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domingo, 18 de marzo de 2012

Breve reporte

Sigo viva, y feliz. Sigo en la productora, poco a poco las cosas cambian y se diversidica el negocio, y estoy queriendo ver si acabo de cerrar un proyecto interesante en cine de cara al año que viene. Estoy impartiendo un taller de desarrollo de proyectos cinematográficos y la experiencia docente me está gustando bastante, creo que me comunico con los alumnos aunque a partir de las tres horas siento que me empieza a fallar la voz. También estoy pendiente de un par de cosillas más a nivel profesional, pero no creo que salgan todas, así que tampoco quiero concretar demasiado.
Vinieron mis padres a Costa Rica por un par de semanas y fue delicioso tenerlos aquí, creo que les gustó el país y la gente de la que estoy rodeada, y eso me pone muy feliz. Creo que se quedaron tranquilos de ver cómo iban las cosas por aquí. Estuvimos viajando un poco por el país, fuimos al Rincón de la Vieja a ver la actividad del volcán, pasamos por el Pacífico a que mi padre volviera a bañarse en él después de varias décadas sin verlo, estuvimos en el Arenal viendo más volcán y disfrutando de las aguas termales y después nos fuimos unos días a la costa Caribe con la familia de mi chico para hacer vida familiar. Y después, a organizar y celebrar la boda aquí, que fue tal y como queríamos. Vamos, todo genial.
Después tuve ocasión de ir al Festival de Cine de Guadalajara (la de Mexico), todo fue bastante bien, y además mis colegas allí me trataron como una reina y fueron unos anfitriones guays. Y me traje tequila, chocolate, dulces de picante (!?) y una máscara de luchador de esas horteras para mi chico.
Ahora voy recuperando el ritmo de trabajo en la productora y la máxima novedad es lo del taller que estoy impartiendo que, la verdad, aunque sea trabajo, viene a ser la guindita de la semana que me da energías los sábados.
Por otra parte, mi chico y yo decidimos que al menos un día a la semana íbamos a "no trabajar". Porque esto ya estaba siendo excesivo.
Por lo demás, ha habido algún momento "WTF!" de querer mandarlo todo a la mierda, claro, pero es que sin eso ya me preocuparía estar mutandome o algo.
Todo bien.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Pues va a ser que sí...


Y sin ni una gotitica de sangre de Sierra Leona

:D

miércoles, 4 de enero de 2012

Navidad en Costa Rica

Sois varios quienes me habéis preguntado qué tal mis navidades fuera de casa.
Todo bien, chicos, aquí también, cada vez más, está mi casa. He intentado no pensar demasiado que era navidad. Ha sido fácil, porque en San José ha salido en Sol, ha dejado de llover y hay un clima que me recuerda a todo menos al invierno. Además a mediados de diciembre estuvimos en el Caribe, en Puerto Viejo, de ahí es la imagen que os dejo, y esa figurilla que camina en la playa desierta de personas soy yo. Ese atardecer paseamos por playas tan vírgenes que daban pudor, y encontré una poza, en la orilla, en la que vivían pequeños peces de colores. Meti los pies y allí estuve, mirándolos revolotear tranquilamente entre mis tobillos, como media hora. Tranquila, disfrutando. Vimos aves de zancos largos y bandadas de polluelos en tierra. Disfruté muchísimo caminando prácticamente sola por la orilla (prácticamente, con mi chico a lo lejos, echando fotos, como siempre que puede).
Nada más lejos de una estampa navideña, así que la nostalgia no hizo estragos los días previos a navidades.
Y llegaron los días clave.
El día 24 fuimos a cenar con la madre de mi chico (y su pareja, al que he ascendido a "padre honoris causa" de mi chico) y el día 25, invitamos a comer al padre de mi chico y a su esposa, hermano (+1) a casa.
En Nochebuena cocinó el "honoris causa", que es una persona dulce, meticulosa y un tanto ácrata, que estoy aprendiendo a querer mucho. Estuvo todo delicioso, pero fue una comida tan diferente que tampoco me supo a navidades. También comimos tamales que había cocinado mi suegra. Eché de menos las cenas en casa de mi tío Miguel, y a los locos de mis primos haciendo chistes entre verdes y amarillos, a mis primas, mis sobrinos y sobre todo los guisos y las salsas de mi tía Cris y mi madre. Y a mi madre, claro. Pero nada grave, tampoco.
Para el 25 hice un pavo, al horno. Hice el relleno el 24, lo rellenamos, le hicimos un takatekote y lo guardamos, para hacerlo despacio (durante 4 horas) el día 25. Quedó tan rico que no sé si sabré repetirlo en otra ocasión.
En realidad sí noté que me faltaba mi familia pero de forma subconsciente, porque, por primera vez desde que mi familia tica me recibió aquí, en navidades no tenía ganas de verles. Sentía ganas de estar sola con mi chico, de no acercarme a nada que pareciera una familia. Ahora, unos días después, imagino que eso era una (injusta) reacción a que, en realidad, echo de menos estar con mi familia, su forma de ser, su forma de pensar y de sentir, de ver el mundo en general, y no quiero que ese papel intente siquiera suplirlo nadie más.
En nochevieja tomamos las uvas, pero como a las doce y diez de costa rica, y dando las campanadas en una botella de chardonnay espumoso riquísimo que me había regalado la directora de la película que estoy desarrollando y que decidí llevar ese día a compartir con la familia tica. Fue muy bonito que la madre de mi chico se acordara de comprarlas. Y fue genial ver sus caras de alucine tomándose una uva cada cinco segundos, como algo suuuper raro, y mi chico, con el cronómetro, dando cucharadazos en la botella de chardonnay, y olvidándose de dar el duodécimo: él se comió la uva número doce sin darnos el toque, y todos nos quedamos como bobos mirándole como diciendo "¿¡y el 12º chin!? ¡Me salté uno!".
El día 25 subimos a Acosta y, de regreso a San José, estaba el cielo tan estrellado que le hice prometer a JotaPe que me llevaría a ver las estrellas una noche. El 26 volvimos a Acosta, bien abrigados y equipados, y nos detuvimos entre los caminos de cafetales a mirar el cielo. Es hermoso ver estrellas que no se ven en España, pero me dio rabia que no estuvieran algunas de las que yo reconozco con facilidad. Estuvimos mirando el cielo y haciendo fotos, varias horas. Vimos bichejos y escuchamos coyotes. Las luces dispersas de las casas bajas de las montañas, a lo lejos, parecían también estrellas, pero pegadas en la superficie de la tierra.
El 16 de febrero vienen mis padres a visitarme a Costa Rica. No sé cómo explicar el torrente de sensaciones que me produce su visita. Este año es bisiesto, y querían estar conmigo en mi cumpleaños.
Creo que arranco con decisión y energía. Creo que va a ser un gran año. Pero en fin, poco a poco.
Piano, piano, si va lontano.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Assessing my life, 2011

Tras las rejas de los porches de las casas josefinas habitan estos días hinchados muñecos de nieve de plástico, impávidos renos de felpa tiñosa, catetos abetos con hojas de aguja sintéticas, papanoeles vestidos como nórdicos que anuncian Coca Cola. Aquí coexisten en su falta de contexto, recordándome a mi misma mi propio descontexto. Por mucho que el diciembre se disfrace de septiembre, el tiempo pasa, también aquí aunque aquí no haya ni frío, ni nieve, ni hielo, ni bufandas de lana gruesa, ni mazapán, ni turrón, ni jamón ni nada que se les parezca y por mucho que el planeta parezca dispuesto para que en Centroamérica se olvide que el tiempo pasa, que los años cambian, que el mundo envejece y que nada en esta vida es inmutable.
Acaba 2011 y, como cada año, para el día 17, toca escribirle la carta a los Reyes. ¡Yo! Republicana española federalista confesa. Pero, primero, toca evaluar el ya casi pasado 2011, lo que aquí os presento, como siempre, con referencia a mi carta del año pasado. Pronto parto hacia La Habana, Cuba es Cuba, así que mi nivel de comunicación estará más que restringido. Así que, por ahora, aquí os dejo mis reflexiones, unos días antes de lo estipulado, por si feedbacks.
1.- No puedo dejar de estar feliz porque todos estén bien. Incluso ahora, que por primera vez falta Carmenchu, por mucho que llevara años ausente, se la echa de menos. Pero mi gente está bien, es lo más importante, y lo son más aún desde la distancia. Creo que somos una piña, y me siento mucho más “piñón” que hace un año. Pese a los kilómetros.
2.- Mis amigos, siguen ahí. Tuve una enorme decepción a principios de año, que no creo que olvide jamás, sobre todo a nivel profesional. Pero allí estuvieron mi hermano Arthegarn y mi chico, para remediarlo. Mis hermanos y mi mejor amiga se que siguen aquí, aunque no les vea. Y en Costa Rica estoy tratando de identificar amigos, colegas y compañeros en cajones diferentes de mis niveles de estima. A ver si no me lío, con tanto cambio.
3.- Jajajaja, esta es una de esas cosas que lees con perspectiva y piensas ¿No querías caldo? ¡Pues toma dos tazas!
4.- Pues yo creo que sí a todo. Tengo mis momentos “Dramaya”, pero desde luego en 2011 he reído, trivializado y hecho reír bastante más que en 2010.
5.- Aquí sigo fallando. No sé como evitarlo.
6.- Ha sido un año muy duro profesionalmente. Y, cuando decidí irme, empezaron a salir trabajos. Creo que, en al menos un 70%, he conseguido “vivir de lo mío”. En este momento, además, sí llevo mis propios proyectos, y me hace muy feliz. Verdaderamente para mi la realización profesional ayuda muchísimo a la estabilidad emocional y a la realización personal.
7.- Aquí cumplo más bien poco. Confío muchísimo menos en el 99% de la gente. Algo más en mi. Y muchísimo más en los míos. Pero, la verdad, no fiarme “del mundo”, en este momento, tampoco me agobia.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Mal de patria

Tal vez necesitamos vivir preocupados.
Cuando tu familia te quiere, tu pareja te adora y te cuida, tu jefe es una buena persona, te gusta tu trabajo, te ríes con tus amigas y puedes permitirte cenar fuera una o dos veces en semana... cuando todo va bien, vamos, siempre encuentras con qué fastidiarte.
Hace unas semanas que todo va bien aquí. Que estoy feliz, sin tregua. Y aún así, estoy triste.
Me duele España más que nunca. Me duelen mis amigos emigrando, otros que ya están fuera y no quieren volver jamás, los que me dicen que no se me ocurra volver; me duele ver previsiones que mandan el país a la mierda hasta dentro de cuatro o cinco años. Me duele pensar que, de verdad, a lo mejor estoy mejor aquí.
No.
No es eso.
Lo que me duele, de veras, es pensar que a lo mejor, en el futuro, voy a seguir estando mejor aquí. Pensar que no veo próximo el momento en que pueda ser buena hora para volver, porque cada vez va a peor.
Cada semana yo, en el correo de mi productora personal, recibo al menos un CV de un español dispuesto a venirse a trabajar a Costa Rica. Es una puta sangría aquello. Aún peor que cuando yo me vine, apostando por mi pareja, a este país tan loco. "Un año", pensé. ¿Ahora? Ahora no sé. El tiempo dirá.
Aquí todo va bien. No dan ganas de volverse.
Cuando todo va bien, duele aún más pensar que va "mejor" que allí, donde tengo mi alma. Porque, qué le voy a hacer, mis pensamientos estos días están más en España que nunca. Me falta España. De verdad deseo que el país mejore y tenga algo que ofrecerme per se. Porque me desgarra muchísimo tener a mi familia tan lejos. Es un vínculo demasiado fuerte. Me faltan. Mal de patria, lo llaman.
¿Mal de patria? Mi mal de patria es que me hace mal que España esté enferma.
No. Yo lo que tengo no es mal de patria.
El mal de patria está en España.
Yo lo que tengo es una rabia inmensa de que no se cure, la muy puta.
De que no sepa cómo parar de desangrarse.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Qué es de mi vida

Hola familia blogera.
Ante la insistencia de algunos de mis friends voy a hacer un update.
Sorry por estar missing pero aquí en el trópico nos tomamos las cosas con calma.
Yo no, así que voy a dejar de hablar en spanglish.
Aquí todo el mundo se sorprende de que llevando apenas dos meses viviendo en el país esté "haciendo cosas". Y digo yo, ¿esta gente ha probado a estar todo el día en su casa sin hacer nada de nada? No, thank you.
Como leísteis, agosto fue el mes de la nostalgia. El 5 de septiembre nació mi sobrina y la llamada desde España me pilló en una reunión. Cuando acabó, me metí en una cafetería Spoon donde ponen unos desayunos muy europeos y contacté con mi familia por skype. Se habían llevado el ordenador y un pintxo de interné para presentarme a la nena. Gorgeous.
Esa semana fue difícil.
Después empecé a tomarme las cosas con calma. Con calma, para mis estándares, claro.
En agosto empecé a trabajar con un productor de aquí en un proyecto documental que estaba a medio hacer. Como el proyecto está a medias, y dado el carácter documental, aún no puedo daros una premisa clara. Costa Rica está exportando pianistas de primer nivel a a las mejores escuelas de piano del mundo, hay un nivel pianístico increíble entre jóvenes y niños, y eso me llamó la atención, más en un país "en desarrollo" y tan pequeño. Pensé que podría haber una historia. El responsable es un pianista y maestro ruso que llegó aquí hace 18 años huyendo de una URSS descoyuntada, desorientada y sin un rublo en el bolsillo. Un pianista ruso, con lo que eso supone, de estructura, disciplina, competitividad... de carácter en definitiva. En el trópico. Y de lo que un puñado de chavales costarricense aprendieron de su figura. Y, por supuesto, él de ellos. De cómo viajan por todo el mundo dando conciertos, en Moscú, en París, en Nueva York, en Lituania... Hemos estado grabando con ellos y aún estamos empezando a producir el proyecto. De aquí a un mes espero tener algunos materiales y un plan en condiciones.
Gracias a una amiga, conocí a una directora costarricense casada con un guionista italiano que tenía en el bolsillo los bosquejos de lo que algún día podría ser una feature film. Nos hemos puesto a trabajar en ello. No puedo contar mucho, porque obviamente está protegido y tenemos una serie de claúsulas de confidencialidad que, en esta etapa del proyecto, no me permiten ir de bocachlancla por la vida. Pero, en general, puedo contaros que es una historia sobre género, indigenismo, privación de libertad y extrañamiento. Iba a decir que con tintes sociales, pero "tintes" me parece demasiado eufemístico. De momento me parece que la directora y yo hacemos un buen tándem.
Con todo esto en la espalda, pedí una plaza en un seminario de desarrollo de proyectos cinematográficos para productores profesionales en Miami. Con gran alegría, hace poco me comunicaron que tenía plaza y que, no sólo eso, sino que además nos otorgaban una beca completa, que cubre la estancia allí y la matrícula del taller. Me ilusioné muchísimo. Ahora estoy más tranquila, con más inquietud que ilusión, y con muchísimas cosas que preparar para intentar optar a más historias de este tipo e ir haciendo networking para coproducir la película.
Obviamente estos son procesos largos e inciertos, tanto el del documental como el de la película, y en un momento tan incipiente es más que probable que alguno de los proyectos muera por falta de financiación. Pero, en fin, la idea es trabajar para que eso no pase.
Voy a intentar dar algunas clases de producción audiovisual, pero parece que eso es más bien a medio plazo, por temas de agendas y programas. Ya tengo los contactos y las reuniones agendadas, simplemente es trabajar en ello e ir esperando a que se acomode todo en condiciones. Ojalá acabe de concretarse para el año entrante.
Por lo demás, mi chico y yo estamos bastante felices. Mi familia tica es encantadora y poco a poco voy tratando de encajarme aquí. Tengo una buena amiga que vive en esta ciudad y hemos conocido a una pareja de españoles simpatiquísimos que también van a estar por aquí al menos un año.
Veremos en qué queda esto, supongo que habrá altos y bajos, pero poco a poco. No puedo evitar echar de menos Madrid y a mi gente.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Little sister

En el aeropuerto de Barajas, me encontré al hermano que siempre había querido tener y que tanto eché en falta de niña y adolescente. Mi madre me echó una bendición, porque es creyente. Mi hermano, que se declara agnóstico con esperanza, apareció por sorpresa y me trajo un libro que me tenía prometido desde hacía tiempo, dedicado con una bendición irlandesa.

May the road rise up to meet you
may the wind be ever at your back
may the sun shine warm upon your face
and the rain fall softly on your fields.
And until we meet again, may God hold you in the hollow of his hand.

And remember, little sister... "stick them with the pointy end!"1

Hoy le echo en falta más que cuando creía que no estaba ahí, porque sé que ese hermano existe.

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1 Si no lo habéis pillado, empezad a leer Juego de Tronos, ¿a qué esperáis? Si queréis, me pedís el pdf. Mejor el libro, pero por la recrisis. Hasta entonces, os dejo esto.

viernes, 12 de agosto de 2011

Lo más irritante

Hay veces, como anoche, que hasta lo más irritante de las personas me hace falta. Echo de menos hablar con mi hermana mayor, y que, mientras le cuento algo, se gire a media frase y regañe a uno de sus hijos como si no me estuviera haciendo caso. Echo de menos a Zylgrin, y su forma de empanarse de repente, incluso su forma de quitarte toda la razón con una frase mientras levanta una ceja escéptica. Echo de menos ver a mi padre tirado en el sofá, simplemente, ahí, tranquilo; echo de menos las discusiones insostenibles con Arthegarn. Hasta echo de menos ver a mi madre refunfuñando por el estado del país mientras ve Intereconomía.
Podría quedarme horas mirándoles por el ojo de una cerradura, incluso en esos momentos.
Eso es la nostalgia.