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viernes, 17 de diciembre de 2010

Carta a los reyes 2010

PEORES SENSACIONES DE 2010
1.- Sentir que estar muerto no puede ser tan malo, porque no puede ser tan doloroso. El 17 de julio de 2010. La incapacidad de formatear la memoria. Creer firmemente que en realidad no debe de doler tanto chocarse con la mediana de la autopista a 140. Odiarme. La sensación de irrealidad.
2.- Sentir que mi familia le quería más a él que a mi; que hablaban con él, no conmigo; que nadie respetaba mi decisión. Que me importase su aprobación.
3.- Verle sufriendo. Intentar estar cerca de él. Fracasar. Recordarle y recordar lo felices que fuimos, mucho tiempo. Echar de menos cosas. Ver fotos. Aprender a reconocer que tal vez podríamos haber sido felices juntos, pero que se acabó y no lo conseguimos. La rabia de saber con certeza que nunca más seremos felices juntos, que no puede ser ya más, que ya no me hace feliz, que es una putada, pero que lo que tuvimos es irrecuperable e irrepetible. Que se acabó, que yo no puedo seguir siendo feliz así, for reasons unknown, no soy ni seré lo que fui.
4.- Los lazos echados al otro lado del océano. No saber qué hacer, ni qué ser, para que él se diera cuenta de lo que tenía entre manos. La desconfianza. El miedo. La vulnerabilidad. La indignación. El orgullo. La falta de atención. La soledad. La soledad. La soledad. El miedo. Los saltos no dados por miedo a caer por el precipicio. La desconfianza. Mirarme al espejo y sentirme envejecida y cansada.
5.- Querer ser alguien para alguien, sin ver que yo era yo para mi. Las crisis de ansiedad.
6.- Ver a mi madre sufrir constantemente por mi ruptura y por mi, mirándome como si fuese un animalillo vulnerable.
7.- Perderme. Desorientarme y que cayesen la niebla y el Sol en la montaña. Qué susto.

MEJORES MOMENTOS DE 2010
1.- Bárbara y todo lo que aprendí de mi misma con ella. Reconocer mis derechos, y los de los demás. Limpiar la culpa. Quererme con mis errores y todo. Pasar de aprobaciones a parte de las mías propias, que bastante tengo. Posiblemente sea lo mejor que he sacado de este año.
2.- El Camino de Pelayo. Las caminatas, las playas, la marea que subió y no nos dejaba volver a la civilización, la montaña que subía a Torimbia, aquel atardecer en Barru, los acantilados de Cuerres, el cobijeru, la salsa de cabrales en el Pachu y lo bien que me come mi niña. La Vaga. Su comprensión. Nuestra complicidad para no juzgarnos. Pasear por Gijón pensando en quien había estado en Gijón... Llegar, tras la paliza de caminata y montaña, al pico Pienzu, y que la nube que me envolvía en la subida se dispersase como una cortina para dejarme ver los Picos de Europa a un lado, y el Atlántico y la costa de Llastres al otro. Bañarme absolutamente sola en un rincón paradisíaco del ríu Casañu. La paz que sentí al alcanzar la impresionate Llosa de Viango tras bajar desde el alto del Mazucu y sentarme sin más compañía que las montañas, los animales y el verde. No necesitar nada más en el mundo que respirar ese aire y beber ese agua que había cogido de la roca.
3.- Respetar muchísimo más mi gente. Ganar confianza.
4.- Volver a abrazarle. Volver a tenerle ahí. Todo lo que le quería en ese momento. Aprender a mirar lo mejor de la gente a la que quiero.
5.- Trabajar para un productor de cine excepcionalmente empático y didáctico. Aprender cada hora. Trabajar en lo que deseaba. El trabajo en la tele, aunque se truncara. Llevar mis propios proyectos. Que me contacten para que haga realidad los proyectos de otros, y poder elegir si quiero hacer sus proyectos míos. Sentir que parece que la rueda trabajada con tanto esfuerzo empieza a girar. (Ojalá esta sensación se vuelva un continuo)
6.- Descubrir un tipo de conexión excepcional al preparar con alguien especial una exposición para Buenos Aires. Discutir de arte con él, de religión, de Cthulu, de tu Hamster. Lo mismo reír que filosofar lo mismo compartir nostalgias que tonterías. Visitar sitios, hacer planes.
7.- Las vacaciones con mi hermana mayor. Pasar tiempo con mis sobrinos. Reír, reír todo el rato.
8.- (*lo siento pero tengo que decirlo) Volver a sentir que tengo algo que contar. Volver a escribir.

EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2011
1.- Que mi familia siga unida, feliz y sana.
2.- Conservar a mi lado a aquellos amigos especiales que merecen la pena y me cuidan, y que hoy por hoy puedo contar con los dedos de una mano. Aprender a identificarlos. Estar a su lado, que me sientan ahí, cuidarles.
3.- Vivir por mi cuenta como nunca he hecho hasta ahora. Ganar autonomía.
4.- Trivializar más, reír más, hacer reír más. Disfrutar.
5.- No permitir que nadie se aproveche de mi inmerecidamente.
6.- Hacer mis proyectos, cada vez más míos; trabajar bien, en mi área, ganando para vivir honradamente.
7.- Confiar más, mereceidamente, no de forma ingenua. En mí, en otros. En la vida, el Universo y todo lo demás.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Assessing my life, 2010

Quienes me conocéis desde hace tiempo sabéis que diciembre me remueve las tripas. Ya lo dije hace un año (*1).
Pero este año, curiosamente, no duele diciembre. Y mirad que suele hacerlo. Y mirad que 2010 ha sido, probablemente, el año más duro que he sobrevivido.
Como va siendo tradición, antes de escribir la Carta a los Reyes de 2010 quería hacer un repaso de la carta que le escribí en diciembre de 2009, cuando 2010 eran esperanzas y futuro aún por construir. Qué deseaba, qué temía. Verlo un año después, con el tiempo que entonces era futuro ya sobre mis espaldas.
Y me he dado cuenta de que, pese a todo, todo bien. Cuando lo hice, no sabía que saltar al vacío fuese a ser tan duro. Ahora que cuando escribí aquello no sabía hasta qué punto estaba a punto de saltar al vacío. Salté mucho más de lo que podría haber imaginado.
Y sí, me refiero a dejar una relación de más de siete años con el hombre que fue todo para mi, durante casi tres de cada diez de los días de toda mi vida. Asusta la porporción, ¿eh?
Me refiero tambén a decidirme por el cine y el audiovisual, costara lo que costase.
Me refiero a tomar decisiones, a intentar cogerle las riendas a mi vida sin que me descabalgue. Y he de reconocer que casi me tira al suelo. Que me ha tirado, de hecho. Y varias veces.
Pero si miro lo que deseaba yo hace un año, he de reconocer que fue duro, pero salió bien. Aquí la carta de 2009 para que sepáis qué es cada punto.
1.- Lo más importante para mi, mi familia, sigue ahí, completa y feliz. Agradecida.
2.- Mi amadísima enfermita superó el cáncer e incluso ha vuelto ya al trabajo. Gracias, gracias...
3.- Sinceramente creo que él ha acabado superando aquellos demonios que le hacían daño y además nos separaban. Sinceramente creo que también ha sido, en buena parte, a costa de separarnos. Pero creo que él lo ha superado, o que al menos va por el mejor de los caminos. Y me hace feliz, aunque me entre cierta congoja por aceptar que yo no pude ayudarle y que le dejé sólo ante el peligro. Así que, de forma inesperada, pero misión cumplida.
4.- He profundizado en la relación con mi hermano Arth, también me hace feliz. Y con Zylgrin. Hasta estuve de vacaciones con Andruin. Otra misión cumplida...
5.- Aún estoy aprendiendo a priorizar con quién compartir mi tiempo, pero, eis, no se puede tener todo.
6.- Intento ganar para vivir siendo honrada. No lo consigo. No gano para vivir, casi. Pero mi gente me apoya. And I'm still alive.
7.- Pues parece ser que poco a poco sí que lo estoy consiguiendo. Selecciono en qué me meto y en qué no. No me vale todo. Soy más selectiva y los proyectos, por tanto, son cada vez más míos.

Evaluando, y comparando con 2009-2008... ¡En realidad se han cumplido muchas más cosas!

Que mis deseos se hayan cumplido, probablemente, tiene que ver en su mayoría con que, en general, como decía Zylgrin, mi Carta a los Reyes de 2009 para 2010 estaba llena de deseos que no eran para mi, sino para mi gente. Porque me hago vieja y cada vez son para mi más importantes. Pero, aunque siempre estaba el riesgo de la autocompasión, al final, éste sólo puede ser un post optimista, ya que, con todo, lo que deseaba en 2009 para 2010 ha sido bastante satisfecho por la realidad.

Eso sí, he envejecido diez años de golpe, todo sea dicho. Así que ya sabéis. El 17 de diciembre, como cada año, mi carta estará aquí. Hasta entonces, iré pensandola.

___
(*1) "Soy así de típica. De idiota. De simple, de poco original, de nostálgica, de ingenua. Lo soy. Soy de esas que repasa su vida cuando acaba el año y ve las luces de navidad por las calles. (...) Algo típica, algo idiota, algo masoca. Algo de todo, mucho de nada."

lunes, 8 de noviembre de 2010

Good Riddance

Debía tener trece o catorce años la primera vez que escuché Good riddance, gracias a un amigo, Nakaly, que en un viaje a Gran Canaria me descubrió Nimrod y muchísimas cosas más. Entre ellas, me llevó a caminar por primera vez por un desierto. Nos cayó la tarde allí tirados, entre dunas, hablando de lo divino y, sobre todo, de lo humano. Quien me conoce sabe lo que es para mi el desierto. El camino, la soledad, las expectativas, una duna detrás de otra duna. Parece increíble, pero hace media vida ya de aquello. Para mi Good Riddance sigue siendo una forma de tomarse la vida. Absolutamente mutable, pero acaba bien, sin razón.
El último sábado de octubre, caminando por las Bardenas Reales, en Navarra, me agarró de nuevo. Mucho más sutil, más desgastado, menos puro en definitiva. Tampoco es que las Bardenas sea desértico, pero tiene sus reminiscencias de aquello.
Hay algo que me impide creerme que todo pase, pese a todo. Tal vez pienso demasiado en el tiempo. Estoy intentando comprender que cada momento es eterno. Que permanece para siempre, como la caminata por Maspalomas con Nakaly. Trato de entender que, a su vez, cada momento es pasajero e irrepetible. Pero hay tiempos en los que detesto pensar que ese momento, ese en concreto, pueda llegar a acabarse y perderse. Y no entiendo muy bien por qué creo que el paso del tiempo supone pérdida, cuando el tiempo me ha demostrado que los momentos que merecen la pena permanecen en tí hasta que mueres o son superados por otros.
Ese fin de semana me ha dado un puñado de recuerdos de aquellos. Recuerdos como charlar y reír bajo la lluvia nocturna, por las calles de Pamplona; para llegar a casa calada de agua y felicidad hasta los huesos; después de cenar en pareja. En realidad no necesito mucho. Las olas romper en San Sebastián. Las tumbas de soldados sin nombre en el cementerio de los ingleses. Reflexiones al aire. Hay ciertas conexiones que se establecen solas, como si fueran magnéticas. O existen, o -simplemente- no existen. Creo que huelga daros más explicaciones.
Es difícil tomar esa actitud que dice Billie Joe Amstrong de tatoos of memories and dead skin on trial, y seguir el viaje hacia otro sitio. Y mientras más vieja me hago, más me cuesta recordar que for what it's worth it was worth all the while.

martes, 27 de julio de 2010

...y el resto es tierra conquistada

Doce días llevo ya sin pasar por aquí. Poco después de mi último post vinieron momentos difíciles. Mucho. Quiero decir, aún más. De esos que no pueden contarse porque ni siquiera se comprenden.
Sin saber muy bien cómo, llegué hasta el día 21. Abandoné Madrid y puse rumbo al norte.

Ahora estoy en una habitación azul, en una segunda planta de una casa de una aldea perdida, con los Picos de Europa al sur y el Cantábrico al norte, tras seis días tan intensos como sanadores. Os puedo salpicar unos pocos recuerdos, pero aún así sería tópico. No me quiero olvidar de los acantilados, de las cabras perfiladas entre la montaña y el cielo como posando para un chroma key, del atardecer desde la casa abandonada a lo alto de una colina, de la ruta de las playas, del pescaero, de los reflejos en el agua de la orilla de Cudillero, de la subida al picu, de cómo respira el mar a través de la tierra en los bufones de Llanes, de la malaquita en las profundidades de aquella cueva -llena del agua vaporizada de la rompiente del mar- iluminada por los haces de luz marcados entre las rocas...

Y es que los mejores recuerdos es difícil guardarlos en jpg.

P.s.-La imagen es del móvil de La Vaga, del primer día de nuestro particular "Camino de Pelayo".

martes, 15 de diciembre de 2009

Duele diciembre

Sí. Soy así de típica. De idiota. De simple, de poco original, de nostálgica, de ingenua. Lo soy. Soy de esas que repasa su vida cuando acaba el año y ve las luces de navidad por las calles. Que se plantea objetivos nuevos, aunque sabe que no tienen por qué cumplirse. De esas que nunca para de analizarse, aunque duela. Algo típica, algo idiota, algo masoca. Algo de todo, mucho de nada.

Este año duele diciembre. Jamás imaginé la magnitud de la tormenta que ya presagiaba en enero. Y, antes de escribir mi Carta a los Reyes de 2009, he hurgado en mi Carta de 2008. Para hacer balance. Para ver qué deseaba entonces. Para analizarme más, si cabe. Quienes me seguís hace tiempo sabéis que 2009 ha sido para mi especialmente duro. Vamos, que este año me costará escribir mi Carta a los Reyes, que será mi próximo post, por supuesto. Ahora, antes de eso, quería poner 7 respuestas reales a los 7 deseos que anhelaba el 17 de diciembre de 2008 (si os interesa, aquí tenéis la carta de 2008 en ventana paralela).
1.- Mi mayor deseo, el más importante, se ha cumplido sólo parcialmente, ya que una persona muy querida mía está luchando contra un cáncer siendo aún bastante joven. Pero sigo dando gracias por lo bien que estamos todos y, pese a todo, esto sube la nota media de mi 2009.
2.- Jaja. Qué equivocada estaba. Qué naive, qué triste me ponía saber que nunca sería una más allí. Qué idiota fui por no afrontar antes que jamás podría luchar contra las ventajas que daban a quienes entraban allí por máster.
3.- Promesa incumplida, como todos los años.
4.- Sí, claro, jaja, lo más gracioso es que verdaderamente creía que si me iba bien y me mantenía en el periódico podría haberlo hecho…
5.- Bueno, tanto como que se acabe la crisis… Lo dudo. Pero en fin… He aprendido a buscar horizontes nuevos pese a que haya crisis y comprendido que en realidad es nuestra propia cabeza y la obsesión con lo mal que nos va la vida lo que nos impide muchas veces salir adelante con nuevos proyectos. Así que sí, me he hecho capaz de buscar mis propios horizontes, contra viento y marea, que es de lo que iba la vaina.
6.- Pues nada, que siguen metiéndole una caña increíble. Pero él cada vez lo lleva mejor. Qué grande es.
7.- Bien, objetivamente este deseo se ha cumplido. Donde no hay relación, no hay injusticia. Looking at the bright side…

...

Uf. Ya está. No ha sido tan duro.

Vamos, a por el siguiente.

martes, 24 de febrero de 2009

Momentos

Los momentos decisivos no existen. Cada momento es decisivo. Cada acción y cada omisión es determinante. El tiempo nos agarra por las solapas para que recordemos esto. Nos dice, ¡despierta! porque el tiempo permanece, pero nosotros pasamos de largo por él.
Cada momento es decisivo, y eso no debe paralizarnos. Hay veces que lo llaman coincidencias cósmicas, decía Einstein que la casualidad es la forma que tiene Dios de pasar desapercibido. Precisamente porque nos pasamos el 90% de la vida parados. Sin comprender que cada momento es determinante, por eso nos parece que las "decisiones decisivas" existen, pero no. Todas lo son, por definición. Si lo comprendiésemos en profundidad, tal vez cambiaríamos el mundo. Tal vez mereciese la pena. Un tío sabio, ese tal Albert. Cambió el mundo, a su forma.
Cada vez se me va más la cabeza. Cada vez olvido más, y lo detesto. Quiero recordar más. La vida al final son sólo recuerdos. Hay veces, cuando soy muy feliz, que cierro los ojos y me esfuerzo en pensar en ese momento, en decirme que tengo que recordarlo. Y a los dos días ya no lo reucerdo. No recuerdo la acción. Sólo que era feliz. Y luego recuerdo idioteces, como el nombre de Modigliani o el de Phillip Seymour Hoffman, que a MA siempre se le olvidan. Pero él recuerda las acciones, y también las omisiones, con precisión. Sabe por qué era feliz. Qué envidia me da.
Y diréis ¿qué le ha dado a esta? Cada cual tiene sus idioteces, yo cumplo 25 en unos días y sigo sin saber a dónde voy, si voy o me llevan, y me preocupa mirar atrás dentro de otros 25 años y ver que he desperdiciado tantos momentos decisivos... Y olvidarlos. Son mis idioteces y lo se con plena conciencia. Cuando cumpla 30 me volverá a pasar, supongo, y me reiré de haber estado preocupada por mi vida con sólo 25. De hecho es posible que mañana mismo me ria de este post.
Pero, no se, es que es increíble cómo pasa el tiempo, sin nada que decir... Hace más de seis años que no escribo, y eso que llevo dos ganándome la vida escribiendo.
Nada vuelve.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Carta a los reyes

Recapitulando, he decidido hacer memoria sobre este año que acaba. Para no perder en el marasmo de recuerdos los momentos que me marcaron 2008. Creo que Todos deberíamos recapitular cada año. También haré una "carta a los reyes" de lo que espero para 2009. Para no perder el norte. O para perderlo y, dentro de un año, reirme de lo que ha cambiado mi vida. Como el siete es el número perfecto... Allá va.

MEJORES SENSACIONES DE 2008
1.- Que Miguel Ángel encontrase su rumbo. Que se lanzase. Que haya empezado a creer en sí mismo. Probablemente no es la sensación más eufórica, pero es la más constante. Estar orgullosa de él.
2.- Meterme en Aula Global y ver que había aprobado el proyecto. Que había acabado la carrera. Quedarme cinco minutos sin poder reaccionar. Sin creérmelo. Alucinando.
3.- Eurodisney. Todo.
4.- El cubo de la galga, en La Palma. La lluvia horizontal. Los helechos más altos que yo, la laurisilva, el suave goteo de lo que fuera del bosque era una tormenta, sobre mis hombros. El camino rojo, la tierra volcánica, San Antonio y el Teneguía. El sol y las nubes reflejados en el mar, confundiéndose con el cielo. El "túnel de viento". Miguel Ángel.
5.- Que mi padre adelgace, que empiece a cuidarse,
6.- Ver amanecer en el malecón de La Habana con mis amigas, borrachas como cubas, después de una noche de risas, timos, bailes con instrumentos precarios en la calle y autobuses tercermundistas. Que se currasen mi cumple. Y, una chorrada, que me regalasen un colgante de un cangrejo que yo había visto días antes y me había gustado pero no me había comprado por rata.
7.- Tener mi propio coche, conducirlo, llevarlo, traerlo, cuidarlo... Mi Mushu.

PEORES MOMENTOS DE 2008
1.- Ver los cristales rotos, mientras hablaba con Tamara, de la ventanilla del copiloto de mi coche. Registrarlo. Ver que no estaba el Ipod. Ni el GPS de mi padre. Ni, atrás, la bolsa de mi cámara, con todo lo que había en ella. Volver de Getafe a casa, sin ventanilla, llorando todo el trayecto.
2.- La bronca monumental de mi padre cuando llegué a casa. Estuve a punto de coger la maleta (me tranquilicé pensando en mi madre).
3.- La bronca que me echó la Final Boss (la jefa de sección del diario) por los sucesos los fines de semana. Descubrir que había compañeros que me ponían verde a mis espaldas, que incluso mentían sobre mí a mis jefas, y ver que encima yo no podía estar allí para defenderme, para demostrar cuánta mierda falsa salía de sus bocas.
4.- Que la Poli-Buena de las jefas me mandase a freir espárragos cuando le dije que quería ir a la redacción, que quería echar horas, trabjar más. Descubrir que no todos tenemos el mismo régimen y que a otros compañeros sí les dejaban ir. Que me tome por gilipollas diciéndome que los colaboradores no podemos ir. La envidia que siento respecto a ellos, envidia de la mala, de la que significa no tanto querer lo que ellos tienen como que ellos no tengan más que yo. Rabia contra las facilidades que les dan a los que entran por máster. Por saberme, con certidumre,el último mono.
5.- Descubrir que dos grandes amigas estaban empezando a tontear con la coca. Tener miedo por ellas, sabiendo que nada puedo hacer. Ver cómo poco a poco se distancian de mi, sin que yo pueda hacer nada. Y, mientras, estar preocupada.
6.- La incertidumbre laboral ante la que estoy absolutamente desprotegida.
7.- Discutir con el compañero de piso de mi hermana y mi novio, ver que no se puede hacer nada por él, resignarme, aprender a pasar de todo, aprenderlo a hostias, pero aprenderlo.

EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2009
1.- Que MA siga bien, y mi padre, y mi madre, y mis hermanos (y sobrinos) y familia próxima.
2.- Conseguir una cartera en el diario, preferiblemente sanidad, que confíen en mí, ver que mejoran mis condiciones laborales, que voy allí con asiduidad como una más. Tampoco pretendo tanto como un contrato estable. Pero si no consigo eso, que, al menos, consiga un curro estable, aunque sea otro. Ganar más.
3.- Volver a escribir.
4.- Acabar de pagar el coche (por pedir...)
5.- Que se acabe la crisis esta de los huevos que no vaya a más y que a finales de 2009 empecemos a recuperarnos y podamos empezar a pensar en nuevos horizontes en vez de, como ahora, no quitarnos de la cabaeza lo que se nos viene encima.
6.- Que prejubilen a mi padre o al menos le dejen en paz de tanto curro, que ya está bien.
7.- Que dejen de ser injustos conmigo en el diario.