Diréis que últimamente sólo leo libros de amores y desamores. Pero hace ya un par de semanas que terminé con El arte de amar, de Erich Formm, que llevaba en mi librería intacto más tiempo del que soy capaz de admitir en público.He de reconocer que aquí tampoco hay mucho que coincida con mi forma de ver las cosas. Fromm habla de la necesidad del hombre de romper la "separatidad" como origen de la necesidad de amar. Bueno. Dice que no tenemos ni idea, que la mayoría de la gente se preocupa por ser amado, no tanto por amar. Eso tal vez. Desde luego coincido en que la gente se pasa mucho más tiempo buscando cómo ser amado que amando. Pero, en general, me ha parecido un libro con unas ideas del amor demasiado convencionales y bastante dañinas, sobre todo a la hora de describir los "tipos" de amor (paternal, materno, a uno mismo, erótico y a Dios).
Algo que plantea el libro y que sí me ha resultado interesante es la idea del caracter mercantilista del amor en la actualidad: postula que el sistema capitalista liberal hace que "demos a cambio de algo (que queremos)". Pero vamos, que lo pinta como algo malo. Y creo que yo no podría estar más en desacuerdo. No entiendo por qué ha de ser negativo querer correspondencia. OK, puede ser negativo si te hace daño no ser correspondido. Pero es que creo que el quid está en entender que la gente puede no amarte como tú a ellos, que al igual que tú decides a quién amas y a quién no, ellos deciden. Si les das ese derecho, no tiene lógica sufrir porque no correspondan. Pero no veo por qué debería alguien dejar de requerir algún tipo de retorno positivo de las personas a las que ama. Y para seguir... dudo mucho que el carácter mercantilista del amor sea algo moderno.
Pero, bueno, el libro está bien para pasar un rato teorizando acerca del amor, aunque sólo sea mientras se rebanten las ideas de Fromm.
Ahora que yo últimamente estoy un poco filofóbica, cada vez llevo peor lo de establecer lazos con la gente que puedan generar cualquier tipo de dependencia del retorno que entregan a cambio del amor que pueda dar yo. Tiendo a ser distante, ya se me pasará.