viernes, 11 de junio de 2010

Paciencia

Hoy mi queridísima Vaga me ha recordado que de vez en cuando hay razones por las que merece la pena tener paciencia. Y pensando en ello he descubierto que en realidad mi capacidad de paciencia depende directamente de mi esperanza. Así que, en realidad, lo único que necesitamos es esperanza.

esperanza.

1. f. Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.



Aunque no es más que un estado de ánimo.

Hace tiempo escribí un relato, La Balsa de la Medusa (mi visión psicoemocional del cuadro), en el que descubrí que existía una diferencia entre la desesperación y la desesperanza. La desesperación implica la pérdida de esperanza, por lo que una vez la hubo. La desesperanza es la ausencia absoluta de ella, por lo que jamás existió. Es imposible tener paciencia en la desesperanza. Sólo queda resignación.

Pero por mucha desesperación que pueda llegar a sentirse, hay que recordar qué se ha perdido, esa esperanza que sí existió; hay que aferrarse a ella para poder tener paciencia y no morir en el intento de asuntos que no sólo dependen de que uno resista y luche. Pero aunque no dependa de uno la solución, sí que depende de él estar preparado para cuando llegue... Y no haberse dejado ya llevar por el mar.

domingo, 6 de junio de 2010

Limpieza

Hay veces que despierto con un inusual deseo de hacer limpieza. No tanto de pasar la escoba, que lo hice ayer.

Simplemente tengo ganas de hacer un backup de todo lo que tengo en la memoria. Dejar algo de espacio para cosas nuevas. Empezar de cero. Como una bulímica de recuerdos: vomitar, sentir las arcadas, tirar de la cadena, perder, olvidar, sudar, llorar. Y después irme a la cocina a sacar de la nevera una deliciosa tarta de queso coronada con confitura de frutas del bosque.
Empiezo por la habitación, ya que por mucho que meta los dedos no llego al cerebro. Ropa, sábanas, decoración, escoba. Sigo por mi propio cuerpo: ducha, suavizante, crema, pinzas y laca de uñas. Ropa nueva.

No consigo nada, pero todo el mundo me dice que estoy guapísima.

lunes, 10 de mayo de 2010

Auxiliar irremediable (Vol.4): A casita...

Bueno, os escribo desde Alicante, mis ávidos lectores, para deciros que igual que llegué ayer, hoy me vuelvo para Madrid. Se suspende mi bitácora de una auxiliar irremediable, con gran dolor de mi corazón, por lo menos y siendo optimistas durante tres semanas, por causas ajenas a RENFE.
Me parece que me voy a poner el bikini y me voy a dar un chapuzón en la piscina del hotel a ver si se me corta la digestión del todo.
Al menos he visto a mis amigos Quesada y Abby y han compartido conmigo mis penas enrolladas en un durum.

jueves, 6 de mayo de 2010

Auxiliar irremediable (Vol. 3): Badalona / Ripollet

Hoy ha sido un día acrobático.
Sí, como véis, hoy tocaban dos ciudades. Cada semana hay al menos una jornada en la que debemos grabar dos ciudades. Una paliza, para los profanos; diez minutos por pieza por ciudad. Para los profanos, una paliza. Además, hoy se ha sumado que veníamos desde Tortosa.
Al (previsible) atasco mañanero de salida de la localidad tarraconense, se han sumado dos horas y pico hasta Badalona, lluvia, y un viento que me ha dejado las manos sin curculación de tanto apretar el volante. Eso tiene más px que un balrog.
Y ¿qué implica que medio país esté en paro? Sí! Aunque sea por la ilustradura ilustración (que pa eso está) lo habéis adivinado. ¡Obras! El GPS de mi cuñao -que es muy majo (mi cuñao, se entiende, no el gps...) y me lo dejó para esta semana - Es un garmin con una voz muy graciosa de una señora que cuenta como un niño pequeño y dice "continúe siete-cientos metros y mantínga-de a la derecha". Nos reímos mucho con ella. Pero claro, cuando hay obras, la pobre señora no nos ayuda. No podemos atravesar calles cortadas. Y venga a hacer acrobacias para saltar de un sitio a otro a la mayor brevedad posible...
Se ha perdido tiempo por eso en Badalona. Juer! Qué ciudad! No había por dónde pillarlo ni había forma de aparcar. Para mi se convirtió en una ciudad con tres tipos de calles:
a) En obras.
b) Prohibidas y cortadas.
c) Atascadas.
Quelle horreur! Fue difícil arrancar a grabar y, encima, en la mitad de las localizaciones "bonitas" que habíamos elegido también había obras. Argh!!! Que hermosura de planos se hacen con todo lleno de vallas y boquetes en el suelo, qué bueno el racor de sonido entre taladros, martillos y voces (esta vez sí, catalanas), qué sencillo llegar a los sitios. Ahhh, la delicia de cualquier equipo.
Se hizo lo que se pudo en el paseo marítimo y fuimos pitando a grabar a un hombre (nuestro prota del día) que tenía que hacer acrobacias aéreas en unas telas colgadas en un árbol de un parque emblemático de la ciudad. En cinco minutos teníamos allí a la vigilante, desesperada. Llamando al Ayuntamiento. Después a la Guardia Urbana. Yo "chicos: corred, corred, corred". "Quitad las telas". Como decía, ¡Qué delicia!
Pero en realidad al final en Badalona se portaron muy bien con nosotros con el tema del parque, al final, lo que me hace perdonar a la ciudad por tantas obras y quererles un poquito más. En realidad, el parque era considerablemente bonito y los parkings no eran tan-tan-caros. Y la gente era maja y eso.
Comimos de menú y pitando a Ripollet. Allí nos esperaba otro prota, que hace acrobacias en bicicleta (BMX, vamos, pa los iniciados). A mi personalmente me gusta mucho el BMX. Me alucina. Más acrobacias. Contamos la historia y la verdad es que después de toda la tensión de la mañana el equipo, al completo, respondió estupendamente. Todos al 100% en los momentos más bajos (en los altos se me rompe el escalímetro), ajustándose a la realidad que encontrábamos, los recursos que teníamos y el tiempo que nos quedaba. Después, casi 30 señoras nos hicieron un baile country en línea. Yo no se por qúé me acordé de mi madre, que es la caña ella y lo mismo se lo había pasao bien y todo ahí haciendo la córeo country con las mujeres... Ahora que con lo poco que le gusta la tele hubiese pasado de salir (y más aún de firmarme la cesión de derechos de imagen, ja!).
Pero en Ripollet también había obras y nos costó 15 minutos empezar a salir de la ciudad hacia el hotel. Nos confundimos, además, en una salida de autopista y claro... Al final la media hora de traslado al hotel de El Prat (donde, por cierto, la avenida principal que llevaba al hotel... también estaba en obras!) se convirtió en 50 minutos y llegamos hechos polvo.
Es curioso, en este hotrel no hay gel y champú para el baño pero hay dos bolsitas de aseo, una marcada con un símbolo masculino y otra con uno femenino. En la masculina obviamente se adivinaba la cuchilla de afeitar (además del cepillo de dientes) y menos obviamente tal vez había un abrillantador de zapatos. Yo esperaba encontrar compresas y tampax en la de mujer pero ¡mucho mejor! Unos discos desmaquillantes y una esponja exfoliante. Yuju!
A lo que iba, llegué cansá y me metí en la habitación, otra vez casi quitándome la ropa por el camino. Puse a llenar el baño. Mientras, revisé mis redes sociales.
Puf que baño me dí. Salí nueva.
Después, aunque estuve apunto de apalancarme, salí a cenar a un italiano con el resto del equipo técnico. Unos ravioli de espinaca a la carbonara regados con un buen vino de Toro.
Y aquí estoy, pa no defraudaros, escribiendo las últimas líneas tras la cena. Mañana vuelvo a Madrid. Mmmm mi caaaasaaaa...

martes, 4 de mayo de 2010

Auxiliar irremediable (Vol.2): Tortosa

Esta mañana a las nueve estábamos todos, los seis del equipo, a las puertas del hotel de Cornellá. Partíamos rumbo a Tortosa, dos horas y cuarto de las que el 80 por ciento estuvo lloviendo... Pero ya pasado Tarragona arreció el temporal y nos sorprendió el atino que tuvo la aemet al decir que, en Tortosa, tendríamos nubarrones, pero sin lluvias.
Llegamos 15 minutos tarde al hotel respecto a lo que yo había previsto, por lo que en vez de tener media horita de check in y descanso tuvimos quince minutos (uséase, sólo check in...) y salimos pitando a la localización. Llegamos en hora, empezamos a tirar planos... Todo bien. El mercado. Un mercader que se pone un gorro verde de mejicano y se lanza a cantar, las pescaderas encantadas con el jolgorio... Hasta una tele local que venía a vernos porque habíamos llegado al Valle del Ebro... Que por cierto, y por meter el dedo en la llaga, caudaloso, lo que se dice caudaloso, como que no iba el pobre río...
Nuestros protagonistas de hoy eran un grupo de hombres de entre 25 y 35 años que hacen percusión con o primero que encuentran. Llegamos a su tienda-escuela de música... Y empezaron a tocar con lo que había por allí. El tacatá de la máquina de escribir. El clinclin de la tacita de té. Unos cuantos ffssssttt de folios rasgados y el patapam! de un cajón cerrándose... Luego fuimos a la cocina de un restaurante... piezas musicales con cicharones, cuchillos cortando verdura, ollas y tapas, estropajos y sartenes... Una escandalara, vamos... Después, en la mesa: vasos, tenedores, platos, cuchillos y con sus propias voces...
Pero en realidad hoy no estoy satisfecha. El hotel de Tortosa resulta que le ha parecido un truño a la mitad del equipo, las camas son pequeñas y el sitio donde fuimos a comer resultó insuficiente a parte del equipo. Y entre eso y que siempre tengo que estar mirando la hora para que no nos alarguemos demasiado, me siento un poco ogro, la verdad... Así que ahora estoy triste, por qué no decirlo, y ahora mismo tengo unas ganas locas de llamar vuestra atención y que me digáis que no esté triste que no pasa nada. Pero ya me voy -y me váis- conociendo, perdono errores... menos los míos propios... incluso aunque tal vez ni sean míos... A mi nunca puedo justificarme.
Así que ahora toca un rato de rabia conmigo misma de esas que desgarran porque no me gusta tener que ser el ogro para nadie... Aunque se que es lo que toca. Por muchas horas de trabajo que le ponga y mucho que corra y luche porque los demás estén bien... Antes o después se encuentra algo que echar en cara a producción.
En fin, ahora me lavo a la cara y a salir a cenar con una sonrisa, impasible el ademán.

Auxiliar irremediable (Vol.1): Cornellà

Aquí en Cornellà no habla catalán ni pirri. De momento en este viaje sólo lo he oído entre dos trajeados ejecutivos en el ascensor del aeropuerto de El Prat. Allí pillé un C4 de alquiler. Me recuerda mucho a hermana. Hasta tengo más cuidado con el cochecito y todo.
Hoy no ha parado de llover. Claro, cuando tú lo que tienes planificado es un rodaje todo en exteriores para un programa estilo veraniego esto viene a ser, habitualmente, lo que se viene a llamar, un imprevisto, amos una jodienda irremediable, pa que nos entendamos, a cambiarlo todo y buscar soluciones rápidas y eficaces.
Así que tras toda la tarde echando chispas he llegado al hotel caladita, quitándome los pantalones -empapados de rodillas para abajo- casi sin haber cerrado la puerta de la 616.
Yo no se si en el hotel se lo veían venir o algo, pero la cuestión es que las habitaciones vienen equipadas con un kit buenrollero que consta de dos paquetes de galletitas, dos vasos, dos sobres de café, dos de té, dos bolsas de azúcar... Claro la habitación es para dos, aunque yo esté solita, -eso en los hoteles sólo te hace aún más gocha y tomarte las dos- y sólo viene una botella de agua (nota mental, con 50 cl tienes pa' dos cafés solubles y hasta uno o dos tés en esas tacitas...).
En cada habitación hay un calientaleches. No hay minibar, curioso, pero sí una jarra de plástico y metal que calienta el agua en segundos. Así que, como ayer, me he puesto un té calentito (se me ha doblado la cuchara de plástico al remover!) y he repasado la jornada.
Hoy nuestro personaje era un hombre tocaba las castañuelas haciendo playback de flamenco con un traje de gitana y una espectacular peluca negra con un floripondio en un lado. Mu majo, estaba un poco nervioso, pero vinieron mogollón de señoras, que le adoran, a animarle, y claro eso fue lo más bonito, como siempre, la gente...
Yo creo que será lo más que voy a sacar de estos viajes. Una panorámica de las gentes de España. A ver si llegamos hasta el final y puedo hacerme un dibujo mental de en qué país vivo...
Hoy conocí a un camarero apellidado "Camarero Camarero". No es coña, lo decía su DNI. Qué cosas. Y cuando grabábamos un plano en el que nuestro protagonista se iba del bar, Mr. Camarero Camarero suelta "ey, y la cerveza qué, me la pagas, me la pagas" "Hombre esto es pa la tele...", "Ni tele ni tela, la cerveza..." Y claro es que el hombre era camarero, camarero. Ocho horas llevaba tras la barra, decía, de pie todo el día. Un tanto nervioso ante las cámaras. Cuando el pilotito rojo le apuntaba le entraba una de esas risillas inocentes que tanto se echan de menos en la gente adulta.
Y otro señor, extremeño, se arrancó a cantar porque no llevaba la bandurria encima.
Siento que estoy recuperando mi capacidad de leer en la gente que me encuentro durante unos pocos minutos. Ya iba siendo hora de pararse a mirar un rato...

sábado, 1 de mayo de 2010

Diario de una auxiliar irremediable (Vol.0)

Hacía una tarde preciosa en Valdesquí cuando, sentada sola en un telesilla que llevaba hacia donde se unían blanco y azul, vi que tenía varias llamadas perdidas. No reconocía el número, y la jornada estaba demasiado placentera como para preocuparse por eso.
Cerca de tres horas más tarde aterrizaba de nuevo en la rutina de Madrid. Abrí el portátil, comprobé mis correos. Entre ellos, un antiguo profesor me escribía algo así como "¿Quieres un trabajo de auxuliar de produccion a razón de (tanto) al mes? Pues haz el favor de contestar a mis llamadas".
Claro llamé en seguida...
Cerca de tres semanas después empezó la batalla. En líneas generales, se trata de un talent show de castings. Mi equipo recorrerá los pueblos de España buscando talentos. No todos, claro, según mis cálculos iremos a 58 pueblos en 12 semanas.
Mañana parto hacia Barcelona. Tocan Cornellà, Ripollet, Badalona y Tortosa (Tarragona). El viernes mi compañero y yo lo dejamos todo preparado para el viaje. Esta tarde haré las maletas.
Empiezo el viaje con prudencia, pero con energía. No tengo grandes expectativas, salvo hacer mi trabajo de forma tal que todo fluya para el equipo y trabajemos lo mejor posible. Y ahorrar un poco, a ver si a finales de año puedo irme a Xiamen a ver a mi hermana, a la que adoro, y que el otro día se puso a intentar leer los paquetes de comida asiática que compré en un súper especializado de la calle Embajadores.
En mi lista de mejores momentos de 2009 había una persona, una gran amiga, que ayer emprendió su propio viaje personal y profesional. Por fin le dieron el trabajo que le correspondía, pero se traslada a Zaragoza. Se que echaré de menos todo lo que fue para mí el año pasado... La gente sigue desapareciendo de mi camino, y me cruzo con caminos y seres humanos nuevos. Otros, viejos amigos que consideraba perdidos, reaparecen más radiantes que nunca. No paro de sorprenderme.
Así que ahora empieza mi viaje, voy a pasar muchísimo tiempo sola y cada vez que pise mi casa será para lavar, planchar, hacer maleta y volver a salir de viaje. A penas tendré vida más allá de mi trabajo, apenas veré a mi gente y no se quiénes desaparecerán de nuevo... Y recuerdo aquella canción que decía...

Después de todo se que nada es permanente
y que al impaciente
se le olvida la miel del presente
nada es tan urgente, nena
nada tan importante
nada merece más la pena
que el instante
que tenemos delante
y el siguiente
y la oportunidad de haerlo diferente

Así que voy reduciendo expecativas... No me asustan, me producen incertidumbre. Las personas en mi vida tienden a ser como los Ojos del Guadiana, aparecen y desaparecen, pero siempre quedan presentes en estratos más profundos. Os echaré de menos, no os quepa duda.