Todavía se ven las estrellas.
Llegamos a la localización. Empezamos a descargar. Dejo a fotografía con lo suyo y voy a lo mío: chalecos reflectantes para todo el mundo, señales, mesas de maquillaje, de produ y de catering. lega la Guardia Civil. Un par de agentes majísimos. Les explico cómo procedere
Se acerca Arte. Está haciendo pruebas de "marca de frenazo sobre la carretera". No se que tintas usa. "[Mujer del médico], dice la Guardia Civil que tenemos que dejar la carretera limpia. Lo estoy intentando con agua, pero no sale. A ver si podemos traer unos cubos, pero lo ideal sería agua a presión..." Mi cerebro comienza a funcionar a toda caña. Llamo a mi contacto en el Ayuntamiento, que hice en uno de mis varios viajes de localización. Le cuento la historia. "Verás, estaba pensando a ver si tú conocías a alguien que tuviese algo así como una karcher o similar...". Él: "No hace falta, [Mujer del médico]. En el Ayuntamiento tenemos un furgón de limpieza". Y yo: "¿Crees que podríamos disponer de él?". "En principio vale, pero vemos". El problema es que nos econtramos en otro término municipal, por lo que en realidad no le correspondería a él. Pero da igual. Lo gestiono y en unos minutos tenemos los OK necesarios. Le digo a Arte que, cuando falte media hora para limpiar, me avise para llamarles. Llamo a protección civil del Ayuntamiento, que serán quienes vengan, les doy intrucciones sobre cómo llegar y les aviso para que estén prevenidos.
En estas, el fantástico Técnico de Vídeo me pide el cargador de mi portátil. Le mando a freir espárragos educadamente porque estoy hasta las narices de que me roben cargadores en rodajes. Me pone pucheros. veo su cargador destrozado y pienso "venga, vale" y llamo a Mi Piéi, que ha ido a por desayuno y a por un microondas (que irá enchufado a un gener
ador que tenemos allí, para el que hay que comprar más bidones de gasolina). Le pido que traiga mi cargador, que está en mi mochila naranja.Llega mi piéi y empezamos a preparar el catering. Todo va bien. En hora. Cortamos el tráfico de forma intermitente. La Benemérita colabora que te pasas. Buen rollo. Pongo el mircoondas encima de la mesa y lo enchufo. Giro la ruedecita a ver que funciona y que podremos calentar café. Lo dejo dos segundos... Perfecto. Abro la portezuela y... voila! dentro está el cargador de mi portátil. Mi Piéi se pone súper sorry por no haberme avisado. Los cables se han fundido un poco y el cargador no funciona. Ha muerto. Esta es la última, ahora sí que ni pucheros y amenazas, mis cargadores no se usan en producción.
De improviso, llegan los operarios de protección civil con un pick up que tiene encima una máquina de agua a presión. "Muchísimas garcias, chicos. Todavía no nos hace falta, si queréis marcháos, porque va a haber que esperar bastante... dejadme un móvil y os aviso", digo. "No, no", me contestan "si no te importa nos quedamos aquí mirando". No sólo no me importa sino que dejo a Mi Piéi órdenes de que les cuide un poco y les deje acceder al cátering de desayuno que tenemos ya montado.
Carretera de los Pantanos p'abajo, llegamos a nuestra localización Carretera (ext/día) y, al llegar, un crrrrack suena por debajo del morro de mi Camión de la Tramoya. Se acercan a toda leche nuestros amigos de Protección Civil, que allí siguen, esperando tranquilamente. "Apaga el motor", me dicen, "es el radiador". Apago y bajo. Un líquido caliente y asqueroso chorrea de debajo del capó. Levanto el teléfono y me pongo a llamar a la casa de alquiler, a la casa de garantía y al seguro del coche. Mientras, les convenzo de que me ayuden a encontrar a un mecánico. Me hablan de uno que está a la entrada de la bifurcación que lleva a nuestra localización.
Michico se mete debajo del capó apoyándose en una bolsa de plástico. Ya se ha acabado el chorreo. Los cuatro de Protección Civil también se acercan. Que si es un radiador. Que si es un manguito. Llega un mecánico. En efecto es la caja del radiador. Estamos sin furgoneta.En la casa de garantía no me ponen coche de sustitución y en el seguro, tampoco. En la casa de alquiler de la Furgo me dicen que pueden ponerme otra, pero que tengo que ir a por ella. A Alcalá de Henares.
Mi Piéi se va encargando de que haya comida para todos.
Y el barco, claro, sigue aún amarrado dentro del Camión de la Tramoya. Lo desato. No se ha movido un ápice. Lo descargo junto a los amigos del Ayuntamiento. Tengo un barco y cerca de mil kilos de material eléctrico y de iluminación en los márgenes boscosos de una carretera. Yupi.
Llega la paella. Como un plato de pie atropelladamente. Mientras, gestiono con el Ayuntamiento que nos presten una furgonetilla para ir llevando material. Los de la pickup con el agua a presión me dicen que podrían remolcar la barca con el remolque que hay. Pido permiso a la Guardia Civil para que nos dejen transportar el remolque sin matricular. Nos lo dan, a condición de que pongamos señales luminosas de emergencia para avisar. Empezamos a cargar.
Finalmente sobre las siete y media de la tarde, cuando ya todo el mundo ha acabado de rodar y está calentito en casa, conseguimos salir del pueblo, mi Piéi y yo, en su coche, medio fritas, camino a Alcalá para recoger la Furgo nueva. Pero primero paramos a por leña para llevar al Campamento Base. Antes de salir explico cómo se distribuye la gente en las casas rurales alquiladas y que mi Piéi y yo dormiremos cada una en una casa para controlar. Salimos.
A las 21:31 compramos una coca cola en la estación de servicio del polícono industrial de Alcalá. Llegamos a la casa de alquiler sobre las diez menos veinte. Ella el coche, yo el Nuevo Camión, y de regreso a La Adrada. Llegamos cerca de las doce y media. El dire de produ nos recibe en el Campamento Base. Comemos algo rápido, yo un poco de crema de calabaza y mi Piéi un poco de tortilla de patatas y nos vamos a nuestro alojamiento. Recogemos desayuno para la gente de las otras casas para la mañana siguiente.
Suena una vocecilla acojonada al otro lado. "¿Siii?"
Es la pobre de maquillaje, que se ha dado un susto de aúpa con gente llamando a su ventana. Damos la vuelta a la casa y nos abre la puerta de alante. Mi Piéi y yo conseguimos entrar a las 00:54. Me caliento agua y pongo dos bolsas de tila.
Esta noche duermo, por mis narices.
Subo las escaleras y mi Piéi está ya medio frita. Está alucinando con generadores y gasolina y habla en sueños de las cosas que hay que llevar al rodaje. La contesto tranquilamente y bebo a sorbos mis tilas.
Acaba el día. Seguro que me estoy dejando por contar medio millón de anécdotas, pero esto es grosso modo.
Pongo el desperador a las seis de la mañana y me acurruco bajo las mantas.
Consigo dormirme.
2 comentarios:
Ojalá tuvieses más anécdotas... aunque no del tipo camión roto y caídas.
Anda que si llego a saber que ruedas por donde Pelayos...
Eis pero para que veas que no eres tú la única que se va hostiando por ahí! jaja
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