sábado, 1 de mayo de 2010

Diario de una auxiliar irremediable (Vol.0)

Hacía una tarde preciosa en Valdesquí cuando, sentada sola en un telesilla que llevaba hacia donde se unían blanco y azul, vi que tenía varias llamadas perdidas. No reconocía el número, y la jornada estaba demasiado placentera como para preocuparse por eso.
Cerca de tres horas más tarde aterrizaba de nuevo en la rutina de Madrid. Abrí el portátil, comprobé mis correos. Entre ellos, un antiguo profesor me escribía algo así como "¿Quieres un trabajo de auxuliar de produccion a razón de (tanto) al mes? Pues haz el favor de contestar a mis llamadas".
Claro llamé en seguida...
Cerca de tres semanas después empezó la batalla. En líneas generales, se trata de un talent show de castings. Mi equipo recorrerá los pueblos de España buscando talentos. No todos, claro, según mis cálculos iremos a 58 pueblos en 12 semanas.
Mañana parto hacia Barcelona. Tocan Cornellà, Ripollet, Badalona y Tortosa (Tarragona). El viernes mi compañero y yo lo dejamos todo preparado para el viaje. Esta tarde haré las maletas.
Empiezo el viaje con prudencia, pero con energía. No tengo grandes expectativas, salvo hacer mi trabajo de forma tal que todo fluya para el equipo y trabajemos lo mejor posible. Y ahorrar un poco, a ver si a finales de año puedo irme a Xiamen a ver a mi hermana, a la que adoro, y que el otro día se puso a intentar leer los paquetes de comida asiática que compré en un súper especializado de la calle Embajadores.
En mi lista de mejores momentos de 2009 había una persona, una gran amiga, que ayer emprendió su propio viaje personal y profesional. Por fin le dieron el trabajo que le correspondía, pero se traslada a Zaragoza. Se que echaré de menos todo lo que fue para mí el año pasado... La gente sigue desapareciendo de mi camino, y me cruzo con caminos y seres humanos nuevos. Otros, viejos amigos que consideraba perdidos, reaparecen más radiantes que nunca. No paro de sorprenderme.
Así que ahora empieza mi viaje, voy a pasar muchísimo tiempo sola y cada vez que pise mi casa será para lavar, planchar, hacer maleta y volver a salir de viaje. A penas tendré vida más allá de mi trabajo, apenas veré a mi gente y no se quiénes desaparecerán de nuevo... Y recuerdo aquella canción que decía...

Después de todo se que nada es permanente
y que al impaciente
se le olvida la miel del presente
nada es tan urgente, nena
nada tan importante
nada merece más la pena
que el instante
que tenemos delante
y el siguiente
y la oportunidad de haerlo diferente

Así que voy reduciendo expecativas... No me asustan, me producen incertidumbre. Las personas en mi vida tienden a ser como los Ojos del Guadiana, aparecen y desaparecen, pero siempre quedan presentes en estratos más profundos. Os echaré de menos, no os quepa duda.

1 comentario:

Patricia Vera dijo...

Unos cuantos estaremos ciberesperándote por aquí.