jueves, 8 de abril de 2010

Desaparecida

Quisiera encontrar una buena excusa. Quisiera una, sólo una, que, al menos, fuese una verdad a medias. Pero hoy con cada minuto que pasa me doy mayor cuenta de que no encontraré ninguna.
No tengo excusas para llevar un mes sin escribir por aquí.
Y es que hoy cada minuto que pasa me pesa más la certidumbre de que, desde el 5 de marzo, lo único que he hecho ha sido perder el tiempo.
No tengo nada. Lo único que tengo, en realidad, es tiempo. Lo mejor que puedo dar, es tiempo.
Estoy cansada de la gente que sólo valora su tiempo, sin ver que el de quien está frente a ellos vale, por lo menos, lo mismo. Cansada de invertir mi tiempo para después ver como todo -siempre- se derrumba por su propio peso, sin pueda hacer yo nada por evitarlo.
Así que hoy, o mañana, cuando tengáis cerca a alguien que os de desinteresadamente su tiempo... Dadle las gracias. Verdaderamente, uno se ve muy idiota cuando echa la vista atrás y siente que lo ha desperdiciado en ingratos.
Aunque siempre nos quedará el placer presente -ya pasado, ya memoria, ya perdido- que vivimos entregándolo sin esperar cobro alguno.

4 comentarios:

Josele, Maestro de Bitácora dijo...

El tiempo, siempre el tiempo... ¿Te puedo proponer una re-lectura de "Momo"? ;)

Unknown dijo...

¿Así que has decidido dedicar unos minutos a no contarnos nada? Hardly an improvement... ¿Y de tu vida qué es?

M. San Felipe dijo...

"Estoy cansada de la gente que sólo valora su tiempo, sin ver que el de quien está frente a ellos vale, por lo menos, lo mismo": A mí también me cansa esto mismo... Además de ponerme de muy mala leche en muchas ocasiones

Laura dijo...

Que conste que te leí en el reader en su momento (y en clase, para más señas), lo que pasá es que empecé un ejercicio y tuve que procrastinar la tarea de comentar hasta que me he acordado.

Al igual que María y tú, también me pone de mala leche la gente que no valora el tiempo de los otros. Afortunadamente, me he quitado de encima un gran peso al distanciarme de algunas de esas personas. ¡Y qué a gusto se queda una! (deberías probarlo)