jueves, 4 de septiembre de 2008

Sobre las putas de la información

Aunque no lo parezca, esto son más reflexiones de una periodista prematura. Y de ellas podréis dilucidar "para qué sirve hacerse el máster" del sitio en el que curro.

Soy una puta de la información. Una puta sin proxeneta, puta por gusto, puta por pasta.
Una puta de'jquina.
De trabajarme la calle.
De que nadie me de nada hecho.
Porque como todo en esta vida hay clases y Clases. Y yo debo ser más de caja baja.
Muchos de los que tratamos de hacernos un hueco en el lado jedi periodismo de forma más o menos honesta acabamos siendo putas. Yo cobro por trabajo. Por "trabajito". Más o menos segun dure el trabajito. Creo que en esto coincidimos muchas las putas de la información de caja baja. Otros son putas de caja alta. De lujo.
Esta mañana, recién levantada, antes incluso del café, a mi cerebro le ha dado por encenderse. No se cuanto tiempo llevo con la idea en la cabeza.
Y es que he descubierto que soy una puta de calle. No me gusta la redacción. Me he acostumbrado a trabajar con la gente. No entiendo el periodismo de despacho (la dedicación exclusiva al periodismo de despacho), pero no puedo negar que me dan cierta envidia las putas que trabajan en prostíbulo u hoteles.
Están explotadas. Sus chulos (los redactores jefe de turno) tiran de ellas sin darles lugar a vacaciones ni descansos para comer. Se convierten en putas acomodadas. Putas que no saben buscarse el cliente. Periodistas acostumbrados a que les den la información y los contactos por el mero hecho de estar en la redacción. Que hacen su cartera de clientes (su agenda, sus temas) sin esfuerzo, símplemente abriéndose de piernas cuando se lo dicen (echando horas en la redacción y pagando un máster para trabajar) y no pateándose la calle de arriba a abajo hasta que tienes la suerte de encontrar una buena fuente. Son putas de máster. De caja alta. De Clase. Putas de la información que se saben en la élite de las putas. Que saben que un día montarán su propio negocio y tendrán que dejar de abrirse de piernas. Para eso sirve hacerse un máster en el sitio donde trabajo. Para saber que te van a dar los clientes (contactos) hechos y que algún día pasarás la línea y dejarás de comartir alcoba para "casarte" con la profesión. Las putas de máster saben que algún día un cliente las sacará de putas. No digo que luego no hagan bien su trabajo. Seguro que lo hacen bien. Pero sólo tienen que dedicarse a hacer bien su trabajo. No a buscar clientes.
Las putas de calle tenemos que buscar los clientes, esto es, tenemos que buscar las noticias. y no solo buscarlos, sino conseguir que nos deseen y que quieran pagar por nosotras. En términos periodísticos, las putas de la información, las de calle, tenemos que ir de un lado a otro, presentarnos en los sitios físicamente, conseguir que quieran hablarnos, y luego además conseguir que nuestro redactor jefe nos quiera comprar el tema y quiera darle extensión y que pague por nuestros servicios. No nos suelen dar los contactos hechos. Tenemos que dar vueltas buscándlos. No nos aconsejan sobre cómo hacer un buen trabajito. Tenemos que aprender a hostias. Y ningún chulo nos defiende si se pasan con nosotras. Tenemos que aprender a hostias y a repartir obleas como en catedrales.
Así que si te quieres abrir paso en esto del periodismo, piensa qué tipo de inicios quieres tener. Las putas de lujo están jodidas, pero pasan el trance más deprisa y con ayuda. Las putas de calle sólo nos tenemos a nosotras mismas. Aprendemos otras cosas. Tenemos otras lloreras. Otras ventajas.
Creo que las putas de calle nos convertimos en otro tipo de periodistas.
Espero que sea así, que no olvidemos lo que es la calle.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Auch - eso debe doler -.
Ahora que lo pienso, a las putas de calle también les tocan los clientes más difíciles. Los que te pegan. Los niños electrocutados, los crímenes racistas, las mujeres asesinadas en el descansillo

Anónimo dijo...

¡Copypaste! ¡Copypaste! ¡Que es muy bueno!

Por lo demás, que quieres que te diga. Máster. Ein.