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miércoles, 1 de febrero de 2012

Pues va a ser que sí...


Y sin ni una gotitica de sangre de Sierra Leona

:D

lunes, 2 de enero de 2012

Pasar a la acción

Un amigo, de aquellos que se quedaron en Madrid, me ha recordado que los propósitos no valen nada si no se traducen en acciones. Sí, es obvio. Pero a mi se me olvida a veces.
Seré muy simple, pero con el cambio de año estoy pasando a la acción. Entre ayer y hoy he llevado a cabo una serie acciones, ninguna exenta de riesgo, para confrontar algunas de las apuestas más importantes para mi este año, tratando de fortalecer mi sentido de la honestidad, coherencia y capacidad de ser consecuente con lo que digo y hago. Para hacer tabla rasa, dejar las cosas claras, ir de frente y dejar de tener miedo a decir, a hacer, a pensar, a sentir.
Me quedo un poco con la sensación de haber puesto las cartas sobre la mesa, y siento el riesgo de que podría perder mucho con los movimientos que he realizado.
Sin embargo, una parte de mi siente un enorme alivio de haberse enfrentado a todos esos miedos, porque ya no tengo esas cargas, ya las apuestas están hechas y deseo con todas mis fuerzas conseguir aquello por lo que he pujado. Y voy a seguir trabajando en ello, cuando merezca la pena, y a dejarlo ir, en los casos en los que descubra que no.
Tengo la esperanza de que puedo ganar muchísimo más de lo que puedo perder. Y creo que lo que puedo ganar merece la pena.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Assessing my life, 2011

Tras las rejas de los porches de las casas josefinas habitan estos días hinchados muñecos de nieve de plástico, impávidos renos de felpa tiñosa, catetos abetos con hojas de aguja sintéticas, papanoeles vestidos como nórdicos que anuncian Coca Cola. Aquí coexisten en su falta de contexto, recordándome a mi misma mi propio descontexto. Por mucho que el diciembre se disfrace de septiembre, el tiempo pasa, también aquí aunque aquí no haya ni frío, ni nieve, ni hielo, ni bufandas de lana gruesa, ni mazapán, ni turrón, ni jamón ni nada que se les parezca y por mucho que el planeta parezca dispuesto para que en Centroamérica se olvide que el tiempo pasa, que los años cambian, que el mundo envejece y que nada en esta vida es inmutable.
Acaba 2011 y, como cada año, para el día 17, toca escribirle la carta a los Reyes. ¡Yo! Republicana española federalista confesa. Pero, primero, toca evaluar el ya casi pasado 2011, lo que aquí os presento, como siempre, con referencia a mi carta del año pasado. Pronto parto hacia La Habana, Cuba es Cuba, así que mi nivel de comunicación estará más que restringido. Así que, por ahora, aquí os dejo mis reflexiones, unos días antes de lo estipulado, por si feedbacks.
1.- No puedo dejar de estar feliz porque todos estén bien. Incluso ahora, que por primera vez falta Carmenchu, por mucho que llevara años ausente, se la echa de menos. Pero mi gente está bien, es lo más importante, y lo son más aún desde la distancia. Creo que somos una piña, y me siento mucho más “piñón” que hace un año. Pese a los kilómetros.
2.- Mis amigos, siguen ahí. Tuve una enorme decepción a principios de año, que no creo que olvide jamás, sobre todo a nivel profesional. Pero allí estuvieron mi hermano Arthegarn y mi chico, para remediarlo. Mis hermanos y mi mejor amiga se que siguen aquí, aunque no les vea. Y en Costa Rica estoy tratando de identificar amigos, colegas y compañeros en cajones diferentes de mis niveles de estima. A ver si no me lío, con tanto cambio.
3.- Jajajaja, esta es una de esas cosas que lees con perspectiva y piensas ¿No querías caldo? ¡Pues toma dos tazas!
4.- Pues yo creo que sí a todo. Tengo mis momentos “Dramaya”, pero desde luego en 2011 he reído, trivializado y hecho reír bastante más que en 2010.
5.- Aquí sigo fallando. No sé como evitarlo.
6.- Ha sido un año muy duro profesionalmente. Y, cuando decidí irme, empezaron a salir trabajos. Creo que, en al menos un 70%, he conseguido “vivir de lo mío”. En este momento, además, sí llevo mis propios proyectos, y me hace muy feliz. Verdaderamente para mi la realización profesional ayuda muchísimo a la estabilidad emocional y a la realización personal.
7.- Aquí cumplo más bien poco. Confío muchísimo menos en el 99% de la gente. Algo más en mi. Y muchísimo más en los míos. Pero, la verdad, no fiarme “del mundo”, en este momento, tampoco me agobia.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Mal de patria

Tal vez necesitamos vivir preocupados.
Cuando tu familia te quiere, tu pareja te adora y te cuida, tu jefe es una buena persona, te gusta tu trabajo, te ríes con tus amigas y puedes permitirte cenar fuera una o dos veces en semana... cuando todo va bien, vamos, siempre encuentras con qué fastidiarte.
Hace unas semanas que todo va bien aquí. Que estoy feliz, sin tregua. Y aún así, estoy triste.
Me duele España más que nunca. Me duelen mis amigos emigrando, otros que ya están fuera y no quieren volver jamás, los que me dicen que no se me ocurra volver; me duele ver previsiones que mandan el país a la mierda hasta dentro de cuatro o cinco años. Me duele pensar que, de verdad, a lo mejor estoy mejor aquí.
No.
No es eso.
Lo que me duele, de veras, es pensar que a lo mejor, en el futuro, voy a seguir estando mejor aquí. Pensar que no veo próximo el momento en que pueda ser buena hora para volver, porque cada vez va a peor.
Cada semana yo, en el correo de mi productora personal, recibo al menos un CV de un español dispuesto a venirse a trabajar a Costa Rica. Es una puta sangría aquello. Aún peor que cuando yo me vine, apostando por mi pareja, a este país tan loco. "Un año", pensé. ¿Ahora? Ahora no sé. El tiempo dirá.
Aquí todo va bien. No dan ganas de volverse.
Cuando todo va bien, duele aún más pensar que va "mejor" que allí, donde tengo mi alma. Porque, qué le voy a hacer, mis pensamientos estos días están más en España que nunca. Me falta España. De verdad deseo que el país mejore y tenga algo que ofrecerme per se. Porque me desgarra muchísimo tener a mi familia tan lejos. Es un vínculo demasiado fuerte. Me faltan. Mal de patria, lo llaman.
¿Mal de patria? Mi mal de patria es que me hace mal que España esté enferma.
No. Yo lo que tengo no es mal de patria.
El mal de patria está en España.
Yo lo que tengo es una rabia inmensa de que no se cure, la muy puta.
De que no sepa cómo parar de desangrarse.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Qué es de mi vida

Hola familia blogera.
Ante la insistencia de algunos de mis friends voy a hacer un update.
Sorry por estar missing pero aquí en el trópico nos tomamos las cosas con calma.
Yo no, así que voy a dejar de hablar en spanglish.
Aquí todo el mundo se sorprende de que llevando apenas dos meses viviendo en el país esté "haciendo cosas". Y digo yo, ¿esta gente ha probado a estar todo el día en su casa sin hacer nada de nada? No, thank you.
Como leísteis, agosto fue el mes de la nostalgia. El 5 de septiembre nació mi sobrina y la llamada desde España me pilló en una reunión. Cuando acabó, me metí en una cafetería Spoon donde ponen unos desayunos muy europeos y contacté con mi familia por skype. Se habían llevado el ordenador y un pintxo de interné para presentarme a la nena. Gorgeous.
Esa semana fue difícil.
Después empecé a tomarme las cosas con calma. Con calma, para mis estándares, claro.
En agosto empecé a trabajar con un productor de aquí en un proyecto documental que estaba a medio hacer. Como el proyecto está a medias, y dado el carácter documental, aún no puedo daros una premisa clara. Costa Rica está exportando pianistas de primer nivel a a las mejores escuelas de piano del mundo, hay un nivel pianístico increíble entre jóvenes y niños, y eso me llamó la atención, más en un país "en desarrollo" y tan pequeño. Pensé que podría haber una historia. El responsable es un pianista y maestro ruso que llegó aquí hace 18 años huyendo de una URSS descoyuntada, desorientada y sin un rublo en el bolsillo. Un pianista ruso, con lo que eso supone, de estructura, disciplina, competitividad... de carácter en definitiva. En el trópico. Y de lo que un puñado de chavales costarricense aprendieron de su figura. Y, por supuesto, él de ellos. De cómo viajan por todo el mundo dando conciertos, en Moscú, en París, en Nueva York, en Lituania... Hemos estado grabando con ellos y aún estamos empezando a producir el proyecto. De aquí a un mes espero tener algunos materiales y un plan en condiciones.
Gracias a una amiga, conocí a una directora costarricense casada con un guionista italiano que tenía en el bolsillo los bosquejos de lo que algún día podría ser una feature film. Nos hemos puesto a trabajar en ello. No puedo contar mucho, porque obviamente está protegido y tenemos una serie de claúsulas de confidencialidad que, en esta etapa del proyecto, no me permiten ir de bocachlancla por la vida. Pero, en general, puedo contaros que es una historia sobre género, indigenismo, privación de libertad y extrañamiento. Iba a decir que con tintes sociales, pero "tintes" me parece demasiado eufemístico. De momento me parece que la directora y yo hacemos un buen tándem.
Con todo esto en la espalda, pedí una plaza en un seminario de desarrollo de proyectos cinematográficos para productores profesionales en Miami. Con gran alegría, hace poco me comunicaron que tenía plaza y que, no sólo eso, sino que además nos otorgaban una beca completa, que cubre la estancia allí y la matrícula del taller. Me ilusioné muchísimo. Ahora estoy más tranquila, con más inquietud que ilusión, y con muchísimas cosas que preparar para intentar optar a más historias de este tipo e ir haciendo networking para coproducir la película.
Obviamente estos son procesos largos e inciertos, tanto el del documental como el de la película, y en un momento tan incipiente es más que probable que alguno de los proyectos muera por falta de financiación. Pero, en fin, la idea es trabajar para que eso no pase.
Voy a intentar dar algunas clases de producción audiovisual, pero parece que eso es más bien a medio plazo, por temas de agendas y programas. Ya tengo los contactos y las reuniones agendadas, simplemente es trabajar en ello e ir esperando a que se acomode todo en condiciones. Ojalá acabe de concretarse para el año entrante.
Por lo demás, mi chico y yo estamos bastante felices. Mi familia tica es encantadora y poco a poco voy tratando de encajarme aquí. Tengo una buena amiga que vive en esta ciudad y hemos conocido a una pareja de españoles simpatiquísimos que también van a estar por aquí al menos un año.
Veremos en qué queda esto, supongo que habrá altos y bajos, pero poco a poco. No puedo evitar echar de menos Madrid y a mi gente.

viernes, 29 de julio de 2011

Escenas Madrid - San José


Una chica colombiana, de 31 años, se sentó a mi lado en el avión en Barajas, mientras yo le daba a la nostalgia y ojeaba ese cielo del julio madrileño -ese azul grisáceo, uniforme, sin una gota de agua flotando- con un nudo en la garganta. Cuando me habló, no pude articular respuesta. Mas tarde me contaría que ella regresaba a su país tras cinco años. Iba al funeral de su padre.
(...)

Llegábamos, y yo veía desde lo alto el final de Los Andes, eternos.
El aeropuerto de Bogotá está plagado de policías-perro que guían canes que olisquean bolsas. No me tomé el café de Colombia que me había prometido para cuando pisase el país de García Márquez. Agarré mis maletas y me senté a esperar sin mirar a nadie, mimetizándome con la actitud reinante.
Cuando llegué a San José, a las once de la noche, pude sentir cómo el calor húmedo se agarraba a mis alvéolos para no soltarlos. Poco después, encontré que no encontré los 46 kilos de mi vida que había facturado en Barajas: se habrían perdido entre policías-perro-policía. Agarré mi equipaje de mano y pasé la aduana. Le busqué al otro lado de la cristalera, y ahí estaba. Señalé mis no-maletas para ejemplo de extrañamiento. Su madre llevaba una bienvenida en ramo, con rosas naranjas y rosas.
No sé cuánto tardamos en llegar a casa, pero sí que para mi aquel coche era una nave espacial aterrizando, alunizando, o el verbo que corresponda a 'simplemente cayendo sobre alguna roca espacial desconocida'.
Ahora estaba allí mi casa.

jueves, 21 de julio de 2011

Hogar

Cuando llegué a mi nuevo hogar, mi chico acababa de poner la wifi hacía a penas una semana, mientras perparaba la casa para mi llegada.

Hace ya varios meses, cuando este viaje era apenas una nube en mi cerebro y aún ni siquiera vivíamos juntos en Madrid, él me leyó un relato, que hasta anoche no había vuelto a mi mente desde hacía mucho.

El desierto, de Ray Bradbury (extracto)

Miraron la bebida de chocolate como si fuese la rara pintura de un museo. La malta escasearía durante años, en Marte.

Janice buscó en su cartera, sacó lentamente un sobre, y lo puso en el mostrador de mármol.

-Es una carta de Will. Vino en el cohete-correo hace dos días. Esto me decidió. No te lo dije. Quiero que la veas ahora. Vamos, lee.

Leonora sacudió el sobre, sacó la nota, y la leyó en voz alta.

«Querida Janice. Esta es nuestra casa si decides venir a Marte. Will.»

Leonora golpeó otra vez el sobre y una imagen a colores surgió en el dorso. Era la fotografía de una casa oscura, musgosa, antigua, de color castaño; una casa cómoda, con flores rojas y un cerco verde y fresco, y una enredadera velluda en el porche.

-¡Pero Janice!

-¿Qué?

-¡Es una fotografía de tu casa, aquí en la Tierra, aquí en la calle Elm!

-No. Mira.

Y miraron otra vez, juntas, y a ambos lados de la oscura y cómoda casa, y detrás de ella, había un escenario qué no era terrestre. El suelo era de un raro color violeta, y la hierba de un rojizo pálido, y el cielo brillaba como un diamante gris, y un extraño árbol torcido crecía a un costado, como una vieja con cristales en la cabeza canosa.

-Es la casa que Will construyó para mí -dijo Janice- en Marte. Ayuda mirarla. Todo el día de ayer, antes de decidirme, y cuando sentía más miedo, sacaba la fotografía y la miraba.

Las dos mujeres contemplaron la casa cómoda y oscura a noventa millones de kilómetros; familiar, pero extraña, vieja, pero nueva, con una, luz amarilla en la ventana del vestíbulo.

-Ese hombre, Will -dijo Leonora, moviendo la cabeza-, sabe lo que hace.

Terminaron las bebidas. Afuera una multitud desconocida iba de un lado a otro, y la «nieve» caía persistentemente en el cielo de verano.


Os invito a que lo leáis entero, merece la pena.

Dicho esto, sólo quería deciros cómo ha nombrado él la wifi de nuestro piso. Se llama "Casa Marciana".

domingo, 17 de julio de 2011

Mi madre

Hay veces que pensamos demasiado en la narrativa. Creo que nos ocurre a todos los que somos apasionados de las historias y de cómo se cuentan: que nos paramos a mirar con otros ojos la vida, buscándole una estructura, sabiendo que no la teme, y anhelando siempre ver desenlaces para comprender el hilo de lo que estamos viendo. Ahondando un poco, pienso a veces que no hay desenlaces, medito sobre el fin del relato como parte de la estructura y descubro que, en la realidad, los desenlaces son ficciones, porque siempre llevan a nuevos arranques.

Mi madre no puede llorar. Simplemente no le salen las lágrimas, sin saber por qué. Es imposible: aunque quiera llorar, no puede. El jueves, al despertarme, fui a la cocina a desayunar y la encontré tendiendo la ropa de una última lavadora con algunas cosas mías antes del viaje. Tras un par de minutos de conversación intrascendente, me dice que no llora porque no puede, porque estos días se acuerda de una canción de Serrat de cuando se casó con mi padre, y me recita:

Escapad gente tierna,
que esta tierra está enferma,
y no esperes mañana
lo que no te dio ayer,
que no hay nada que hacer.

(...)

Y si te toca llorar
es mejor frente al mar.

Si yo pudiera unirme
a un vuelo de palomas,
y atravesando lomas
dejar mi pueblo atrás,
juro por lo que fui
que me iría de aquí...

Y pienso que, por potentes que podamos a llegar a construir las historias, la realidad supera a la ficción casi siempre. Por mucho que carezca de estrucura y nunca lleguemos a comprenderla del todo.

Carpe diem.

martes, 3 de mayo de 2011

Bodas y despedidas

Resulta que ahora ha llegado el momento en el que todas se han vuelto locas y empiezan a casarse. Y resulta que entre bodas, despedidas y otros compromisos formales no doy abasto. He estado presupuestando y, pese a que acabo de empezar el mes, mi cuenta bancaria ya tiembla con lo que se le viene encima este mes. Y no me quejo, claro, ya se sabe que cuando se trata de mis amigas, a las que adoro, todo me parece poco. Y es que se casa mi hermana, mi Hermana, con la que me llevo apenas año y medio y quien, verdaderamente, es mi hermana-Hermana. Y una buena amiga del colegio, de un grupo de amigas con las que aún comparto amistad y que siempre están ahí cuando las necesitas. Y una gran amiga de la Universidad, tal vez la más lista del grupo, y no es poco que yo diga eso, de estas personas que te ponen los pies en la tierra cuando te hace falta. Cada una es completamente distinta a las otras.
Así que he estado echando cuentas y (ruinas aparte), de aquí a finales de julio, tengo exactamente tres fines de semana "libres". Y eso que la boda de junio me coincide con una fiesta a la que no quiero faltar casi bajo ningún concepto. Así que a ver cómo me apaño, porque uno de esos tres fines de semana que me quedan tendré que organizar una despedida, no de soltera, sino de viajera.
Qué cosas...

martes, 22 de marzo de 2011

Black holes and revelations

Últimamente tengo menos que contar, porque he estado dedicando mis esfuerzos a buscar un curro. Está la cosa muy complicada, pero de momento sobrevivo, aunque cada vez menos, la verdad.
Estoy bastante cansada ya de luchar contra los elementos. Parece que las matemáticas de la malaria están acabando de derrotarme. Y lo más jodido es que no hay hacia dónde ir.
Aún así, desde diciembre, cuando me mudé al piso en el que vivo ahora, he estado muy contenta viviendo en Madrid. Ha sido, pese a todo, una etapa buena. Mis compañeros de piso han resultado un alivio cuando las cosas daban asco. Me he acercado a un montón de gente nueva y, algunos de ellos, que casi siempre me dan buen rollo aunque a veces las cosas se les vengan encima.
Siempre pensé que las relaciones eran opuestas a la distancia, y parece increíble que ya hayan pasado los meses complicados y vaya a acabarse la distancia, y hayamos sobrevivido.
Aún así, estoy cansada. Estoy tomando una serie de decisiones importantes, de las que iréis sabiendo según vaya sacando el valor, pero que desde luego parecen irreversibles, y me dedico a pensar que estoy peligrosamente cerca del horizonte de sucesos, que es ese momento en el que la velocidad de escape es tan alta como la de la luz, por lo que nada escapa de la gravedad que todo lo absorbe. En realidad, aún no estoy en ese punto. Pero sé que está cerca, y sé que no puedo mirar qué hay dentro o detrás, porque no transmite nada que yo pueda captar desde fuera.
Y no es fácil.

martes, 25 de enero de 2011

Afila tu hacha

Una persona -de estas que poco a poco se convierten más amigos que en colleagues- me contó el otro día una "parábola" que yo desconocía.
Un leñador recibe el encargo de talar una exorbitante cantidad de árboles para el día siguiente. Empieza a trabajar todo el día, dando hachazos sin parar, hasta que se le hace de noche y, aún asi, parece que le será imposible llegar al cupo. Continúa trabajando hasta la exteuación sin ver que, con cada golpe, el hacha pierde filo. El leñador estaba demasiado centrado en que tenía que cortar árboles como pensar que tal vez debería detenerse, darse un tiempo de descanso y, mientras, afilar su hacha para que ésta cortase más con menos esfuerzo. Y que tal vez hubiese sido la única forma de llenar el cupo, y no sólo matarse a trabajar.
Mi amigo-compañero-de-trabajo me dijo que a veces me precipito a la hora de tomar decisiones. Y es verdad. Estoy tan liada solucionando los problemas que van surgiendo en cada producción que me cuesta parar y tomar perspectiva.
Esta mañana me he encontrado en mi bandeja de entrada una serie de emails que vaticinan conflictos generados por alguien que ha traicionado mi confianza.
Y, cuando iba a ponerme a intentar resolverlo, me ha resonado el la cabeza aquel consejo que él me dió: "antes de tomar cada decisión, párate y cuenta hasta diez. Afila tu hacha, Mujer del médico, y no habrá ningún árbol que se te resista".
Y, mientras me tomaba un café, he decidido escribir este post para intentar recordarlo siempre.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Carta a los reyes 2010

PEORES SENSACIONES DE 2010
1.- Sentir que estar muerto no puede ser tan malo, porque no puede ser tan doloroso. El 17 de julio de 2010. La incapacidad de formatear la memoria. Creer firmemente que en realidad no debe de doler tanto chocarse con la mediana de la autopista a 140. Odiarme. La sensación de irrealidad.
2.- Sentir que mi familia le quería más a él que a mi; que hablaban con él, no conmigo; que nadie respetaba mi decisión. Que me importase su aprobación.
3.- Verle sufriendo. Intentar estar cerca de él. Fracasar. Recordarle y recordar lo felices que fuimos, mucho tiempo. Echar de menos cosas. Ver fotos. Aprender a reconocer que tal vez podríamos haber sido felices juntos, pero que se acabó y no lo conseguimos. La rabia de saber con certeza que nunca más seremos felices juntos, que no puede ser ya más, que ya no me hace feliz, que es una putada, pero que lo que tuvimos es irrecuperable e irrepetible. Que se acabó, que yo no puedo seguir siendo feliz así, for reasons unknown, no soy ni seré lo que fui.
4.- Los lazos echados al otro lado del océano. No saber qué hacer, ni qué ser, para que él se diera cuenta de lo que tenía entre manos. La desconfianza. El miedo. La vulnerabilidad. La indignación. El orgullo. La falta de atención. La soledad. La soledad. La soledad. El miedo. Los saltos no dados por miedo a caer por el precipicio. La desconfianza. Mirarme al espejo y sentirme envejecida y cansada.
5.- Querer ser alguien para alguien, sin ver que yo era yo para mi. Las crisis de ansiedad.
6.- Ver a mi madre sufrir constantemente por mi ruptura y por mi, mirándome como si fuese un animalillo vulnerable.
7.- Perderme. Desorientarme y que cayesen la niebla y el Sol en la montaña. Qué susto.

MEJORES MOMENTOS DE 2010
1.- Bárbara y todo lo que aprendí de mi misma con ella. Reconocer mis derechos, y los de los demás. Limpiar la culpa. Quererme con mis errores y todo. Pasar de aprobaciones a parte de las mías propias, que bastante tengo. Posiblemente sea lo mejor que he sacado de este año.
2.- El Camino de Pelayo. Las caminatas, las playas, la marea que subió y no nos dejaba volver a la civilización, la montaña que subía a Torimbia, aquel atardecer en Barru, los acantilados de Cuerres, el cobijeru, la salsa de cabrales en el Pachu y lo bien que me come mi niña. La Vaga. Su comprensión. Nuestra complicidad para no juzgarnos. Pasear por Gijón pensando en quien había estado en Gijón... Llegar, tras la paliza de caminata y montaña, al pico Pienzu, y que la nube que me envolvía en la subida se dispersase como una cortina para dejarme ver los Picos de Europa a un lado, y el Atlántico y la costa de Llastres al otro. Bañarme absolutamente sola en un rincón paradisíaco del ríu Casañu. La paz que sentí al alcanzar la impresionate Llosa de Viango tras bajar desde el alto del Mazucu y sentarme sin más compañía que las montañas, los animales y el verde. No necesitar nada más en el mundo que respirar ese aire y beber ese agua que había cogido de la roca.
3.- Respetar muchísimo más mi gente. Ganar confianza.
4.- Volver a abrazarle. Volver a tenerle ahí. Todo lo que le quería en ese momento. Aprender a mirar lo mejor de la gente a la que quiero.
5.- Trabajar para un productor de cine excepcionalmente empático y didáctico. Aprender cada hora. Trabajar en lo que deseaba. El trabajo en la tele, aunque se truncara. Llevar mis propios proyectos. Que me contacten para que haga realidad los proyectos de otros, y poder elegir si quiero hacer sus proyectos míos. Sentir que parece que la rueda trabajada con tanto esfuerzo empieza a girar. (Ojalá esta sensación se vuelva un continuo)
6.- Descubrir un tipo de conexión excepcional al preparar con alguien especial una exposición para Buenos Aires. Discutir de arte con él, de religión, de Cthulu, de tu Hamster. Lo mismo reír que filosofar lo mismo compartir nostalgias que tonterías. Visitar sitios, hacer planes.
7.- Las vacaciones con mi hermana mayor. Pasar tiempo con mis sobrinos. Reír, reír todo el rato.
8.- (*lo siento pero tengo que decirlo) Volver a sentir que tengo algo que contar. Volver a escribir.

EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2011
1.- Que mi familia siga unida, feliz y sana.
2.- Conservar a mi lado a aquellos amigos especiales que merecen la pena y me cuidan, y que hoy por hoy puedo contar con los dedos de una mano. Aprender a identificarlos. Estar a su lado, que me sientan ahí, cuidarles.
3.- Vivir por mi cuenta como nunca he hecho hasta ahora. Ganar autonomía.
4.- Trivializar más, reír más, hacer reír más. Disfrutar.
5.- No permitir que nadie se aproveche de mi inmerecidamente.
6.- Hacer mis proyectos, cada vez más míos; trabajar bien, en mi área, ganando para vivir honradamente.
7.- Confiar más, mereceidamente, no de forma ingenua. En mí, en otros. En la vida, el Universo y todo lo demás.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Movie-das

Diez días después saco un ratico para daros señales de vida.
Para empezar os digo que sigo en la oficina. No se lo que durará esto, pero la verdad es que está todo tan en constante cambio (ahora sí, ahora no, y de nuevo ahora sí, ahora tal vez, ahora seguro, ahora no se) que ya paso de ponerme nerviosa porque como te de por darle vueltas a todo este curro puede acabar con los nervios de cualquiera.
Sobrevivimos al preestreno, a los vips, al sitting y a todo lo demás con bastante dignidad. Luego por fin se estrenó la peli y yo ayer empecé a ver los resultados de taquilla, que parece que se salvan los muebles, así que buen rollo. Después de eso, yo vine el viernes a la ofi (cesaba) a llevarme mis cosas y "liquidarme".
Mi jefe me dijo que estaba contento con la experiencia y que, por él, me quedaba. Y cuando vió mi nómina (mi liquidación), le pareció poco dinero y decidió pagarme más. Dijo que eso lo había estimado antes de saber nada de mi, que las cosas cambian, y decidió darme el doble. Rompió la nómina y mandó a que la gestoría hiciese otra nueva. Me quedé absolutamente flipada (estas cosas NO PASAN, es como para contarlo) y me creí más lo de que él quería que me quedase. Además creo que esto habla bastante de cómo es este tipo a nivel personal (normalmente te dan una palmadita, como mucho, las gracias si están que se salen, pero la gente no suele gratificarte cuando están contentos contigo). Así que happy.
Quedamos en hablar el martes (ayer) y, de momento, me quedo con él, ya veremos cuándo y por cuánto y cuándo cobro. Es todo muy precario todavía, cada tres horas cambia la cosa, pero de momento me mantengo aquí, o cerca, para los próximos proyectos que vayan surgiendo.
Me dice la secre de produ, que se está portando muy bien conmigo, que yo me agarre a la silla de la productora que ella no cree que falte mucho para que salgan cosas nuevas, y que tengo que permanecer aquí para estar en el momento apropiado en el lugar oportuno. Así que he decidido quedarme aquí, a riesgo de no invertir tiempo en buscar otras cosas... Suele decirse que quien no apuesta no gana... Creo que puede ser una buena inversión pero, como siempre que se toman decisiones, estoy un poco fuera de mi misma todo el día.
Así que aquí sigo, agarraíca a la silla y pensando que tal vez falte un pasito menos para empezar a afianzarme en lo que me gusta. Pero sin fiarme demasiado... En mi línea, vamos.
En una semana tendré bastante más que contaros. Calculo que para el día 22 ó 23 el sarao estará bastante claro. Hasta entonces no sabremos si esto cuaja o no...

martes, 15 de diciembre de 2009

Duele diciembre

Sí. Soy así de típica. De idiota. De simple, de poco original, de nostálgica, de ingenua. Lo soy. Soy de esas que repasa su vida cuando acaba el año y ve las luces de navidad por las calles. Que se plantea objetivos nuevos, aunque sabe que no tienen por qué cumplirse. De esas que nunca para de analizarse, aunque duela. Algo típica, algo idiota, algo masoca. Algo de todo, mucho de nada.

Este año duele diciembre. Jamás imaginé la magnitud de la tormenta que ya presagiaba en enero. Y, antes de escribir mi Carta a los Reyes de 2009, he hurgado en mi Carta de 2008. Para hacer balance. Para ver qué deseaba entonces. Para analizarme más, si cabe. Quienes me seguís hace tiempo sabéis que 2009 ha sido para mi especialmente duro. Vamos, que este año me costará escribir mi Carta a los Reyes, que será mi próximo post, por supuesto. Ahora, antes de eso, quería poner 7 respuestas reales a los 7 deseos que anhelaba el 17 de diciembre de 2008 (si os interesa, aquí tenéis la carta de 2008 en ventana paralela).
1.- Mi mayor deseo, el más importante, se ha cumplido sólo parcialmente, ya que una persona muy querida mía está luchando contra un cáncer siendo aún bastante joven. Pero sigo dando gracias por lo bien que estamos todos y, pese a todo, esto sube la nota media de mi 2009.
2.- Jaja. Qué equivocada estaba. Qué naive, qué triste me ponía saber que nunca sería una más allí. Qué idiota fui por no afrontar antes que jamás podría luchar contra las ventajas que daban a quienes entraban allí por máster.
3.- Promesa incumplida, como todos los años.
4.- Sí, claro, jaja, lo más gracioso es que verdaderamente creía que si me iba bien y me mantenía en el periódico podría haberlo hecho…
5.- Bueno, tanto como que se acabe la crisis… Lo dudo. Pero en fin… He aprendido a buscar horizontes nuevos pese a que haya crisis y comprendido que en realidad es nuestra propia cabeza y la obsesión con lo mal que nos va la vida lo que nos impide muchas veces salir adelante con nuevos proyectos. Así que sí, me he hecho capaz de buscar mis propios horizontes, contra viento y marea, que es de lo que iba la vaina.
6.- Pues nada, que siguen metiéndole una caña increíble. Pero él cada vez lo lleva mejor. Qué grande es.
7.- Bien, objetivamente este deseo se ha cumplido. Donde no hay relación, no hay injusticia. Looking at the bright side…

...

Uf. Ya está. No ha sido tan duro.

Vamos, a por el siguiente.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Aprendiendo, vol.III

Y sigo por donde iba. En el último mes, debo haber hecho como tres o cuatro entrevistas de trabajo. Obviamente no salió ninguna; de lo contrario, hubiera posteado.
Hace tiempo empecé a pensar que estoy perdiendo el tiempo en mi trabajo. Estoy echando nueve horas por 750 euros -sin seguridad social- en un sitio que está a hora y media de mi casa, que no es el trabajo de mi vida, en el que no tengo proyección (sólo habría opción a quedarme 6 meses o un año cobrando lo mismo y repito sin cotizar por lo que después no tendría paro, y después a la calle, seguro, porque el año que viene hay ERE y no estarán para contratitos) y que, además, empieza a cargarme de bastante más responsabilidad de la que correspondría a mi cargo y salario.
Me están cayendo muchísimos marrones a un nivel al que no deberían caerme, para empezar porque hablo inglés y aquí muchos de los jefes de división no saben ni utilizar la ese de la tercera persona del singular -en los verbos-, por no hablar de cambios de sintaxis (pf!) o conjugaciones...
Ha habido días de lluvia absoluta de marrones desde mi departamento (aunque muchos no eran competencia mía), lo que más o menos sobrellevo. Pero hacer además el trabajo de otros cuando estoy saturada con el mío pues me toca los pies (por lo que me pagan, y sin seguridad social).
Lo que yo quiero es desarrollar mis proyectos personales.
Así visto, parece lógico.
Hace dos meses, como apuntó acertadamente Laura en uno de sus comentarios a una entrada descubrí lo que NO quería.
Desde entonces, me he dedicado a reflexionar sobre lo que SÍ quiero.
Y lo que yo quiero es desarrollar mis propios proyectos. Hacer películas.
Así que me piro. Vence mi contrato el día 18 y, aunque me han pedido que renueve, no voy a hacerlo. No en las mismas condiciones, ni de coña, y sé que no pueden ofrecerme otras. Pero es que para estar como estoy me apunto a la vertiente "cajera del lidl" que proponen tanto Laura como Patri. Curro cerca de casa, cobro lo mismo, y tengo seguridad social. Y, mientras, desarrollo mis proyectos personales y busco trabajo.
He estado echando cuentas y tenía por ahí un dinero guardado del que voy a disponer hasta que encuentre otro medio remunerado de subsistencia, circunstancia que espero que se produzca de aquí a finales de febrero, y espero que se aproxime lo mas posible a "hacer películas". Para estar en algo que me distraiga de ese fin, me voy al lidl y persigo ese fin en horas extra. Pero no pienso dejar de perseguirlo.
En fin, parece que voy a echar toda la carne en el asador, a dejarme de gilipolleces y a intentar dedicarme a hacer películas. Cueste lo que cueste. Sé que va a doler, a desesperar, que no voy a poder tener un duro y que puede salir mal. Sé que me estoy metiendo en algo muy duro, que por si acaso 2009 no me había hecho ya bastante daño (que lo ha hecho, y mucho), voy a hacer que 2010 sea incluso más duro.


Pero para mi próximo (no)cumpleaños me quiero regalar la responsabilidad de estar luchando con todas mis fuerzas por una sola cosa. Que, en mi próximo no-cumpleaños, cumplo DIEZ años desde mis Sweet Sixteen. Es ahora o nunca. Luego no podré arriesgarme. Y no quiero estabilizarme en un trabajo "simplemente cómodo" antes de quemar todos los cartuchos.
Siempre me han dicho que el día que ponga todas mis fuerzas en algo lo conseguiré.
Siempre he dicho que el que la sigue la consigue, aunque sea por estadística.
Así que, con dos cojones y acojonada, en este mes de silencio he decidido echarle un pulso a mi vida. No permitir que sea ella quien me viva a mi y marque mi camino. He decidido tomar decisiones.
Cada narración tiene sus personajes. Para mi, los personajes pasivos sólo consiguen que se abandone la lectura, que no se entienda por qué actúan, dan sensación de no tener motivos ni bagaje, te dejan indiferente al final de la historia.
Y, joder, no pienso quedarme indiferente ante mi misma ante el final de mi propia historia. Quiero leer en mí un personaje memorable, aunque nadie más lo entienda.
Así que, en fin, como os anticipaba. En este mes de silencio todo ha ido como siempre: "bien, aprendiendo".

lunes, 23 de noviembre de 2009

Bien, aprendiendo

Que hasta La vaga haya posteado más que yo en el último mes me ha hecho despertar de golpe. Ayer cumplí un mes sin posts y esto no puede seguir así. Y mira que he pensado en vosotros y que tenía que contaros cosas... Pero entre el curro, el máster, rodajes y distris... Mal, mal, mal. Así que, copilefteando la iniciativa de mi hermano Arthegarn, os iré contando qué es de mi vida, que últimamente se ha traducido en mi beca de estudios, mi curro, el Ficod, cortos, festivales y teatro.
Pero empecemos por el tejado.
Hace aproximadamente un mes arrancó mi curso en Producción de Cine y Televisión, aquel para el que estaba becada y que iba a pillar con tantas ganas. No se si será porque está focalizado, pero por primera vez en muchos años siento que aprendo algo en clase. A veces más, a veces menos. Pero siempre algo.
La coordinadora de la diplomatura es nueva, pero maja. Nos da clase de vez en cuando, y gracias a ella he entendido por primera vez y de verdad cuáles son las funciones de cada uno en rodaje. También he visto que muchas cosas de gestión de equipo se hacen de verdad exactamente como yo las hago. Entiendanme, es gratificante ver que la intuición de una era acertada. Nos ha explicado todos y cada uno de los puestos que intervienen en el rodaje, desde los aclamados jefes de equipo hasta el último "meritorio de...", y a mi eso me ha servido a descubrir lo difusos que son los límites entre la ayudantía/auxiliación de dirección y la de producción. Nos ha explicado todos los procesos y quién es quién en ellos y a mi me ha puesto en claro todo el flujo de trabajo que ya intuía.
El curso me ha hecho plantearme lo poco que se de sonido, y cuestrionarme el por qué de si hice "comunicación audiovisual" jamás tuve una asignatura de sonido en condiciones. Qué vergüenza.
Por lo demás, las clases están estructuradas en pequeños bloques que dan diferente profestores especialistas en una materia, a modo de "seminarios" de profesionales.
Me impresionó que el profesor de "Empresa", al que en adelante me referiré como Gilderoy Lockhart por razones obvias (ese pelo...) se pusiese a contar todo aquiello que se supone que nadie te enseña. Para que os hagáis una idea, yo me refiero a él como "el profe de Chanchullos". Todo lo que está al borde de la ley, los trucos, las mañas... Un personaje: relativista moral, cínico y descarado, que en ocasiones se las da de naive pero que en general no dirime entre el bien y el mal como todos nosotros... Entre los compañeros ya existe la expresión "Ha hablado el pequeño (nombre de pila del profe de Chanchullos) que habita en ti".
La profesora de "Derecho", también conocida por algunos como "Dominatrix", es estupenda y me encanta su bloque temático: derechos de autor y contrataciones. El apelativo se lo adjudicó un compañero (¿lo soñaría?) dada la forma de ella de dar clase. Pero aquí estamos todos encantados, nos encanta que nos metan caña.
Pero con otros profesores no ha habido tanta suerte. Algunas clases han sido una pérdida de tiempo. No todo es magia.
Por fin me he leido la ley del cine. Y me estoy leyendo otras leyes relacionadas. En mi cabecita las cosas van estando cada vez mas limpias y claras.

Pero, sobre todo, tengo la sensación de que he encontrado el rumbo. De que ya no hay marcha atrás, que este es mi camimo y aquí me quedo.
Me encanta salir de clase y hablar con mis compañeros. Últimamente siento que encajo bien con los dos costarricenses, uno de los peruanos, y uno de los colombianos. Sé que con ellos (al menos con algunos) me puedo poner a hablar de presupeustación, de financación o de desarrollo de proyectos sin que me miren con cara de "¿me habé dejado la lavadora puesta?". Me gusta esa afinidad. Me gusta que hagamos pequeños cinefórums de cada cosa que vemos. Que sean críticos, que rasquen defectos en estructuras de guión, en localizaciones o en personajes que no hay quien se crea. Me gusta que podamos hablar con "pasión" del futuro audiovisual, postulando cada uno nuestros propias expectativas y "profecías" para el sector. Me gusta ver sus puntos de vista, hablar de "productos audiovisuales", me gusta que les guste discutir, debatir, que no sólo estudien el temario, sino que se lo cuestionen (nos lo cuestionemos) y quieran exprimir todo lo que puedan sacar de él en todos los ámbitos posibles y que además esa actitud la tengan ante la visda misma. Me gusta que sepan ser relativistas y que, como yo, jueguen a ser el abogado del diablo cada vez que abren la boca. Me gusta que estén en España arriesgando, luchando, siguiendo las directrices del Carpe Diem. Me contagian. Me motivan. Son el tipo de personas que yo esperaba encontrar en la Universidad y que no aparecieron (salvo un par de honrosas excepciones).
Y eso es lo que quiero decir cuando contesto "bien, aprendiendo" cada vez que me preguntáis qué tal me va el curso o cómo me trata la vida.
I'm dancing on my desktop.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Perder o perder

Ayer llovía con timidez en Pozuelo cuando llegué a la entrevista. Estaba a punto de entrar a hablar con uno de los directivos de una agencia de publicidad participada por un gran grupo audiovisual de este país. El salario que ofrecían era una mierda, lo sabía, y el sitio estaba lejos. Pero el trabajo estaba bien, de secretaria de producción; una forma, pienso yo, mucho más cómoda de pasar a ser “ayudante de” sin tener que pasar por la cadena parado-meritorio-auxiliar-parado-auxiliar-consuerteayudante que define esta profesión.

Él era un ejecutivo cuarentón en vaqueros y camisa oscura; yo representaba el papel de la jovencita ambiciosa y capaz a la que no le detiene un semáforo en rojo. Solté un par de inconveniencias, un par de tacos, y un par de reflexiones sobre la publicidad y la producción como forma de vida. Así le tanteaba. A veces reía con timidez. Él, no yo. Mi timidez más bien escasea cuando me las doy de segura. Otras veces, se sonreía escandalizado. Otras, las más, me miraba con curiosidad y juicio, mientras compartía conmigo su sabiduría. Yo, de esas, lo miraba con los ojos grandes de aprendiz, y empezaba cada frase con “a mi modo de ver”, “desde mi modesta experiencia” o “tal vez podría ser que”.Pasó a describirme el puesto. Prepro, prepro, prepro. Yo, a valorarlo. Es la mejor parte. Siempre lo he dicho. Yo: “prefiero la prepro, es la mejor fase”. Él: “Sí”. Yo: “La producción en set es bastante aburrida, mucho mejor antes, ir consiguiendo que salga todo”. Él: “Sí, en set, bueno, el set es un coñazo”. Yo “Sí. Yo siempre que he hecho bien mi trabajo en set me he aburrido. Si haces bien la prepro, en set te pasas el día fumando, bebiendo café y mirando el reloj entre escenas”. Él ser ríe y asiente con los ojos entrecerrados.

Suelta que mi perfil le interesa. Que por qué a mi me interesa la producción. Yo, que simplemente me gratifica ver que el trabajo sale, coordinar el equipo, conseguir que se avance. Él, que le gusta mi enfoque de la profesión. Yo que para cuándo sería. Él que la semana que viene.
Ya estaba hecho. Que me llamará para ver cómo entro y cuándo. Que seis meses e indefinido.
Pero…
Todo tiene un pero.
Caigo en que el horario coincide con mi beca Ibermedia. Nunca tuve el don de la ubicuidad. Si salgo de trabajar a las siete de Pozuelo, no podré estar a las siete en Príncipe Pío, recibiendo formación para trabajar en esto. No puedo coger el trabajo.
Pero…
No digo nada de horarios. Le alargo la mano. Mientras, él acerca la cara, yo “bueno dos besos”, él “lo siento” (mientras me toma el hombro para acercar su cara). Me marcho. Al coche. Atasco. Pienso. Atasco. Pienso. A las 19:00. A las 19.00.
Pero…
Atasco.
¿No es, acaso, la formación un medio para el trabajo? ¿No es “saltarse un paso” empezar a trabajar ya en esto? Mal salario. Publicidad. Horas extras. Pero es asomar mi naricilla profesional por fin por el lugar donde quería asomarla.
Atasco.
Perder mi beca Ibermedia o perder una oportunidad de trabajo en el campo que me gusta, un campo en el que las oportunidades escasean y en una gran empresa.
Perder o perder.
Atasco. Haga lo que haga voy a arrepentirme.
¿Qué hago?
Esperar. Esperar a que me llame y negociar el horario. Y tener paciencia. I know how to play, voy a negociar con el jefe de ventas de la agencia. Estoy perdida, con esta gente nunca se gana, y menos aún si te sacan 20 años.
Pero…
En fin, ya volverá la oportunidad si ha de hacerlo, en un año, dos, o los que sean menester. Me arrepentiré, pero de momento, por lo que he meditado, si he de elegir me quedo con la beca Ibermedia. Por fin va fluida la M40.
Pero...

Me quedo con la certeza de que da igual lo que decida. Haga lo que haga, me estaré equivocando.

martes, 28 de abril de 2009

Acabar es empezar

Hola a todos
Parece que la crisis ya me afecta de forma directa. La Final Boss del periódico para el que llevo casi dos años trabajando, por el que casi perdí la cena de nochebuena de 2008 al encontrarme yo trabajando en la cárcel de Soto del Real,me ha llamado hoy. Tienen que prescindir de gente, entre ellos de mi.
Sin dramatismos please.
Así que en breve cerraré mi otro blog, diariodeunaperiodistairremediable.blogspot.com, porque me temo que alguien le ha puesto ya remedio a lo irremediable. E iré trayendo aquí los posts que había en el otro blog. Volveré a ser fiel a misojosatravés de mis manos, ya que nada tiene remedio, ni yo, ni la crisis, ni el periodismo. Aquel blog lo abrí en época de crisis periodística, para intentar reírme de mi trabajo, para hacer terapia. Ahora se acabó. Y vuelvo a este. Como en todas las épocas turbulentas de la vida, escribiré más. Aunque no me paguen por ello. Aunque no se publique al día. Escribiré más.
Es posible, ya que ahora que me voy del periódico he agregado a algunos compañeros (ahora ex compañeros) del periódico al caralibro, que alguno de ellos llegue a estos blogs que he tratado de mantener de forma anónima. Sólo a algunos, selectos, de los que he aprendido y que he considerado gente limpia, justa y desinteresada. Creo que los cuento con los dedos de media mano. Y ya me da igual.
Acabar una etapa es empezar una nueva. Mañana tengo una entrevista de trabajo. Y además llevo 15 días colaborando en una productora de documentales donde aprendo a pasos agigantados, hago buenos contactos y last but not least evito el amuermamiento doméstico que supone estar en paro. Ya os iré contando. Con un poco de suerte, en dos meses abriré "diario de una productora irremediable". Quien sabe. A lo mejor ese tiene más recorrido.
Mañana tengo que llamar a decenas de pueblos a decir que ya no trabajo para el periódico. Ojalá todo fuese tan fácil como postearlo en el blog.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Cerrando etapas...

Muchos sabéis que llevo mucho tiempo ejerciendo dos trabajos.
Entré en el semanario en enero del año pasado, como colaboradora de sur, sin tener ni idea de nada (de cómo ser periodista, a lo que no te enseñan en la carrera no porque no sea algo que se pueda estudiar sino porque el plan de estudios empieza por serr un truño). Hice mis primeros pinitos en esto de la prensa escrita allí.
Seis meses después entré en el diario -en extrañas circunstancias y condiciones- en el que aún todavía trabajo. Tras dejar el semanario tres meses y medio por estar saturada de trabajo, volví. Allí estaban mis compañeras. Total, que en los últimos dos años he estado en ese semanario, más o menos presente, pero constante. Y en el diario, claro.
Y ahora me vuelvo a ir.
A pesar de que echasen a casi todas mis amigas del curro con el ERE de antes de verano, seguí allí, pero nunca fue lo mismo. Y cada vez tenía más trabajo en el diario, lo que es bueno, pero incompatible con trabajar por igual en el semanario.
Y me voy de nuevo.
Pero no me siento igual.
La vez anterior me fui triste, con ganas de volverme, de que algún día el semanario abriese una cabecera por mi zona para poder volver allí y asumir ese trabajo también.
Ahora no hay tristeza. Hay el vértigo normal que da tomar una decisión y apostar por algo (el diario) con firmeza. Antes deseaba volver algún día. Ahora deseo nunca necesitar -por dinero, por quedarme sin mi otro empleo- volver a allí.
Es tópico, pero es una despedida agridulce. Es como que mi "despertar periodístico" fue allí. No se si le pasa a todo el mundo con su primer empleo serio (esto es, que no es una beca ni ná mierdero en lo que no te dan responsabilidad sino simple explotación). Pero es que ha sido mi primer trabajo, mi primera vez, mi primera llamada a un gabinete de prensa exigiendo cosas, mis primeros reportajes verdaderamente leídos en la calle... Tal vez las primeras veces nunca se olviden. Ojalá.
Todo este circunloquio para un post en el que sólo quería decir "me voy", para que sepaís que, con sus pros y sus contras, me voy de allí y apostaré sólo por el diario. Y por llevar mis proyectos personales, si es que acabo de descubrir cuáles son. Algunos debéis flipar con esto, con la de tiempo que hace que pienso en irme.
Está decidido. Ayer se lo comuniqué a mi jefa. Que busquen a alguien, que no me voy de golpe, que les cubro hasta que lo encuentren, pero que me voy, cuanto antes, mejor.
Me quedo con la sensación de estar cerrando una etapa sin poder prever la posterior. Pero supongo que, siempre que tomas una decisión de calado en tu vida, será así. También es lo que hace la vida emocionante.
Lo mismo en dos meses estoy currando en un macdonalds. Es el sino del periodismo, en fin.

martes, 2 de septiembre de 2008

A ver qué me recomendáis

Como muchos sabéis, mi situación laboral es extraña, tengo dos trabajos y guardia uno de cada dos fines de semana.
La cuestión es que en el semanario ahora quieren que me encargue yo de una cabecera entera, lo que supone más responsabilidad y más estrés aunque no mucho más trabajo del que ya hacía. Como sabéis acaban de echar a media redacción. Ahora mismo soy la responsable de cabecera con peores condiciones laborales y que menos cobra (y sin seguridad social). Me debato entre pedir un aumento, dejarlo como está o pirarme defintivamente para quitarme agobios y quedarme sólo en el diario.
En el diario empiezan las vacas flacas porque han anunciado un ERE (expediente de regulación de empleo, sin eufemismos: muchos despidos) para este més. Pero a saber lo que tarda en resolverse.
Y además lo que una quería hacer era cine, no periodismo.
Qué hago con my life?
Estoy mas missing que moises en el desierto.
¿Siempre es todo tan difícil?