1.- Cuando mis padres me dijeron que no sabían decirme si mi tío Luis había conocido a su nieta, Iria, unos días después de que naciera, cuando conseguí hablar con ellos por teléfono en días de infinito trabajo. No entender nada. Preguntar si habían estado en la misma sala. Que me dijeran que sí, pero que no sabían. Que estaba tan deteriorado por el cáncer que no sabían de qué se enteraba. Sentir que tras mucho sufrir aquí sola, la única fuente de agua que me quedaba en el desierto de la muerte de Luis (que él llegara a conocer a su nieta) estaba seca. Que a lo mejor la veía, pero no sabía quien era. Pasar, después, tres días sin contacto con nadie de allá, sin tiempo para hablarles, y sin saber si al fin la había reconocido o si nunca lo haría. La espera en el tiempo que genera la distancia. Estar días sin saber nada nuevo.
2.- El funeral del abuelo de Ingrid, aquí en Costa Rica, que fue en los mismos días en que me comunicaron que a Luis le quedaban unos tres meses. Saber que, probablemente, yo no podría estar en el de él, recibiendo los abrazos de mis hermanos y Sito, abrazando a mi padre, que iba a perder a su hermano, a su aliado, su amigo. No poder estar con mi padre.
3.- Días después de la muerte de Luis, viajar sola a Honduras, yendo sola en el avión hacia Tegucigalpa, aterrizando. El aterrizaje en Tegucigalpa es peligrosísimo, pero muy hermoso. Pensar que echaba tanto de menos a Luis porque no quería que él nunca pudiera llegar a ver aquella belleza. Pensar que mi padre a lo mejor tampoco la vería. Pensar que todo se acaba demasiado deprisa, que cada día sin mis padres es un día perdido, sin mis hermanos, sin la gente que amo. Sentirme tan sola, tan lejos. Descubrir que nos duele tanto que alguien muera, no porque él no viva más cosas bellas, sino porque el mundo pasa a ser un lugar mucho peor para uno cuando se va alguien a quien amas. Porque pierde sentido, si alguna vez lo tuvo.
4.- La bronca descomunal que tuve con mi marido en Gijón porque mi hermano se puso especialmente imbécil y absolutamente antiempático con él.
5.- Cada vez que JP se hace daño culpándose de que yo esté aquí porque hay cualquier cosa de la que me quejo, porque no es perfecta, o porque echo de menos cosas de allá. Sentir, en esos momentos, culpa por quejarme, y enojo porque no me deje enfadarme porque haya cosas malas aquí (también). Sentirme terriblemente sola, excepto por él. Y más cuando se pone la coraza, y se aleja.
6.- Sentir, al ir a España en verano, que todo el mundo tenía su vida hecha y que casi nadie, con la honrosísima y maravillosa excepción de mis padres, estaba dispuesto a alterar sus planes por mi, que había ido. Sentir que no se daban cuenta del tremendo esfuerzo económico y laboral que me (NOS) suponía ir para allá un mes, y que lo menospreciaban, como si yo fuera a poder ir cada año, o como si no fuera todo lo importante que era que estuviéramos tiempo juntos, con Irene a punto de marcharse a Francia. Que nadie, absolutamente nadie, me ayudara a casarme en España, cuando me hacía mucha, muchísima ilusión, casarme allá; y me habían dicho que me iban a ayudar a organizarlo. Sentir que a buena parte de mi familia le importaba una mierda mi matrimonio. Entender que el contexto era jodido, entender que mi punto de vista era egoísta, y asimilar que así eran las cosas, que no pensaba enfadarme, que cada uno con su vida, yo iba a estar bien con la gente que quería estar tiempo conmigo.
7.- El desencanto profesional que me he llevado con cierta gente del cine y el "peliculerío" acá. Demasiados conflictos no resueltos, demasiado no enfrentarse, demasiadas cosas podridas dentro de cada uno sin decírselas a otro como para que cualquier tipo de trabajo en equipo tenga el más mínimo orden o concierto.
MEJORES MOMENTOS DE 2012
1.- Mis padres en Costa Rica. Todo. Pasear por fumarolas con mi padre. Que mi padre pudiera reencontrarse con el Océano Pacífico tras, qué se yo, casi sesenta años. Mi madre fascinada en los puentes colgantes del Arenal, parándose cada minuto a contemplar, charlando con mi marido. Mi padre y sus lecciones de geología. La cara que pusieron cuando llegaron a Los Lagos y la cara que tenían espués del masaje, pasear por las termales con mi madre, tomarnos una piña colada en piña... Nosotros en la casita de Puerto Viejo. Pero, lo más importante, la relación que fraguaron durante ese viaje con mi marido. Y con Ana y Orla. Eso me hace TAN feliz!
2.- Mi pedida de mano, la cara de loca que se me quedó, mis padres bailando... Todo demasiado divertido.
3.- Mi boda, en una finca cafetalera de las montañas a dos horas de San José, en una casita de madera, con todo hecho por nosotros y como nosotros queríamos y con la gente que queríamos. Sus votos.
4.- Estar con mis padres y JP en España y los viajes que nos hicimos con ellos, cada minuto con ellos. Aquella cena en un castillo. Sentir que, para ellos, él ya es su familia. Creo que este momento/sensación debería ir la primera de la lista por intensidad, aunque no sea cronológico. Pero es que son momentos felices demasiado intensos como para priorizarlos!
5.- Vicky e Iria. Dani y Cris. Conocer a Vicky. La quiero tanto! Volverla a ver en noviembre, que anduviera y que jugara con mi ombligo! Aquel amanecer (no amanecer) en Troyes con Iru y Vicky jugando en la cama. Vicky en nuestra maleta el día antes de que volviéramos de España. Despertarme y encontrarme a JP con Vicky. Jugar con ella en el sofá. Comerle los pies. Estar con Mei durante su embarazo, cuando todo se complicó tanto, creyendo que iría bien, y que después la niña pudiera nacer, vivir, y traer alegría a aquella casa. Conocerla, olerla, tocarla, ver a Sito y Mei con ella. Las risas y complicidades de Dani y Cris cada vez que los veo. Sentirme tan querida por ellos, y quererlos tantísimo! Jugar con ellos a trenes. Mi colección de sobrinos es lo más alegre del universo.
6.- En Honduras, días después de la muerte de Luis, que mis amigas/compañeras de trabajo me trataran verdaderamente como nadie me había tratado hace mucho. Aquel paseo en coche de noche charlando con Ceci con un husky siberiano en el asiento de atrás mientras me contaba sobre ella y su patria. Que Edith me invitara a comer tacos a su casa, con su madre y su hermana, sin darse importancia, simplemente entendiende que esos días necesitaba una familia, aunque yo no lo dijera/supiera. Lo que descubrí de estas dos personas, el hallazgo humano que suponen. Todo lo que m están enriqueciendo mis viajes, sobre todo por Centroamérica. Es increíble la diversidad historias que puedo llegar a conocer.
7.- Los viajes con JP por España, con mi Mushu! Y los viajes con él en general. Aquel viaje de fin de año a perdernos en la jungla de noche. Sé que corresponde a 2011, pero corresponde al "periodo fiscal" 2012 porque la carta la escribo el 17 de diciembre. Nuestro viaje a bahía Drake, los millones de peces cuando metí la cabeza para bucear en Isla del Caño, las rutas eternas, la cabaña, el no haber nada, la señora de aquella pulpería donde no había nada más, el catalán que amarraba barcas. Las olas de tubo de tres metros. El mar, la roca, la jungla. Que nada importe más que nosotros aquí y ahora.
EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2013
1.- A ver: seguid todos sanos y, de hecho, más sanos de lo que estáis ahora. ¡Ya está bien! NO quiero más perdidas, ya van dos años seguidos. SUFICIENTE. Así que nada de enfermarse, de enfermedades terminales ni de depresiones gravísimas. Ni de morirse. Por favor. PORFAVORporfavorporfavor.
2.- Que JP y yo hagamos hogar, construyamos nuestro espacio, y nos dediquemos a nosotros.
3.- Que Ani tenga paz, risas, esperanza y cariño; que los sepa ver y respire hondo para seguir.
4.- Que le vaya bien a mi hermana Zylgrin, que pueda seguir desempeñando su carrera y su maternidad como le haga feliz, y que mi cuñado pueda terminar su tesis o hacer lo que le haga feliz. Que sigan siendo una familia feliz.
5.- Seguir sintiéndome bien dando clases en la Universidad, y seguir sintiendo que los chicos avanzan. Estar más al lado de Max cuando me necesite. Sacar tiempo para quienes sé que me necesitan y lo aprecian. Y pasar del resto. Y creo que este es el punto más complicado de todos.
6.- Ojalá puedan venir a Costa Rica a vernos algunos miembros de mi familia, y ojalá podamos sacar el tiempo, con tanto trabajo, para estar con ellos.
7.- Apuntarme a alguna actividad extracurricular o meterme a un taller de algo o lo que sea para concer gente maja de fuera del trabajo que no me esté mirando pensando qué puede sacar de mi y cuándo puedo contratarles. Encontrar una, sólo una, persona normal que no se tome tan en serio a sí misma.
1 comentario:
Añado: El poder visitarnos, o nosotros a vosotros (siempre y cuando no sea molestia y queráis, claro :P )
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