épocas "sin curro". Ahora me parece que son simplemente épocas "entre dos proyectos", pero creedme, cuando las estás viviendo y, día tras otro no sale nada, no las ves así ni de broma. Se hace duro.
Cuando ya llevaba un mes y medio sin nada, por exigencias del guión, me busqué un trabajo de cualquier cosa, a media jornada, para poder seguir desarrollando mis propias historias la otra media. Pero, la verdad, currar "de cualquier cosa" estaba muy cerca a "rendirse". Sencillamente ya no podía más, no me quedaba ni una pizca de esperanza, y había asumido que tendría trabajos de ese tipo por una buena temporada, con la frustración que eso me conllevaba. Y es que intentaba, intentaba, y no salía nada. La verdad, fue un palazo que se cayese la pasta de peli en la que iba a entrar para mediados de febrero, pero poco a poco algo me dice que me voy acostumbrando a los hostiones. Así que finalmente me busqué un curro del tipo "comercial", pero que pagaba el alquiler.
Cuando llevaba un par de semanas me costaba levantarme todos los días.
Un día después de que mi chico y yo nos mudásemos me llamaron de una productora pequeña, para que fuese a una entrevista esa misma tarde (era jueves) y el viernes por la mañana me llamaron diciendo que empezara el lunes.
Estas cosas que me pasan parecen corroborar aquello de que sólo cuando se renuncia al ego y se ajustan las expectativas a las necesidades, es cuando la realidad decide caminar un poquito hacia lo que esperabas. O algo así.
Así, un día tras otro, ya llevo dos semanas en el nuevo trabajo, y todo va bien. Hay muchísimo quehacer, pero el nivel de estrés es mucho inferior al que he vivido en otros casos, sobre todo porque el equipo (y los jefes) está muy implicado.
Este finde ha venido de visita nuestro amigo YeiYei. Fue el cumpleaños de mi primo Sito, nos pasamos por allí el sábado. El domingo nos tiramos el día trotando, trepando y tirados al Sol en la Casa de Campo. Hoy he venido pronto y, en un rato, me voy a mi ex-casa a ver el primer capítulo de Juego de Tronos con mis ex-compis de piso y, felizmente, amigos.
Es una buena época.
Lástima que se acabará algún día.
C'est la vie...
1 comentarios:
Ay, qué alegría :)
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