Ni me lo creo ni me lo dejo de creer. Pensar que verdaderamente puede haber un cambio climático antropogénico definitivo y fatal me parece de una soberbia (¿sobre?)humana1. Vamos, que me creí lo de Parque Jurásico de que la vida se abre camino. Me explico: Que la raza humana se extinga es cuestión de tiempo, pero por otra parte no se acaba el mundo por eso. Pensar que destruir nuestro hábitat es destruir LA vida me parece eso, humanamente soberbio. Por eso soy escéptica. Que nos carguemos nuestro hábitat, por su parte, me parece humanamente estúpido, inconsecuente e incoherente, otras de las características básicas de nuestra raza. Por eso soy “ecologista”. Aunque he de admitir que no puedo no poner ese término entrecomillado por lo horrendo que me parece su uso habitual.
Traduzco: me parecen bien los impuestos pigovianos, las multas por mala separación de residuos, las tasas de basura elevadas y, en general y siempre con buen uso, aquellas medidas fisco-políticas que desincentiven el consumo innecesario y frenen la destrucción de nuestro hábitat. Aunque me jodan. Aunque me joda pagar más porque mi coche contamine X en vez de Y. Y sí, es paternalista. Que Papá Estado –entiéndase Comunidad Internacional si se quiere- sea quien nos defienda de nuestra propia estupidez. Ya sabéis que yo soy más radical, que mis límites al consumo empezarían por unos límites a la riqueza. Pero empiezo por mí. Por eso reciclo, reutilizo y reduzco mi consumo individual como sé, si bien es cierto que, al final, consumir, consumo, y que creo que el “consumo cero” y la “contaminación cero” son impracticables. Pero trato de ser coherente y consecuente.
Dicho esto, hay algunos datos que quería compartir con vosotros dada la efeméride bloguera. Para empezar, os dejo un par de pantallazos de gráficos de un artículo interesantísimo de prensa especializada sobre transporte y contaminación, para que reflexionéis a la hora de planificar vuestros viajes y seáis consecuentes con vuestro consumo.

El primero habla del consumo de combustibles fósiles por pasajero según ocupación y medio de transporte. El segundo habla de la emisión de gases contaminantes respecto a las mismas variables.

De cualquier modo, os recomiendo mucho que cuando tengáis un rato os leáis el artículo completo para comprender mejor los datos, a mi me ayuda a saber lo que digo cuando hablo de ecología y transportes.
Para continuar, os dejo un informe (pro-existencia del cambio climático) que analiza la situación en nuestro país. Está algo obsoleto porque es de 2007, pero está bien para hacerse una idea de cuál es la situación y cuáles son los principales problemas/soluciones que se plantean.
Y para acabar, os quería dejar unos cuantos datos que me parece que deberíais tener en cuenta para contribuir, de forma consecuente, a que respiremos menos mierda en las ciudades. Os refiero a la fuente original: Mirad las tablas de la memoria de 2008 de contaminación atmosférica del Ayuntamiento de Madrid. Repito, la fuente es el Ayuntamiento -y sus medidores- y va sobre la mierda que hay en el aire que respiramos. Ahí podréis ver por qué cada vez hay más enfermedades respiratorias, por ejemplo los altísimos niveles de partículas en suspensión que sufre Madrid o las insanas –y por otra parte, ilegales- proporciones de dióxido de nitrógeno en nuestro aire. Pensaba poneros unos vínculos sobre consecuencias clínicas de la contaminación atmosférica, pero digamos que hoy estoy de buen humor y que, de momento, esa os la perdono.
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1 Diría sobrehumana pero cada vez estoy más segura de que la soberbia es una de las cualidades que diferencia a la raza humana del resto de los animales.
2 comentarios:
Jejeje, te veo concienciada. Me ha gustado tu post, porque casi todos los que he leído se limitan a decir que el cambio climático es malo y que tenemos que contaminar menos porque es culpa nuestra. Buena documentación (no como yo, que soy una vaga de mierda).
Me gusta tu punto de vista ;)
Se agradece la sinceridad y claridad.
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