Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de octubre de 2011

Welcome to America, ma'am

miami_from_my_window by ama_yukaViajar a Estados Unidos no es tan difícil. Si eres europeo, por ejemplo, y te has hecho el pasaporte en los últimos años. Si no, ahí que te quedes. En Costa Rica, sólo por entrar en la Embajada de Estados Unidos, cuentan, tienes que pagan 100 dólares. La verdad es que, a mi, con el pasaporte electrónico, ni siquiera me pidieron el ESTA para entrar. Sólo tienes que renunciar a buena parte de tus derechos antes de entrar. Así que ese dinero fue en balde al Gobierno de los USA. Con la falta que hace fuera. En fin. Otros, directamente, ni pueden entrar. O los retienen en el aeropuerto. En lo que llevo aquí, ya me han contado unas cuantas de esas historias para no dormir.
He de reconocer que salí de San José con algo más que simplemente alivio. Tal vez ya me estaba sintiendo un poco atrapada en esta ciudad, en este país, en este "hueco" como dicen los lugareños. Ver Miami desde el avión fue entre apasionante e indignante. Ninguna ciudad necesita tantas luces. Después, en inmigración hora y media porque aunque había cuarenta mostradores sólo había cinco personas atendiendo. ¿Para qué tanta infraestructura si sólo se usa el 15%? Me acordé de #cuandoeramosricos, no pude evitarlo. Ahora que, en hora y media, recuerdas muchas cosas.
Cuando conseguí llegar al hotel eran las tres y media de la mañana, y al día siguiente tenía que estar a las ocho y media en la Universidad de Arte y Diseño para el seminario. Me tumbé en aquella cama enorme y descubrí las almohadas de mi vida. Qué gozada. La almohada te abrazaba. Prácticamente te arrullaba. Qué lujo.

sunrisemiami by ama_yuka

Amaneció y era la primera vez que veía el cielo en dos semanas, porque en San José no había parado de llover. Ya no sabía ni de que color era (Nota: es azuladito, según la hora). Desde mi ventana se veía un puertecito, el bayside y, al otro lado, lo que sería South Beach (Miami Beach). La verdad es que, cuando no estaba en los seminarios, estaba trabajando o de fiesta. Así que no he visto mucho de Miami. La primera noche fuimos a una "gala" de cine español. Otro día fuimos al bayside, que me pareció una mezcla hortera entre Benidorm y Puerto Banús, si es que se puede ser tan hortera. Todo olía a nuevo rico cateto que daba grima. En fin, vi poco, mi visión es sesgada, como siempre. Salimos después por South Beach y, en fin, me pareció que los garitos estaban bien de precio para ser tan turísticos. Aunque dicen que hay sitios en los que tienes que pagar dos mil dólares para sentarte a la mesa. Asssurdo.
Eso sí, los seminarios bien, con sus más y sus menos, pero bien, y siempre se conoce gente interesante. Creo que lo mejor es eso: ir conociendo a gente maja y del sector a este lado del charco y/o con interés en el cine latinoamericano.
He vuelto con una idea más clara de cómo quiero desarrollar la película y cada vez tengo más claro qué tipos de proyecto me interesan y cuáles no. He conocido visiones nuevas, formas de aproximarse a la profesión sobre las que no había reflexionado demasiado en Europa, y creo que es siempre un buen aprendizaje. Hasta he tenido alguna idea y todo. Volví a San José destrozada pero, la verdad, con ganas de "volver a casa". Creo que fue la vez que empecé a sentir con más intensidad mi "casa" aquí. Y preparándome para una semana dura: tenía que entregar el proyecto de largo a una subvención de aquí y volver a engancharme con el trabajo el día siguiente. Ah, sí, empecé a trabajar "en serio" para una pequeña productora de aquí hace ya tres semanas. En principio tengo contrato hasta primeros de abril. El trabajo me gusta, produzco animación y hago estrategias de difusión de contenidos audiovisuales (y aledaños) en plataformas digitales. Y hasta ahí puedo leer, porque tengo cláusula de confidencialiad. Me gusta. Mucho trabajo, pero me gusta. Y aprendo.
Pero ya, por fin, la semana acaba. El Sol ha salido tres días seguidos en San José y hasta hemos visto el cielo. Dicen que estos días volverán las lluvias eternas.
No importa. Siempre intento recordar que el cielo sigue siendo azul, por más que las nubes no me dejen verlo.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Qué es de mi vida

Hola familia blogera.
Ante la insistencia de algunos de mis friends voy a hacer un update.
Sorry por estar missing pero aquí en el trópico nos tomamos las cosas con calma.
Yo no, así que voy a dejar de hablar en spanglish.
Aquí todo el mundo se sorprende de que llevando apenas dos meses viviendo en el país esté "haciendo cosas". Y digo yo, ¿esta gente ha probado a estar todo el día en su casa sin hacer nada de nada? No, thank you.
Como leísteis, agosto fue el mes de la nostalgia. El 5 de septiembre nació mi sobrina y la llamada desde España me pilló en una reunión. Cuando acabó, me metí en una cafetería Spoon donde ponen unos desayunos muy europeos y contacté con mi familia por skype. Se habían llevado el ordenador y un pintxo de interné para presentarme a la nena. Gorgeous.
Esa semana fue difícil.
Después empecé a tomarme las cosas con calma. Con calma, para mis estándares, claro.
En agosto empecé a trabajar con un productor de aquí en un proyecto documental que estaba a medio hacer. Como el proyecto está a medias, y dado el carácter documental, aún no puedo daros una premisa clara. Costa Rica está exportando pianistas de primer nivel a a las mejores escuelas de piano del mundo, hay un nivel pianístico increíble entre jóvenes y niños, y eso me llamó la atención, más en un país "en desarrollo" y tan pequeño. Pensé que podría haber una historia. El responsable es un pianista y maestro ruso que llegó aquí hace 18 años huyendo de una URSS descoyuntada, desorientada y sin un rublo en el bolsillo. Un pianista ruso, con lo que eso supone, de estructura, disciplina, competitividad... de carácter en definitiva. En el trópico. Y de lo que un puñado de chavales costarricense aprendieron de su figura. Y, por supuesto, él de ellos. De cómo viajan por todo el mundo dando conciertos, en Moscú, en París, en Nueva York, en Lituania... Hemos estado grabando con ellos y aún estamos empezando a producir el proyecto. De aquí a un mes espero tener algunos materiales y un plan en condiciones.
Gracias a una amiga, conocí a una directora costarricense casada con un guionista italiano que tenía en el bolsillo los bosquejos de lo que algún día podría ser una feature film. Nos hemos puesto a trabajar en ello. No puedo contar mucho, porque obviamente está protegido y tenemos una serie de claúsulas de confidencialidad que, en esta etapa del proyecto, no me permiten ir de bocachlancla por la vida. Pero, en general, puedo contaros que es una historia sobre género, indigenismo, privación de libertad y extrañamiento. Iba a decir que con tintes sociales, pero "tintes" me parece demasiado eufemístico. De momento me parece que la directora y yo hacemos un buen tándem.
Con todo esto en la espalda, pedí una plaza en un seminario de desarrollo de proyectos cinematográficos para productores profesionales en Miami. Con gran alegría, hace poco me comunicaron que tenía plaza y que, no sólo eso, sino que además nos otorgaban una beca completa, que cubre la estancia allí y la matrícula del taller. Me ilusioné muchísimo. Ahora estoy más tranquila, con más inquietud que ilusión, y con muchísimas cosas que preparar para intentar optar a más historias de este tipo e ir haciendo networking para coproducir la película.
Obviamente estos son procesos largos e inciertos, tanto el del documental como el de la película, y en un momento tan incipiente es más que probable que alguno de los proyectos muera por falta de financiación. Pero, en fin, la idea es trabajar para que eso no pase.
Voy a intentar dar algunas clases de producción audiovisual, pero parece que eso es más bien a medio plazo, por temas de agendas y programas. Ya tengo los contactos y las reuniones agendadas, simplemente es trabajar en ello e ir esperando a que se acomode todo en condiciones. Ojalá acabe de concretarse para el año entrante.
Por lo demás, mi chico y yo estamos bastante felices. Mi familia tica es encantadora y poco a poco voy tratando de encajarme aquí. Tengo una buena amiga que vive en esta ciudad y hemos conocido a una pareja de españoles simpatiquísimos que también van a estar por aquí al menos un año.
Veremos en qué queda esto, supongo que habrá altos y bajos, pero poco a poco. No puedo evitar echar de menos Madrid y a mi gente.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sindeces

No puedo negar que anoche respiré aliviada cuando supe que, de momento, seguía teniendo Seriesyonkis. Será políticamente incorrecto que una productora en ciernes se declare abiertamente consumidora de series y películas “piratas”. Pero, más allá de mi profesión, soy consumidora y usuaria de Internet y de productos audiovisuales.
Como consumidora, me encanta meterme en la red y encontrar lo que quiera ver en ese momento. No me gusta la dictadura de la programación televisiva. No es lo que yo quiero, es lo que otros deciden que puede querer una buena parte de su público a esa hora. Y mis estados de ánimo, lo siento, no son programables por franjas horarias. No tengo una inquietud intelectual mayor ni menor en el access to prime time ni tiempo de reposo mental en sobremesa. Cuando consumo audiovisuales, puede ser por dos razones:
a) Apreciar su calidad estética, narrativa, técnica…
b) Evadirme de la realidad (entretenerme)
No hay más vuelta de hoja. Y, lo siento, pero la programación televisiva no me da lo que quiero cuando quiero. Internet, sí. Si yo tuviese acceso, por ejemplo en Cuatro, a los últimos capítulos de House en primicia, en versión original, a la hora que yo quisiera el día que yo quisiera, pues pondría Cuatro. Me comería los anuncios pertinentes, por supuesto. Entiendo que tenga que financiarse. Pero no hay manera. Así que pongo seriesyonkis. Y, cuando lo pongo, me jode hacerlo, por los trabajadores (como yo) de la serie. Porque verdaderamente con esa actitud, extrapolando, se destruye empleo. Pero es que es la alternativa que más se ajusta a mis necesidades como usuario. Que me den otra, de las mismas características, y legal. Y en mi ordenador portátil. Si me quiero ir a la bañera arrastrando a House conmigo, o a hacer la cena, o a hacer bici; quiero poder hacerlo. No necesito la pantalla de televisión. Quiero algo rápido, programable por mi misma, de calidad suficiente, y portátil. Y a ser posible sin pagar (sólo viendo publicidad). Vivo en este siglo y en este país, históricamente NADA acostumbrado a pagar por los contenidos audiovisuales. Tengo esa necesidad. Y eso no me lo ofrece nadie, salvo Internet y las páginas de descarga.
Creo que nunca he visto una película de estreno por Internet. Lo más cercano, creo, fue The Social Network, y la vi varias semanas después de su estreno, y ni siquiera la había descargado yo, sino la persona con la que estaba.
A pesar de esto, creo que se tiene que regular, porque siempre hay quienes se lucran con esto. No podemos olvidar que la banda ancha en España es carísima y esto siempre favorecerá ciertos intereses, y atacará otros. Pero, como usuario, necesito que el mercado me de opciones. Necesito que me acostumbre a estas opciones. No pude parecerme bien que no llegue beneficio a quienes han hecho esa obra que estoy consumiendo. En este país, las medidas de control de difusión del contenido susceptible de derechos de autor en Internet están llegando tarde y mal, cuando ya se ha popularizado la piratería mucho más allá del top manta.
La ley de Propiedad Intelectual española es lo primero que hay que cambiar, se ha quedado obsoleta y tiene muchos puntos cuanto menos cuestionables; por ejemplo la contradicción de que los derechos de autor sean intransferibles, pero que haya entidades de gestión de estos derechos. Si son intransferibles, ¿por qué un autor le puede transferir estos derechos a la SGAE (o a DAMA, AISGE, EGEDA o a quiensea) para que los gestione por él y, a lo mejor, él pueda llegar a cobrarlos y no puede cedérmelos a mi, productora? Sobre todo, siendo estas entidades PRIVADAS. Lo siento, pero por ahí no paso. Y, en general, me planteo muy mucho la conveniencia de los derechos de remuneración (percepción del autor de una retribución equitativa por la explotación de su obra) y el concepto de “autor” en sí. ¿Cómo puedes tener la cara de definir a alguien como “autor” de una obra “colectiva”? En las industrias culturales, en general todo es trabajo en equipo. ¿Qué porcentaje de autoría tiene el técnico de sonido de Alejandro Sanz? ¿Y el director de arte de Almodóvar? ¿Hasta dónde existe una limitación en el número de autores de una obra necesariamente colectiva? En este sentido, hablando mal y pronto, aquí o follamos todos o la puta al río. Y yo creo que más bien la puta al río, que la gente cobre por su trabajo y ya, porque no hay forma unívoca de establecer qué porcentaje de autoría tiene cada uno en la obra y hasta dónde llegamos en el reparto.
Mis jefes también sacan beneficio de mi trabajo. Si no, no me contratarían. Si nadie sacase beneficio de tu obra, nadie la usaría y te morirías del asco. Y esto pasa en cualquier trabajo. Y el primer beneficiado es quien la usa, porque paga un precio que considera inferior al beneficio que gana, si no, no la compraría. Si tengo oferta de tu producto gratis y lo consumo gratis, a lo mejor pienso que es que su valor coste beneficio es cercano a cero. Si dejo de consumir tu producto por tener que pagar, replantéate tu producto, replantéate contra qué estás compitiendo, busca soluciones, dame alternativas para querer consumirte.
Me parece bien que el Estado regule este tema, me parece que el contenido vale dinero. Pero me parece también que tienen que cambiar muchas cosas antes de llegar a una solución medianamente satisfactoria. Que verdaderamente la industria tiene que reestructurarse, y eso siempre es doloroso. Y aprovecho para arremeter otra vez contra en canon por copia privada. ¿Por qué cojones tengo que pagar catorce euros de canon por comprar un disco duro para almacenar EL CONTENIDO QUE PRODUZCO? Es una solución chapuzas, basada en una ley chapuzas, con una gestión cultural E INDUSTRIAL chapucera. Nadie olvide que son INDUSTRIAS culturales. Dinero Y Cultura. No sólo lo uno, no sólo lo otro.
Hay que re-pensar y re-escribir tanto la LPI como no digamos ya la Ley del Cine y todos los derivados de la LPI, y creo que va siendo hora de replantearnos el concepto de regulación los derechos del autor en la industria. En resumen, si me dejáis sin Seriesyonkis, si pago por contenido, que sea con una Ley de Propiedad Intelectual y un reparto de beneficios que sea coherente. Vale, yo me jodo, que se beneficien otros que han producido. Pero ya está bien de beneficiar a un determinado grupo y dejarme a mi, usuario, (o a nosotros) sin acceso al contenido que quiero (/emos) con el descaro de favorecer a los muy cuestionables “autores” que define la LPI y a las entidades privadas de gestión de derechos (que sean sin ánimo de lucro no quiere decir que quienes trabajen en ellas no se lucren ampliamente) que, encima, se llevan el canon del disco duro y las tarjetas de memoria que necesito para producir (o para grabar la comunión de mi prima, si me da la gana).
Espero que los Gobiernos dejen de regular sandeces y de poner parche legislativo sobre parche legislativo a este respecto, que se rescriba la LPI y las diversas leyes que afectan a las industrias culturales. Que le echen narices. Que trabajen, joé. Si no, tanto usuarios como creadores de contenido estamos jodiéndonos los unos a los otros ante un Gobierno amateur en la teoría y voyeur en la práctica.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Diario de Rodaje. DIA 4. Casa... Y a casa.

Seis de la mañana. Domingo. Me abrazo a la almohada. Diorr que bien he dormido. Me sentó espectacularmente la salidita de anoche. Mi Piéi ya está levantada y en la ducha y yo sigo ahí con lo tarde que és. ¡Arriba!

Preparo desayunos, esta vez hasta me pongo a tostar croasancitos para los primeros que llegan a desayunar. Yummi. Esta vez hay donettes para el equipo, que ayer se comían los del niño-actor. Yupi. Es domingo, hay que cuidarse. La gente va saliendo y yo voy haciendo turnos de desayuno hasta las ocho menos diez. Es el primer día que no estoy ya fuera al amanecer.
Anoche llegó el grupista (*1 mini diccionario técnico al final del post) y se instaló, refunfuñando un poco, en una de las casas de aldea. A ver qué tal humor lleva hoy. Mejor. Bueno.
Llueve.
El equipo de fotografía está montando el chiringuito. Los 72 metros cuadrados de plástico que compré ayer están siendo amarrados a chorrocientos trípodes con ceferinos (*2) para hacer un tenderete. Aquello parece el mercadillo de los miércoles. Pero poco a poco cobra forma, sobre todo porque cobran presencia dos focos francamente más grandes que yo (sobretodo con el peso que he perdido en este rodaje).
Son dos HMIs de 12.000 watios (*3). Y sí, son cinco cifras. Al igual que al Camión de la Tramoya, no se si mirar a los HMIs con cariño por haberlos conseguido o con odio por el curro que me han dado. La idea de añadir estos focazos surgió cerca de cuatro días antes del rodaje y me volví bastante loca con el tema, con los proveedores, con los presupuestos, y con lo horrible del material que me ofrecían. Para que os hagáis una idea el precio inicial de estos focazos era de 480 euros por día. Más horas de consumo de bombilla. Por dos (porque había dos focazos). Obviamente esto se negocia y obviamente nadie sabrá de mis mnos el precio real. No me lo querían alquilar sin operarios. En fin, fue una pelea terrible conseguirlos a un precio que entrara en el presupuesto y fue sólo porque eran unos aparatos tan viejos como yo. La explicación de añadir esto tan tocho a última hora: Como iba a llover y el director de fotografía quería luz día natural, el productor pensó que sería más barato reproducir un día soleado que ir otro día con todo el equipo. Y ahí empezó mi negociación a muerte con las casas de iluminación por los HMIs.
"So you needed The Light of God, you've got it. This one is as elder, at least" Le comenté al director de fotrografía, panpanamericano, al que no se si he dicho suficientes veces que generalmente adoro. "I used to work with these... twenty years ago, in Hollywood, yeah", he said.
El Argentino y O Galego no paran de tirar cables y ajustar luces. A la media hora de estar encendidos los dos HMIs, se apaga uno. El Primer Ayudante frunce el ceño.
Yo: "¿Qué ha pasado?"
O Galego: "No funciona el balas (4*)"
Yo: "Mierda. ¿Un corto o qué? ¿El agua?"
Él: "Estamos comprobando la manga"
Minutos de tensión, no es la manga, no es la bombilla. El grupista toquetea el balastro (balas) y vuelve a funcionar. Pero petará al rato. A esas horas, obviamente, el tipo de la casa de alquiler de mterial debe tener ya doce llamadas perdidas mías. Deben de ser las nueve y media.
Tengo chorrocientos euros de material de iluminación inutilizados y como me pete el otro HMI de 12.000 suspendemos rodaje, porque el día está más cerrado que las puertas de Moria y no hay luz.
Tengo que ir a devolver el puto barco a Pelayos de la Presa a las 10:30. Lo hemos cargado en la furgo a primera hora. Agarro a Michico y nos vamos.
En la furgo voy llamando a todo el que conozco que sabe de esto a ver si conoce a alguien de una casa de alquiler de iluminación que no esté a 150 kilómetros del pueblo y que me puedan abrir un domingo. Consigo hablar con los de la casa de iluminación de Madrid en la que pillé los HMIs, pero están a hora y media del pueblo. Estoy enferma y a punto de vomitar cuando llego a lo del barco, que también me han abierto el domingo para hacerme el favor. Nos ponemos a hacer la factura y hasta al tipo de los barcos le pregunto si tiene HMIs. Yo que sé, lo mismo hay suerte y su primo hace cine. Quién sabe.
Nada. Les digo a los de Madrid que miren qué les queda en el almacén. No tienen más HMIs de 12. Les digo que me hagan una listilla de lo más gordo que tengan. Y les convenzo de que estén prevenidos y listos para ir a allí a darme otro foco. No extra-cost, of course. ¿He dicho ya que es domingo?
Mientras devuelvo el barco negocio con el de foto que otros HMIs le valdrían, hago que los de la casa de alquiler me los reserven y tengan listos. El de foto me dice que de momento se apaña con lo que tiene y que pueden seuir tirando, pero decidimos ir a por los focos a Madrid, simplemente por si acaso, porque como falle otro, finitto. Ah, y mientras voy gestionando con la gente de producción que queda en la casa qué es lo que se va a hacer de comer para el equipo. Michico y yo llegamos a Madrid sobre las 12:15, cargamos más material que el que me ha pedido el de foto (por si acaso peta otro HMI).
Conseguimos parar a hacer pis. Eso es un logro en un rodaje así.
Es la una y no hemos comido desde las seis. Suenan las barrigas. Ponemos música estúpida en la radio y bailoteamos a lo chorra en los asientos de la furgo, pero nada. Tenemos hambre. Michico hurga en sus cosas. "¡Tengo un sandwitch! ¡Y chocolate!" recuerda de pronto.
La vida es maravillosa en ese momento en la M-40. Qué fácil es ser feliz a veces. Tenemos nuestros focos y chocolate. Qué más podemos pedir.
Llueve. Pillamos la carretera de los pantanos, se acaba el chocolate, la música sintonizable en la radio y la euforia. Vamos a 60.
Un motorista lucha contra el agua en el asfalto un coche por delante de nosotros. Curva. Otra curva. Otra curva más y el motorista se cae. Sale disparado de la moto haciéndose un ovillo hacia la izquierda de la calzada (hacia el otro carril) y la moto hacia la derecha (hacia el quitamiedos). Dios que no le atropelle nadie desde el otro carril. Pongo los cuatro intermitentes. Como es una curva, curiosamente el motorista caído vuelve a nuestro carril. Dios que no lo atropelle el de delante. (Mujerdelmedico), frena; me digo. Miro al de atrás. Va súper pegado. Freno un poco. Se acerca, feno menos, más, menos, la furgo pesa, es complicado. El de delante ha frenado en el arcén. Miro que no venga nadie de frente, giro hacia la izquierda. Adelanto al de delante y al motorista caído, me echo al arcén. Freno del todo. Miro por el retrovisor izquierdo. Los otros conductores ya me van pasando sin problemas. Miro por el derecho. La moto está incrustada en el quitamiedos y el motorista a su lado. Se mueve. Aleluia. ¿He dicho ya que es domingo?
Michico baja sin ponerse el chaleco y yo me pongo muy nerviosa por eso. Busco el chaleco, me lo pongo y salgo de la furgo. El motorista está de pie intentando levantar la moto junto a Michico. Gosh.
Llego, le doy un collejón a Michico y le digo que si quiere que lo maten a él, que no se puede salir así a la carretera por muchas ganas que se tengan de ayudar. Ve con mil ojos, no pierdas la calma.
Demasiados sucesos he vivido, tal vez.
Acabamos de ayudarle, comprobamos que está bien. Los del coche de delante están también parados con él. Yo trato de transmitir a todo el mundo calma y serenidad, de que se aparten y velen por su propia seguridad. Llamamos a quienes hay que llamar y le dejamos en manos de los otros conductores que le auxilian. Nos subimos en la furgo.
No para de temblarme la pierna derecha.
Respiro tres veces, me tranquilizo y enciendo el motor. Me concentro en la carretera, no pienso en lo que ha pasado, lo olvido. Tenemos un rodaje al que llegar.
Cuando llego aparco y bajo de la furgo. Michico va por delante, yo tardo más en bajar. Doy cuatro pasos, cierro la furgo. Doy otros cuatro, me mareo. Respiro, me abrocho el abrigo. Tengo que llegar al interior de la casa.
Subo y la gente está rodando sin problema. Compruebo que esté bien el equipo. El tema de la comida está controlado y sólo queda freir el pollo. Digo que ya está el material prevenido y me meto en la buhardilla. Que nadie me llame. Necesito un rato. Me quedo ahí sola, tirada en el sofá, dormitando veinte minutos.
Cuando despierto parece que me he tomado un Reanimator de los que anuncian en Airbag. Me pongo a hacer cuentas, a cerrar facturas, a ver que no hayamos perdido ninguna, a comprobar el flujo de caja, a preparar los contratos del personal, a perseguir a la gente para hacerme con sus DNIs y poder escanearlos para los temas legales... No se cuándo ni cómo, pero se que comí y que estaba muy rico el pollo, que había frito la de maquillaje, que ayudó con la cocina ante los líos que teníamos por la mañana y que faltábamos Michico y yo.
Así, poco a poco, pasa la tarde, se va acabando el rodaje, se van oyendo aplausos cada vez que un actor acaba una escena. Michico se va a llevar al niño-actor y a su madre a Atocha, que salen en AVE para Barcelona esa tarde. Mi Piéi y yo nos ponemos a limpiar, tenemos que dejar limpias las tres casas. Y, de pronto, nos llaman para ir a set. Es el último plano que va a rodarse.
Ya está.
Acabamos de recoger, y nos vemos obligados a pedirle a la de vestuario que acerque gente a Madrid, y la mujer se molesta, con más razón que una santa, pero les lleva. Entre medias mi Piéi y yo vamos a devolverle el generador a "Alberto el de las máquinas". Simplemente no damos más abasto. Se van sobre las ocho. Nosotros seguimos recogiendo. Mi Piéi se va a las otras casas a que la gente recoja su equipaje. Vamos cargando todo en la furgo. Parte del equipo se quedará a dormir en la casa. Yo estoy muerta, y me apetece quedarme a dormir un poco.
A El Argentino hay que llevarle hasta Algete. En realidad podría haberle metido en el coche de Mi Piéi y que ella le llevase. Hubiese salido antes y yo hubiese podido descansar algo más.
Pero creo que Mi Piéi se merecía descansar. Que hiciese un viaje a Madrid a dejar gente y se fuese a su casa. No la iba a hacer ir hasta Algete.
El Argentino y yo subimos en la furgo. Es muy tarde. Consigo llegar a Algete a dejar a este chico sobre las dos de la mañana. Exactamente a las 2 horas 50 minutos del lunes aparco la furgo en el parking que hay frente a la casa de mis padres. No tengo llaves de mi casa porque Michico las dejó en mi coche, y mi coche lo dejó aparcado en mi barrio.
Envío un mensaje a mi equipo de producción diciéndoles que he llegado y felicitándoles por su trabajo. Descargo el material de cámara, mi maleta, mis cosas. Se me acercan dos agentes de policía nacional alertados por mis extraños movimientos de madrugada. Revisan por encima lo que llevo. Me alumbran con la linterna y me ven la cara.
"De donde viene usted"
"De trabajar"
"¿De trabajar?"
"De trabajar"
"¿A qué se dedica usted?"
"Digamos que... ¿hago cine?"
"¿Y acaba ahora?"
"Sí. Y lo peor es que empecé a las seis y media de la mañana. Deténgales, por favor. Detenga a alguien. Esto no puede ser legal".
El piccoleto se ríe. Me ofrece su ayuda y me ayuda a cargar el material y mis cosas hasta el ascensor de la casa de mi madre, que me abre el telefonillo como sólo una madre puede hacerlo.
"Gracias agente, y buenas noches"
"Buenas noches, señorita"
Subo el ascensor. Por fin sola. Mañana a las nueve en pie, que hay que devolver todo el material y pegarse con los proveedores de nuevo. Cuando se vuelven a abrir las puertas del ascensor, está mi madre ahí, en pijama y bata. "Hija, estás hecha un suspiro". Me ayuda con las cosas. "¿Quieres cenar?"
"Sí por diossss", contesto cerrando la puerta.
"Tengo ahí un cocido, pero no querrás..."
"SÍÍÍÍ"
Y me metí un cocido madrileño de mi mamá entre pecho y espalda a las tres de la mañana justo antes de meterme en la cama.
Y sin ir fumada.Es lo que tienen ciertos rodajes. Debe ser algo de THC, que te da la risa cuando acabas.
___
(*1) Grupista: Tío que conduce el grupo electrógeno (generador grande, en este caso de 40.000 W) a la localización y se pasa todo el día vigilando la furgoneta del generador de la que sale el cable que va a la localización. Aburriéndose como una mona.
(*2) Ceferinos: Un tipo de trípodes consistentes en una barra larga de la que, de abajo del todo, salen perpendicularmente tres patas en forma de "L" que giran sobre el eje del palo. Poco espacio, muy manejable, más comodo. Suelen llevar "espadas", que son unos palos metálicos de lo que se cuelgan cosas (por ejemplo focos o telas) que se encajan al trípode por unas "rótulas" articuladas con palometas.
(*3) HMI 12.000: Por resumir, para el profano: hay dos tipos de temperaturas de color, la luz de las bombillas normales (tungsteno) y la luz del Sol. No es sólo que el Sol sea más potente, es que da un color de luz diferente que las bombillas normales. Ciertos aparatos de iluminación de cine están preparados para dar este tipo de luz y que parezca que es luz natural en vez de artificial. Magia. Los HMI son focos enormes que dan "luz día" y consumen mucha electricidad, y en concreto estos son muy, pero que muy grandes. Como para reproducir (en un interior) un día de agosto cuando en realidad el día está nublado, para que nos entendamos.
(*4) Balastro o "balas" (de ballast, en inglés): Es un tipo de transformador que hace que el flujo de corriente de la lámpara (digamos la "bombilla" del foco) sea estable. En este caso, un cacharro como de 120x70x4o cm. metálico, pesadísimo, que sólo se puede levantar entre varios hombres fornidos. Hace falta uno por cada foco HMI grande.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Diario de rodaje. DIA 3. Lago y jardín

Un terrible ruido atronador me devuelve a la realidad desde el sueño. Es el despertador de Mi Piéi. Jesuschrist!
Se levanta (supongo) y se mete en la ducha (supongo). Supongo tanto porque no me puedo separar de mi almohada. "No me ducho, me meto a guarra, no me ducho, no desayuno, no nada, solo quiero cama y además ni siquiera acompañada, toda pa mi..." Mi Piéi vuelve a entrar por la puerta con las ojeras hasta las tetas y el pelo empapado. Se ve tan desvalida que me levanto y me meto en la ducha. Empiezo a preparar desayunos. La de vestuario ha pasado toda la noche enferma.
Misma rutina, gente que va y viene, ir al campamento base, ver al Primer Ayudante estresao, que nos meta prisa, subir en la furgo (esta vez sí que recuerdo que iba acompañada de O Galego y El Argentino -su eléctrico-) en persecución absoluta del director y su ayudante, que van a velocidades de las que prefiero no dejar constancia por escrito. A todo esto, hemos vuelto a cargar el puto barco en la Nueva Furgo. Por cierto, no os conté que la noche anterior tuvimos un problema con el embarcadero que teníamos gestionado y tuvimos que arreglarlo para llegar a otro. Un acaloramiento terrible con mi Balsero. Pero se solucionó.
Llegamos a "La Gasolinera" que hay junto al Pantano de San Juan, creo que término municipal de Pelayos. El Argentino, O Galego y yo aún tenemos los huevos de corbata del viaje. Las ocho. Está amaneciendo y eso no congratula al Primer Ayudante.
Llega a recogernos El Ayudante del Balsero, nos vamos burmburm a su embarcadero.
Hay semejante cuesta para bajar a su oficina, junto al lago, que casi me hace llorar. No quiero romper otra furgo y hacer otros cuatrocientos kilómetros a por otra nueva, si la hay y los de la casa de alquiler no me arrancan los ovarios. O Galego baja de la furgo y me indica. El Argentino y yo rezamos a Cthulhu todo lo que sabemos. Bajamos la primera cuesta, hasta la oficina. La cuesta que baja hasta lo que es la arena y el embarcadero en sí la baja su madre. Aparco donde puedo y me pongo a coordinar la descarga y bajada de la barca hasta la orilla. Arte me viene absolutamente desesperada, que se ha perdido LA TAPA DEL AZUCARERO, y que hay que remover cielo y tierra para encontrarla por el raccord. Jesuschrist qué días llevo.
Al bajar la barca (me dijo el barquero) vemos que tiene un remache de silicona. "Por favor que no le entre agua". Decido meterla al agua y probarla. Para eso primero le quito todo lo que tenía encima, la limpio y la seco. Aparece la tapa del azucarero (nadie sabe qué coño hace ahí...). Nos subimos MI Piéi y yo. Ella se empapa los pies porque a estas alturas está tan hasta los pies de todo que todo le toca los pies. Yo salgo seca. No entra agua. Aleluia.
La cuesta de bajada/subida a la Furgo/Oficina es breve pero intensa, la subiré y bajaré tantas veces este día que mi culo se endurecerá hasta alcanzar la categoría de balón de reglamento.
Se me acerca O Galego, que está jodido el generador pequeño. Lo necesitamos. Gestiono con el Ayudante del Balsero que nos deje tirar cables desde su oficina. OK. Me pongo a buscar chalecos para los actores que irán en la balsa. Mientras, los directores, el Dire de Foto Panpanamericano, y el Canonguy (operador de cámara) estarán en una motora. Yo no paro de pensar en la mala mezcla que suponen cámaras y agua. Jesuschrist. Encuentro un chaleco para el niño y otro tamaño adulto. Mantas y toallas. Se los pruebo y ajusto.
Parten hacia el lago y les despedimos desde el muelle con pañuelos. Arte es feliz con su tapa.
Preparamos el catering. Mi Piéi está comprando café calentito pa todos. Preparo bocatas y sandwitches de nocilla. El niño actor decide que puede compartir con el resto del equipo las chuches que le hemos comprado (que debían ser quince euros de chuches). Me alegro porque no me apetece que el chaval coja lombrices.
"Todos necesitamos energía, todos estamos trabajando muy duro y a todo el equipo nos hacen falta chucherías para seguir adelante" me suelta el crío, tó empático y saliéndose de generosidad. Colocamos un par de puñados en un plato.
Tengo una conversación de hombremotivador a mujerestresada con mi dire de produ. Recargo pilas y vuelvo a subir la cuesta por enésima vez, pero feliz por mi trasero. Michico está recogiendo a más actores en Madrid y acercándoles a la localización.
El resto de la mañana transcurre tranquila, recogemos rápido, subimos la barca, vamos al Campamento Base. Metemos la barca por el garaje hasta el jardín de atrás. Me pongo a hacer la comida. Una pasta con boloñesa. Michico me trae orégano y me ha picado la cebolla. Así da gusto. Ponemos la mesa, la gente come, el Canonguy no se por qué pero se queda con media ración porque llega muy tarde y cuando quiere tener el plato servido no le da tiempo a comer más. Es sábado y tengo que encntrar plásticos gigantes, porque al día siguiente lloverá estará todo cerrado, y tenemos que tenerlos previstos para que fotografía monte un chiringuito que proteja los HMI de 12.000 watios (sí, son cinco cifras) que habremos de montar en el jardín para que iluminen la cocina (repito, el domingo). En estas se jode el tirador del otro generador pequeño. Guay. Lo arregla el jefe de eléctricos. Me acerco a unos super almacenes de ferretería que he visto a la entrada del pueblo. En el almacén tienen rollos del plástico que quiero de 6 metros de ancho por "los que quieras" de largo. Compraré 72 metros cuadrados. "¿Oye tú no tendrás generadores de alquiler?" "No, yo sólo los vendo", "Vaya, es que estaos rodando y necesitamos... (le cuento la historia)"
El ferretero me cuenta que en el pueblo de al lado hay un tal "Alberto el de las máquinas" que sí que tiene "cosas de esas". Que vaya a "donde el eroski" y "por ahí recto" pregunte. Er.... Vale.
Me voy al "pueblo de al lado" y me dedico a preguntar a hombres fornidos con cara de querer generadores por "Alberto el de las máquinas". Finalmente le encuentro, me atiende, lo más que tiene es un generador de 4.ooo watios, es poco pero pué valer. Lo tiene para venta. Le pongo pucheros. Me mira por encima de la montura de sus gafas de cerca y decide alquilármelo. Su hijo me ayuda a cargarlo al coche. Feliz.
Vuelvo a la casa. Me limpio. Bajo unos bocatitas a los compañeros que están en set. Hago cuentas a ver cómo vamos de pasta. La gente acaba de rodar y se va a sus casas a ducharse y relajarse.
Me pongo a hacer un pisto y arroz, tardaré cerca de hora y media o dos horas. Estoy muerta, ni yo ni mi equipo hemos parado en dos días. El dire de foto, Panpanamericano, que es un amor, lo ve y me sirve un poco de vino tinto en un vaso de plástico. Brindamos "clonck clonck", pero me da la vida que me quide un poco. Mi Piéi y yo ponemos la mesa, servimos la cena según la gente va llegando, están citados para cenar a las ocho y media. El dire de produ está ahora haciendo huevos en la cocina. Le aplauden cuando sube. Una persona se mosquea conmigo y se me pone digna porque he servido al director (ejem) y al canonguy (que no ha comido casi nada) antes que a ella. De verdad está a punto de poder con mis nervios. Me da un bajón, entre a presión de ese día la la del día anterior, la falta de sueño y el no haber comido casi nada. Me retiro un instante, pero tengo que volver a seguir sirviendo. Como un huevo y un poco de pisto. Nada me sabe a nada. Me pongo a recoger los platos de las mesas. Ahora ellos acaban, pero nosotros de nuevo no paramos y lo tenemos que dejar todo recogido y limpio. Mi dire de produ me dice que pare, pero yo necesito estar activa para que no me afecten estas cosas. Pero me tomo otro vaso de vino sentada en la terraza tranquilamente con Panpanamericano. Siempre me da paz este hombre.
Recojo, limpio, y Mi Piéi acerca a la gente a las casas rurales en coche porque no quieren ir andando. Yo prefiero ir caminando. Hace una noche estrellada preciosa y no hay ni diez minutos a pie entre un sitio y otro. Acabo de limpiar y pongo rumbo a las casas. Me sienta bien caminar. Llego a las casas a las once menos diez. Me llama Mi Piéi. La pobre está preocupada y buscándome con el coche en el Campamento Base. Llega y nos miramos a los ojos. Estamos muertas. Silencio.
Yo: "Necesito una copa".
Ella: "Pff... Y yo. Vámonos a tomar algo".
Yo: "¿A dónde?".
Ella: "Hay un irlandés en el pueblo".
Yo: "¿Se puede saber cuándo has tenido tiempo tú de hacer scouting de garitos en este pueblo perdido?"
Ella: "Me dio una tarjeta Ricardo, el de las casas rurales"
Yo: "A ver (...) Vale. Y dónde está esto"
Ella: "Al girar a la derecha al lado de la plaza del pilón".
Yo: "¿Sabes? Me encanta la palabra pilón. Es taaan ordinaria".
Silencio. Miradas fijas.
Las dos: "Jajajajajaja..."
Nos agarramos la una a la otra y ponemos rumbo al irlandés. Ella pide un GynTonic y yo un Brugal con Cola. Risas, conversaciones insustanciales, y buen rollo. Hace frío porque la zona de fumadores está fuera, pero Aitor, el camarero, que viene desde Zamora o Salamanca (no recuerdo bien) todos los días, nos enciende una seta calefactora. Cada copa vale 4,5 euros. Hay un botecito con palitos de plástico de colores para removerlas. Todo es extremadamente naif.
Nos sentaron mejor que si hubiésemos estado tomándolas en un ático de Nueva York viendo un desfile de Blahnik mientras nos masajean los hombros unos hombres forzudos y los pies unas mujeres delicadas y hermosas.
Esta noche también duermo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Diario de rodaje. DIA 2. Carretera.

Nos desplazamos por turnos hacia la casa que hemos establecido como campamento base. A las 07:04 minutos llega mi turno, que es el último, y nos cruzamos con dos coches blancos al entrar en la calle del Campamento Base. En uno van los directores, y más gente, y en el otro el primer Ayudante, y obviamente más gente. Para a nuestro lado y nos mete prisa. Hay que llevar todo el material, que está en la furgoneta, a la carretera en la que vamos a rodar. Y hay que llegar antes que la Guardia Civil, para recibirles. Me bajo del coche y pillo lo que en adelante llamaré El Camión de la Tramoya. Pedazo bicho. Estoy tan frita que para cuando llegue el momento de escribir estas líneas no recordaré si hice el viaje sola o acompañada.
Todavía se ven las estrellas.
Llegamos a la localización. Empezamos a descargar. Dejo a fotografía con lo suyo y voy a lo mío: chalecos reflectantes para todo el mundo, señales, mesas de maquillaje, de produ y de catering. lega la Guardia Civil. Un par de agentes majísimos. Les explico cómo procederemos. Se van a tomar un café mientras nosotros vamos arrancando. Cuando regresan, comenzamos a definir áreas de colocación de los conos y demás señalizaciones de peligro. Nos comunicamos con dirección por los walkies del Primer Ayudante. No se dónde narices engancharlo porque no se agarra al plumas. Me río sola mirando las señales de triángulos con una exclamación dentro, que parecen querer decir "WTF!" "¡Pero que cóño hace esta gente aquí a estas horas!"
Se acerca Arte. Está haciendo pruebas de "marca de frenazo sobre la carretera". No se que tintas usa. "[Mujer del médico], dice la Guardia Civil que tenemos que dejar la carretera limpia. Lo estoy intentando con agua, pero no sale. A ver si podemos traer unos cubos, pero lo ideal sería agua a presión..." Mi cerebro comienza a funcionar a toda caña. Llamo a mi contacto en el Ayuntamiento, que hice en uno de mis varios viajes de localización. Le cuento la historia. "Verás, estaba pensando a ver si tú conocías a alguien que tuviese algo así como una karcher o similar...". Él: "No hace falta, [Mujer del médico]. En el Ayuntamiento tenemos un furgón de limpieza". Y yo: "¿Crees que podríamos disponer de él?". "En principio vale, pero vemos". El problema es que nos econtramos en otro término municipal, por lo que en realidad no le correspondería a él. Pero da igual. Lo gestiono y en unos minutos tenemos los OK necesarios. Le digo a Arte que, cuando falte media hora para limpiar, me avise para llamarles. Llamo a protección civil del Ayuntamiento, que serán quienes vengan, les doy intrucciones sobre cómo llegar y les aviso para que estén prevenidos.
En estas, el fantástico Técnico de Vídeo me pide el cargador de mi portátil. Le mando a freir espárragos educadamente porque estoy hasta las narices de que me roben cargadores en rodajes. Me pone pucheros. veo su cargador destrozado y pienso "venga, vale" y llamo a Mi Piéi, que ha ido a por desayuno y a por un microondas (que irá enchufado a un generador que tenemos allí, para el que hay que comprar más bidones de gasolina). Le pido que traiga mi cargador, que está en mi mochila naranja.
Llega mi piéi y empezamos a preparar el catering. Todo va bien. En hora. Cortamos el tráfico de forma intermitente. La Benemérita colabora que te pasas. Buen rollo. Pongo el mircoondas encima de la mesa y lo enchufo. Giro la ruedecita a ver que funciona y que podremos calentar café. Lo dejo dos segundos... Perfecto. Abro la portezuela y... voila! dentro está el cargador de mi portátil. Mi Piéi se pone súper sorry por no haberme avisado. Los cables se han fundido un poco y el cargador no funciona. Ha muerto. Esta es la última, ahora sí que ni pucheros y amenazas, mis cargadores no se usan en producción.
A todo esto, tengo que ir a recoger un barco al pantano de San Juan que tiene que figurar en el jardín de la casa. Bueno, es más bien una balsa, de esas con remos. Descargamos el Camión de la Tramoya al completo. Llamo a mi contacto de las balsas, en adelante Balsero, y mi auxiliar y amigo al que en adelante llamaré (todo junto) Michico, por anécdotas que no vienen al caso. También tenemos que recoger el remolque del barco, pero no podemos remolcar el barco porque no está matriculado con la furgo, y hay que meterlo dentro. Contamos con ello.
De improviso, llegan los operarios de protección civil con un pick up que tiene encima una máquina de agua a presión. "Muchísimas garcias, chicos. Todavía no nos hace falta, si queréis marcháos, porque va a haber que esperar bastante... dejadme un móvil y os aviso", digo. "No, no", me contestan "si no te importa nos quedamos aquí mirando". No sólo no me importa sino que dejo a Mi Piéi órdenes de que les cuide un poco y les deje acceder al cátering de desayuno que tenemos ya montado.
Michico y yo nos subimos en la furgo y vamos camino a Pelayos de la Presa. 40 minutos. Cargamos el barco con ayuda de los del muelle, más majos que nada. No cabe de largo, cosa que ya sabíamos. Tenemos que alzar la proa en el interior de la caja del Camión de la Tramoya para que, formando una transversal vertical, entre. Cogemos espumas de poliuretano para que no se dañe. Me pongo a amarrarlo. Cuerdas. Me acuerdo de Zor y su expresión "like a marinero" y de lo "indigno" de usar las cuerdas para estas cosas. Finalmente queda tan bien el barquito que ni un takatekote de tres cuerdas amarra con más ganas. Sonrío, bajo de la caja del Camión de la Tramoya, doy la mano a mi Balsero, me subo al volante y arranco. Vámonos.
Carretera de los Pantanos p'abajo, llegamos a nuestra localización Carretera (ext/día) y, al llegar, un crrrrack suena por debajo del morro de mi Camión de la Tramoya. Se acercan a toda leche nuestros amigos de Protección Civil, que allí siguen, esperando tranquilamente. "Apaga el motor", me dicen, "es el radiador". Apago y bajo. Un líquido caliente y asqueroso chorrea de debajo del capó. Levanto el teléfono y me pongo a llamar a la casa de alquiler, a la casa de garantía y al seguro del coche. Mientras, les convenzo de que me ayuden a encontrar a un mecánico. Me hablan de uno que está a la entrada de la bifurcación que lleva a nuestra localización.
Michico se mete debajo del capó apoyándose en una bolsa de plástico. Ya se ha acabado el chorreo. Los cuatro de Protección Civil también se acercan. Que si es un radiador. Que si es un manguito. Llega un mecánico. En efecto es la caja del radiador. Estamos sin furgoneta.
En la casa de garantía no me ponen coche de sustitución y en el seguro, tampoco. En la casa de alquiler de la Furgo me dicen que pueden ponerme otra, pero que tengo que ir a por ella. A Alcalá de Henares.
Mi Piéi se va encargando de que haya comida para todos.
Y el barco, claro, sigue aún amarrado dentro del Camión de la Tramoya. Lo desato. No se ha movido un ápice. Lo descargo junto a los amigos del Ayuntamiento. Tengo un barco y cerca de mil kilos de material eléctrico y de iluminación en los márgenes boscosos de una carretera. Yupi.
Llega la paella. Como un plato de pie atropelladamente. Mientras, gestiono con el Ayuntamiento que nos presten una furgonetilla para ir llevando material. Los de la pickup con el agua a presión me dicen que podrían remolcar la barca con el remolque que hay. Pido permiso a la Guardia Civil para que nos dejen transportar el remolque sin matricular. Nos lo dan, a condición de que pongamos señales luminosas de emergencia para avisar. Empezamos a cargar. Harán falta dos viajes de furgoneta, uno de pick up, doce manos y tres horas y media de carga y descarga y tensión para resolver esto. Entre medias me doy una leche de aúpa desde el terraplén de la carretera. Uno de los Guardias Civiles me pregunta "¿Qué haaceeeees?" Y yo, pues caerme, narices...
Finalmente sobre las siete y media de la tarde, cuando ya todo el mundo ha acabado de rodar y está calentito en casa, conseguimos salir del pueblo, mi Piéi y yo, en su coche, medio fritas, camino a Alcalá para recoger la Furgo nueva. Pero primero paramos a por leña para llevar al Campamento Base. Antes de salir explico cómo se distribuye la gente en las casas rurales alquiladas y que mi Piéi y yo dormiremos cada una en una casa para controlar. Salimos.
A las 21:31 compramos una coca cola en la estación de servicio del polícono industrial de Alcalá. Llegamos a la casa de alquiler sobre las diez menos veinte. Ella el coche, yo el Nuevo Camión, y de regreso a La Adrada. Llegamos cerca de las doce y media. El dire de produ nos recibe en el Campamento Base. Comemos algo rápido, yo un poco de crema de calabaza y mi Piéi un poco de tortilla de patatas y nos vamos a nuestro alojamiento. Recogemos desayuno para la gente de las otras casas para la mañana siguiente.
Cuando llegamos, nadie le ha comunicado al equipo que vamos a dormir allí. Encontramos las puertas cerradas por dentro. Es la una menos cuarto, estamos en la calle, sin dormir y heladas. Nos abre una puerta el de sonido, pero en esa casa (teníamos tres casas en total) está todo lleno. Tengo que salir al jardin interior de la otra casa, que está en la parte de atrás y llamar a la ventana de la habitación de abajo deseando que haya alguien dentro. Llamo tres veces. Otras tres. Mierda, otra más y pareceré Sheldon Cooper.
Suena una vocecilla acojonada al otro lado. "¿Siii?"
Es la pobre de maquillaje, que se ha dado un susto de aúpa con gente llamando a su ventana. Damos la vuelta a la casa y nos abre la puerta de alante. Mi Piéi y yo conseguimos entrar a las 00:54. Me caliento agua y pongo dos bolsas de tila.
Esta noche duermo, por mis narices.
Subo las escaleras y mi Piéi está ya medio frita. Está alucinando con generadores y gasolina y habla en sueños de las cosas que hay que llevar al rodaje. La contesto tranquilamente y bebo a sorbos mis tilas.
Acaba el día. Seguro que me estoy dejando por contar medio millón de anécdotas, pero esto es grosso modo.
Pongo el desperador a las seis de la mañana y me acurruco bajo las mantas.
Consigo dormirme.

martes, 16 de noviembre de 2010

Diario de rodaje. DIA 1.

Jueves, dos menos cinco de la tarde. Vuelve a sonar mi teléfono. El pobre ya tiembla, aún con el modo “vibración” apagado. Y es que lleva sonando desde las ocho de la mañana, y en las últimas cinco horas ha realizado 43 llamadas.
En la pantalla aparece un número que empieza por 92. “[Mujer del médico]. Soy Vicente. A ver, ya tengo esto. No te entra el fax, y yo me voy a las dos. Consígueme otro que me has hecho tener un día de aúpa.” Llamo a Arthegarn, ante la mirada vengativa de mi móvil. Arth me recibe el fax en su oficina. A los diez minutos, me llama. Lo tengo. Hemos conseguido que en diez días nos dejen permiso para rodar en una carretera, cortarla y que nos ayude la Guardia Civil a redirigir el tráfico. Me lee las especificaciones. Increíble. Lo tenemos.
En esos diez minutos de espera he aprovechado para gestionar las recogidas de los materiales de iluminación y electricidad con los proveedores con los que llevo toda la semana negociando. Mi teléfono sigue enchufado a su cargador. Si no, ni de coña. Llamo a mi gente para darles la nueva. Miro la hora. Comienzo a imprimir guiones y copias de órdenes de rodaje y story-boards. Hablo con el jefe de eléctricos, a quien llamaré O Galego por razones obvias. Le recojo en la estación de tren de mi ciudad con mi coche. El pobre viene desde Galicia. Pasamos por un McAuto a por unas hamburguesas. Me pido un Royale Deluxe, no es cinefilia tarantiniana, es que es la única hamburguesa que soporto de ese sitio. Me pongo a gestionar las órdenes de transporte de la gente al pueblo. En principio el equipo humano estaba citado en La Adrada, localidad abulense donde rodaremos buena parte del cortometraje, a las 7 de la mañana del viernes. Pero a última hora he conseguido negociar un sitio donde pueden quedarse a dormir la noche del jueves de gratis y así descansar más. Yupi.
O Galego y yo vamos a recoger la furgo. Mientras, él me va dando las patatas fritas de mi menú. Son cerca de las cuatro y media de la tarde. Llegamos a la casa de alquiler.
Pa’que os hagáis una idea de lo que tenía que conducir la nena… (1)O Galego, que es un encanto, ha accedido a llevar mi coche hasta vallecas, siguiendo a mi furgo. Atascazo increíble. Cargamos los generadores, vamos a por el material eléctrico. Charlas eternas sobre las luces, probar que funcionen, cargar, dejarle mi coche a mi auxiliar de producción para que pueda ir a recoger a más gente para llevarles al pueblo. Son las 21:00 horas. O Galego y yo ponemos el GPS de mi padre con destino al pueblecito de Ávila. Marca una hora y 38 minutos. Serán dos horas y media. Mientras, mi queridísima e imprescindible ayudante de producción, a la que en adelante llamaré Mi Piéi (pronucieision de “P.A.” en inglis), se encarga de conseguir desayuno para el día siguiente desde el pueblecillo. Ya ha recogido el material de cámara y el material auxiliar para rodar la carretera, y está en la localización con parte del equipo humano. Mientras, el dire de foto, Papanamericano, cocina un rancho fabuloso para todos en la casita de pueblo. Qué hambre llevo.
Llegamos al pueblecillo a las once y media de la noche. Realizo la última llamada para informar de que he llegado bien. Son las 23:48 horas. Mi móvil ha llamado un total de 154 veces a lo largo del día. Reviso los guiones y órdenes de producción. Reviso que haya algo para desayunar al día siguiente. La una menos cuarto. Me meto en la cama e intento dormirme. Sin éxito. No paro de repasar las necesidades que quedan por cubrir al día siguiente. Y tengo frío. A las cinco de la mañana y un minuto escribo un SMS a mi director de producción, que recoge a los actores a las cinco y media. Me quedo tirada en la cama intentando dormir.
A las seis menos cuarto de la mañana decido levantarme a lavarme, colocar mi ropa y preparar el desayuno para mi equipo. La cafetera es italiana y tarda un ratito. Empiezan a levantarse sobre las seis y cuarto. Un café, galletitas…
Time to shoot, my frends…

---
(1) No es exactamente ese modelo, pero se parece mucho. Es un furgón carrozado de 17 metros cúbicos. Amos, mu grande.

viernes, 22 de octubre de 2010

Carretera abandonada EXT/DÍA

De vez en cuando hay razones para sentir una felicidad serena y efímera, insustancial y, pese a todo, completa. Son instantes en los que nada necesita tener sentido, en los que nada importa; instantes de soledad y plenitud por la vida que uno lleva. Son sólo eso, instantes, llenan huecos entre vacío vital y vacío vital, pasan como sin querer ser vistos y es muy difícil retenerlos.
Tal vez dependa de las gafas que lleve puestas ese día, pero hay veces que ni los diviso y otras que me invaden sin pudor alguno. Así ven mis ojos la realidad.
Hoy he salido a localizar a un pueblecillo abulense al sur de la Sierra de Gredos. El cortometraje de aquellas promesas de nuestro cine, del que ya os he hablado alguna vez, se va a rodar parcialmente allí.
A pesar de mi embrollo inicial con las carreteras, llegué a la M501, una carretera que no pillaba desde que, hace años, fui a conocer a la nueva chica de mi ex-cuñado Slanter. No puedo evitar recordarle con muchísimo cariño. Tras pasar Navas del Rey, la carretera se hace más carretera y menos autopista. Sonaba un CD que aún tengo que copiarle a mi amiga La Vaga, y que ya no puede menos que recordarme a nuestro Camino de Pelayo, este verano. Escribiría un larguísimo post contemplativo, pero todo era precioso. Los chopos, los pinares, los abedules, incluso algún castaño. Las hojas, los colores, el caudal sereno del Río Alberche. Y sabéis las ganas que tenía de conducir un buen rato yo sola viendo el mundo pasar a mi lado a unas cuantas decenas de kilómetros por hora.
El pueblo era, como muchos de la sierra cercana a Madrid, antiguo en el casco histórico y rematadamente nuevo en las casitas que los urbanitas se habían construido en las afueras. En la Plaza de la Villa, en la que sólo había una farola testimonial, estaba el Ayuntamiento. Allí me ha recibido el alcalde, Serafín, un señor risueño y campechano, curva de la felicidad prominente, que habla como a quien le cabe su villa en la palma de su mano. Creía que iba a pedirle dinero, claro. Le he dicho que para nada, que quería charlar, que nos conociera, que supiera que íbamos a rodar allí, que conociese el proyecto... Y que nos echara un cable con la logística que nos hiciese falta.
Como muchos puestos castellanos, aún en la serranía, este es un pueblo con castillo. Un castillo, orgullo de Don Serafín -"podéis grabar allí" decía, "es un sitio muy bonito y con mucha historia"- pero de escaso interés para nuestras necesidades narrativas. Con ciertos ojillos de decepción Serafín atendió a mis necesidades mundanas, comida, un techo, una carretera abandonada. Hizo unas llamadas y mandó a alguien a llevarme a una carretera abandonada. "Bueno, ya me dirás que necesitas para que me organice", decía al despedirse. Una charleta más acerca de su villa, del castillo y los pinares que la circundan, y el orgulloso alcalde entró, con las manos en los bolsillos, de nuevo a su despacho con banderas y mesa de madera brillante.
Llegó un buen hombre, larguirucho, con el pelo negro, la tez clara, los ojos negros y los dientes del color del tabaco que con cuatro palabras se ofreció a llevarme a ver carreteras abandonadas. Nos fuimos es su 4x4-furgonetero (extraño híbrido) y toscamente me explicaba cuáles eran los sitios que le parecían buenos. A penas sí soltaba palabras, pero era el mismo orgullo, a su estilo, de su tierra. Sólo había que alabrársela para que el hombre quisiese enseñar más y más cosas nuevas.
Hemos estado charlando, y me ha puesto en contacto con otra mujer, creo que era Margarita, que limpia en unas casitas que alquilan algunos fines de semana a grupos de senderistas. Gracias a ella, hemos llegado a Don Ricardo, una suerte de Amo de Llaves del lugar que, henchido tras unos cuantos piropos a los pinares de la zona, ha accedido a enseñarme las casas para que hiciese algunas fotos. Para allá fuimos. Me ha dado otro teléfono y me ha dicho un buen precio.
Y, mientras, Juan seguía devanándose la cabeza sobre como ayudar a estos pobres urbanitas cineastas sin un duro a que no se arruinaran dando techo y comida a veinte personas.
Era tardísimo y he tenido que pillar el coche para regresar a Madrid, donde tenía una reunión con los chicos de teatro. Como podéis imaginar, según cruzaba de vuelta el Río Alberche, he vuelto a disfrutar el paisaje, vuelto a pensar en las personas que conocía por la zona, y en las nuevas adquisiciones humanas que sumar a mi memoria, como el rosado Serafín, Juan el de los dientes ámbar, Margarita, y el casi travieso Ricardo. Y me da por pensar que cada una de esas personas es una vida, una historia. Y, encima, las hojas de los árboles tienen medio millar de colores en esta época del año.
No es sólo que me guste hacer bien mi trabajo. Es que me gusta mi manera de vivirlo. Qué le voy a hacer, cada experiencia así se me enreda en el alma y me expande un poco mi visión sobre la naturaleza humana, si es que tal concepción existe.
Y es que la vida es dolorosamente hermosa de vivir, chicos.

martes, 5 de octubre de 2010

Octubre de proyectos

Hay veces que pienso que lo único que tengo en mi vida son proyectos. Proyectos de algo, realidades de casi nada. Pero tampoco es algo grave: mientras los haya, afortunada me siento.
De momento sigo en la productora, aprendiendo cada día algo nuevo. En teoría acabo el viernes pero mi jefe, que está de viaje y me dejó con una serie de 'tareas', no para de decirme "eso lo vemos la semana que viene". Así que he decidido ser maja y venir, al menos, el lunes también. Y luego ya se verá.
Ya se verá, digo, porque en breve empezaré a colaborar en el nuevo proyectillo cortometrajil de unas personas que, con todo, creo que son unas de las grandes promesas del cine de nuestro país. A su estilo. Pero es que lo básico, para estas cosas, es tener estilo. Les conocí en otro rodaje del que ya os conté mis andanzas el año pasado, del que salí "bien, aprendiendo" y que dio por resultado un cortometraje que a mi, personalmente, me puso los pelos de punta el día que lo vi por primera vez en una sala de cine. Que está por todos lados y que espero que llegue aún a más. Y que, si no habéis visto, deberíais ver.
Por otra parte, estoy a pachas con un par de compañeros de la diplomatura de producción para intentar rodar un videoclip a un grupo. Es en 8 mm, mola; como siempre no hay un duro, y la semana pasada estuve charlando con uno de ellos acerca de la creatividad y viablidad del proyecto. A ver en qué queda. De momento estoy rompiéndome un poco la cabeza con la cadena de contratación, porque los procesos no son exactamente los mismos que en cine y la legislación también tiene sus matices, pero vamos a intentar que todo salga con la menor cantidad de "problemas potenciales" posibles. Y si además nos lo pasamos bien con el 8 milímetros (espero no sufrir mucho por los rollos), pues una experiencia nueva.
Y finalmente, esta semana he empezado a escribir también para un par de blogs; uno de cine y otro fundamentalmente sobre cortometrajes. El primero es más por mantenerme informada, pero con el segundo me lo paso pipa diciendo lo que me da la gana. Eso también me ayuda a mantenerme ocupada, pese a que mi curro en esta producción (en la oficina de la productora) esté a punto de concluir, y me preocupe.
Y sentimentalmente estoy exhausta y sigo bastante filofóbica (excepto hacia mi familia, gracias al Cthulhu). Me apetece pirarme de este país una temporada y olvidarme de todo el mundo menos de mi misma. Ya, sé que suena horrible. Pero en fin, va a ser que no tengo tantos huevos como me pintan. De momento parece que me quedo, no se muy bien esperando qué.
Sigo mareándome la cabeza con la política de este país, el paro vuelve a subir y ya no es noticia que la vida está jodida. Así que, como digo siempre, a mantenerse activos. O eso intento, pero vamos, que pa' mi lo complicado es no perder el norte y pensar que quizá al menos dos de cada cinco proyectos salgan adelante de forma apropiada y que al menos la mitad de estos acabarán sirviendo para algo. A ver si octubre un de proyectos hace un diciembre de realidades...

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Movie-das

Diez días después saco un ratico para daros señales de vida.
Para empezar os digo que sigo en la oficina. No se lo que durará esto, pero la verdad es que está todo tan en constante cambio (ahora sí, ahora no, y de nuevo ahora sí, ahora tal vez, ahora seguro, ahora no se) que ya paso de ponerme nerviosa porque como te de por darle vueltas a todo este curro puede acabar con los nervios de cualquiera.
Sobrevivimos al preestreno, a los vips, al sitting y a todo lo demás con bastante dignidad. Luego por fin se estrenó la peli y yo ayer empecé a ver los resultados de taquilla, que parece que se salvan los muebles, así que buen rollo. Después de eso, yo vine el viernes a la ofi (cesaba) a llevarme mis cosas y "liquidarme".
Mi jefe me dijo que estaba contento con la experiencia y que, por él, me quedaba. Y cuando vió mi nómina (mi liquidación), le pareció poco dinero y decidió pagarme más. Dijo que eso lo había estimado antes de saber nada de mi, que las cosas cambian, y decidió darme el doble. Rompió la nómina y mandó a que la gestoría hiciese otra nueva. Me quedé absolutamente flipada (estas cosas NO PASAN, es como para contarlo) y me creí más lo de que él quería que me quedase. Además creo que esto habla bastante de cómo es este tipo a nivel personal (normalmente te dan una palmadita, como mucho, las gracias si están que se salen, pero la gente no suele gratificarte cuando están contentos contigo). Así que happy.
Quedamos en hablar el martes (ayer) y, de momento, me quedo con él, ya veremos cuándo y por cuánto y cuándo cobro. Es todo muy precario todavía, cada tres horas cambia la cosa, pero de momento me mantengo aquí, o cerca, para los próximos proyectos que vayan surgiendo.
Me dice la secre de produ, que se está portando muy bien conmigo, que yo me agarre a la silla de la productora que ella no cree que falte mucho para que salgan cosas nuevas, y que tengo que permanecer aquí para estar en el momento apropiado en el lugar oportuno. Así que he decidido quedarme aquí, a riesgo de no invertir tiempo en buscar otras cosas... Suele decirse que quien no apuesta no gana... Creo que puede ser una buena inversión pero, como siempre que se toman decisiones, estoy un poco fuera de mi misma todo el día.
Así que aquí sigo, agarraíca a la silla y pensando que tal vez falte un pasito menos para empezar a afianzarme en lo que me gusta. Pero sin fiarme demasiado... En mi línea, vamos.
En una semana tendré bastante más que contaros. Calculo que para el día 22 ó 23 el sarao estará bastante claro. Hasta entonces no sabremos si esto cuaja o no...

viernes, 3 de septiembre de 2010

Piano, piano; si va lontano

Avisé de mi desaparición bajo toneladas de trabajo, y en efecto, haberlas, haylas. Pero es que una semana sin pasar por el blog ya se me hacía demasiado.
Por fin, hoy he conseguido acabar la jornada bien satisfecha. Y no sólo porque he llegado a casa a una hora decente para cenar, sino porque por fin se empiezan a ver resultados. Por fin tenemos las paredes empapeladas. Y es que estábamos sumidos en un par de agendas de prensa, preestrenos, pases, viajes, copias danzando por el territorio nacional, subtitulados, protocolo con las butacas del preestreno, sobres, invitaciones e invitados, facturas y demás pajas mentales que parecía no tener fondo.
Pero es que a mi me encantan los líos. A mi la gente me dice que por qué me gusta la producción. Yo que sé. Ya no es solo la capacidad de hacer que las cosas salgan, que es de lo más gratificante, aunque siempre se dice que no está reconocido...
Es que no entiendo cómo no me iba a gustar. Aunque sólo fuese por entretenimiento: ir resolviendo asuntos te deja una sensación similar a cuando encuentras la cadena del collar jodidamente enredada y no paras hasta que la desenredas y la miras extasiado. Por esos instantes es por los que merece la pena.
Mañana salgo de viaje. Visitamos Pamplona y Bilbao, y pasado mañana volvemos a Madrid. Estoy bastante tranquila porque ya está todo cerrado y yo no tengo casi trabajo de campo allí, así que avanzaré oficina en los ratos libres.
Nunca he estado en el País Vasco y me hace una ilusión especial ir por fin al lugar del que viene mi nombre y que fue patria de parte de mi familia. Es una ilusión absurda, pero ridículamente adulta. Hay algo de solemne para mi en ello.
Mi hermana se va a China el día 13 y la voy a echar muchísimo de menos. Y apenas saco tiempo para verla. Y mi amiga La Vaga se irá a Leizpig a finales de mes. No tengo ninguna gana de que se acabe el curro, estoy feliz con todo como está ahora. No se yo muy bien que voy a hacer yo sin ellas, ni sin curro, cuando llegue el momento.
Pero en realidad ahora mismo no me importa. Me encanta saber que las tengo aquí al lado. Me encanta trabajar con quien trabajo -para quien trabajo llamadlo como queráis-. Aprendo algo nuevo cada rato. Y las cosas, al final, salen. Ahora mismo estoy tan tranquila que no me importa demasiado lo que venga, ya me ocuparé... Piano, piano; si va lontano. Ya las echaré de menos cuando falten. Los huecos de los árboles, que decía hace un mes...
Simplemente hay algo que me dice "disfrútalo mientras dure". Abro fuerte los ojos para retenerlo todo y respiro profundo. Ya se que siempre digo lo mismo, pero es que... Carpe Diem. Poco a poco, una cosa detrás de la otra. Constancia, que las cosas salen. Y viviendo intensamente...

martes, 29 de junio de 2010

Más malaria... (y sus mátemáticas)

Tengo que seguir la receta. Cada día se me olvida y cada vez es más difícil, pero sé que tengo que hacerlo. Seguir, seguir, seguir...
Hace un par de semanas empecé por el principio. Tal vez por el acojone de lanzarme directamente a buscar, tal vez por ser maniática-sistemática, lo primero fue crearme una base de datos de productoras de cine y vídeo ubicadas en Madrid. Filas: Empresas productoras. Columnas: Nombre, teléfono, dirección, email, seguimiento.
He utilizado varias fuentes para crearla, y creo que, una vez superadas las 250 empresas productoras, está bastante completa. Aún tengo que contrastarla con la parte de vídeo de otra guía de producción más que me han enviado (ya he contrastado la parte de cine), pero en definitiva creo que estoy haciendo un buen trabajo de documentación. También me queda toooda la parte de "productoras de televisión", aunque algunas están en "vídeo".
Medio completa esta primera parte de "productoras de cine", empecé con las "agencias y productoras de publicidad", de las que tengo ahora mismo cerca de otro centenar de empresas registrado en mi base de datos.
Lo hago así porque me estoy organizando por "fuentes de información", es decir, paso a mi base de datos tooodas las productoras que vienen en una guía y las clasifico por sector de actividad. Después, las de otra guía; después las de otra fuente... etc. La base de datos es completamente orgánica, no para de cambiar y crecer. Cada día meto unas cuantas empresas nuevas.
Cuando ya tenía como doscientas empresas en la base de datos, empecé a enviar emails con mi CV y una pequeña carta de presentación, personalizada por sector de actividad. Un poco en paralelo, ya que cada día meto empresas nuevas, y casi cada día envío el CV a 20 o 30 empresas a las que aún no lo he enviado.
De momento, por doscientos emails enviados me han convocado a tres entrevistas (he hecho 2), y no porque necesiten a nadie en la actualidad, sino para conocerme y llamarme directamente en nuevos proyectos en los que necesiten gente (si les valgo). Bueno, menos es nada.
En paralelo (porque lo de enviar mails está bien pero se hace rápido y lo de hacer base de datos es un cognazo en toda regla...) me puse a llamar a productoras.


Eso es lo que más me cuesta. Pero hay que hacerlo. Dar el coñazo, ver si les ha llegado el CV, si se lo has de enviar a alguien diferente, si tienen proyectos en mente... Esto sólo lo he hecho un par de días porque verdaderamente se necesita mucha fuerza moral para ir llamando de una en una, preguntando, y anotando respuestas (mayoritariamente negativas) en la columna "seguimiento". Cada "no tenemos nada de nada" es terriblemente desesperante. Es quemar cartuchos y tener conciencia de que ya están quemados y no puedes hacer nada. Cada "nada de nada" es una X en la columna "desesperación" frente a la columna "esperanza".
Bueno, entre los dos o tres días que he tenido moral en las últimas dos semanas para ponerme a llamar, he llamado a 70 productoras de cine, personalmente, y preguntado por proyectos presentes, futuros, y posibilidades y proyecciones...
Bueno, por pintaros un "panorama", de estas 70 productoras:
  • 2 empresas me han dicho que tienen proyectos para este verano en los que a lo mejor necesitarán a alguien y que les vuelva a llamar pasadas dos o tres semanas (o sea dos "X" en "esperanza" a corto plazo, y siendo muy optimista por albergar esperanza dada esa respuesta!)
  • 3 empresas han cerrado definitivamente (buh, lo dejo como "nulo", por ser optimista...)
  • 7 empresas me han dicho que tienen proyectos en desarrollo y que en cuanto les acabe de salir la pasta se ponen a ello, que les llame a la vuelta del verano a ver qué tal van (pongamos "media X" en esperanza a medio plazo por cada empresa en esta situación, y siendo optimistas...)
  • 5 empresas aseguran que están en fase de financiación y desarrollo y que si sale esperan tener algo para febrero-marzo del año que viene (o sea, otra media equis por empresa en el medio plazo, y siendo muy optimista).
Solución
  • Esperanza a corto plazo: 2 points
  • Esperanza a medio plazo: 6 points
  • Desesperanza: 56 points
Según mis estadísticas mi rango de esperanza/desesperanza de encontrar una oportunidad de curro en esto en los próximos ocho meses es de 1/7 (8 frente a 56). Así que es bastante difícil no desesperar.

Por extrapolar a lo guarripeich, hay un 15% (siendo optimistas) de posibilidades de que "haya curro" en esto. Con que en un 10% de esos curros entre alguien no enchufado yo tendría un 1'5% de posibilidades de encontrar una oportunidad laboral en el campo que me gusta en los próximos ocho meses. Oportunidad, que luego tienen que elegirme a mi, claro.

Desesperan las matemáticas, ¿eh?

lunes, 8 de febrero de 2010

Acercándome a los crossmedia

Tras el FICOD y la master class de Sandy Libersson, a los que asistí en otoño, algunos de mis axones empezaron a conectarse para decirme que ya era hora de renovarse. Lo hicieron en una manifestación multitudinaria, y me han subyugado a pasar horas pensando en transmedia, crossmedia, kickstarter, crowdfunding, creativecommons y un puñado de términos angolosajones que cada vez me parecen más básicos.
Webeaba yo por el Filmmaker Summit del Slamdance cuando por los misterios del hipertexto llegué a Culture Haker, el blog de "un tal" Robert Pratten, que, citando de forma casi literal, reflexiona sobre cómo la colisión entre juegos, música, películas y tecnología cambia las formas en que se cuentan las historias y se hacen llegar al público. O sea, más o menos y según leí hace poco, habla de historias verdaderamente crossmedia1.
Para aclararnos, este señor plantea emplear los nuevos medios y las redes sociales para contar una misma historia. Todos los medios para contar una cosa. Es como si verbalizases una frase en voz alta, otra mediante mímica, y otra la escribieses. Las frases tendrían sentido por sí mismas, pero juntas alcanzan un sentido mayor. Ese sentido completo sería la obra cross media.
Bajo esta concepción, la obra no sólo se desarrolla en la película (al menos al completo): lo hace también en comics, libros, merchan, por qué no tvshows... Las posibilidades son tantas como medios. Además, es necesario interactuar con todos estos medios ("percibir las tres frases: oída leída y vista en mímica") para comprender el significado total de la obra.
Ojo, no lo confundamos con multiplataforma, no es como Harry Potter, que cuenta la misma (ejem casi la misma) historia repetida a través de varias plataformas: juegos, película, libros... No. El crossmedia supone una narración a través de varios medios. Es algo así como darle diversos niveles de profundidad a la historia, a la narración, a través de diferentes soportes. Es apasionante.
Él está desarrollando un proyecto en este sentido, y me llama muchísimo la atención todo lo que subyace en él. Por ejemplo, cómo cambia la narrativa -cómo se extiende- debido a la "digitalizaicón social" de la obra (uso de redes sociales y nuevos medios).
Es aquí donde mis axones me fuerzan a preguntarme mil cuestiones. ¿Dónde acaba la narración en una historia que se cuenta a través de diferentes medios? Los términos audiencia, espectador televidente, que sugieren tanta pasividad, ¿pasarían a ser relegados por "usuario", mucho más imbricado en la historia? La trama se dispersa en varios medios en un proyecto de este tipo... ¿Qué pasa con la interpretación? ¿Cuál es aquí el papel de la crítica?
Por otra parte, este caballero también le está dando vueltas en la cabeza a obtener financiación para hacer películas aprovechando este concepto de crossmedia. Lo que a mi me interesa muchisimísimo, claro.
A través de todas estas plataformas y de las redes sociales, propone crear un fanbase lo suficientemente sólido como para conocer qué tipo de público demanda el producto, cómo y en qué forma, y así poder acudir a posibles fuentes de financiación con una cartera bajo el brazo que diga: "Mira qué de gente hay interesada en que se continúe contando esta historia a través de una película. Mira qué de gente quiere saber más".
Resumiendo mucho, su proyecto va de una superespía tipo james bond. Para construir ese fanbase, utiliza uno de los escenarios de la "película" (aún no está hecha), que es un restaurante chino. Propone una web del restaurante chino de la peli, en la que dicen que sirven comida a domicilio a nivel mundial. Al que se le ocurre hacerse fan en facebook, le dejan un email con una trama de espías en la que le hacen partícipe, en plan juego on line, pidiéndole que time a sus amigos y consiga que hagan un pedido a domicilio con ese restaurante (inexistente por otra parte). Claro la comida nunca llegará. Pero parece ser que funciona, que a la gente le gusta tomarle el pelo a sus amigos y echarse unas risas (yo os lo haría, amigos, si viese que el juego y la trama que hay detrás de la "broma" merecen la pena. Incluso si no la mereciesen, simplemente para echarme unas risas).
Bueno, se va formando comunidad y la peña sube al facebook fotos suyas comiendo comida china y dicen que la pillaron en el restaurante (inexistente) en cuestión. Y la rueda gira. Son los propios usuarios los que "difunden la palabra" y timan a los demás.
En paralelo, Pratten propone un juego de "pseudoespionaje", que como digo emplea facebook para crear comunidad. Pero no sólo eso, por ejemplo, mediante twitter va dando mensajes cifrados a los "espías" de la comunidad. En Twitter también twitea uno de los personajes de la trama (de la película) con las misiones que va haciendo (por lo que ahí también hay narración). Los personajes por supuesto tienen blogs y perfiles. Y además, el tipo desarrolla otro "site", que es una red social para aquellos interesados en películas/comics/historias/loquesea de espías o misterio.
Crea un fanbase y cuenta la historia incluso a través del fanbase. Incluso, los "personajes" interactúan en las "misiones" de los usuarios, por lo que los propios usuarios definen parte de la trama de la "obra crossmedia". O sea el usuario entra a formar parte de la narración. Incluso podríamos hablar de una extensión de la trama a la vida real del usuario, ya que el juego tiene una parte importante de role playing game, o sea, una parte importante de acciones que realiza el usuario físicamente. Uau.
Gracias a todas estas maniobras, además, según propone este caballero, se logra dar información canalizada a aquellos que tengan interés por la película y así desviar su interés por obtener información que a lo mejor no nos interesaría que tuvieran. La eterna cuestión: dar tanta información que uno pueda ahogarse para que no profundice en informaciones específicas que a quien está creando el producto todavía no le interesa que se sepan. Lo que hace es "estructurar la implicación de la audiencia hacia áreas seguras en las que no se metan en nuestra forma de contar la historia".
Y todo este follón para hacer una peli en un contexto de piratería y velocidad de tranmisión de la información, que es en el fondo lo que lleva a buscar alternativas creativas.
Luego entramos en una gran cuestión, el cúando se llevan a cabo todas estas acciones para construir fanbase para financiar la peli. En cuándo se agota la paciencia del fan y cuándo son los momentos apropiados para poner en marcha cada acción e ir dando material nuevo de esa obra crossmedia. Pero, claro, por eso hay que tenerlo todo muy estudiadito y agendado antes de ponerse a ello, y no puedes simplemente ponerte y luego ya verás cómo vas avanzando. Por eso no es tan fácil aprender a financiarse por Internet, supongo. Pero poco a poco, como siempre, aprendiendo...

1Crossmedia: Consiste en extender la historia a otros formatos, pero éstos no tienen sentido por si solos, y es necesario experimentar el conjunto para comprenderlos.