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viernes, 28 de octubre de 2011

Welcome to America, ma'am

miami_from_my_window by ama_yukaViajar a Estados Unidos no es tan difícil. Si eres europeo, por ejemplo, y te has hecho el pasaporte en los últimos años. Si no, ahí que te quedes. En Costa Rica, sólo por entrar en la Embajada de Estados Unidos, cuentan, tienes que pagan 100 dólares. La verdad es que, a mi, con el pasaporte electrónico, ni siquiera me pidieron el ESTA para entrar. Sólo tienes que renunciar a buena parte de tus derechos antes de entrar. Así que ese dinero fue en balde al Gobierno de los USA. Con la falta que hace fuera. En fin. Otros, directamente, ni pueden entrar. O los retienen en el aeropuerto. En lo que llevo aquí, ya me han contado unas cuantas de esas historias para no dormir.
He de reconocer que salí de San José con algo más que simplemente alivio. Tal vez ya me estaba sintiendo un poco atrapada en esta ciudad, en este país, en este "hueco" como dicen los lugareños. Ver Miami desde el avión fue entre apasionante e indignante. Ninguna ciudad necesita tantas luces. Después, en inmigración hora y media porque aunque había cuarenta mostradores sólo había cinco personas atendiendo. ¿Para qué tanta infraestructura si sólo se usa el 15%? Me acordé de #cuandoeramosricos, no pude evitarlo. Ahora que, en hora y media, recuerdas muchas cosas.
Cuando conseguí llegar al hotel eran las tres y media de la mañana, y al día siguiente tenía que estar a las ocho y media en la Universidad de Arte y Diseño para el seminario. Me tumbé en aquella cama enorme y descubrí las almohadas de mi vida. Qué gozada. La almohada te abrazaba. Prácticamente te arrullaba. Qué lujo.

sunrisemiami by ama_yuka

Amaneció y era la primera vez que veía el cielo en dos semanas, porque en San José no había parado de llover. Ya no sabía ni de que color era (Nota: es azuladito, según la hora). Desde mi ventana se veía un puertecito, el bayside y, al otro lado, lo que sería South Beach (Miami Beach). La verdad es que, cuando no estaba en los seminarios, estaba trabajando o de fiesta. Así que no he visto mucho de Miami. La primera noche fuimos a una "gala" de cine español. Otro día fuimos al bayside, que me pareció una mezcla hortera entre Benidorm y Puerto Banús, si es que se puede ser tan hortera. Todo olía a nuevo rico cateto que daba grima. En fin, vi poco, mi visión es sesgada, como siempre. Salimos después por South Beach y, en fin, me pareció que los garitos estaban bien de precio para ser tan turísticos. Aunque dicen que hay sitios en los que tienes que pagar dos mil dólares para sentarte a la mesa. Asssurdo.
Eso sí, los seminarios bien, con sus más y sus menos, pero bien, y siempre se conoce gente interesante. Creo que lo mejor es eso: ir conociendo a gente maja y del sector a este lado del charco y/o con interés en el cine latinoamericano.
He vuelto con una idea más clara de cómo quiero desarrollar la película y cada vez tengo más claro qué tipos de proyecto me interesan y cuáles no. He conocido visiones nuevas, formas de aproximarse a la profesión sobre las que no había reflexionado demasiado en Europa, y creo que es siempre un buen aprendizaje. Hasta he tenido alguna idea y todo. Volví a San José destrozada pero, la verdad, con ganas de "volver a casa". Creo que fue la vez que empecé a sentir con más intensidad mi "casa" aquí. Y preparándome para una semana dura: tenía que entregar el proyecto de largo a una subvención de aquí y volver a engancharme con el trabajo el día siguiente. Ah, sí, empecé a trabajar "en serio" para una pequeña productora de aquí hace ya tres semanas. En principio tengo contrato hasta primeros de abril. El trabajo me gusta, produzco animación y hago estrategias de difusión de contenidos audiovisuales (y aledaños) en plataformas digitales. Y hasta ahí puedo leer, porque tengo cláusula de confidencialiad. Me gusta. Mucho trabajo, pero me gusta. Y aprendo.
Pero ya, por fin, la semana acaba. El Sol ha salido tres días seguidos en San José y hasta hemos visto el cielo. Dicen que estos días volverán las lluvias eternas.
No importa. Siempre intento recordar que el cielo sigue siendo azul, por más que las nubes no me dejen verlo.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Qué es de mi vida

Hola familia blogera.
Ante la insistencia de algunos de mis friends voy a hacer un update.
Sorry por estar missing pero aquí en el trópico nos tomamos las cosas con calma.
Yo no, así que voy a dejar de hablar en spanglish.
Aquí todo el mundo se sorprende de que llevando apenas dos meses viviendo en el país esté "haciendo cosas". Y digo yo, ¿esta gente ha probado a estar todo el día en su casa sin hacer nada de nada? No, thank you.
Como leísteis, agosto fue el mes de la nostalgia. El 5 de septiembre nació mi sobrina y la llamada desde España me pilló en una reunión. Cuando acabó, me metí en una cafetería Spoon donde ponen unos desayunos muy europeos y contacté con mi familia por skype. Se habían llevado el ordenador y un pintxo de interné para presentarme a la nena. Gorgeous.
Esa semana fue difícil.
Después empecé a tomarme las cosas con calma. Con calma, para mis estándares, claro.
En agosto empecé a trabajar con un productor de aquí en un proyecto documental que estaba a medio hacer. Como el proyecto está a medias, y dado el carácter documental, aún no puedo daros una premisa clara. Costa Rica está exportando pianistas de primer nivel a a las mejores escuelas de piano del mundo, hay un nivel pianístico increíble entre jóvenes y niños, y eso me llamó la atención, más en un país "en desarrollo" y tan pequeño. Pensé que podría haber una historia. El responsable es un pianista y maestro ruso que llegó aquí hace 18 años huyendo de una URSS descoyuntada, desorientada y sin un rublo en el bolsillo. Un pianista ruso, con lo que eso supone, de estructura, disciplina, competitividad... de carácter en definitiva. En el trópico. Y de lo que un puñado de chavales costarricense aprendieron de su figura. Y, por supuesto, él de ellos. De cómo viajan por todo el mundo dando conciertos, en Moscú, en París, en Nueva York, en Lituania... Hemos estado grabando con ellos y aún estamos empezando a producir el proyecto. De aquí a un mes espero tener algunos materiales y un plan en condiciones.
Gracias a una amiga, conocí a una directora costarricense casada con un guionista italiano que tenía en el bolsillo los bosquejos de lo que algún día podría ser una feature film. Nos hemos puesto a trabajar en ello. No puedo contar mucho, porque obviamente está protegido y tenemos una serie de claúsulas de confidencialidad que, en esta etapa del proyecto, no me permiten ir de bocachlancla por la vida. Pero, en general, puedo contaros que es una historia sobre género, indigenismo, privación de libertad y extrañamiento. Iba a decir que con tintes sociales, pero "tintes" me parece demasiado eufemístico. De momento me parece que la directora y yo hacemos un buen tándem.
Con todo esto en la espalda, pedí una plaza en un seminario de desarrollo de proyectos cinematográficos para productores profesionales en Miami. Con gran alegría, hace poco me comunicaron que tenía plaza y que, no sólo eso, sino que además nos otorgaban una beca completa, que cubre la estancia allí y la matrícula del taller. Me ilusioné muchísimo. Ahora estoy más tranquila, con más inquietud que ilusión, y con muchísimas cosas que preparar para intentar optar a más historias de este tipo e ir haciendo networking para coproducir la película.
Obviamente estos son procesos largos e inciertos, tanto el del documental como el de la película, y en un momento tan incipiente es más que probable que alguno de los proyectos muera por falta de financiación. Pero, en fin, la idea es trabajar para que eso no pase.
Voy a intentar dar algunas clases de producción audiovisual, pero parece que eso es más bien a medio plazo, por temas de agendas y programas. Ya tengo los contactos y las reuniones agendadas, simplemente es trabajar en ello e ir esperando a que se acomode todo en condiciones. Ojalá acabe de concretarse para el año entrante.
Por lo demás, mi chico y yo estamos bastante felices. Mi familia tica es encantadora y poco a poco voy tratando de encajarme aquí. Tengo una buena amiga que vive en esta ciudad y hemos conocido a una pareja de españoles simpatiquísimos que también van a estar por aquí al menos un año.
Veremos en qué queda esto, supongo que habrá altos y bajos, pero poco a poco. No puedo evitar echar de menos Madrid y a mi gente.

domingo, 13 de febrero de 2011

El Centro de Carga Aérea de Barajas

Resulta que, hace unas semanas, tuve que encargar en Estados Unidos una réplica original del traje de Darth Vader. No, no fue por frikismo, que podría ser. Era para una serie de sketches que estoy produciendo, por eso este post va en la categoría de Low Budget Solutions For Creative Filmmakers, para ayudar al prójimo. Ingenua de mi, pensé que el paquete llegaría a la dirección a la que había pedido que me lo enviasen (la de la productora). ¡No! Lo único que recibí fue un albarán de Correos pidiéndome que fuese al Centro de Carga Aérea de Barajas. Había oído hablar de ese terrible lugar. El agujero negro de las compras por Internet que nunca llegan. Una vez oí una historia de uno que envió quesos a su familia y la familia tuvo que venir desde Galicia hasta Barajas a recogerlos... ¡Tenía que rescatar mi traje!
Me puse manos a la obra. ¿Dónde tengo que ir? Bien, en el albarán no dan señas. San Google. Google me lía aún más. Miro en el enlace de Correos que venía como referencia en el albarán. Datos que no reconocen los buscadores. Alucino. Llamo al teléfono de Atención al Usuario que viene en el albarán. Pregunto por los pasos a seguir. Me los cuentan. Me intentan vender que contrate a un agente de aduanas de Correos porque es una cosa "muy complicada", dice la operadora. Le digo que tururú, que lo hago yo, que me diga a dónde tengo que ir.
"Al aeropuerto" dice la señorita.
Yo: "¿A dónde del Aeropuerto? Es Barajas, no La Palma..."
Ella: "Ay pues no se"
Yo: "A ver esto no es el teléfono de atención para este tema de recogida de envíos internacionales retenidos en aduana"
Ella: "Sí"
Yo: "Bien, y ¿dónde puedo recoger mi paquete, donde tengo que ir con mi albarán"
Ella: "Al aeropuerto... al centro de carga aérea"
Yo: "Bien, ¿dónde está el centro de carga aérea?"
Ella: "En el aeropuerto..."
Yo: "Pero, ¿dónde del aerop...?"
Decido evitar el bucle infinito y pongo rumbo al aeropuerto. Allí me dicen que en la T2. Voy a la T2. En la T2 una señorita de información del aeropuerto me dice que "eso es en el centro de carga aérea" y yo "¿pero donde?" Y ella "Un edificio de cristal muy grande que está al lado del aeropuerto"
Con esas indicaciones salgo del aeropuerto y pronto veo un edificio con un cartel de Correos. Consigo llegar. Allí hay un edificio enorme de correos pero pregunto al guardia y ¡no es allí! Me indica una oficinucha secundaria de correos.
Veo una nave rotulada como SKYNET, y pienso que dentro estarán ensablando terminators a degüello. Llego a la oficinucha. Hago la cola, entrego mi albarán, y me entregan otro papelito, con el que tengo que ir a aduanas a pedir que me hagan una especie de "liquidación de impuestos". Me voy para aduanas. Cola. Un señor que ha venido desde Málaga a recoger un paquete que teóricamente le llegaba a casa. ¡Y resulta ser un libro! Una señora me cuenta que le pasó con un queso que le envió su hija desde Canadá. Mi turno. Me acerco a la ventanilla y un señor ocupado pero simpático me liquida, y me dice que tengo que pagar el IVA del traje, por si acaso es importación y después lo vendo... WTF? Total, un 18%... Me da otro papelito y que me vaya a un banco a pagar. Después del banco, que rerese con el justificante de ingreso, y que entonces me dará otro papelito ¡para volver otra vez a la oficinucha! Busco un banco. Entro. Cola. Pago. Bromeo con la cajera. Vuelvo a aduanas. Cola. Entrego justificante. Otro papelito.
De vuelta a la oficinucha y a esperar veinte minutos hasta que saquen mi traje de Darth Vader del fondo del almacén.
Pero luego en la oficina me hice esta foto:

Así que ya sabéis, id con tiempo y, si podéis, con el MP3 bien cargado.
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Por si a alguien le sirve, lo único que hay que hacer (desde la M40 cuando vas al aeropuerto) es seguir los carteles de "zona industrial aeroportuaria". Está muy cerca del Hotel Hilton. Y ahí empiezan los carteles del Centro de Carga Aérea.

viernes, 4 de febrero de 2011

Saboreando los días...

Yo no sé si ya se me han roto los nervios o qué, pero estoy tranquila. Esta semana he acabado en el curro en el que estaba, un portal de vídeos de humor para el que teníamos que sacar adelante un porrón de sketches de calidad suficiente en tiempo récord y prácticamente sin presupuesto. Ha sido agotador, sobre todo porque entré para "echar un cable" y me encontré con que había que agarrar a la producción por las solapas, muchísimo trabajo y un terreno tan incierto como es la red, en el que uno no sabe muy bien a qué atenerse en muchos niveles, sobre todo para mi a nivel legal. Y, pese a todo, estoy mucho más tranquila; aunque he de reconocer que la última semana he dormido muy poco.
He acabado el contrato y he decdido regalarme unos días, así que me he dado unas vacaciones. Y es que llevo sin parar desde que, en agosto, me salió aquel trabajo con aquel productor al que admiraba tanto. Después, entre unas cosas y otras, no he parado de currar. Iba a haber empezado una peli ahora pero falta pasta y parece que la cosa se complica y no saben cuándo podría yo empezar a currar, ni cuándo podrían empezar a pagarme. Así que ahora he huído unos días de Madrid, ya buscaré trabajo y haré llamadas desde aquí y, mientras tanto, descanso.
Porque después de tres años de periodista freelance, con la carga que suponen las vacaciones para un autónomo; y después de la lucha posterior para empezar a meter la cabeza en el mundo de la producción; creo que me he ganado relajar un poco el ritmo. Seguir buscando, pero sin tanta angustia y, sobre todo, descansando un poquito entre medias. Siento que la próxima hornada de proyectos que me pille será muy intensa y que debo estar descansada para entonces.
Así que, chicos, deseadme suerte y paciencia de nuevo.
I'm on the road again.

martes, 25 de enero de 2011

Afila tu hacha

Una persona -de estas que poco a poco se convierten más amigos que en colleagues- me contó el otro día una "parábola" que yo desconocía.
Un leñador recibe el encargo de talar una exorbitante cantidad de árboles para el día siguiente. Empieza a trabajar todo el día, dando hachazos sin parar, hasta que se le hace de noche y, aún asi, parece que le será imposible llegar al cupo. Continúa trabajando hasta la exteuación sin ver que, con cada golpe, el hacha pierde filo. El leñador estaba demasiado centrado en que tenía que cortar árboles como pensar que tal vez debería detenerse, darse un tiempo de descanso y, mientras, afilar su hacha para que ésta cortase más con menos esfuerzo. Y que tal vez hubiese sido la única forma de llenar el cupo, y no sólo matarse a trabajar.
Mi amigo-compañero-de-trabajo me dijo que a veces me precipito a la hora de tomar decisiones. Y es verdad. Estoy tan liada solucionando los problemas que van surgiendo en cada producción que me cuesta parar y tomar perspectiva.
Esta mañana me he encontrado en mi bandeja de entrada una serie de emails que vaticinan conflictos generados por alguien que ha traicionado mi confianza.
Y, cuando iba a ponerme a intentar resolverlo, me ha resonado el la cabeza aquel consejo que él me dió: "antes de tomar cada decisión, párate y cuenta hasta diez. Afila tu hacha, Mujer del médico, y no habrá ningún árbol que se te resista".
Y, mientras me tomaba un café, he decidido escribir este post para intentar recordarlo siempre.

miércoles, 5 de enero de 2011

Low budget solutions I: Cámara en el coche

Últimamente no puedo parar de crear, no puedo parar de crear. Se suele decir que el trabajo de producción no es creativo. Yo no sé aseverar nada, pero mientras más curro más me doy cuenta de que me paso los días improvisando soluciones rápidas y baratas a la par de eficientes y divertidas. Llevo bastante tiempo pensando en contar de vez en cuando alguna cosilla de estas, menos pofrunda, menos personal, más gamberra y -tal vez para alguien- más entretenida y útil. Y, para mis lectores habituales, creo que, por lo menos, curiosa.
Así que he decidido inaugurar una nueva categoría, que llamaré "Low budget solutions for creative filmmakers" -por muy largo que sea el tag- donde iré poniendo experiencias y soluciones, baratas e improvisadas, divertidas, curiosas, increíbles o simplemente que me hayan resultado útiles y haya ido aprendiendo a golpe de rodaje.
Hoy inauguro mis Low budget solutions for creative filmmakers con una de las últimas, del pasado 3 de enero, cuando intentábamos buscar una alternativa tal vez más estable que los "magic arms" para grabar unos planos con la cámara "pegada" al coche.
Muchos coches dan el "problema" de que es difícil adaptarles la lapa de la cámara porque no tienen el capó suficientemente recto. Para hacer un soporte más regulable, en el que las bases puedan rotar en varios sentidos para ajustarse más a las formas, buscamos una solución.
Este cacharro está hecho con la base metálica de una lapa, tres ventosas, tres espadas de los ceferinos y seis rótulas (y tres tochos, creo recordar, para unir las ventosas con las rótulas, lo digo para los más curiosos que lo quieran poner en práctica), y a él se puede ajustar la cámara mediante un tornillo de cámara, quizá algo más estable que agarrarlo con brazos mágicos o con pinzas de presión (lo que intentábamos era tener las dos alternativas, por si acaso, siempre porsiacasos). También llevamos una L metálica por si queremos poner la cámara a 90 grados (dependiendo de cómo ajustemos el "trípode-ventosa"). Ajustando la longitud de las patas del trípode con las rótulas podemos conseguir distintos grados de inclinación de la cámara. Es, poco más o menos, como andar ajustando un trípode sin burbuja. Y, por supuesto, mediante las rótulas podéis ajustar distintas inclinaciones de las ventosas.
También podéis armar una solución parecida usando como patas del trípode unos brazos mágicos y varios tipos de pinzas para sujetar las piezas entre sí y a la cámara (y con las ventosas).
A mi me parece un invento bastante molón, aunque obviamente siempre habrá algún tipo de vibración. Aunque lo más importante, como siempre en estos casos... DRIVE SAFELY!

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NOTA.- Para los sabidillos o interesados: Os cuento que también nos llevamos otras tres espadas y otras tres rótulas, por si necesitábamos "alargar" las patas del "trípode-ventosa" para ajustar más el plano o la inclinación o simplemente para ajustarnos a la superficie. Para alargar una pata bastaba con unir, mediante una rótula, dos espadas (otra rótula estaría en la base-ventosa y una tercera rótula (por pata) estaría en la parte de arriba, en a la base metálica para la cámara). Uséase, poner una rótula en el medio.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Diario de rodaje. DIA 2. Carretera.

Nos desplazamos por turnos hacia la casa que hemos establecido como campamento base. A las 07:04 minutos llega mi turno, que es el último, y nos cruzamos con dos coches blancos al entrar en la calle del Campamento Base. En uno van los directores, y más gente, y en el otro el primer Ayudante, y obviamente más gente. Para a nuestro lado y nos mete prisa. Hay que llevar todo el material, que está en la furgoneta, a la carretera en la que vamos a rodar. Y hay que llegar antes que la Guardia Civil, para recibirles. Me bajo del coche y pillo lo que en adelante llamaré El Camión de la Tramoya. Pedazo bicho. Estoy tan frita que para cuando llegue el momento de escribir estas líneas no recordaré si hice el viaje sola o acompañada.
Todavía se ven las estrellas.
Llegamos a la localización. Empezamos a descargar. Dejo a fotografía con lo suyo y voy a lo mío: chalecos reflectantes para todo el mundo, señales, mesas de maquillaje, de produ y de catering. lega la Guardia Civil. Un par de agentes majísimos. Les explico cómo procederemos. Se van a tomar un café mientras nosotros vamos arrancando. Cuando regresan, comenzamos a definir áreas de colocación de los conos y demás señalizaciones de peligro. Nos comunicamos con dirección por los walkies del Primer Ayudante. No se dónde narices engancharlo porque no se agarra al plumas. Me río sola mirando las señales de triángulos con una exclamación dentro, que parecen querer decir "WTF!" "¡Pero que cóño hace esta gente aquí a estas horas!"
Se acerca Arte. Está haciendo pruebas de "marca de frenazo sobre la carretera". No se que tintas usa. "[Mujer del médico], dice la Guardia Civil que tenemos que dejar la carretera limpia. Lo estoy intentando con agua, pero no sale. A ver si podemos traer unos cubos, pero lo ideal sería agua a presión..." Mi cerebro comienza a funcionar a toda caña. Llamo a mi contacto en el Ayuntamiento, que hice en uno de mis varios viajes de localización. Le cuento la historia. "Verás, estaba pensando a ver si tú conocías a alguien que tuviese algo así como una karcher o similar...". Él: "No hace falta, [Mujer del médico]. En el Ayuntamiento tenemos un furgón de limpieza". Y yo: "¿Crees que podríamos disponer de él?". "En principio vale, pero vemos". El problema es que nos econtramos en otro término municipal, por lo que en realidad no le correspondería a él. Pero da igual. Lo gestiono y en unos minutos tenemos los OK necesarios. Le digo a Arte que, cuando falte media hora para limpiar, me avise para llamarles. Llamo a protección civil del Ayuntamiento, que serán quienes vengan, les doy intrucciones sobre cómo llegar y les aviso para que estén prevenidos.
En estas, el fantástico Técnico de Vídeo me pide el cargador de mi portátil. Le mando a freir espárragos educadamente porque estoy hasta las narices de que me roben cargadores en rodajes. Me pone pucheros. veo su cargador destrozado y pienso "venga, vale" y llamo a Mi Piéi, que ha ido a por desayuno y a por un microondas (que irá enchufado a un generador que tenemos allí, para el que hay que comprar más bidones de gasolina). Le pido que traiga mi cargador, que está en mi mochila naranja.
Llega mi piéi y empezamos a preparar el catering. Todo va bien. En hora. Cortamos el tráfico de forma intermitente. La Benemérita colabora que te pasas. Buen rollo. Pongo el mircoondas encima de la mesa y lo enchufo. Giro la ruedecita a ver que funciona y que podremos calentar café. Lo dejo dos segundos... Perfecto. Abro la portezuela y... voila! dentro está el cargador de mi portátil. Mi Piéi se pone súper sorry por no haberme avisado. Los cables se han fundido un poco y el cargador no funciona. Ha muerto. Esta es la última, ahora sí que ni pucheros y amenazas, mis cargadores no se usan en producción.
A todo esto, tengo que ir a recoger un barco al pantano de San Juan que tiene que figurar en el jardín de la casa. Bueno, es más bien una balsa, de esas con remos. Descargamos el Camión de la Tramoya al completo. Llamo a mi contacto de las balsas, en adelante Balsero, y mi auxiliar y amigo al que en adelante llamaré (todo junto) Michico, por anécdotas que no vienen al caso. También tenemos que recoger el remolque del barco, pero no podemos remolcar el barco porque no está matriculado con la furgo, y hay que meterlo dentro. Contamos con ello.
De improviso, llegan los operarios de protección civil con un pick up que tiene encima una máquina de agua a presión. "Muchísimas garcias, chicos. Todavía no nos hace falta, si queréis marcháos, porque va a haber que esperar bastante... dejadme un móvil y os aviso", digo. "No, no", me contestan "si no te importa nos quedamos aquí mirando". No sólo no me importa sino que dejo a Mi Piéi órdenes de que les cuide un poco y les deje acceder al cátering de desayuno que tenemos ya montado.
Michico y yo nos subimos en la furgo y vamos camino a Pelayos de la Presa. 40 minutos. Cargamos el barco con ayuda de los del muelle, más majos que nada. No cabe de largo, cosa que ya sabíamos. Tenemos que alzar la proa en el interior de la caja del Camión de la Tramoya para que, formando una transversal vertical, entre. Cogemos espumas de poliuretano para que no se dañe. Me pongo a amarrarlo. Cuerdas. Me acuerdo de Zor y su expresión "like a marinero" y de lo "indigno" de usar las cuerdas para estas cosas. Finalmente queda tan bien el barquito que ni un takatekote de tres cuerdas amarra con más ganas. Sonrío, bajo de la caja del Camión de la Tramoya, doy la mano a mi Balsero, me subo al volante y arranco. Vámonos.
Carretera de los Pantanos p'abajo, llegamos a nuestra localización Carretera (ext/día) y, al llegar, un crrrrack suena por debajo del morro de mi Camión de la Tramoya. Se acercan a toda leche nuestros amigos de Protección Civil, que allí siguen, esperando tranquilamente. "Apaga el motor", me dicen, "es el radiador". Apago y bajo. Un líquido caliente y asqueroso chorrea de debajo del capó. Levanto el teléfono y me pongo a llamar a la casa de alquiler, a la casa de garantía y al seguro del coche. Mientras, les convenzo de que me ayuden a encontrar a un mecánico. Me hablan de uno que está a la entrada de la bifurcación que lleva a nuestra localización.
Michico se mete debajo del capó apoyándose en una bolsa de plástico. Ya se ha acabado el chorreo. Los cuatro de Protección Civil también se acercan. Que si es un radiador. Que si es un manguito. Llega un mecánico. En efecto es la caja del radiador. Estamos sin furgoneta.
En la casa de garantía no me ponen coche de sustitución y en el seguro, tampoco. En la casa de alquiler de la Furgo me dicen que pueden ponerme otra, pero que tengo que ir a por ella. A Alcalá de Henares.
Mi Piéi se va encargando de que haya comida para todos.
Y el barco, claro, sigue aún amarrado dentro del Camión de la Tramoya. Lo desato. No se ha movido un ápice. Lo descargo junto a los amigos del Ayuntamiento. Tengo un barco y cerca de mil kilos de material eléctrico y de iluminación en los márgenes boscosos de una carretera. Yupi.
Llega la paella. Como un plato de pie atropelladamente. Mientras, gestiono con el Ayuntamiento que nos presten una furgonetilla para ir llevando material. Los de la pickup con el agua a presión me dicen que podrían remolcar la barca con el remolque que hay. Pido permiso a la Guardia Civil para que nos dejen transportar el remolque sin matricular. Nos lo dan, a condición de que pongamos señales luminosas de emergencia para avisar. Empezamos a cargar. Harán falta dos viajes de furgoneta, uno de pick up, doce manos y tres horas y media de carga y descarga y tensión para resolver esto. Entre medias me doy una leche de aúpa desde el terraplén de la carretera. Uno de los Guardias Civiles me pregunta "¿Qué haaceeeees?" Y yo, pues caerme, narices...
Finalmente sobre las siete y media de la tarde, cuando ya todo el mundo ha acabado de rodar y está calentito en casa, conseguimos salir del pueblo, mi Piéi y yo, en su coche, medio fritas, camino a Alcalá para recoger la Furgo nueva. Pero primero paramos a por leña para llevar al Campamento Base. Antes de salir explico cómo se distribuye la gente en las casas rurales alquiladas y que mi Piéi y yo dormiremos cada una en una casa para controlar. Salimos.
A las 21:31 compramos una coca cola en la estación de servicio del polícono industrial de Alcalá. Llegamos a la casa de alquiler sobre las diez menos veinte. Ella el coche, yo el Nuevo Camión, y de regreso a La Adrada. Llegamos cerca de las doce y media. El dire de produ nos recibe en el Campamento Base. Comemos algo rápido, yo un poco de crema de calabaza y mi Piéi un poco de tortilla de patatas y nos vamos a nuestro alojamiento. Recogemos desayuno para la gente de las otras casas para la mañana siguiente.
Cuando llegamos, nadie le ha comunicado al equipo que vamos a dormir allí. Encontramos las puertas cerradas por dentro. Es la una menos cuarto, estamos en la calle, sin dormir y heladas. Nos abre una puerta el de sonido, pero en esa casa (teníamos tres casas en total) está todo lleno. Tengo que salir al jardin interior de la otra casa, que está en la parte de atrás y llamar a la ventana de la habitación de abajo deseando que haya alguien dentro. Llamo tres veces. Otras tres. Mierda, otra más y pareceré Sheldon Cooper.
Suena una vocecilla acojonada al otro lado. "¿Siii?"
Es la pobre de maquillaje, que se ha dado un susto de aúpa con gente llamando a su ventana. Damos la vuelta a la casa y nos abre la puerta de alante. Mi Piéi y yo conseguimos entrar a las 00:54. Me caliento agua y pongo dos bolsas de tila.
Esta noche duermo, por mis narices.
Subo las escaleras y mi Piéi está ya medio frita. Está alucinando con generadores y gasolina y habla en sueños de las cosas que hay que llevar al rodaje. La contesto tranquilamente y bebo a sorbos mis tilas.
Acaba el día. Seguro que me estoy dejando por contar medio millón de anécdotas, pero esto es grosso modo.
Pongo el desperador a las seis de la mañana y me acurruco bajo las mantas.
Consigo dormirme.

viernes, 22 de octubre de 2010

Carretera abandonada EXT/DÍA

De vez en cuando hay razones para sentir una felicidad serena y efímera, insustancial y, pese a todo, completa. Son instantes en los que nada necesita tener sentido, en los que nada importa; instantes de soledad y plenitud por la vida que uno lleva. Son sólo eso, instantes, llenan huecos entre vacío vital y vacío vital, pasan como sin querer ser vistos y es muy difícil retenerlos.
Tal vez dependa de las gafas que lleve puestas ese día, pero hay veces que ni los diviso y otras que me invaden sin pudor alguno. Así ven mis ojos la realidad.
Hoy he salido a localizar a un pueblecillo abulense al sur de la Sierra de Gredos. El cortometraje de aquellas promesas de nuestro cine, del que ya os he hablado alguna vez, se va a rodar parcialmente allí.
A pesar de mi embrollo inicial con las carreteras, llegué a la M501, una carretera que no pillaba desde que, hace años, fui a conocer a la nueva chica de mi ex-cuñado Slanter. No puedo evitar recordarle con muchísimo cariño. Tras pasar Navas del Rey, la carretera se hace más carretera y menos autopista. Sonaba un CD que aún tengo que copiarle a mi amiga La Vaga, y que ya no puede menos que recordarme a nuestro Camino de Pelayo, este verano. Escribiría un larguísimo post contemplativo, pero todo era precioso. Los chopos, los pinares, los abedules, incluso algún castaño. Las hojas, los colores, el caudal sereno del Río Alberche. Y sabéis las ganas que tenía de conducir un buen rato yo sola viendo el mundo pasar a mi lado a unas cuantas decenas de kilómetros por hora.
El pueblo era, como muchos de la sierra cercana a Madrid, antiguo en el casco histórico y rematadamente nuevo en las casitas que los urbanitas se habían construido en las afueras. En la Plaza de la Villa, en la que sólo había una farola testimonial, estaba el Ayuntamiento. Allí me ha recibido el alcalde, Serafín, un señor risueño y campechano, curva de la felicidad prominente, que habla como a quien le cabe su villa en la palma de su mano. Creía que iba a pedirle dinero, claro. Le he dicho que para nada, que quería charlar, que nos conociera, que supiera que íbamos a rodar allí, que conociese el proyecto... Y que nos echara un cable con la logística que nos hiciese falta.
Como muchos puestos castellanos, aún en la serranía, este es un pueblo con castillo. Un castillo, orgullo de Don Serafín -"podéis grabar allí" decía, "es un sitio muy bonito y con mucha historia"- pero de escaso interés para nuestras necesidades narrativas. Con ciertos ojillos de decepción Serafín atendió a mis necesidades mundanas, comida, un techo, una carretera abandonada. Hizo unas llamadas y mandó a alguien a llevarme a una carretera abandonada. "Bueno, ya me dirás que necesitas para que me organice", decía al despedirse. Una charleta más acerca de su villa, del castillo y los pinares que la circundan, y el orgulloso alcalde entró, con las manos en los bolsillos, de nuevo a su despacho con banderas y mesa de madera brillante.
Llegó un buen hombre, larguirucho, con el pelo negro, la tez clara, los ojos negros y los dientes del color del tabaco que con cuatro palabras se ofreció a llevarme a ver carreteras abandonadas. Nos fuimos es su 4x4-furgonetero (extraño híbrido) y toscamente me explicaba cuáles eran los sitios que le parecían buenos. A penas sí soltaba palabras, pero era el mismo orgullo, a su estilo, de su tierra. Sólo había que alabrársela para que el hombre quisiese enseñar más y más cosas nuevas.
Hemos estado charlando, y me ha puesto en contacto con otra mujer, creo que era Margarita, que limpia en unas casitas que alquilan algunos fines de semana a grupos de senderistas. Gracias a ella, hemos llegado a Don Ricardo, una suerte de Amo de Llaves del lugar que, henchido tras unos cuantos piropos a los pinares de la zona, ha accedido a enseñarme las casas para que hiciese algunas fotos. Para allá fuimos. Me ha dado otro teléfono y me ha dicho un buen precio.
Y, mientras, Juan seguía devanándose la cabeza sobre como ayudar a estos pobres urbanitas cineastas sin un duro a que no se arruinaran dando techo y comida a veinte personas.
Era tardísimo y he tenido que pillar el coche para regresar a Madrid, donde tenía una reunión con los chicos de teatro. Como podéis imaginar, según cruzaba de vuelta el Río Alberche, he vuelto a disfrutar el paisaje, vuelto a pensar en las personas que conocía por la zona, y en las nuevas adquisiciones humanas que sumar a mi memoria, como el rosado Serafín, Juan el de los dientes ámbar, Margarita, y el casi travieso Ricardo. Y me da por pensar que cada una de esas personas es una vida, una historia. Y, encima, las hojas de los árboles tienen medio millar de colores en esta época del año.
No es sólo que me guste hacer bien mi trabajo. Es que me gusta mi manera de vivirlo. Qué le voy a hacer, cada experiencia así se me enreda en el alma y me expande un poco mi visión sobre la naturaleza humana, si es que tal concepción existe.
Y es que la vida es dolorosamente hermosa de vivir, chicos.

martes, 5 de octubre de 2010

Octubre de proyectos

Hay veces que pienso que lo único que tengo en mi vida son proyectos. Proyectos de algo, realidades de casi nada. Pero tampoco es algo grave: mientras los haya, afortunada me siento.
De momento sigo en la productora, aprendiendo cada día algo nuevo. En teoría acabo el viernes pero mi jefe, que está de viaje y me dejó con una serie de 'tareas', no para de decirme "eso lo vemos la semana que viene". Así que he decidido ser maja y venir, al menos, el lunes también. Y luego ya se verá.
Ya se verá, digo, porque en breve empezaré a colaborar en el nuevo proyectillo cortometrajil de unas personas que, con todo, creo que son unas de las grandes promesas del cine de nuestro país. A su estilo. Pero es que lo básico, para estas cosas, es tener estilo. Les conocí en otro rodaje del que ya os conté mis andanzas el año pasado, del que salí "bien, aprendiendo" y que dio por resultado un cortometraje que a mi, personalmente, me puso los pelos de punta el día que lo vi por primera vez en una sala de cine. Que está por todos lados y que espero que llegue aún a más. Y que, si no habéis visto, deberíais ver.
Por otra parte, estoy a pachas con un par de compañeros de la diplomatura de producción para intentar rodar un videoclip a un grupo. Es en 8 mm, mola; como siempre no hay un duro, y la semana pasada estuve charlando con uno de ellos acerca de la creatividad y viablidad del proyecto. A ver en qué queda. De momento estoy rompiéndome un poco la cabeza con la cadena de contratación, porque los procesos no son exactamente los mismos que en cine y la legislación también tiene sus matices, pero vamos a intentar que todo salga con la menor cantidad de "problemas potenciales" posibles. Y si además nos lo pasamos bien con el 8 milímetros (espero no sufrir mucho por los rollos), pues una experiencia nueva.
Y finalmente, esta semana he empezado a escribir también para un par de blogs; uno de cine y otro fundamentalmente sobre cortometrajes. El primero es más por mantenerme informada, pero con el segundo me lo paso pipa diciendo lo que me da la gana. Eso también me ayuda a mantenerme ocupada, pese a que mi curro en esta producción (en la oficina de la productora) esté a punto de concluir, y me preocupe.
Y sentimentalmente estoy exhausta y sigo bastante filofóbica (excepto hacia mi familia, gracias al Cthulhu). Me apetece pirarme de este país una temporada y olvidarme de todo el mundo menos de mi misma. Ya, sé que suena horrible. Pero en fin, va a ser que no tengo tantos huevos como me pintan. De momento parece que me quedo, no se muy bien esperando qué.
Sigo mareándome la cabeza con la política de este país, el paro vuelve a subir y ya no es noticia que la vida está jodida. Así que, como digo siempre, a mantenerse activos. O eso intento, pero vamos, que pa' mi lo complicado es no perder el norte y pensar que quizá al menos dos de cada cinco proyectos salgan adelante de forma apropiada y que al menos la mitad de estos acabarán sirviendo para algo. A ver si octubre un de proyectos hace un diciembre de realidades...

domingo, 19 de septiembre de 2010

Ni nini ni leches

Hoy El País ha iniciado una serie de artículos sobre aquello que el director del Fondo Monetario Internacional ha querido llamar "lost generation": la mía. Y aunque no servirá de nada no puedo mantenerme al margen.
Estoy cansada de que gente que no tiene ni puta idea de aquello por lo que estamos pasando se permita el lujo de ponernos en el microscopio y escribir la historia. No hablo por El País, que esta vez (por fin) ha intentado aproximarse al tema desde dentro. Hablo de personas como el Strauss-Kahn de las narices, que tiene la osadía, sentado en su butaca de doscientosmil euros, de llamar "lost generation" a una enorme cantidad de personas que cada día se deja la piel en conseguir sus sueños. Y estoy cansada de la gente, que desde sus trabajos de dos mil euros al mes, nos dicen que dejemos de perseguir lo imposible y que nos resignemos a la realidad. Una mierda, señores, se coman ustedes en sus platitos de porcelana. Estoy cansada del darwinismo político social raído de esta peña basado en el lema de "el que se adapta sobrevive". "Deja el cine, métete a cajera y confórmate con pagar tus facturas". "No investigues, vete a la empresa privada que se gana más y se cobra seguro". "No pierdas el tiempo escribiendo tu novela, métete de maquetador en la web de un diario". Hace falta ser corto de miras.
He de aclarar que hace años que defiendo que "la felicidad es la capacidad de ajustar tu nivel de expectativas a la realidad". Pero eso no quiere decir rendirse. Rendirse no es una opción, es no tener opción. Hay que saber hacerlo, de acuerdo, y sobre todo hay que saber respetarlo y respetarse a uno mismo a pesar de rendirse. Pero de ahí a que "todo valga" hay un paso muy grande.
La humanidad avanza a base de sueños, señores. De conseguir algo que hoy para nosotros era imposible, y que mañana estará a la orden del día. Luchar por aquello que uno persigue es lo único que nos salva de ser una generación perdida. En el momento en el que todos nos rindamos, seamos conformistas con la realidad, sólo en ese momento, estaremos verdaderamente perdidos. No sólo nosotros, también quienes vengan detrás y tal vez hasta quienes vinieron delante. La naturaleza de la juventud debe ser plantearse el sistema en el que vive y luchar por uno mejor. Es algo que no debemos perder, ni mucho menos nos dejemos vencer por la desidia. Que alguien piense un poco en la Historia. En cómo empezó la Revolución Francesa, por ejemplo. Que busquen los porqués de los grandes avances sociales y filosóficos de la humanidad. Pocos fueron por decir "bueno, esta es la realidad, me vale, me da igual, no puedo hacer más por ello".
Por supuesto que estamos sobrecualificados. Desde el momento en que el acceso a la educación no es un privilegio, sino una Ley, esto se vuelve más jodido. Cada vez, en términos relativos, hay más gente con carrera. Obviamente es más difícil encontrar un curro cualificado si la oferta de curros cualificados anduviese más o menos como antes (no digo ya con la crisis). Ahora es más jodido y mucho más competitivo que era. Y si no les gusta a los de "con todo lo que luchamos nosotros por el Estado del bienestar" pues que no lo vean. Pero vamos, es lógica pura.
Adaptarse no significa dejar de luhar por lo que consideramos necesario. Significa saber cambiar de estrategia. Admitir cuándo fallamos e intentarlo por otro camino. Y eso es algo de lo que esta generación, Mi Generación, sabe mucho más de lo que es consciente. Quieren vendernos que nos quedamos ojipláticos y maniatados ante la adversidad. Pues que me digan quiénes, porque yo, que conozco muchos de mi generación, creo que no conozco a ninguno de esos "ni-nis" que dicen que abundan: que ni estudian, ni trabajan, ni les interesa porque "oh dios mío hay crisis y no puedo ser X como estudié, entonces no hago nada".
Es cierto que hay gente vaga o que tiene tanta suerte que no sabe valorar lo que tiene. Pero curiosamente, y lo veo mucho, coincide mucho más con aquellos que tienen curro sin habérselo curra'o que con aquellos que no lo tienen...
Pero qué queréis que os diga; mi amiga La Vaga (dos carreras, casi tres idiomas, cursos, iniciativa y buena educación) emigra en busca de fraguar su futuro fuera de España. Mi querido Orsonbuels va a meterse a editor para poder seguir escribiendo. Mi amiga Laura se niega a trabajar gratis porque sabe lo que vale su trabajo y, aún con eso, se busca mil estrategias para salir al paso sin traicionarse a sí misma. Podría llenar folios y folios de gente válida que se busca la vida por caminos alternativos para llegar a lo que quieren. ¿Perdida? No, amigos, tal vez buscando su sitio, pero cada vez con las cosas más claras sobre a dónde van y, sobre todo, de dónde vienen. Una generación que sabe que es ruin que la generación que creó este sistema y generó esta crisis les obligue a ser becarios siete años para que ellos puedan mantenerse en sus butacas de doscientosmil euros a pesar de tener la mitad de valía que la gente de MI GENERACIÓN tiene. Lo que tiene que ser es una generación de luchadores, de gente realista y con los pies en la tierra. Y joder, si a alguien que lee esto se le olvida lo de luchar por lo jodido que es dada la situación acordáos de esto y no os dejéis vencer.
Me van a decir a mi ellos cómo son aquellos a quienes veo cada día.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Movie-das

Diez días después saco un ratico para daros señales de vida.
Para empezar os digo que sigo en la oficina. No se lo que durará esto, pero la verdad es que está todo tan en constante cambio (ahora sí, ahora no, y de nuevo ahora sí, ahora tal vez, ahora seguro, ahora no se) que ya paso de ponerme nerviosa porque como te de por darle vueltas a todo este curro puede acabar con los nervios de cualquiera.
Sobrevivimos al preestreno, a los vips, al sitting y a todo lo demás con bastante dignidad. Luego por fin se estrenó la peli y yo ayer empecé a ver los resultados de taquilla, que parece que se salvan los muebles, así que buen rollo. Después de eso, yo vine el viernes a la ofi (cesaba) a llevarme mis cosas y "liquidarme".
Mi jefe me dijo que estaba contento con la experiencia y que, por él, me quedaba. Y cuando vió mi nómina (mi liquidación), le pareció poco dinero y decidió pagarme más. Dijo que eso lo había estimado antes de saber nada de mi, que las cosas cambian, y decidió darme el doble. Rompió la nómina y mandó a que la gestoría hiciese otra nueva. Me quedé absolutamente flipada (estas cosas NO PASAN, es como para contarlo) y me creí más lo de que él quería que me quedase. Además creo que esto habla bastante de cómo es este tipo a nivel personal (normalmente te dan una palmadita, como mucho, las gracias si están que se salen, pero la gente no suele gratificarte cuando están contentos contigo). Así que happy.
Quedamos en hablar el martes (ayer) y, de momento, me quedo con él, ya veremos cuándo y por cuánto y cuándo cobro. Es todo muy precario todavía, cada tres horas cambia la cosa, pero de momento me mantengo aquí, o cerca, para los próximos proyectos que vayan surgiendo.
Me dice la secre de produ, que se está portando muy bien conmigo, que yo me agarre a la silla de la productora que ella no cree que falte mucho para que salgan cosas nuevas, y que tengo que permanecer aquí para estar en el momento apropiado en el lugar oportuno. Así que he decidido quedarme aquí, a riesgo de no invertir tiempo en buscar otras cosas... Suele decirse que quien no apuesta no gana... Creo que puede ser una buena inversión pero, como siempre que se toman decisiones, estoy un poco fuera de mi misma todo el día.
Así que aquí sigo, agarraíca a la silla y pensando que tal vez falte un pasito menos para empezar a afianzarme en lo que me gusta. Pero sin fiarme demasiado... En mi línea, vamos.
En una semana tendré bastante más que contaros. Calculo que para el día 22 ó 23 el sarao estará bastante claro. Hasta entonces no sabremos si esto cuaja o no...

viernes, 3 de septiembre de 2010

Piano, piano; si va lontano

Avisé de mi desaparición bajo toneladas de trabajo, y en efecto, haberlas, haylas. Pero es que una semana sin pasar por el blog ya se me hacía demasiado.
Por fin, hoy he conseguido acabar la jornada bien satisfecha. Y no sólo porque he llegado a casa a una hora decente para cenar, sino porque por fin se empiezan a ver resultados. Por fin tenemos las paredes empapeladas. Y es que estábamos sumidos en un par de agendas de prensa, preestrenos, pases, viajes, copias danzando por el territorio nacional, subtitulados, protocolo con las butacas del preestreno, sobres, invitaciones e invitados, facturas y demás pajas mentales que parecía no tener fondo.
Pero es que a mi me encantan los líos. A mi la gente me dice que por qué me gusta la producción. Yo que sé. Ya no es solo la capacidad de hacer que las cosas salgan, que es de lo más gratificante, aunque siempre se dice que no está reconocido...
Es que no entiendo cómo no me iba a gustar. Aunque sólo fuese por entretenimiento: ir resolviendo asuntos te deja una sensación similar a cuando encuentras la cadena del collar jodidamente enredada y no paras hasta que la desenredas y la miras extasiado. Por esos instantes es por los que merece la pena.
Mañana salgo de viaje. Visitamos Pamplona y Bilbao, y pasado mañana volvemos a Madrid. Estoy bastante tranquila porque ya está todo cerrado y yo no tengo casi trabajo de campo allí, así que avanzaré oficina en los ratos libres.
Nunca he estado en el País Vasco y me hace una ilusión especial ir por fin al lugar del que viene mi nombre y que fue patria de parte de mi familia. Es una ilusión absurda, pero ridículamente adulta. Hay algo de solemne para mi en ello.
Mi hermana se va a China el día 13 y la voy a echar muchísimo de menos. Y apenas saco tiempo para verla. Y mi amiga La Vaga se irá a Leizpig a finales de mes. No tengo ninguna gana de que se acabe el curro, estoy feliz con todo como está ahora. No se yo muy bien que voy a hacer yo sin ellas, ni sin curro, cuando llegue el momento.
Pero en realidad ahora mismo no me importa. Me encanta saber que las tengo aquí al lado. Me encanta trabajar con quien trabajo -para quien trabajo llamadlo como queráis-. Aprendo algo nuevo cada rato. Y las cosas, al final, salen. Ahora mismo estoy tan tranquila que no me importa demasiado lo que venga, ya me ocuparé... Piano, piano; si va lontano. Ya las echaré de menos cuando falten. Los huecos de los árboles, que decía hace un mes...
Simplemente hay algo que me dice "disfrútalo mientras dure". Abro fuerte los ojos para retenerlo todo y respiro profundo. Ya se que siempre digo lo mismo, pero es que... Carpe Diem. Poco a poco, una cosa detrás de la otra. Constancia, que las cosas salen. Y viviendo intensamente...

jueves, 26 de agosto de 2010

Metiendo las narices...

Pues ayer curiosamente me llamaron para un trabajillo, que na, serán 15 días, en una productora de cine. Os lo cuento porque me dijo el productor que iba a tener que currar mucho, y si ya en la industria se curra mucho, supongo que eso sera mucho, mucho. Así que me perderéis un poco de vista, yo y mis continuas quejas del mercado laboral...
Trataré de dejarme ver por aquí y por allá porque llega septiembre y con ello más y más proyectos...
Voy a aprender un huevo trabajando para este productor, me encanta su trabajo y su forma de ver el cine. Y a ver si hay suerte y es una oportunidad para meter la naricilla donde yo quiero. Estoy muuuyyy ilusionada hoy pero, que le vamos a hacer, estoy sosa a la hora de escribir porque estoy medio frita, que ayer acabé demasiado tarde de escuchar norteñas en casa de mi amigo Mexicano. Y luego no había quien me durmiese. Qué risas nos echamos. Aquí os dejo con Paquita la del Barrio, con una canción que creo que a todas nos recordará a alguien concreto... Gandes experiencias vitales, que pasan una vez y no más, gracias al cielo.
Aunque me temo que ayer entre tintos esto tendría más gracia...

martes, 29 de junio de 2010

Más malaria... (y sus mátemáticas)

Tengo que seguir la receta. Cada día se me olvida y cada vez es más difícil, pero sé que tengo que hacerlo. Seguir, seguir, seguir...
Hace un par de semanas empecé por el principio. Tal vez por el acojone de lanzarme directamente a buscar, tal vez por ser maniática-sistemática, lo primero fue crearme una base de datos de productoras de cine y vídeo ubicadas en Madrid. Filas: Empresas productoras. Columnas: Nombre, teléfono, dirección, email, seguimiento.
He utilizado varias fuentes para crearla, y creo que, una vez superadas las 250 empresas productoras, está bastante completa. Aún tengo que contrastarla con la parte de vídeo de otra guía de producción más que me han enviado (ya he contrastado la parte de cine), pero en definitiva creo que estoy haciendo un buen trabajo de documentación. También me queda toooda la parte de "productoras de televisión", aunque algunas están en "vídeo".
Medio completa esta primera parte de "productoras de cine", empecé con las "agencias y productoras de publicidad", de las que tengo ahora mismo cerca de otro centenar de empresas registrado en mi base de datos.
Lo hago así porque me estoy organizando por "fuentes de información", es decir, paso a mi base de datos tooodas las productoras que vienen en una guía y las clasifico por sector de actividad. Después, las de otra guía; después las de otra fuente... etc. La base de datos es completamente orgánica, no para de cambiar y crecer. Cada día meto unas cuantas empresas nuevas.
Cuando ya tenía como doscientas empresas en la base de datos, empecé a enviar emails con mi CV y una pequeña carta de presentación, personalizada por sector de actividad. Un poco en paralelo, ya que cada día meto empresas nuevas, y casi cada día envío el CV a 20 o 30 empresas a las que aún no lo he enviado.
De momento, por doscientos emails enviados me han convocado a tres entrevistas (he hecho 2), y no porque necesiten a nadie en la actualidad, sino para conocerme y llamarme directamente en nuevos proyectos en los que necesiten gente (si les valgo). Bueno, menos es nada.
En paralelo (porque lo de enviar mails está bien pero se hace rápido y lo de hacer base de datos es un cognazo en toda regla...) me puse a llamar a productoras.


Eso es lo que más me cuesta. Pero hay que hacerlo. Dar el coñazo, ver si les ha llegado el CV, si se lo has de enviar a alguien diferente, si tienen proyectos en mente... Esto sólo lo he hecho un par de días porque verdaderamente se necesita mucha fuerza moral para ir llamando de una en una, preguntando, y anotando respuestas (mayoritariamente negativas) en la columna "seguimiento". Cada "no tenemos nada de nada" es terriblemente desesperante. Es quemar cartuchos y tener conciencia de que ya están quemados y no puedes hacer nada. Cada "nada de nada" es una X en la columna "desesperación" frente a la columna "esperanza".
Bueno, entre los dos o tres días que he tenido moral en las últimas dos semanas para ponerme a llamar, he llamado a 70 productoras de cine, personalmente, y preguntado por proyectos presentes, futuros, y posibilidades y proyecciones...
Bueno, por pintaros un "panorama", de estas 70 productoras:
  • 2 empresas me han dicho que tienen proyectos para este verano en los que a lo mejor necesitarán a alguien y que les vuelva a llamar pasadas dos o tres semanas (o sea dos "X" en "esperanza" a corto plazo, y siendo muy optimista por albergar esperanza dada esa respuesta!)
  • 3 empresas han cerrado definitivamente (buh, lo dejo como "nulo", por ser optimista...)
  • 7 empresas me han dicho que tienen proyectos en desarrollo y que en cuanto les acabe de salir la pasta se ponen a ello, que les llame a la vuelta del verano a ver qué tal van (pongamos "media X" en esperanza a medio plazo por cada empresa en esta situación, y siendo optimistas...)
  • 5 empresas aseguran que están en fase de financiación y desarrollo y que si sale esperan tener algo para febrero-marzo del año que viene (o sea, otra media equis por empresa en el medio plazo, y siendo muy optimista).
Solución
  • Esperanza a corto plazo: 2 points
  • Esperanza a medio plazo: 6 points
  • Desesperanza: 56 points
Según mis estadísticas mi rango de esperanza/desesperanza de encontrar una oportunidad de curro en esto en los próximos ocho meses es de 1/7 (8 frente a 56). Así que es bastante difícil no desesperar.

Por extrapolar a lo guarripeich, hay un 15% (siendo optimistas) de posibilidades de que "haya curro" en esto. Con que en un 10% de esos curros entre alguien no enchufado yo tendría un 1'5% de posibilidades de encontrar una oportunidad laboral en el campo que me gusta en los próximos ocho meses. Oportunidad, que luego tienen que elegirme a mi, claro.

Desesperan las matemáticas, ¿eh?

jueves, 17 de diciembre de 2009

Carta a los reyes 2009

Ayer estuve toda la mañana con esto. Siento la extensión. Quienes me conocéis bien y/o me leéis habitualmente ya sabéis de qué va. Es curioso pensar que dentro de un año lo miraré sin saber si me reiré o qué.

PEORES SENSACIONES DE 2009
1.- Rendirme. No querer salir de la cama ni para ducharme. No querer pensar. No tener expectativas. No querer trabajar, porque no veía recompensa. No querer luchar contra ello. Pasar horas y horas ahí tumbada, viendo series, sin querer salir. Sentirme una mierda por no tener ganas de salir de la mierda. Ser débil.
2.- Enviar temas todos los lunes al periódico y no recibir respuesta siquiera. Estrujarme la cabeza por mejorarlos. Ver que tampoco. Ver que alguno de esos temas finalmente salía, y no lo firmaba (cobraba) yo. Ver que trabajar más daba igual, que no me compraban temas por mucho que hiciera. RENDIRME. Encontrarme con que me habían bajado la remuneración por artículo entre un 15% y un 18% cuando llegó una factura. Decepcionarme con mis jefas por no haber dicho nada y hacerse las longuis –creía en ellas. Sentirme un fracaso.
3.- Sentir que a lo mejor verdaderamente él era incapaz de luchar contra ello. Dudar en serio por primera vez, sin dejar de quererle ni un minuto.
4.- La enfermedad de una persona a la que quiero y admiro muchísimo. Va el cuarto porque sé que hoy en día estas cosas se superan, pero siempre es un shock y una preocupación.
5.- “Vamos a tener que prescindir de ti”
6.- Descubrir que en el proyecto documental en el que me había metido no tenían dinero ni para cubrir la fase de desarrollo, cuando me habían dado a entender que sí. Por fin me había ilusionado con algo después del periódico, y salió rana. Que muchas de las expectativas que me habían propuesto, como el Sunny Side, resultasen incumplidas. Que se frustrasen mis expectativas y que la ilusión con la que trabajé fuese inútil. La desesperanza.
7.- Discutir seriamente con uno de mis mejores amigos desde hace varios años. Sentir que había sido ingenua respecto a él todos estos años. Explotar en esa discusión por toda la rabia que tenía dentro, delante de otra amiga, que lo tragó todo sin tener por qué. Querer salir corriendo. Y que, pese a arreglarlo después, lo nuestro nunca haya vuelto a ser lo mismo. La saudade.

MEJORES MOMENTOS DE 2009
1.- Que en esos momentos, de madrugada, en los que me despertaba un instante, él estuviese ahí. Abrazarle y volverme a dormir plácidamente. Los despertares junto a él. Los desayunos de café con leche y un número par de galletas, en la cama. La independencia junto a él.
2.- Que también estuviese cuando todo iba mal. Siempre, siempre, poder hablar con él. De todo. Que me mirase comprendiendo, sin decir nada. A veces diciéndolo. Ver sus ojos preocupados esforzándose por darme el tiempo que me hacía falta para estar bien. Que me ofreciese su apoyo para que hiciese lo que fuera por ser feliz. Que haya sido mi red cuando estaba en la cuerda floja. Esta sensación no la tenía cuando él lo hacía, claro. La tengo ahora, que ya todo pasó.
3.- El cumpleaños de mi madre, escuchando a mis hermanos hablar. Verla a ella feliz. Me hace tan feliz verla a ella feliz…
4.- Aprender a salir del hoyo y volver a querer tener expectativas. (Tengo que decir que las cuatro primeras han sido muy difíciles de ordenar, porque las cuatro son muy intensas, y la cuarta podría lo mismo ser la primera).
5.- Abrir la web de la escuela pensando “a ver quién es el enchufado al que le han dado la beca Ibermedia” y ver mi nombre y mis dos apellidos. Presentir que, por fin, algo podría ir bien. Que los planetas se alineaban para que tomase una decisión. Que tal vez podría haber luz al final del túnel. El apoyo incondicional que me dio absolutamente toda la gente que conozco. Y mis padres. Que el curso me sirva para dar el salto al vacío.
6.- La amistad que me une a mi querida Sara. Cómo me ha apoyado siempre, como me respeta, su forma de querer. Tener una amiga así me hace sentir orgullosa de mi misma y honrada cada vez que pienso en ella. (Te quiero zorra, ya sé que soy una petarda y todo eso, y pienso serlo muchos años más).
7.- Toda la gente deliciosa que he conocido en los últimos meses en distintas ocasiones: Alergia, el Instituto, Solita… Mi (nuevo) cuñado y su familia. Me parece que estoy empezando a volver a creer que hay gente buena y limpia en este mundo. Y tal vez esta sensación no debiera ir la sétpima.

EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2010
1.- Que mi familia siga bien, salud y alegría para todos ellos.
2.- Que mi querida y admirada enfermita se ponga bien del todo.
3.- Que él pueda con ello.
4.- Ver más a mis hermanos. Ver más a mis padres.
5.- Aprender a esforzarme por ver a las personas a las que quiero y que me parecen limpias. Pasar de socializar por socializar. Aprender a priorizar a quién doy mi tiempo y a quién no.
6.- Ganar para vivir, haciendo un trabajo honrado.
7.- Hacer mis proyectos. Signifique lo que signifique eso. Tal vez lo sepa dentro de un año.

martes, 24 de noviembre de 2009

Aprendiendo, vol.II

Os merecéis más explicaciones. Un mes sin noticias, en la red, es un milenio. Y es que no sólo ha sido el curso y las nueve horas diarias de curro. En este mes, para más INRI, me metí en un rodaje. De ayudante, por primera vez en bastante tiempo, durante un par de fines de semana.
Rodamos en el plató de una mítica empresa de efectos especiales y conocí a alguna gente estupenda (sobre todo en producción, claro, quedaron pendientes unas copas que espero que se materialicen un día de estos). Sentí que era útil y además no recaía tanta responsabilidad sobre mis hombros (lo que, de vez en cuando, se agradece).
El primer fin de semana las jornadas de rodaje fueron matadoras. No sé lo que pasó, prácticamente no pisaba el set (estaba todo el rato corriendo en avanzada o echando cuentas en oficina), pero el primer día llegué a mi casa pasada la medianoche y el segundo una hora u hora y media antes. Cuando me levanté para ir a trabajar el lunes estaba exhausta.
El segundo fin de semana fue... singular... Empezó ya con un presagio, el viernes, cuando me mandaron a buscar al de fotografía a la T1 y el hombre llegó a la T2. Venía con su nena de 3 años. Yuju. La nena se puso mala el sábado. Tenía unas décimas. Y él, preocupado. Y, en producción, preocupados porque el rodaje fuese lento por eso ya que él, intermitentemente, se marchaba del set a ver a la nena. Total, que el domingo acabé en el hospital con la ex-mujer (or whatever she was) y la nena sin entender (yo) muy bien qué hacía yo allí. Creo que ese día tampoco había tenido tiempo de comer. Pero en fin, una es tan idiota que se siente feliz cuando cree que está solucionando problemas... Para seguir, fui a por una furgoneta, resultó ser pequeña, tuve que volver al sitio a devolverla y a coger una más grande, para acabar la joranada rayé el lateral derecho (menos mal que estaba a todo riesgo) y debido a todo esto no pude encajar las facturas de rodaje en el excel, por lo que tuve que ir avanzándolo durante la semana. Pero vamos, todo bien. Aprendiendo.
Ese fin de semana, además, una persona del equipo me levantó la voz. Y, joder, descubrí lo tranquila que puedo llegar a ser. Pensé "be water my friend" y dejé las cosas fluir. He aprendido bastante de mi misma con esta experiencia, sobre mis paranoias y sobre mis propios límites. Que me complico demasiado. Que puedo transmitir mucha más tranquilidad de la que siento. Lo importante de dar soluciones cada vez que encuentras un problema, y no de quejarte y quedarte pensando "tenemos un problema". El cerebro tiene que funcionar a 1000xhora y cada problema ha de tener de apellido soluciones rápidas.
Esto, sumado a unas cuantas conversaciones maravillosas con algunas personas del equipo, se traduce en que todo me fue bien, pese a que a ojos no iniciados puda parecer un desbarajuste.
Por eso si me preguntábais qué tal de rodajes os contestaba, como siempre: "bien, aprendiendo".

jueves, 17 de septiembre de 2009

Perder o perder

Ayer llovía con timidez en Pozuelo cuando llegué a la entrevista. Estaba a punto de entrar a hablar con uno de los directivos de una agencia de publicidad participada por un gran grupo audiovisual de este país. El salario que ofrecían era una mierda, lo sabía, y el sitio estaba lejos. Pero el trabajo estaba bien, de secretaria de producción; una forma, pienso yo, mucho más cómoda de pasar a ser “ayudante de” sin tener que pasar por la cadena parado-meritorio-auxiliar-parado-auxiliar-consuerteayudante que define esta profesión.

Él era un ejecutivo cuarentón en vaqueros y camisa oscura; yo representaba el papel de la jovencita ambiciosa y capaz a la que no le detiene un semáforo en rojo. Solté un par de inconveniencias, un par de tacos, y un par de reflexiones sobre la publicidad y la producción como forma de vida. Así le tanteaba. A veces reía con timidez. Él, no yo. Mi timidez más bien escasea cuando me las doy de segura. Otras veces, se sonreía escandalizado. Otras, las más, me miraba con curiosidad y juicio, mientras compartía conmigo su sabiduría. Yo, de esas, lo miraba con los ojos grandes de aprendiz, y empezaba cada frase con “a mi modo de ver”, “desde mi modesta experiencia” o “tal vez podría ser que”.Pasó a describirme el puesto. Prepro, prepro, prepro. Yo, a valorarlo. Es la mejor parte. Siempre lo he dicho. Yo: “prefiero la prepro, es la mejor fase”. Él: “Sí”. Yo: “La producción en set es bastante aburrida, mucho mejor antes, ir consiguiendo que salga todo”. Él: “Sí, en set, bueno, el set es un coñazo”. Yo “Sí. Yo siempre que he hecho bien mi trabajo en set me he aburrido. Si haces bien la prepro, en set te pasas el día fumando, bebiendo café y mirando el reloj entre escenas”. Él ser ríe y asiente con los ojos entrecerrados.

Suelta que mi perfil le interesa. Que por qué a mi me interesa la producción. Yo, que simplemente me gratifica ver que el trabajo sale, coordinar el equipo, conseguir que se avance. Él, que le gusta mi enfoque de la profesión. Yo que para cuándo sería. Él que la semana que viene.
Ya estaba hecho. Que me llamará para ver cómo entro y cuándo. Que seis meses e indefinido.
Pero…
Todo tiene un pero.
Caigo en que el horario coincide con mi beca Ibermedia. Nunca tuve el don de la ubicuidad. Si salgo de trabajar a las siete de Pozuelo, no podré estar a las siete en Príncipe Pío, recibiendo formación para trabajar en esto. No puedo coger el trabajo.
Pero…
No digo nada de horarios. Le alargo la mano. Mientras, él acerca la cara, yo “bueno dos besos”, él “lo siento” (mientras me toma el hombro para acercar su cara). Me marcho. Al coche. Atasco. Pienso. Atasco. Pienso. A las 19:00. A las 19.00.
Pero…
Atasco.
¿No es, acaso, la formación un medio para el trabajo? ¿No es “saltarse un paso” empezar a trabajar ya en esto? Mal salario. Publicidad. Horas extras. Pero es asomar mi naricilla profesional por fin por el lugar donde quería asomarla.
Atasco.
Perder mi beca Ibermedia o perder una oportunidad de trabajo en el campo que me gusta, un campo en el que las oportunidades escasean y en una gran empresa.
Perder o perder.
Atasco. Haga lo que haga voy a arrepentirme.
¿Qué hago?
Esperar. Esperar a que me llame y negociar el horario. Y tener paciencia. I know how to play, voy a negociar con el jefe de ventas de la agencia. Estoy perdida, con esta gente nunca se gana, y menos aún si te sacan 20 años.
Pero…
En fin, ya volverá la oportunidad si ha de hacerlo, en un año, dos, o los que sean menester. Me arrepentiré, pero de momento, por lo que he meditado, si he de elegir me quedo con la beca Ibermedia. Por fin va fluida la M40.
Pero...

Me quedo con la certeza de que da igual lo que decida. Haga lo que haga, me estaré equivocando.

martes, 20 de enero de 2009

Manifa periodistas despedidos

La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) ha convocado para el próximo 13 de febrero una concentración en la explanada del Paseo de la Castellana, junto a la calle Juan Bravo, para protestar por los despidos recientes en los medios de comunicación. Esta convocatoria coincidirá con el aniversario de la muerte de Larra. "Durante los últimos meses la pérdida de empleo de los periodistas es alarmante; no tiene precedentes, y lo que se avecina es aún peor. Miles de empleos de periodistas están amenazados, perdidos o a punto de perderse", explicó esta asociación a Europa Press.

martes, 13 de enero de 2009

Adiós a las armas

Hoy me ha llamado la jefa de sección: dejo de hacer findes. Ella lo ha planteado de otra forma: quiero que amplies territorio, quiero que te encargues de noroeste, que pases de llevar solo la A2 y la A1 a llevar la A3, la de Colmenar y la A6 también. Trataba de enfocarlo de forma posiiva: que yo cubra más pueblos, que lo hago bien, que no tiene sentido dárselo a alguien que lo iba a hacer peor. Y me parecía relativamente bien, hasta que me ha dicho que eso implicaba que yo dejase de hacer findes. Lo que supone el adiós a las armas, a los crímenes los fines de semana, al dinero fácil porque sabes que estás en la redacción y que son ellos quienes necesitan tus temas, no tú quien sudas sangre para poder venderlos.
Y estoy hecha un lío. Se acabó vivir de la sangre de otros. Hubo un tiempo en que quise dejar los findes. Ahora... No se. Y luego dicen que por qué siento amenazador 2009... A lo mejor no es más que una señal divina para que me ponga a hacer cine y a escribir de verdad. En fin. Espero haber aprendido algo. Espero no olvidar las armas.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Cerrando etapas...

Muchos sabéis que llevo mucho tiempo ejerciendo dos trabajos.
Entré en el semanario en enero del año pasado, como colaboradora de sur, sin tener ni idea de nada (de cómo ser periodista, a lo que no te enseñan en la carrera no porque no sea algo que se pueda estudiar sino porque el plan de estudios empieza por serr un truño). Hice mis primeros pinitos en esto de la prensa escrita allí.
Seis meses después entré en el diario -en extrañas circunstancias y condiciones- en el que aún todavía trabajo. Tras dejar el semanario tres meses y medio por estar saturada de trabajo, volví. Allí estaban mis compañeras. Total, que en los últimos dos años he estado en ese semanario, más o menos presente, pero constante. Y en el diario, claro.
Y ahora me vuelvo a ir.
A pesar de que echasen a casi todas mis amigas del curro con el ERE de antes de verano, seguí allí, pero nunca fue lo mismo. Y cada vez tenía más trabajo en el diario, lo que es bueno, pero incompatible con trabajar por igual en el semanario.
Y me voy de nuevo.
Pero no me siento igual.
La vez anterior me fui triste, con ganas de volverme, de que algún día el semanario abriese una cabecera por mi zona para poder volver allí y asumir ese trabajo también.
Ahora no hay tristeza. Hay el vértigo normal que da tomar una decisión y apostar por algo (el diario) con firmeza. Antes deseaba volver algún día. Ahora deseo nunca necesitar -por dinero, por quedarme sin mi otro empleo- volver a allí.
Es tópico, pero es una despedida agridulce. Es como que mi "despertar periodístico" fue allí. No se si le pasa a todo el mundo con su primer empleo serio (esto es, que no es una beca ni ná mierdero en lo que no te dan responsabilidad sino simple explotación). Pero es que ha sido mi primer trabajo, mi primera vez, mi primera llamada a un gabinete de prensa exigiendo cosas, mis primeros reportajes verdaderamente leídos en la calle... Tal vez las primeras veces nunca se olviden. Ojalá.
Todo este circunloquio para un post en el que sólo quería decir "me voy", para que sepaís que, con sus pros y sus contras, me voy de allí y apostaré sólo por el diario. Y por llevar mis proyectos personales, si es que acabo de descubrir cuáles son. Algunos debéis flipar con esto, con la de tiempo que hace que pienso en irme.
Está decidido. Ayer se lo comuniqué a mi jefa. Que busquen a alguien, que no me voy de golpe, que les cubro hasta que lo encuentren, pero que me voy, cuanto antes, mejor.
Me quedo con la sensación de estar cerrando una etapa sin poder prever la posterior. Pero supongo que, siempre que tomas una decisión de calado en tu vida, será así. También es lo que hace la vida emocionante.
Lo mismo en dos meses estoy currando en un macdonalds. Es el sino del periodismo, en fin.