Y ahora explicaré la razón matemática de por qué empecé a saltarme clases con alevosía.

Harta de ver gente que entregaba tarde trabajos y aprobaba (o que ni los entregaba), gente que no iba a clase y aprobaba en el despacho (o a la que le ponían la matrícula pese a tener menos nota que yo simplemente por ir al despacho a llorar a los profes la MH para que no les quitaran la beca, lo que me pasó TRES VECES, me reconocieron los profesores)… gente, en definitiva, que curraba menos que yo y no obtenía resultados mucho peores. Me empecé a sentir pardilla y le busqué una lógica a todo esto. Allá voy.
La nota final tiene una relación esfuerzo-recompensa regresiva (en lo que a puntos se refiere). Lo explico:
Busquemos la relación entre la nota que te ponen y el esfuerzo que haces (con respecto a 10).
Esto sería lo que doy en denominar “Teorema de la injusticia de la nota”
- Nota/Esfuerzo -1 = nivel de injusticia. (abreviando, n/e -1 = i)
La nota y el esfuerzo dependen del profesor, lo sé, por lo que esta relación de injusticia varía según ellos. Por eso hay profesores más y menos injustos. El “Teorema de la injusticia” lo explica todo.
Ejemplos:
a) Si te esfuerzas un 5 (lo justo, vamos), y te ponen un cinco, tienes, lo que sería, una relación esfuerzo-nota justa:
- 5/5 – 1 = 0 injusticia
- 7/5 – 1 = + 0,4
Pero si te esfuerzas un 7 y sacas un 5, se produce una injusticia negativa para ti, y te jode:
- 5/7 = - 0,3
Bien, lo que yo aprendí en la UC3M es que, en la Charlie, la relación esfuerzo-nota no sólo tiende a ser injusta con respecto a otras universidades (ellos con menos esfuerzo sacan lo mismo). Sino que, además, cada vez es progresivamente más difícil sacar un punto más. Esto sería lo que yo denominaría la “Ley de la Carlos III”, demostrada experimentalmente tantas veces como veces cae una manzana al suelo si la sueltas: La Ley de la Carlos III establece que:
O sea, a partir de un cuatro, cada vez es más difícil arañar un punto. No es en plan, para sacar un 4 invierto x; para sacar un 5, x+y; para sacar un 6, x+2y; para sacar un 7, x+3y… No. Según subimos la nota, cada punto es más caro en esfuerzo.Siempre.
El incremento de esfuerzo preciso entre sacar un 6 y sacar un 7 es inferior al incremento de esfuerzo necesario entre sacar un 8 y sacar un 9, pese a que el incremento objetivo de la nota en los dos casos sea igual.
Si aplicamos la Ley de la Carlos III al Teorema de la injusticia de la nota, vemos que mientras más subimos la nota más negativa para nosotras es la injusticia que se comete. Que te puede parecer bien, pero vamos, que es injusto y tienes que tenerlo en cuenta.
Yo decidí hacer el pardillo hasta el 7,5. Para mí, el incremental de injusticia esfuerzo/nota entre un 7,5 y un 9 (siguiente nota necesaria para que te pusiesen un punto más en la nota media que saldrá en tu expediente, según ellos evalúan) era tal que dejaba de compensar. Un seis lo sacaba con la gorra sin ir a clase y estudiando el día antes, un siete yendo a clase y estudiando unos días, un ocho estudiando también durante el curso, un nueve sin vida social y sin dormir, y más de un nueve estando además apasionada por la asignatura en cuestión hasta el punto de que no me importase hacer ninguno de los esfuerzos anteriormente detallados. Y obviamente menos de un 5 sin ir a clase, pasando de estudiar o, en la mayoría de las ocasiones, no presentándome a la primera convocatoria directamente.
Entiéndame, el 7,5 es esfuerzo. En la UC3M sacar un 7,5 en la mayoría de las ocasiones es una injusticia negativa (con respecto al esfuerzo) bastante considerable para el alumno. Pero yo quería asumirla. O eso, o la asignatura me apasionaba y no me importaba hacer esfuerzos (por lo que mi nota daba un salto cuántico), o pasaba de presentarme hasta segunda o tercera convocatoria (bien por asignatura coñazo o bien por falta de tiempo).
Si sumáis eso a la hijoputez de la que eran capaces algunos profesores/catedráticos, podéis deducir el nivel de injusticia de la Universidad.
Eso sí, aprendes a esforzarte. Como dice Patricia, crearon una generación de Superwomen.