martes, 3 de mayo de 2011

Bodas y despedidas

Resulta que ahora ha llegado el momento en el que todas se han vuelto locas y empiezan a casarse. Y resulta que entre bodas, despedidas y otros compromisos formales no doy abasto. He estado presupuestando y, pese a que acabo de empezar el mes, mi cuenta bancaria ya tiembla con lo que se le viene encima este mes. Y no me quejo, claro, ya se sabe que cuando se trata de mis amigas, a las que adoro, todo me parece poco. Y es que se casa mi hermana, mi Hermana, con la que me llevo apenas año y medio y quien, verdaderamente, es mi hermana-Hermana. Y una buena amiga del colegio, de un grupo de amigas con las que aún comparto amistad y que siempre están ahí cuando las necesitas. Y una gran amiga de la Universidad, tal vez la más lista del grupo, y no es poco que yo diga eso, de estas personas que te ponen los pies en la tierra cuando te hace falta. Cada una es completamente distinta a las otras.
Así que he estado echando cuentas y (ruinas aparte), de aquí a finales de julio, tengo exactamente tres fines de semana "libres". Y eso que la boda de junio me coincide con una fiesta a la que no quiero faltar casi bajo ningún concepto. Así que a ver cómo me apaño, porque uno de esos tres fines de semana que me quedan tendré que organizar una despedida, no de soltera, sino de viajera.
Qué cosas...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te entiendo muy pero que muy bien. Como sabes ese es uno de los motivos por los que André y yo hemos organizado una boda tan pequeñita. Yo este año tengo 4 bodas contando la mía, y cuando juntas el gasto de la boda con el de la despedida ves las estrellas. Yo no sé si la peña es rica o es que yo soy pobre, pero a mi esas despedidas con viaje de fin de semana en las que se te van 200€ me parecen una sacada de pies de tiesto del copón. Y no pienso ir a ninguna. Pero la gente lo entiende, afortunadamente.

Y sí, tu despedida de viajera se impone! ¿en junio?

Anónimo dijo...

Bueno, petardas. Aqui la tía vieja y malhumorada está proclive a ayudar a sujetar las maltrechas economías sobriniles con aporte a boda y viaje respectively y eso que no me invitais ninguna. Me llamen. Se os quiere leñe. Tía Cris.