PEORES MOMENTOS DE 2011
1.- Despertar en la noche de un golpe, junto a mi chico, en San José, tras soñar que mi padre moría y yo estaba a 8.800 kilómetros. Que el teléfono me despertase, otro día, durante la noche, y temer que les hubiera pasado algo. Despertarme de pesadillas donde algo pasaba a mi madre, o a mi padre, o a mi hermana Zylgrin y su niña, y no saber aún lo que es real y lo que es ficción. Y tener miedo, claro, de que un día pueda no ser un sueño y yo siga aquí, tan lejos. El insomnio.
2.- Los ataques de desconfianza e inseguridad que me producía tener a mi pareja a 400 kilómetros, rodedado de mujeres listas, guapas y simpáticas. La frustración por ser tan imbécil de sentirme así. Discutir, dormir sola en mi cumpleaños, sentirle lejos cuando no se conectaba por skype y había quedado conmigo, cuando apenas hablábamos 5 minutos al día por teléfono. Sentirnos lejos y alejándonos.
3.- Llegar, el 16 de mayo, a la puerta del Sol, tras las concentraciones del día 15. Ver que allí, pese a todo, éramos como doscientas personas. Descorazonarme. Sentir que mi generación estaba muerta políticamente, ver que en la calle Preciados había más gente comprando que concentrados en Sol luchando por una política más justa. Volver a casa, en Plaza de España, junto a mi chico, enfadada con mi genreración, que en vez de estar cortando cabezas políticas estaba comprando en el Zara. El terrible desamparo de ver que sólo eramos 200 los conscientes de que teníamos que ser agentes de cambio para que las cosas cambiaran.
5.- Mirar al atlántico, desde la Pousada de Setúbal, en la preciosísima boda de mi hermana Zylgrin. Saber que mi camino hacia el otro lado, ahora "este lado", estaba definido, saber que iba a irme lejos de todos ellos, saber todo lo que iba a perderme por esta decisión. Sentir que estaba decidido y que allí no había sitio para mi, que no podía hacer nada, porque hiciera lo que hiciera siempre una parte de mi estaría a cada lado del Atlántico.
6.- Que mi ayudante, mi amiga, mi ahijada profesionalmente, me fallase, me traicionase y me negase tres y treintaitrés veces. El desgarro de sentir que mi intención de protegerla de los abusos que yo había sufrido se había vuelto en mi contra. Sentir que a un "aprendiz" no se le puede proteger y cuidar. Que tal vez fuera la mejor opción abusar del entusiasmo de la gente y quemarles, que enseñarles y cuidarles. Que tal vez merecía más la pena ser una hija de puta con mis subalternos que intentar que no se comprometieran más de lo que yo podía pagarles.
7.- Pensar que no sé si volveré a España. Recordar a mi madre, destrozada, los últimos días que estuve allí. No saber si volveré a ver a mi hermana Zylgrin allí, si volveremos a convivir juntas un tiempo, porque ella también va a marcharse de España, tal vez en 2012, y que no sé cuando podré, simplemente, tomarme un café con ella.
MEJORES SENSACIONES DE 2011
1.- Que el bebé de mi hermana fuese bebé. Cuando nos aclararon que el embarazo iba bien, después del susto que pasamos.
2.- Que, al levantarme frustradísima por tener que ir a un trabajo que odiaba, que no era de lo mío, y que sólo servía para "ganar los frijoles", él me abrazara y me mirara, entendiendo, apenado pero orgulloso de que yo fuera suficientemente fuerte para seguir adelante. Esos abrazos eran lo que me hacían levantarme de la cama con buen humor, pasara lo que pasara, con lo complicadas que estaban las cosas en España.
3.- Mis amigas y sus bodas. Los zapatos de todas reunidos en círculo por la boda de Tamara. Mis chicas de la Uni, el 16 de julio, reunidas en torno a Tamara. Reunirme con Ana (La Vaga) en la estación de Santander, tras el viaje en FEVE, y abrazarla tras tanto tiempo. Todas juntas por primera vez en mucho tiempo, y por última en quién sabe cuánto. Mis chicas del Joyfe, Ana, None y Anabel, y su forma de ser, durante la boda de Laura.
4.- Llegar el 17 de mayo a Sol y ver que éramos como dos mil personas. La emoción de que la gente saliera a la calle. La comunión con la gente allí por luchar por algo mejor. Toda esa semana, llegar del trabajo, ir a Sol, sentir que se estaba produciendo algo, que estaba naciendo el impulso para un cambio que yo estaba deseando desde hacía tiempo. Que consiguieran convencerme de que, tal vez, sí serviría la vía pacífica.
5.- Nosotros, en Manuel Antonio, viendo el cielo caerse y los rayos tronar, con unas tapas de queso y aceitunas, en nuestra terracita privada. Nuestros viajes a la montaña, aquí y en Madrid. JotaPe aprendiendo a esquiar hasta no caerse en nuestra pista azul del pirineo francés. El cráter del volcán Poás echando humo a mansalva.
6.- La Mazmorra, mis compañeros de piso, mi hermano Arthegarn, y su capacidad de estar siempre ahí, aunque muchas veces en silencio. Las partidas de Catán, Munchkin y el juego aquel de cartas de matar monstruos en el que era tan fácil hacer trampas. Ana, Ernesto y Arth. Las cenas. Los chuletones. Hasta las extrañas comidas con recetas milenarias de Jaso. Las series, la FOX. En general, la pequeña familia mazmorril. Simplemente, tener de nuevo un lugar que sentía como un hogar, donde respetaban mis tendencias y decisiones, tras tanto tiempo sintiéndome fuera de lugar.
7.- La madurez que ha tomado mi relación con mis padres. Es fantástico.
EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2012
1.- Volver a abrazar a mis padres, a mis hermanos y a mis sobrinos (y demás). Y a La vaga. Conocer a Vicky en persona (y a sus pies). Y que todos estén (y sigan) sanos, claro.
2.- Viajar a España, aunque sea una temporada, y trabajar allí, de lo mío, claro.
3.- Sacar adelante alguno de los proyectos cinematográficos en los que estoy trabajando aquí, de forma independiente, ver resultados, sentir que el genial proceso de creación y gestación que estoy viviendo se acaba de materializar en algo que produce emociones al mundo.
4.- Que mi ex y yo podamos llevarnos bien. Más bien que él pueda llevarse bien conmigo. Mi parte está hecha.
5.- Que, cuando mis padres vengan a Costa Rica, lleguen a entender un poquito ese país, a quererlo un poco y, sobre todo, aprendan a querer a mi familia tica.
6.- Seguir viajando, aquí y fuera, y conociendo gente, mundo, y formas.
7.- Que el proyecto personal que he emprendido aquí siga adelante y se fortalezca cada vez más.
sábado, 17 de diciembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
Assessing my life, 2011
Tras las rejas de los porches de las casas josefinas habitan estos días hinchados muñecos de nieve de plástico, impávidos renos de felpa tiñosa, catetos abetos con hojas de aguja sintéticas, papanoeles vestidos como nórdicos que anuncian Coca Cola. Aquí coexisten en su falta de contexto, recordándome a mi misma mi propio descontexto. Por mucho que el diciembre se disfrace de septiembre, el tiempo pasa, también aquí aunque aquí no haya ni frío, ni nieve, ni hielo, ni bufandas de lana gruesa, ni mazapán, ni turrón, ni jamón ni nada que se les parezca y por mucho que el planeta parezca dispuesto para que en Centroamérica se olvide que el tiempo pasa, que los años cambian, que el mundo envejece y que nada en esta vida es inmutable.Acaba 2011 y, como cada año, para el día 17, toca escribirle la carta a los Reyes. ¡Yo! Republicana española federalista confesa. Pero, primero, toca evaluar el ya casi pasado 2011, lo que aquí os presento, como siempre, con referencia a mi carta del año pasado. Pronto parto hacia La Habana, Cuba es Cuba, así que mi nivel de comunicación estará más que restringido. Así que, por ahora, aquí os dejo mis reflexiones, unos días antes de lo estipulado, por si feedbacks.
1.- No puedo dejar de estar feliz porque todos estén bien. Incluso ahora, que por primera vez falta Carmenchu, por mucho que llevara años ausente, se la echa de menos. Pero mi gente está bien, es lo más importante, y lo son más aún desde la distancia. Creo que somos una piña, y me siento mucho más “piñón” que hace un año. Pese a los kilómetros.
2.- Mis amigos, siguen ahí. Tuve una enorme decepción a principios de año, que no creo que olvide jamás, sobre todo a nivel profesional. Pero allí estuvieron mi hermano Arthegarn y mi chico, para remediarlo. Mis hermanos y mi mejor amiga se que siguen aquí, aunque no les vea. Y en Costa Rica estoy tratando de identificar amigos, colegas y compañeros en cajones diferentes de mis niveles de estima. A ver si no me lío, con tanto cambio.
3.- Jajajaja, esta es una de esas cosas que lees con perspectiva y piensas ¿No querías caldo? ¡Pues toma dos tazas!
4.- Pues yo creo que sí a todo. Tengo mis momentos “Dramaya”, pero desde luego en 2011 he reído, trivializado y hecho reír bastante más que en 2010.
5.- Aquí sigo fallando. No sé como evitarlo.
6.- Ha sido un año muy duro profesionalmente. Y, cuando decidí irme, empezaron a salir trabajos. Creo que, en al menos un 70%, he conseguido “vivir de lo mío”. En este momento, además, sí llevo mis propios proyectos, y me hace muy feliz. Verdaderamente para mi la realización profesional ayuda muchísimo a la estabilidad emocional y a la realización personal.
7.- Aquí cumplo más bien poco. Confío muchísimo menos en el 99% de la gente. Algo más en mi. Y muchísimo más en los míos. Pero, la verdad, no fiarme “del mundo”, en este momento, tampoco me agobia.
Etiquetas:
carta a los reyes,
decisiones,
familia,
yo misma
viernes, 4 de noviembre de 2011
Mal de patria
Tal vez necesitamos vivir preocupados.
Cuando tu familia te quiere, tu pareja te adora y te cuida, tu jefe es una buena persona, te gusta tu trabajo, te ríes con tus amigas y puedes permitirte cenar fuera una o dos veces en semana... cuando todo va bien, vamos, siempre encuentras con qué fastidiarte.
Hace unas semanas que todo va bien aquí. Que estoy feliz, sin tregua. Y aún así, estoy triste.
Me duele España más que nunca. Me duelen mis amigos emigrando, otros que ya están fuera y no quieren volver jamás, los que me dicen que no se me ocurra volver; me duele ver previsiones que mandan el país a la mierda hasta dentro de cuatro o cinco años. Me duele pensar que, de verdad, a lo mejor estoy mejor aquí.
No.
No es eso.
Lo que me duele, de veras, es pensar que a lo mejor, en el futuro, voy a seguir estando mejor aquí. Pensar que no veo próximo el momento en que pueda ser buena hora para volver, porque cada vez va a peor.
Cada semana yo, en el correo de mi productora personal, recibo al menos un CV de un español dispuesto a venirse a trabajar a Costa Rica. Es una puta sangría aquello. Aún peor que cuando yo me vine, apostando por mi pareja, a este país tan loco. "Un año", pensé. ¿Ahora? Ahora no sé. El tiempo dirá.
Aquí todo va bien. No dan ganas de volverse.
Cuando todo va bien, duele aún más pensar que va "mejor" que allí, donde tengo mi alma. Porque, qué le voy a hacer, mis pensamientos estos días están más en España que nunca. Me falta España. De verdad deseo que el país mejore y tenga algo que ofrecerme per se. Porque me desgarra muchísimo tener a mi familia tan lejos. Es un vínculo demasiado fuerte. Me faltan. Mal de patria, lo llaman.
¿Mal de patria? Mi mal de patria es que me hace mal que España esté enferma.
No. Yo lo que tengo no es mal de patria.
El mal de patria está en España.
Yo lo que tengo es una rabia inmensa de que no se cure, la muy puta.
De que no sepa cómo parar de desangrarse.
Cuando tu familia te quiere, tu pareja te adora y te cuida, tu jefe es una buena persona, te gusta tu trabajo, te ríes con tus amigas y puedes permitirte cenar fuera una o dos veces en semana... cuando todo va bien, vamos, siempre encuentras con qué fastidiarte.
Hace unas semanas que todo va bien aquí. Que estoy feliz, sin tregua. Y aún así, estoy triste.
Me duele España más que nunca. Me duelen mis amigos emigrando, otros que ya están fuera y no quieren volver jamás, los que me dicen que no se me ocurra volver; me duele ver previsiones que mandan el país a la mierda hasta dentro de cuatro o cinco años. Me duele pensar que, de verdad, a lo mejor estoy mejor aquí.
No.
No es eso.
Lo que me duele, de veras, es pensar que a lo mejor, en el futuro, voy a seguir estando mejor aquí. Pensar que no veo próximo el momento en que pueda ser buena hora para volver, porque cada vez va a peor.
Cada semana yo, en el correo de mi productora personal, recibo al menos un CV de un español dispuesto a venirse a trabajar a Costa Rica. Es una puta sangría aquello. Aún peor que cuando yo me vine, apostando por mi pareja, a este país tan loco. "Un año", pensé. ¿Ahora? Ahora no sé. El tiempo dirá.
Aquí todo va bien. No dan ganas de volverse.
Cuando todo va bien, duele aún más pensar que va "mejor" que allí, donde tengo mi alma. Porque, qué le voy a hacer, mis pensamientos estos días están más en España que nunca. Me falta España. De verdad deseo que el país mejore y tenga algo que ofrecerme per se. Porque me desgarra muchísimo tener a mi familia tan lejos. Es un vínculo demasiado fuerte. Me faltan. Mal de patria, lo llaman.
¿Mal de patria? Mi mal de patria es que me hace mal que España esté enferma.
No. Yo lo que tengo no es mal de patria.
El mal de patria está en España.
Yo lo que tengo es una rabia inmensa de que no se cure, la muy puta.
De que no sepa cómo parar de desangrarse.
Etiquetas:
decisiones,
familia,
nuevo mundo,
política
viernes, 28 de octubre de 2011
Welcome to America, ma'am
He de reconocer que salí de San José con algo más que simplemente alivio. Tal vez ya me estaba sintiendo un poco atrapada en esta ciudad, en este país, en este "hueco" como dicen los lugareños. Ver Miami desde el avión fue entre apasionante e indignante. Ninguna ciudad necesita tantas luces. Después, en inmigración hora y media porque aunque había cuarenta mostradores sólo había cinco personas atendiendo. ¿Para qué tanta infraestructura si sólo se usa el 15%? Me acordé de #cuandoeramosricos, no pude evitarlo. Ahora que, en hora y media, recuerdas muchas cosas.
Cuando conseguí llegar al hotel eran las tres y media de la mañana, y al día siguiente tenía que estar a las ocho y media en la Universidad de Arte y Diseño para el seminario. Me tumbé en aquella cama enorme y descubrí las almohadas de mi vida. Qué gozada. La almohada te abrazaba. Prácticamente te arrullaba. Qué lujo.
Amaneció y era la primera vez que veía el cielo en dos semanas, porque en San José no había parado de llover. Ya no sabía ni de que color era (Nota: es azuladito, según la hora). Desde mi ventana se veía un puertecito, el bayside y, al otro lado, lo que sería South Beach (Miami Beach). La verdad es que, cuando no estaba en los seminarios, estaba trabajando o de fiesta. Así que no he visto mucho de Miami. La primera noche fuimos a una "gala" de cine español. Otro día fuimos al bayside, que me pareció una mezcla hortera entre Benidorm y Puerto Banús, si es que se puede ser tan hortera. Todo olía a nuevo rico cateto que daba grima. En fin, vi poco, mi visión es sesgada, como siempre. Salimos después por South Beach y, en fin, me pareció que los garitos estaban bien de precio para ser tan turísticos. Aunque dicen que hay sitios en los que tienes que pagar dos mil dólares para sentarte a la mesa. Asssurdo.
Eso sí, los seminarios bien, con sus más y sus menos, pero bien, y siempre se conoce gente interesante. Creo que lo mejor es eso: ir conociendo a gente maja y del sector a este lado del charco y/o con interés en el cine latinoamericano.
He vuelto con una idea más clara de cómo quiero desarrollar la película y cada vez tengo más claro qué tipos de proyecto me interesan y cuáles no. He conocido visiones nuevas, formas de aproximarse a la profesión sobre las que no había reflexionado demasiado en Europa, y creo que es siempre un buen aprendizaje. Hasta he tenido alguna idea y todo. Volví a San José destrozada pero, la verdad, con ganas de "volver a casa". Creo que fue la vez que empecé a sentir con más intensidad mi "casa" aquí. Y preparándome para una semana dura: tenía que entregar el proyecto de largo a una subvención de aquí y volver a engancharme con el trabajo el día siguiente. Ah, sí, empecé a trabajar "en serio" para una pequeña productora de aquí hace ya tres semanas. En principio tengo contrato hasta primeros de abril. El trabajo me gusta, produzco animación y hago estrategias de difusión de contenidos audiovisuales (y aledaños) en plataformas digitales. Y hasta ahí puedo leer, porque tengo cláusula de confidencialiad. Me gusta. Mucho trabajo, pero me gusta. Y aprendo.
Pero ya, por fin, la semana acaba. El Sol ha salido tres días seguidos en San José y hasta hemos visto el cielo. Dicen que estos días volverán las lluvias eternas.
No importa. Siempre intento recordar que el cielo sigue siendo azul, por más que las nubes no me dejen verlo.
Etiquetas:
cine,
diario de una productora irremediable,
nuevo mundo,
producción,
trabajo,
viajes
jueves, 22 de septiembre de 2011
Qué es de mi vida
Hola familia blogera.
Ante la insistencia de algunos de mis friends voy a hacer un update.
Sorry por estar missing pero aquí en el trópico nos tomamos las cosas con calma.
Yo no, así que voy a dejar de hablar en spanglish.
Aquí todo el mundo se sorprende de que llevando apenas dos meses viviendo en el país esté "haciendo cosas". Y digo yo, ¿esta gente ha probado a estar todo el día en su casa sin hacer nada de nada? No, thank you.
Como leísteis, agosto fue el mes de la nostalgia. El 5 de septiembre nació mi sobrina y la llamada desde España me pilló en una reunión. Cuando acabó, me metí en una cafetería Spoon donde ponen unos desayunos muy europeos y contacté con mi familia por skype. Se habían llevado el ordenador y un pintxo de interné para presentarme a la nena. Gorgeous.
Esa semana fue difícil.
Después empecé a tomarme las cosas con calma. Con calma, para mis estándares, claro.
En agosto empecé a trabajar con un productor de aquí en un proyecto documental que estaba a medio hacer. Como el proyecto está a medias, y dado el carácter documental, aún no puedo daros una premisa clara. Costa Rica está exportando pianistas de primer nivel a a las mejores escuelas de piano del mundo, hay un nivel pianístico increíble entre jóvenes y niños, y eso me llamó la atención, más en un país "en desarrollo" y tan pequeño. Pensé que podría haber una historia. El responsable es un pianista y maestro ruso que llegó aquí hace 18 años huyendo de una URSS descoyuntada, desorientada y sin un rublo en el bolsillo. Un pianista ruso, con lo que eso supone, de estructura, disciplina, competitividad... de carácter en definitiva. En el trópico. Y de lo que un puñado de chavales costarricense aprendieron de su figura. Y, por supuesto, él de ellos. De cómo viajan por todo el mundo dando conciertos, en Moscú, en París, en Nueva York, en Lituania... Hemos estado grabando con ellos y aún estamos empezando a producir el proyecto. De aquí a un mes espero tener algunos materiales y un plan en condiciones.
Gracias a una amiga, conocí a una directora costarricense casada con un guionista italiano que tenía en el bolsillo los bosquejos de lo que algún día podría ser una feature film. Nos hemos puesto a trabajar en ello. No puedo contar mucho, porque obviamente está protegido y tenemos una serie de claúsulas de confidencialidad que, en esta etapa del proyecto, no me permiten ir de bocachlancla por la vida. Pero, en general, puedo contaros que es una historia sobre género, indigenismo, privación de libertad y extrañamiento. Iba a decir que con tintes sociales, pero "tintes" me parece demasiado eufemístico. De momento me parece que la directora y yo hacemos un buen tándem.
Con todo esto en la espalda, pedí una plaza en un seminario de desarrollo de proyectos cinematográficos para productores profesionales en Miami. Con gran alegría, hace poco me comunicaron que tenía plaza y que, no sólo eso, sino que además nos otorgaban una beca completa, que cubre la estancia allí y la matrícula del taller. Me ilusioné muchísimo. Ahora estoy más tranquila, con más inquietud que ilusión, y con muchísimas cosas que preparar para intentar optar a más historias de este tipo e ir haciendo networking para coproducir la película.
Obviamente estos son procesos largos e inciertos, tanto el del documental como el de la película, y en un momento tan incipiente es más que probable que alguno de los proyectos muera por falta de financiación. Pero, en fin, la idea es trabajar para que eso no pase.
Voy a intentar dar algunas clases de producción audiovisual, pero parece que eso es más bien a medio plazo, por temas de agendas y programas. Ya tengo los contactos y las reuniones agendadas, simplemente es trabajar en ello e ir esperando a que se acomode todo en condiciones. Ojalá acabe de concretarse para el año entrante.
Por lo demás, mi chico y yo estamos bastante felices. Mi familia tica es encantadora y poco a poco voy tratando de encajarme aquí. Tengo una buena amiga que vive en esta ciudad y hemos conocido a una pareja de españoles simpatiquísimos que también van a estar por aquí al menos un año.
Veremos en qué queda esto, supongo que habrá altos y bajos, pero poco a poco. No puedo evitar echar de menos Madrid y a mi gente.
Ante la insistencia de algunos de mis friends voy a hacer un update.
Sorry por estar missing pero aquí en el trópico nos tomamos las cosas con calma.
Yo no, así que voy a dejar de hablar en spanglish.
Aquí todo el mundo se sorprende de que llevando apenas dos meses viviendo en el país esté "haciendo cosas". Y digo yo, ¿esta gente ha probado a estar todo el día en su casa sin hacer nada de nada? No, thank you.
Como leísteis, agosto fue el mes de la nostalgia. El 5 de septiembre nació mi sobrina y la llamada desde España me pilló en una reunión. Cuando acabó, me metí en una cafetería Spoon donde ponen unos desayunos muy europeos y contacté con mi familia por skype. Se habían llevado el ordenador y un pintxo de interné para presentarme a la nena. Gorgeous.
Esa semana fue difícil.
Después empecé a tomarme las cosas con calma. Con calma, para mis estándares, claro.
En agosto empecé a trabajar con un productor de aquí en un proyecto documental que estaba a medio hacer. Como el proyecto está a medias, y dado el carácter documental, aún no puedo daros una premisa clara. Costa Rica está exportando pianistas de primer nivel a a las mejores escuelas de piano del mundo, hay un nivel pianístico increíble entre jóvenes y niños, y eso me llamó la atención, más en un país "en desarrollo" y tan pequeño. Pensé que podría haber una historia. El responsable es un pianista y maestro ruso que llegó aquí hace 18 años huyendo de una URSS descoyuntada, desorientada y sin un rublo en el bolsillo. Un pianista ruso, con lo que eso supone, de estructura, disciplina, competitividad... de carácter en definitiva. En el trópico. Y de lo que un puñado de chavales costarricense aprendieron de su figura. Y, por supuesto, él de ellos. De cómo viajan por todo el mundo dando conciertos, en Moscú, en París, en Nueva York, en Lituania... Hemos estado grabando con ellos y aún estamos empezando a producir el proyecto. De aquí a un mes espero tener algunos materiales y un plan en condiciones.
Gracias a una amiga, conocí a una directora costarricense casada con un guionista italiano que tenía en el bolsillo los bosquejos de lo que algún día podría ser una feature film. Nos hemos puesto a trabajar en ello. No puedo contar mucho, porque obviamente está protegido y tenemos una serie de claúsulas de confidencialidad que, en esta etapa del proyecto, no me permiten ir de bocachlancla por la vida. Pero, en general, puedo contaros que es una historia sobre género, indigenismo, privación de libertad y extrañamiento. Iba a decir que con tintes sociales, pero "tintes" me parece demasiado eufemístico. De momento me parece que la directora y yo hacemos un buen tándem.
Con todo esto en la espalda, pedí una plaza en un seminario de desarrollo de proyectos cinematográficos para productores profesionales en Miami. Con gran alegría, hace poco me comunicaron que tenía plaza y que, no sólo eso, sino que además nos otorgaban una beca completa, que cubre la estancia allí y la matrícula del taller. Me ilusioné muchísimo. Ahora estoy más tranquila, con más inquietud que ilusión, y con muchísimas cosas que preparar para intentar optar a más historias de este tipo e ir haciendo networking para coproducir la película.
Obviamente estos son procesos largos e inciertos, tanto el del documental como el de la película, y en un momento tan incipiente es más que probable que alguno de los proyectos muera por falta de financiación. Pero, en fin, la idea es trabajar para que eso no pase.
Voy a intentar dar algunas clases de producción audiovisual, pero parece que eso es más bien a medio plazo, por temas de agendas y programas. Ya tengo los contactos y las reuniones agendadas, simplemente es trabajar en ello e ir esperando a que se acomode todo en condiciones. Ojalá acabe de concretarse para el año entrante.
Por lo demás, mi chico y yo estamos bastante felices. Mi familia tica es encantadora y poco a poco voy tratando de encajarme aquí. Tengo una buena amiga que vive en esta ciudad y hemos conocido a una pareja de españoles simpatiquísimos que también van a estar por aquí al menos un año.
Veremos en qué queda esto, supongo que habrá altos y bajos, pero poco a poco. No puedo evitar echar de menos Madrid y a mi gente.
Etiquetas:
amor,
cine,
decisiones,
familia,
nuevo mundo,
trabajo
miércoles, 31 de agosto de 2011
Little sister
En el aeropuerto de Barajas, me encontré al hermano que siempre había querido tener y que tanto eché en falta de niña y adolescente. Mi madre me echó una bendición, porque es creyente. Mi hermano, que se declara agnóstico con esperanza, apareció por sorpresa y me trajo un libro que me tenía prometido desde hacía tiempo, dedicado con una bendición irlandesa.
May the road rise up to meet you
may the wind be ever at your back
may the sun shine warm upon your face
and the rain fall softly on your fields.
And until we meet again, may God hold you in the hollow of his hand.
And remember, little sister... "stick them with the pointy end!"1
Hoy le echo en falta más que cuando creía que no estaba ahí, porque sé que ese hermano existe.
----
1 Si no lo habéis pillado, empezad a leer Juego de Tronos, ¿a qué esperáis? Si queréis, me pedís el pdf. Mejor el libro, pero por la recrisis. Hasta entonces, os dejo esto.
May the road rise up to meet you
may the wind be ever at your back
may the sun shine warm upon your face
and the rain fall softly on your fields.
And until we meet again, may God hold you in the hollow of his hand.
And remember, little sister... "stick them with the pointy end!"1
Hoy le echo en falta más que cuando creía que no estaba ahí, porque sé que ese hermano existe.
----
1 Si no lo habéis pillado, empezad a leer Juego de Tronos, ¿a qué esperáis? Si queréis, me pedís el pdf. Mejor el libro, pero por la recrisis. Hasta entonces, os dejo esto.
Etiquetas:
amistad,
familia,
literatura,
me hago vieja
viernes, 12 de agosto de 2011
Lo más irritante
Hay veces, como anoche, que hasta lo más irritante de las personas me hace falta. Echo de menos hablar con mi hermana mayor, y que, mientras le cuento algo, se gire a media frase y regañe a uno de sus hijos como si no me estuviera haciendo caso. Echo de menos a Zylgrin, y su forma de empanarse de repente, incluso su forma de quitarte toda la razón con una frase mientras levanta una ceja escéptica. Echo de menos ver a mi padre tirado en el sofá, simplemente, ahí, tranquilo; echo de menos las discusiones insostenibles con Arthegarn. Hasta echo de menos ver a mi madre refunfuñando por el estado del país mientras ve Intereconomía.
Podría quedarme horas mirándoles por el ojo de una cerradura, incluso en esos momentos.
Eso es la nostalgia.
Podría quedarme horas mirándoles por el ojo de una cerradura, incluso en esos momentos.
Eso es la nostalgia.
Etiquetas:
familia,
nuevo mundo,
personal,
soledad
martes, 9 de agosto de 2011
Acosta, las carreteras y la piedra de la ignorancia
Mi primer fin de semana en Costa Rica lo pasamos en Chirraca de Acosta, con mi familia tica. La carretera es bastante jodida pero, con perspectiva, no es para tanto. Es una carretera de montaña, de subida, con muchísimas curvas, aunque posiblemente lo más peligroso es que algunas partes del pavimento están resquebrajadas (e inhabilitadas con señalización), tengo entendido que debido a las fuertes inundaciones que se dieron el año pasado, que causaron desprendimientos y aludes de tierra por la zona. Es de dos direcciones y hay que ir con muchísimo cuidado para ver a quién le toca el turno de paso por la parte de la calzada que no está hundida. Parece que cuando uno está de viaje, si es que a esto mío lo puedo considerar viaje y no vida en sí, se empeña en mostrar sólo imágenes bellas de todo.
Creo que una de las principales carencias de este país son las infraestructuras de transporte. No sólo porque haya inundaciones y lluvias tropicales y terremotos y esas cosas, que también. Pero no. No es sólo eso. Hay un importantísimo factor humano. Mientras más tiempo paso aquí más me convenzo de que no se puede culpar a la naturaleza del subdesarrollo.
Para empezar, tengo entendido que hace entre quince o veinte años (no sé la fecha exacta) algún gobernante en el clímax de su lucidez decidió clausurar buena parte de la infraestructura ferroviaria del país (me cuentan que debido a la corrupción, ya que él tenía intereses compañías de autobuses), que lo atravesaba de este a oeste. Cuando los siguientes gobernantes quisieron recuperarlo, la selva había devorado las vías, por lo que se hace prácticamente imposible recuperarlas, y la inversión necesaria para reconstruirla es elevadísima, ya que no tuvo mantenimiento durante lustros. Y sigo con mi disertación sobre el subdesarrollo:
La carencia de infraestructura ferroviaria, como es lógico, supone que el transporte de mercancías se realice en su mayoría por carretera. Por si no lo sabéis, el firme de la carretera se construye con una resistencia limitada (lógicamente), que se calcula en función de la presión que ejercen los neumáticos sobre el asfalto, que a su vez depende de la presión de inflado de las ruedas, que es más alta cuando más peso lleva el transporte (por rueda) y que, como imaginaréis, es muy alta en los camiones. Los camiones desgastan muchísimo las carreteras (esto también podéis observarlo en España, que las carreteras más desgastadas son las que tienen mayor tránsito de camiones) y en un país forzado al transporte por carretera (como es este) el firme sufre muchísimo y necesitaría un mantenimiento claramente impagable. Las carreteras duran poquísimo en buen estado, y claro, son muchísimo más caras, no da tiempo a que se amorticen. Además, tardan décadas en contruir vías anchas (estilo autovías), por lo que el tránsito para el que estaban calculadas en su proyecto (a lo mejor hace 30 años) no tiene nada que ver con el tránsito que soportan cuando se acaban (ahora). Cuando sufre el transporte de mercancías y personas, sufre absolutamente toda la economía del país de una forma aberrante.
Todo impulsado por un caprichito de mala gestión humana.
Al fin, conseguimos llegar a Acosta. Debían de ser las ocho de la tarde del sábado cuando empecé a quedarme dormida en el sofá. Aún me cuesta acostumbrarme a tantas horas de noche cerrada antes de que llegue la hora de acostarse.
La zona es preciosa y, por primera vez, estuve entre cafetales, en una caminata matutina. Yo ni siquiera sabía que aquella planta tan común era café. La vegetación era impresionante, pero desde entonces hasta hoy ha pasado tiempo, y en realidad he encontrado nuevos favoritos. La que muestro a la entrada del post es una "bandera" entre otros arbustos, esa es enorme, debía de tener cerca de un metro de largo.
El domingo hice uno de mis famosos arroces, y pasamos la tarde tomando café, mimosas y margaritas, mientras jugábamos a una especie de "Trivial" tico, pero lineal, de forma que avanzas hacia la meta si sabes la respuesta a la pregunta. La familia había añadido al juego "la piedra de la ignorancia", que jugaba como un jugador invisible y avanzaba cuando nadie conocía la respuesta a las preguntas. Así, el juego no era sólo contra los otros, sino más bien de todos contra la ignorancia. Creo que esto expresa mucho sobre ellos. Verdaderamente, la ignorancia es una piedra -no sólo cultural, sino humana y política- que avanza por nuestros errores y prácticamente imposible de derrotar si no es entre todos.
Etiquetas:
nuevo mundo,
política,
subdesarrollo
sábado, 6 de agosto de 2011
Historia y cuentos
Casi siempre es mejor reducr el nivel de melodrama vital cuando intenta asediarnos. Por ejemplo, el suburbio donde vive mi familia tica se llama Desamparados. Pero es, simplemente, "Desampa". Tal vez simplemente siento que aquí los nombres de las ciudades hablan más que en Europa, eso las ciudades que no se refieren directamente a Europa, como Cartago, Antenas o Florencia; o las que no tienen un origen claramente orográfico o tribal.
Por ejemplo, camino al Pacífico hay una pequeña población, llamada Parrita. Parrita no es una parra pequeña. Es un lugar en mitad de ningún sitio, entre el océano y la capital, que servía de paso. Se dice que allí, desde el principio de los tiempos, había una casa de putas, al que iban mucho los marineros tras descargar en el puerto de Quepos. El lupanar estaba regentado por una Madamme en toda regla, al parecer, una tal Rita. Y, cuando en el puerto de Quepos preguntaban a dónde iban los hombres que salían de allí por tierra, ellos decían "Voy pa'Rita". Y todo el mundo sabía a dónde iban. Aunque esta historia se cuenta por lo bajinis, porque por lo visto indigna mucho a los habitantes de la zona, que no quieren ni oírla.
Hay otro lugar, creo que cerca de Cartago, que se llama Taras, dicen ahora que por el Cacique Taras; pero mucha la gente es escéptica, y se cuenta que el Cacique Taras no existió jamás y que es un invento de los habitantes de la zona para no asumir que allí era a donde enviaban a los cojos, los ciegos y los demás lisiados. Para no admitir que descienden de los "tarados" del caciquismo.
Yo no sé hasta qué punto estas historias serán verdad, pero desde luego me resultan verosímiles.
Es curioso vivir en un lugar en el que los nombres de los sitios no tienen tantos siglos que sus habitantes hayan olvidado de dónde vienen. Siento que aquí se me difuminan las fronteras entre la Historia, la geografía humana, el "wannabe", y la leyenda indígena. Y, cada vez más, me convierto en una convencida de que la Historia, definitivamente, nunca es unívoca.
Por ejemplo, camino al Pacífico hay una pequeña población, llamada Parrita. Parrita no es una parra pequeña. Es un lugar en mitad de ningún sitio, entre el océano y la capital, que servía de paso. Se dice que allí, desde el principio de los tiempos, había una casa de putas, al que iban mucho los marineros tras descargar en el puerto de Quepos. El lupanar estaba regentado por una Madamme en toda regla, al parecer, una tal Rita. Y, cuando en el puerto de Quepos preguntaban a dónde iban los hombres que salían de allí por tierra, ellos decían "Voy pa'Rita". Y todo el mundo sabía a dónde iban. Aunque esta historia se cuenta por lo bajinis, porque por lo visto indigna mucho a los habitantes de la zona, que no quieren ni oírla.
Hay otro lugar, creo que cerca de Cartago, que se llama Taras, dicen ahora que por el Cacique Taras; pero mucha la gente es escéptica, y se cuenta que el Cacique Taras no existió jamás y que es un invento de los habitantes de la zona para no asumir que allí era a donde enviaban a los cojos, los ciegos y los demás lisiados. Para no admitir que descienden de los "tarados" del caciquismo.
Yo no sé hasta qué punto estas historias serán verdad, pero desde luego me resultan verosímiles.
Es curioso vivir en un lugar en el que los nombres de los sitios no tienen tantos siglos que sus habitantes hayan olvidado de dónde vienen. Siento que aquí se me difuminan las fronteras entre la Historia, la geografía humana, el "wannabe", y la leyenda indígena. Y, cada vez más, me convierto en una convencida de que la Historia, definitivamente, nunca es unívoca.
Etiquetas:
historia,
nuevo mundo,
vida
viernes, 29 de julio de 2011
Escenas Madrid - San José
Una chica colombiana, de 31 años, se sentó a mi lado en el avión en Barajas, mientras yo le daba a la nostalgia y ojeaba ese cielo del julio madrileño -ese azul grisáceo, uniforme, sin una gota de agua flotando- con un nudo en la garganta. Cuando me habló, no pude articular respuesta. Mas tarde me contaría que ella regresaba a su país tras cinco años. Iba al funeral de su padre.
(...)
Llegábamos, y yo veía desde lo alto el final de Los Andes, eternos.
El aeropuerto de Bogotá está plagado de policías-perro que guían canes que olisquean bolsas. No me tomé el café de Colombia que me había prometido para cuando pisase el país de García Márquez. Agarré mis maletas y me senté a esperar sin mirar a nadie, mimetizándome con la actitud reinante.
Cuando llegué a San José, a las once de la noche, pude sentir cómo el calor húmedo se agarraba a mis alvéolos para no soltarlos. Poco después, encontré que no encontré los 46 kilos de mi vida que había facturado en Barajas: se habrían perdido entre policías-perro-policía. Agarré mi equipaje de mano y pasé la aduana. Le busqué al otro lado de la cristalera, y ahí estaba. Señalé mis no-maletas para ejemplo de extrañamiento. Su madre llevaba una bienvenida en ramo, con rosas naranjas y rosas.
No sé cuánto tardamos en llegar a casa, pero sí que para mi aquel coche era una nave espacial aterrizando, alunizando, o el verbo que corresponda a 'simplemente cayendo sobre alguna roca espacial desconocida'.
Ahora estaba allí mi casa.
Etiquetas:
decisiones,
incertidumbre,
personal,
relatos,
viajes
jueves, 21 de julio de 2011
Hogar
Cuando llegué a mi nuevo hogar, mi chico acababa de poner la wifi hacía a penas una semana, mientras perparaba la casa para mi llegada.
Hace ya varios meses, cuando este viaje era apenas una nube en mi cerebro y aún ni siquiera vivíamos juntos en Madrid, él me leyó un relato, que hasta anoche no había vuelto a mi mente desde hacía mucho.
El desierto, de Ray Bradbury (extracto)
Miraron la bebida de chocolate como si fuese la rara pintura de un museo. La malta escasearía durante años, en Marte.
Janice buscó en su cartera, sacó lentamente un sobre, y lo puso en el mostrador de mármol.
-Es una carta de Will. Vino en el cohete-correo hace dos días. Esto me decidió. No te lo dije. Quiero que la veas ahora. Vamos, lee.
Leonora sacudió el sobre, sacó la nota, y la leyó en voz alta.
«Querida Janice. Esta es nuestra casa si decides venir a Marte. Will.»
Leonora golpeó otra vez el sobre y una imagen a colores surgió en el dorso. Era la fotografía de una casa oscura, musgosa, antigua, de color castaño; una casa cómoda, con flores rojas y un cerco verde y fresco, y una enredadera velluda en el porche.
-¡Pero Janice!
-¿Qué?
-¡Es una fotografía de tu casa, aquí en la Tierra, aquí en la calle Elm!
-No. Mira.
Y miraron otra vez, juntas, y a ambos lados de la oscura y cómoda casa, y detrás de ella, había un escenario qué no era terrestre. El suelo era de un raro color violeta, y la hierba de un rojizo pálido, y el cielo brillaba como un diamante gris, y un extraño árbol torcido crecía a un costado, como una vieja con cristales en la cabeza canosa.
-Es la casa que Will construyó para mí -dijo Janice- en Marte. Ayuda mirarla. Todo el día de ayer, antes de decidirme, y cuando sentía más miedo, sacaba la fotografía y la miraba.
Las dos mujeres contemplaron la casa cómoda y oscura a noventa millones de kilómetros; familiar, pero extraña, vieja, pero nueva, con una, luz amarilla en la ventana del vestíbulo.
-Ese hombre, Will -dijo Leonora, moviendo la cabeza-, sabe lo que hace.
Terminaron las bebidas. Afuera una multitud desconocida iba de un lado a otro, y la «nieve» caía persistentemente en el cielo de verano.
Os invito a que lo leáis entero, merece la pena.
Dicho esto, sólo quería deciros cómo ha nombrado él la wifi de nuestro piso. Se llama "Casa Marciana".
Hace ya varios meses, cuando este viaje era apenas una nube en mi cerebro y aún ni siquiera vivíamos juntos en Madrid, él me leyó un relato, que hasta anoche no había vuelto a mi mente desde hacía mucho.
El desierto, de Ray Bradbury (extracto)
Miraron la bebida de chocolate como si fuese la rara pintura de un museo. La malta escasearía durante años, en Marte.
Janice buscó en su cartera, sacó lentamente un sobre, y lo puso en el mostrador de mármol.
-Es una carta de Will. Vino en el cohete-correo hace dos días. Esto me decidió. No te lo dije. Quiero que la veas ahora. Vamos, lee.
Leonora sacudió el sobre, sacó la nota, y la leyó en voz alta.
«Querida Janice. Esta es nuestra casa si decides venir a Marte. Will.»
Leonora golpeó otra vez el sobre y una imagen a colores surgió en el dorso. Era la fotografía de una casa oscura, musgosa, antigua, de color castaño; una casa cómoda, con flores rojas y un cerco verde y fresco, y una enredadera velluda en el porche.
-¡Pero Janice!
-¿Qué?
-¡Es una fotografía de tu casa, aquí en la Tierra, aquí en la calle Elm!
-No. Mira.
Y miraron otra vez, juntas, y a ambos lados de la oscura y cómoda casa, y detrás de ella, había un escenario qué no era terrestre. El suelo era de un raro color violeta, y la hierba de un rojizo pálido, y el cielo brillaba como un diamante gris, y un extraño árbol torcido crecía a un costado, como una vieja con cristales en la cabeza canosa.
-Es la casa que Will construyó para mí -dijo Janice- en Marte. Ayuda mirarla. Todo el día de ayer, antes de decidirme, y cuando sentía más miedo, sacaba la fotografía y la miraba.
Las dos mujeres contemplaron la casa cómoda y oscura a noventa millones de kilómetros; familiar, pero extraña, vieja, pero nueva, con una, luz amarilla en la ventana del vestíbulo.
-Ese hombre, Will -dijo Leonora, moviendo la cabeza-, sabe lo que hace.
Terminaron las bebidas. Afuera una multitud desconocida iba de un lado a otro, y la «nieve» caía persistentemente en el cielo de verano.
Os invito a que lo leáis entero, merece la pena.
Dicho esto, sólo quería deciros cómo ha nombrado él la wifi de nuestro piso. Se llama "Casa Marciana".
Etiquetas:
amor,
decisiones,
personal,
relatos
domingo, 17 de julio de 2011
Mi madre
Mi madre no puede llorar. Simplemente no le salen las lágrimas, sin saber por qué. Es imposible: aunque quiera llorar, no puede. El jueves, al despertarme, fui a la cocina a desayunar y la encontré tendiendo la ropa de una última lavadora con algunas cosas mías antes del viaje. Tras un par de minutos de conversación intrascendente, me dice que no llora porque no puede, porque estos días se acuerda de una canción de Serrat de cuando se casó con mi padre, y me recita:
Escapad gente tierna,
que esta tierra está enferma,
y no esperes mañana
lo que no te dio ayer,
que no hay nada que hacer.
(...)
Y si te toca llorar
es mejor frente al mar.
Si yo pudiera unirme
a un vuelo de palomas,
y atravesando lomas
dejar mi pueblo atrás,
juro por lo que fui
que me iría de aquí...
Y pienso que, por potentes que podamos a llegar a construir las historias, la realidad supera a la ficción casi siempre. Por mucho que carezca de estrucura y nunca lleguemos a comprenderla del todo.
Carpe diem.
Etiquetas:
amor,
carpe diem,
decisiones,
narrativa,
vida,
yo misma
viernes, 24 de junio de 2011
Spreading #spanishrevolution
Era martes, 17 de mayo, y salí del trabajo súper emocionada camino hacia Sol, donde había quedado con mi chico. Según iba acercándome, temía que hubiese tan poca afluencia como el día anterior. Pero nada más llegar me dio un vuelco algún órgano vital interno al ver que había cerca de dos mil personas, la mayoría jóvenes pero de edades diversas, asegurando que los poderes políticos no les representaban. Me emocionó muchísimo pensar que verdaderamente había una corriente crítica con el sistema y cargada de sentido común, sin llegar a los extremos políticos que tanto me agotan.Saqué la Blackberry y subí al Rodilla para empezar a inmortalizar todo aquello. Cuando bajé habían cerrado la planta baja. Me metí en el tumulto y empecé a fijarme en la cartelería. Atendí al Speaker que hablaba de la falta de representación política y de la organización de la concentración. Propusieron hacer grupos asamblearios por la noche para que todos pudiesen hablar, y después asamblea general. Me pareció genial, porque así verdaderamente se podría construir un discurso unificado a raíz de las opiniones de muchos. Estaba feliz. Por fin la gente reventaba e incluso a mi, que estaba bastante Roberpierre, me calmaron y me convencieron de que incluso siendo pacíficos podríamos cambiar algo.
Me fui a casa a cenar y a por ropa de abrigo y una manta y volví a Sol. Di una vuelta, y me senté en una de las asambleas de las comisiones. Aún se estaba decidiendo cómo se organizaría aquello y qué hacía cada comisión, así como cuáles hacían falta. Y empecé a desmontar los mitos que estaban surgiendo en el ambiente externo a Sol. En efecto, allí no había nadie que pidiese abstención, se hablaba mucho de la necesidad de un cambio en la ley electoral y de la falta de opciones políticas, así como de la cantidad de dinero destinado a los privilegios políticos y que podría aprovecharse en otro tipo de políticas. El 22M no resultaba ser más que el detonante, el contexto, en el que surgía el movimiento. Pero ya desde entonces yo tuve claro que no era una “revolución” que pretendiese nada con respecto al 22M, sino que se iba mucho más allá.
Hablábamos de la castración política que sufríamos, porque la política, en España, resultaba ser como el fútbol. No puedo hablar por España, ni siquiera por los españoles, pero sé que quienes allí pasábamos la noche en vela, nos planteábamos que esta falta de representatividad no era un problema puntual y personificado en figuras clave de la política, sino que era un problema sistémico. Y, por primera vez, nos sentamos, de un lado, de otro, tanto los habituados a la crítica como los que no, tanto los más leídos como los menos, de diferentes tendencias y, sobre todo, nos sentamos los con sentido común y no sólo los extremistas, a charlar y plantearnos, simplemente, que esta no era la forma en la que queríamos vivir nuestra faceta política. Simplemente, había hecho erupción un concepto hasta entonces sólo latente en la sociedad: que vivimos en un sistema representativo mediante el que muchos no nos sentimos representados, y que durante años habíamos otorgado a nuestros políticos lo más poderoso: la impunidad de nuestro silencio.
Aquella semana la pasé prácticamente 24/7 con el corazón en Sol y la cabeza en el Congreso. Me dediqué a hacer ver a todo el que conocía que podíamos hacer algo para cambiar el sistema y a desmontar la mitología que surgía en torno a aquello. La Junta Electoral de Madrid negó el permiso para la concentración el miércoles. Tuve que trabajar casi hasta las ocho, pero volví, y llovía, pero dio igual El miércoles me encontré a tanta gente conocida allí que no podía creer lo que estaba creciendo aquello. El jueves, sin embargo, empecé a escuchar radicalismos desde los altaoces que me parecía que iban a romper con la unión tan impresionante que habíamos conseguido (cuando les oí gritar "Hasta la viktoria" (lo gritaron con ka, seguro) desde los altavoces después de ensalzar el comunismo me llevaba las manos a la cabeza de que depsués pretendiesen argumentar que aquello intentaba recoger a todas las tendencias políticas, y de paso me acordaba de mis amig@s venezolan@s, a los que yo considero prácticamente refugiados políticos en España, independientemente de que yo sea bastante roja, creo que hay que tener cuidado y cultura con los mensajes que se expresan desde los speakers. Por otra parte ya desde el miércoles empezaba a oir hablar de la abolición del sistema de partidos y la democracia directa, lo que me parece, personalmente, muy impracticable, aunque me parece muy interesante, espero sacar el rato para explicar porqués).
Dato al margen, el día anterior a las elecciones, de hecho, trasladamos la despedida de una gran amiga a @acampadasol y la convertimos en una #despedidadereflexión.
Aún así, y aún hoy, sigo feliz de lo que ocurrió, porque se removieron conciencias. Porque hicimos lo que teníamos que hacer, y verdaderamente se construyó una masa crítica.
Yo voté en las elecciones del 22M, porque creo que, desgraciadamente, la democracia es el mejor de los sistemas excluyendo los que no existen (precisamente por eso no me parece bien que una minoría muy minoritaria bloquee las decisiones en el sistema “asambleario por unanimidad” que trataron de establecer en Sol). Pero de lo que pasó después del 22M intentaré escribir otro post, que seguramente sea el más crítico, porque adelanto desde ya que, si bien el fondo es bueno, las formas no siempre han sido las mejores. Pero tengo que darle un buen rato a ese post porque este llevaba en borrador más de un mes y me ha costado la vida acabarlo. Ahora mismo tengo la cabeza en otras muchas cosas, a ver si ahora que he resuelto mi primera deuda con este post me pongo a contároslas.

Yo, el 22M ejercí el voto responsable. Nada más identificarme, me puse la mascarilla de nuevo, agarré las papeletas y las eché, como cada año, en “urna rota”.
Etiquetas:
generación,
juventud,
ni-ni,
política,
spanishrevolution
miércoles, 25 de mayo de 2011
Before #spanishrevolution
Volvíamos de Setúbal (Portugal) mi hermano Arthegarn, mi cuñada, mi chico y yo. El día anterior había sido la boda de mi hermana Zylgrin (que fue preciosa).
Era un domingo, 15 de mayo. Para quien no lo sepa, mi chico no sólo es extranjero sino que es extracomunitario. Mi cuñada iba dormida y, no sé muy bien cómo (supongo que por las elecciones) Arth y yo empezamos a explicarle la historia de la "democracia" en España desde la transición. Cualquiera que nos conozca a Arth y a mi puede suponer que nuestras visiones tienden a ser contrapuestas en política. Pero, a la hora de la verdad, de contar lo que ya es "historia", inexplicablemente los hechos tendían a imponerse con su realidad común. Tal vez fueron dos horas de conversación. Creo que no exagero.
Y es que, si uno se para a pensarlo, hay que ver lo que ha sufrido mi país con sus políticos. No hay ni uno sólo que no haya traicionado a quienes alguna vez le apoyaron. Millones de personas dejaron de sentirse representadas por el PSOE de Felipe González (recordemos el "qué hay de lo mío, felipe"). Millones de personas (incluso quienes pensaron que lo había hecho admirablemente en su primera legislatura) se volvieron rabiosamente contrarias a la política del PP de "Ansar" en sus últimos años (¿hace falta recordar Irak y las "AMD"?) y, ahora, millones de personas nos dejamos de sentir representadas por Zapatero, en quien, en su día, verdaderamente creímos (y que nos ha respondido cruzándose de brazos).
Recuerdo que en mi paso por la Universidad tuve unas cuantas gordas por ser crítica con la política de Zapatero, porque entre ciertos grupos había tanto simplismo que criticar a Zapatero equivalía para ellos a apoyar al Partido Popular. Claro.
Y yo me preguntaba, ¿TAN arraigado está el bipartidismo en España? Repetí y repetí, que estos no eran socialistas, ni izquierdistas. Que eran izquierdosos. Que no hacían la política que yo quería o esperaba. Pero seguía imperando, entre mis compañeros, la POLÍTICA del "conmigo o contra mí". "¿Y entonces qué, PP?". Y a mi me enrabietaba hasta los tuétanos esa actitud.
Ya en 2008 yo criticaba que ZP negase la crisis, para muestra, un botón. Y os puedo asegurar que había una buena panda de "izquierdosos" para quienes simplemente eso era ser "pro-PP". Y ya estaba yo cansada de que la política en España fuese como el fútbol, que o eres del Madrid, o del Barsa, o del equipo de tu pueblo. O del Atleti, tal vez, este último muy loable pero ante el que todo el mundo te responde que si "te gusta sufrir". Creo que hay un claro paralelismo con los partidos políticos (PP-PSOE-regionalistas-minoritarios).
Vuelvo al coche, por la A5, en un atasco. Hablándole a mi chico de política, de la ahora tan renombrada Ley D'hondt, del bipartidismo, de la falta de representatividad, de las tragedias de España... y nos enteramos de la manifestación por la radio, que está teniendo lugar en Madrid, de "unos cuantos miles de indignados por el sistema político". Empezamos a oír hablar del "no nos representan".
Cuando llegamos a casa, es tarde. Organizamos la cena mientras me sigue doliendo España.
Al día siguiente, lunes 16, ví los trending topics de twitter. Indagué, y me enteré de que unos cuantos seguían en Sol, y que había convocada una protesta-asamblea a las 20.00. Estaba feliz. Por fin la gente salía a la calle. Se iba a liar. "Voy para allá, a echar una mano, a ver qué hace falta". Salí lo antes que pude del trabajo, pasé a por mi chico y tiré para Sol.
Cuando llegué, había allí cerca de 300 personas junto a la cristalera de Cercanías. Menuda decepción. En el centro del corrillo, un muchacho con un megáfono. No había forma de oír nada. Se iban proponiendo cosas sobre el movimiento, se hablaba sobre la falta de representación a través de los partidos políticos, sobre la crisis, sobre los políticos. "Mierda, lo que necesitan es megafonía. Así no podemos hacernos oír. Mierda. Tendríamos que ser miles, y aquí no hay ni 500. Qué le pasa a mi generación. Cómo puede ser que no esté todo el mundo en la calle cuando deberíamos estar tomando la Bastilla. Mierda de país. Mierda, mierda, mierda". Se me empezaron a aguar los ojos. Mi chico me agarró la mano. Sabía que me dolía el alma por la decepción. Yo esperaba una "reacción", esperaba poder decirme "por fin".
Cuando nos fuimos, vi que a menos de 70 metros había un "stand" del Partido Popular (en Sol, junto al caballo) con micrófono y altavoces. Con su musiquita y su blablablá. Me dieron ganas de arrancárselo para dárselo a los ciudadanos que intentaban hacerse oír junto a la cristalera. "No tenemos los medios para competir con esto", esto está fallando, no, no, no...
Finalmente deshecha por la falta de asistencia de gente, por "todo lo que la gente pasa de lo que pasa en España", le dije "vámonos". Subimos hacia casa por la calle Preciados. Había allí más gente mirando escaparates que la reunida en Sol. Otro bajón.
El martes 17, desperté y leí que habían desalojado a los acampados de Sol. Y ya me rebelé del todo. A las siete estaba fuera del trabajo yendo hacia el centro. Esto no podía seguir así. Aunque fuésemos sólo 300.
Era un domingo, 15 de mayo. Para quien no lo sepa, mi chico no sólo es extranjero sino que es extracomunitario. Mi cuñada iba dormida y, no sé muy bien cómo (supongo que por las elecciones) Arth y yo empezamos a explicarle la historia de la "democracia" en España desde la transición. Cualquiera que nos conozca a Arth y a mi puede suponer que nuestras visiones tienden a ser contrapuestas en política. Pero, a la hora de la verdad, de contar lo que ya es "historia", inexplicablemente los hechos tendían a imponerse con su realidad común. Tal vez fueron dos horas de conversación. Creo que no exagero.
Y es que, si uno se para a pensarlo, hay que ver lo que ha sufrido mi país con sus políticos. No hay ni uno sólo que no haya traicionado a quienes alguna vez le apoyaron. Millones de personas dejaron de sentirse representadas por el PSOE de Felipe González (recordemos el "qué hay de lo mío, felipe"). Millones de personas (incluso quienes pensaron que lo había hecho admirablemente en su primera legislatura) se volvieron rabiosamente contrarias a la política del PP de "Ansar" en sus últimos años (¿hace falta recordar Irak y las "AMD"?) y, ahora, millones de personas nos dejamos de sentir representadas por Zapatero, en quien, en su día, verdaderamente creímos (y que nos ha respondido cruzándose de brazos).Recuerdo que en mi paso por la Universidad tuve unas cuantas gordas por ser crítica con la política de Zapatero, porque entre ciertos grupos había tanto simplismo que criticar a Zapatero equivalía para ellos a apoyar al Partido Popular. Claro.
Y yo me preguntaba, ¿TAN arraigado está el bipartidismo en España? Repetí y repetí, que estos no eran socialistas, ni izquierdistas. Que eran izquierdosos. Que no hacían la política que yo quería o esperaba. Pero seguía imperando, entre mis compañeros, la POLÍTICA del "conmigo o contra mí". "¿Y entonces qué, PP?". Y a mi me enrabietaba hasta los tuétanos esa actitud.Ya en 2008 yo criticaba que ZP negase la crisis, para muestra, un botón. Y os puedo asegurar que había una buena panda de "izquierdosos" para quienes simplemente eso era ser "pro-PP". Y ya estaba yo cansada de que la política en España fuese como el fútbol, que o eres del Madrid, o del Barsa, o del equipo de tu pueblo. O del Atleti, tal vez, este último muy loable pero ante el que todo el mundo te responde que si "te gusta sufrir". Creo que hay un claro paralelismo con los partidos políticos (PP-PSOE-regionalistas-minoritarios).
Vuelvo al coche, por la A5, en un atasco. Hablándole a mi chico de política, de la ahora tan renombrada Ley D'hondt, del bipartidismo, de la falta de representatividad, de las tragedias de España... y nos enteramos de la manifestación por la radio, que está teniendo lugar en Madrid, de "unos cuantos miles de indignados por el sistema político". Empezamos a oír hablar del "no nos representan".
Cuando llegamos a casa, es tarde. Organizamos la cena mientras me sigue doliendo España.
Al día siguiente, lunes 16, ví los trending topics de twitter. Indagué, y me enteré de que unos cuantos seguían en Sol, y que había convocada una protesta-asamblea a las 20.00. Estaba feliz. Por fin la gente salía a la calle. Se iba a liar. "Voy para allá, a echar una mano, a ver qué hace falta". Salí lo antes que pude del trabajo, pasé a por mi chico y tiré para Sol.
Cuando llegué, había allí cerca de 300 personas junto a la cristalera de Cercanías. Menuda decepción. En el centro del corrillo, un muchacho con un megáfono. No había forma de oír nada. Se iban proponiendo cosas sobre el movimiento, se hablaba sobre la falta de representación a través de los partidos políticos, sobre la crisis, sobre los políticos. "Mierda, lo que necesitan es megafonía. Así no podemos hacernos oír. Mierda. Tendríamos que ser miles, y aquí no hay ni 500. Qué le pasa a mi generación. Cómo puede ser que no esté todo el mundo en la calle cuando deberíamos estar tomando la Bastilla. Mierda de país. Mierda, mierda, mierda". Se me empezaron a aguar los ojos. Mi chico me agarró la mano. Sabía que me dolía el alma por la decepción. Yo esperaba una "reacción", esperaba poder decirme "por fin".
Cuando nos fuimos, vi que a menos de 70 metros había un "stand" del Partido Popular (en Sol, junto al caballo) con micrófono y altavoces. Con su musiquita y su blablablá. Me dieron ganas de arrancárselo para dárselo a los ciudadanos que intentaban hacerse oír junto a la cristalera. "No tenemos los medios para competir con esto", esto está fallando, no, no, no...

Finalmente deshecha por la falta de asistencia de gente, por "todo lo que la gente pasa de lo que pasa en España", le dije "vámonos". Subimos hacia casa por la calle Preciados. Había allí más gente mirando escaparates que la reunida en Sol. Otro bajón.
El martes 17, desperté y leí que habían desalojado a los acampados de Sol. Y ya me rebelé del todo. A las siete estaba fuera del trabajo yendo hacia el centro. Esto no podía seguir así. Aunque fuésemos sólo 300.
Etiquetas:
generación,
juventud,
ni-ni,
política,
spanishrevolution
martes, 3 de mayo de 2011
Bodas y despedidas
Resulta que ahora ha llegado el momento en el que todas se han vuelto locas y empiezan a casarse. Y resulta que entre bodas, despedidas y otros compromisos formales no doy abasto. He estado presupuestando y, pese a que acabo de empezar el mes, mi cuenta bancaria ya tiembla con lo que se le viene encima este mes. Y no me quejo, claro, ya se sabe que cuando se trata de mis amigas, a las que adoro, todo me parece poco. Y es que se casa mi hermana, mi Hermana, con la que me llevo apenas año y medio y quien, verdaderamente, es mi hermana-Hermana. Y una buena amiga del colegio, de un grupo de amigas con las que aún comparto amistad y que siempre están ahí cuando las necesitas. Y una gran amiga de la Universidad, tal vez la más lista del grupo, y no es poco que yo diga eso, de estas personas que te ponen los pies en la tierra cuando te hace falta. Cada una es completamente distinta a las otras.
Así que he estado echando cuentas y (ruinas aparte), de aquí a finales de julio, tengo exactamente tres fines de semana "libres". Y eso que la boda de junio me coincide con una fiesta a la que no quiero faltar casi bajo ningún concepto. Así que a ver cómo me apaño, porque uno de esos tres fines de semana que me quedan tendré que organizar una despedida, no de soltera, sino de viajera.
Qué cosas...
Así que he estado echando cuentas y (ruinas aparte), de aquí a finales de julio, tengo exactamente tres fines de semana "libres". Y eso que la boda de junio me coincide con una fiesta a la que no quiero faltar casi bajo ningún concepto. Así que a ver cómo me apaño, porque uno de esos tres fines de semana que me quedan tendré que organizar una despedida, no de soltera, sino de viajera.
Qué cosas...
lunes, 18 de abril de 2011
Una buena época
Como algunos sabéis, a finales del mes pasado me mudé a vivir con mi chico. Tenemos un apartamentito cerca de la Plaza de los Cubos. Los días pasan uno tras otro y, así llevamos aquí casi tres semanas. Estamos muy tranquilos. Es una buena época. Hoy bajaba Gran Vía hacia Plaza de España, tras salir de un estudio de sonorización en un ático con unas vistas alucinantes, y caía en la cuenta de lo agusto que estoy viviendo en Madrid. La verdad es que el pisín es agradable y nos ha salido bien de precio. En general nos cuidamos bastante.A veces echo de menos a mis ex-compañeros de piso, todo sea dicho, y aquellas partidas de Catán y Munchkin con revanchas que confirmaban el eterno retorno, y aquellas charlas sustanciosas o insustanciales, y aquella guitarra chicharrerovallecana, parafraseando malamente a Sabina. También fue una buena época, aunque difícil.
Difícil, y no se me olvida, porque siempre son complicadas las épocas "sin curro". Ahora me parece que son simplemente épocas "entre dos proyectos", pero creedme, cuando las estás viviendo y, día tras otro no sale nada, no las ves así ni de broma. Se hace duro.
Cuando ya llevaba un mes y medio sin nada, por exigencias del guión, me busqué un trabajo de cualquier cosa, a media jornada, para poder seguir desarrollando mis propias historias la otra media. Pero, la verdad, currar "de cualquier cosa" estaba muy cerca a "rendirse". Sencillamente ya no podía más, no me quedaba ni una pizca de esperanza, y había asumido que tendría trabajos de ese tipo por una buena temporada, con la frustración que eso me conllevaba. Y es que intentaba, intentaba, y no salía nada. La verdad, fue un palazo que se cayese la pasta de peli en la que iba a entrar para mediados de febrero, pero poco a poco algo me dice que me voy acostumbrando a los hostiones. Así que finalmente me busqué un curro del tipo "comercial", pero que pagaba el alquiler.
Cuando llevaba un par de semanas me costaba levantarme todos los días.
Un día después de que mi chico y yo nos mudásemos me llamaron de una productora pequeña, para que fuese a una entrevista esa misma tarde (era jueves) y el viernes por la mañana me llamaron diciendo que empezara el lunes.
Estas cosas que me pasan parecen corroborar aquello de que sólo cuando se renuncia al ego y se ajustan las expectativas a las necesidades, es cuando la realidad decide caminar un poquito hacia lo que esperabas. O algo así.
Así, un día tras otro, ya llevo dos semanas en el nuevo trabajo, y todo va bien. Hay muchísimo quehacer, pero el nivel de estrés es mucho inferior al que he vivido en otros casos, sobre todo porque el equipo (y los jefes) está muy implicado.
Este finde ha venido de visita nuestro amigo YeiYei. Fue el cumpleaños de mi primo Sito, nos pasamos por allí el sábado. El domingo nos tiramos el día trotando, trepando y tirados al Sol en la Casa de Campo. Hoy he venido pronto y, en un rato, me voy a mi ex-casa a ver el primer capítulo de Juego de Tronos con mis ex-compis de piso y, felizmente, amigos.
Es una buena época.
Lástima que se acabará algún día.
C'est la vie...
martes, 22 de marzo de 2011
Black holes and revelations
Últimamente tengo menos que contar, porque he estado dedicando mis esfuerzos a buscar un curro. Está la cosa muy complicada, pero de momento sobrevivo, aunque cada vez menos, la verdad.
Estoy bastante cansada ya de luchar contra los elementos. Parece que las matemáticas de la malaria están acabando de derrotarme. Y lo más jodido es que no hay hacia dónde ir.
Aún así, desde diciembre, cuando me mudé al piso en el que vivo ahora, he estado muy contenta viviendo en Madrid. Ha sido, pese a todo, una etapa buena. Mis compañeros de piso han resultado un alivio cuando las cosas daban asco. Me he acercado a un montón de gente nueva y, algunos de ellos, que casi siempre me dan buen rollo aunque a veces las cosas se les vengan encima.
Siempre pensé que las relaciones eran opuestas a la distancia, y parece increíble que ya hayan pasado los meses complicados y vaya a acabarse la distancia, y hayamos sobrevivido.
Aún así, estoy cansada. Estoy tomando una serie de decisiones importantes, de las que iréis sabiendo según vaya sacando el valor, pero que desde luego parecen irreversibles, y me dedico a pensar que estoy peligrosamente cerca del horizonte de sucesos, que es ese momento en el que la velocidad de escape es tan alta como la de la luz, por lo que nada escapa de la gravedad que todo lo absorbe. En realidad, aún no estoy en ese punto. Pero sé que está cerca, y sé que no puedo mirar qué hay dentro o detrás, porque no transmite nada que yo pueda captar desde fuera.
Y no es fácil.
Estoy bastante cansada ya de luchar contra los elementos. Parece que las matemáticas de la malaria están acabando de derrotarme. Y lo más jodido es que no hay hacia dónde ir.
Aún así, desde diciembre, cuando me mudé al piso en el que vivo ahora, he estado muy contenta viviendo en Madrid. Ha sido, pese a todo, una etapa buena. Mis compañeros de piso han resultado un alivio cuando las cosas daban asco. Me he acercado a un montón de gente nueva y, algunos de ellos, que casi siempre me dan buen rollo aunque a veces las cosas se les vengan encima.
Siempre pensé que las relaciones eran opuestas a la distancia, y parece increíble que ya hayan pasado los meses complicados y vaya a acabarse la distancia, y hayamos sobrevivido.
Aún así, estoy cansada. Estoy tomando una serie de decisiones importantes, de las que iréis sabiendo según vaya sacando el valor, pero que desde luego parecen irreversibles, y me dedico a pensar que estoy peligrosamente cerca del horizonte de sucesos, que es ese momento en el que la velocidad de escape es tan alta como la de la luz, por lo que nada escapa de la gravedad que todo lo absorbe. En realidad, aún no estoy en ese punto. Pero sé que está cerca, y sé que no puedo mirar qué hay dentro o detrás, porque no transmite nada que yo pueda captar desde fuera.
Y no es fácil.
Etiquetas:
búsqueda empleo,
decisiones,
me hago vieja,
personal
miércoles, 23 de febrero de 2011
Cuando todo era más fácil
Resulta que he recibido un email de Windows Live Spaces, que van a eliminar mi "space". Es el primer "blog" que tuve, antes de Mis Ojos A Través de Mis Manos, cuando no había crisis, trabajaba para dos periódicos, estudiaba dos carreras, vivía con mis padres, empezaba a producir cortos en alta definición y, en definitiva, la vida me sonreía y todo eran expectativas. He estado releyendo, y he de reconocer que echo de menos el periodismo. Al menos hoy, que veo más el lado romántico y menos las noches sin dormir y las fuentes interesadas.He decidido añadir en este blog, aunque sea trampa, algunas entradas que escribí en aquella época.
Así que aquí os dejo los vínculos a ese puñado de textos que escribí cuando todo era, simplemente, más fácil:
- Sobre el contraste de fuentes
- Sobre los Monstruos del Periodismo
- Sobre la exhaustividad y el fracaso informativo
- Sobre las fuentes y sus intereses
- Sobre por qué me apasiona mi trabajo
- Sobre las pequeñas traiciones y lo que de verdad importa
- Sobre mis "funciones" (I)
- Sobre mis "funciones" (II)
- Sobre el rodaje de Lo Quieres Saber
Y he decidido conservar estos textos aquí, porque desde luego forman parte de lo que soy ahora.
martes, 22 de febrero de 2011
Insomnio
Y sigo pasando noches sin dormir, y, cada vez más, pienso que por ninguna razón que valga la pena. Nada que quiera compensar, por más que yo quiera, por más que yo intente.
viernes, 18 de febrero de 2011
Crisis y cambio
Ahora que estoy teniendo más tiempo estoy volviendo a gestar proyectos. Hay quienes, desaparecidos hace tiempo, han vuelto con proyectos e ideas nuevas. Esta gente que va y viene y siempre que vuelve trae agua nueva, como los ojos del guadiana. A otros, directamente, les voy conociendo de nuevas. A ver en qué queda., Ojalá os de noticias pronto.
La gente nueva que he encontrado tiene ilusión, honestidad y humildad; lo que cada vez es más difícil de encontrar, en el contexto que nos ha tocado vivir. Es su máximo valor, de momento. Pero hay tan, tan, tan poco dinero para todo... Y la gente que va y viene con cada proyecto, por lo menos, permanece ahí, contando historias al mundo cuando pueden y como buenamente pueden. Me da muchísima lástima todo el talento y el impulso creativo que voy conociendo y que se atora por la congelación de las inversiones que estamos sufriendo en estos tiempos, hoy, que nadie apuesta por nadie y, lo que es peor, ahora, cuando nadie asume riesgos ni para mejorarse a sí mismos.
Y me quedo con una idea que saco del discurso de Álex de la Iglesia en los Goya el otro día. Crisis. "Crisis significa cambio", dijo.
Verdaderamente puede ser que el mundo esté empezando a cambiar. De hecho, parece ser que no le queda otra sino cambiar. Ya no sólo pienso en la industria audiovisual, de la que tanto se habla estos días. No sólo los regímenes de los países musulmanes. Son ya demasiadas las realidades que me hacen creer que nos encontramos ante una quiebra real de nuestra estructura social. Creo que puedo hablar con sensatez si digo que, históricamente, tras cada gran revolución ha habido una crisis. También creo que sería insultante explicar, desde un blog en un país que defiende el Estado del Bienestar, cual es la revolución que ha precedido a esta.
Intuyo que el mundo está a punto de cambiar. "A punto" no son menos de diez años, claro. No sé cómo, ni hacia dónde. Pero no me produce incertudumbre, sino expectación.
La gente nueva que he encontrado tiene ilusión, honestidad y humildad; lo que cada vez es más difícil de encontrar, en el contexto que nos ha tocado vivir. Es su máximo valor, de momento. Pero hay tan, tan, tan poco dinero para todo... Y la gente que va y viene con cada proyecto, por lo menos, permanece ahí, contando historias al mundo cuando pueden y como buenamente pueden. Me da muchísima lástima todo el talento y el impulso creativo que voy conociendo y que se atora por la congelación de las inversiones que estamos sufriendo en estos tiempos, hoy, que nadie apuesta por nadie y, lo que es peor, ahora, cuando nadie asume riesgos ni para mejorarse a sí mismos.
Y me quedo con una idea que saco del discurso de Álex de la Iglesia en los Goya el otro día. Crisis. "Crisis significa cambio", dijo.
Verdaderamente puede ser que el mundo esté empezando a cambiar. De hecho, parece ser que no le queda otra sino cambiar. Ya no sólo pienso en la industria audiovisual, de la que tanto se habla estos días. No sólo los regímenes de los países musulmanes. Son ya demasiadas las realidades que me hacen creer que nos encontramos ante una quiebra real de nuestra estructura social. Creo que puedo hablar con sensatez si digo que, históricamente, tras cada gran revolución ha habido una crisis. También creo que sería insultante explicar, desde un blog en un país que defiende el Estado del Bienestar, cual es la revolución que ha precedido a esta.
Intuyo que el mundo está a punto de cambiar. "A punto" no son menos de diez años, claro. No sé cómo, ni hacia dónde. Pero no me produce incertudumbre, sino expectación.
domingo, 13 de febrero de 2011
El Centro de Carga Aérea de Barajas
Resulta que, hace unas semanas, tuve que encargar en Estados Unidos una réplica original del traje de Darth Vader. No, no fue por frikismo, que podría ser. Era para una serie de sketches que estoy produciendo, por eso este post va en la categoría de Low Budget Solutions For Creative Filmmakers, para ayudar al prójimo. Ingenua de mi, pensé que el paquete llegaría a la dirección a la que había pedido que me lo enviasen (la de la productora). ¡No! Lo único que recibí fue un albarán de Correos pidiéndome que fuese al Centro de Carga Aérea de Barajas. Había oído hablar de ese terrible lugar. El agujero negro de las compras por Internet que nunca llegan. Una vez oí una historia de uno que envió quesos a su familia y la familia tuvo que venir desde Galicia hasta Barajas a recogerlos... ¡Tenía que rescatar mi traje!
Me puse manos a la obra. ¿Dónde tengo que ir? Bien, en el albarán no dan señas. San Google. Google me lía aún más. Miro en el enlace de Correos que venía como referencia en el albarán. Datos que no reconocen los buscadores. Alucino. Llamo al teléfono de Atención al Usuario que viene en el albarán. Pregunto por los pasos a seguir. Me los cuentan. Me intentan vender que contrate a un agente de aduanas de Correos porque es una cosa "muy complicada", dice la operadora. Le digo que tururú, que lo hago yo, que me diga a dónde tengo que ir.
"Al aeropuerto" dice la señorita.
Yo: "¿A dónde del Aeropuerto? Es Barajas, no La Palma..."
Ella: "Ay pues no se"
Yo: "A ver esto no es el teléfono de atención para este tema de recogida de envíos internacionales retenidos en aduana"
Ella: "Sí"
Yo: "Bien, y ¿dónde puedo recoger mi paquete, donde tengo que ir con mi albarán"
Ella: "Al aeropuerto... al centro de carga aérea"
Yo: "Bien, ¿dónde está el centro de carga aérea?"
Ella: "En el aeropuerto..."
Yo: "Pero, ¿dónde del aerop...?"
Decido evitar el bucle infinito y pongo rumbo al aeropuerto. Allí me dicen que en la T2. Voy a la T2. En la T2 una señorita de información del aeropuerto me dice que "eso es en el centro de carga aérea" y yo "¿pero donde?" Y ella "Un edificio de cristal muy grande que está al lado del aeropuerto"
Con esas indicaciones salgo del aeropuerto y pronto veo un edificio con un cartel de Correos. Consigo llegar. Allí hay un edificio enorme de correos pero pregunto al guardia y ¡no es allí! Me indica una oficinucha secundaria de correos.
Veo una nave rotulada como SKYNET, y pienso que dentro estarán ensablando terminators a degüello. Llego a la oficinucha. Hago la cola, entrego mi albarán, y me entregan otro papelito, con el que tengo que ir a aduanas a pedir que me hagan una especie de "liquidación de impuestos". Me voy para aduanas. Cola. Un señor que ha venido desde Málaga a recoger un paquete que teóricamente le llegaba a casa. ¡Y resulta ser un libro! Una señora me cuenta que le pasó con un queso que le envió su hija desde Canadá. Mi turno. Me acerco a la ventanilla y un señor ocupado pero simpático me liquida, y me dice que tengo que pagar el IVA del traje, por si acaso es importación y después lo vendo... WTF? Total, un 18%... Me da otro papelito y que me vaya a un banco a pagar. Después del banco, que rerese con el justificante de ingreso, y que entonces me dará otro papelito ¡para volver otra vez a la oficinucha! Busco un banco. Entro. Cola. Pago. Bromeo con la cajera. Vuelvo a aduanas. Cola. Entrego justificante. Otro papelito.
De vuelta a la oficinucha y a esperar veinte minutos hasta que saquen mi traje de Darth Vader del fondo del almacén.
Pero luego en la oficina me hice esta foto:

Así que ya sabéis, id con tiempo y, si podéis, con el MP3 bien cargado.
---
Por si a alguien le sirve, lo único que hay que hacer (desde la M40 cuando vas al aeropuerto) es seguir los carteles de "zona industrial aeroportuaria". Está muy cerca del Hotel Hilton. Y ahí empiezan los carteles del Centro de Carga Aérea.
Me puse manos a la obra. ¿Dónde tengo que ir? Bien, en el albarán no dan señas. San Google. Google me lía aún más. Miro en el enlace de Correos que venía como referencia en el albarán. Datos que no reconocen los buscadores. Alucino. Llamo al teléfono de Atención al Usuario que viene en el albarán. Pregunto por los pasos a seguir. Me los cuentan. Me intentan vender que contrate a un agente de aduanas de Correos porque es una cosa "muy complicada", dice la operadora. Le digo que tururú, que lo hago yo, que me diga a dónde tengo que ir.
"Al aeropuerto" dice la señorita.
Yo: "¿A dónde del Aeropuerto? Es Barajas, no La Palma..."
Ella: "Ay pues no se"
Yo: "A ver esto no es el teléfono de atención para este tema de recogida de envíos internacionales retenidos en aduana"
Ella: "Sí"
Yo: "Bien, y ¿dónde puedo recoger mi paquete, donde tengo que ir con mi albarán"
Ella: "Al aeropuerto... al centro de carga aérea"
Yo: "Bien, ¿dónde está el centro de carga aérea?"
Ella: "En el aeropuerto..."
Yo: "Pero, ¿dónde del aerop...?"
Decido evitar el bucle infinito y pongo rumbo al aeropuerto. Allí me dicen que en la T2. Voy a la T2. En la T2 una señorita de información del aeropuerto me dice que "eso es en el centro de carga aérea" y yo "¿pero donde?" Y ella "Un edificio de cristal muy grande que está al lado del aeropuerto"
Con esas indicaciones salgo del aeropuerto y pronto veo un edificio con un cartel de Correos. Consigo llegar. Allí hay un edificio enorme de correos pero pregunto al guardia y ¡no es allí! Me indica una oficinucha secundaria de correos.Veo una nave rotulada como SKYNET, y pienso que dentro estarán ensablando terminators a degüello. Llego a la oficinucha. Hago la cola, entrego mi albarán, y me entregan otro papelito, con el que tengo que ir a aduanas a pedir que me hagan una especie de "liquidación de impuestos". Me voy para aduanas. Cola. Un señor que ha venido desde Málaga a recoger un paquete que teóricamente le llegaba a casa. ¡Y resulta ser un libro! Una señora me cuenta que le pasó con un queso que le envió su hija desde Canadá. Mi turno. Me acerco a la ventanilla y un señor ocupado pero simpático me liquida, y me dice que tengo que pagar el IVA del traje, por si acaso es importación y después lo vendo... WTF? Total, un 18%... Me da otro papelito y que me vaya a un banco a pagar. Después del banco, que rerese con el justificante de ingreso, y que entonces me dará otro papelito ¡para volver otra vez a la oficinucha! Busco un banco. Entro. Cola. Pago. Bromeo con la cajera. Vuelvo a aduanas. Cola. Entrego justificante. Otro papelito.
De vuelta a la oficinucha y a esperar veinte minutos hasta que saquen mi traje de Darth Vader del fondo del almacén.
Pero luego en la oficina me hice esta foto:

Así que ya sabéis, id con tiempo y, si podéis, con el MP3 bien cargado.
---
Por si a alguien le sirve, lo único que hay que hacer (desde la M40 cuando vas al aeropuerto) es seguir los carteles de "zona industrial aeroportuaria". Está muy cerca del Hotel Hilton. Y ahí empiezan los carteles del Centro de Carga Aérea.
viernes, 4 de febrero de 2011
Saboreando los días...
Yo no sé si ya se me han roto los nervios o qué, pero estoy tranquila. Esta semana he acabado en el curro en el que estaba, un portal de vídeos de humor para el que teníamos que sacar adelante un porrón de sketches de calidad suficiente en tiempo récord y prácticamente sin presupuesto. Ha sido agotador, sobre todo porque entré para "echar un cable" y me encontré con que había que agarrar a la producción por las solapas, muchísimo trabajo y un terreno tan incierto como es la red, en el que uno no sabe muy bien a qué atenerse en muchos niveles, sobre todo para mi a nivel legal. Y, pese a todo, estoy mucho más tranquila; aunque he de reconocer que la última semana he dormido muy poco.He acabado el contrato y he decdido regalarme unos días, así que me he dado unas vacaciones. Y es que llevo sin parar desde que, en agosto, me salió aquel trabajo con aquel productor al que admiraba tanto. Después, entre unas cosas y otras, no he parado de currar. Iba a haber empezado una peli ahora pero falta pasta y parece que la cosa se complica y no saben cuándo podría yo empezar a currar, ni cuándo podrían empezar a pagarme. Así que ahora he huído unos días de Madrid, ya buscaré trabajo y haré llamadas desde aquí y, mientras tanto, descanso.
Porque después de tres años de periodista freelance, con la carga que suponen las vacaciones para un autónomo; y después de la lucha posterior para empezar a meter la cabeza en el mundo de la producción; creo que me he ganado relajar un poco el ritmo. Seguir buscando, pero sin tanta angustia y, sobre todo, descansando un poquito entre medias. Siento que la próxima hornada de proyectos que me pille será muy intensa y que debo estar descansada para entonces.
Así que, chicos, deseadme suerte y paciencia de nuevo.
I'm on the road again.
martes, 25 de enero de 2011
Afila tu hacha
Una persona -de estas que poco a poco se convierten más amigos que en colleagues- me contó el otro día una "parábola" que yo desconocía.Un leñador recibe el encargo de talar una exorbitante cantidad de árboles para el día siguiente. Empieza a trabajar todo el día, dando hachazos sin parar, hasta que se le hace de noche y, aún asi, parece que le será imposible llegar al cupo. Continúa trabajando hasta la exteuación sin ver que, con cada golpe, el hacha pierde filo. El leñador estaba demasiado centrado en que tenía que cortar árboles como pensar que tal vez debería detenerse, darse un tiempo de descanso y, mientras, afilar su hacha para que ésta cortase más con menos esfuerzo. Y que tal vez hubiese sido la única forma de llenar el cupo, y no sólo matarse a trabajar.
Mi amigo-compañero-de-trabajo me dijo que a veces me precipito a la hora de tomar decisiones. Y es verdad. Estoy tan liada solucionando los problemas que van surgiendo en cada producción que me cuesta parar y tomar perspectiva.
Esta mañana me he encontrado en mi bandeja de entrada una serie de emails que vaticinan conflictos generados por alguien que ha traicionado mi confianza.
Y, cuando iba a ponerme a intentar resolverlo, me ha resonado el la cabeza aquel consejo que él me dió: "antes de tomar cada decisión, párate y cuenta hasta diez. Afila tu hacha, Mujer del médico, y no habrá ningún árbol que se te resista".
Y, mientras me tomaba un café, he decidido escribir este post para intentar recordarlo siempre.
jueves, 20 de enero de 2011
Pensando en mi hermanita
Hoy he cambiado de cedé en el coche, mientras volvía a casa esta noche, tras trece horas de trabajo.
Y no puedo evitar pensar en Zylgrin, y dedicarle una cancioncilla que me recuerda a ella (mucho más allá de lo obvio) y el guisantito que desde hace poquitas semanas toma forma en su barriga y un día será mi familia. Y es que mi hermana no sólo es mil maravillas de las que hablo siempre. Hoy es, además, valiente y generosa. Viva ella.
Unsure of what the balance held
I touched my belly overwhelmed
By what I had been chosen to perform
But then an angel came one day
Told me to kneel down and pray
For unto me a man child would be born
Woe this crazy circumstance
I knew his life deserved a chance
But everybody told me to be smart
Look at your career they said,
"Lauryn, baby use your head"
But instead I chose to use my heart
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
How beautiful if nothing more
Than to wait at Zion's door
I've never been in love like this before
Now let me pray to keep you from
The perils that will surely come
See life for you my prince has just begun
And I thank you for choosing me
To come through unto life to be
A beautiful reflection of his grace
See I know that a gift so great
Is only one God could create
And I'm reminded every time I see your face
That the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Marching, marching, marching to Zion
Marching, marching
Marching, marching, marching to Zion
Beautiful, beautiful Zion
(repeat to end of song)
Y no puedo evitar pensar en Zylgrin, y dedicarle una cancioncilla que me recuerda a ella (mucho más allá de lo obvio) y el guisantito que desde hace poquitas semanas toma forma en su barriga y un día será mi familia. Y es que mi hermana no sólo es mil maravillas de las que hablo siempre. Hoy es, además, valiente y generosa. Viva ella.
Unsure of what the balance held
I touched my belly overwhelmed
By what I had been chosen to perform
But then an angel came one day
Told me to kneel down and pray
For unto me a man child would be born
Woe this crazy circumstance
I knew his life deserved a chance
But everybody told me to be smart
Look at your career they said,
"Lauryn, baby use your head"
But instead I chose to use my heart
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
How beautiful if nothing more
Than to wait at Zion's door
I've never been in love like this before
Now let me pray to keep you from
The perils that will surely come
See life for you my prince has just begun
And I thank you for choosing me
To come through unto life to be
A beautiful reflection of his grace
See I know that a gift so great
Is only one God could create
And I'm reminded every time I see your face
That the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Marching, marching, marching to Zion
Marching, marching
Marching, marching, marching to Zion
Beautiful, beautiful Zion
(repeat to end of song)
miércoles, 5 de enero de 2011
Low budget solutions I: Cámara en el coche
Últimamente no puedo parar de crear, no puedo parar de crear. Se suele decir que el trabajo de producción no es creativo. Yo no sé aseverar nada, pero mientras más curro más me doy cuenta de que me paso los días improvisando soluciones rápidas y baratas a la par de eficientes y divertidas. Llevo bastante tiempo pensando en contar de vez en cuando alguna cosilla de estas, menos pofrunda, menos personal, más gamberra y -tal vez para alguien- más entretenida y útil. Y, para mis lectores habituales, creo que, por lo menos, curiosa.
Así que he decidido inaugurar una nueva categoría, que llamaré "Low budget solutions for creative filmmakers" -por muy largo que sea el tag- donde iré poniendo experiencias y soluciones, baratas e improvisadas, divertidas, curiosas, increíbles o simplemente que me hayan resultado útiles y haya ido aprendiendo a golpe de rodaje.
Hoy inauguro mis Low budget solutions for creative filmmakers con una de las últimas, del pasado 3 de enero, cuando intentábamos buscar una alternativa tal vez más estable que los "magic arms" para grabar unos planos con la cámara "pegada" al coche.
Muchos coches dan el "problema" de que es difícil adaptarles la lapa de la cámara porque no tienen el capó suficientemente recto. Para hacer un soporte más regulable, en el que las bases puedan rotar en varios sentidos para ajustarse más a las formas, buscamos una solución.
Este cacharro está hecho con la base metálica de una lapa, tres ventosas, tres espadas de los ceferinos y seis rótulas (y tres tochos, creo recordar, para unir las ventosas con las rótulas, lo digo para los más curiosos que lo quieran poner en práctica), y a él se puede ajustar la cámara mediante un tornillo de cámara, quizá algo más estable que agarrarlo con brazos mágicos o con pinzas de presión (lo que intentábamos era tener las dos alternativas, por si acaso, siempre porsiacasos). También llevamos una L metálica por si queremos poner la cámara a 90 grados (dependiendo de cómo ajustemos el "trípode-ventosa"). Ajustando la longitud de las patas del trípode con las rótulas podemos conseguir distintos grados de inclinación de la cámara. Es, poco más o menos, como andar ajustando un trípode sin burbuja. Y, por supuesto, mediante las rótulas podéis ajustar distintas inclinaciones de las ventosas.
También podéis armar una solución parecida usando como patas del trípode unos brazos mágicos y varios tipos de pinzas para sujetar las piezas entre sí y a la cámara (y con las ventosas).
A mi me parece un invento bastante molón, aunque obviamente siempre habrá algún tipo de vibración. Aunque lo más importante, como siempre en estos casos... DRIVE SAFELY!
---
NOTA.- Para los sabidillos o interesados: Os cuento que también nos llevamos otras tres espadas y otras tres rótulas, por si necesitábamos "alargar" las patas del "trípode-ventosa" para ajustar más el plano o la inclinación o simplemente para ajustarnos a la superficie. Para alargar una pata bastaba con unir, mediante una rótula, dos espadas (otra rótula estaría en la base-ventosa y una tercera rótula (por pata) estaría en la parte de arriba, en a la base metálica para la cámara). Uséase, poner una rótula en el medio.
Así que he decidido inaugurar una nueva categoría, que llamaré "Low budget solutions for creative filmmakers" -por muy largo que sea el tag- donde iré poniendo experiencias y soluciones, baratas e improvisadas, divertidas, curiosas, increíbles o simplemente que me hayan resultado útiles y haya ido aprendiendo a golpe de rodaje.
Hoy inauguro mis Low budget solutions for creative filmmakers con una de las últimas, del pasado 3 de enero, cuando intentábamos buscar una alternativa tal vez más estable que los "magic arms" para grabar unos planos con la cámara "pegada" al coche.Muchos coches dan el "problema" de que es difícil adaptarles la lapa de la cámara porque no tienen el capó suficientemente recto. Para hacer un soporte más regulable, en el que las bases puedan rotar en varios sentidos para ajustarse más a las formas, buscamos una solución.
Este cacharro está hecho con la base metálica de una lapa, tres ventosas, tres espadas de los ceferinos y seis rótulas (y tres tochos, creo recordar, para unir las ventosas con las rótulas, lo digo para los más curiosos que lo quieran poner en práctica), y a él se puede ajustar la cámara mediante un tornillo de cámara, quizá algo más estable que agarrarlo con brazos mágicos o con pinzas de presión (lo que intentábamos era tener las dos alternativas, por si acaso, siempre porsiacasos). También llevamos una L metálica por si queremos poner la cámara a 90 grados (dependiendo de cómo ajustemos el "trípode-ventosa"). Ajustando la longitud de las patas del trípode con las rótulas podemos conseguir distintos grados de inclinación de la cámara. Es, poco más o menos, como andar ajustando un trípode sin burbuja. Y, por supuesto, mediante las rótulas podéis ajustar distintas inclinaciones de las ventosas.
También podéis armar una solución parecida usando como patas del trípode unos brazos mágicos y varios tipos de pinzas para sujetar las piezas entre sí y a la cámara (y con las ventosas).
A mi me parece un invento bastante molón, aunque obviamente siempre habrá algún tipo de vibración. Aunque lo más importante, como siempre en estos casos... DRIVE SAFELY!
---
NOTA.- Para los sabidillos o interesados: Os cuento que también nos llevamos otras tres espadas y otras tres rótulas, por si necesitábamos "alargar" las patas del "trípode-ventosa" para ajustar más el plano o la inclinación o simplemente para ajustarnos a la superficie. Para alargar una pata bastaba con unir, mediante una rótula, dos espadas (otra rótula estaría en la base-ventosa y una tercera rótula (por pata) estaría en la parte de arriba, en a la base metálica para la cámara). Uséase, poner una rótula en el medio.
sábado, 1 de enero de 2011
Breathmints for 2011
Hemos sobrevivido 2010, y sólo puedo felicitarnos a to@s por ello. Estoy en mi nueva casa con muchísimas nuevas expectativas fraguándose, en muchos más sentidos de los que podría haber pensado, más feliz que hace un año, más yo que hace un año, y, sobre todo, muchísimo más pacífica que hace un año.
Y una imagen absurda resume como estoy ahora mismo:

So, my dear, dear, friends... take a breathmint and just keep running!
Y una imagen absurda resume como estoy ahora mismo:

So, my dear, dear, friends... take a breathmint and just keep running!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)