Mostrando entradas con la etiqueta tiempo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tiempo. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de febrero de 2011

Crisis y cambio

Ahora que estoy teniendo más tiempo estoy volviendo a gestar proyectos. Hay quienes, desaparecidos hace tiempo, han vuelto con proyectos e ideas nuevas. Esta gente que va y viene y siempre que vuelve trae agua nueva, como los ojos del guadiana. A otros, directamente, les voy conociendo de nuevas. A ver en qué queda., Ojalá os de noticias pronto.
La gente nueva que he encontrado tiene ilusión, honestidad y humildad; lo que cada vez es más difícil de encontrar, en el contexto que nos ha tocado vivir. Es su máximo valor, de momento. Pero hay tan, tan, tan poco dinero para todo... Y la gente que va y viene con cada proyecto, por lo menos, permanece ahí, contando historias al mundo cuando pueden y como buenamente pueden. Me da muchísima lástima todo el talento y el impulso creativo que voy conociendo y que se atora por la congelación de las inversiones que estamos sufriendo en estos tiempos, hoy, que nadie apuesta por nadie y, lo que es peor, ahora, cuando nadie asume riesgos ni para mejorarse a sí mismos.
Y me quedo con una idea que saco del discurso de Álex de la Iglesia en los Goya el otro día. Crisis. "Crisis significa cambio", dijo.
Verdaderamente puede ser que el mundo esté empezando a cambiar. De hecho, parece ser que no le queda otra sino cambiar. Ya no sólo pienso en la industria audiovisual, de la que tanto se habla estos días. No sólo los regímenes de los países musulmanes. Son ya demasiadas las realidades que me hacen creer que nos encontramos ante una quiebra real de nuestra estructura social. Creo que puedo hablar con sensatez si digo que, históricamente, tras cada gran revolución ha habido una crisis. También creo que sería insultante explicar, desde un blog en un país que defiende el Estado del Bienestar, cual es la revolución que ha precedido a esta.
Intuyo que el mundo está a punto de cambiar. "A punto" no son menos de diez años, claro. No sé cómo, ni hacia dónde. Pero no me produce incertudumbre, sino expectación.

sábado, 1 de enero de 2011

Breathmints for 2011

Hemos sobrevivido 2010, y sólo puedo felicitarnos a to@s por ello. Estoy en mi nueva casa con muchísimas nuevas expectativas fraguándose, en muchos más sentidos de los que podría haber pensado, más feliz que hace un año, más yo que hace un año, y, sobre todo, muchísimo más pacífica que hace un año.
Y una imagen absurda resume como estoy ahora mismo:


So, my dear, dear, friends... take a breathmint and just keep running!

lunes, 8 de noviembre de 2010

Good Riddance

Debía tener trece o catorce años la primera vez que escuché Good riddance, gracias a un amigo, Nakaly, que en un viaje a Gran Canaria me descubrió Nimrod y muchísimas cosas más. Entre ellas, me llevó a caminar por primera vez por un desierto. Nos cayó la tarde allí tirados, entre dunas, hablando de lo divino y, sobre todo, de lo humano. Quien me conoce sabe lo que es para mi el desierto. El camino, la soledad, las expectativas, una duna detrás de otra duna. Parece increíble, pero hace media vida ya de aquello. Para mi Good Riddance sigue siendo una forma de tomarse la vida. Absolutamente mutable, pero acaba bien, sin razón.
El último sábado de octubre, caminando por las Bardenas Reales, en Navarra, me agarró de nuevo. Mucho más sutil, más desgastado, menos puro en definitiva. Tampoco es que las Bardenas sea desértico, pero tiene sus reminiscencias de aquello.
Hay algo que me impide creerme que todo pase, pese a todo. Tal vez pienso demasiado en el tiempo. Estoy intentando comprender que cada momento es eterno. Que permanece para siempre, como la caminata por Maspalomas con Nakaly. Trato de entender que, a su vez, cada momento es pasajero e irrepetible. Pero hay tiempos en los que detesto pensar que ese momento, ese en concreto, pueda llegar a acabarse y perderse. Y no entiendo muy bien por qué creo que el paso del tiempo supone pérdida, cuando el tiempo me ha demostrado que los momentos que merecen la pena permanecen en tí hasta que mueres o son superados por otros.
Ese fin de semana me ha dado un puñado de recuerdos de aquellos. Recuerdos como charlar y reír bajo la lluvia nocturna, por las calles de Pamplona; para llegar a casa calada de agua y felicidad hasta los huesos; después de cenar en pareja. En realidad no necesito mucho. Las olas romper en San Sebastián. Las tumbas de soldados sin nombre en el cementerio de los ingleses. Reflexiones al aire. Hay ciertas conexiones que se establecen solas, como si fueran magnéticas. O existen, o -simplemente- no existen. Creo que huelga daros más explicaciones.
Es difícil tomar esa actitud que dice Billie Joe Amstrong de tatoos of memories and dead skin on trial, y seguir el viaje hacia otro sitio. Y mientras más vieja me hago, más me cuesta recordar que for what it's worth it was worth all the while.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Abandonaícos que os tengo...

Como algunos sabéis últimamente he hecho muchísimas horas de coche. La soledad, los silencios y la música muchas veces me hacen viajar tanto o más que los kilómetros recorridos. Llevo dos semanas sin escribir y es que mi mente, mi tiempo y mis pasiones están tan atareados que los días pasan por mi disimulando, sin hacerse ver, tan llenos de momentos curiosos que merecerían ser contados que resulta difícil sentarse a escribirlos. Pero voy a hacer un esfuerzo y a iros contando cosas desde ya, a volver a actualizar más a menudo, que si no se acumulan y después no se por dónde empezar.
En las últimas semanas parece que estoy recobrando cierta capacidad de creer en lo mejor de la gente. Tal vez me equivoque pero, desde luego, me da bastante paz. Hace un tiempo, en una conversación con mi amigo Zares, empecé a entender que todo es superable. Algún tipo de germen medio mitológico sembró aquella charla en mi cabeza que, regado por mil situaciones, ha hido echando raíces en mi cerebro. Y es que, con el tiempo, lo que necesitamos viene a nosotros con naturalidad, siempre y cuando no perdamos la cabeza mientras intentamos alcanzarlo hasta el punto de que nos deje de hacer felices.
Y eso pasa mucho. Lo de perder la cabeza, digo.
Así que, en general, últimamente he dejado de estar preocupada por todo. Ese sería un buen resumen. Siento que me estoy recuperando. Que soy más yo, más lo que me da la gana, menos lo que pienso que pueda esperar nadie. Y, curiosamente, funciona.
Hay muchas cosas buenas en el mundo como para estar de morros.

jueves, 15 de julio de 2010

Sin saber por qué...

Ahora que llevo un tiempo centrada en buscar curro me doy cuenta de cómo ha pasado el tiempo este año. Ya estamos en julio, y los seis primeros meses del año han pasado a toda velocidad. Y siento que, prácticamente, no he hecho nada. Una vez oí a alguien decir que cuando te dedicas a no hacer nada, nada se queda por hacer. Han sido seis meses catárticos, pero no del todo liberadores. Y la canción de hoy es For Reasons Unknown, de The Killers

I pack my case.
I check my face.
I look a little bit older.
I look a little bit colder.

I said my heart,
it dont beat,
it dont beat the way it used to
and my eyes dont recognize you no more.
And my lips,
they dont kiss,
they dont kiss the way they used to,
and my eyes dont recognize you no more.

For reasons unknown,
for reasons unknown,
for reasons unknown,
for reasons unknown.

For reasons unknown. Meses de no hacer nada para mi...

For reasons unknown. De pronto ya no te hacen feliz las mismas cosas, tal vez nunca llegaron a hacerte feliz, tal vez jamás existieron. De pronto no sabes cómo has llegado a esto, pero te has hecho mayor.

De pronto te das cuenta de que jamás volverás a sentir aquello.

Y, por añadido, de que jamás volverás a sentir esto que sientes ahora.

Carpe diem.

Y, con todo... la vida es terriblemente maravillosa...

jueves, 8 de abril de 2010

Desaparecida

Quisiera encontrar una buena excusa. Quisiera una, sólo una, que, al menos, fuese una verdad a medias. Pero hoy con cada minuto que pasa me doy mayor cuenta de que no encontraré ninguna.
No tengo excusas para llevar un mes sin escribir por aquí.
Y es que hoy cada minuto que pasa me pesa más la certidumbre de que, desde el 5 de marzo, lo único que he hecho ha sido perder el tiempo.
No tengo nada. Lo único que tengo, en realidad, es tiempo. Lo mejor que puedo dar, es tiempo.
Estoy cansada de la gente que sólo valora su tiempo, sin ver que el de quien está frente a ellos vale, por lo menos, lo mismo. Cansada de invertir mi tiempo para después ver como todo -siempre- se derrumba por su propio peso, sin pueda hacer yo nada por evitarlo.
Así que hoy, o mañana, cuando tengáis cerca a alguien que os de desinteresadamente su tiempo... Dadle las gracias. Verdaderamente, uno se ve muy idiota cuando echa la vista atrás y siente que lo ha desperdiciado en ingratos.
Aunque siempre nos quedará el placer presente -ya pasado, ya memoria, ya perdido- que vivimos entregándolo sin esperar cobro alguno.

martes, 15 de diciembre de 2009

Duele diciembre

Sí. Soy así de típica. De idiota. De simple, de poco original, de nostálgica, de ingenua. Lo soy. Soy de esas que repasa su vida cuando acaba el año y ve las luces de navidad por las calles. Que se plantea objetivos nuevos, aunque sabe que no tienen por qué cumplirse. De esas que nunca para de analizarse, aunque duela. Algo típica, algo idiota, algo masoca. Algo de todo, mucho de nada.

Este año duele diciembre. Jamás imaginé la magnitud de la tormenta que ya presagiaba en enero. Y, antes de escribir mi Carta a los Reyes de 2009, he hurgado en mi Carta de 2008. Para hacer balance. Para ver qué deseaba entonces. Para analizarme más, si cabe. Quienes me seguís hace tiempo sabéis que 2009 ha sido para mi especialmente duro. Vamos, que este año me costará escribir mi Carta a los Reyes, que será mi próximo post, por supuesto. Ahora, antes de eso, quería poner 7 respuestas reales a los 7 deseos que anhelaba el 17 de diciembre de 2008 (si os interesa, aquí tenéis la carta de 2008 en ventana paralela).
1.- Mi mayor deseo, el más importante, se ha cumplido sólo parcialmente, ya que una persona muy querida mía está luchando contra un cáncer siendo aún bastante joven. Pero sigo dando gracias por lo bien que estamos todos y, pese a todo, esto sube la nota media de mi 2009.
2.- Jaja. Qué equivocada estaba. Qué naive, qué triste me ponía saber que nunca sería una más allí. Qué idiota fui por no afrontar antes que jamás podría luchar contra las ventajas que daban a quienes entraban allí por máster.
3.- Promesa incumplida, como todos los años.
4.- Sí, claro, jaja, lo más gracioso es que verdaderamente creía que si me iba bien y me mantenía en el periódico podría haberlo hecho…
5.- Bueno, tanto como que se acabe la crisis… Lo dudo. Pero en fin… He aprendido a buscar horizontes nuevos pese a que haya crisis y comprendido que en realidad es nuestra propia cabeza y la obsesión con lo mal que nos va la vida lo que nos impide muchas veces salir adelante con nuevos proyectos. Así que sí, me he hecho capaz de buscar mis propios horizontes, contra viento y marea, que es de lo que iba la vaina.
6.- Pues nada, que siguen metiéndole una caña increíble. Pero él cada vez lo lleva mejor. Qué grande es.
7.- Bien, objetivamente este deseo se ha cumplido. Donde no hay relación, no hay injusticia. Looking at the bright side…

...

Uf. Ya está. No ha sido tan duro.

Vamos, a por el siguiente.

martes, 24 de febrero de 2009

Momentos

Los momentos decisivos no existen. Cada momento es decisivo. Cada acción y cada omisión es determinante. El tiempo nos agarra por las solapas para que recordemos esto. Nos dice, ¡despierta! porque el tiempo permanece, pero nosotros pasamos de largo por él.
Cada momento es decisivo, y eso no debe paralizarnos. Hay veces que lo llaman coincidencias cósmicas, decía Einstein que la casualidad es la forma que tiene Dios de pasar desapercibido. Precisamente porque nos pasamos el 90% de la vida parados. Sin comprender que cada momento es determinante, por eso nos parece que las "decisiones decisivas" existen, pero no. Todas lo son, por definición. Si lo comprendiésemos en profundidad, tal vez cambiaríamos el mundo. Tal vez mereciese la pena. Un tío sabio, ese tal Albert. Cambió el mundo, a su forma.
Cada vez se me va más la cabeza. Cada vez olvido más, y lo detesto. Quiero recordar más. La vida al final son sólo recuerdos. Hay veces, cuando soy muy feliz, que cierro los ojos y me esfuerzo en pensar en ese momento, en decirme que tengo que recordarlo. Y a los dos días ya no lo reucerdo. No recuerdo la acción. Sólo que era feliz. Y luego recuerdo idioteces, como el nombre de Modigliani o el de Phillip Seymour Hoffman, que a MA siempre se le olvidan. Pero él recuerda las acciones, y también las omisiones, con precisión. Sabe por qué era feliz. Qué envidia me da.
Y diréis ¿qué le ha dado a esta? Cada cual tiene sus idioteces, yo cumplo 25 en unos días y sigo sin saber a dónde voy, si voy o me llevan, y me preocupa mirar atrás dentro de otros 25 años y ver que he desperdiciado tantos momentos decisivos... Y olvidarlos. Son mis idioteces y lo se con plena conciencia. Cuando cumpla 30 me volverá a pasar, supongo, y me reiré de haber estado preocupada por mi vida con sólo 25. De hecho es posible que mañana mismo me ria de este post.
Pero, no se, es que es increíble cómo pasa el tiempo, sin nada que decir... Hace más de seis años que no escribo, y eso que llevo dos ganándome la vida escribiendo.
Nada vuelve.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Carta a los reyes

Recapitulando, he decidido hacer memoria sobre este año que acaba. Para no perder en el marasmo de recuerdos los momentos que me marcaron 2008. Creo que Todos deberíamos recapitular cada año. También haré una "carta a los reyes" de lo que espero para 2009. Para no perder el norte. O para perderlo y, dentro de un año, reirme de lo que ha cambiado mi vida. Como el siete es el número perfecto... Allá va.

MEJORES SENSACIONES DE 2008
1.- Que Miguel Ángel encontrase su rumbo. Que se lanzase. Que haya empezado a creer en sí mismo. Probablemente no es la sensación más eufórica, pero es la más constante. Estar orgullosa de él.
2.- Meterme en Aula Global y ver que había aprobado el proyecto. Que había acabado la carrera. Quedarme cinco minutos sin poder reaccionar. Sin creérmelo. Alucinando.
3.- Eurodisney. Todo.
4.- El cubo de la galga, en La Palma. La lluvia horizontal. Los helechos más altos que yo, la laurisilva, el suave goteo de lo que fuera del bosque era una tormenta, sobre mis hombros. El camino rojo, la tierra volcánica, San Antonio y el Teneguía. El sol y las nubes reflejados en el mar, confundiéndose con el cielo. El "túnel de viento". Miguel Ángel.
5.- Que mi padre adelgace, que empiece a cuidarse,
6.- Ver amanecer en el malecón de La Habana con mis amigas, borrachas como cubas, después de una noche de risas, timos, bailes con instrumentos precarios en la calle y autobuses tercermundistas. Que se currasen mi cumple. Y, una chorrada, que me regalasen un colgante de un cangrejo que yo había visto días antes y me había gustado pero no me había comprado por rata.
7.- Tener mi propio coche, conducirlo, llevarlo, traerlo, cuidarlo... Mi Mushu.

PEORES MOMENTOS DE 2008
1.- Ver los cristales rotos, mientras hablaba con Tamara, de la ventanilla del copiloto de mi coche. Registrarlo. Ver que no estaba el Ipod. Ni el GPS de mi padre. Ni, atrás, la bolsa de mi cámara, con todo lo que había en ella. Volver de Getafe a casa, sin ventanilla, llorando todo el trayecto.
2.- La bronca monumental de mi padre cuando llegué a casa. Estuve a punto de coger la maleta (me tranquilicé pensando en mi madre).
3.- La bronca que me echó la Final Boss (la jefa de sección del diario) por los sucesos los fines de semana. Descubrir que había compañeros que me ponían verde a mis espaldas, que incluso mentían sobre mí a mis jefas, y ver que encima yo no podía estar allí para defenderme, para demostrar cuánta mierda falsa salía de sus bocas.
4.- Que la Poli-Buena de las jefas me mandase a freir espárragos cuando le dije que quería ir a la redacción, que quería echar horas, trabjar más. Descubrir que no todos tenemos el mismo régimen y que a otros compañeros sí les dejaban ir. Que me tome por gilipollas diciéndome que los colaboradores no podemos ir. La envidia que siento respecto a ellos, envidia de la mala, de la que significa no tanto querer lo que ellos tienen como que ellos no tengan más que yo. Rabia contra las facilidades que les dan a los que entran por máster. Por saberme, con certidumre,el último mono.
5.- Descubrir que dos grandes amigas estaban empezando a tontear con la coca. Tener miedo por ellas, sabiendo que nada puedo hacer. Ver cómo poco a poco se distancian de mi, sin que yo pueda hacer nada. Y, mientras, estar preocupada.
6.- La incertidumbre laboral ante la que estoy absolutamente desprotegida.
7.- Discutir con el compañero de piso de mi hermana y mi novio, ver que no se puede hacer nada por él, resignarme, aprender a pasar de todo, aprenderlo a hostias, pero aprenderlo.

EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2009
1.- Que MA siga bien, y mi padre, y mi madre, y mis hermanos (y sobrinos) y familia próxima.
2.- Conseguir una cartera en el diario, preferiblemente sanidad, que confíen en mí, ver que mejoran mis condiciones laborales, que voy allí con asiduidad como una más. Tampoco pretendo tanto como un contrato estable. Pero si no consigo eso, que, al menos, consiga un curro estable, aunque sea otro. Ganar más.
3.- Volver a escribir.
4.- Acabar de pagar el coche (por pedir...)
5.- Que se acabe la crisis esta de los huevos que no vaya a más y que a finales de 2009 empecemos a recuperarnos y podamos empezar a pensar en nuevos horizontes en vez de, como ahora, no quitarnos de la cabaeza lo que se nos viene encima.
6.- Que prejubilen a mi padre o al menos le dejen en paz de tanto curro, que ya está bien.
7.- Que dejen de ser injustos conmigo en el diario.

viernes, 17 de octubre de 2008

Urgencias

No, no voy a hablar de Hospitales.

Solía escuchar Los Piratas en el Ipod que me robaron el otro día del coche.

Unos versos de "Teching":

"...Tengo que empezar a decidir
si el día de hoy es solamente urgente..."

Me hace pararme a pensar.



Cada día lo percibimos como urgente. La urgencia está definida por la velocidad de resolución de un conflicto en el sentido amplio del término. Y así vamos, día tras día, solucionando urgencias hasta el último aliento. Yo al menos tengo la sensación de que llevo años de urgencia en urgencia. Solucionando el día a día sin apenas mirar al pasado mañana.

Antes de que las Urgencias dominasen mi vida yo no era así. Siempre miraba al largo plazo. O al medio. Tenía prisa, sí, pero era otro tipo de velocidad la que movía mi devenir. Creo que últimamente estoy aprendiendo a diferenciar entre la prisa y la urgencia y no se cuál me gusta menos.

Me abruma la fragilidad de la vida. No me asusta. Me agobia, me persigue, me acosa. El "mañana puede acabar y ya no existiré más". Eso es una constante en mi vida, que no cambia y que no se si debe cambiar.

El otro día Zylgrin se preocupaba en su journal sobre el deseo-necesidad de destacar en algo, lo que sea, lo que yo concibo como la trascendencia humana. Esa sensación de querer "dejar algo en el mundo tras mi paso". Yo antes siempre tenía esa sensación. Por eso tenía prisa. Tenía prisa por crecer, por amar, por escribir, por ilustrar, por hacer que la gente concibiese la vida de otra forma cuando yo me cruzase en sus vidas. Tenía la sensación de que tenía mucho que decir, de que la gente tenía queconocer la fragilidad de la vida, la importancia del amor, de la política, de la coherencia, de las buenas intenciones, de las malas, del dominio y la esclavitud, la belleza y la fealdad y, sobre todo, la libertad. Quería cambiar el mundo. A mi modo, escribiendo, quería ser yo capaz de cambiar cosas dejando que mis ojos hablasen a través de mis manos. Y la prisa me oprimía el pecho como una losa de diez toneladas.



Luego empecé a pensar que aquello de querer dejar huella era una arrogancia. Que somos polvo de estrellas y que lo único que permanece constante es la materia. Que no merece la pena luchar por trascender porque el esfuerzo es mucho y la trascendencia ficticia y efímera. Que yo no tenía que enseñar nada a nadie, sino que aprender todo lo que pudiera. Que no importa lo que se aporte al mundo, porque seguirá habiendo maldad, dominio, manipulación y y una terrible esclavitud moral y de pensamiento del ser humano. Que por mucho que nos esforcemos en trascender, un día la raza humana se extinguirá y cualquier esfuerzo habrá sindo en balde. Que lo único que importa es mi universo y dejar huella en quienes amo. Y dejé de tener prisa. Y los días pasaron a convertirse, poco a poco, en días urgentes.

No se cuál de las dos visiones es peor. Parece, a simple vista, que la segunda, porque es una visión mucho más pesimista de la vida. Más derrotista diría. Aquello de que desde que nacemos estamos condenados a perder. También es una visión más realista. Que ayuda a bajar tu nivel de expectativas sobre ti mismo y, por tanto, ayuda a que te decepciones menos contigo mismo. Ayuda a ver que lo único que realmente existe es el presente, tu presente, y disfrutarlo. A lo mejor os parece extraño pero es una visión que conduce al carpe diem.

Que me roben la mitad de mi patrimonio de dentro de mi coche ha sido una hostia descomunal que me ha hecho despertar de un letargo de urgencias. Estoy cansada de ir corriendo a todos lados, si no fuese corriendo tendría tiempo para tener el cuidado suficiente con mis cosas como para nunca dejar nada a la vista dentro del coche para que no me roben. Estoy harta de que lo único que importe cada día sea solucionar el día a día sin querer mirar más allá.



La urgencia es menos dolorosa que la prisa y sus gratificaciones son inmediatas. Creo que es la diferencia entre la literatura y el periodismo.

Y ahora qué. Estoy sumida en una rueca de urgencias en la que no pienso seguir corriendo. Y sigo sin creer que tenga nada que enseñarle a nadie. Pero estoy tan harta de incompetentes engolados... Hasta qué punto es pecar de arrogante querer cambiar el mundo? Dónde está el equilibrio entre la desidia y la soberbia?

Entré en la carrera porque quería cambiar el mundo escribiendo. Pero ya no creo en que merezca la pena cambiar el mundo. Y lo único que hago es reflejarlo con un espejo imperfecto. En qué estaría pensando Larra.