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domingo, 6 de septiembre de 2009

Zapateros, Salgados, Montescos y Capuletos

Todo empezó en primero de carrera. Apasionada por las letras, estudiaba periodismo a un nivel cuasienfermizo. Leía los periódicos, comparaba las noticias según las contaban distintos grupos, just for fun. Empezó por diversión, mas acabó como decepción: que El Mundo tratase de manipularme, vale, lo entiendo, era de derechas. Pero qu me intenten manipular los míos, en quienes confiaba...
Después empecé a analizar los titulares de lo que para nosotros era el periódico por excelencia, El País. A mirar su agenda setting, su forma de organizar la información, la redacción de sus periodistas. Después, empecé a prestar especial atención a distinguir entre qué contaban y qué no contaban (qué criterio seguían para confeccionar el diario). Aprendí que, desde el mometo en que empiezas a escribir, a contar, estás fijando la atención del lector en unos aspectos y no en otros. Parece obvio, pero descubriréis que no lo es tanto.
Descubrí que el periódico, mi periódico, también pretendía manipularme con sus formas. Me cabreé al ver que todo, absolutamente todo, eran intereses políticos y económicos. Que si no cuento esto (porque perjudica a esta empresa que tiene tanto porcentaje de las acciones del grupo), que si no cuento esto otro (por mi anunciante), que si esto no es para tanto (porque si no lo cuento el gobernante corrupto que lo ha hecho va a estar contento conmigo)...
Me cabreé tanto que dejé de leer los periódicos. ¡Yo!

A la mierda. Se acabó mi concepción ideadista de que sólo manipula la derecha porque la manipulación era contraria a los valores que (creía) defendía la izquierda. La izquierda también manipulaba, y para mi, más roja que la sangre como me dice siempre mi hermano Arthegarn, eso era inaceptable. No pensaba leerles ni una línea más. Fue mi particular "crisis de segundo", como decían algunos compañeros (rodeada de muchos compañeros de izquierda acríticos más papistas que el papa que pasaban de ver que la izquierda también tenía defectos, todo hay que decirlo).
Con el cambio de Gobierno, mi periódico pasó de ser un medio crítico con el poder a ser un medio servil hacia el Gobierno. Qué decepción, con mis 20 añitos, que el mundo no era como yo creía al entrar en la carrera. No existía un "periódico independiente de la mañana". La independencia jamás existiría, precisamente por lo que cuenta A. en su última entrada.
Sí, desde los 20 han pasado 5 años -e innumerables fatigas, como diría Jennifer Connelly- y hace tiempo ya que les perdoné la osadía de decepcionarme. Decidí que era mejor estar informada (procurando, eso si, mantener varias versiones) que permanecer en la ignorancia; sobre todo si cada vez que leía una noticia analizaba por qué esa persona/medio me estaba contando eso. Qué interés tenía. Así, no sólo conseguiría informarme, sino conocer la calaña con la que trataba. Sacaría el doble de información de cada noticia.

Os hago toda esta reflexión debido a un artículo que he leído esta mañana en mi periódico, bajo el título Donde dice digo... digo impuestos. Sorprendido me ha, en primera instancia: Un artículo en profundidad, bien escrito, documentado y con tono veraz sobre las desaveniencias de la "política" económica de Zapatero (lo siento chicos pero no puedo llamar Política sin comillas a lo que considero una falta considerable de planificación/objetivos a medio plazo). Uau, me dije, por fin, mi periódico despierta. Por fin hacen críticas a doble página al poder y van más allá de alguna crítica escondida en un artículo secundario para disimular un poco. "¡Por fin!", me dije, "¡este es mi periódico!"
Pero como suele decir mi madre poco dura la alegría en la casa del pobre. Las palabras "TDT de pago" vinieron a mi cabeza de forma ineludible.

Y ya que puedo hacer poco más, decidí hacer un post denunciando, a mi forma, la falta de independencia de los medios de información. Y su loable sutileza manipuladora, por supuesto.
Amigos, haré un resumen novelado y simplificado de la situación, por si alguien está perdido.

Cual Montesco y Capuleto, Mediapro y Prisa -grupo al que pertenece mi periódico- combaten en una guerra inagotable.
El Gobierno, cuyos logros siempre han ensalzado los miembros de la familia Capuleto -Prisa- ha favorecido, con la aprobación de la TDT de pago, los intereses de los Montesco -Mediapro- en el reino. La familia Capuleto a recogido el guante lanzado por la osadía del Gobernante y, mientras los Montesco loan la independencia del mandatario del Estado, los Capuleto han decidido vengar su infamia sacando a la luz aquello que antes acallaban: la crítica. Así, renace aquel lema que reza que la pluma hace más daño que la espada.


Hermosa novela que viene a decir que, si dañas los intereses de los Capuleto, los Capuleto van a por ti. Pasaría lo mismo con los Montesco, no lo duden. Una maravillosa forma de presionar a un Gobierno que no ha querido seguir los intereses de un grupo (otro día os explico los intereses que hay detrás de los de la TDT de pago, que haberlos haylos, of course).
Así que, amigos, una vez más vemos que incluso cuando un medio da signos de "independencia" respecto al poder al que suele adular, tiene una explicación matemática. El imperio de la lógica, amigos, siempre está ahí, esperándoles. Así que, estimados todos, cuando lean ustedes los papeles, por favor, no se dejen sorprender. Todo, absolutamente todo, responde a sus intereses. Infórmense, contrasten, lean la prensa extranjera si pueden, vayan a las fuentes de las fuentes de las fuentes. Se lo pido de corazón. Es abominable verlo así, lo se, pero desde mi pequeño atril seguiré defendiendo fastidiarles a ustedes toda la candorosa ingenuidad que pudiera quedarles respecto a esta aberración de sistema y de "división de poderes".
Lo siento, soy así de zorra.

viernes, 17 de julio de 2009

Mi declaración

No. No voy a hablar de hacienda. Sigo erre que erre con la crisis de valores y mi generación. Últimamente no paro de darle vueltas a la Revolución francesa. Y he concluido algo obvio: que somos herederos de la burguesía. Aceptando el reinado de la burguesía empezamos a definirnos a nosotros mismos según nuestra relación con la producción. Soy ingeniero. Soy periodista. Soy informático. Soy una puta de la información. Tiene parte de sentido, a mi modo de ver somos más lo que hacemos que lo que sentimos o decimos ser. Pero, planteándonoslo en serio, eso es algo MUY importante.
Tanto produces, tanto vales. Hablo de producción social, claro. Me explico, y ahí va el primer punto de mi declaración.
La producción ya no se mide materia o servicio creado en términos monetarios, sino sociales. Las medidas monetarias derivan, del "valor social". Ya no tiene que ver con fabricar útiles o dar servicios de valor económico a consecuencia de un trabajo concienzudo. La medición monetaria de la producción ahora la determina el impacto mediático/social del productor, útil o servicio. La producción social. En ese sentido digo lo de que tanto produces, tanto vales.
Las grandes máquinas de venta de la producción social son los medios de comunicación social. Hasta ahora había identificado los medios con la libertad. Desde que existe internet, cada vez más veo los medios como perpetuadores de un sistema social de clases. Como algo conservador, la agenda setting establece qué y quién es importante en nuestro mundo. Qué productos humanos merecen atención social y, por tanto, derivan en obtención de capital. Y discrimina todo lo que no atrae su atención. Yo estoy cansada del poder de la agenda setting y de lo que deriva de ella: que un "producto social" como JLo o David Beckham (o Íker Casillas, querido Arth) sea el modelo a seguir a nivel productivo. No creo que lo que hacemos (nuestro trabajo) pueda o deba dejar de definirnos, pero creo en la limitación de los ingresos derivados de la "producción social" de una persona.
Nos han acostumbrado a desear ser más ricos. A desear más y más para nosotros mismos. Y nos dijeron que aquello derivaba del esfuerzo, lo que no voy a entrar a valorar de nuevo. Creo en algunos principios liberales, por ejemplo, que la gente cuida menos los bienes comunes que los personales, y por eso no me parece mal la propiedad privada derivada del trabajo productivo (vamos, que hay cosas que me separan del comunismo utópico y que por eso creo en el esfuerzo a nivel individual con compensaciones personales).
Pero también creo que hay que poner un límite por arriba a los indecentemente ricos. Que, en un mundo sin gente indecentemente rica, el planeta y la humanidad serían drásticamente más sostenibles (y felices).
Tenemos que empezar a pensar en el consumo como acción de consumir, por obvio que parezca: Consumir, según la RAE, Destruir, extinguir. El consumismo excesivo destruye.
Habría que implantar algún tipo de ley que limitase el exceso de capital (no que lo gravase, sino que no lo permitiese) para evitar el hiperconsumo. Habría que prohibir el hiperconsumo individualista o, al menos, controlarlo mucho y muy bien. No sé cómo, ya lo pensaré. En la Revolución francesa se derramó mucha sangre por una serie de valores que hoy nos parecen fundamentales. ¿Qué tipo de humanidad queremos legar? ¿Qué generación queremos ser, cómo queremos que se recuerde nuestra era? ¿Como la era del consumismo insostenible y, además, deseado? Porque nosotros pasaremos, pero detrás vendrán más. ¿Queremos que de verdad la humanidad del futuro se base en la "producción social"? ¿No hay ninguna forma de poner algún límite por arriba que no sea descabellado ni cape la iniciativa pero que limite la remuneración tan desorbitada de la "producción social"?
Seguro que sí. Julio Verne decía que todo lo que un ser humano puede imaginar, otros lo pueden crear. Y yo puedo imaginar mucho.

sábado, 26 de julio de 2008

Crisis? What Crisis? (Por los veteranos)

Como bien sabe todo aquel suertudo que tiene tiempo para ver Caiga Quien Caiga con cierta asiduidad, este es el disco preferido de nuestro presidente, ZP. La banda es Supertramp.
A mí lo de Supertramp me recuerda a un personaje de un libro recomendable (Into the wild). Lo de crisis ya no se a qué me recuerda. Últimamente a despidos injustificados a palas.

Hoy me quiero centrar en el despido de cerca del 40% de los redactores del semanario en el que trabajo. Y digo redactores. Acorde a los parámetros que establece el periódico me parece que las cerca de 16 cabeceras locales que lleva el grupo en Madrid van a estar llevadas por, como mucho, dos redactores. El resto, pues serán becarios y "ayudantes de redacción", que es un puesto absurdo, como su propio nombre indica, porque si un redactor necesita un ayudante de redacción yo no le llamaría "redactor". Puede necesitar un documentalista, vale. Pero un ayudante de redacción es un redactor pero que echa las miusmas o más horas y cobra menos. Eso todo el mundo lo sabe.

El caso es que no se si os hacéis una idea de lo que supone que echen a cerca del 40% de la plantilla. Yo pensaba, de hecho estaba convencida, de que echarían a dos o como mucho tres personas, después de que hace unas semanas echaran a una de mis compañeras también de forma improcedente. Bien, esta semana han echado al menos a seis redactores. La semana pasada también estuvieron echando a gente, pero de otros departamentes. La semana que viene toca fotografía y maquetación, creo. Con cuentagotas, los cabrones. Cuentagotas, sí, para ir contando las gotas de la tortura china que supone esto para los que trabajamos (trabajamos? trabajan?) allí. Hablaré de redacción porque son obviamente los más cercanos a mí.

Para empezar han echado a una de mis mejores amigas, a la que llamaré Cherre, con la que me consta que su jefa directa estaba encantada y que curraba todo lo que hubiera que currar sin poner mala cara. En realidad no es echarla, es no renovarle el contrato. Hace quince días le habían dicho que le iban a renovar, que no se preocupase. Gracias a dios es joven y se puede permitir cierta movilidad. Sigue siendo una putada, porque obviamente después de aquellas noticias y de llevar casi un año en el medio había hecho sus planes.

Han echado a todas las redactoras con hijos. De hecho a una de ellas, que llamaré La Alegría de la Huerta por razones obvias, la han echado durante su permiso de maternidad (se reincorporaba ahora). Siempre he oído comentar por lo bajinis que si las madres tal que si las madres cual que si no echan horas. En concreto de una de ellas pienso que francamente el medio se la pierde porque era de las pocas personas que de vez en cuando sacaba temas propios. Una de ellas dice que de momento lo deja, que se pone a dar clases o lo que sea. También tiene una familia que mantener. También han echado a dos redactores con los que he tenido menos contacto, pero que a mí me han ayudado. Cervantes siempre tenía un número cuando se lo pedías y Laforet siempre te pasaba temas cuando le llegaba algo que creía que te podía interesar.

A lo que voy es que han echado a absolutamente todos los redactores veteranos. Me encantaría recoger vuestras opiniones sobre una redaccion supuestamente periodística en la que nadie supera los 30 años. Yo tengo 24, queiro decir, no tengo nada en contra de la gente joven, al contrario. Pero creo que todo tiene un proceso y que, en tu trabajo, tienes que contar con alguien que sepa más que tú. Mucho más que tú. Con gente de esa con 15 años de experiencia. Gente que ha pasado por varios medios, varias etapas, varios gobiernos. Creo que los jóvenes podemos aportar esfuerzo y ganas, y creo que más que nuestros veteranos; pero también creo que se evoluciona muchííísimo más despacio sin veteranos. O que incluso no se evoluciona porque no tienes nadie a quien admirar (quiero decir cerca, no me vale que alguien admire a Grijelmo, todo el mundo que empieza en este mundillo debería adorar a ese hombre un par de veces en semana). Nadie que aporte serenidad. Coño, y dignidad, por qué no decirlo. Los jóvenes como somos jóvenes nos vendemos por tres duros cuando valemos por lo menos 25 pesetas como la partida a la maquinita. Hablar con veteranos nos hincha la vena del cuello y saca a relucir nuestra dignidad obrera. No es malo decir que sabemos menos, hemos cometido menos errores que por tanto nos quedan por comoter, hay ideas que no se nos pueden ocurrir solos. Creo que es un error dejar en una redacción una media de edad taaaan baja. Sólo puede salir un periódico echo deprisa (que los jóvenes queremos hacer mucho y lo hacemos muy rápidamente y no dejamos que las cosas reposen) y con desconocimiento.

Y mientras yo necesito dos trabajos y currar uno de cada dos fines de semana para poder llegar apenas a mileurista. Y se me hincha la vena del cuello de rabia e impotencia. De dignidad. De que yo, por ser joven, acepte trabajos tan mal pagados, en los que dejan en la calle a los veteranos precisamente porque los pipiolos cobramos menos. JODER, detrás de cada uno de estos despidos hay una familia. Quiero decir hijos, hipoteca. Lo de que haya una familia es bueno, si no a ver donde se refugiaba uno.

Todas mis amigas en la redacción, salvo dos, se han ido. No dudo que a mi me echen la semana que viene o a la vuelta del verano. Esté en el medio que esté, las echaré de menos los martes. Todas saben por qué.