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lunes, 22 de febrero de 2010

Vidrieras sacrosexuales de Tolomelli

Cada vez que tengo un rato, echo un ojo a mis redes sociales. Puedo saber qué hace mi gente y, sobre todo, enterarme de propuestas interesantes. Si bien hace apenas unos días un colega publicaba un artículo en el que reflexionaba sobre las amenazas y censuras sufridas por el fotógrafo Antonio Bayona por una de sus series de fotografías, en concreto Circus Christi, hoy me he encontrado en mi muro las vidrieras del italiano Diego Tolomelli. Para muestra, un botón.



Sí, son transexuales.

Este caballero utiliza técnicas de arte sacro para hacer decoración hot y fetish. Creo que el tema del arte vitral no se nos escapa a nadie: algo en el románico, fundamentalmente en el gótico, y derivaciones posteriores. Pero siempre, al menos por estas latitudes, nos resulta referencial a los templos católicos de la Edad Media (por lo menos). Y es precisamente este cruce el que hace chocantes las imágenes, a la par de controvertidas. Este tipo de cruces, que por lo demás son bastante frecuentes en nuestra era -nihil novi sub sole- lo que pretenden es escandalizar. Y lo consiguen. Podéis ver imágenes más "incorrectas" aquí.

Ante esto, no son pocos quienes se llevan las manos a la cabeza pidiendo "respeto" a la tradición católica y argumentando incluso -!?- que nadie se mete con la religión musulmana (a lo que yo siempre respondo con "por qué crees que es eso" y suelo encontrarme contrarrespuestas que al final incluyen las palabras "yihad", "terrorismo", o "bombas", por desgracia, y nada sobre "representaciones animales y humanas en la religión musulmana", "evolución del arte occidental" o, simplemente, "represión político-religiosa de facto" y "libertad de expresión").


Cuando estuve viendo la expo de Bayona pensé eso, que cómo podía haber aún quienes se escandalizaban tanto por este tipo de arte y, de paso, que cómo podrían ser tan simples de ignorar que gracias a su reacción explícita la obra consigue parte de su propósito. Digo explícita porque creo que esa reacción se da un poco en todos los que hemos "mamado" nuestra cultura.

Por ejemplo, el "Beso de Judas" de Bayona me nació como una seta en el imaginario al ver "El beso" de Tolomelli. Cuando yo veo a Judas morreando a Cristo pienso "Uau" y no -sólo- por la técnica, sino por la ruptura de esquemas representativos que supone respecto al arte y cultura tradicionales, los de los libros, en los que he crecido. Por mucho que haya podido ver imágenes infinitamente más pornográficas, estas me producen un quiebro. Y precisamente para mi es eso lo que hace atractivas este tipo de representaciones. Porque me mueven. Porque, para mí, el arte de hoy en día tiene que moverte algo en las tripas. Hoy, no es sólo técnica. Es saber qué fibras tocar para generar reacciones. Y creo que eso no es nada sencillo en una sociedad sobreestimulada. No creo que sea cuestión de "respeto".

Por eso me gusta. Aunque, claro, tal vez todo se reduzca en parte a que yo podría hacerles un par de favores a los dos mozos de la vidriera si no fuese porque acabarían hechos añicos. Literalmente.

miércoles, 27 de enero de 2010

Qué tiene Sita que no tenga yo

Raras veces, cuando me (des)vivo entre mis Urgencias darias, algún destello me vuelve absolutamente hedonista y liviana. Así pasó hace algunas semanas, cuando por determinadas coincidencias astrales que no desmenuzaré llegó a mis ojos y oídos Sita sings the blues, una obra de una tal Nina Paley, que se ha dedicado a trabajar sobre el Ramayana y sobre su propia historia personal en una pieza de animación que resulta completamente rentable en la relación placer/tiempo invertido. Y, además, es Creative Commons.
Mi pasión por la estructura de los textos me está tentando a haceros un desgrane pormenorizado de alabanzas y reflexiones diversas sobre la película.
Sé que la narrativa de Sita no apunta nada nuevo, pero me resulta profundamente erótica(1). Sé que culturalmente Sita parece un Ramayana para principiantes, pero nunca he sido demasiado elitista. También sé que el contrapunto (contraposición, para quien no me pille) no es sino un recurso más del arte, pero me funciona. Y sé que el Creative Commons en cine puede resultar hipócrita porque hasta el más hippie del cine emplea recursos que no son CC porque son mejores que los productor "libres"... Pero adoro poder descargarme una película en buena calidad y ponérosla en mi blog si me apetece para que todos tengáis acceso a ella, y que así no necesitéis, como yo, llegar a coincidencias astrales no desmenuzables. Para muestra, un botón.


Una de las delicias narrativas que me gusta de la porpuesta de Sita es su capacidad para hablar de un sólo personaje a través de diferentes intérpretes. En el vídeo podéis intuir dos de los tipos de "diseños de producción" que emplea para narrar la historia. El mismo personaje y la misma trama se cuentan con varios diseños que se van alternando según qué parte de la historia cuenta, pero tú como espectador no te pierdes en absoluto. ¿Hasta qué punto permitiría esto una grabación en imagen real? El mismo personaje, con la misma edad, en el mismo sitio, interpretado por "diseños", o sea, por actores, diferentes. Muy atractivo.
Sita es, además, tremendamente sensual. La plástica de las imágenes es una delicia para los ojos y los blues que canta Sita lo son para los oídos. Es placer sensorial por el placer en sí mismo. Es una golosina.









Otra cuestión que me llama poderosamente la atención es la contraposición entre algo que casi se podría llamar ancestral, como la historia del Ramayana, y la narración mediante animación (en flash, de aspecto muy moderno), con una mezcla de imágenes de tintas planas con otras con más volumen o incluso recortes o imagen real tratada, el juego con los diferentes tratamientos de la perspectiva según el momento... Además, mete su historia personal (actual) en un estilo de animación más tradicional (menos "computadorizado").
Todo esto, lo narra con música blues, impepinable referencia a los años 20 y 50, al siglo XX en definitiva, y a la idea de la mujer en esa época. A mi este mare magnum me lleva a pensar sobre la identidad femenina, si tal cosa existe, y esos rasgos "diacrónicos" de género que sugiere Sita mediante la referencia a distintas eras de la concepción de la mujer mediante el uso de la técnica (plástica, animación, sonido, etc.). La espera, el deseo, la fidelidad (¿o no?), el rechazo, la soledad, la maternidad, el sacrificio.
Aunque sólo fuese por la reflexión, merecería la pena. Pero es que encima es bello de ver. Además, Nina Paley mete reflexiones en off de personajes extradiegéticos, lo que da más naturalidad a tus propias refleiones al respecto.


Supongo que intuís que podría seguir escribiendo durante horas sobre todo lo que encierra para mí Sita. Pero prefiero que invirtáis una hora y media viéndola que leyendo el resto de mis pajas mentales.
¡¡Vamos!!

(1) Hablo de la erótica de Sontag, claro: aprender a ver más, a oír más, a sentir más; en una época que prima la hiperabundancia y embota los sentidos mediante la saturación.

domingo, 13 de julio de 2008

Hoy no hablo de periodismo

Había empezado la entrada hablando de trabajo. Otra vez me tocaba currar este finde y éste otra mujer a muerto a manos de su ex pareja. Pero estoy cansada de hablar del trabajo. De pensar en el trabajo. Cansada del monotema "muerte(s) violenta(s) de la semana" cuando salgo a tomar una copa con mis amigos. No es que no me preocupen la violencia machista, los crímenes ideológicos o raciales o las reyertas entre chavales que tienen perpetuamente trece años (pavo) aunque hayan dado varias docenas de vueltas alrededor del sol a lo largo de su vida y que acaban a navajazos/tiros en la calle. Es que me gustaría poder contar otras cosas cuando me reúno con los colegas delante de una botella de ron (o de un(os) calimotxo(s) cuando no hay parné).

HOY NO QUIERO HABLAR DE PERIODISMO.

La semana pasada estuve trabajando en un festival de cine de auxiliar de producción. Fue un chasco enorme que tal vez cuente en otra ocasión (trabajo más de azafata que de producción y algún premio a mi parecer claramente tongado). Pero vi buenas pelis.

ASÍ QUE VOY A HABLAR DE LAS PELIS QUE HE VISTO QUE SON RECOMENDABLES PARA DESCARGA Y MÁS AHORA QUE COBRAN EL PUTO CANON POR CUALQUIER COSA

Muy recomendable es Born into brothels, traducida al castellano como "Los niños/chicos del barrio rojo" (yo lo traduciría como "Nacer entre burdeles", aunque creo que es un juego de palabras de to be born (nacer) con to bear, (aguantar, acarrerar) cuyo PP es también born). Para que no corráis diré que es estadounidense a medias y ganó un óscar.
Para espantaros del todo diré que es una peli India. Y de género documental. Un aplauso para los que siguen leyendo esto después de haber visto la palabra "docuemtental" (plas, plas). Lo normal en este país es huir ante el término como si se tratase de "The host".
Estos chavales sonrientes que véis en la foto bajo esa ristra de premios con letras blancas entre laureles son los hijos del barrio rojo de Calcuta. El barrio de las putas. Putas de cochambre, hijas de generaciones de putas, putas de nacimiento. Hijas prostituidas por sus madres años antes de que empezasen a desarrollar sus pechos. Hijos de la delincuencia. Los chavales de la foto juegan a ser fotógrafos (menudas fotos). Juegan a soñar ser algo en la vida. Ninguna escuela les acepta por ser del barrio rojo. Un documental esclarecedor en el que los niños toman la palabra muy a menudo. Agridulce. Con tacto, buen gusto, no se baña en la mierda, cuenta las cosas con una mirada dulce, que para mí es lo que hace especial la película. Relativamente ligero de ver (dentro de que el tema en sí es duro). Cortito (85 minutos). Zana Briski y Ross Kaufman, 2004.

Y por no alargar el post eternamente ya os iré contando en adelante más cosas que ver.