Ayer estuve toda la mañana con esto. Siento la extensión. Quienes me conocéis bien y/o me leéis habitualmente ya sabéis de qué va. Es curioso pensar que dentro de un año lo miraré sin saber si me reiré o qué.
PEORES SENSACIONES DE 2009
1.- Rendirme. No querer salir de la cama ni para ducharme. No querer pensar. No tener expectativas. No querer trabajar, porque no veía recompensa. No querer luchar contra ello. Pasar horas y horas ahí tumbada, viendo series, sin querer salir. Sentirme una mierda por no tener ganas de salir de la mierda. Ser débil.
2.- Enviar temas todos los lunes al periódico y no recibir respuesta siquiera. Estrujarme la cabeza por mejorarlos. Ver que tampoco. Ver que alguno de esos temas finalmente salía, y no lo firmaba (cobraba) yo. Ver que trabajar más daba igual, que no me compraban temas por mucho que hiciera. RENDIRME. Encontrarme con que me habían bajado la remuneración por artículo entre un 15% y un 18% cuando llegó una factura. Decepcionarme con mis jefas por no haber dicho nada y hacerse las longuis –creía en ellas. Sentirme un fracaso.
3.- Sentir que a lo mejor verdaderamente él era incapaz de luchar contra ello. Dudar en serio por primera vez, sin dejar de quererle ni un minuto.
4.- La enfermedad de una persona a la que quiero y admiro muchísimo. Va el cuarto porque sé que hoy en día estas cosas se superan, pero siempre es un shock y una preocupación.
5.- “Vamos a tener que prescindir de ti”
6.- Descubrir que en el proyecto documental en el que me había metido no tenían dinero ni para cubrir la fase de desarrollo, cuando me habían dado a entender que sí. Por fin me había ilusionado con algo después del periódico, y salió rana. Que muchas de las expectativas que me habían propuesto, como el Sunny Side, resultasen incumplidas. Que se frustrasen mis expectativas y que la ilusión con la que trabajé fuese inútil. La desesperanza.
7.- Discutir seriamente con uno de mis mejores amigos desde hace varios años. Sentir que había sido ingenua respecto a él todos estos años. Explotar en esa discusión por toda la rabia que tenía dentro, delante de otra amiga, que lo tragó todo sin tener por qué. Querer salir corriendo. Y que, pese a arreglarlo después, lo nuestro nunca haya vuelto a ser lo mismo. La saudade.
MEJORES MOMENTOS DE 2009
1.- Que en esos momentos, de madrugada, en los que me despertaba un instante, él estuviese ahí. Abrazarle y volverme a dormir plácidamente. Los despertares junto a él. Los desayunos de café con leche y un número par de galletas, en la cama. La independencia junto a él.
2.- Que también estuviese cuando todo iba mal. Siempre, siempre, poder hablar con él. De todo. Que me mirase comprendiendo, sin decir nada. A veces diciéndolo. Ver sus ojos preocupados esforzándose por darme el tiempo que me hacía falta para estar bien. Que me ofreciese su apoyo para que hiciese lo que fuera por ser feliz. Que haya sido mi red cuando estaba en la cuerda floja. Esta sensación no la tenía cuando él lo hacía, claro. La tengo ahora, que ya todo pasó.
3.- El cumpleaños de mi madre, escuchando a mis hermanos hablar. Verla a ella feliz. Me hace tan feliz verla a ella feliz…
4.- Aprender a salir del hoyo y volver a querer tener expectativas. (Tengo que decir que las cuatro primeras han sido muy difíciles de ordenar, porque las cuatro son muy intensas, y la cuarta podría lo mismo ser la primera).
5.- Abrir la web de la escuela pensando “a ver quién es el enchufado al que le han dado la beca Ibermedia” y ver mi nombre y mis dos apellidos. Presentir que, por fin, algo podría ir bien. Que los planetas se alineaban para que tomase una decisión. Que tal vez podría haber luz al final del túnel. El apoyo incondicional que me dio absolutamente toda la gente que conozco. Y mis padres. Que el curso me sirva para dar el salto al vacío.
6.- La amistad que me une a mi querida Sara. Cómo me ha apoyado siempre, como me respeta, su forma de querer. Tener una amiga así me hace sentir orgullosa de mi misma y honrada cada vez que pienso en ella. (Te quiero zorra, ya sé que soy una petarda y todo eso, y pienso serlo muchos años más).
7.- Toda la gente deliciosa que he conocido en los últimos meses en distintas ocasiones: Alergia, el Instituto, Solita… Mi (nuevo) cuñado y su familia. Me parece que estoy empezando a volver a creer que hay gente buena y limpia en este mundo. Y tal vez esta sensación no debiera ir la sétpima.
EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2010
1.- Que mi familia siga bien, salud y alegría para todos ellos.
2.- Que mi querida y admirada enfermita se ponga bien del todo.
3.- Que él pueda con ello.
4.- Ver más a mis hermanos. Ver más a mis padres.
5.- Aprender a esforzarme por ver a las personas a las que quiero y que me parecen limpias. Pasar de socializar por socializar. Aprender a priorizar a quién doy mi tiempo y a quién no.
6.- Ganar para vivir, haciendo un trabajo honrado.
7.- Hacer mis proyectos. Signifique lo que signifique eso. Tal vez lo sepa dentro de un año.
jueves, 17 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
Duele diciembre
Sí. Soy así de típica. De idiota. De simple, de poco original, de nostálgica, de ingenua. Lo soy. Soy de esas que repasa su vida cuando acaba el año y ve las luces de navidad por las calles. Que se plantea objetivos nuevos, aunque sabe que no tienen por qué cumplirse. De esas que nunca para de analizarse, aunque duela. Algo típica, algo idiota, algo masoca. Algo de todo, mucho de nada.Este año duele diciembre. Jamás imaginé la magnitud de la tormenta que ya presagiaba en enero. Y, antes de escribir mi Carta a los Reyes de 2009, he hurgado en mi Carta de 2008. Para hacer balance. Para ver qué deseaba entonces. Para analizarme más, si cabe. Quienes me seguís hace tiempo sabéis que 2009 ha sido para mi especialmente duro. Vamos, que este año me costará escribir mi Carta a los Reyes, que será mi próximo post, por supuesto. Ahora, antes de eso, quería poner 7 respuestas reales a los 7 deseos que anhelaba el 17 de diciembre de 2008 (si os interesa, aquí tenéis la carta de 2008 en ventana paralela).
1.- Mi mayor deseo, el más importante, se ha cumplido sólo parcialmente, ya que una persona muy querida mía está luchando contra un cáncer siendo aún bastante joven. Pero sigo dando gracias por lo bien que estamos todos y, pese a todo, esto sube la nota media de mi 2009.
2.- Jaja. Qué equivocada estaba. Qué naive, qué triste me ponía saber que nunca sería una más allí. Qué idiota fui por no afrontar antes que jamás podría luchar contra las ventajas que daban a quienes entraban allí por máster.
3.- Promesa incumplida, como todos los años.
4.- Sí, claro, jaja, lo más gracioso es que verdaderamente creía que si me iba bien y me mantenía en el periódico podría haberlo hecho…
5.- Bueno, tanto como que se acabe la crisis… Lo dudo. Pero en fin… He aprendido a buscar horizontes nuevos pese a que haya crisis y comprendido que en realidad es nuestra propia cabeza y la obsesión con lo mal que nos va la vida lo que nos impide muchas veces salir adelante con nuevos proyectos. Así que sí, me he hecho capaz de buscar mis propios horizontes, contra viento y marea, que es de lo que iba la vaina.
6.- Pues nada, que siguen metiéndole una caña increíble. Pero él cada vez lo lleva mejor. Qué grande es.
7.- Bien, objetivamente este deseo se ha cumplido. Donde no hay relación, no hay injusticia. Looking at the bright side…
...
Uf. Ya está. No ha sido tan duro.
Vamos, a por el siguiente.
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lunes, 30 de noviembre de 2009
Aprendiendo, vol.III
Y sigo por donde iba. En el último mes, debo haber hecho como tres o cuatro entrevistas de trabajo. Obviamente no salió ninguna; de lo contrario, hubiera posteado.Hace tiempo empecé a pensar que estoy perdiendo el tiempo en mi trabajo. Estoy echando nueve horas por 750 euros -sin seguridad social- en un sitio que está a hora y media de mi casa, que no es el trabajo de mi vida, en el que no tengo proyección (sólo habría opción a quedarme 6 meses o un año cobrando lo mismo y repito sin cotizar por lo que después no tendría paro, y después a la calle, seguro, porque el año que viene hay ERE y no estarán para contratitos) y que, además, empieza a cargarme de bastante más responsabilidad de la que correspondría a mi cargo y salario.
Me están cayendo muchísimos marrones a un nivel al que no deberían caerme, para empezar porque hablo inglés y aquí muchos de los jefes de división no saben ni utilizar la ese de la tercera persona del singular -en los verbos-, por no hablar de cambios de sintaxis (pf!) o conjugaciones...
Ha habido días de lluvia absoluta de marrones desde mi departamento (aunque muchos no eran competencia mía), lo que más o menos sobrellevo. Pero hacer además el trabajo de otros cuando estoy saturada con el mío pues me toca los pies (por lo que me pagan, y sin seguridad social).
Lo que yo quiero es desarrollar mis proyectos personales.
Así visto, parece lógico.
Hace dos meses, como apuntó acertadamente Laura en uno de sus comentarios a una entrada descubrí lo que NO quería.
Desde entonces, me he dedicado a reflexionar sobre lo que SÍ quiero.
Y lo que yo quiero es desarrollar mis propios proyectos. Hacer películas.
Así que me piro. Vence mi contrato el día 18 y, aunque me han pedido que renueve, no voy a hacerlo. No en las mismas condiciones, ni de coña, y sé que no pueden ofrecerme otras. Pero es que para estar como estoy me apunto a la vertiente "cajera del lidl" que proponen tanto Laura como Patri. Curro cerca de casa, cobro lo mismo, y tengo seguridad social. Y, mientras, desarrollo mis proyectos personales y busco trabajo.
He estado echando cuentas y tenía por ahí un dinero guardado del que voy a disponer hasta que encuentre otro medio remunerado de subsistencia, circunstancia que espero que se produzca de aquí a finales de febrero, y espero que se aproxime lo mas posible a "hacer películas". Para estar en algo que me distraiga de ese fin, me voy al lidl y persigo ese fin en horas extra. Pero no pienso dejar de perseguirlo.
En fin, parece que voy a echar toda la carne en el asador, a dejarme de gilipolleces y a intentar dedicarme a hacer películas. Cueste lo que cueste. Sé que va a doler, a desesperar, que no voy a poder tener un duro y que puede salir mal. Sé que me estoy metiendo en algo muy duro, que por si acaso 2009 no me había hecho ya bastante daño (que lo ha hecho, y mucho), voy a hacer que 2010 sea incluso más duro.

Pero para mi próximo (no)cumpleaños me quiero regalar la responsabilidad de estar luchando con todas mis fuerzas por una sola cosa. Que, en mi próximo no-cumpleaños, cumplo DIEZ años desde mis Sweet Sixteen. Es ahora o nunca. Luego no podré arriesgarme. Y no quiero estabilizarme en un trabajo "simplemente cómodo" antes de quemar todos los cartuchos.
Siempre me han dicho que el día que ponga todas mis fuerzas en algo lo conseguiré.
Siempre he dicho que el que la sigue la consigue, aunque sea por estadística.
Así que, con dos cojones y acojonada, en este mes de silencio he decidido echarle un pulso a mi vida. No permitir que sea ella quien me viva a mi y marque mi camino. He decidido tomar decisiones.
Cada narración tiene sus personajes. Para mi, los personajes pasivos sólo consiguen que se abandone la lectura, que no se entienda por qué actúan, dan sensación de no tener motivos ni bagaje, te dejan indiferente al final de la historia.
Y, joder, no pienso quedarme indiferente ante mi misma ante el final de mi propia historia. Quiero leer en mí un personaje memorable, aunque nadie más lo entienda.
Así que, en fin, como os anticipaba. En este mes de silencio todo ha ido como siempre: "bien, aprendiendo".
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martes, 24 de noviembre de 2009
Aprendiendo, vol.II
Os merecéis más explicaciones. Un mes sin noticias, en la red, es un milenio. Y es que no sólo ha sido el curso y las nueve horas diarias de curro. En este mes, para más INRI, me metí en un rodaje. De ayudante, por primera vez en bastante tiempo, durante un par de fines de semana.Rodamos en el plató de una mítica empresa de efectos especiales y conocí a alguna gente estupenda (sobre todo en producción, claro, quedaron pendientes unas copas que espero que se materialicen un día de estos). Sentí que era útil y además no recaía tanta responsabilidad sobre mis hombros (lo que, de vez en cuando, se agradece).
El primer fin de semana las jornadas de rodaje fueron matadoras. No sé lo que pasó, prácticamente no pisaba el set (estaba todo el rato corriendo en avanzada o echando cuentas en oficina), pero el primer día llegué a mi casa pasada la medianoche y el segundo una hora u hora y media antes. Cuando me levanté para ir a trabajar el lunes estaba exhausta.
Ese fin de semana, además, una persona del equipo me levantó la voz. Y, joder, descubrí lo tranquila que puedo llegar a ser. Pensé "be water my friend" y dejé las cosas fluir. He aprendido bastante de mi misma con esta experiencia, sobre mis paranoias y sobre mis propios límites. Que me complico demasiado. Que puedo transmitir mucha más tranquilidad de la que siento. Lo importante de dar soluciones cada vez que encuentras un problema, y no de quejarte y quedarte pensando "tenemos un problema". El cerebro tiene que funcionar a 1000xhora y cada problema ha de tener de apellido soluciones rápidas.
Esto, sumado a unas cuantas conversaciones maravillosas con algunas personas del equipo, se traduce en que todo me fue bien, pese a que a ojos no iniciados puda parecer un desbarajuste.
Por eso si me preguntábais qué tal de rodajes os contestaba, como siempre: "bien, aprendiendo".
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lunes, 23 de noviembre de 2009
Bien, aprendiendo
Que hasta La vaga haya posteado más que yo en el último mes me ha hecho despertar de golpe. Ayer cumplí un mes sin posts y esto no puede seguir así. Y mira que he pensado en vosotros y que tenía que contaros cosas... Pero entre el curro, el máster, rodajes y distris... Mal, mal, mal. Así que, copilefteando la iniciativa de mi hermano Arthegarn, os iré contando qué es de mi vida, que últimamente se ha traducido en mi beca de estudios, mi curro, el Ficod, cortos, festivales y teatro.Pero empecemos por el tejado.
Hace aproximadamente un mes arrancó mi curso en Producción de Cine y Televisión, aquel para el que estaba becada y que iba a pillar con tantas ganas. No se si será porque está focalizado, pero por primera vez en muchos años siento que aprendo algo en clase. A veces más, a veces menos. Pero siempre algo.
La coordinadora de la diplomatura es nueva, pero maja. Nos da clase de vez en cuando, y gracias a ella he entendido por primera vez y de verdad cuáles son las funciones de cada uno en rodaje. También he visto que muchas cosas de gestión de equipo se hacen de verdad exactamente como yo las hago. Entiendanme, es gratificante ver que la intuición de una era acertada. Nos ha explicado todos y cada uno de los puestos que intervienen en el rodaje, desde los aclamados jefes de equipo hasta el último "meritorio de...", y a mi eso me ha servido a descubrir lo difusos que son los límites entre la ayudantía/auxiliación de dirección y la de producción. Nos ha explicado todos los procesos y quién es quién en ellos y a mi me ha puesto en claro todo el flujo de trabajo que ya intuía.
El curso me ha hecho plantearme lo poco que se de sonido, y cuestrionarme el por qué de si hice "comunicación audiovisual" jamás tuve una asignatura de sonido en condiciones. Qué vergüenza.
Por lo demás, las clases están estructuradas en pequeños bloques que dan diferente profestores especialistas en una materia, a modo de "seminarios" de profesionales.
Me impresionó que el profesor de "Empresa", al que en adelante me referiré como Gilderoy Lockhart por razones obvias (ese pelo...) se pusiese a contar todo aquiello que se supone que nadie te enseña. Para que os hagáis una idea, yo me refiero a él como "el profe de Chanchullos". Todo lo que está al borde de la ley, los trucos, las mañas... Un personaje: relativista moral, cínico y descarado, que en ocasiones se las da de naive pero que en general no dirime entre el bien y el mal como todos nosotros... Entre los compañeros ya existe la expresión "Ha hablado el pequeño (nombre de pila del profe de Chanchullos) que habita en ti".
La profesora de "Derecho", también conocida por algunos como "Dominatrix", es estupenda y me encanta su bloque temático: derechos de autor y contrataciones. El apelativo se lo adjudicó un compañero (¿lo soñaría?) dada la forma de ella de dar clase. Pero aquí estamos todos encantados, nos encanta que nos metan caña.
Pero con otros profesores no ha habido tanta suerte. Algunas clases han sido una pérdida de tiempo. No todo es magia.
Por fin me he leido la ley del cine. Y me estoy leyendo otras leyes relacionadas. En mi cabecita las cosas van estando cada vez mas limpias y claras.

Pero, sobre todo, tengo la sensación de que he encontrado el rumbo. De que ya no hay marcha atrás, que este es mi camimo y aquí me quedo.
Me encanta salir de clase y hablar con mis compañeros. Últimamente siento que encajo bien con los dos costarricenses, uno de los peruanos, y uno de los colombianos. Sé que con ellos (al menos con algunos) me puedo poner a hablar de presupeustación, de financación o de desarrollo de proyectos sin que me miren con cara de "¿me habé dejado la lavadora puesta?". Me gusta esa afinidad. Me gusta que hagamos pequeños cinefórums de cada cosa que vemos. Que sean críticos, que rasquen defectos en estructuras de guión, en localizaciones o en personajes que no hay quien se crea. Me gusta que podamos hablar con "pasión" del futuro audiovisual, postulando cada uno nuestros propias expectativas y "profecías" para el sector. Me gusta ver sus puntos de vista, hablar de "productos audiovisuales", me gusta que les guste discutir, debatir, que no sólo estudien
el temario, sino que se lo cuestionen (nos lo cuestionemos) y quieran exprimir todo lo que puedan sacar de él en todos los ámbitos posibles y que además esa actitud la tengan ante la visda misma. Me gusta que sepan ser relativistas y que, como yo, jueguen a ser el abogado del diablo cada vez que abren la boca. Me gusta que estén en España arriesgando, luchando, siguiendo las directrices del Carpe Diem. Me contagian. Me motivan. Son el tipo de personas que yo esperaba encontrar en la Universidad y que no aparecieron (salvo un par de honrosas excepciones).Y eso es lo que quiero decir cuando contesto "bien, aprendiendo" cada vez que me preguntáis qué tal me va el curso o cómo me trata la vida.
I'm dancing on my desktop.
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jueves, 22 de octubre de 2009
Teorema de la Injusticia y Ley de la Carlos III
Desde el verano de tercero no paré de currar. En cuarto entré en un semanario en el que no me pagaban mal (para lo que yo era), pero tenía bastante curro porque rápidamente me pusieron a cargo de una cabecera local completa y estaba todo el día haciendo todas las combinaciones posibles entre Torrejón-Fuenlabrada-Madrid-Getafe. Mi chico se vino a vivir cerca de Alcalá, por lo que cesaron los viajes de dos horas de tren hasta Galapagar. Pero vamos que en cuarto (y en quinto) lo más que hice fue currar, por lo menos tanto como estudiar e ir a clase (en horas), por lo que estaba hasta arriba. Por lo que esto vale para los dos cursos, aunque no lo diga en el título del post.
Y ahora explicaré la razón matemática de por qué empecé a saltarme clases con alevosía.

Harta de ver gente que entregaba tarde trabajos y aprobaba (o que ni los entregaba), gente que no iba a clase y aprobaba en el despacho (o a la que le ponían la matrícula pese a tener menos nota que yo simplemente por ir al despacho a llorar a los profes la MH para que no les quitaran la beca, lo que me pasó TRES VECES, me reconocieron los profesores)… gente, en definitiva, que curraba menos que yo y no obtenía resultados mucho peores. Me empecé a sentir pardilla y le busqué una lógica a todo esto. Allá voy.
La nota final tiene una relación esfuerzo-recompensa regresiva (en lo que a puntos se refiere). Lo explico:
Busquemos la relación entre la nota que te ponen y el esfuerzo que haces (con respecto a 10).
Esto sería lo que doy en denominar “Teorema de la injusticia de la nota”
La nota y el esfuerzo dependen del profesor, lo sé, por lo que esta relación de injusticia varía según ellos. Por eso hay profesores más y menos injustos. El “Teorema de la injusticia” lo explica todo.
Ejemplos:
a) Si te esfuerzas un 5 (lo justo, vamos), y te ponen un cinco, tienes, lo que sería, una relación esfuerzo-nota justa:
Pero si te esfuerzas un 7 y sacas un 5, se produce una injusticia negativa para ti, y te jode:
Bien, lo que yo aprendí en la UC3M es que, en la Charlie, la relación esfuerzo-nota no sólo tiende a ser injusta con respecto a otras universidades (ellos con menos esfuerzo sacan lo mismo). Sino que, además, cada vez es progresivamente más difícil sacar un punto más. Esto sería lo que yo denominaría la “Ley de la Carlos III”, demostrada experimentalmente tantas veces como veces cae una manzana al suelo si la sueltas: La Ley de la Carlos III establece que:
O sea, a partir de un cuatro, cada vez es más difícil arañar un punto. No es en plan, para sacar un 4 invierto x; para sacar un 5, x+y; para sacar un 6, x+2y; para sacar un 7, x+3y… No. Según subimos la nota, cada punto es más caro en esfuerzo.
Siempre.
El incremento de esfuerzo preciso entre sacar un 6 y sacar un 7 es inferior al incremento de esfuerzo necesario entre sacar un 8 y sacar un 9, pese a que el incremento objetivo de la nota en los dos casos sea igual.
Si aplicamos la Ley de la Carlos III al Teorema de la injusticia de la nota, vemos que mientras más subimos la nota más negativa para nosotras es la injusticia que se comete. Que te puede parecer bien, pero vamos, que es injusto y tienes que tenerlo en cuenta.
Yo decidí hacer el pardillo hasta el 7,5. Para mí, el incremental de injusticia esfuerzo/nota entre un 7,5 y un 9 (siguiente nota necesaria para que te pusiesen un punto más en la nota media que saldrá en tu expediente, según ellos evalúan) era tal que dejaba de compensar. Un seis lo sacaba con la gorra sin ir a clase y estudiando el día antes, un siete yendo a clase y estudiando unos días, un ocho estudiando también durante el curso, un nueve sin vida social y sin dormir, y más de un nueve estando además apasionada por la asignatura en cuestión hasta el punto de que no me importase hacer ninguno de los esfuerzos anteriormente detallados. Y obviamente menos de un 5 sin ir a clase, pasando de estudiar o, en la mayoría de las ocasiones, no presentándome a la primera convocatoria directamente.
Entiéndame, el 7,5 es esfuerzo. En la UC3M sacar un 7,5 en la mayoría de las ocasiones es una injusticia negativa (con respecto al esfuerzo) bastante considerable para el alumno. Pero yo quería asumirla. O eso, o la asignatura me apasionaba y no me importaba hacer esfuerzos (por lo que mi nota daba un salto cuántico), o pasaba de presentarme hasta segunda o tercera convocatoria (bien por asignatura coñazo o bien por falta de tiempo).
Si sumáis eso a la hijoputez de la que eran capaces algunos profesores/catedráticos, podéis deducir el nivel de injusticia de la Universidad.
Eso sí, aprendes a esforzarte. Como dice Patricia, crearon una generación de Superwomen.
Y ahora explicaré la razón matemática de por qué empecé a saltarme clases con alevosía.

Harta de ver gente que entregaba tarde trabajos y aprobaba (o que ni los entregaba), gente que no iba a clase y aprobaba en el despacho (o a la que le ponían la matrícula pese a tener menos nota que yo simplemente por ir al despacho a llorar a los profes la MH para que no les quitaran la beca, lo que me pasó TRES VECES, me reconocieron los profesores)… gente, en definitiva, que curraba menos que yo y no obtenía resultados mucho peores. Me empecé a sentir pardilla y le busqué una lógica a todo esto. Allá voy.
La nota final tiene una relación esfuerzo-recompensa regresiva (en lo que a puntos se refiere). Lo explico:
Busquemos la relación entre la nota que te ponen y el esfuerzo que haces (con respecto a 10).
Esto sería lo que doy en denominar “Teorema de la injusticia de la nota”
- Nota/Esfuerzo -1 = nivel de injusticia. (abreviando, n/e -1 = i)
La nota y el esfuerzo dependen del profesor, lo sé, por lo que esta relación de injusticia varía según ellos. Por eso hay profesores más y menos injustos. El “Teorema de la injusticia” lo explica todo.
Ejemplos:
a) Si te esfuerzas un 5 (lo justo, vamos), y te ponen un cinco, tienes, lo que sería, una relación esfuerzo-nota justa:
- 5/5 – 1 = 0 injusticia
- 7/5 – 1 = + 0,4
Pero si te esfuerzas un 7 y sacas un 5, se produce una injusticia negativa para ti, y te jode:
- 5/7 = - 0,3
Bien, lo que yo aprendí en la UC3M es que, en la Charlie, la relación esfuerzo-nota no sólo tiende a ser injusta con respecto a otras universidades (ellos con menos esfuerzo sacan lo mismo). Sino que, además, cada vez es progresivamente más difícil sacar un punto más. Esto sería lo que yo denominaría la “Ley de la Carlos III”, demostrada experimentalmente tantas veces como veces cae una manzana al suelo si la sueltas: La Ley de la Carlos III establece que:
O sea, a partir de un cuatro, cada vez es más difícil arañar un punto. No es en plan, para sacar un 4 invierto x; para sacar un 5, x+y; para sacar un 6, x+2y; para sacar un 7, x+3y… No. Según subimos la nota, cada punto es más caro en esfuerzo.Siempre.
El incremento de esfuerzo preciso entre sacar un 6 y sacar un 7 es inferior al incremento de esfuerzo necesario entre sacar un 8 y sacar un 9, pese a que el incremento objetivo de la nota en los dos casos sea igual.
Si aplicamos la Ley de la Carlos III al Teorema de la injusticia de la nota, vemos que mientras más subimos la nota más negativa para nosotras es la injusticia que se comete. Que te puede parecer bien, pero vamos, que es injusto y tienes que tenerlo en cuenta.
Yo decidí hacer el pardillo hasta el 7,5. Para mí, el incremental de injusticia esfuerzo/nota entre un 7,5 y un 9 (siguiente nota necesaria para que te pusiesen un punto más en la nota media que saldrá en tu expediente, según ellos evalúan) era tal que dejaba de compensar. Un seis lo sacaba con la gorra sin ir a clase y estudiando el día antes, un siete yendo a clase y estudiando unos días, un ocho estudiando también durante el curso, un nueve sin vida social y sin dormir, y más de un nueve estando además apasionada por la asignatura en cuestión hasta el punto de que no me importase hacer ninguno de los esfuerzos anteriormente detallados. Y obviamente menos de un 5 sin ir a clase, pasando de estudiar o, en la mayoría de las ocasiones, no presentándome a la primera convocatoria directamente.
Entiéndame, el 7,5 es esfuerzo. En la UC3M sacar un 7,5 en la mayoría de las ocasiones es una injusticia negativa (con respecto al esfuerzo) bastante considerable para el alumno. Pero yo quería asumirla. O eso, o la asignatura me apasionaba y no me importaba hacer esfuerzos (por lo que mi nota daba un salto cuántico), o pasaba de presentarme hasta segunda o tercera convocatoria (bien por asignatura coñazo o bien por falta de tiempo).
Si sumáis eso a la hijoputez de la que eran capaces algunos profesores/catedráticos, podéis deducir el nivel de injusticia de la Universidad.
Eso sí, aprendes a esforzarte. Como dice Patricia, crearon una generación de Superwomen.
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miércoles, 21 de octubre de 2009
Tercero: el mejor año
En tercero la cosa mejoró, con algunos de los mejores profesores/asignaturas de la carrera.
Vicios: En tercero fue cuando empezó la tortura de las asignaturas de red. Hicimos un blog. Uau. Un cuatrimestre entero. Tuvimos nosecuantísimas asignaturas de red en toda la carrera en las que no aprendimos absolutamente nada de nada, en ninguna. Un poco de flash y un poco de Dreamweaver, pero estaban fatal enfocadas. Si una hubiese sido teórica, una dreamweaver y otra flash podría haber tenido sentido. Pero era imposible. Radio: una puta mierda en esta universidad. Sin ningún tipo de rubor. Eso si que eran cursos Zero y no los que daban antes de entrar. Otra vez, muchísimo curro, muchísimas horas de clase, de prácticas y mil historias, pero para mi fue más ameno porque había más cine. Empresa audiovisual (y asignaturas parejas): una puta mierda también, pérdida de tiempo total. Nada más que teoría vacía e inútil, en vez de enseñarnos cómo crear una empresa audiovisual o la legislación a la que atenernos en contratación (por ejemplo, cosas que estoy aprendiendo en el máster). Otro vicio: la falta de organización de las clases, de los horarios, de las aulas, el caos de meternos en un zulo, la falta de previsión y el desprecio que eso demostraba hacia nuestro grupo y hacia nuestra educación por parte de la Universidad Carlos III, (pongo el nombre completo para que les salga en la búsqueda exhaustiva de Google, que yo también trabajo en un gabinete).

Virtudes: En periodismo, encontramos algunos profes que estaban en activo y lo hacían notar, como Charo, que cada día de prácticas nos hacía documentarnos y escribir sobre un tema y entregarle un artículo de cierta extensión al final de la clase, que después corregía. Para mí fue un ejercicio estupendo para cuando después la tuve de jefa llamándome para que le enviase textos. “Vuela”, decía.
Para compensar algunas asignaturas inútiles de periodismo, había asignaturas de estas que sabes que tienes que dar y conocer pero que aburren sobremanera, como historia del periodismo (que no se llamaba así pero iba de eso), que, en realidad, me sirvió para ganar al cranium en la nochevieja de 2006, porque la respuesta a la última pregunta era “Meucci” y no “Graham Bell” como la gente suele creer. Y ganamos, por supuesto. Pensé que Lucía tenía razón cuando me decía (en segundo, con tanta “cultura general” que estudiábamos) que esta carrera al menos nos serviría para ganar al trivial. ¡Sirvió! En periodismo local hicimos periódicos locales y aunque faltó muchísima información tampoco estuvo mal (por lo que yo he trabajado en periodismo local hubiese contado otras cosas). Guión de cine no estuvo mal y guión de tele me sirvió mucho y me dio mucha bibliografía que se sirvió bastante.
Teoría del Cine (de la comunicación audiovisual, creo) fue maravillosa. Leí muchísimo y, sobre todo, el profesor nos hizo pensar muchísimo sobre el cine, su historia, su desarrollo, su semántica… Buah, una pasada. Recuerdo conversaciones sobre Wong-Kar Wai y Bazin en clase, porque a mi Bazin me reventaba un poco por simplista habiendo gente que hacía cine como el chino este. Después este profesor fue mi tutor en el proyecto de fin de carrera que hice sobre cine digital. Aprendí mucho y desde entonces leo sobre cine mucho más que ficción general (pero muchísimo más). Me volví a apasionar un poco con la carrera gracias a sus clases.
Y llegó Roberto con Crítica de Cine.
Para mi, desde luego, está en el podio de maestros de cine que conocí en la facultad que no creo que olvide, junto con López Izquierdo y quizá alguno más, cada uno en su estilo. Roberto era didáctico, porque te hacía reflexionar sobre intertextualidad, violencia y representación en un tono mucho más que ameno, no se le iba la pinza con teorías y palabros como paralepsis o sujet, era divertido, con clases dinámicas, muy preparadas, en las que presentaba decenas de fragmentos de películas para demostrarnos sus teorías. Y llegaba al fondo de la cuestión. Así aprendía cualquiera. Una delicia.
Era imposible tomar apuntes sin frases memorables, así que aquí os dejo algunas que encontré estudiando.
* Moulin Rouge es un desfile de muertos
* Roberto dando clase denota que Roberto da clase, pero si luego filmamos a los alumnos durmiéndose connota que el profe es un coñazo
* Y venga a matar judíos antes de la meadita matutina
* Es como un videojuego y los japos son marcianitos
* Cita impresionante (Laura esta es la nuestra): “¡Eres un sádico!!”. Y tú “No! es placer genérico…”
Vicios: En tercero fue cuando empezó la tortura de las asignaturas de red. Hicimos un blog. Uau. Un cuatrimestre entero. Tuvimos nosecuantísimas asignaturas de red en toda la carrera en las que no aprendimos absolutamente nada de nada, en ninguna. Un poco de flash y un poco de Dreamweaver, pero estaban fatal enfocadas. Si una hubiese sido teórica, una dreamweaver y otra flash podría haber tenido sentido. Pero era imposible. Radio: una puta mierda en esta universidad. Sin ningún tipo de rubor. Eso si que eran cursos Zero y no los que daban antes de entrar. Otra vez, muchísimo curro, muchísimas horas de clase, de prácticas y mil historias, pero para mi fue más ameno porque había más cine. Empresa audiovisual (y asignaturas parejas): una puta mierda también, pérdida de tiempo total. Nada más que teoría vacía e inútil, en vez de enseñarnos cómo crear una empresa audiovisual o la legislación a la que atenernos en contratación (por ejemplo, cosas que estoy aprendiendo en el máster). Otro vicio: la falta de organización de las clases, de los horarios, de las aulas, el caos de meternos en un zulo, la falta de previsión y el desprecio que eso demostraba hacia nuestro grupo y hacia nuestra educación por parte de la Universidad Carlos III, (pongo el nombre completo para que les salga en la búsqueda exhaustiva de Google, que yo también trabajo en un gabinete).

Virtudes: En periodismo, encontramos algunos profes que estaban en activo y lo hacían notar, como Charo, que cada día de prácticas nos hacía documentarnos y escribir sobre un tema y entregarle un artículo de cierta extensión al final de la clase, que después corregía. Para mí fue un ejercicio estupendo para cuando después la tuve de jefa llamándome para que le enviase textos. “Vuela”, decía.
Para compensar algunas asignaturas inútiles de periodismo, había asignaturas de estas que sabes que tienes que dar y conocer pero que aburren sobremanera, como historia del periodismo (que no se llamaba así pero iba de eso), que, en realidad, me sirvió para ganar al cranium en la nochevieja de 2006, porque la respuesta a la última pregunta era “Meucci” y no “Graham Bell” como la gente suele creer. Y ganamos, por supuesto. Pensé que Lucía tenía razón cuando me decía (en segundo, con tanta “cultura general” que estudiábamos) que esta carrera al menos nos serviría para ganar al trivial. ¡Sirvió! En periodismo local hicimos periódicos locales y aunque faltó muchísima información tampoco estuvo mal (por lo que yo he trabajado en periodismo local hubiese contado otras cosas). Guión de cine no estuvo mal y guión de tele me sirvió mucho y me dio mucha bibliografía que se sirvió bastante.
Teoría del Cine (de la comunicación audiovisual, creo) fue maravillosa. Leí muchísimo y, sobre todo, el profesor nos hizo pensar muchísimo sobre el cine, su historia, su desarrollo, su semántica… Buah, una pasada. Recuerdo conversaciones sobre Wong-Kar Wai y Bazin en clase, porque a mi Bazin me reventaba un poco por simplista habiendo gente que hacía cine como el chino este. Después este profesor fue mi tutor en el proyecto de fin de carrera que hice sobre cine digital. Aprendí mucho y desde entonces leo sobre cine mucho más que ficción general (pero muchísimo más). Me volví a apasionar un poco con la carrera gracias a sus clases.
Y llegó Roberto con Crítica de Cine.
Para mi, desde luego, está en el podio de maestros de cine que conocí en la facultad que no creo que olvide, junto con López Izquierdo y quizá alguno más, cada uno en su estilo. Roberto era didáctico, porque te hacía reflexionar sobre intertextualidad, violencia y representación en un tono mucho más que ameno, no se le iba la pinza con teorías y palabros como paralepsis o sujet, era divertido, con clases dinámicas, muy preparadas, en las que presentaba decenas de fragmentos de películas para demostrarnos sus teorías. Y llegaba al fondo de la cuestión. Así aprendía cualquiera. Una delicia.
Era imposible tomar apuntes sin frases memorables, así que aquí os dejo algunas que encontré estudiando.
* Moulin Rouge es un desfile de muertos
* Roberto dando clase denota que Roberto da clase, pero si luego filmamos a los alumnos durmiéndose connota que el profe es un coñazo
* Y venga a matar judíos antes de la meadita matutina
* Es como un videojuego y los japos son marcianitos
* Cita impresionante (Laura esta es la nuestra): “¡Eres un sádico!!”. Y tú “No! es placer genérico…”
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lunes, 19 de octubre de 2009
Primero de carrera: tercero de bachillerato
Creo que el título del post lo dice todo. Primero de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III es una suerte de Tercero de Bachillerato. De hecho este post podría valer tanto para primero como para segundo, así que así lo dejaré y el próximo será directamente de tercero.
Otra vez los dos últimos siglos de la Historia de España, otra vez Lengua española, Literatura, Historia Universal, Filosofía… Que está bien, porque esa ya me la se. Y porque tenemos que aprender en profundidad si vamos a ser los cronistas del futuro. Pero si alguien está pensando en empezar, que sepa lo que va a encontrarse.
Virtudes: Para mi fue un tiempo de leer muchísimo. Mis grandes descubrimientos: Beckett, Schnitzler, Bretch y el Lorca simbolista (Literatura). Hanna Arendt, Stuart Mill, Lomborg, Habermas, Keynes, Heidegger, Alessandra Bocchetti y decenas de filósofos y teóricos de la política por los que adoré tener asignaturas como Mundo actual: pensamiento y creencias o Teoría del Derecho, pese a que éste último profesor estuviese absolutamente chalado, abriese paraguas en clase, olvidase donde aparcaba o se saliese en mitad de su speech a continuarlo en el pasillo, para mayor flipe del alumnado. Y durante estos dos primeros años aprendí mucho de edición y documentación, a golpe de teclado (los que me daba con la cabeza cuando las cosas no salían), pero aprendí.
Vicios: Los profesores dejan bastante que desear. Son muchísimas horas de clase, muchísimas e interminables prácticas y apenas deja tiempo para irse de cañas los findes. Si quieres aprender, no será tanto en clase como leyendo por tu cuenta. Yo me despertaba a las ocho de la mañana sábados y domingos para poder estudiar unas horas y así a las 18 poder quedar. Debía tener entre 10 y 15 horas de tiempo libre a la semana, incluyendo findes. Era agotador. Ahora lo pienso y no sé si sería capaz de seguir ese ritmo de nuevo. Pocas horas en plató, poco tiempo con las cámaras, mucho en Internet.
Fuera de las aulas: (y ahora viene la parte por la que me meterán caña) El grupo más ruidoso de mis compañeros de clase (que no la mayoría) era bastante acrítico, y para mí, más roja que la sangre como siempre dice mi hermano Arthegarn, lo de que fuesen intolerantes con algunas compañeras por ir a misa o votar al PP me tocaba bastante las narices. ¿Por qué se meten con ellas? ¿Verdaderamente se creen mejores? ¿Esta panda de snobs de levis rajados se van a poner a discriminar a alguien por sus ideas simplemente por no compartirlas? Fue entonces cuando acuñé el término “Hippijo”, hippies pijos. Además, este grupo ruidoso solía coincidir con la gente a la que se la sobaban tanto Mill, como Habermas, Schitzler o el Lorca simbolista, por no hablar de lo enfermos que se ponían por tener que estudiar los teóricos de los campos del derecho y política. Gente a la que le daba igual la historia de la fotografía, el daguerrotipo, el gelatinobromuro o el nitrato de plata porque no les importaba de dónde veníamos sino hacia dónde iban ellos. Y como a mi me interesa el conocimiento por el conocimiento, no en un sentido finalista y pragmático económicamente hablando, pronto empecé a ver que allí tampoco encajaba. Recuerdo la que me liaron (no se si en primero o en segundo pero creo que en segundo) por decir que no era para tanto que un profesor nos hubiese dado dos hojas más de apuntes (dos hojas literalmente) el fin de semana antes del examen, que esto era la vida adulta y que era una forma de prepararnos para el futuro, en el que las cosas no vienen planificadas sino que caen marrones cada 2x3. Que si querían pusiesen una queja formal, que fuesen por los cauces apropiados pero que hasta entonces no era para tanto estudiar dos hojas más, que no hacía falta una revolución francesa por eso y que en realidad estaban perdiendo más tiempo en dejar a toda la clase emails incendiarios que el que invertirían en estudiarse las dos malditas hojas. Fue mi lapidación social. Aunque no fueron pocos quienes más tarde se acercaron a decirme que tenía toda la razón y que eran unos inmaduros por portarse así. Gracias al cielo mucha de sea gente desapareció en tercero o cambió su forma de entender las cosas.
Y conste que he dejado esta parte de "Fuera de las aulas" porque me parece mal cómo se trató durante aquellos tiempos a ciertas personas en la clase (no a mi en concreto, yo fui crítica con ellos, "me lo busqué" y a lo mejor me pasé en los términos o en los juicios, pero de todo se aprende) porque había un clima bastante intolerante que me parece impropio de gente que se cree "de izquierdas".

Otra vez los dos últimos siglos de la Historia de España, otra vez Lengua española, Literatura, Historia Universal, Filosofía… Que está bien, porque esa ya me la se. Y porque tenemos que aprender en profundidad si vamos a ser los cronistas del futuro. Pero si alguien está pensando en empezar, que sepa lo que va a encontrarse.
Virtudes: Para mi fue un tiempo de leer muchísimo. Mis grandes descubrimientos: Beckett, Schnitzler, Bretch y el Lorca simbolista (Literatura). Hanna Arendt, Stuart Mill, Lomborg, Habermas, Keynes, Heidegger, Alessandra Bocchetti y decenas de filósofos y teóricos de la política por los que adoré tener asignaturas como Mundo actual: pensamiento y creencias o Teoría del Derecho, pese a que éste último profesor estuviese absolutamente chalado, abriese paraguas en clase, olvidase donde aparcaba o se saliese en mitad de su speech a continuarlo en el pasillo, para mayor flipe del alumnado. Y durante estos dos primeros años aprendí mucho de edición y documentación, a golpe de teclado (los que me daba con la cabeza cuando las cosas no salían), pero aprendí.
Vicios: Los profesores dejan bastante que desear. Son muchísimas horas de clase, muchísimas e interminables prácticas y apenas deja tiempo para irse de cañas los findes. Si quieres aprender, no será tanto en clase como leyendo por tu cuenta. Yo me despertaba a las ocho de la mañana sábados y domingos para poder estudiar unas horas y así a las 18 poder quedar. Debía tener entre 10 y 15 horas de tiempo libre a la semana, incluyendo findes. Era agotador. Ahora lo pienso y no sé si sería capaz de seguir ese ritmo de nuevo. Pocas horas en plató, poco tiempo con las cámaras, mucho en Internet.
Fuera de las aulas: (y ahora viene la parte por la que me meterán caña) El grupo más ruidoso de mis compañeros de clase (que no la mayoría) era bastante acrítico, y para mí, más roja que la sangre como siempre dice mi hermano Arthegarn, lo de que fuesen intolerantes con algunas compañeras por ir a misa o votar al PP me tocaba bastante las narices. ¿Por qué se meten con ellas? ¿Verdaderamente se creen mejores? ¿Esta panda de snobs de levis rajados se van a poner a discriminar a alguien por sus ideas simplemente por no compartirlas? Fue entonces cuando acuñé el término “Hippijo”, hippies pijos. Además, este grupo ruidoso solía coincidir con la gente a la que se la sobaban tanto Mill, como Habermas, Schitzler o el Lorca simbolista, por no hablar de lo enfermos que se ponían por tener que estudiar los teóricos de los campos del derecho y política. Gente a la que le daba igual la historia de la fotografía, el daguerrotipo, el gelatinobromuro o el nitrato de plata porque no les importaba de dónde veníamos sino hacia dónde iban ellos. Y como a mi me interesa el conocimiento por el conocimiento, no en un sentido finalista y pragmático económicamente hablando, pronto empecé a ver que allí tampoco encajaba. Recuerdo la que me liaron (no se si en primero o en segundo pero creo que en segundo) por decir que no era para tanto que un profesor nos hubiese dado dos hojas más de apuntes (dos hojas literalmente) el fin de semana antes del examen, que esto era la vida adulta y que era una forma de prepararnos para el futuro, en el que las cosas no vienen planificadas sino que caen marrones cada 2x3. Que si querían pusiesen una queja formal, que fuesen por los cauces apropiados pero que hasta entonces no era para tanto estudiar dos hojas más, que no hacía falta una revolución francesa por eso y que en realidad estaban perdiendo más tiempo en dejar a toda la clase emails incendiarios que el que invertirían en estudiarse las dos malditas hojas. Fue mi lapidación social. Aunque no fueron pocos quienes más tarde se acercaron a decirme que tenía toda la razón y que eran unos inmaduros por portarse así. Gracias al cielo mucha de sea gente desapareció en tercero o cambió su forma de entender las cosas.
Y conste que he dejado esta parte de "Fuera de las aulas" porque me parece mal cómo se trató durante aquellos tiempos a ciertas personas en la clase (no a mi en concreto, yo fui crítica con ellos, "me lo busqué" y a lo mejor me pasé en los términos o en los juicios, pero de todo se aprende) porque había un clima bastante intolerante que me parece impropio de gente que se cree "de izquierdas".
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Periodismo y Audiovisuales en la Universidad Carlos III (Vicios y virtudes, I)
Mi recuerdo más preciado de los primeros días de Universidad fue conocer a mi amigo Orsonbuels. Me giré para preguntar (un poco al aire) si habían hecho algo interesante durante la primera semana de clase.Orsonbuels levantó las cejas y me dijo, clavándome sus ojos escépticos: “No, pero he tomado apuntes. Toma”.
Con eso digo mucho de su carácter y expectativas por aquel entonces. Cuánta razón tenía.
Orsonbuels es una de las razones por las que considero que no me equivoqué, una de las razones por las que volvería a hacer lo mismo, pese a demasiadas clases dignas de “no, pero he tomado apuntes”.
Y con esta reflexión doy por inaugurada la Semana temática de la UC3M. Aquí empieza la crónica de los que se suponía que iban a ser “los mejores años de nuestra vida”. Y el anillo de blogueras participantes será:
* De 8 a 8 y media, Blanca
* Hazte un blog, Irene
* La cuenta atrás, Patricia
* Mis ojos a través de mis manos, La mujer del médico
* See your thougths take shape, Ruth
* Sin saber nada, María
* Soy parada, Laura
Mi primer paso ha sido imprimir mi expediente para subrayar las asignaturas de las que quiero hablar. Espero con esto ser capaz de escribir un post diario sobre las clases, por hacer crónica… y alguno más sobre lo que había más allá de las aulas.
À bientôt
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jueves, 15 de octubre de 2009
Hablemos del "cambio climático"
Hoy se celebra el Blog Action Day, que conocí a sugerencia de mi colega bloguera Laura. Así que, después de unos días pensando en qué podría postear sobre el cambio climático –topic de turno-, he decidido no engañar a nadie, pese a pecar de ser –como ya va siendo habitual- políticamente incorrecta.

Ni me lo creo ni me lo dejo de creer. Pensar que verdaderamente puede haber un cambio climático antropogénico definitivo y fatal me parece de una soberbia (¿sobre?)humana1. Vamos, que me creí lo de Parque Jurásico de que la vida se abre camino. Me explico: Que la raza humana se extinga es cuestión de tiempo, pero por otra parte no se acaba el mundo por eso. Pensar que destruir nuestro hábitat es destruir LA vida me parece eso, humanamente soberbio. Por eso soy escéptica. Que nos carguemos nuestro hábitat, por su parte, me parece humanamente estúpido, inconsecuente e incoherente, otras de las características básicas de nuestra raza. Por eso soy “ecologista”. Aunque he de admitir que no puedo no poner ese término entrecomillado por lo horrendo que me parece su uso habitual.
Traduzco: me parecen bien los impuestos pigovianos, las multas por mala separación de residuos, las tasas de basura elevadas y, en general y siempre con buen uso, aquellas medidas fisco-políticas que desincentiven el consumo innecesario y frenen la destrucción de nuestro hábitat. Aunque me jodan. Aunque me joda pagar más porque mi coche contamine X en vez de Y. Y sí, es paternalista. Que Papá Estado –entiéndase Comunidad Internacional si se quiere- sea quien nos defienda de nuestra propia estupidez. Ya sabéis que yo soy más radical, que mis límites al consumo empezarían por unos límites a la riqueza. Pero empiezo por mí. Por eso reciclo, reutilizo y reduzco mi consumo individual como sé, si bien es cierto que, al final, consumir, consumo, y que creo que el “consumo cero” y la “contaminación cero” son impracticables. Pero trato de ser coherente y consecuente.
Dicho esto, hay algunos datos que quería compartir con vosotros dada la efeméride bloguera. Para empezar, os dejo un par de pantallazos de gráficos de un artículo interesantísimo de prensa especializada sobre transporte y contaminación, para que reflexionéis a la hora de planificar vuestros viajes y seáis consecuentes con vuestro consumo.

El primero habla del consumo de combustibles fósiles por pasajero según ocupación y medio de transporte. El segundo habla de la emisión de gases contaminantes respecto a las mismas variables.

De cualquier modo, os recomiendo mucho que cuando tengáis un rato os leáis el artículo completo para comprender mejor los datos, a mi me ayuda a saber lo que digo cuando hablo de ecología y transportes.
Para continuar, os dejo un informe (pro-existencia del cambio climático) que analiza la situación en nuestro país. Está algo obsoleto porque es de 2007, pero está bien para hacerse una idea de cuál es la situación y cuáles son los principales problemas/soluciones que se plantean.
Y para acabar, os quería dejar unos cuantos datos que me parece que deberíais tener en cuenta para contribuir, de forma consecuente, a que respiremos menos mierda en las ciudades. Os refiero a la fuente original: Mirad las tablas de la memoria de 2008 de contaminación atmosférica del Ayuntamiento de Madrid. Repito, la fuente es el Ayuntamiento -y sus medidores- y va sobre la mierda que hay en el aire que respiramos. Ahí podréis ver por qué cada vez hay más enfermedades respiratorias, por ejemplo los altísimos niveles de partículas en suspensión que sufre Madrid o las insanas –y por otra parte, ilegales- proporciones de dióxido de nitrógeno en nuestro aire. Pensaba poneros unos vínculos sobre consecuencias clínicas de la contaminación atmosférica, pero digamos que hoy estoy de buen humor y que, de momento, esa os la perdono.
---
1 Diría sobrehumana pero cada vez estoy más segura de que la soberbia es una de las cualidades que diferencia a la raza humana del resto de los animales.
Ni me lo creo ni me lo dejo de creer. Pensar que verdaderamente puede haber un cambio climático antropogénico definitivo y fatal me parece de una soberbia (¿sobre?)humana1. Vamos, que me creí lo de Parque Jurásico de que la vida se abre camino. Me explico: Que la raza humana se extinga es cuestión de tiempo, pero por otra parte no se acaba el mundo por eso. Pensar que destruir nuestro hábitat es destruir LA vida me parece eso, humanamente soberbio. Por eso soy escéptica. Que nos carguemos nuestro hábitat, por su parte, me parece humanamente estúpido, inconsecuente e incoherente, otras de las características básicas de nuestra raza. Por eso soy “ecologista”. Aunque he de admitir que no puedo no poner ese término entrecomillado por lo horrendo que me parece su uso habitual.
Traduzco: me parecen bien los impuestos pigovianos, las multas por mala separación de residuos, las tasas de basura elevadas y, en general y siempre con buen uso, aquellas medidas fisco-políticas que desincentiven el consumo innecesario y frenen la destrucción de nuestro hábitat. Aunque me jodan. Aunque me joda pagar más porque mi coche contamine X en vez de Y. Y sí, es paternalista. Que Papá Estado –entiéndase Comunidad Internacional si se quiere- sea quien nos defienda de nuestra propia estupidez. Ya sabéis que yo soy más radical, que mis límites al consumo empezarían por unos límites a la riqueza. Pero empiezo por mí. Por eso reciclo, reutilizo y reduzco mi consumo individual como sé, si bien es cierto que, al final, consumir, consumo, y que creo que el “consumo cero” y la “contaminación cero” son impracticables. Pero trato de ser coherente y consecuente.
Dicho esto, hay algunos datos que quería compartir con vosotros dada la efeméride bloguera. Para empezar, os dejo un par de pantallazos de gráficos de un artículo interesantísimo de prensa especializada sobre transporte y contaminación, para que reflexionéis a la hora de planificar vuestros viajes y seáis consecuentes con vuestro consumo.

El primero habla del consumo de combustibles fósiles por pasajero según ocupación y medio de transporte. El segundo habla de la emisión de gases contaminantes respecto a las mismas variables.

De cualquier modo, os recomiendo mucho que cuando tengáis un rato os leáis el artículo completo para comprender mejor los datos, a mi me ayuda a saber lo que digo cuando hablo de ecología y transportes.
Para continuar, os dejo un informe (pro-existencia del cambio climático) que analiza la situación en nuestro país. Está algo obsoleto porque es de 2007, pero está bien para hacerse una idea de cuál es la situación y cuáles son los principales problemas/soluciones que se plantean.
Y para acabar, os quería dejar unos cuantos datos que me parece que deberíais tener en cuenta para contribuir, de forma consecuente, a que respiremos menos mierda en las ciudades. Os refiero a la fuente original: Mirad las tablas de la memoria de 2008 de contaminación atmosférica del Ayuntamiento de Madrid. Repito, la fuente es el Ayuntamiento -y sus medidores- y va sobre la mierda que hay en el aire que respiramos. Ahí podréis ver por qué cada vez hay más enfermedades respiratorias, por ejemplo los altísimos niveles de partículas en suspensión que sufre Madrid o las insanas –y por otra parte, ilegales- proporciones de dióxido de nitrógeno en nuestro aire. Pensaba poneros unos vínculos sobre consecuencias clínicas de la contaminación atmosférica, pero digamos que hoy estoy de buen humor y que, de momento, esa os la perdono.
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1 Diría sobrehumana pero cada vez estoy más segura de que la soberbia es una de las cualidades que diferencia a la raza humana del resto de los animales.
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domingo, 4 de octubre de 2009
Claire Fisher
"Ese personaje es imposible. Nadie lo tiene tan claro tan joven. Bueno tú. Claire Fisher y tú." Eso me repitió A., cuando acabó de ver el último capítulo de Seex Feet Under. Ya me lo había dicho un par de veces, y nunca supe muy bien cómo sentirme al respecto. He de reconocer que Claire siempre fue el personaje que mejor entendí de toda la serie -sobre todo en las dos últimas temporadas- y si mi hermana Zylgrin viese la serie -la adolescencia rebelde, el paso a la edad adulta, incluso algo de la relación con su madre- no se extrañaría en absoluto.He de decir en mi defensa que ni lo tengo tan claro ni soy tan joven como Claire Fisher. Será estúpido, pero me encanta que, al final de la serie (spoiler va), arriesgue y se marche a perseguir su sueño.
El otro día a punto estuve de subirme a cantar encima de una mesa del curro. Tan aburrido, tan monótono, tan... Igual, oficina, desmotivante. Y yo con mi mundo interior, queriendo estallar, viva en otro sitio, resucitada en un universo paralelo en el que ni yo era yo ni el espacio era el que me rodeaba allí...
(escuchad la letra, no tiene desperdicio)
Desde que entré en el curro que tengo ahora, lo empecé a ver como lo hace Claire cuando entra de administrativa. En plan, "por favor que este personaje deje de perseguirme". Incluso alguna vez me vi a mi misma mirando a mis compañeros con desidida, just like her, y se repetía detrás de mi oreja derecha una gran frase que le dice a Claire uno de sus compañeros pringaos en sus primeros días de curro:
"¿Te crees que tu mierda no huele?"
Joder, no, yo no quiero ser así. Y Claire lo es. Y, mierda, a veces me descubro siéndolo. Para mi es un trabajo desmotivante y no aspiro a nada en él. Y alguna vez me he descubierto mirando a mis compañeras -luchando descaradamente por hacerse un hueco en la empresa- pensando "¿y de verdad queréis esto en vuestra vida?".
Entonces me vuelve la voz:
"¿Te crees que tu mierda no huele?"
Y dejan de darme pena, me esfuerzo en intentar entender que verdaderamente ellas desean estar ahí o, al menos, se conforman con ello. Les es suficiente.
Para mi no lo es. Y por eso me dan ganas de subirme a cantar en la mesa. Igual que a Claire.
Albergo la esperanza de que aún me falte un tiempo para pillarla. Técnicamente mi presente es su "momento the rainbow of her reasons", por lo que aún tengo unos cuantos capítulos para largarme a NY con una mano delante y una mano detrás. Y no hablo de irme físicamente, es un paralelismo metafórico. Hablo de arriesgar, de dejarlo todo, de perder el miedo, y perseguir mis sueños.

Y pensar eso -que todo llegará- es lo que me mantiene firme. El deseo, la esperanza, la impaciencia, la ambición, llamadlo como queráis.
Y por eso parece que lo tengo tan claro.
Pero es mentira. Cualquiera que comprenda bien a Claire Fisher entiende que su "determinación" es confusa: su vida es una continua búsqueda, experimentación: ensayo, error, ensayo, error, ensayo... Nunca un resultado positivo. Nunca tiene nada claro, nunca encuentra nada.
Simplemente sigue buscando.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Perder o perder
Ayer llovía con timidez en Pozuelo cuando llegué a la entrevista. Estaba a punto de entrar a hablar con uno de los directivos de una agencia de publicidad participada por un gran grupo audiovisual de este país. El salario que ofrecían era una mierda, lo sabía, y el sitio estaba lejos. Pero el trabajo estaba bien, de secretaria de producción; una forma, pienso yo, mucho más cómoda de pasar a ser “ayudante de” sin tener que pasar por la cadena parado-meritorio-auxiliar-parado-auxiliar-consuerteayudante que define esta profesión.Él era un ejecutivo cuarentón en vaqueros y camisa oscura; yo representaba el papel de la jovencita ambiciosa y capaz a la que no le detiene un semáforo en rojo. Solté un par de inconveniencias, un par de tacos, y un par de reflexiones sobre la publicidad y la producción como forma de vida. Así le tanteaba. A veces reía con timidez. Él, no yo. Mi timidez más bien escasea cuando me las doy de segura. Otras veces, se sonreía escandalizado. Otras, las más, me miraba con curiosidad y juicio, mientras compartía conmigo su sabiduría. Yo, de esas, lo miraba con los ojos grandes de aprendiz, y empezaba cada frase con “a mi modo de ver”, “desde mi modesta experiencia” o “tal vez podría ser que”.
Pasó a describirme el puesto. Prepro, prepro, prepro. Yo, a valorarlo. Es la mejor parte. Siempre lo he dicho. Yo: “prefiero la prepro, es la mejor fase”. Él: “Sí”. Yo: “La producción en set es bastante aburrida, mucho mejor antes, ir consiguiendo que salga todo”. Él: “Sí, en set, bueno, el set es un coñazo”. Yo “Sí. Yo siempre que he hecho bien mi trabajo en set me he aburrido. Si haces bien la prepro, en set te pasas el día fumando, bebiendo café y mirando el reloj entre escenas”. Él ser ríe y asiente con los ojos entrecerrados.Suelta que mi perfil le interesa. Que por qué a mi me interesa la producción. Yo, que simplemente me gratifica ver que el trabajo sale, coordinar el equipo, conseguir que se avance. Él, que le gusta mi enfoque de la profesión. Yo que para cuándo sería. Él que la semana que viene.
Ya estaba hecho. Que me llamará para ver cómo entro y cuándo. Que seis meses e indefinido.
Pero…
Todo tiene un pero.
Caigo en que el horario coincide con mi beca Ibermedia. Nunca tuve el don de la ubicuidad. Si salgo de trabajar a las siete de Pozuelo, no podré estar a las siete en Príncipe Pío, recibiendo formación para trabajar en esto. No puedo coger el trabajo.
Pero…
No digo nada de horarios. Le alargo la mano. Mientras, él acerca la cara, yo “bueno dos besos”, él “lo siento” (mientras me toma el hombro para acercar su cara). Me marcho. Al coche. Atasco. Pienso. Atasco. Pienso. A las 19:00. A las 19.00.
Pero…
Atasco.
¿No es, acaso, la formación un medio para el trabajo? ¿No es “saltarse un paso” empezar a trabajar ya en esto? Mal salario. Publicidad. Horas extras. Pero es asomar mi naricilla profesional por fin por el lugar donde quería asomarla.
Atasco.
Perder mi beca Ibermedia o perder una oportunidad de trabajo en el campo que me gusta, un campo en el que las oportunidades escasean y en una gran empresa.
Perder o perder.
Atasco. Haga lo que haga voy a arrepentirme.
¿Qué hago?
Esperar. Esperar a que me llame y negociar el horario. Y tener paciencia. I know how to play, voy a negociar con el jefe de ventas de la agencia. Estoy perdida, con esta gente nunca se gana, y menos aún si te sacan 20 años.
Pero…
En fin, ya volverá la oportunidad si ha de hacerlo, en un año, dos, o los que sean menester. Me arrepentiré, pero de momento, por lo que he meditado, si he de elegir me quedo con la beca Ibermedia. Por fin va fluida la M40.Pero...
Me quedo con la certeza de que da igual lo que decida. Haga lo que haga, me estaré equivocando.
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domingo, 6 de septiembre de 2009
Zapateros, Salgados, Montescos y Capuletos
Todo empezó en primero de carrera. Apasionada por las letras, estudiaba periodismo a un nivel cuasienfermizo. Leía los periódicos, comparaba las noticias según las contaban distintos grupos, just for fun. Empezó por diversión, mas acabó como decepción: que El Mundo tratase de manipularme, vale, lo entiendo, era de derechas. Pero qu me intenten manipular los míos, en quienes confiaba...Después empecé a analizar los titulares de lo que para nosotros era el periódico por excelencia, El País. A mirar su agenda setting, su forma de organizar la información, la redacción de sus periodistas. Después, empecé a prestar especial atención a distinguir entre qué contaban y qué no contaban (qué criterio seguían para confeccionar el diario). Aprendí que, desde el mometo en que empiezas a escribir, a contar, estás fijando la atención del lector en unos aspectos y no en otros. Parece obvio, pero descubriréis que no lo es tanto.
Descubrí que el periódico, mi periódico, también pretendía manipularme con sus formas. Me cabreé al ver que todo, absolutamente todo, eran intereses políticos y económicos. Que si no cuento esto (porque perjudica a esta empresa que tiene tanto porcentaje de las acciones del grupo), que si no cuento esto otro (por mi anunciante), que si esto no es para tanto (porque si no lo cuento el gobernante corrupto que lo ha hecho va a estar contento conmigo)...
Me cabreé tanto que dejé de leer los periódicos. ¡Yo!
A la mierda. Se acabó mi concepción ideadista de que sólo manipula la derecha porque la manipulación era contraria a los valores que (creía) defendía la izquierda. La izquierda también manipulaba, y para mi, más roja que la sangre como me dice siempre mi hermano Arthegarn, eso era inaceptable. No pensaba leerles ni una línea más. Fue mi particular "crisis de segundo", como decían algunos compañeros (rodeada de muchos compañeros de izquierda acríticos más papistas que el papa que pasaban de ver que la izquierda también tenía defectos, todo hay que decirlo).Con el cambio de Gobierno, mi periódico pasó de ser un medio crítico con el poder a ser un medio servil hacia el Gobierno. Qué decepción, con mis 20 añitos, que el mundo no era como yo creía al entrar en la carrera. No existía un "periódico independiente de la mañana". La independencia jamás existiría, precisamente por lo que cuenta A. en su última entrada.
Sí, desde los 20 han pasado 5 años -e innumerables fatigas, como diría Jennifer Connelly- y hace tiempo ya que les perdoné la osadía de decepcionarme. Decidí que era mejor estar informada (procurando, eso si, mantener varias versiones) que permanecer en la ignorancia; sobre todo si cada vez que leía una noticia analizaba por qué esa persona/medio me estaba contando eso. Qué interés tenía. Así, no sólo conseguiría informarme, sino conocer la calaña con la que trataba. Sacaría el doble de información de cada noticia.
Os hago toda esta reflexión debido a un artículo que he leído esta mañana en mi periódico, bajo el título Donde dice digo... digo impuestos. Sorprendido me ha, en primera instancia: Un artículo en profundidad, bien escrito, documentado y con tono veraz sobre las desaveniencias de la "política" económica de Zapatero (lo siento chicos pero no puedo llamar Política sin comillas a lo que considero una falta considerable de planificación/objetivos a medio plazo). Uau, me dije, por fin, mi periódico despierta. Por fin hacen críticas a doble página al poder y van más allá de alguna crítica escondida en un artículo secundario para disimular un poco. "¡Por fin!", me dije, "¡este es mi periódico!"Pero como suele decir mi madre poco dura la alegría en la casa del pobre. Las palabras "TDT de pago" vinieron a mi cabeza de forma ineludible.
Y ya que puedo hacer poco más, decidí hacer un post denunciando, a mi forma, la falta de independencia de los medios de información. Y su loable sutileza manipuladora, por supuesto.
Amigos, haré un resumen novelado y simplificado de la situación, por si alguien está perdido.
Cual Montesco y Capuleto, Mediapro y Prisa -grupo al que pertenece mi periódico- combaten en una guerra inagotable.
El Gobierno, cuyos logros siempre han ensalzado los miembros de la familia Capuleto -Prisa- ha favorecido, con la aprobación de la TDT de pago, los intereses de los Montesco -Mediapro- en el reino. La familia Capuleto a recogido el guante lanzado por la osadía del Gobernante y, mientras los Montesco loan la independencia del mandatario del Estado, los Capuleto han decidido vengar su infamia sacando a la luz aquello que antes acallaban: la crítica. Así, renace aquel lema que reza que la pluma hace más daño que la espada.

Hermosa novela que viene a decir que, si dañas los intereses de los Capuleto, los Capuleto van a por ti. Pasaría lo mismo con los Montesco, no lo duden. Una maravillosa forma de presionar a un Gobierno que no ha querido seguir los intereses de un grupo (otro día os explico los intereses que hay detrás de los de la TDT de pago, que haberlos haylos, of course).
Así que, amigos, una vez más vemos que incluso cuando un medio da signos de "independencia" respecto al poder al que suele adular, tiene una explicación matemática. El imperio de la lógica, amigos, siempre está ahí, esperándoles. Así que, estimados todos, cuando lean ustedes los papeles, por favor, no se dejen sorprender. Todo, absolutamente todo, responde a sus intereses. Infórmense, contrasten, lean la prensa extranjera si pueden, vayan a las fuentes de las fuentes de las fuentes. Se lo pido de corazón. Es abominable verlo así, lo se, pero desde mi pequeño atril seguiré defendiendo fastidiarles a ustedes toda la candorosa ingenuidad que pudiera quedarles respecto a esta aberración de sistema y de "división de poderes".
Lo siento, soy así de zorra.
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sábado, 29 de agosto de 2009
La increíble historia de Voltaire
Hacía años que no ponía semejante cara de idiota. Me quedé helada, pese a los 40 grados. Hablábamos de literatura. De qué leíamos. Obviamente éramos diferentes, creo que en general tiendo a ser diferente en esta materia porque cuando otras leían... ... ... (¿no leían?) yo leía Scott Card, Orwell y Huxley. Creo que aquel día, frente a mi plato de verduras a la plancha, comprendí por qué años ha dejé de hablar de literatura con mis semejantes.Yo:
- Por ejemplo, Voltaire, ¿has leído Voltaire?
Ella:
- No
Yo:
- Sí porque suena súper serio, dices "Voltaire" y, joder, qué arcaico, que clásico, que rollazo suena ¿no?
Ella:
- Pues sí
Yo:
- Pues no. Lo lees y es genial. Es dinámico, irónico, divertido incluso. Sorprendente, genial.
Ella (allá va):
- Sí. Eso es lo que digo yo. Por qué le ponen ese título. "Volteer". Pff, no llama nada la atención. Si por ejemplo lo hubiesen llamado "La increíble historia de 'Volteer'", pues vale, es un toque, llama más la atención, pero un libro que se llama simplemente "Volteer" no entiendo cómo alguien lo coge de la estantería en la tienda.
Yo
- ...
Creo que por eso hace años decidí dejarlo. Odio quedarme con cara de idiota, la boca entreabierta y los músculos faciales anestesiados ante una persona a la que justo antes de esa conversación consideraba interesante. Me resulta físicamente doloroso llegar a sonar simpática de nuevo.
Mejor cortar un poco más de berenjena y calabacín y llenarme la boca de nuevo.
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jueves, 20 de agosto de 2009
Post frívolo
He conseguido caber en un vestido en el que no cabía desde antes de cumplir los 20. Y me he rizado el pelo. Hale, ya lo he dicho.
lunes, 10 de agosto de 2009
Dragones y mazmorras Vs. Verano azul
Hace tiempo una profesora nos hizo presentar un trabajo, a quienes teníamos la desfachatez de trabajar y no ir a clase, sobre el programa de TV que más nos había influido y por qué. Yo hice esto.
Dragones y mazmorras frente a Verano Azul
Resulta especialmente complicado elegir un solo programa de televisión que me haya influido esencialmente. Para mí los hitos de la televisión han sido otros, como el nacimiento de las emisoras privadas en abierto o el día que mis padres cambiaron la televisión antigua por una con mando a distancia. Creo que me influyeron más los programas que no vi que los que vi. Por ejemplo, el no haber visto nunca un solo capítulo de Verano Azul me aislaba de mis compañeras de colegio en sus animadas conversaciones, sobre todo porque yo era más de Campeones, Dragones y Mazmorras o Ranma que de Verano Azul, Pipi Calzaslargas, Heidi o el culebrón Cristal, que siempre me parecieron soberanamente aburridas y monótonas. Alguna vez intenté ver todas estas series cuando era niña, pero antes o después dejaba de ver la televisión o cambiaba de canal.
Incluso prefería hacer deberes.
Creo que no haber visto nunca Verano Azul me ha influido más que cualquier programa que sí haya visto por televisión, porque desde niña hasta hoy en día he visto que todas las personas de mi generación están en algún aspecto marcadas por dicha serie, sea en el lenguaje popular, sea en actitudes o sea en referencias culturales. Y yo no se de qué hablan, estoy fuera de su mundo. Creo que para pensar en una serie que me haya influido verdaderamente tengo que remontarme a mi infancia.
Definitivamente, me quedo con Dragones y Mazmorras, aunque para ello tenga que rechazar a Emilio Aragón o a las Mamachicos que, si bien de pequeña me impresionaron, no fueron una influencia duradera en la formación de mi carácter.
No recuerdo cuándo empezó mi veneración por Dragones y mazmorras (o Calabozos y Dragones, como decían la apertura de la serie), para mí siempre estuvo allí. Recuerdo que mis hermanos mayores tenían algunas cintas originales en VHS con capítulos de la primera temporada de la serie y que yo era francamente pequeña (tal vez tenía 5 ó 6 años) cuando prefería que me pusiesen esos vídeos a algunas películas de Disney. Para mí era una serie con solera, que habían emitido antes de que yo naciese. Hablaba de aventuras. De un grupo de chavales que, desde el parque de atracciones, llegaban a una especie de universo paralelo donde las fuerzas del bien y del mal luchaban continuamente y en el que tenían que enfrentarse a muchísimos monstruos para los que no estaban preparados en absoluto.
A principios de los años ’90 anunciaron la reposición de la serie, creo recordar que en Antena 3, con el revuelo subsiguiente en mi casa. A su hora de emisión, no se podía ver otra cadena. Cuando yo tenía cerca de ocho años, empecé a jugar en casa al juego de rol de Dragones y Mazmorras. Jugaban mis hermanos mayores, y mi hermana y yo nos acoplábamos de vez en cuando.
Recuerdo que yo siempre quería ser un mago como el de la serie de dibujos, a pesar de q
ue el mago, Preston, fuese el más torpe del grupo siempre. Para mí siempre fue el más cercano: el torpe, el que no sabe llegar ni dar soluciones, el que no controla sus poderes pero que sabe que los tiene en el sombrero, aunque dependa más de la suerte que de sí mismo que afloren... Y creo que ese rol me sigue acompañando a veces. Mi hermano mayor era el caballero fuerte y noble tipo Hank y mi hermana mayor era una mujer hábil, fuerte y lista tipo Diana en la serie. Al menos yo los veía así. Solía asemejar a mis personas cercanas con personajes de la serie. Después, en 7º de EGB, jugaba en el recreo a Dragones y mazmorras con tres compañeros de clase, dos chicos y una chica.
Aún hoy me gustan las historias de fantasía y las que hablan de personajes que están insertos, por casualidad o error, en un mundo al que no pertenecen. Un mundo agresivo y enorme que les hace sentirse torpes y extraños. Igual de extraña que me veía yo por preferir Dragones y Mazmorras a Verano azul.
A base de mucho reflexionar, creo que mi percepción de mundo ajeno e incomprensible al que hay que enfrentarse solo (o en compañía de unos pocos, para quienes es tan ajeno como para ti) tal vez venga de entonces o se base, en buena parte, en aquellos días. La gente que me parece cercana o con la que me identifico, tanto en la ficción audiovisual como en la realidad, es aquella que se ve a sí misma en un mundo extraño pero que no desiste en luchar contra el mal que encuentra en ese mundo.
En varias ocasiones, los personajes de la serie se acercaban a un punto en el que podían volver a su realidad. En aquellos momentos recuerdo una confusión enorme: por un lado quería que llegasen a un lugar seguro, a su hogar; y por otro (perverso y egoísta) quería que continuasen sus aventuras en el mundo inhóspito.
Aún creo que la lucha para llegar a ese “lugar seguro” es constante y que, muchas veces, cuando estamos llegando, vemos que la salida se va a cerrar ante nuestras narices o preferimos darnos la vuelta para hacer otra cosa (p.e. salvar a uno de los “compañeros de viaje”) que seguir adelante hacia lo que llevamos mucho tiempo persiguiendo. No se hasta que punto esto viene motivado por lo que yo vi desde niña, pero para mí eso es lo que “está bien”, saber cuándo darse la vuelta a pesar de que casi hayas llegado. Creo que la influencia de mi gusto por este tipo de historias (lo ajeno, lo desconocido, la lucha, el compañerismo) está, en buena medida, marcada por Dragones y Mazmorras. Y, desde luego, mi gusto por este tipo de historias determina quién soy ahora, lo que hago y lo que quiero hacer en el futuro.
Creo que esta serie fue decisiva en mi “ideario audiovisual” actual. Lo que me gusta ver en televisión son historias de personas normales o con algunas dotes que se enfrentan a situaciones extraordinarias. Tal vez por eso me aburra sobremanera la tendencia de la ficción seriada española al costumbrismo y prefiera series como Lost, House M.D., o incluso Prison Break. O que elija mucho antes Futurama que The Simpson. Lo que me gusta hacer es contar historias de personas que se enfrentan a situaciones extraordinarias. No haber visto Verano Azul sino Dragones y mazmorras, determina, en cierta medida, quién soy hoy en día y cómo me relaciono con el entorno y las circunstancias y monstruos que me rodean.
Dragones y mazmorras frente a Verano AzulResulta especialmente complicado elegir un solo programa de televisión que me haya influido esencialmente. Para mí los hitos de la televisión han sido otros, como el nacimiento de las emisoras privadas en abierto o el día que mis padres cambiaron la televisión antigua por una con mando a distancia. Creo que me influyeron más los programas que no vi que los que vi. Por ejemplo, el no haber visto nunca un solo capítulo de Verano Azul me aislaba de mis compañeras de colegio en sus animadas conversaciones, sobre todo porque yo era más de Campeones, Dragones y Mazmorras o Ranma que de Verano Azul, Pipi Calzaslargas, Heidi o el culebrón Cristal, que siempre me parecieron soberanamente aburridas y monótonas. Alguna vez intenté ver todas estas series cuando era niña, pero antes o después dejaba de ver la televisión o cambiaba de canal.
Incluso prefería hacer deberes.
Creo que no haber visto nunca Verano Azul me ha influido más que cualquier programa que sí haya visto por televisión, porque desde niña hasta hoy en día he visto que todas las personas de mi generación están en algún aspecto marcadas por dicha serie, sea en el lenguaje popular, sea en actitudes o sea en referencias culturales. Y yo no se de qué hablan, estoy fuera de su mundo. Creo que para pensar en una serie que me haya influido verdaderamente tengo que remontarme a mi infancia.Definitivamente, me quedo con Dragones y Mazmorras, aunque para ello tenga que rechazar a Emilio Aragón o a las Mamachicos que, si bien de pequeña me impresionaron, no fueron una influencia duradera en la formación de mi carácter.
No recuerdo cuándo empezó mi veneración por Dragones y mazmorras (o Calabozos y Dragones, como decían la apertura de la serie), para mí siempre estuvo allí. Recuerdo que mis hermanos mayores tenían algunas cintas originales en VHS con capítulos de la primera temporada de la serie y que yo era francamente pequeña (tal vez tenía 5 ó 6 años) cuando prefería que me pusiesen esos vídeos a algunas películas de Disney. Para mí era una serie con solera, que habían emitido antes de que yo naciese. Hablaba de aventuras. De un grupo de chavales que, desde el parque de atracciones, llegaban a una especie de universo paralelo donde las fuerzas del bien y del mal luchaban continuamente y en el que tenían que enfrentarse a muchísimos monstruos para los que no estaban preparados en absoluto.A principios de los años ’90 anunciaron la reposición de la serie, creo recordar que en Antena 3, con el revuelo subsiguiente en mi casa. A su hora de emisión, no se podía ver otra cadena. Cuando yo tenía cerca de ocho años, empecé a jugar en casa al juego de rol de Dragones y Mazmorras. Jugaban mis hermanos mayores, y mi hermana y yo nos acoplábamos de vez en cuando.
Recuerdo que yo siempre quería ser un mago como el de la serie de dibujos, a pesar de q
ue el mago, Preston, fuese el más torpe del grupo siempre. Para mí siempre fue el más cercano: el torpe, el que no sabe llegar ni dar soluciones, el que no controla sus poderes pero que sabe que los tiene en el sombrero, aunque dependa más de la suerte que de sí mismo que afloren... Y creo que ese rol me sigue acompañando a veces. Mi hermano mayor era el caballero fuerte y noble tipo Hank y mi hermana mayor era una mujer hábil, fuerte y lista tipo Diana en la serie. Al menos yo los veía así. Solía asemejar a mis personas cercanas con personajes de la serie. Después, en 7º de EGB, jugaba en el recreo a Dragones y mazmorras con tres compañeros de clase, dos chicos y una chica.Aún hoy me gustan las historias de fantasía y las que hablan de personajes que están insertos, por casualidad o error, en un mundo al que no pertenecen. Un mundo agresivo y enorme que les hace sentirse torpes y extraños. Igual de extraña que me veía yo por preferir Dragones y Mazmorras a Verano azul.
A base de mucho reflexionar, creo que mi percepción de mundo ajeno e incomprensible al que hay que enfrentarse solo (o en compañía de unos pocos, para quienes es tan ajeno como para ti) tal vez venga de entonces o se base, en buena parte, en aquellos días. La gente que me parece cercana o con la que me identifico, tanto en la ficción audiovisual como en la realidad, es aquella que se ve a sí misma en un mundo extraño pero que no desiste en luchar contra el mal que encuentra en ese mundo.
En varias ocasiones, los personajes de la serie se acercaban a un punto en el que podían volver a su realidad. En aquellos momentos recuerdo una confusión enorme: por un lado quería que llegasen a un lugar seguro, a su hogar; y por otro (perverso y egoísta) quería que continuasen sus aventuras en el mundo inhóspito.Aún creo que la lucha para llegar a ese “lugar seguro” es constante y que, muchas veces, cuando estamos llegando, vemos que la salida se va a cerrar ante nuestras narices o preferimos darnos la vuelta para hacer otra cosa (p.e. salvar a uno de los “compañeros de viaje”) que seguir adelante hacia lo que llevamos mucho tiempo persiguiendo. No se hasta que punto esto viene motivado por lo que yo vi desde niña, pero para mí eso es lo que “está bien”, saber cuándo darse la vuelta a pesar de que casi hayas llegado. Creo que la influencia de mi gusto por este tipo de historias (lo ajeno, lo desconocido, la lucha, el compañerismo) está, en buena medida, marcada por Dragones y Mazmorras. Y, desde luego, mi gusto por este tipo de historias determina quién soy ahora, lo que hago y lo que quiero hacer en el futuro.
Creo que esta serie fue decisiva en mi “ideario audiovisual” actual. Lo que me gusta ver en televisión son historias de personas normales o con algunas dotes que se enfrentan a situaciones extraordinarias. Tal vez por eso me aburra sobremanera la tendencia de la ficción seriada española al costumbrismo y prefiera series como Lost, House M.D., o incluso Prison Break. O que elija mucho antes Futurama que The Simpson. Lo que me gusta hacer es contar historias de personas que se enfrentan a situaciones extraordinarias. No haber visto Verano Azul sino Dragones y mazmorras, determina, en cierta medida, quién soy hoy en día y cómo me relaciono con el entorno y las circunstancias y monstruos que me rodean.
viernes, 17 de julio de 2009
Mi declaración
No. No voy a hablar de hacienda. Sigo erre que erre con la crisis de valores y mi generación. Últimamente no paro de darle vueltas a la Revolución francesa. Y he concluido algo obvio: que somos herederos de la burguesía. Aceptando el reinado de la burguesía empezamos a definirnos a nosotros mismos según nuestra relación con la producción. Soy ingeniero. Soy periodista. Soy informático. Soy una puta de la información. Tiene parte de sentido, a mi modo de ver somos más lo que hacemos que lo que sentimos o decimos ser. Pero, planteándonoslo en serio, eso es algo MUY importante.
Tanto produces, tanto vales. Hablo de producción social, claro. Me explico, y ahí va el primer punto de mi declaración.
La producción ya no se mide materia o servicio creado en términos monetarios, sino sociales. Las medidas monetarias derivan, del "valor social". Ya no tiene que ver con fabricar útiles o dar servicios de valor económico a consecuencia de un trabajo concienzudo. La medición monetaria de la producción ahora la determina el impacto mediático/social del productor, útil o servicio. La producción social. En ese sentido digo lo de que tanto produces, tanto vales.
Las grandes máquinas de venta de la producción social son los medios de comunicación social. Hasta ahora había identificado los medios con la libertad. Desde que existe internet, cada vez más veo los medios como perpetuadores de un sistema social de clases. Como algo conservador, la agenda setting establece qué y quién es importante en nuestro mundo. Qué productos humanos merecen atención social y, por tanto, derivan en obtención de capital. Y discrimina todo lo que no atrae su atención. Yo estoy cansada del poder de la agenda setting y de lo que deriva de ella: que un "producto social" como JLo o David Beckham (o Íker Casillas, querido Arth) sea el modelo a seguir a nivel productivo. No creo que lo que hacemos (nuestro trabajo) pueda o deba dejar de definirnos, pero creo en la limitación de los ingresos derivados de la "producción social" de una persona.
Nos han acostumbrado a desear ser más ricos. A desear más y más para nosotros mismos. Y nos dijeron que aquello derivaba del esfuerzo, lo que no voy a entrar a valorar de nuevo. Creo en algunos principios liberales, por ejemplo, que la gente cuida menos los bienes comunes que los personales, y por eso no me parece mal la propiedad privada derivada del trabajo productivo (vamos, que hay cosas que me separan del comunismo utópico y que por eso creo en el esfuerzo a nivel individual con compensaciones personales).
Pero también creo que hay que poner un límite por arriba a los indecentemente ricos. Que, en un mundo sin gente indecentemente rica, el planeta y la humanidad serían drásticamente más sostenibles (y felices).
Tenemos que empezar a pensar en el consumo como acción de consumir, por obvio que parezca: Consumir, según la RAE, Destruir, extinguir. El consumismo excesivo destruye.
Habría que implantar algún tipo de ley que limitase el exceso de capital (no que lo gravase, sino que no lo permitiese) para evitar el hiperconsumo. Habría que prohibir el hiperconsumo individualista o, al menos, controlarlo mucho y muy bien. No sé cómo, ya lo pensaré. En la Revolución francesa se derramó mucha sangre por una serie de valores que hoy nos parecen fundamentales. ¿Qué tipo de humanidad queremos legar? ¿Qué generación queremos ser, cómo queremos que se recuerde nuestra era? ¿Como la era del consumismo insostenible y, además, deseado? Porque nosotros pasaremos, pero detrás vendrán más. ¿Queremos que de verdad la humanidad del futuro se base en la "producción social"? ¿No hay ninguna forma de poner algún límite por arriba que no sea descabellado ni cape la iniciativa pero que limite la remuneración tan desorbitada de la "producción social"?
Seguro que sí. Julio Verne decía que todo lo que un ser humano puede imaginar, otros lo pueden crear. Y yo puedo imaginar mucho.
Tanto produces, tanto vales. Hablo de producción social, claro. Me explico, y ahí va el primer punto de mi declaración.
La producción ya no se mide materia o servicio creado en términos monetarios, sino sociales. Las medidas monetarias derivan, del "valor social". Ya no tiene que ver con fabricar útiles o dar servicios de valor económico a consecuencia de un trabajo concienzudo. La medición monetaria de la producción ahora la determina el impacto mediático/social del productor, útil o servicio. La producción social. En ese sentido digo lo de que tanto produces, tanto vales.
Las grandes máquinas de venta de la producción social son los medios de comunicación social. Hasta ahora había identificado los medios con la libertad. Desde que existe internet, cada vez más veo los medios como perpetuadores de un sistema social de clases. Como algo conservador, la agenda setting establece qué y quién es importante en nuestro mundo. Qué productos humanos merecen atención social y, por tanto, derivan en obtención de capital. Y discrimina todo lo que no atrae su atención. Yo estoy cansada del poder de la agenda setting y de lo que deriva de ella: que un "producto social" como JLo o David Beckham (o Íker Casillas, querido Arth) sea el modelo a seguir a nivel productivo. No creo que lo que hacemos (nuestro trabajo) pueda o deba dejar de definirnos, pero creo en la limitación de los ingresos derivados de la "producción social" de una persona.
Nos han acostumbrado a desear ser más ricos. A desear más y más para nosotros mismos. Y nos dijeron que aquello derivaba del esfuerzo, lo que no voy a entrar a valorar de nuevo. Creo en algunos principios liberales, por ejemplo, que la gente cuida menos los bienes comunes que los personales, y por eso no me parece mal la propiedad privada derivada del trabajo productivo (vamos, que hay cosas que me separan del comunismo utópico y que por eso creo en el esfuerzo a nivel individual con compensaciones personales).
Pero también creo que hay que poner un límite por arriba a los indecentemente ricos. Que, en un mundo sin gente indecentemente rica, el planeta y la humanidad serían drásticamente más sostenibles (y felices).
Tenemos que empezar a pensar en el consumo como acción de consumir, por obvio que parezca: Consumir, según la RAE, Destruir, extinguir. El consumismo excesivo destruye.
Habría que implantar algún tipo de ley que limitase el exceso de capital (no que lo gravase, sino que no lo permitiese) para evitar el hiperconsumo. Habría que prohibir el hiperconsumo individualista o, al menos, controlarlo mucho y muy bien. No sé cómo, ya lo pensaré. En la Revolución francesa se derramó mucha sangre por una serie de valores que hoy nos parecen fundamentales. ¿Qué tipo de humanidad queremos legar? ¿Qué generación queremos ser, cómo queremos que se recuerde nuestra era? ¿Como la era del consumismo insostenible y, además, deseado? Porque nosotros pasaremos, pero detrás vendrán más. ¿Queremos que de verdad la humanidad del futuro se base en la "producción social"? ¿No hay ninguna forma de poner algún límite por arriba que no sea descabellado ni cape la iniciativa pero que limite la remuneración tan desorbitada de la "producción social"?
Seguro que sí. Julio Verne decía que todo lo que un ser humano puede imaginar, otros lo pueden crear. Y yo puedo imaginar mucho.
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jueves, 25 de junio de 2009
Mi generación
El otro día Arthegarn me pasó un artículo de José Luis Barbería que hablaba de nuestra generación. En él, se preguntaba si había nacido una generación apática1. Tras días mascando el concepto, digiriéndolo y regurgitándolo en ciclos breves, he decidido responderle desde este humilde foro que probablemente él jamás leerá. Pero que vosotros, mi generación, tal vez leáis. Serán dos artículos sobre cómo lo veo yo. Y no pienso pedir disculpas por la extensión. Menos aún por el contenido. Nadie obliga a la lectura.
Somos una generación acomodada.
No hemos pasado hambre. No hemos pasado frío. Incluso muchos somos hijos de quienes no conocieron la miseria más cruda. Nuestra educación fue ley, no privilegio. Teníamos más de un par de zapatos. Varios pares, incluso, en cada temporada. Luz eléctrica. Agua corriente potable incluso para ducharnos. Nevera. Cocina. Jabón. Supermercados. Sanidad pública. Vacunas. Discúlpenos, señor Barbería. Discúlpanos, Historia.
Nos ha llegado el momento de arrepentirnos. De arrepentirnos de haber nacido en este sistema, en este tiempo. Porque ahora no podemos mantenerlo.
Hemos mamado que, lo bueno, es "vivir bien". Tener tu casa, enorme, a ser posible tu casa en la playa. Tener más, cada vez más. Muchas veces nuestros padres tenían más de lo que tuvieron los suyos y nos hicieron creer que nosotros podríamos lograr más y más. Nos han transmitido la importancia de poseer y poseernos2.
Nos han hecho -la cultura actual, no tanto los padres- desear más y más. Tus chalés, tus viajes, tu yate, tus fiestas privadas, tu spa, tu todo. Nos quieren hacer desear vivir como Bekham. Como Carla Bruni. Como Bill Gates. Como quieras, pero con todo lo que puedas.
Nos han educado en la cultura del esfuerzo. Si te esfuerzas, lo consigues. Pero nadie nos ha enseñado por qué cosas merece la pena esforzarse y, como hemos tenido tanto al alcance de nuestras manos, hemos perdido la perspectiva sobre lo que significa el esfuerzo por la LIBERTAD durante nuestra juventud. Y nos hemos creído que, por lo que había que esforzarse, aquello por lo que merecía la pena el esfuerzo, era "vivir mejor". Porque, en los últimos 30 años, los de MI GENERACIÓN, ha aumentado la calidad de vida cada vez más, como bien indicaba usted, señor Barbería.
Pero mientras la calidad de vida crecía, la calidad laboral descendía. Y ya no vale el "qué-quieres-ser-de-mayor" con el que crecimos, porque todos sabemos que, con suerte, seremos pulgas que saltan de empleo inestable a empleo inestable. Todo el esfuerzo que nos habían inculcado, el que hicieron nuestros padres para estar donde están, el que nos habíamos creído que nos ayudaría, no ha servido para nada. En parte precisamente porque la educación está al alcance de todos. Ya no vale sólo con esforzarse. Nos encontramos con salarios insuficientes para precios exorbitados3.
La cultura del esfuerzo ha muerto. De hecho, nunca existió. Y no existirá hasta que dejen de existir los ricos. No hablo de comunismo, por Dios. Digo lo
s ricos de verdad. Hablo de limitar el liberalismo rampante. Hablo de los indecentemente ricos. Hablo de la cultura que subyace en nuestra sociedad. Hablo de que mientras exista este sistema de valores, el de educar hacia querer ser archihipermegarico, no será viable la cultura del esfuezo. Nos han hecho creer que tenemos que llegar a ser como ellos4, cuando, en realidad, no hace falta. Nos han hecho creer que limitar la riqueza de una persona está mal. Que si tiene "su" dinero, mejor para él. Que si fuera "nuestro" dinero no querríamos que nos pusieran límites por arriba. Por debajo sí. Eso es fácil y populista. Pero, ¿por arriba? No, eso mataría la cultura del esfuerzo.
Estoy empezando a pensar que eso es mentira. Todo el sistema de valores que nos han creado está mal. No hablo ya de capitalismo-comunismo-liberalismo-socialismo-blablaismo. No. Hablo de valores. De lo que nos hacen pensar que está bien o mal, de lo que nos han enseñado que debemos desear u odiar.
Perdónenos, señor Barbería, nos hicieron creer que "desear vivir mejor que nuestros padres" significaba "desear tener más y mejor que nuestros padres". Perdónenos por habernos creído que merecía la pena estudiar/trabajar y por habernos decepcionado cuando hemos llegado a una realidad en la que no existe la recompensa, sino la suerte; mientras nuestros padres no paran de decirnos "lo duro que era antes". Discúlpenos por ser tan jodidamente apáticos. Pero es que ya no nos lo creemos.
Y que nos perdone la Historia si nos perdemos entre los posos de esa desidia que nos han quedado en nuestra taza vacía -ni siquiera medio vacía- cuando dejamos de creer en las recompensas. Que nos perdone si permitimos que la apatía nos venza y pensamos que no podemos cambiar la realidad. Que no merece la pena el esfuerzo. Perdónanos, Historia, si se nos olvida cómo se lucha. Perdónanos si resultamos ser una generación perdida, que asume la realidad como inamovible y desiste de intentar cambiarla. Hacia dónde irás, Historia, si empezamos nosotros a perder la fe en que merezca la pena plantearnos qué será del futuro. Cómo deslumbrarás si nosotros nos creemos que no podemos fraguarte.
_________________________________
1 Empieza hablando de lo que él define como "ni-ni", jóvenes que ni estudian ni trabajan, para después adentrarse en una reflexión sobre la crisis de valores de la juventud actual. Lo de los "ni-ni" y el titular quedan en mera anecdotilla de intento curiosón del periodista, al que, por lo general, admiro bastante como profesional.
2 Sólo poseyéndonos a nosotros mismos podremos ser libres.
3 Y a mí, que me lo expliquen: en qué momento un euro empezó a valer 100 pesetas en el mercado, y cuándo 100 euros se convirtieron en 10.000 pesetas. Y por qué el Gobierno no controló ni hizo amagos por amarrar el TIMO absoluto que ha supuesto la implantación del euro en relación a los precios.
4 No hablo sólo de "famosos", también hay inventores, brokers, estafadores, científicos y artistas inmensamente ricos, por enumerar algunas opciones.
No hemos pasado hambre. No hemos pasado frío. Incluso muchos somos hijos de quienes no conocieron la miseria más cruda. Nuestra educación fue ley, no privilegio. Teníamos más de un par de zapatos. Varios pares, incluso, en cada temporada. Luz eléctrica. Agua corriente potable incluso para ducharnos. Nevera. Cocina. Jabón. Supermercados. Sanidad pública. Vacunas. Discúlpenos, señor Barbería. Discúlpanos, Historia.
Nos ha llegado el momento de arrepentirnos. De arrepentirnos de haber nacido en este sistema, en este tiempo. Porque ahora no podemos mantenerlo.Hemos mamado que, lo bueno, es "vivir bien". Tener tu casa, enorme, a ser posible tu casa en la playa. Tener más, cada vez más. Muchas veces nuestros padres tenían más de lo que tuvieron los suyos y nos hicieron creer que nosotros podríamos lograr más y más. Nos han transmitido la importancia de poseer y poseernos2.
Nos han hecho -la cultura actual, no tanto los padres- desear más y más. Tus chalés, tus viajes, tu yate, tus fiestas privadas, tu spa, tu todo. Nos quieren hacer desear vivir como Bekham. Como Carla Bruni. Como Bill Gates. Como quieras, pero con todo lo que puedas.
Nos han educado en la cultura del esfuerzo. Si te esfuerzas, lo consigues. Pero nadie nos ha enseñado por qué cosas merece la pena esforzarse y, como hemos tenido tanto al alcance de nuestras manos, hemos perdido la perspectiva sobre lo que significa el esfuerzo por la LIBERTAD durante nuestra juventud. Y nos hemos creído que, por lo que había que esforzarse, aquello por lo que merecía la pena el esfuerzo, era "vivir mejor". Porque, en los últimos 30 años, los de MI GENERACIÓN, ha aumentado la calidad de vida cada vez más, como bien indicaba usted, señor Barbería.Pero mientras la calidad de vida crecía, la calidad laboral descendía. Y ya no vale el "qué-quieres-ser-de-mayor" con el que crecimos, porque todos sabemos que, con suerte, seremos pulgas que saltan de empleo inestable a empleo inestable. Todo el esfuerzo que nos habían inculcado, el que hicieron nuestros padres para estar donde están, el que nos habíamos creído que nos ayudaría, no ha servido para nada. En parte precisamente porque la educación está al alcance de todos. Ya no vale sólo con esforzarse. Nos encontramos con salarios insuficientes para precios exorbitados3.
La cultura del esfuerzo ha muerto. De hecho, nunca existió. Y no existirá hasta que dejen de existir los ricos. No hablo de comunismo, por Dios. Digo lo
s ricos de verdad. Hablo de limitar el liberalismo rampante. Hablo de los indecentemente ricos. Hablo de la cultura que subyace en nuestra sociedad. Hablo de que mientras exista este sistema de valores, el de educar hacia querer ser archihipermegarico, no será viable la cultura del esfuezo. Nos han hecho creer que tenemos que llegar a ser como ellos4, cuando, en realidad, no hace falta. Nos han hecho creer que limitar la riqueza de una persona está mal. Que si tiene "su" dinero, mejor para él. Que si fuera "nuestro" dinero no querríamos que nos pusieran límites por arriba. Por debajo sí. Eso es fácil y populista. Pero, ¿por arriba? No, eso mataría la cultura del esfuerzo.Estoy empezando a pensar que eso es mentira. Todo el sistema de valores que nos han creado está mal. No hablo ya de capitalismo-comunismo-liberalismo-socialismo-blablaismo. No. Hablo de valores. De lo que nos hacen pensar que está bien o mal, de lo que nos han enseñado que debemos desear u odiar.
Perdónenos, señor Barbería, nos hicieron creer que "desear vivir mejor que nuestros padres" significaba "desear tener más y mejor que nuestros padres". Perdónenos por habernos creído que merecía la pena estudiar/trabajar y por habernos decepcionado cuando hemos llegado a una realidad en la que no existe la recompensa, sino la suerte; mientras nuestros padres no paran de decirnos "lo duro que era antes". Discúlpenos por ser tan jodidamente apáticos. Pero es que ya no nos lo creemos.Y que nos perdone la Historia si nos perdemos entre los posos de esa desidia que nos han quedado en nuestra taza vacía -ni siquiera medio vacía- cuando dejamos de creer en las recompensas. Que nos perdone si permitimos que la apatía nos venza y pensamos que no podemos cambiar la realidad. Que no merece la pena el esfuerzo. Perdónanos, Historia, si se nos olvida cómo se lucha. Perdónanos si resultamos ser una generación perdida, que asume la realidad como inamovible y desiste de intentar cambiarla. Hacia dónde irás, Historia, si empezamos nosotros a perder la fe en que merezca la pena plantearnos qué será del futuro. Cómo deslumbrarás si nosotros nos creemos que no podemos fraguarte.
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1 Empieza hablando de lo que él define como "ni-ni", jóvenes que ni estudian ni trabajan, para después adentrarse en una reflexión sobre la crisis de valores de la juventud actual. Lo de los "ni-ni" y el titular quedan en mera anecdotilla de intento curiosón del periodista, al que, por lo general, admiro bastante como profesional.
2 Sólo poseyéndonos a nosotros mismos podremos ser libres.
3 Y a mí, que me lo expliquen: en qué momento un euro empezó a valer 100 pesetas en el mercado, y cuándo 100 euros se convirtieron en 10.000 pesetas. Y por qué el Gobierno no controló ni hizo amagos por amarrar el TIMO absoluto que ha supuesto la implantación del euro en relación a los precios.
4 No hablo sólo de "famosos", también hay inventores, brokers, estafadores, científicos y artistas inmensamente ricos, por enumerar algunas opciones.
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