No puedo negar que anoche respiré aliviada cuando supe que, de momento, seguía teniendo Seriesyonkis. Será políticamente incorrecto que una productora en ciernes se declare abiertamente consumidora de series y películas “piratas”. Pero, más allá de mi profesión, soy consumidora y usuaria de Internet y de productos audiovisuales.
Como consumidora, me encanta meterme en la red y encontrar lo que quiera ver en ese momento. No me gusta la dictadura de la programación televisiva. No es lo que yo quiero, es lo que otros deciden que puede querer una buena parte de su público a esa hora. Y mis estados de ánimo, lo siento, no son programables por franjas horarias. No tengo una inquietud intelectual mayor ni menor en el access to prime time ni tiempo de reposo mental en sobremesa. Cuando consumo audiovisuales, puede ser por dos razones:
a) Apreciar su calidad estética, narrativa, técnica…
b) Evadirme de la realidad (entretenerme)
No hay más vuelta de hoja. Y, lo siento, pero la programación televisiva no me da lo que quiero cuando quiero. Internet, sí. Si yo tuviese acceso, por ejemplo en Cuatro, a los últimos capítulos de House en primicia, en versión original, a la hora que yo quisiera el día que yo quisiera, pues pondría Cuatro. Me comería los anuncios pertinentes, por supuesto. Entiendo que tenga que financiarse. Pero no hay manera. Así que pongo seriesyonkis. Y, cuando lo pongo, me jode hacerlo, por los trabajadores (como yo) de la serie. Porque verdaderamente con esa actitud, extrapolando, se destruye empleo. Pero es que es la alternativa que más se ajusta a mis necesidades como usuario. Que me den otra, de las mismas características, y legal. Y en mi ordenador portátil. Si me quiero ir a la bañera arrastrando a House conmigo, o a hacer la cena, o a hacer bici; quiero poder hacerlo. No necesito la pantalla de televisión. Quiero algo rápido, programable por mi misma, de calidad suficiente, y portátil. Y a ser posible sin pagar (sólo viendo publicidad). Vivo en este siglo y en este país, históricamente NADA acostumbrado a pagar por los contenidos audiovisuales. Tengo esa necesidad. Y eso no me lo ofrece nadie, salvo Internet y las páginas de descarga.
Creo que nunca he visto una película de estreno por Internet. Lo más cercano, creo, fue The Social Network, y la vi varias semanas después de su estreno, y ni siquiera la había descargado yo, sino la persona con la que estaba.
A pesar de esto, creo que se tiene que regular, porque siempre hay quienes se lucran con esto. No podemos olvidar que la banda ancha en España es carísima y esto siempre favorecerá ciertos intereses, y atacará otros. Pero, como usuario, necesito que el mercado me de opciones. Necesito que me acostumbre a estas opciones. No pude parecerme bien que no llegue beneficio a quienes han hecho esa obra que estoy consumiendo. En este país, las medidas de control de difusión del contenido susceptible de derechos de autor en Internet están llegando tarde y mal, cuando ya se ha popularizado la piratería mucho más allá del top manta.
La ley de Propiedad Intelectual española es lo primero que hay que cambiar, se ha quedado obsoleta y tiene muchos puntos cuanto menos cuestionables; por ejemplo la contradicción de que los derechos de autor sean intransferibles, pero que haya entidades de gestión de estos derechos. Si son intransferibles, ¿por qué un autor le puede transferir estos derechos a la SGAE (o a DAMA, AISGE, EGEDA o a quiensea) para que los gestione por él y, a lo mejor, él pueda llegar a cobrarlos y no puede cedérmelos a mi, productora? Sobre todo, siendo estas entidades PRIVADAS. Lo siento, pero por ahí no paso. Y, en general, me planteo muy mucho la conveniencia de los derechos de remuneración (percepción del autor de una retribución equitativa por la explotación de su obra) y el concepto de “autor” en sí. ¿Cómo puedes tener la cara de definir a alguien como “autor” de una obra “colectiva”? En las industrias culturales, en general todo es trabajo en equipo. ¿Qué porcentaje de autoría tiene el técnico de sonido de Alejandro Sanz? ¿Y el director de arte de Almodóvar? ¿Hasta dónde existe una limitación en el número de autores de una obra necesariamente colectiva? En este sentido, hablando mal y pronto, aquí o follamos todos o la puta al río. Y yo creo que más bien la puta al río, que la gente cobre por su trabajo y ya, porque no hay forma unívoca de establecer qué porcentaje de autoría tiene cada uno en la obra y hasta dónde llegamos en el reparto.
Mis jefes también sacan beneficio de mi trabajo. Si no, no me contratarían. Si nadie sacase beneficio de tu obra, nadie la usaría y te morirías del asco. Y esto pasa en cualquier trabajo. Y el primer beneficiado es quien la usa, porque paga un precio que considera inferior al beneficio que gana, si no, no la compraría. Si tengo oferta de tu producto gratis y lo consumo gratis, a lo mejor pienso que es que su valor coste beneficio es cercano a cero. Si dejo de consumir tu producto por tener que pagar, replantéate tu producto, replantéate contra qué estás compitiendo, busca soluciones, dame alternativas para querer consumirte.
Me parece bien que el Estado regule este tema, me parece que el contenido vale dinero. Pero me parece también que tienen que cambiar muchas cosas antes de llegar a una solución medianamente satisfactoria. Que verdaderamente la industria tiene que reestructurarse, y eso siempre es doloroso. Y aprovecho para arremeter otra vez contra en canon por copia privada. ¿Por qué cojones tengo que pagar catorce euros de canon por comprar un disco duro para almacenar EL CONTENIDO QUE PRODUZCO? Es una solución chapuzas, basada en una ley chapuzas, con una gestión cultural E INDUSTRIAL chapucera. Nadie olvide que son INDUSTRIAS culturales. Dinero Y Cultura. No sólo lo uno, no sólo lo otro.
Hay que re-pensar y re-escribir tanto la LPI como no digamos ya la Ley del Cine y todos los derivados de la LPI, y creo que va siendo hora de replantearnos el concepto de regulación los derechos del autor en la industria. En resumen, si me dejáis sin Seriesyonkis, si pago por contenido, que sea con una Ley de Propiedad Intelectual y un reparto de beneficios que sea coherente. Vale, yo me jodo, que se beneficien otros que han producido. Pero ya está bien de beneficiar a un determinado grupo y dejarme a mi, usuario, (o a nosotros) sin acceso al contenido que quiero (/emos) con el descaro de favorecer a los muy cuestionables “autores” que define la LPI y a las entidades privadas de gestión de derechos (que sean sin ánimo de lucro no quiere decir que quienes trabajen en ellas no se lucren ampliamente) que, encima, se llevan el canon del disco duro y las tarjetas de memoria que necesito para producir (o para grabar la comunión de mi prima, si me da la gana).
Espero que los Gobiernos dejen de regular sandeces y de poner parche legislativo sobre parche legislativo a este respecto, que se rescriba la LPI y las diversas leyes que afectan a las industrias culturales. Que le echen narices. Que trabajen, joé. Si no, tanto usuarios como creadores de contenido estamos jodiéndonos los unos a los otros ante un Gobierno amateur en la teoría y voyeur en la práctica.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
domingo, 19 de diciembre de 2010
Like water in a teapot
Hoy, aproximadamente a estas horas, hace un año, lo dejé con mi chico. Estoy sola en casa y las personas que más me importan hoy por hoy y que están en Madrid han ido a verle a él esta tarde. Y no recuerdo cuando fue la última vez que me dedicaron media hora de mirarme a los ojos y decirme "estoy aquí, contigo".
No entiendo cómo puedo seguirme sintiendo traicionada por estas cosas. Lleva siendo así desde el principio. Nadie pregunta, simplemente, ¿cómo estás?
Sí, estoy en plan autocompasivo. Sí, yo también tengo mis momentos. No soy de acero, ni de hierro, ni siquiera de cobre. Soy de carne y hueso y entrañas, y algunas cosas más que no enumero pero que, hasta donde sé, nada tienen que ver con el frío de ningún metal que pueda imaginarme.
Según escribo, pienso que soy un chorrocientos por ciento de agua. Y me acuerdo de Bruce Lee. Es mi última noche en esta casa. No es que esperase una despedida, pero tampoco imaginé que la pasaría sola. Y ¿qué descubro? Algo que aprendí en 2001 y que nunca debí haber enviado al fondo del cajón de la consciencia. Que, al final, sólo me tengo a mi misma. Que lo demás da igual: mientras esté yo aquí, conmigo, nada ma falta. Me encuentro, me saludo, y me voy a dar una caminata conmigo sin llevarme los móviles. El camino, el frío y las estrellas se funden con la alteridad que me dañaba y todo se equilibra. Mi yoidad se reduce. Esta es mi última noche en este barrio, en el que crecí, me voy de paseo a disfrutar conmigo, sin nadie. Nada más importa. Esto no puede quitármelo nadie.
Y quedo serena y tranquila, like water in a teapot.
No entiendo cómo puedo seguirme sintiendo traicionada por estas cosas. Lleva siendo así desde el principio. Nadie pregunta, simplemente, ¿cómo estás?
Sí, estoy en plan autocompasivo. Sí, yo también tengo mis momentos. No soy de acero, ni de hierro, ni siquiera de cobre. Soy de carne y hueso y entrañas, y algunas cosas más que no enumero pero que, hasta donde sé, nada tienen que ver con el frío de ningún metal que pueda imaginarme.
Según escribo, pienso que soy un chorrocientos por ciento de agua. Y me acuerdo de Bruce Lee. Es mi última noche en esta casa. No es que esperase una despedida, pero tampoco imaginé que la pasaría sola. Y ¿qué descubro? Algo que aprendí en 2001 y que nunca debí haber enviado al fondo del cajón de la consciencia. Que, al final, sólo me tengo a mi misma. Que lo demás da igual: mientras esté yo aquí, conmigo, nada ma falta. Me encuentro, me saludo, y me voy a dar una caminata conmigo sin llevarme los móviles. El camino, el frío y las estrellas se funden con la alteridad que me dañaba y todo se equilibra. Mi yoidad se reduce. Esta es mi última noche en este barrio, en el que crecí, me voy de paseo a disfrutar conmigo, sin nadie. Nada más importa. Esto no puede quitármelo nadie.
Y quedo serena y tranquila, like water in a teapot.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Carta a los reyes 2010
PEORES SENSACIONES DE 2010
1.- Sentir que estar muerto no puede ser tan malo, porque no puede ser tan doloroso. El 17 de julio de 2010. La incapacidad de formatear la memoria. Creer firmemente que en realidad no debe de doler tanto chocarse con la mediana de la autopista a 140. Odiarme. La sensación de irrealidad.
2.- Sentir que mi familia le quería más a él que a mi; que hablaban con él, no conmigo; que nadie respetaba mi decisión. Que me importase su aprobación.
3.- Verle sufriendo. Intentar estar cerca de él. Fracasar. Recordarle y recordar lo felices que fuimos, mucho tiempo. Echar de menos cosas. Ver fotos. Aprender a reconocer que tal vez podríamos haber sido felices juntos, pero que se acabó y no lo conseguimos. La rabia de saber con certeza que nunca más seremos felices juntos, que no puede ser ya más, que ya no me hace feliz, que es una putada, pero que lo que tuvimos es irrecuperable e irrepetible. Que se acabó, que yo no puedo seguir siendo feliz así, for reasons unknown, no soy ni seré lo que fui.
4.- Los lazos echados al otro lado del océano. No saber qué hacer, ni qué ser, para que él se diera cuenta de lo que tenía entre manos. La desconfianza. El miedo. La vulnerabilidad. La indignación. El orgullo. La falta de atención. La soledad. La soledad. La soledad. El miedo. Los saltos no dados por miedo a caer por el precipicio. La desconfianza. Mirarme al espejo y sentirme envejecida y cansada.
5.- Querer ser alguien para alguien, sin ver que yo era yo para mi. Las crisis de ansiedad.
6.- Ver a mi madre sufrir constantemente por mi ruptura y por mi, mirándome como si fuese un animalillo vulnerable.
7.- Perderme. Desorientarme y que cayesen la niebla y el Sol en la montaña. Qué susto.
MEJORES MOMENTOS DE 2010
1.- Bárbara y todo lo que aprendí de mi misma con ella. Reconocer mis derechos, y los de los demás. Limpiar la culpa. Quererme con mis errores y todo. Pasar de aprobaciones a parte de las mías propias, que bastante tengo. Posiblemente sea lo mejor que he sacado de este año.
2.- El Camino de Pelayo. Las caminatas, las playas, la marea que subió y no nos dejaba volver a la civilización, la montaña que subía a Torimbia, aquel atardecer en Barru, los acantilados de Cuerres, el cobijeru, la salsa de cabrales en el Pachu y lo bien que me come mi niña. La Vaga. Su comprensión. Nuestra complicidad para no juzgarnos. Pasear por Gijón pensando en quien había estado en Gijón... Llegar, tras la paliza de caminata y montaña, al pico Pienzu, y que la nube que me envolvía en la subida se dispersase como una cortina para dejarme ver los Picos de Europa a un lado, y el Atlántico y la costa de Llastres al otro. Bañarme absolutamente sola en un rincón paradisíaco del ríu Casañu. La paz que sentí al alcanzar la impresionate Llosa de Viango tras bajar desde el alto del Mazucu y sentarme sin más compañía que las montañas, los animales y el verde. No necesitar nada más en el mundo que respirar ese aire y beber ese agua que había cogido de la roca.
3.- Respetar muchísimo más mi gente. Ganar confianza.
4.- Volver a abrazarle. Volver a tenerle ahí. Todo lo que le quería en ese momento. Aprender a mirar lo mejor de la gente a la que quiero.
5.- Trabajar para un productor de cine excepcionalmente empático y didáctico. Aprender cada hora. Trabajar en lo que deseaba. El trabajo en la tele, aunque se truncara. Llevar mis propios proyectos. Que me contacten para que haga realidad los proyectos de otros, y poder elegir si quiero hacer sus proyectos míos. Sentir que parece que la rueda trabajada con tanto esfuerzo empieza a girar. (Ojalá esta sensación se vuelva un continuo)
6.- Descubrir un tipo de conexión excepcional al preparar con alguien especial una exposición para Buenos Aires. Discutir de arte con él, de religión, de Cthulu, de tu Hamster. Lo mismo reír que filosofar lo mismo compartir nostalgias que tonterías. Visitar sitios, hacer planes.
7.- Las vacaciones con mi hermana mayor. Pasar tiempo con mis sobrinos. Reír, reír todo el rato.
8.- (*lo siento pero tengo que decirlo) Volver a sentir que tengo algo que contar. Volver a escribir.
EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2011
1.- Que mi familia siga unida, feliz y sana.
2.- Conservar a mi lado a aquellos amigos especiales que merecen la pena y me cuidan, y que hoy por hoy puedo contar con los dedos de una mano. Aprender a identificarlos. Estar a su lado, que me sientan ahí, cuidarles.
3.- Vivir por mi cuenta como nunca he hecho hasta ahora. Ganar autonomía.
4.- Trivializar más, reír más, hacer reír más. Disfrutar.
5.- No permitir que nadie se aproveche de mi inmerecidamente.
6.- Hacer mis proyectos, cada vez más míos; trabajar bien, en mi área, ganando para vivir honradamente.
7.- Confiar más, mereceidamente, no de forma ingenua. En mí, en otros. En la vida, el Universo y todo lo demás.
1.- Sentir que estar muerto no puede ser tan malo, porque no puede ser tan doloroso. El 17 de julio de 2010. La incapacidad de formatear la memoria. Creer firmemente que en realidad no debe de doler tanto chocarse con la mediana de la autopista a 140. Odiarme. La sensación de irrealidad.
2.- Sentir que mi familia le quería más a él que a mi; que hablaban con él, no conmigo; que nadie respetaba mi decisión. Que me importase su aprobación.
3.- Verle sufriendo. Intentar estar cerca de él. Fracasar. Recordarle y recordar lo felices que fuimos, mucho tiempo. Echar de menos cosas. Ver fotos. Aprender a reconocer que tal vez podríamos haber sido felices juntos, pero que se acabó y no lo conseguimos. La rabia de saber con certeza que nunca más seremos felices juntos, que no puede ser ya más, que ya no me hace feliz, que es una putada, pero que lo que tuvimos es irrecuperable e irrepetible. Que se acabó, que yo no puedo seguir siendo feliz así, for reasons unknown, no soy ni seré lo que fui.
4.- Los lazos echados al otro lado del océano. No saber qué hacer, ni qué ser, para que él se diera cuenta de lo que tenía entre manos. La desconfianza. El miedo. La vulnerabilidad. La indignación. El orgullo. La falta de atención. La soledad. La soledad. La soledad. El miedo. Los saltos no dados por miedo a caer por el precipicio. La desconfianza. Mirarme al espejo y sentirme envejecida y cansada.
5.- Querer ser alguien para alguien, sin ver que yo era yo para mi. Las crisis de ansiedad.
6.- Ver a mi madre sufrir constantemente por mi ruptura y por mi, mirándome como si fuese un animalillo vulnerable.
7.- Perderme. Desorientarme y que cayesen la niebla y el Sol en la montaña. Qué susto.
MEJORES MOMENTOS DE 2010
1.- Bárbara y todo lo que aprendí de mi misma con ella. Reconocer mis derechos, y los de los demás. Limpiar la culpa. Quererme con mis errores y todo. Pasar de aprobaciones a parte de las mías propias, que bastante tengo. Posiblemente sea lo mejor que he sacado de este año.
2.- El Camino de Pelayo. Las caminatas, las playas, la marea que subió y no nos dejaba volver a la civilización, la montaña que subía a Torimbia, aquel atardecer en Barru, los acantilados de Cuerres, el cobijeru, la salsa de cabrales en el Pachu y lo bien que me come mi niña. La Vaga. Su comprensión. Nuestra complicidad para no juzgarnos. Pasear por Gijón pensando en quien había estado en Gijón... Llegar, tras la paliza de caminata y montaña, al pico Pienzu, y que la nube que me envolvía en la subida se dispersase como una cortina para dejarme ver los Picos de Europa a un lado, y el Atlántico y la costa de Llastres al otro. Bañarme absolutamente sola en un rincón paradisíaco del ríu Casañu. La paz que sentí al alcanzar la impresionate Llosa de Viango tras bajar desde el alto del Mazucu y sentarme sin más compañía que las montañas, los animales y el verde. No necesitar nada más en el mundo que respirar ese aire y beber ese agua que había cogido de la roca.
3.- Respetar muchísimo más mi gente. Ganar confianza.
4.- Volver a abrazarle. Volver a tenerle ahí. Todo lo que le quería en ese momento. Aprender a mirar lo mejor de la gente a la que quiero.
5.- Trabajar para un productor de cine excepcionalmente empático y didáctico. Aprender cada hora. Trabajar en lo que deseaba. El trabajo en la tele, aunque se truncara. Llevar mis propios proyectos. Que me contacten para que haga realidad los proyectos de otros, y poder elegir si quiero hacer sus proyectos míos. Sentir que parece que la rueda trabajada con tanto esfuerzo empieza a girar. (Ojalá esta sensación se vuelva un continuo)
6.- Descubrir un tipo de conexión excepcional al preparar con alguien especial una exposición para Buenos Aires. Discutir de arte con él, de religión, de Cthulu, de tu Hamster. Lo mismo reír que filosofar lo mismo compartir nostalgias que tonterías. Visitar sitios, hacer planes.
7.- Las vacaciones con mi hermana mayor. Pasar tiempo con mis sobrinos. Reír, reír todo el rato.
8.- (*lo siento pero tengo que decirlo) Volver a sentir que tengo algo que contar. Volver a escribir.
EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2011
1.- Que mi familia siga unida, feliz y sana.
2.- Conservar a mi lado a aquellos amigos especiales que merecen la pena y me cuidan, y que hoy por hoy puedo contar con los dedos de una mano. Aprender a identificarlos. Estar a su lado, que me sientan ahí, cuidarles.
3.- Vivir por mi cuenta como nunca he hecho hasta ahora. Ganar autonomía.
4.- Trivializar más, reír más, hacer reír más. Disfrutar.
5.- No permitir que nadie se aproveche de mi inmerecidamente.
6.- Hacer mis proyectos, cada vez más míos; trabajar bien, en mi área, ganando para vivir honradamente.
7.- Confiar más, mereceidamente, no de forma ingenua. En mí, en otros. En la vida, el Universo y todo lo demás.
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miércoles, 1 de diciembre de 2010
Assessing my life, 2010
Quienes me conocéis desde hace tiempo sabéis que diciembre me remueve las tripas. Ya lo dije hace un año (*1).Pero este año, curiosamente, no duele diciembre. Y mirad que suele hacerlo. Y mirad que 2010 ha sido, probablemente, el año más duro que he sobrevivido.
Como va siendo tradición, antes de escribir la Carta a los Reyes de 2010 quería hacer un repaso de la carta que le escribí en diciembre de 2009, cuando 2010 eran esperanzas y futuro aún por construir. Qué deseaba, qué temía. Verlo un año después, con el tiempo que entonces era futuro ya sobre mis espaldas.
Y me he dado cuenta de que, pese a todo, todo bien. Cuando lo hice, no sabía que saltar al vacío fuese a ser tan duro. Ahora que cuando escribí aquello no sabía hasta qué punto estaba a punto de saltar al vacío. Salté mucho más de lo que podría haber imaginado.
Y sí, me refiero a dejar una relación de más de siete años con el hombre que fue todo para mi, durante casi tres de cada diez de los días de toda mi vida. Asusta la porporción, ¿eh?
Me refiero tambén a decidirme por el cine y el audiovisual, costara lo que costase.
Me refiero a tomar decisiones, a intentar cogerle las riendas a mi vida sin que me descabalgue. Y he de reconocer que casi me tira al suelo. Que me ha tirado, de hecho. Y varias veces.
Pero si miro lo que deseaba yo hace un año, he de reconocer que fue duro, pero salió bien. Aquí la carta de 2009 para que sepáis qué es cada punto.
1.- Lo más importante para mi, mi familia, sigue ahí, completa y feliz. Agradecida.
2.- Mi amadísima enfermita superó el cáncer e incluso ha vuelto ya al trabajo. Gracias, gracias...
3.- Sinceramente creo que él ha acabado superando aquellos demonios que le hacían daño y además nos separaban. Sinceramente creo que también ha sido, en buena parte, a costa de separarnos. Pero creo que él lo ha superado, o que al menos va por el mejor de los caminos. Y me hace feliz, aunque me entre cierta congoja por aceptar que yo no pude ayudarle y que le dejé sólo ante el peligro. Así que, de forma inesperada, pero misión cumplida.
4.- He profundizado en la relación con mi hermano Arth, también me hace feliz. Y con Zylgrin. Hasta estuve de vacaciones con Andruin. Otra misión cumplida...
5.- Aún estoy aprendiendo a priorizar con quién compartir mi tiempo, pero, eis, no se puede tener todo.
6.- Intento ganar para vivir siendo honrada. No lo consigo. No gano para vivir, casi. Pero mi gente me apoya. And I'm still alive.
7.- Pues parece ser que poco a poco sí que lo estoy consiguiendo. Selecciono en qué me meto y en qué no. No me vale todo. Soy más selectiva y los proyectos, por tanto, son cada vez más míos.
Evaluando, y comparando con 2009-2008... ¡En realidad se han cumplido muchas más cosas!
Que mis deseos se hayan cumplido, probablemente, tiene que ver en su mayoría con que, en general, como decía Zylgrin, mi Carta a los Reyes de 2009 para 2010 estaba llena de deseos que no eran para mi, sino para mi gente. Porque me hago vieja y cada vez son para mi más importantes. Pero, aunque siempre estaba el riesgo de la autocompasión, al final, éste sólo puede ser un post optimista, ya que, con todo, lo que deseaba en 2009 para 2010 ha sido bastante satisfecho por la realidad.
Eso sí, he envejecido diez años de golpe, todo sea dicho. Así que ya sabéis. El 17 de diciembre, como cada año, mi carta estará aquí. Hasta entonces, iré pensandola.
___
(*1) "Soy así de típica. De idiota. De simple, de poco original, de nostálgica, de ingenua. Lo soy. Soy de esas que repasa su vida cuando acaba el año y ve las luces de navidad por las calles. (...) Algo típica, algo idiota, algo masoca. Algo de todo, mucho de nada."
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