I dont care if it's right or wrong, now it's too late to turn it around...
Os hablé ayer de un compañero que iba a emplear mis fuentes sin citarme. En efecto, así ha sido, y además ha recortado parte de otro texto mío para alargar el suyo aprovechando que ayer yo libraba. Al principio me he sentido fatal, triste, estúpida, ultrajada e ingenua. Ya se me ha pasado gracias a un buen amigo y una buena sisha. Y pienso que, en realidad, ni siquiera eso tiene importancia. Aunque trabajse un día entero para lograr esas fuentes y no vaya a recibir un duro por ello, y aunque reciba menos dimnero de la pieza que si publico por culpa del pavo este. A lo mejor son este tipo de cosas las que me hacen tan, tan desconfiada. Luego me pregunta Pako por qué me fio tan poco de la gente y por qué tardo tanto en confiar...
Pero sabéis? pajas mentales mías tal vez, pero nada de esto tieme importancia en realidad. No quiere decir que piense dejar que me pise más, a partir de ahora seré más precavida y desde luego voy a dejar muy claro en el periódico que ha usado mis fuentes, de buen rollo, pero que se sepa que no me he tocado los huevines...
Pero es que, en realidad, no tiene importancia. Mirad, el percance de hoy no logra estropear todo lo bueno que han hecho por mí mis compañeros y mis jefas ni todo lo que estoy aprendiendo. Y además, qué más da. Objetivamente, es una minucia. Soy feliz. Tengo unos pocos amigos que no me puedo creer que existan en mi vida de lo buenos que son, como Pako y Orsonbuels y, por supuesto, Miguel Ángel, aunque las cosas no les van todo lo bien que merecen y que yo les deseo. Tengo una familia estupenda. Y un trabajo que cada día me aporta algo distinto. Estoy llena de matices y de expectativas, y la mala leche, en realidad, nunca merece la pena. No sirve para darle la vuelta a lo que ya ha sucedido, pero estropea lo que sucede y lo que sucederá. Lo malo, que se quede atrás, paso de llevarlo en la maleta en adelante.
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