No. No voy a hablar de hacienda. Sigo erre que erre con la crisis de valores y mi generación. Últimamente no paro de darle vueltas a la Revolución francesa. Y he concluido algo obvio: que somos herederos de la burguesía. Aceptando el reinado de la burguesía empezamos a definirnos a nosotros mismos según nuestra relación con la producción. Soy ingeniero. Soy periodista. Soy informático. Soy una puta de la información. Tiene parte de sentido, a mi modo de ver somos más lo que hacemos que lo que sentimos o decimos ser. Pero, planteándonoslo en serio, eso es algo MUY importante.
Tanto produces, tanto vales. Hablo de producción social, claro. Me explico, y ahí va el primer punto de mi declaración.
La producción ya no se mide materia o servicio creado en términos monetarios, sino sociales. Las medidas monetarias derivan, del "valor social". Ya no tiene que ver con fabricar útiles o dar servicios de valor económico a consecuencia de un trabajo concienzudo. La medición monetaria de la producción ahora la determina el impacto mediático/social del productor, útil o servicio. La producción social. En ese sentido digo lo de que tanto produces, tanto vales.
Las grandes máquinas de venta de la producción social son los medios de comunicación social. Hasta ahora había identificado los medios con la libertad. Desde que existe internet, cada vez más veo los medios como perpetuadores de un sistema social de clases. Como algo conservador, la agenda setting establece qué y quién es importante en nuestro mundo. Qué productos humanos merecen atención social y, por tanto, derivan en obtención de capital. Y discrimina todo lo que no atrae su atención. Yo estoy cansada del poder de la agenda setting y de lo que deriva de ella: que un "producto social" como JLo o David Beckham (o Íker Casillas, querido Arth) sea el modelo a seguir a nivel productivo. No creo que lo que hacemos (nuestro trabajo) pueda o deba dejar de definirnos, pero creo en la limitación de los ingresos derivados de la "producción social" de una persona.
Nos han acostumbrado a desear ser más ricos. A desear más y más para nosotros mismos. Y nos dijeron que aquello derivaba del esfuerzo, lo que no voy a entrar a valorar de nuevo. Creo en algunos principios liberales, por ejemplo, que la gente cuida menos los bienes comunes que los personales, y por eso no me parece mal la propiedad privada derivada del trabajo productivo (vamos, que hay cosas que me separan del comunismo utópico y que por eso creo en el esfuerzo a nivel individual con compensaciones personales).
Pero también creo que hay que poner un límite por arriba a los indecentemente ricos. Que, en un mundo sin gente indecentemente rica, el planeta y la humanidad serían drásticamente más sostenibles (y felices).
Tenemos que empezar a pensar en el consumo como acción de consumir, por obvio que parezca: Consumir, según la RAE, Destruir, extinguir. El consumismo excesivo destruye.
Habría que implantar algún tipo de ley que limitase el exceso de capital (no que lo gravase, sino que no lo permitiese) para evitar el hiperconsumo. Habría que prohibir el hiperconsumo individualista o, al menos, controlarlo mucho y muy bien. No sé cómo, ya lo pensaré. En la Revolución francesa se derramó mucha sangre por una serie de valores que hoy nos parecen fundamentales. ¿Qué tipo de humanidad queremos legar? ¿Qué generación queremos ser, cómo queremos que se recuerde nuestra era? ¿Como la era del consumismo insostenible y, además, deseado? Porque nosotros pasaremos, pero detrás vendrán más. ¿Queremos que de verdad la humanidad del futuro se base en la "producción social"? ¿No hay ninguna forma de poner algún límite por arriba que no sea descabellado ni cape la iniciativa pero que limite la remuneración tan desorbitada de la "producción social"?
Seguro que sí. Julio Verne decía que todo lo que un ser humano puede imaginar, otros lo pueden crear. Y yo puedo imaginar mucho.
viernes, 17 de julio de 2009
jueves, 25 de junio de 2009
Mi generación
El otro día Arthegarn me pasó un artículo de José Luis Barbería que hablaba de nuestra generación. En él, se preguntaba si había nacido una generación apática1. Tras días mascando el concepto, digiriéndolo y regurgitándolo en ciclos breves, he decidido responderle desde este humilde foro que probablemente él jamás leerá. Pero que vosotros, mi generación, tal vez leáis. Serán dos artículos sobre cómo lo veo yo. Y no pienso pedir disculpas por la extensión. Menos aún por el contenido. Nadie obliga a la lectura.
Somos una generación acomodada.
No hemos pasado hambre. No hemos pasado frío. Incluso muchos somos hijos de quienes no conocieron la miseria más cruda. Nuestra educación fue ley, no privilegio. Teníamos más de un par de zapatos. Varios pares, incluso, en cada temporada. Luz eléctrica. Agua corriente potable incluso para ducharnos. Nevera. Cocina. Jabón. Supermercados. Sanidad pública. Vacunas. Discúlpenos, señor Barbería. Discúlpanos, Historia.
Nos ha llegado el momento de arrepentirnos. De arrepentirnos de haber nacido en este sistema, en este tiempo. Porque ahora no podemos mantenerlo.
Hemos mamado que, lo bueno, es "vivir bien". Tener tu casa, enorme, a ser posible tu casa en la playa. Tener más, cada vez más. Muchas veces nuestros padres tenían más de lo que tuvieron los suyos y nos hicieron creer que nosotros podríamos lograr más y más. Nos han transmitido la importancia de poseer y poseernos2.
Nos han hecho -la cultura actual, no tanto los padres- desear más y más. Tus chalés, tus viajes, tu yate, tus fiestas privadas, tu spa, tu todo. Nos quieren hacer desear vivir como Bekham. Como Carla Bruni. Como Bill Gates. Como quieras, pero con todo lo que puedas.
Nos han educado en la cultura del esfuerzo. Si te esfuerzas, lo consigues. Pero nadie nos ha enseñado por qué cosas merece la pena esforzarse y, como hemos tenido tanto al alcance de nuestras manos, hemos perdido la perspectiva sobre lo que significa el esfuerzo por la LIBERTAD durante nuestra juventud. Y nos hemos creído que, por lo que había que esforzarse, aquello por lo que merecía la pena el esfuerzo, era "vivir mejor". Porque, en los últimos 30 años, los de MI GENERACIÓN, ha aumentado la calidad de vida cada vez más, como bien indicaba usted, señor Barbería.
Pero mientras la calidad de vida crecía, la calidad laboral descendía. Y ya no vale el "qué-quieres-ser-de-mayor" con el que crecimos, porque todos sabemos que, con suerte, seremos pulgas que saltan de empleo inestable a empleo inestable. Todo el esfuerzo que nos habían inculcado, el que hicieron nuestros padres para estar donde están, el que nos habíamos creído que nos ayudaría, no ha servido para nada. En parte precisamente porque la educación está al alcance de todos. Ya no vale sólo con esforzarse. Nos encontramos con salarios insuficientes para precios exorbitados3.
La cultura del esfuerzo ha muerto. De hecho, nunca existió. Y no existirá hasta que dejen de existir los ricos. No hablo de comunismo, por Dios. Digo lo
s ricos de verdad. Hablo de limitar el liberalismo rampante. Hablo de los indecentemente ricos. Hablo de la cultura que subyace en nuestra sociedad. Hablo de que mientras exista este sistema de valores, el de educar hacia querer ser archihipermegarico, no será viable la cultura del esfuezo. Nos han hecho creer que tenemos que llegar a ser como ellos4, cuando, en realidad, no hace falta. Nos han hecho creer que limitar la riqueza de una persona está mal. Que si tiene "su" dinero, mejor para él. Que si fuera "nuestro" dinero no querríamos que nos pusieran límites por arriba. Por debajo sí. Eso es fácil y populista. Pero, ¿por arriba? No, eso mataría la cultura del esfuerzo.
Estoy empezando a pensar que eso es mentira. Todo el sistema de valores que nos han creado está mal. No hablo ya de capitalismo-comunismo-liberalismo-socialismo-blablaismo. No. Hablo de valores. De lo que nos hacen pensar que está bien o mal, de lo que nos han enseñado que debemos desear u odiar.
Perdónenos, señor Barbería, nos hicieron creer que "desear vivir mejor que nuestros padres" significaba "desear tener más y mejor que nuestros padres". Perdónenos por habernos creído que merecía la pena estudiar/trabajar y por habernos decepcionado cuando hemos llegado a una realidad en la que no existe la recompensa, sino la suerte; mientras nuestros padres no paran de decirnos "lo duro que era antes". Discúlpenos por ser tan jodidamente apáticos. Pero es que ya no nos lo creemos.
Y que nos perdone la Historia si nos perdemos entre los posos de esa desidia que nos han quedado en nuestra taza vacía -ni siquiera medio vacía- cuando dejamos de creer en las recompensas. Que nos perdone si permitimos que la apatía nos venza y pensamos que no podemos cambiar la realidad. Que no merece la pena el esfuerzo. Perdónanos, Historia, si se nos olvida cómo se lucha. Perdónanos si resultamos ser una generación perdida, que asume la realidad como inamovible y desiste de intentar cambiarla. Hacia dónde irás, Historia, si empezamos nosotros a perder la fe en que merezca la pena plantearnos qué será del futuro. Cómo deslumbrarás si nosotros nos creemos que no podemos fraguarte.
_________________________________
1 Empieza hablando de lo que él define como "ni-ni", jóvenes que ni estudian ni trabajan, para después adentrarse en una reflexión sobre la crisis de valores de la juventud actual. Lo de los "ni-ni" y el titular quedan en mera anecdotilla de intento curiosón del periodista, al que, por lo general, admiro bastante como profesional.
2 Sólo poseyéndonos a nosotros mismos podremos ser libres.
3 Y a mí, que me lo expliquen: en qué momento un euro empezó a valer 100 pesetas en el mercado, y cuándo 100 euros se convirtieron en 10.000 pesetas. Y por qué el Gobierno no controló ni hizo amagos por amarrar el TIMO absoluto que ha supuesto la implantación del euro en relación a los precios.
4 No hablo sólo de "famosos", también hay inventores, brokers, estafadores, científicos y artistas inmensamente ricos, por enumerar algunas opciones.
No hemos pasado hambre. No hemos pasado frío. Incluso muchos somos hijos de quienes no conocieron la miseria más cruda. Nuestra educación fue ley, no privilegio. Teníamos más de un par de zapatos. Varios pares, incluso, en cada temporada. Luz eléctrica. Agua corriente potable incluso para ducharnos. Nevera. Cocina. Jabón. Supermercados. Sanidad pública. Vacunas. Discúlpenos, señor Barbería. Discúlpanos, Historia.
Nos ha llegado el momento de arrepentirnos. De arrepentirnos de haber nacido en este sistema, en este tiempo. Porque ahora no podemos mantenerlo.Hemos mamado que, lo bueno, es "vivir bien". Tener tu casa, enorme, a ser posible tu casa en la playa. Tener más, cada vez más. Muchas veces nuestros padres tenían más de lo que tuvieron los suyos y nos hicieron creer que nosotros podríamos lograr más y más. Nos han transmitido la importancia de poseer y poseernos2.
Nos han hecho -la cultura actual, no tanto los padres- desear más y más. Tus chalés, tus viajes, tu yate, tus fiestas privadas, tu spa, tu todo. Nos quieren hacer desear vivir como Bekham. Como Carla Bruni. Como Bill Gates. Como quieras, pero con todo lo que puedas.
Nos han educado en la cultura del esfuerzo. Si te esfuerzas, lo consigues. Pero nadie nos ha enseñado por qué cosas merece la pena esforzarse y, como hemos tenido tanto al alcance de nuestras manos, hemos perdido la perspectiva sobre lo que significa el esfuerzo por la LIBERTAD durante nuestra juventud. Y nos hemos creído que, por lo que había que esforzarse, aquello por lo que merecía la pena el esfuerzo, era "vivir mejor". Porque, en los últimos 30 años, los de MI GENERACIÓN, ha aumentado la calidad de vida cada vez más, como bien indicaba usted, señor Barbería.Pero mientras la calidad de vida crecía, la calidad laboral descendía. Y ya no vale el "qué-quieres-ser-de-mayor" con el que crecimos, porque todos sabemos que, con suerte, seremos pulgas que saltan de empleo inestable a empleo inestable. Todo el esfuerzo que nos habían inculcado, el que hicieron nuestros padres para estar donde están, el que nos habíamos creído que nos ayudaría, no ha servido para nada. En parte precisamente porque la educación está al alcance de todos. Ya no vale sólo con esforzarse. Nos encontramos con salarios insuficientes para precios exorbitados3.
La cultura del esfuerzo ha muerto. De hecho, nunca existió. Y no existirá hasta que dejen de existir los ricos. No hablo de comunismo, por Dios. Digo lo
s ricos de verdad. Hablo de limitar el liberalismo rampante. Hablo de los indecentemente ricos. Hablo de la cultura que subyace en nuestra sociedad. Hablo de que mientras exista este sistema de valores, el de educar hacia querer ser archihipermegarico, no será viable la cultura del esfuezo. Nos han hecho creer que tenemos que llegar a ser como ellos4, cuando, en realidad, no hace falta. Nos han hecho creer que limitar la riqueza de una persona está mal. Que si tiene "su" dinero, mejor para él. Que si fuera "nuestro" dinero no querríamos que nos pusieran límites por arriba. Por debajo sí. Eso es fácil y populista. Pero, ¿por arriba? No, eso mataría la cultura del esfuerzo.Estoy empezando a pensar que eso es mentira. Todo el sistema de valores que nos han creado está mal. No hablo ya de capitalismo-comunismo-liberalismo-socialismo-blablaismo. No. Hablo de valores. De lo que nos hacen pensar que está bien o mal, de lo que nos han enseñado que debemos desear u odiar.
Perdónenos, señor Barbería, nos hicieron creer que "desear vivir mejor que nuestros padres" significaba "desear tener más y mejor que nuestros padres". Perdónenos por habernos creído que merecía la pena estudiar/trabajar y por habernos decepcionado cuando hemos llegado a una realidad en la que no existe la recompensa, sino la suerte; mientras nuestros padres no paran de decirnos "lo duro que era antes". Discúlpenos por ser tan jodidamente apáticos. Pero es que ya no nos lo creemos.Y que nos perdone la Historia si nos perdemos entre los posos de esa desidia que nos han quedado en nuestra taza vacía -ni siquiera medio vacía- cuando dejamos de creer en las recompensas. Que nos perdone si permitimos que la apatía nos venza y pensamos que no podemos cambiar la realidad. Que no merece la pena el esfuerzo. Perdónanos, Historia, si se nos olvida cómo se lucha. Perdónanos si resultamos ser una generación perdida, que asume la realidad como inamovible y desiste de intentar cambiarla. Hacia dónde irás, Historia, si empezamos nosotros a perder la fe en que merezca la pena plantearnos qué será del futuro. Cómo deslumbrarás si nosotros nos creemos que no podemos fraguarte.
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1 Empieza hablando de lo que él define como "ni-ni", jóvenes que ni estudian ni trabajan, para después adentrarse en una reflexión sobre la crisis de valores de la juventud actual. Lo de los "ni-ni" y el titular quedan en mera anecdotilla de intento curiosón del periodista, al que, por lo general, admiro bastante como profesional.
2 Sólo poseyéndonos a nosotros mismos podremos ser libres.
3 Y a mí, que me lo expliquen: en qué momento un euro empezó a valer 100 pesetas en el mercado, y cuándo 100 euros se convirtieron en 10.000 pesetas. Y por qué el Gobierno no controló ni hizo amagos por amarrar el TIMO absoluto que ha supuesto la implantación del euro en relación a los precios.
4 No hablo sólo de "famosos", también hay inventores, brokers, estafadores, científicos y artistas inmensamente ricos, por enumerar algunas opciones.
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viernes, 12 de junio de 2009
Por qué?
1) Por qué la gente se muda? Ahora que me ido con mi novio, parece ser que el vecino cansino que vivía sobre la casa de mis padres se ha mudado a la casa de al lado de nuestro nidito de amor. Por qué la gente hace bricolaje en casa? No podrían comprar en Ikea, como todo el mundo, y como mucho asediarnos a martillazos una vez al año? Por qué hay gente que tiene que serrar, atornillar, amartillar, y cortar todos los días festivos? Qué les impulsa a esa euforia autoconstructiva? No pueden salir a correr?
2) Por qué los vecinos del otro extremo al bricomaniaco ponen pachanga a las nueve de la mañana todos los días de diario? Por qué no cierran las persianas? Por qué gritan de ventana a ventana para comunicarse? Por qué ponen la tele a toda leche en la cocina con la mampara abierta? No pueden engancharse a una serie en seriesyonkis y pasarse las horas con los cascos puestos, como todo el mundo?
3) Por qué la gente tiene animales grandes en pisos pequeños? Por qué encierran al perro en la habitación de al lado de mi estudio con absoluta desconsideración ante quienes trabajamos allí? El pobre animal chilla y llora todo el día. Por qué no asumen que son unos dueños desastrosos y desisten en su empeño perruno?
Que alguien me lo explique. Por qué coño existen los vecinos?
2) Por qué los vecinos del otro extremo al bricomaniaco ponen pachanga a las nueve de la mañana todos los días de diario? Por qué no cierran las persianas? Por qué gritan de ventana a ventana para comunicarse? Por qué ponen la tele a toda leche en la cocina con la mampara abierta? No pueden engancharse a una serie en seriesyonkis y pasarse las horas con los cascos puestos, como todo el mundo?
3) Por qué la gente tiene animales grandes en pisos pequeños? Por qué encierran al perro en la habitación de al lado de mi estudio con absoluta desconsideración ante quienes trabajamos allí? El pobre animal chilla y llora todo el día. Por qué no asumen que son unos dueños desastrosos y desisten en su empeño perruno?
Que alguien me lo explique. Por qué coño existen los vecinos?
lunes, 11 de mayo de 2009
No news, good news
El otro día vi dos ambulancias del SUMMA y saqué el móvil. Era raro no llamar a los chicos de prensa, así que decidí dejarle un mensaje a Grissom para que, si le interesaba, llamase él. De hecho fueron dos mensajes, ya que confundí el SAMUR y el SUMMA (el segundo mensaje decía, simplemente, "el summa, que parezco nueva").
Y en esto que yo no llevaba música que escuchar, ni libro que leer, ni perrito que me ladrase, y que me puse a hacer repaso de todo lo que he aprendido de Grissom, que no es poco. Pensé que uno de mis grandes errores fue creerme lo del trabajo en equipo y querer contribuir y ayudar en todo momento, mientras me encontraba en una profesión marcadamente individualista y darwiniana hasta la médula. Qué se le va a hacer, mi ideología va más allá de los - superficiales- colores de un medio u otro. Companies will be companies. Y caí en la cuenta de que debía de hacer un mes desde mi último artículo.
Así que aquí ando, tratando de convencerme mi misma que, pese a la crisis económica, y tal vez por ella... Tal vez definitivamente, como siempre dijo me madre, no news, good news. Qué raro es que cada vez que veo que mi madre tiene razón sea mirando por la ventana del autobús. Será el resultado de no tener un duro y el coche en el garaje. Será.
Y en esto que yo no llevaba música que escuchar, ni libro que leer, ni perrito que me ladrase, y que me puse a hacer repaso de todo lo que he aprendido de Grissom, que no es poco. Pensé que uno de mis grandes errores fue creerme lo del trabajo en equipo y querer contribuir y ayudar en todo momento, mientras me encontraba en una profesión marcadamente individualista y darwiniana hasta la médula. Qué se le va a hacer, mi ideología va más allá de los - superficiales- colores de un medio u otro. Companies will be companies. Y caí en la cuenta de que debía de hacer un mes desde mi último artículo.
Así que aquí ando, tratando de convencerme mi misma que, pese a la crisis económica, y tal vez por ella... Tal vez definitivamente, como siempre dijo me madre, no news, good news. Qué raro es que cada vez que veo que mi madre tiene razón sea mirando por la ventana del autobús. Será el resultado de no tener un duro y el coche en el garaje. Será.
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jueves, 30 de abril de 2009
Ya he cerrado el otro blog
Pensándolo mejor, cierro Periodista Irremediable para que nadie se de por ofendido por tan algo inocente como un blog, ya que los rumores vuelan y una nunca sabe quién pillará las ironías y quién le guardará rencor durante siglos por un puñado de letras. Aurevoire.
martes, 28 de abril de 2009
Acabar es empezar
Hola a todos
Parece que la crisis ya me afecta de forma directa. La Final Boss del periódico para el que llevo casi dos años trabajando, por el que casi perdí la cena de nochebuena de 2008 al encontrarme yo trabajando en la cárcel de Soto del Real,me ha llamado hoy. Tienen que prescindir de gente, entre ellos de mi.
Sin dramatismos please.
Así que en breve cerraré mi otro blog, diariodeunaperiodistairremediable.blogspot.com, porque me temo que alguien le ha puesto ya remedio a lo irremediable. E iré trayendo aquí los posts que había en el otro blog. Volveré a ser fiel a misojosatravés de mis manos, ya que nada tiene remedio, ni yo, ni la crisis, ni el periodismo. Aquel blog lo abrí en época de crisis periodística, para intentar reírme de mi trabajo, para hacer terapia. Ahora se acabó. Y vuelvo a este. Como en todas las épocas turbulentas de la vida, escribiré más. Aunque no me paguen por ello. Aunque no se publique al día. Escribiré más.
Es posible, ya que ahora que me voy del periódico he agregado a algunos compañeros (ahora ex compañeros) del periódico al caralibro, que alguno de ellos llegue a estos blogs que he tratado de mantener de forma anónima. Sólo a algunos, selectos, de los que he aprendido y que he considerado gente limpia, justa y desinteresada. Creo que los cuento con los dedos de media mano. Y ya me da igual.
Acabar una etapa es empezar una nueva. Mañana tengo una entrevista de trabajo. Y además llevo 15 días colaborando en una productora de documentales donde aprendo a pasos agigantados, hago buenos contactos y last but not least evito el amuermamiento doméstico que supone estar en paro. Ya os iré contando. Con un poco de suerte, en dos meses abriré "diario de una productora irremediable". Quien sabe. A lo mejor ese tiene más recorrido.
Mañana tengo que llamar a decenas de pueblos a decir que ya no trabajo para el periódico. Ojalá todo fuese tan fácil como postearlo en el blog.
Parece que la crisis ya me afecta de forma directa. La Final Boss del periódico para el que llevo casi dos años trabajando, por el que casi perdí la cena de nochebuena de 2008 al encontrarme yo trabajando en la cárcel de Soto del Real,me ha llamado hoy. Tienen que prescindir de gente, entre ellos de mi.
Sin dramatismos please.
Así que en breve cerraré mi otro blog, diariodeunaperiodistairremediable.blogspot.com, porque me temo que alguien le ha puesto ya remedio a lo irremediable. E iré trayendo aquí los posts que había en el otro blog. Volveré a ser fiel a misojosatravés de mis manos, ya que nada tiene remedio, ni yo, ni la crisis, ni el periodismo. Aquel blog lo abrí en época de crisis periodística, para intentar reírme de mi trabajo, para hacer terapia. Ahora se acabó. Y vuelvo a este. Como en todas las épocas turbulentas de la vida, escribiré más. Aunque no me paguen por ello. Aunque no se publique al día. Escribiré más.
Es posible, ya que ahora que me voy del periódico he agregado a algunos compañeros (ahora ex compañeros) del periódico al caralibro, que alguno de ellos llegue a estos blogs que he tratado de mantener de forma anónima. Sólo a algunos, selectos, de los que he aprendido y que he considerado gente limpia, justa y desinteresada. Creo que los cuento con los dedos de media mano. Y ya me da igual.
Acabar una etapa es empezar una nueva. Mañana tengo una entrevista de trabajo. Y además llevo 15 días colaborando en una productora de documentales donde aprendo a pasos agigantados, hago buenos contactos y last but not least evito el amuermamiento doméstico que supone estar en paro. Ya os iré contando. Con un poco de suerte, en dos meses abriré "diario de una productora irremediable". Quien sabe. A lo mejor ese tiene más recorrido.
Mañana tengo que llamar a decenas de pueblos a decir que ya no trabajo para el periódico. Ojalá todo fuese tan fácil como postearlo en el blog.
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martes, 24 de febrero de 2009
Momentos
Los momentos decisivos no existen. Cada momento es decisivo. Cada acción y cada omisión es determinante. El tiempo nos agarra por las solapas para que recordemos esto. Nos dice, ¡despierta! porque el tiempo permanece, pero nosotros pasamos de largo por él.
Cada momento es decisivo, y eso no debe paralizarnos. Hay veces que lo llaman coincidencias cósmicas, decía Einstein que la casualidad es la forma que tiene Dios de pasar desapercibido. Precisamente porque nos pasamos el 90% de la vida parados. Sin comprender que cada momento es determinante, por eso nos parece que las "decisiones decisivas" existen, pero no. Todas lo son, por definición. Si lo comprendiésemos en profundidad, tal vez cambiaríamos el mundo. Tal vez mereciese la pena. Un tío sabio, ese tal Albert. Cambió el mundo, a su forma.
Cada vez se me va más la cabeza. Cada vez olvido más, y lo detesto. Quiero recordar más. La vida al final son sólo recuerdos. Hay veces, cuando soy muy feliz, que cierro los ojos y me esfuerzo en pensar en ese momento, en decirme que tengo que recordarlo. Y a los dos días ya no lo reucerdo. No recuerdo la acción. Sólo que era feliz. Y luego recuerdo idioteces, como el nombre de Modigliani o el de Phillip Seymour Hoffman, que a MA siempre se le olvidan. Pero él recuerda las acciones, y también las omisiones, con precisión. Sabe por qué era feliz. Qué envidia me da.
Y diréis ¿qué le ha dado a esta? Cada cual tiene sus idioteces, yo cumplo 25 en unos días y sigo sin saber a dónde voy, si voy o me llevan, y me preocupa mirar atrás dentro de otros 25 años y ver que he desperdiciado tantos momentos decisivos... Y olvidarlos. Son mis idioteces y lo se con plena conciencia. Cuando cumpla 30 me volverá a pasar, supongo, y me reiré de haber estado preocupada por mi vida con sólo 25. De hecho es posible que mañana mismo me ria de este post.
Pero, no se, es que es increíble cómo pasa el tiempo, sin nada que decir... Hace más de seis años que no escribo, y eso que llevo dos ganándome la vida escribiendo.
Nada vuelve.
Cada momento es decisivo, y eso no debe paralizarnos. Hay veces que lo llaman coincidencias cósmicas, decía Einstein que la casualidad es la forma que tiene Dios de pasar desapercibido. Precisamente porque nos pasamos el 90% de la vida parados. Sin comprender que cada momento es determinante, por eso nos parece que las "decisiones decisivas" existen, pero no. Todas lo son, por definición. Si lo comprendiésemos en profundidad, tal vez cambiaríamos el mundo. Tal vez mereciese la pena. Un tío sabio, ese tal Albert. Cambió el mundo, a su forma.
Cada vez se me va más la cabeza. Cada vez olvido más, y lo detesto. Quiero recordar más. La vida al final son sólo recuerdos. Hay veces, cuando soy muy feliz, que cierro los ojos y me esfuerzo en pensar en ese momento, en decirme que tengo que recordarlo. Y a los dos días ya no lo reucerdo. No recuerdo la acción. Sólo que era feliz. Y luego recuerdo idioteces, como el nombre de Modigliani o el de Phillip Seymour Hoffman, que a MA siempre se le olvidan. Pero él recuerda las acciones, y también las omisiones, con precisión. Sabe por qué era feliz. Qué envidia me da.
Y diréis ¿qué le ha dado a esta? Cada cual tiene sus idioteces, yo cumplo 25 en unos días y sigo sin saber a dónde voy, si voy o me llevan, y me preocupa mirar atrás dentro de otros 25 años y ver que he desperdiciado tantos momentos decisivos... Y olvidarlos. Son mis idioteces y lo se con plena conciencia. Cuando cumpla 30 me volverá a pasar, supongo, y me reiré de haber estado preocupada por mi vida con sólo 25. De hecho es posible que mañana mismo me ria de este post.
Pero, no se, es que es increíble cómo pasa el tiempo, sin nada que decir... Hace más de seis años que no escribo, y eso que llevo dos ganándome la vida escribiendo.
Nada vuelve.
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