Casi siempre es mejor reducr el nivel de melodrama vital cuando intenta asediarnos. Por ejemplo, el suburbio donde vive mi familia tica se llama Desamparados. Pero es, simplemente, "Desampa". Tal vez simplemente siento que aquí los nombres de las ciudades hablan más que en Europa, eso las ciudades que no se refieren directamente a Europa, como Cartago, Antenas o Florencia; o las que no tienen un origen claramente orográfico o tribal.
Por ejemplo, camino al Pacífico hay una pequeña población, llamada Parrita. Parrita no es una parra pequeña. Es un lugar en mitad de ningún sitio, entre el océano y la capital, que servía de paso. Se dice que allí, desde el principio de los tiempos, había una casa de putas, al que iban mucho los marineros tras descargar en el puerto de Quepos. El lupanar estaba regentado por una Madamme en toda regla, al parecer, una tal Rita. Y, cuando en el puerto de Quepos preguntaban a dónde iban los hombres que salían de allí por tierra, ellos decían "Voy pa'Rita". Y todo el mundo sabía a dónde iban. Aunque esta historia se cuenta por lo bajinis, porque por lo visto indigna mucho a los habitantes de la zona, que no quieren ni oírla.
Hay otro lugar, creo que cerca de Cartago, que se llama Taras, dicen ahora que por el Cacique Taras; pero mucha la gente es escéptica, y se cuenta que el Cacique Taras no existió jamás y que es un invento de los habitantes de la zona para no asumir que allí era a donde enviaban a los cojos, los ciegos y los demás lisiados. Para no admitir que descienden de los "tarados" del caciquismo.
Yo no sé hasta qué punto estas historias serán verdad, pero desde luego me resultan verosímiles.
Es curioso vivir en un lugar en el que los nombres de los sitios no tienen tantos siglos que sus habitantes hayan olvidado de dónde vienen. Siento que aquí se me difuminan las fronteras entre la Historia, la geografía humana, el "wannabe", y la leyenda indígena. Y, cada vez más, me convierto en una convencida de que la Historia, definitivamente, nunca es unívoca.
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sábado, 6 de agosto de 2011
domingo, 17 de julio de 2011
Mi madre
Mi madre no puede llorar. Simplemente no le salen las lágrimas, sin saber por qué. Es imposible: aunque quiera llorar, no puede. El jueves, al despertarme, fui a la cocina a desayunar y la encontré tendiendo la ropa de una última lavadora con algunas cosas mías antes del viaje. Tras un par de minutos de conversación intrascendente, me dice que no llora porque no puede, porque estos días se acuerda de una canción de Serrat de cuando se casó con mi padre, y me recita:
Escapad gente tierna,
que esta tierra está enferma,
y no esperes mañana
lo que no te dio ayer,
que no hay nada que hacer.
(...)
Y si te toca llorar
es mejor frente al mar.
Si yo pudiera unirme
a un vuelo de palomas,
y atravesando lomas
dejar mi pueblo atrás,
juro por lo que fui
que me iría de aquí...
Y pienso que, por potentes que podamos a llegar a construir las historias, la realidad supera a la ficción casi siempre. Por mucho que carezca de estrucura y nunca lleguemos a comprenderla del todo.
Carpe diem.
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martes, 3 de mayo de 2011
Bodas y despedidas
Resulta que ahora ha llegado el momento en el que todas se han vuelto locas y empiezan a casarse. Y resulta que entre bodas, despedidas y otros compromisos formales no doy abasto. He estado presupuestando y, pese a que acabo de empezar el mes, mi cuenta bancaria ya tiembla con lo que se le viene encima este mes. Y no me quejo, claro, ya se sabe que cuando se trata de mis amigas, a las que adoro, todo me parece poco. Y es que se casa mi hermana, mi Hermana, con la que me llevo apenas año y medio y quien, verdaderamente, es mi hermana-Hermana. Y una buena amiga del colegio, de un grupo de amigas con las que aún comparto amistad y que siempre están ahí cuando las necesitas. Y una gran amiga de la Universidad, tal vez la más lista del grupo, y no es poco que yo diga eso, de estas personas que te ponen los pies en la tierra cuando te hace falta. Cada una es completamente distinta a las otras.
Así que he estado echando cuentas y (ruinas aparte), de aquí a finales de julio, tengo exactamente tres fines de semana "libres". Y eso que la boda de junio me coincide con una fiesta a la que no quiero faltar casi bajo ningún concepto. Así que a ver cómo me apaño, porque uno de esos tres fines de semana que me quedan tendré que organizar una despedida, no de soltera, sino de viajera.
Qué cosas...
Así que he estado echando cuentas y (ruinas aparte), de aquí a finales de julio, tengo exactamente tres fines de semana "libres". Y eso que la boda de junio me coincide con una fiesta a la que no quiero faltar casi bajo ningún concepto. Así que a ver cómo me apaño, porque uno de esos tres fines de semana que me quedan tendré que organizar una despedida, no de soltera, sino de viajera.
Qué cosas...
lunes, 18 de abril de 2011
Una buena época
Como algunos sabéis, a finales del mes pasado me mudé a vivir con mi chico. Tenemos un apartamentito cerca de la Plaza de los Cubos. Los días pasan uno tras otro y, así llevamos aquí casi tres semanas. Estamos muy tranquilos. Es una buena época. Hoy bajaba Gran Vía hacia Plaza de España, tras salir de un estudio de sonorización en un ático con unas vistas alucinantes, y caía en la cuenta de lo agusto que estoy viviendo en Madrid. La verdad es que el pisín es agradable y nos ha salido bien de precio. En general nos cuidamos bastante.A veces echo de menos a mis ex-compañeros de piso, todo sea dicho, y aquellas partidas de Catán y Munchkin con revanchas que confirmaban el eterno retorno, y aquellas charlas sustanciosas o insustanciales, y aquella guitarra chicharrerovallecana, parafraseando malamente a Sabina. También fue una buena época, aunque difícil.
Difícil, y no se me olvida, porque siempre son complicadas las épocas "sin curro". Ahora me parece que son simplemente épocas "entre dos proyectos", pero creedme, cuando las estás viviendo y, día tras otro no sale nada, no las ves así ni de broma. Se hace duro.
Cuando ya llevaba un mes y medio sin nada, por exigencias del guión, me busqué un trabajo de cualquier cosa, a media jornada, para poder seguir desarrollando mis propias historias la otra media. Pero, la verdad, currar "de cualquier cosa" estaba muy cerca a "rendirse". Sencillamente ya no podía más, no me quedaba ni una pizca de esperanza, y había asumido que tendría trabajos de ese tipo por una buena temporada, con la frustración que eso me conllevaba. Y es que intentaba, intentaba, y no salía nada. La verdad, fue un palazo que se cayese la pasta de peli en la que iba a entrar para mediados de febrero, pero poco a poco algo me dice que me voy acostumbrando a los hostiones. Así que finalmente me busqué un curro del tipo "comercial", pero que pagaba el alquiler.
Cuando llevaba un par de semanas me costaba levantarme todos los días.
Un día después de que mi chico y yo nos mudásemos me llamaron de una productora pequeña, para que fuese a una entrevista esa misma tarde (era jueves) y el viernes por la mañana me llamaron diciendo que empezara el lunes.
Estas cosas que me pasan parecen corroborar aquello de que sólo cuando se renuncia al ego y se ajustan las expectativas a las necesidades, es cuando la realidad decide caminar un poquito hacia lo que esperabas. O algo así.
Así, un día tras otro, ya llevo dos semanas en el nuevo trabajo, y todo va bien. Hay muchísimo quehacer, pero el nivel de estrés es mucho inferior al que he vivido en otros casos, sobre todo porque el equipo (y los jefes) está muy implicado.
Este finde ha venido de visita nuestro amigo YeiYei. Fue el cumpleaños de mi primo Sito, nos pasamos por allí el sábado. El domingo nos tiramos el día trotando, trepando y tirados al Sol en la Casa de Campo. Hoy he venido pronto y, en un rato, me voy a mi ex-casa a ver el primer capítulo de Juego de Tronos con mis ex-compis de piso y, felizmente, amigos.
Es una buena época.
Lástima que se acabará algún día.
C'est la vie...
jueves, 20 de enero de 2011
Pensando en mi hermanita
Hoy he cambiado de cedé en el coche, mientras volvía a casa esta noche, tras trece horas de trabajo.
Y no puedo evitar pensar en Zylgrin, y dedicarle una cancioncilla que me recuerda a ella (mucho más allá de lo obvio) y el guisantito que desde hace poquitas semanas toma forma en su barriga y un día será mi familia. Y es que mi hermana no sólo es mil maravillas de las que hablo siempre. Hoy es, además, valiente y generosa. Viva ella.
Unsure of what the balance held
I touched my belly overwhelmed
By what I had been chosen to perform
But then an angel came one day
Told me to kneel down and pray
For unto me a man child would be born
Woe this crazy circumstance
I knew his life deserved a chance
But everybody told me to be smart
Look at your career they said,
"Lauryn, baby use your head"
But instead I chose to use my heart
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
How beautiful if nothing more
Than to wait at Zion's door
I've never been in love like this before
Now let me pray to keep you from
The perils that will surely come
See life for you my prince has just begun
And I thank you for choosing me
To come through unto life to be
A beautiful reflection of his grace
See I know that a gift so great
Is only one God could create
And I'm reminded every time I see your face
That the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Marching, marching, marching to Zion
Marching, marching
Marching, marching, marching to Zion
Beautiful, beautiful Zion
(repeat to end of song)
Y no puedo evitar pensar en Zylgrin, y dedicarle una cancioncilla que me recuerda a ella (mucho más allá de lo obvio) y el guisantito que desde hace poquitas semanas toma forma en su barriga y un día será mi familia. Y es que mi hermana no sólo es mil maravillas de las que hablo siempre. Hoy es, además, valiente y generosa. Viva ella.
Unsure of what the balance held
I touched my belly overwhelmed
By what I had been chosen to perform
But then an angel came one day
Told me to kneel down and pray
For unto me a man child would be born
Woe this crazy circumstance
I knew his life deserved a chance
But everybody told me to be smart
Look at your career they said,
"Lauryn, baby use your head"
But instead I chose to use my heart
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
How beautiful if nothing more
Than to wait at Zion's door
I've never been in love like this before
Now let me pray to keep you from
The perils that will surely come
See life for you my prince has just begun
And I thank you for choosing me
To come through unto life to be
A beautiful reflection of his grace
See I know that a gift so great
Is only one God could create
And I'm reminded every time I see your face
That the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Marching, marching, marching to Zion
Marching, marching
Marching, marching, marching to Zion
Beautiful, beautiful Zion
(repeat to end of song)
viernes, 17 de octubre de 2008
Urgencias
No, no voy a hablar de Hospitales.
Solía escuchar Los Piratas en el Ipod que me robaron el otro día del coche.
Unos versos de "Teching":
"...Tengo que empezar a decidir
si el día de hoy es solamente urgente..."
Me hace pararme a pensar.

Cada día lo percibimos como urgente. La urgencia está definida por la velocidad de resolución de un conflicto en el sentido amplio del término. Y así vamos, día tras día, solucionando urgencias hasta el último aliento. Yo al menos tengo la sensación de que llevo años de urgencia en urgencia. Solucionando el día a día sin apenas mirar al pasado mañana.
Antes de que las Urgencias dominasen mi vida yo no era así. Siempre miraba al largo plazo. O al medio. Tenía prisa, sí, pero era otro tipo de velocidad la que movía mi devenir. Creo que últimamente estoy aprendiendo a diferenciar entre la prisa y la urgencia y no se cuál me gusta menos.
Me abruma la fragilidad de la vida. No me asusta. Me agobia, me persigue, me acosa. El "mañana puede acabar y ya no existiré más". Eso es una constante en mi vida, que no cambia y que no se si debe cambiar.
El otro día Zylgrin se preocupaba en su journal sobre el deseo-necesidad de destacar en algo, lo que sea, lo que yo concibo como la trascendencia humana. Esa sensación de querer "dejar algo en el mundo tras mi paso". Yo antes siempre tenía esa sensación. Por eso tenía prisa. Tenía prisa por crecer, por amar, por escribir, por ilustrar, por hacer que la gente concibiese la vida de otra forma cuando yo me cruzase en sus vidas. Tenía la sensación de que tenía mucho que decir, de que la gente tenía queconocer la fragilidad de la vida, la importancia del amor, de la política, de la coherencia, de las buenas intenciones, de las malas, del dominio y la esclavitud, la belleza y la fealdad y, sobre todo, la libertad. Quería cambiar el mundo. A mi modo, escribiendo, quería ser yo capaz de cambiar cosas dejando que mis ojos hablasen a través de mis manos. Y la prisa me oprimía el pecho como una losa de diez toneladas.

Luego empecé a pensar que aquello de querer dejar huella era una arrogancia. Que somos polvo de estrellas y que lo único que permanece constante es la materia. Que no merece la pena luchar por trascender porque el esfuerzo es mucho y la trascendencia ficticia y efímera. Que yo no tenía que enseñar nada a nadie, sino que aprender todo lo que pudiera. Que no importa lo que se aporte al mundo, porque seguirá habiendo maldad, dominio, manipulación y y una terrible esclavitud moral y de pensamiento del ser humano. Que por mucho que nos esforcemos en trascender, un día la raza humana se extinguirá y cualquier esfuerzo habrá sindo en balde. Que lo único que importa es mi universo y dejar huella en quienes amo. Y dejé de tener prisa. Y los días pasaron a convertirse, poco a poco, en días urgentes.
No se cuál de las dos visiones es peor. Parece, a simple vista, que la segunda, porque es una visión mucho más pesimista de la vida. Más derrotista diría. Aquello de que desde que nacemos estamos condenados a perder. También es una visión más realista. Que ayuda a bajar tu nivel de expectativas sobre ti mismo y, por tanto, ayuda a que te decepciones menos contigo mismo. Ayuda a ver que lo único que realmente existe es el presente, tu presente, y disfrutarlo. A lo mejor os parece extraño pero es una visión que conduce al carpe diem.
Que me roben la mitad de mi patrimonio de dentro de mi coche ha sido una hostia descomunal que me ha hecho despertar de un letargo de urgencias. Estoy cansada de ir corriendo a todos lados, si no fuese corriendo tendría tiempo para tener el cuidado suficiente con mis cosas como para nunca dejar nada a la vista dentro del coche para que no me roben. Estoy harta de que lo único que importe cada día sea solucionar el día a día sin querer mirar más allá.

La urgencia es menos dolorosa que la prisa y sus gratificaciones son inmediatas. Creo que es la diferencia entre la literatura y el periodismo.
Y ahora qué. Estoy sumida en una rueca de urgencias en la que no pienso seguir corriendo. Y sigo sin creer que tenga nada que enseñarle a nadie. Pero estoy tan harta de incompetentes engolados... Hasta qué punto es pecar de arrogante querer cambiar el mundo? Dónde está el equilibrio entre la desidia y la soberbia?
Entré en la carrera porque quería cambiar el mundo escribiendo. Pero ya no creo en que merezca la pena cambiar el mundo. Y lo único que hago es reflejarlo con un espejo imperfecto. En qué estaría pensando Larra.
Solía escuchar Los Piratas en el Ipod que me robaron el otro día del coche.
Unos versos de "Teching":
"...Tengo que empezar a decidir
si el día de hoy es solamente urgente..."
Me hace pararme a pensar.

Cada día lo percibimos como urgente. La urgencia está definida por la velocidad de resolución de un conflicto en el sentido amplio del término. Y así vamos, día tras día, solucionando urgencias hasta el último aliento. Yo al menos tengo la sensación de que llevo años de urgencia en urgencia. Solucionando el día a día sin apenas mirar al pasado mañana.
Antes de que las Urgencias dominasen mi vida yo no era así. Siempre miraba al largo plazo. O al medio. Tenía prisa, sí, pero era otro tipo de velocidad la que movía mi devenir. Creo que últimamente estoy aprendiendo a diferenciar entre la prisa y la urgencia y no se cuál me gusta menos.
Me abruma la fragilidad de la vida. No me asusta. Me agobia, me persigue, me acosa. El "mañana puede acabar y ya no existiré más". Eso es una constante en mi vida, que no cambia y que no se si debe cambiar.
El otro día Zylgrin se preocupaba en su journal sobre el deseo-necesidad de destacar en algo, lo que sea, lo que yo concibo como la trascendencia humana. Esa sensación de querer "dejar algo en el mundo tras mi paso". Yo antes siempre tenía esa sensación. Por eso tenía prisa. Tenía prisa por crecer, por amar, por escribir, por ilustrar, por hacer que la gente concibiese la vida de otra forma cuando yo me cruzase en sus vidas. Tenía la sensación de que tenía mucho que decir, de que la gente tenía queconocer la fragilidad de la vida, la importancia del amor, de la política, de la coherencia, de las buenas intenciones, de las malas, del dominio y la esclavitud, la belleza y la fealdad y, sobre todo, la libertad. Quería cambiar el mundo. A mi modo, escribiendo, quería ser yo capaz de cambiar cosas dejando que mis ojos hablasen a través de mis manos. Y la prisa me oprimía el pecho como una losa de diez toneladas.

Luego empecé a pensar que aquello de querer dejar huella era una arrogancia. Que somos polvo de estrellas y que lo único que permanece constante es la materia. Que no merece la pena luchar por trascender porque el esfuerzo es mucho y la trascendencia ficticia y efímera. Que yo no tenía que enseñar nada a nadie, sino que aprender todo lo que pudiera. Que no importa lo que se aporte al mundo, porque seguirá habiendo maldad, dominio, manipulación y y una terrible esclavitud moral y de pensamiento del ser humano. Que por mucho que nos esforcemos en trascender, un día la raza humana se extinguirá y cualquier esfuerzo habrá sindo en balde. Que lo único que importa es mi universo y dejar huella en quienes amo. Y dejé de tener prisa. Y los días pasaron a convertirse, poco a poco, en días urgentes.
No se cuál de las dos visiones es peor. Parece, a simple vista, que la segunda, porque es una visión mucho más pesimista de la vida. Más derrotista diría. Aquello de que desde que nacemos estamos condenados a perder. También es una visión más realista. Que ayuda a bajar tu nivel de expectativas sobre ti mismo y, por tanto, ayuda a que te decepciones menos contigo mismo. Ayuda a ver que lo único que realmente existe es el presente, tu presente, y disfrutarlo. A lo mejor os parece extraño pero es una visión que conduce al carpe diem.
Que me roben la mitad de mi patrimonio de dentro de mi coche ha sido una hostia descomunal que me ha hecho despertar de un letargo de urgencias. Estoy cansada de ir corriendo a todos lados, si no fuese corriendo tendría tiempo para tener el cuidado suficiente con mis cosas como para nunca dejar nada a la vista dentro del coche para que no me roben. Estoy harta de que lo único que importe cada día sea solucionar el día a día sin querer mirar más allá.

La urgencia es menos dolorosa que la prisa y sus gratificaciones son inmediatas. Creo que es la diferencia entre la literatura y el periodismo.
Y ahora qué. Estoy sumida en una rueca de urgencias en la que no pienso seguir corriendo. Y sigo sin creer que tenga nada que enseñarle a nadie. Pero estoy tan harta de incompetentes engolados... Hasta qué punto es pecar de arrogante querer cambiar el mundo? Dónde está el equilibrio entre la desidia y la soberbia?
Entré en la carrera porque quería cambiar el mundo escribiendo. Pero ya no creo en que merezca la pena cambiar el mundo. Y lo único que hago es reflejarlo con un espejo imperfecto. En qué estaría pensando Larra.
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