Mostrando entradas con la etiqueta yo misma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta yo misma. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de marzo de 2012

Breve reporte

Sigo viva, y feliz. Sigo en la productora, poco a poco las cosas cambian y se diversidica el negocio, y estoy queriendo ver si acabo de cerrar un proyecto interesante en cine de cara al año que viene. Estoy impartiendo un taller de desarrollo de proyectos cinematográficos y la experiencia docente me está gustando bastante, creo que me comunico con los alumnos aunque a partir de las tres horas siento que me empieza a fallar la voz. También estoy pendiente de un par de cosillas más a nivel profesional, pero no creo que salgan todas, así que tampoco quiero concretar demasiado.
Vinieron mis padres a Costa Rica por un par de semanas y fue delicioso tenerlos aquí, creo que les gustó el país y la gente de la que estoy rodeada, y eso me pone muy feliz. Creo que se quedaron tranquilos de ver cómo iban las cosas por aquí. Estuvimos viajando un poco por el país, fuimos al Rincón de la Vieja a ver la actividad del volcán, pasamos por el Pacífico a que mi padre volviera a bañarse en él después de varias décadas sin verlo, estuvimos en el Arenal viendo más volcán y disfrutando de las aguas termales y después nos fuimos unos días a la costa Caribe con la familia de mi chico para hacer vida familiar. Y después, a organizar y celebrar la boda aquí, que fue tal y como queríamos. Vamos, todo genial.
Después tuve ocasión de ir al Festival de Cine de Guadalajara (la de Mexico), todo fue bastante bien, y además mis colegas allí me trataron como una reina y fueron unos anfitriones guays. Y me traje tequila, chocolate, dulces de picante (!?) y una máscara de luchador de esas horteras para mi chico.
Ahora voy recuperando el ritmo de trabajo en la productora y la máxima novedad es lo del taller que estoy impartiendo que, la verdad, aunque sea trabajo, viene a ser la guindita de la semana que me da energías los sábados.
Por otra parte, mi chico y yo decidimos que al menos un día a la semana íbamos a "no trabajar". Porque esto ya estaba siendo excesivo.
Por lo demás, ha habido algún momento "WTF!" de querer mandarlo todo a la mierda, claro, pero es que sin eso ya me preocuparía estar mutandome o algo.
Todo bien.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Pues va a ser que sí...


Y sin ni una gotitica de sangre de Sierra Leona

:D

lunes, 2 de enero de 2012

Pasar a la acción

Un amigo, de aquellos que se quedaron en Madrid, me ha recordado que los propósitos no valen nada si no se traducen en acciones. Sí, es obvio. Pero a mi se me olvida a veces.
Seré muy simple, pero con el cambio de año estoy pasando a la acción. Entre ayer y hoy he llevado a cabo una serie acciones, ninguna exenta de riesgo, para confrontar algunas de las apuestas más importantes para mi este año, tratando de fortalecer mi sentido de la honestidad, coherencia y capacidad de ser consecuente con lo que digo y hago. Para hacer tabla rasa, dejar las cosas claras, ir de frente y dejar de tener miedo a decir, a hacer, a pensar, a sentir.
Me quedo un poco con la sensación de haber puesto las cartas sobre la mesa, y siento el riesgo de que podría perder mucho con los movimientos que he realizado.
Sin embargo, una parte de mi siente un enorme alivio de haberse enfrentado a todos esos miedos, porque ya no tengo esas cargas, ya las apuestas están hechas y deseo con todas mis fuerzas conseguir aquello por lo que he pujado. Y voy a seguir trabajando en ello, cuando merezca la pena, y a dejarlo ir, en los casos en los que descubra que no.
Tengo la esperanza de que puedo ganar muchísimo más de lo que puedo perder. Y creo que lo que puedo ganar merece la pena.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Carta a los Reyes, 2011

PEORES MOMENTOS DE 2011
1.- Despertar en la noche de un golpe, junto a mi chico, en San José, tras soñar que mi padre moría y yo estaba a 8.800 kilómetros. Que el teléfono me despertase, otro día, durante la noche, y temer que les hubiera pasado algo. Despertarme de pesadillas donde algo pasaba a mi madre, o a mi padre, o a mi hermana Zylgrin y su niña, y no saber aún lo que es real y lo que es ficción. Y tener miedo, claro, de que un día pueda no ser un sueño y yo siga aquí, tan lejos. El insomnio.
2.- Los ataques de desconfianza e inseguridad que me producía tener a mi pareja a 400 kilómetros, rodedado de mujeres listas, guapas y simpáticas. La frustración por ser tan imbécil de sentirme así. Discutir, dormir sola en mi cumpleaños, sentirle lejos cuando no se conectaba por skype y había quedado conmigo, cuando apenas hablábamos 5 minutos al día por teléfono. Sentirnos lejos y alejándonos.
3.- Llegar, el 16 de mayo, a la puerta del Sol, tras las concentraciones del día 15. Ver que allí, pese a todo, éramos como doscientas personas. Descorazonarme. Sentir que mi generación estaba muerta políticamente, ver que en la calle Preciados había más gente comprando que concentrados en Sol luchando por una política más justa. Volver a casa, en Plaza de España, junto a mi chico, enfadada con mi genreración, que en vez de estar cortando cabezas políticas estaba comprando en el Zara. El terrible desamparo de ver que sólo eramos 200 los conscientes de que teníamos que ser agentes de cambio para que las cosas cambiaran.
5.- Mirar al atlántico, desde la Pousada de Setúbal, en la preciosísima boda de mi hermana Zylgrin. Saber que mi camino hacia el otro lado, ahora "este lado", estaba definido, saber que iba a irme lejos de todos ellos, saber todo lo que iba a perderme por esta decisión. Sentir que estaba decidido y que allí no había sitio para mi, que no podía hacer nada, porque hiciera lo que hiciera siempre una parte de mi estaría a cada lado del Atlántico.
6.- Que mi ayudante, mi amiga, mi ahijada profesionalmente, me fallase, me traicionase y me negase tres y treintaitrés veces. El desgarro de sentir que mi intención de protegerla de los abusos que yo había sufrido se había vuelto en mi contra. Sentir que a un "aprendiz" no se le puede proteger y cuidar. Que tal vez fuera la mejor opción abusar del entusiasmo de la gente y quemarles, que enseñarles y cuidarles. Que tal vez merecía más la pena ser una hija de puta con mis subalternos que intentar que no se comprometieran más de lo que yo podía pagarles.
7.- Pensar que no sé si volveré a España. Recordar a mi madre, destrozada, los últimos días que estuve allí. No saber si volveré a ver a mi hermana Zylgrin allí, si volveremos a convivir juntas un tiempo, porque ella también va a marcharse de España, tal vez en 2012, y que no sé cuando podré, simplemente, tomarme un café con ella.

MEJORES SENSACIONES DE 2011
1.- Que el bebé de mi hermana fuese bebé. Cuando nos aclararon que el embarazo iba bien, después del susto que pasamos.
2.- Que, al levantarme frustradísima por tener que ir a un trabajo que odiaba, que no era de lo mío, y que sólo servía para "ganar los frijoles", él me abrazara y me mirara, entendiendo, apenado pero orgulloso de que yo fuera suficientemente fuerte para seguir adelante. Esos abrazos eran lo que me hacían levantarme de la cama con buen humor, pasara lo que pasara, con lo complicadas que estaban las cosas en España.
3.- Mis amigas y sus bodas. Los zapatos de todas reunidos en círculo por la boda de Tamara. Mis chicas de la Uni, el 16 de julio, reunidas en torno a Tamara. Reunirme con Ana (La Vaga) en la estación de Santander, tras el viaje en FEVE, y abrazarla tras tanto tiempo. Todas juntas por primera vez en mucho tiempo, y por última en quién sabe cuánto. Mis chicas del Joyfe, Ana, None y Anabel, y su forma de ser, durante la boda de Laura.
4.- Llegar el 17 de mayo a Sol y ver que éramos como dos mil personas. La emoción de que la gente saliera a la calle. La comunión con la gente allí por luchar por algo mejor. Toda esa semana, llegar del trabajo, ir a Sol, sentir que se estaba produciendo algo, que estaba naciendo el impulso para un cambio que yo estaba deseando desde hacía tiempo. Que consiguieran convencerme de que, tal vez, sí serviría la vía pacífica.
5.- Nosotros, en Manuel Antonio, viendo el cielo caerse y los rayos tronar, con unas tapas de queso y aceitunas, en nuestra terracita privada. Nuestros viajes a la montaña, aquí y en Madrid. JotaPe aprendiendo a esquiar hasta no caerse en nuestra pista azul del pirineo francés. El cráter del volcán Poás echando humo a mansalva.
6.- La Mazmorra, mis compañeros de piso, mi hermano Arthegarn, y su capacidad de estar siempre ahí, aunque muchas veces en silencio. Las partidas de Catán, Munchkin y el juego aquel de cartas de matar monstruos en el que era tan fácil hacer trampas. Ana, Ernesto y Arth. Las cenas. Los chuletones. Hasta las extrañas comidas con recetas milenarias de Jaso. Las series, la FOX. En general, la pequeña familia mazmorril. Simplemente, tener de nuevo un lugar que sentía como un hogar, donde respetaban mis tendencias y decisiones, tras tanto tiempo sintiéndome fuera de lugar.
7.- La madurez que ha tomado mi relación con mis padres. Es fantástico.

EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2012
1.- Volver a abrazar a mis padres, a mis hermanos y a mis sobrinos (y demás). Y a La vaga. Conocer a Vicky en persona (y a sus pies). Y que todos estén (y sigan) sanos, claro.
2.- Viajar a España, aunque sea una temporada, y trabajar allí, de lo mío, claro.
3.- Sacar adelante alguno de los proyectos cinematográficos en los que estoy trabajando aquí, de forma independiente, ver resultados, sentir que el genial proceso de creación y gestación que estoy viviendo se acaba de materializar en algo que produce emociones al mundo.
4.- Que mi ex y yo podamos llevarnos bien. Más bien que él pueda llevarse bien conmigo. Mi parte está hecha.
5.- Que, cuando mis padres vengan a Costa Rica, lleguen a entender un poquito ese país, a quererlo un poco y, sobre todo, aprendan a querer a mi familia tica.
6.- Seguir viajando, aquí y fuera, y conociendo gente, mundo, y formas.
7.- Que el proyecto personal que he emprendido aquí siga adelante y se fortalezca cada vez más.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Assessing my life, 2011

Tras las rejas de los porches de las casas josefinas habitan estos días hinchados muñecos de nieve de plástico, impávidos renos de felpa tiñosa, catetos abetos con hojas de aguja sintéticas, papanoeles vestidos como nórdicos que anuncian Coca Cola. Aquí coexisten en su falta de contexto, recordándome a mi misma mi propio descontexto. Por mucho que el diciembre se disfrace de septiembre, el tiempo pasa, también aquí aunque aquí no haya ni frío, ni nieve, ni hielo, ni bufandas de lana gruesa, ni mazapán, ni turrón, ni jamón ni nada que se les parezca y por mucho que el planeta parezca dispuesto para que en Centroamérica se olvide que el tiempo pasa, que los años cambian, que el mundo envejece y que nada en esta vida es inmutable.
Acaba 2011 y, como cada año, para el día 17, toca escribirle la carta a los Reyes. ¡Yo! Republicana española federalista confesa. Pero, primero, toca evaluar el ya casi pasado 2011, lo que aquí os presento, como siempre, con referencia a mi carta del año pasado. Pronto parto hacia La Habana, Cuba es Cuba, así que mi nivel de comunicación estará más que restringido. Así que, por ahora, aquí os dejo mis reflexiones, unos días antes de lo estipulado, por si feedbacks.
1.- No puedo dejar de estar feliz porque todos estén bien. Incluso ahora, que por primera vez falta Carmenchu, por mucho que llevara años ausente, se la echa de menos. Pero mi gente está bien, es lo más importante, y lo son más aún desde la distancia. Creo que somos una piña, y me siento mucho más “piñón” que hace un año. Pese a los kilómetros.
2.- Mis amigos, siguen ahí. Tuve una enorme decepción a principios de año, que no creo que olvide jamás, sobre todo a nivel profesional. Pero allí estuvieron mi hermano Arthegarn y mi chico, para remediarlo. Mis hermanos y mi mejor amiga se que siguen aquí, aunque no les vea. Y en Costa Rica estoy tratando de identificar amigos, colegas y compañeros en cajones diferentes de mis niveles de estima. A ver si no me lío, con tanto cambio.
3.- Jajajaja, esta es una de esas cosas que lees con perspectiva y piensas ¿No querías caldo? ¡Pues toma dos tazas!
4.- Pues yo creo que sí a todo. Tengo mis momentos “Dramaya”, pero desde luego en 2011 he reído, trivializado y hecho reír bastante más que en 2010.
5.- Aquí sigo fallando. No sé como evitarlo.
6.- Ha sido un año muy duro profesionalmente. Y, cuando decidí irme, empezaron a salir trabajos. Creo que, en al menos un 70%, he conseguido “vivir de lo mío”. En este momento, además, sí llevo mis propios proyectos, y me hace muy feliz. Verdaderamente para mi la realización profesional ayuda muchísimo a la estabilidad emocional y a la realización personal.
7.- Aquí cumplo más bien poco. Confío muchísimo menos en el 99% de la gente. Algo más en mi. Y muchísimo más en los míos. Pero, la verdad, no fiarme “del mundo”, en este momento, tampoco me agobia.

domingo, 17 de julio de 2011

Mi madre

Hay veces que pensamos demasiado en la narrativa. Creo que nos ocurre a todos los que somos apasionados de las historias y de cómo se cuentan: que nos paramos a mirar con otros ojos la vida, buscándole una estructura, sabiendo que no la teme, y anhelando siempre ver desenlaces para comprender el hilo de lo que estamos viendo. Ahondando un poco, pienso a veces que no hay desenlaces, medito sobre el fin del relato como parte de la estructura y descubro que, en la realidad, los desenlaces son ficciones, porque siempre llevan a nuevos arranques.

Mi madre no puede llorar. Simplemente no le salen las lágrimas, sin saber por qué. Es imposible: aunque quiera llorar, no puede. El jueves, al despertarme, fui a la cocina a desayunar y la encontré tendiendo la ropa de una última lavadora con algunas cosas mías antes del viaje. Tras un par de minutos de conversación intrascendente, me dice que no llora porque no puede, porque estos días se acuerda de una canción de Serrat de cuando se casó con mi padre, y me recita:

Escapad gente tierna,
que esta tierra está enferma,
y no esperes mañana
lo que no te dio ayer,
que no hay nada que hacer.

(...)

Y si te toca llorar
es mejor frente al mar.

Si yo pudiera unirme
a un vuelo de palomas,
y atravesando lomas
dejar mi pueblo atrás,
juro por lo que fui
que me iría de aquí...

Y pienso que, por potentes que podamos a llegar a construir las historias, la realidad supera a la ficción casi siempre. Por mucho que carezca de estrucura y nunca lleguemos a comprenderla del todo.

Carpe diem.

lunes, 18 de abril de 2011

Una buena época

Como algunos sabéis, a finales del mes pasado me mudé a vivir con mi chico. Tenemos un apartamentito cerca de la Plaza de los Cubos. Los días pasan uno tras otro y, así llevamos aquí casi tres semanas. Estamos muy tranquilos. Es una buena época. Hoy bajaba Gran Vía hacia Plaza de España, tras salir de un estudio de sonorización en un ático con unas vistas alucinantes, y caía en la cuenta de lo agusto que estoy viviendo en Madrid. La verdad es que el pisín es agradable y nos ha salido bien de precio. En general nos cuidamos bastante.
A veces echo de menos a mis ex-compañeros de piso, todo sea dicho, y aquellas partidas de Catán y Munchkin con revanchas que confirmaban el eterno retorno, y aquellas charlas sustanciosas o insustanciales, y aquella guitarra chicharrerovallecana, parafraseando malamente a Sabina. También fue una buena época, aunque difícil.
Difícil, y no se me olvida, porque siempre son complicadas las épocas "sin curro". Ahora me parece que son simplemente épocas "entre dos proyectos", pero creedme, cuando las estás viviendo y, día tras otro no sale nada, no las ves así ni de broma. Se hace duro.
Cuando ya llevaba un mes y medio sin nada, por exigencias del guión, me busqué un trabajo de cualquier cosa, a media jornada, para poder seguir desarrollando mis propias historias la otra media. Pero, la verdad, currar "de cualquier cosa" estaba muy cerca a "rendirse". Sencillamente ya no podía más, no me quedaba ni una pizca de esperanza, y había asumido que tendría trabajos de ese tipo por una buena temporada, con la frustración que eso me conllevaba. Y es que intentaba, intentaba, y no salía nada. La verdad, fue un palazo que se cayese la pasta de peli en la que iba a entrar para mediados de febrero, pero poco a poco algo me dice que me voy acostumbrando a los hostiones. Así que finalmente me busqué un curro del tipo "comercial", pero que pagaba el alquiler.
Cuando llevaba un par de semanas me costaba levantarme todos los días.
Un día después de que mi chico y yo nos mudásemos me llamaron de una productora pequeña, para que fuese a una entrevista esa misma tarde (era jueves) y el viernes por la mañana me llamaron diciendo que empezara el lunes.
Estas cosas que me pasan parecen corroborar aquello de que sólo cuando se renuncia al ego y se ajustan las expectativas a las necesidades, es cuando la realidad decide caminar un poquito hacia lo que esperabas. O algo así.
Así, un día tras otro, ya llevo dos semanas en el nuevo trabajo, y todo va bien. Hay muchísimo quehacer, pero el nivel de estrés es mucho inferior al que he vivido en otros casos, sobre todo porque el equipo (y los jefes) está muy implicado.
Este finde ha venido de visita nuestro amigo YeiYei. Fue el cumpleaños de mi primo Sito, nos pasamos por allí el sábado. El domingo nos tiramos el día trotando, trepando y tirados al Sol en la Casa de Campo. Hoy he venido pronto y, en un rato, me voy a mi ex-casa a ver el primer capítulo de Juego de Tronos con mis ex-compis de piso y, felizmente, amigos.
Es una buena época.
Lástima que se acabará algún día.
C'est la vie...

miércoles, 23 de febrero de 2011

Cuando todo era más fácil

Resulta que he recibido un email de Windows Live Spaces, que van a eliminar mi "space". Es el primer "blog" que tuve, antes de Mis Ojos A Través de Mis Manos, cuando no había crisis, trabajaba para dos periódicos, estudiaba dos carreras, vivía con mis padres, empezaba a producir cortos en alta definición y, en definitiva, la vida me sonreía y todo eran expectativas. He estado releyendo, y he de reconocer que echo de menos el periodismo. Al menos hoy, que veo más el lado romántico y menos las noches sin dormir y las fuentes interesadas.
He decidido añadir en este blog, aunque sea trampa, algunas entradas que escribí en aquella época.

Así que aquí os dejo los vínculos a ese puñado de textos que escribí cuando todo era, simplemente, más fácil:



Y he decidido conservar estos textos aquí, porque desde luego forman parte de lo que soy ahora.

martes, 22 de febrero de 2011

Insomnio

Y sigo pasando noches sin dormir, y, cada vez más, pienso que por ninguna razón que valga la pena. Nada que quiera compensar, por más que yo quiera, por más que yo intente.

sábado, 1 de enero de 2011

Breathmints for 2011

Hemos sobrevivido 2010, y sólo puedo felicitarnos a to@s por ello. Estoy en mi nueva casa con muchísimas nuevas expectativas fraguándose, en muchos más sentidos de los que podría haber pensado, más feliz que hace un año, más yo que hace un año, y, sobre todo, muchísimo más pacífica que hace un año.
Y una imagen absurda resume como estoy ahora mismo:


So, my dear, dear, friends... take a breathmint and just keep running!

domingo, 19 de diciembre de 2010

Like water in a teapot

Hoy, aproximadamente a estas horas, hace un año, lo dejé con mi chico. Estoy sola en casa y las personas que más me importan hoy por hoy y que están en Madrid han ido a verle a él esta tarde. Y no recuerdo cuando fue la última vez que me dedicaron media hora de mirarme a los ojos y decirme "estoy aquí, contigo".
No entiendo cómo puedo seguirme sintiendo traicionada por estas cosas. Lleva siendo así desde el principio. Nadie pregunta, simplemente, ¿cómo estás?
Sí, estoy en plan autocompasivo. Sí, yo también tengo mis momentos. No soy de acero, ni de hierro, ni siquiera de cobre. Soy de carne y hueso y entrañas, y algunas cosas más que no enumero pero que, hasta donde sé, nada tienen que ver con el frío de ningún metal que pueda imaginarme.
Según escribo, pienso que soy un chorrocientos por ciento de agua. Y me acuerdo de Bruce Lee. Es mi última noche en esta casa. No es que esperase una despedida, pero tampoco imaginé que la pasaría sola. Y ¿qué descubro? Algo que aprendí en 2001 y que nunca debí haber enviado al fondo del cajón de la consciencia. Que, al final, sólo me tengo a mi misma. Que lo demás da igual: mientras esté yo aquí, conmigo, nada ma falta. Me encuentro, me saludo, y me voy a dar una caminata conmigo sin llevarme los móviles. El camino, el frío y las estrellas se funden con la alteridad que me dañaba y todo se equilibra. Mi yoidad se reduce. Esta es mi última noche en este barrio, en el que crecí, me voy de paseo a disfrutar conmigo, sin nadie. Nada más importa. Esto no puede quitármelo nadie.
Y quedo serena y tranquila, like water in a teapot.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Carta a los reyes 2010

PEORES SENSACIONES DE 2010
1.- Sentir que estar muerto no puede ser tan malo, porque no puede ser tan doloroso. El 17 de julio de 2010. La incapacidad de formatear la memoria. Creer firmemente que en realidad no debe de doler tanto chocarse con la mediana de la autopista a 140. Odiarme. La sensación de irrealidad.
2.- Sentir que mi familia le quería más a él que a mi; que hablaban con él, no conmigo; que nadie respetaba mi decisión. Que me importase su aprobación.
3.- Verle sufriendo. Intentar estar cerca de él. Fracasar. Recordarle y recordar lo felices que fuimos, mucho tiempo. Echar de menos cosas. Ver fotos. Aprender a reconocer que tal vez podríamos haber sido felices juntos, pero que se acabó y no lo conseguimos. La rabia de saber con certeza que nunca más seremos felices juntos, que no puede ser ya más, que ya no me hace feliz, que es una putada, pero que lo que tuvimos es irrecuperable e irrepetible. Que se acabó, que yo no puedo seguir siendo feliz así, for reasons unknown, no soy ni seré lo que fui.
4.- Los lazos echados al otro lado del océano. No saber qué hacer, ni qué ser, para que él se diera cuenta de lo que tenía entre manos. La desconfianza. El miedo. La vulnerabilidad. La indignación. El orgullo. La falta de atención. La soledad. La soledad. La soledad. El miedo. Los saltos no dados por miedo a caer por el precipicio. La desconfianza. Mirarme al espejo y sentirme envejecida y cansada.
5.- Querer ser alguien para alguien, sin ver que yo era yo para mi. Las crisis de ansiedad.
6.- Ver a mi madre sufrir constantemente por mi ruptura y por mi, mirándome como si fuese un animalillo vulnerable.
7.- Perderme. Desorientarme y que cayesen la niebla y el Sol en la montaña. Qué susto.

MEJORES MOMENTOS DE 2010
1.- Bárbara y todo lo que aprendí de mi misma con ella. Reconocer mis derechos, y los de los demás. Limpiar la culpa. Quererme con mis errores y todo. Pasar de aprobaciones a parte de las mías propias, que bastante tengo. Posiblemente sea lo mejor que he sacado de este año.
2.- El Camino de Pelayo. Las caminatas, las playas, la marea que subió y no nos dejaba volver a la civilización, la montaña que subía a Torimbia, aquel atardecer en Barru, los acantilados de Cuerres, el cobijeru, la salsa de cabrales en el Pachu y lo bien que me come mi niña. La Vaga. Su comprensión. Nuestra complicidad para no juzgarnos. Pasear por Gijón pensando en quien había estado en Gijón... Llegar, tras la paliza de caminata y montaña, al pico Pienzu, y que la nube que me envolvía en la subida se dispersase como una cortina para dejarme ver los Picos de Europa a un lado, y el Atlántico y la costa de Llastres al otro. Bañarme absolutamente sola en un rincón paradisíaco del ríu Casañu. La paz que sentí al alcanzar la impresionate Llosa de Viango tras bajar desde el alto del Mazucu y sentarme sin más compañía que las montañas, los animales y el verde. No necesitar nada más en el mundo que respirar ese aire y beber ese agua que había cogido de la roca.
3.- Respetar muchísimo más mi gente. Ganar confianza.
4.- Volver a abrazarle. Volver a tenerle ahí. Todo lo que le quería en ese momento. Aprender a mirar lo mejor de la gente a la que quiero.
5.- Trabajar para un productor de cine excepcionalmente empático y didáctico. Aprender cada hora. Trabajar en lo que deseaba. El trabajo en la tele, aunque se truncara. Llevar mis propios proyectos. Que me contacten para que haga realidad los proyectos de otros, y poder elegir si quiero hacer sus proyectos míos. Sentir que parece que la rueda trabajada con tanto esfuerzo empieza a girar. (Ojalá esta sensación se vuelva un continuo)
6.- Descubrir un tipo de conexión excepcional al preparar con alguien especial una exposición para Buenos Aires. Discutir de arte con él, de religión, de Cthulu, de tu Hamster. Lo mismo reír que filosofar lo mismo compartir nostalgias que tonterías. Visitar sitios, hacer planes.
7.- Las vacaciones con mi hermana mayor. Pasar tiempo con mis sobrinos. Reír, reír todo el rato.
8.- (*lo siento pero tengo que decirlo) Volver a sentir que tengo algo que contar. Volver a escribir.

EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2011
1.- Que mi familia siga unida, feliz y sana.
2.- Conservar a mi lado a aquellos amigos especiales que merecen la pena y me cuidan, y que hoy por hoy puedo contar con los dedos de una mano. Aprender a identificarlos. Estar a su lado, que me sientan ahí, cuidarles.
3.- Vivir por mi cuenta como nunca he hecho hasta ahora. Ganar autonomía.
4.- Trivializar más, reír más, hacer reír más. Disfrutar.
5.- No permitir que nadie se aproveche de mi inmerecidamente.
6.- Hacer mis proyectos, cada vez más míos; trabajar bien, en mi área, ganando para vivir honradamente.
7.- Confiar más, mereceidamente, no de forma ingenua. En mí, en otros. En la vida, el Universo y todo lo demás.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Piano, piano; si va lontano

Avisé de mi desaparición bajo toneladas de trabajo, y en efecto, haberlas, haylas. Pero es que una semana sin pasar por el blog ya se me hacía demasiado.
Por fin, hoy he conseguido acabar la jornada bien satisfecha. Y no sólo porque he llegado a casa a una hora decente para cenar, sino porque por fin se empiezan a ver resultados. Por fin tenemos las paredes empapeladas. Y es que estábamos sumidos en un par de agendas de prensa, preestrenos, pases, viajes, copias danzando por el territorio nacional, subtitulados, protocolo con las butacas del preestreno, sobres, invitaciones e invitados, facturas y demás pajas mentales que parecía no tener fondo.
Pero es que a mi me encantan los líos. A mi la gente me dice que por qué me gusta la producción. Yo que sé. Ya no es solo la capacidad de hacer que las cosas salgan, que es de lo más gratificante, aunque siempre se dice que no está reconocido...
Es que no entiendo cómo no me iba a gustar. Aunque sólo fuese por entretenimiento: ir resolviendo asuntos te deja una sensación similar a cuando encuentras la cadena del collar jodidamente enredada y no paras hasta que la desenredas y la miras extasiado. Por esos instantes es por los que merece la pena.
Mañana salgo de viaje. Visitamos Pamplona y Bilbao, y pasado mañana volvemos a Madrid. Estoy bastante tranquila porque ya está todo cerrado y yo no tengo casi trabajo de campo allí, así que avanzaré oficina en los ratos libres.
Nunca he estado en el País Vasco y me hace una ilusión especial ir por fin al lugar del que viene mi nombre y que fue patria de parte de mi familia. Es una ilusión absurda, pero ridículamente adulta. Hay algo de solemne para mi en ello.
Mi hermana se va a China el día 13 y la voy a echar muchísimo de menos. Y apenas saco tiempo para verla. Y mi amiga La Vaga se irá a Leizpig a finales de mes. No tengo ninguna gana de que se acabe el curro, estoy feliz con todo como está ahora. No se yo muy bien que voy a hacer yo sin ellas, ni sin curro, cuando llegue el momento.
Pero en realidad ahora mismo no me importa. Me encanta saber que las tengo aquí al lado. Me encanta trabajar con quien trabajo -para quien trabajo llamadlo como queráis-. Aprendo algo nuevo cada rato. Y las cosas, al final, salen. Ahora mismo estoy tan tranquila que no me importa demasiado lo que venga, ya me ocuparé... Piano, piano; si va lontano. Ya las echaré de menos cuando falten. Los huecos de los árboles, que decía hace un mes...
Simplemente hay algo que me dice "disfrútalo mientras dure". Abro fuerte los ojos para retenerlo todo y respiro profundo. Ya se que siempre digo lo mismo, pero es que... Carpe Diem. Poco a poco, una cosa detrás de la otra. Constancia, que las cosas salen. Y viviendo intensamente...

jueves, 26 de agosto de 2010

Metiendo las narices...

Pues ayer curiosamente me llamaron para un trabajillo, que na, serán 15 días, en una productora de cine. Os lo cuento porque me dijo el productor que iba a tener que currar mucho, y si ya en la industria se curra mucho, supongo que eso sera mucho, mucho. Así que me perderéis un poco de vista, yo y mis continuas quejas del mercado laboral...
Trataré de dejarme ver por aquí y por allá porque llega septiembre y con ello más y más proyectos...
Voy a aprender un huevo trabajando para este productor, me encanta su trabajo y su forma de ver el cine. Y a ver si hay suerte y es una oportunidad para meter la naricilla donde yo quiero. Estoy muuuyyy ilusionada hoy pero, que le vamos a hacer, estoy sosa a la hora de escribir porque estoy medio frita, que ayer acabé demasiado tarde de escuchar norteñas en casa de mi amigo Mexicano. Y luego no había quien me durmiese. Qué risas nos echamos. Aquí os dejo con Paquita la del Barrio, con una canción que creo que a todas nos recordará a alguien concreto... Gandes experiencias vitales, que pasan una vez y no más, gracias al cielo.
Aunque me temo que ayer entre tintos esto tendría más gracia...

viernes, 30 de julio de 2010

Sigo viva

Hoy me he marchado a la montaña sola. A perderme. Ni siquiera me encontraban las ondas de mi compañía telefónica. Era una ruta que ya conocía, pero que nunca había hecho ni entera ni sola. Siempre nos quedábamos en el primer llano paradisíaco que encontrábamos.

Hoy iba sola. He pasado de largo por la orilla donde solíamos quedarnos a descansar y he seguido río arriba. Mientras más avanzaba, mas se perdía la senda entre la maleza y los helechos; hasta acabarse en un tronco caído que hacía las veces de puente para cruzar el río. Aunque la corteza retumbaba como un tren a cada paso que daba, me ha permitido llegar al otro lado, donde un par de saltos me han permitido llegar a este lugar tan idílico de la foto. Es una foto de móvil bastante ñapas -como todas las de est post-, como comprenderéis el lugar daba mucho más de sí. Desde la roca que véis en la esquina inferior izquierda podía uno saltar al agua, que tenía cerca de metro ochenta de profundidad. Cerca había cascaditas bajo las que me he sentado para sentir la corriente en los hombros. En los pies, en la espalda. Me he tirado un rato al sol, he comido algo y he seguido la marcha río arriba, casi abriendo senda, hasta que he llegado a una de las nacientes del río. Ahí me he parado, que se hacía tarde, tenía que regresar y estaba sola. Me encanta ver cómo sale agua de las rocas, como si nada. Pienso en la cueva que hay detrás, en el río que la recorre, en si podría estar bajándomela con una cuerda y un arnés. Y todo eso por unos chorros de agua naciendo de unas rocas plagadas de musgo.

Siempre falta algo. O alguien. Es curioso cómo mi cabeza tiende a ver qué es lo que falta, en vez de ver lo que hay. Es curioso cómo percibo mejor lo que no veo que lo que veo. En general, me pasa con las personas. Cuando veo algo hermoso, pienso: "ojalá pudiese enseñarle esto a X". Pero con las necesidades cubiertas, me ocurre igual. Solo veo lo que me queda por cubrir.

Cuando más me pasa, es cuando algo me hace sentir plena. Por ejemplo, hace unos días, mirando el atardecer desde los acantilados de Cuerres, sentía que no necesitaba nada más en el mundo. Sólo estar allí, escuchando la rompiente a yoquesé cuántos metros bajo mis pies colgantes de la roca, con la brisa fresca en la cara y las piernas. Hasta que en una punzada piensas en todo y todos los que son importantes aún para tí, y te replanteas si verdaderamente no necesitas nada más en el mundo.
Es algo que he estado pensando esta tarde cuando ya había emprendido el camino de regreso. Entre los tramos de río y de sendero había árboles tan viejos que parecían Ents, algunos parecía que se iban a echar a andar y a hablar de un momento a otro.

Tal vez lo más curioso de algunos de ellos es que estaban completamente huecos por dentro. Tenían unos boquetes tan grandes que era impresionate que las ramas tuviesen un follaje tan frondoso. Parecía increíle que siguiesen tan, tan vivos. Algunos, como el que os muestro, podrían albergar varias personas dentro. Ese debía tener un hueco como de dos metros de altura y casi uno de ancho.

Ahora, con perspectiva, pienso que lo que hacía excepcionales esos árboles eran precisamente esos enormes boquetes. Sin ellos, los árboles no serían TAN apasionantes. Tal vez sea así de simple. Tal vez sea el vacío -ese hueco enorme, que hace patente que algo falta, a pesar del que se sigue luchando por demostrar que aún se está muy vivo- lo que nos hace, de verdad, excepcionales.

martes, 27 de julio de 2010

...y el resto es tierra conquistada

Doce días llevo ya sin pasar por aquí. Poco después de mi último post vinieron momentos difíciles. Mucho. Quiero decir, aún más. De esos que no pueden contarse porque ni siquiera se comprenden.
Sin saber muy bien cómo, llegué hasta el día 21. Abandoné Madrid y puse rumbo al norte.

Ahora estoy en una habitación azul, en una segunda planta de una casa de una aldea perdida, con los Picos de Europa al sur y el Cantábrico al norte, tras seis días tan intensos como sanadores. Os puedo salpicar unos pocos recuerdos, pero aún así sería tópico. No me quiero olvidar de los acantilados, de las cabras perfiladas entre la montaña y el cielo como posando para un chroma key, del atardecer desde la casa abandonada a lo alto de una colina, de la ruta de las playas, del pescaero, de los reflejos en el agua de la orilla de Cudillero, de la subida al picu, de cómo respira el mar a través de la tierra en los bufones de Llanes, de la malaquita en las profundidades de aquella cueva -llena del agua vaporizada de la rompiente del mar- iluminada por los haces de luz marcados entre las rocas...

Y es que los mejores recuerdos es difícil guardarlos en jpg.

P.s.-La imagen es del móvil de La Vaga, del primer día de nuestro particular "Camino de Pelayo".

domingo, 6 de junio de 2010

Limpieza

Hay veces que despierto con un inusual deseo de hacer limpieza. No tanto de pasar la escoba, que lo hice ayer.

Simplemente tengo ganas de hacer un backup de todo lo que tengo en la memoria. Dejar algo de espacio para cosas nuevas. Empezar de cero. Como una bulímica de recuerdos: vomitar, sentir las arcadas, tirar de la cadena, perder, olvidar, sudar, llorar. Y después irme a la cocina a sacar de la nevera una deliciosa tarta de queso coronada con confitura de frutas del bosque.
Empiezo por la habitación, ya que por mucho que meta los dedos no llego al cerebro. Ropa, sábanas, decoración, escoba. Sigo por mi propio cuerpo: ducha, suavizante, crema, pinzas y laca de uñas. Ropa nueva.

No consigo nada, pero todo el mundo me dice que estoy guapísima.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Dionisio y las gordas de Fellini

Estar sola es un ejercicio para mi. En realidad lo sabía desde hace casi una década, pero ejercer siempre exige más que pensar. Cada vez más, pienso que mejor sola. Creo que es lo único, y lo primero, que puedo aprender a manejar. Aprender, sí, porque no se hacerlo. Todo lo que me cuesta compartir con mi gente lo malo, no se aproxima a cuánto me cuesta no compartir lo bueno con alguien. Más o menos especial. No importa. En realidad ese es el problema. Esa parte de mis entrañas que me lleva a querer compartir lo bueno con quien sea, lo merezca o no, lo quiera o no... Pero compartirlo. Lo malo...
Cuando recibí la información de que hoy se iniciaba una nueva expo en la FNAC de Callao con trabajos de Mary Ellen Mark desde la época de Fellini hasta hace apenas un lustro mis entrañas me llevaron a querer compartirlo con alguien. "Y una mierda, vete sola, pasa de ellos, de todos, disfruta de ti".
Así que esta mañana, entre mi revisión médica y la comida con mi hermano, me pasé por el fórum de la FNAC a ver qué había en la expo De Fellini a Tim Burton. Es una exposición muy modesta, montada con imágenes en blanco y negro. En general, son imágenes bastante formalitas, aunque un par de ellas las tendría en casa: una típica "gorda" de un burdel de Fellini, de esas que ponía derrengadas, tirada en el suelo como un balón viejo a medio desinflar. Y, junto a ella, toda divina en sus ropajes, un par de operarios dipsonían una escalera de tijera hecha de madera. Y claro, no puedo evitar pensar qué dirían ahora los sindicatos. No puedo evitar pensar, mientras paso a las imágenes de Buñuel y Truffaut, cómo se hacía el cine entonces y cómo se hace ahora. Desde mi perspectiva actual, cada vez más centrada en los nuevos medios y en la financiación, noto que hay veces que se me olvida qué es el cine. Y allí, paseando entre mitos, a mi me viene a la cabeza cuánto puede llegar a perder el oficio cinematográfico cuando sólo vemos cifras, temas legales o audiencias. Me gusta recordar, imaginar tal vez, cómo se hacían las películas entonces. Sería casi un circo.
Una escena de cama. Un hombre desnudo encima de una mujer, apenas cubiertos por la sábana. Están semiabrazados todavía. Pero no, no se quieren, están en un plató. Tirando de los dos extremos de la cama hay dos operarios. Trasladan la cama, arrastrándola hacia la izquierda del encuadre no sin cierto esfuerzo.
Todo es mentira en el cine. Y el trabajo del actor, en su mundo, es hacer una máscara con su propia piel, haciendo veraz la farsa.
Como decía, es casi un circo.
En estas estaba cuando un hombre con acento extranjero, de unos 50 y tantos años, con un bolsito y un libro recién comprado, se me acercó pidiéndome un boli. Le gustaba una de las imágenes, y quería apuntar el título. Empezamos a charlar de nada, a hablar de las fotografías, de países diferentes, de culturas. Sin saber muy bien cuándo ni cómo, sacó de su bolsa una pequeña máscara escuplida en barro claro.

"¿Adivinas de qué país soy?", me dijo. Y me dio la mascarita. La miré anonadada, pensando que parecía entre griega y asiria, y así le dije.
Él: "te quiero hacer este regalo"
Yo esbocé media sonrisa sin saber si fiarme o no. Me preguntó mi nombre, lo escribió en el anverso, y firmó con sus iniciales. Y por fin el boli volvió a mi bolso.
Por supuesto, mi nuevo amigo resultó ser griego. "Enhorabuena, de premio, te invito a un café". Tal vez porque no se estar sola, que es lo que yo iba a hacer esta mañana, tal vez porque me inquieta saber qué mueve a una persona así, tal vez porque estoy loca, tal vez porque confío demasiado en la vida, o porque quiero descubrir por mi misma que hay que desconfiar de las personas por principio y no creermelo porque me lo han dicho siempre... Tal vez porque creo que nunca sabes de donde puedes sacar algo enriquecedor... Tal vez por mil talveces, le llevé hasta el starbucks de Callao.
Él se tomo un Latte Macchiato y yo un Capuccino. Me habló de la Pascua Ortodoxa, del perdón, de cómo las buenas acciones al final revierten sobre uno mismo en bondades, del budismo y de la muerte de su hermano más amado, hace cinco años, de cáncer de estómago. "Nunca fumó y tampoco bebía", aseguró, sin explicarse aún cómo podría haber sido aquello. Qué profundas eran las arrugas de sus ojos entonces.
Sacó de su bolsa un pequeño paquete de fotos, y me enseñó imágenes de la boda de su sobrina, de su familia, de sus amigas españolas visitando su casa en una islita griega. Me enseñó sus trabajos, porque es artista plástico y esculpe con diversas técnicas. "El arte me da para comer, pero no 'manjiares', claro". Me dijo que si algún día quería conocer Grecia, me dejaba su casa por la cara, siempre y cuando él no estuviese ocupándola, claro, porque viajaba mucho y la casa tan bonita estaba sola mucho tiempo.

Yo no se si Dionisio, "el Baco griego", como le dije cuando me intentó explicar en su trastabillado castellano de dónde venía su nombre, estaba loco o cuerdo. Yo no se si quería timarme. Yo no se qué esperaba, él dijo que simplemente "absorber cultura". Yo no se nada, pero él mismo me dijo que entendía que no me causase demasiada confianza la situación, y, sin más, me dijo que si otro día quería charlar, se lo dijese. Le dije que ya vería, y cogí su número de teléfono. Ni intentó tener el mío.

Se dio la vuelta con una sonrisa y levantó una mano, sin acercarse a despedirse, ni en un amago siquiera. Me deseó suerte en la vida y se fue, con las manos en los bolsillos, por la calle Preciados de nuevo.

---
p.s.- Las imágenes son un extracto de la exposición, de Apocalypse Now, y quienes veis son Marlon Brando y Coppola, en las dos primeras... Y los locos de "Alguien voló...", en la última. Esa mirada de Jack Nicholson...

domingo, 4 de octubre de 2009

Claire Fisher

"Ese personaje es imposible. Nadie lo tiene tan claro tan joven. Bueno tú. Claire Fisher y tú." Eso me repitió A., cuando acabó de ver el último capítulo de Seex Feet Under. Ya me lo había dicho un par de veces, y nunca supe muy bien cómo sentirme al respecto. He de reconocer que Claire siempre fue el personaje que mejor entendí de toda la serie -sobre todo en las dos últimas temporadas- y si mi hermana Zylgrin viese la serie -la adolescencia rebelde, el paso a la edad adulta, incluso algo de la relación con su madre- no se extrañaría en absoluto.
He de decir en mi defensa que ni lo tengo tan claro ni soy tan joven como Claire Fisher. Será estúpido, pero me encanta que, al final de la serie (spoiler va), arriesgue y se marche a perseguir su sueño.
El otro día a punto estuve de subirme a cantar encima de una mesa del curro. Tan aburrido, tan monótono, tan... Igual, oficina, desmotivante. Y yo con mi mundo interior, queriendo estallar, viva en otro sitio, resucitada en un universo paralelo en el que ni yo era yo ni el espacio era el que me rodeaba allí...

(escuchad la letra, no tiene desperdicio)

Desde que entré en el curro que tengo ahora, lo empecé a ver como lo hace Claire cuando entra de administrativa. En plan, "por favor que este personaje deje de perseguirme". Incluso alguna vez me vi a mi misma mirando a mis compañeros con desidida, just like her, y se repetía detrás de mi oreja derecha una gran frase que le dice a Claire uno de sus compañeros pringaos en sus primeros días de curro:
"¿Te crees que tu mierda no huele?"
Joder, no, yo no quiero ser así. Y Claire lo es. Y, mierda, a veces me descubro siéndolo. Para mi es un trabajo desmotivante y no aspiro a nada en él. Y alguna vez me he descubierto mirando a mis compañeras -luchando descaradamente por hacerse un hueco en la empresa- pensando "¿y de verdad queréis esto en vuestra vida?".
Entonces me vuelve la voz:
"¿Te crees que tu mierda no huele?"
Y dejan de darme pena, me esfuerzo en intentar entender que verdaderamente ellas desean estar ahí o, al menos, se conforman con ello. Les es suficiente.
Para mi no lo es. Y por eso me dan ganas de subirme a cantar en la mesa. Igual que a Claire.
Albergo la esperanza de que aún me falte un tiempo para pillarla. Técnicamente mi presente es su "momento the rainbow of her reasons", por lo que aún tengo unos cuantos capítulos para largarme a NY con una mano delante y una mano detrás. Y no hablo de irme físicamente, es un paralelismo metafórico. Hablo de arriesgar, de dejarlo todo, de perder el miedo, y perseguir mis sueños.


Y pensar eso -que todo llegará- es lo que me mantiene firme. El deseo, la esperanza, la impaciencia, la ambición, llamadlo como queráis.
Y por eso parece que lo tengo tan claro.
Pero es mentira. Cualquiera que comprenda bien a Claire Fisher entiende que su "determinación" es confusa: su vida es una continua búsqueda, experimentación: ensayo, error, ensayo, error, ensayo... Nunca un resultado positivo. Nunca tiene nada claro, nunca encuentra nada.
Simplemente sigue buscando.

martes, 24 de febrero de 2009

Momentos

Los momentos decisivos no existen. Cada momento es decisivo. Cada acción y cada omisión es determinante. El tiempo nos agarra por las solapas para que recordemos esto. Nos dice, ¡despierta! porque el tiempo permanece, pero nosotros pasamos de largo por él.
Cada momento es decisivo, y eso no debe paralizarnos. Hay veces que lo llaman coincidencias cósmicas, decía Einstein que la casualidad es la forma que tiene Dios de pasar desapercibido. Precisamente porque nos pasamos el 90% de la vida parados. Sin comprender que cada momento es determinante, por eso nos parece que las "decisiones decisivas" existen, pero no. Todas lo son, por definición. Si lo comprendiésemos en profundidad, tal vez cambiaríamos el mundo. Tal vez mereciese la pena. Un tío sabio, ese tal Albert. Cambió el mundo, a su forma.
Cada vez se me va más la cabeza. Cada vez olvido más, y lo detesto. Quiero recordar más. La vida al final son sólo recuerdos. Hay veces, cuando soy muy feliz, que cierro los ojos y me esfuerzo en pensar en ese momento, en decirme que tengo que recordarlo. Y a los dos días ya no lo reucerdo. No recuerdo la acción. Sólo que era feliz. Y luego recuerdo idioteces, como el nombre de Modigliani o el de Phillip Seymour Hoffman, que a MA siempre se le olvidan. Pero él recuerda las acciones, y también las omisiones, con precisión. Sabe por qué era feliz. Qué envidia me da.
Y diréis ¿qué le ha dado a esta? Cada cual tiene sus idioteces, yo cumplo 25 en unos días y sigo sin saber a dónde voy, si voy o me llevan, y me preocupa mirar atrás dentro de otros 25 años y ver que he desperdiciado tantos momentos decisivos... Y olvidarlos. Son mis idioteces y lo se con plena conciencia. Cuando cumpla 30 me volverá a pasar, supongo, y me reiré de haber estado preocupada por mi vida con sólo 25. De hecho es posible que mañana mismo me ria de este post.
Pero, no se, es que es increíble cómo pasa el tiempo, sin nada que decir... Hace más de seis años que no escribo, y eso que llevo dos ganándome la vida escribiendo.
Nada vuelve.