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miércoles, 1 de febrero de 2012

Pues va a ser que sí...


Y sin ni una gotitica de sangre de Sierra Leona

:D

jueves, 22 de septiembre de 2011

Qué es de mi vida

Hola familia blogera.
Ante la insistencia de algunos de mis friends voy a hacer un update.
Sorry por estar missing pero aquí en el trópico nos tomamos las cosas con calma.
Yo no, así que voy a dejar de hablar en spanglish.
Aquí todo el mundo se sorprende de que llevando apenas dos meses viviendo en el país esté "haciendo cosas". Y digo yo, ¿esta gente ha probado a estar todo el día en su casa sin hacer nada de nada? No, thank you.
Como leísteis, agosto fue el mes de la nostalgia. El 5 de septiembre nació mi sobrina y la llamada desde España me pilló en una reunión. Cuando acabó, me metí en una cafetería Spoon donde ponen unos desayunos muy europeos y contacté con mi familia por skype. Se habían llevado el ordenador y un pintxo de interné para presentarme a la nena. Gorgeous.
Esa semana fue difícil.
Después empecé a tomarme las cosas con calma. Con calma, para mis estándares, claro.
En agosto empecé a trabajar con un productor de aquí en un proyecto documental que estaba a medio hacer. Como el proyecto está a medias, y dado el carácter documental, aún no puedo daros una premisa clara. Costa Rica está exportando pianistas de primer nivel a a las mejores escuelas de piano del mundo, hay un nivel pianístico increíble entre jóvenes y niños, y eso me llamó la atención, más en un país "en desarrollo" y tan pequeño. Pensé que podría haber una historia. El responsable es un pianista y maestro ruso que llegó aquí hace 18 años huyendo de una URSS descoyuntada, desorientada y sin un rublo en el bolsillo. Un pianista ruso, con lo que eso supone, de estructura, disciplina, competitividad... de carácter en definitiva. En el trópico. Y de lo que un puñado de chavales costarricense aprendieron de su figura. Y, por supuesto, él de ellos. De cómo viajan por todo el mundo dando conciertos, en Moscú, en París, en Nueva York, en Lituania... Hemos estado grabando con ellos y aún estamos empezando a producir el proyecto. De aquí a un mes espero tener algunos materiales y un plan en condiciones.
Gracias a una amiga, conocí a una directora costarricense casada con un guionista italiano que tenía en el bolsillo los bosquejos de lo que algún día podría ser una feature film. Nos hemos puesto a trabajar en ello. No puedo contar mucho, porque obviamente está protegido y tenemos una serie de claúsulas de confidencialidad que, en esta etapa del proyecto, no me permiten ir de bocachlancla por la vida. Pero, en general, puedo contaros que es una historia sobre género, indigenismo, privación de libertad y extrañamiento. Iba a decir que con tintes sociales, pero "tintes" me parece demasiado eufemístico. De momento me parece que la directora y yo hacemos un buen tándem.
Con todo esto en la espalda, pedí una plaza en un seminario de desarrollo de proyectos cinematográficos para productores profesionales en Miami. Con gran alegría, hace poco me comunicaron que tenía plaza y que, no sólo eso, sino que además nos otorgaban una beca completa, que cubre la estancia allí y la matrícula del taller. Me ilusioné muchísimo. Ahora estoy más tranquila, con más inquietud que ilusión, y con muchísimas cosas que preparar para intentar optar a más historias de este tipo e ir haciendo networking para coproducir la película.
Obviamente estos son procesos largos e inciertos, tanto el del documental como el de la película, y en un momento tan incipiente es más que probable que alguno de los proyectos muera por falta de financiación. Pero, en fin, la idea es trabajar para que eso no pase.
Voy a intentar dar algunas clases de producción audiovisual, pero parece que eso es más bien a medio plazo, por temas de agendas y programas. Ya tengo los contactos y las reuniones agendadas, simplemente es trabajar en ello e ir esperando a que se acomode todo en condiciones. Ojalá acabe de concretarse para el año entrante.
Por lo demás, mi chico y yo estamos bastante felices. Mi familia tica es encantadora y poco a poco voy tratando de encajarme aquí. Tengo una buena amiga que vive en esta ciudad y hemos conocido a una pareja de españoles simpatiquísimos que también van a estar por aquí al menos un año.
Veremos en qué queda esto, supongo que habrá altos y bajos, pero poco a poco. No puedo evitar echar de menos Madrid y a mi gente.

jueves, 21 de julio de 2011

Hogar

Cuando llegué a mi nuevo hogar, mi chico acababa de poner la wifi hacía a penas una semana, mientras perparaba la casa para mi llegada.

Hace ya varios meses, cuando este viaje era apenas una nube en mi cerebro y aún ni siquiera vivíamos juntos en Madrid, él me leyó un relato, que hasta anoche no había vuelto a mi mente desde hacía mucho.

El desierto, de Ray Bradbury (extracto)

Miraron la bebida de chocolate como si fuese la rara pintura de un museo. La malta escasearía durante años, en Marte.

Janice buscó en su cartera, sacó lentamente un sobre, y lo puso en el mostrador de mármol.

-Es una carta de Will. Vino en el cohete-correo hace dos días. Esto me decidió. No te lo dije. Quiero que la veas ahora. Vamos, lee.

Leonora sacudió el sobre, sacó la nota, y la leyó en voz alta.

«Querida Janice. Esta es nuestra casa si decides venir a Marte. Will.»

Leonora golpeó otra vez el sobre y una imagen a colores surgió en el dorso. Era la fotografía de una casa oscura, musgosa, antigua, de color castaño; una casa cómoda, con flores rojas y un cerco verde y fresco, y una enredadera velluda en el porche.

-¡Pero Janice!

-¿Qué?

-¡Es una fotografía de tu casa, aquí en la Tierra, aquí en la calle Elm!

-No. Mira.

Y miraron otra vez, juntas, y a ambos lados de la oscura y cómoda casa, y detrás de ella, había un escenario qué no era terrestre. El suelo era de un raro color violeta, y la hierba de un rojizo pálido, y el cielo brillaba como un diamante gris, y un extraño árbol torcido crecía a un costado, como una vieja con cristales en la cabeza canosa.

-Es la casa que Will construyó para mí -dijo Janice- en Marte. Ayuda mirarla. Todo el día de ayer, antes de decidirme, y cuando sentía más miedo, sacaba la fotografía y la miraba.

Las dos mujeres contemplaron la casa cómoda y oscura a noventa millones de kilómetros; familiar, pero extraña, vieja, pero nueva, con una, luz amarilla en la ventana del vestíbulo.

-Ese hombre, Will -dijo Leonora, moviendo la cabeza-, sabe lo que hace.

Terminaron las bebidas. Afuera una multitud desconocida iba de un lado a otro, y la «nieve» caía persistentemente en el cielo de verano.


Os invito a que lo leáis entero, merece la pena.

Dicho esto, sólo quería deciros cómo ha nombrado él la wifi de nuestro piso. Se llama "Casa Marciana".

domingo, 17 de julio de 2011

Mi madre

Hay veces que pensamos demasiado en la narrativa. Creo que nos ocurre a todos los que somos apasionados de las historias y de cómo se cuentan: que nos paramos a mirar con otros ojos la vida, buscándole una estructura, sabiendo que no la teme, y anhelando siempre ver desenlaces para comprender el hilo de lo que estamos viendo. Ahondando un poco, pienso a veces que no hay desenlaces, medito sobre el fin del relato como parte de la estructura y descubro que, en la realidad, los desenlaces son ficciones, porque siempre llevan a nuevos arranques.

Mi madre no puede llorar. Simplemente no le salen las lágrimas, sin saber por qué. Es imposible: aunque quiera llorar, no puede. El jueves, al despertarme, fui a la cocina a desayunar y la encontré tendiendo la ropa de una última lavadora con algunas cosas mías antes del viaje. Tras un par de minutos de conversación intrascendente, me dice que no llora porque no puede, porque estos días se acuerda de una canción de Serrat de cuando se casó con mi padre, y me recita:

Escapad gente tierna,
que esta tierra está enferma,
y no esperes mañana
lo que no te dio ayer,
que no hay nada que hacer.

(...)

Y si te toca llorar
es mejor frente al mar.

Si yo pudiera unirme
a un vuelo de palomas,
y atravesando lomas
dejar mi pueblo atrás,
juro por lo que fui
que me iría de aquí...

Y pienso que, por potentes que podamos a llegar a construir las historias, la realidad supera a la ficción casi siempre. Por mucho que carezca de estrucura y nunca lleguemos a comprenderla del todo.

Carpe diem.

jueves, 20 de enero de 2011

Pensando en mi hermanita

Hoy he cambiado de cedé en el coche, mientras volvía a casa esta noche, tras trece horas de trabajo.
Y no puedo evitar pensar en Zylgrin, y dedicarle una cancioncilla que me recuerda a ella (mucho más allá de lo obvio) y el guisantito que desde hace poquitas semanas toma forma en su barriga y un día será mi familia. Y es que mi hermana no sólo es mil maravillas de las que hablo siempre. Hoy es, además, valiente y generosa. Viva ella.



Unsure of what the balance held
I touched my belly overwhelmed
By what I had been chosen to perform
But then an angel came one day
Told me to kneel down and pray
For unto me a man child would be born
Woe this crazy circumstance
I knew his life deserved a chance
But everybody told me to be smart
Look at your career they said,
"Lauryn, baby use your head"
But instead I chose to use my heart

Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion

How beautiful if nothing more
Than to wait at Zion's door
I've never been in love like this before
Now let me pray to keep you from
The perils that will surely come
See life for you my prince has just begun
And I thank you for choosing me
To come through unto life to be
A beautiful reflection of his grace
See I know that a gift so great
Is only one God could create
And I'm reminded every time I see your face

That the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion
Now the joy of my world is in Zion

Marching, marching, marching to Zion
Marching, marching
Marching, marching, marching to Zion
Beautiful, beautiful Zion
(repeat to end of song)

domingo, 19 de diciembre de 2010

Like water in a teapot

Hoy, aproximadamente a estas horas, hace un año, lo dejé con mi chico. Estoy sola en casa y las personas que más me importan hoy por hoy y que están en Madrid han ido a verle a él esta tarde. Y no recuerdo cuando fue la última vez que me dedicaron media hora de mirarme a los ojos y decirme "estoy aquí, contigo".
No entiendo cómo puedo seguirme sintiendo traicionada por estas cosas. Lleva siendo así desde el principio. Nadie pregunta, simplemente, ¿cómo estás?
Sí, estoy en plan autocompasivo. Sí, yo también tengo mis momentos. No soy de acero, ni de hierro, ni siquiera de cobre. Soy de carne y hueso y entrañas, y algunas cosas más que no enumero pero que, hasta donde sé, nada tienen que ver con el frío de ningún metal que pueda imaginarme.
Según escribo, pienso que soy un chorrocientos por ciento de agua. Y me acuerdo de Bruce Lee. Es mi última noche en esta casa. No es que esperase una despedida, pero tampoco imaginé que la pasaría sola. Y ¿qué descubro? Algo que aprendí en 2001 y que nunca debí haber enviado al fondo del cajón de la consciencia. Que, al final, sólo me tengo a mi misma. Que lo demás da igual: mientras esté yo aquí, conmigo, nada ma falta. Me encuentro, me saludo, y me voy a dar una caminata conmigo sin llevarme los móviles. El camino, el frío y las estrellas se funden con la alteridad que me dañaba y todo se equilibra. Mi yoidad se reduce. Esta es mi última noche en este barrio, en el que crecí, me voy de paseo a disfrutar conmigo, sin nadie. Nada más importa. Esto no puede quitármelo nadie.
Y quedo serena y tranquila, like water in a teapot.

jueves, 7 de octubre de 2010

Betta Splendens

Huelga decir, y aún así lo escribo, que he decidido darle un lavado de cara a mi blog. Nos hablaban en Comunicación Coroprativa de la necesidad de comunicar los cambios. Creo yo que la mejor forma de comunicarlos, es aplicándolos.
Con gran dolor de mi corazón he quitado la imagen de Mickey Rourke y Matt Dillon en La Ley de la Calle, de Francis Ford Coppola; de la cabecera. Aunque un trocito del Motorcycle Boy y otro de Rusty James me temo que siempre seguirán aquí conmigo, diciéndome de dónde vengo. Y, por supuesto, mi realidad dejaría de ser la mía sin ese pez luchador de Siam, que me recuerda lo hermosa -de ver- y dolorosa -de compartir- que resulta ser la vida de las personas destinadas a nadar en las mismas aguas.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El arte de amar (Fromm)

Diréis que últimamente sólo leo libros de amores y desamores. Pero hace ya un par de semanas que terminé con El arte de amar, de Erich Formm, que llevaba en mi librería intacto más tiempo del que soy capaz de admitir en público.
He de reconocer que aquí tampoco hay mucho que coincida con mi forma de ver las cosas. Fromm habla de la necesidad del hombre de romper la "separatidad" como origen de la necesidad de amar. Bueno. Dice que no tenemos ni idea, que la mayoría de la gente se preocupa por ser amado, no tanto por amar. Eso tal vez. Desde luego coincido en que la gente se pasa mucho más tiempo buscando cómo ser amado que amando. Pero, en general, me ha parecido un libro con unas ideas del amor demasiado convencionales y bastante dañinas, sobre todo a la hora de describir los "tipos" de amor (paternal, materno, a uno mismo, erótico y a Dios).
Algo que plantea el libro y que sí me ha resultado interesante es la idea del caracter mercantilista del amor en la actualidad: postula que el sistema capitalista liberal hace que "demos a cambio de algo (que queremos)". Pero vamos, que lo pinta como algo malo. Y creo que yo no podría estar más en desacuerdo. No entiendo por qué ha de ser negativo querer correspondencia. OK, puede ser negativo si te hace daño no ser correspondido. Pero es que creo que el quid está en entender que la gente puede no amarte como tú a ellos, que al igual que tú decides a quién amas y a quién no, ellos deciden. Si les das ese derecho, no tiene lógica sufrir porque no correspondan. Pero no veo por qué debería alguien dejar de requerir algún tipo de retorno positivo de las personas a las que ama. Y para seguir... dudo mucho que el carácter mercantilista del amor sea algo moderno.
Pero, bueno, el libro está bien para pasar un rato teorizando acerca del amor, aunque sólo sea mientras se rebanten las ideas de Fromm.
Ahora que yo últimamente estoy un poco filofóbica, cada vez llevo peor lo de establecer lazos con la gente que puedan generar cualquier tipo de dependencia del retorno que entregan a cambio del amor que pueda dar yo. Tiendo a ser distante, ya se me pasará.

jueves, 15 de julio de 2010

Sin saber por qué...

Ahora que llevo un tiempo centrada en buscar curro me doy cuenta de cómo ha pasado el tiempo este año. Ya estamos en julio, y los seis primeros meses del año han pasado a toda velocidad. Y siento que, prácticamente, no he hecho nada. Una vez oí a alguien decir que cuando te dedicas a no hacer nada, nada se queda por hacer. Han sido seis meses catárticos, pero no del todo liberadores. Y la canción de hoy es For Reasons Unknown, de The Killers

I pack my case.
I check my face.
I look a little bit older.
I look a little bit colder.

I said my heart,
it dont beat,
it dont beat the way it used to
and my eyes dont recognize you no more.
And my lips,
they dont kiss,
they dont kiss the way they used to,
and my eyes dont recognize you no more.

For reasons unknown,
for reasons unknown,
for reasons unknown,
for reasons unknown.

For reasons unknown. Meses de no hacer nada para mi...

For reasons unknown. De pronto ya no te hacen feliz las mismas cosas, tal vez nunca llegaron a hacerte feliz, tal vez jamás existieron. De pronto no sabes cómo has llegado a esto, pero te has hecho mayor.

De pronto te das cuenta de que jamás volverás a sentir aquello.

Y, por añadido, de que jamás volverás a sentir esto que sientes ahora.

Carpe diem.

Y, con todo... la vida es terriblemente maravillosa...

domingo, 24 de enero de 2010

Dos

a) Ama


b) Déjate amar

c) Ninguna de las anteriores es correcta

jueves, 17 de diciembre de 2009

Carta a los reyes 2009

Ayer estuve toda la mañana con esto. Siento la extensión. Quienes me conocéis bien y/o me leéis habitualmente ya sabéis de qué va. Es curioso pensar que dentro de un año lo miraré sin saber si me reiré o qué.

PEORES SENSACIONES DE 2009
1.- Rendirme. No querer salir de la cama ni para ducharme. No querer pensar. No tener expectativas. No querer trabajar, porque no veía recompensa. No querer luchar contra ello. Pasar horas y horas ahí tumbada, viendo series, sin querer salir. Sentirme una mierda por no tener ganas de salir de la mierda. Ser débil.
2.- Enviar temas todos los lunes al periódico y no recibir respuesta siquiera. Estrujarme la cabeza por mejorarlos. Ver que tampoco. Ver que alguno de esos temas finalmente salía, y no lo firmaba (cobraba) yo. Ver que trabajar más daba igual, que no me compraban temas por mucho que hiciera. RENDIRME. Encontrarme con que me habían bajado la remuneración por artículo entre un 15% y un 18% cuando llegó una factura. Decepcionarme con mis jefas por no haber dicho nada y hacerse las longuis –creía en ellas. Sentirme un fracaso.
3.- Sentir que a lo mejor verdaderamente él era incapaz de luchar contra ello. Dudar en serio por primera vez, sin dejar de quererle ni un minuto.
4.- La enfermedad de una persona a la que quiero y admiro muchísimo. Va el cuarto porque sé que hoy en día estas cosas se superan, pero siempre es un shock y una preocupación.
5.- “Vamos a tener que prescindir de ti”
6.- Descubrir que en el proyecto documental en el que me había metido no tenían dinero ni para cubrir la fase de desarrollo, cuando me habían dado a entender que sí. Por fin me había ilusionado con algo después del periódico, y salió rana. Que muchas de las expectativas que me habían propuesto, como el Sunny Side, resultasen incumplidas. Que se frustrasen mis expectativas y que la ilusión con la que trabajé fuese inútil. La desesperanza.
7.- Discutir seriamente con uno de mis mejores amigos desde hace varios años. Sentir que había sido ingenua respecto a él todos estos años. Explotar en esa discusión por toda la rabia que tenía dentro, delante de otra amiga, que lo tragó todo sin tener por qué. Querer salir corriendo. Y que, pese a arreglarlo después, lo nuestro nunca haya vuelto a ser lo mismo. La saudade.

MEJORES MOMENTOS DE 2009
1.- Que en esos momentos, de madrugada, en los que me despertaba un instante, él estuviese ahí. Abrazarle y volverme a dormir plácidamente. Los despertares junto a él. Los desayunos de café con leche y un número par de galletas, en la cama. La independencia junto a él.
2.- Que también estuviese cuando todo iba mal. Siempre, siempre, poder hablar con él. De todo. Que me mirase comprendiendo, sin decir nada. A veces diciéndolo. Ver sus ojos preocupados esforzándose por darme el tiempo que me hacía falta para estar bien. Que me ofreciese su apoyo para que hiciese lo que fuera por ser feliz. Que haya sido mi red cuando estaba en la cuerda floja. Esta sensación no la tenía cuando él lo hacía, claro. La tengo ahora, que ya todo pasó.
3.- El cumpleaños de mi madre, escuchando a mis hermanos hablar. Verla a ella feliz. Me hace tan feliz verla a ella feliz…
4.- Aprender a salir del hoyo y volver a querer tener expectativas. (Tengo que decir que las cuatro primeras han sido muy difíciles de ordenar, porque las cuatro son muy intensas, y la cuarta podría lo mismo ser la primera).
5.- Abrir la web de la escuela pensando “a ver quién es el enchufado al que le han dado la beca Ibermedia” y ver mi nombre y mis dos apellidos. Presentir que, por fin, algo podría ir bien. Que los planetas se alineaban para que tomase una decisión. Que tal vez podría haber luz al final del túnel. El apoyo incondicional que me dio absolutamente toda la gente que conozco. Y mis padres. Que el curso me sirva para dar el salto al vacío.
6.- La amistad que me une a mi querida Sara. Cómo me ha apoyado siempre, como me respeta, su forma de querer. Tener una amiga así me hace sentir orgullosa de mi misma y honrada cada vez que pienso en ella. (Te quiero zorra, ya sé que soy una petarda y todo eso, y pienso serlo muchos años más).
7.- Toda la gente deliciosa que he conocido en los últimos meses en distintas ocasiones: Alergia, el Instituto, Solita… Mi (nuevo) cuñado y su familia. Me parece que estoy empezando a volver a creer que hay gente buena y limpia en este mundo. Y tal vez esta sensación no debiera ir la sétpima.

EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2010
1.- Que mi familia siga bien, salud y alegría para todos ellos.
2.- Que mi querida y admirada enfermita se ponga bien del todo.
3.- Que él pueda con ello.
4.- Ver más a mis hermanos. Ver más a mis padres.
5.- Aprender a esforzarme por ver a las personas a las que quiero y que me parecen limpias. Pasar de socializar por socializar. Aprender a priorizar a quién doy mi tiempo y a quién no.
6.- Ganar para vivir, haciendo un trabajo honrado.
7.- Hacer mis proyectos. Signifique lo que signifique eso. Tal vez lo sepa dentro de un año.