Hay veces, como anoche, que hasta lo más irritante de las personas me hace falta. Echo de menos hablar con mi hermana mayor, y que, mientras le cuento algo, se gire a media frase y regañe a uno de sus hijos como si no me estuviera haciendo caso. Echo de menos a Zylgrin, y su forma de empanarse de repente, incluso su forma de quitarte toda la razón con una frase mientras levanta una ceja escéptica. Echo de menos ver a mi padre tirado en el sofá, simplemente, ahí, tranquilo; echo de menos las discusiones insostenibles con Arthegarn. Hasta echo de menos ver a mi madre refunfuñando por el estado del país mientras ve Intereconomía.
Podría quedarme horas mirándoles por el ojo de una cerradura, incluso en esos momentos.
Eso es la nostalgia.
3 comentarios:
¿Insostenibles? Curioso adjetivo, pardiez...
Mi ceja de rubia repelente sigue aquí para sacarte de quicio cuando nos veamos :) No lo puedo evitar, es que sube sola... y mira que cuando lo intento no me sale!
Tailof-iu
Eso es amor por tus hermanos y añoranza de que ya somos mayores y vamos creciendo. Intentamos continuamente caminar a su lado aunque los caminos sean diferentes. Nosotros ya intentaremos que sean siempre paralelos.
Un abrazo,
Suso
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