martes, 29 de junio de 2010

Más malaria... (y sus mátemáticas)

Tengo que seguir la receta. Cada día se me olvida y cada vez es más difícil, pero sé que tengo que hacerlo. Seguir, seguir, seguir...
Hace un par de semanas empecé por el principio. Tal vez por el acojone de lanzarme directamente a buscar, tal vez por ser maniática-sistemática, lo primero fue crearme una base de datos de productoras de cine y vídeo ubicadas en Madrid. Filas: Empresas productoras. Columnas: Nombre, teléfono, dirección, email, seguimiento.
He utilizado varias fuentes para crearla, y creo que, una vez superadas las 250 empresas productoras, está bastante completa. Aún tengo que contrastarla con la parte de vídeo de otra guía de producción más que me han enviado (ya he contrastado la parte de cine), pero en definitiva creo que estoy haciendo un buen trabajo de documentación. También me queda toooda la parte de "productoras de televisión", aunque algunas están en "vídeo".
Medio completa esta primera parte de "productoras de cine", empecé con las "agencias y productoras de publicidad", de las que tengo ahora mismo cerca de otro centenar de empresas registrado en mi base de datos.
Lo hago así porque me estoy organizando por "fuentes de información", es decir, paso a mi base de datos tooodas las productoras que vienen en una guía y las clasifico por sector de actividad. Después, las de otra guía; después las de otra fuente... etc. La base de datos es completamente orgánica, no para de cambiar y crecer. Cada día meto unas cuantas empresas nuevas.
Cuando ya tenía como doscientas empresas en la base de datos, empecé a enviar emails con mi CV y una pequeña carta de presentación, personalizada por sector de actividad. Un poco en paralelo, ya que cada día meto empresas nuevas, y casi cada día envío el CV a 20 o 30 empresas a las que aún no lo he enviado.
De momento, por doscientos emails enviados me han convocado a tres entrevistas (he hecho 2), y no porque necesiten a nadie en la actualidad, sino para conocerme y llamarme directamente en nuevos proyectos en los que necesiten gente (si les valgo). Bueno, menos es nada.
En paralelo (porque lo de enviar mails está bien pero se hace rápido y lo de hacer base de datos es un cognazo en toda regla...) me puse a llamar a productoras.


Eso es lo que más me cuesta. Pero hay que hacerlo. Dar el coñazo, ver si les ha llegado el CV, si se lo has de enviar a alguien diferente, si tienen proyectos en mente... Esto sólo lo he hecho un par de días porque verdaderamente se necesita mucha fuerza moral para ir llamando de una en una, preguntando, y anotando respuestas (mayoritariamente negativas) en la columna "seguimiento". Cada "no tenemos nada de nada" es terriblemente desesperante. Es quemar cartuchos y tener conciencia de que ya están quemados y no puedes hacer nada. Cada "nada de nada" es una X en la columna "desesperación" frente a la columna "esperanza".
Bueno, entre los dos o tres días que he tenido moral en las últimas dos semanas para ponerme a llamar, he llamado a 70 productoras de cine, personalmente, y preguntado por proyectos presentes, futuros, y posibilidades y proyecciones...
Bueno, por pintaros un "panorama", de estas 70 productoras:
  • 2 empresas me han dicho que tienen proyectos para este verano en los que a lo mejor necesitarán a alguien y que les vuelva a llamar pasadas dos o tres semanas (o sea dos "X" en "esperanza" a corto plazo, y siendo muy optimista por albergar esperanza dada esa respuesta!)
  • 3 empresas han cerrado definitivamente (buh, lo dejo como "nulo", por ser optimista...)
  • 7 empresas me han dicho que tienen proyectos en desarrollo y que en cuanto les acabe de salir la pasta se ponen a ello, que les llame a la vuelta del verano a ver qué tal van (pongamos "media X" en esperanza a medio plazo por cada empresa en esta situación, y siendo optimistas...)
  • 5 empresas aseguran que están en fase de financiación y desarrollo y que si sale esperan tener algo para febrero-marzo del año que viene (o sea, otra media equis por empresa en el medio plazo, y siendo muy optimista).
Solución
  • Esperanza a corto plazo: 2 points
  • Esperanza a medio plazo: 6 points
  • Desesperanza: 56 points
Según mis estadísticas mi rango de esperanza/desesperanza de encontrar una oportunidad de curro en esto en los próximos ocho meses es de 1/7 (8 frente a 56). Así que es bastante difícil no desesperar.

Por extrapolar a lo guarripeich, hay un 15% (siendo optimistas) de posibilidades de que "haya curro" en esto. Con que en un 10% de esos curros entre alguien no enchufado yo tendría un 1'5% de posibilidades de encontrar una oportunidad laboral en el campo que me gusta en los próximos ocho meses. Oportunidad, que luego tienen que elegirme a mi, claro.

Desesperan las matemáticas, ¿eh?

viernes, 25 de junio de 2010

De malarias y maratones

Hace un mes y medio que me enteré de que nos quedábamos en la calle. Nos quedamos con ganas de más. Yo creo que a mi en esa producción me picó un bicho de trompa afilada y me contagió algo parecido a la malaria: se pueden curar los síntomas, pero se queda en la sangre.
Siempre he dicho que esta profesión, sin padrino, es una puta carrera de fondo. Es no parar nunca. Seguir. Seguir. Seguir. Cuarenta kilómetros y sigues corriendo, sin perder el ritmo. Todos los días, todas las semanas. Todo el tiempo hay que estar alerta, investigar qué se cuece para saber dónde podrías tal vez engancharte. Es absolutamente matador, pero si sabes que es lo que quieres tienes que lanzarte a por ello, ¿no?
Bueno pues lo más difícil de todo el tratamiento contra la malaria es no olvidar todo lo contenido en el párrafo anterior. Cuando un día tras otro no sale nada, no ves ningún sentido a seguir buscando. Sientes que nunca saldrá nada. Pierdes fuelle. Y olvidas la regla número 1 del tratamiento: Seguir, siempre seguir. Como decía en el post anterior: Tener paciencia.
Mi tratamiento inmediato fue buscar curro entre mis allegados. Algo que para mi era bastante nuevo. Quienes me conocéis sabéis cuánto me "cuesta" pedir favores y sentir que entro en un sitio "por enchufe" de alguien. ¿Cómo iba YO a llamar a alguien para que me diese trabajo? ¿Cómo iba a YO echarle tanto morro de pedirle ayuda a alguien en algo así? ¿Es que no "valgo" lo suficiente para que me den una oportunidad por mi misma?

Bueno, hace ya bastante tiempo descubrí que tal vez no. Que no pasa nada. No se cae el mundo por eso, por mucho que todo el mundo a tu alrededor te venga con el "tú vales mucho". Bah. Que te venga una oportunidad no tiene nada que ver con tu valía, sino con tu disposición. Para lo que sirve tu valía es para no decepcionar a quienes te dan oportunidades y te ayudan. Así que, 2º paso: tragarse la soberbia. Pedir trabajo a personas que crees que pueden confiar en ti como para acercarte esa oportunidad. Lo importante es tener una disposición firme hacia aquello que quieres lograr. Y, después de un montón de años huyendo de pedir ayuda, me puse a llamar puertas entre conocidos.
Que no salió curro, pues no. La producción está muy jodida en estos tiempos, y parece que es un curro para el que "vale cualquiera". Pero casi todas las personas con las que contacté me ayudaron como pudieron, le pasaron mis referencias a alguien, me pasaron mails, me aconsejaron, me orientaron y, sobre todo, me animaron a seguir adelante y a no cejar en el empeño. Paso número tres: hacer caso a quienes pueden ayudate,
Hubo algunos que me dijeron "espérate a final de verano y me llamas". Pero ¿cómo voy a estar tres meses esperando?
Si te quedas esperando, parado, los síntomas se te hacen cada vez más duros de sobrellevar. Te hundes, pierdes ritmo, tienes que empezar otra vez de cero. Pierdes esperanza.
Así que me metí a fondo en los cortometajes finales de la escuela de cine (ya que haces algo, hazlo bien), y he tenido cuatro jefaturas (y ocho rodajes) en cinco semanas, que digo yo que no está mal, vamos. Pensé, "cuando acabe, vuelvo a buscar".
Y cuando acabé, me daba un vértigo horrible ponerme a buscar y que volviese a no salir nada. En esas estaba hace un par de semanas cuando, mientras pensaba en qué quería y qué no, decidí que tenía que intentarlo, por vértigo que diese la posibilidad de fracaso. Hay que seguir corriendo.
Y, por primera vez, estoy siguiendo mi medicación a rajatabla.
Hacía mucho que no os contaba nada de mi vida, y por eso he empezado esta serie de entradas.
Los efectos secundarios de las medicinas, los iré dejando para próximos posts. Pero es jodido esto de estar infectado...

viernes, 11 de junio de 2010

Paciencia

Hoy mi queridísima Vaga me ha recordado que de vez en cuando hay razones por las que merece la pena tener paciencia. Y pensando en ello he descubierto que en realidad mi capacidad de paciencia depende directamente de mi esperanza. Así que, en realidad, lo único que necesitamos es esperanza.

esperanza.

1. f. Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.



Aunque no es más que un estado de ánimo.

Hace tiempo escribí un relato, La Balsa de la Medusa (mi visión psicoemocional del cuadro), en el que descubrí que existía una diferencia entre la desesperación y la desesperanza. La desesperación implica la pérdida de esperanza, por lo que una vez la hubo. La desesperanza es la ausencia absoluta de ella, por lo que jamás existió. Es imposible tener paciencia en la desesperanza. Sólo queda resignación.

Pero por mucha desesperación que pueda llegar a sentirse, hay que recordar qué se ha perdido, esa esperanza que sí existió; hay que aferrarse a ella para poder tener paciencia y no morir en el intento de asuntos que no sólo dependen de que uno resista y luche. Pero aunque no dependa de uno la solución, sí que depende de él estar preparado para cuando llegue... Y no haberse dejado ya llevar por el mar.

domingo, 6 de junio de 2010

Limpieza

Hay veces que despierto con un inusual deseo de hacer limpieza. No tanto de pasar la escoba, que lo hice ayer.

Simplemente tengo ganas de hacer un backup de todo lo que tengo en la memoria. Dejar algo de espacio para cosas nuevas. Empezar de cero. Como una bulímica de recuerdos: vomitar, sentir las arcadas, tirar de la cadena, perder, olvidar, sudar, llorar. Y después irme a la cocina a sacar de la nevera una deliciosa tarta de queso coronada con confitura de frutas del bosque.
Empiezo por la habitación, ya que por mucho que meta los dedos no llego al cerebro. Ropa, sábanas, decoración, escoba. Sigo por mi propio cuerpo: ducha, suavizante, crema, pinzas y laca de uñas. Ropa nueva.

No consigo nada, pero todo el mundo me dice que estoy guapísima.

lunes, 10 de mayo de 2010

Auxiliar irremediable (Vol.4): A casita...

Bueno, os escribo desde Alicante, mis ávidos lectores, para deciros que igual que llegué ayer, hoy me vuelvo para Madrid. Se suspende mi bitácora de una auxiliar irremediable, con gran dolor de mi corazón, por lo menos y siendo optimistas durante tres semanas, por causas ajenas a RENFE.
Me parece que me voy a poner el bikini y me voy a dar un chapuzón en la piscina del hotel a ver si se me corta la digestión del todo.
Al menos he visto a mis amigos Quesada y Abby y han compartido conmigo mis penas enrolladas en un durum.

jueves, 6 de mayo de 2010

Auxiliar irremediable (Vol. 3): Badalona / Ripollet

Hoy ha sido un día acrobático.
Sí, como véis, hoy tocaban dos ciudades. Cada semana hay al menos una jornada en la que debemos grabar dos ciudades. Una paliza, para los profanos; diez minutos por pieza por ciudad. Para los profanos, una paliza. Además, hoy se ha sumado que veníamos desde Tortosa.
Al (previsible) atasco mañanero de salida de la localidad tarraconense, se han sumado dos horas y pico hasta Badalona, lluvia, y un viento que me ha dejado las manos sin curculación de tanto apretar el volante. Eso tiene más px que un balrog.
Y ¿qué implica que medio país esté en paro? Sí! Aunque sea por la ilustradura ilustración (que pa eso está) lo habéis adivinado. ¡Obras! El GPS de mi cuñao -que es muy majo (mi cuñao, se entiende, no el gps...) y me lo dejó para esta semana - Es un garmin con una voz muy graciosa de una señora que cuenta como un niño pequeño y dice "continúe siete-cientos metros y mantínga-de a la derecha". Nos reímos mucho con ella. Pero claro, cuando hay obras, la pobre señora no nos ayuda. No podemos atravesar calles cortadas. Y venga a hacer acrobacias para saltar de un sitio a otro a la mayor brevedad posible...
Se ha perdido tiempo por eso en Badalona. Juer! Qué ciudad! No había por dónde pillarlo ni había forma de aparcar. Para mi se convirtió en una ciudad con tres tipos de calles:
a) En obras.
b) Prohibidas y cortadas.
c) Atascadas.
Quelle horreur! Fue difícil arrancar a grabar y, encima, en la mitad de las localizaciones "bonitas" que habíamos elegido también había obras. Argh!!! Que hermosura de planos se hacen con todo lleno de vallas y boquetes en el suelo, qué bueno el racor de sonido entre taladros, martillos y voces (esta vez sí, catalanas), qué sencillo llegar a los sitios. Ahhh, la delicia de cualquier equipo.
Se hizo lo que se pudo en el paseo marítimo y fuimos pitando a grabar a un hombre (nuestro prota del día) que tenía que hacer acrobacias aéreas en unas telas colgadas en un árbol de un parque emblemático de la ciudad. En cinco minutos teníamos allí a la vigilante, desesperada. Llamando al Ayuntamiento. Después a la Guardia Urbana. Yo "chicos: corred, corred, corred". "Quitad las telas". Como decía, ¡Qué delicia!
Pero en realidad al final en Badalona se portaron muy bien con nosotros con el tema del parque, al final, lo que me hace perdonar a la ciudad por tantas obras y quererles un poquito más. En realidad, el parque era considerablemente bonito y los parkings no eran tan-tan-caros. Y la gente era maja y eso.
Comimos de menú y pitando a Ripollet. Allí nos esperaba otro prota, que hace acrobacias en bicicleta (BMX, vamos, pa los iniciados). A mi personalmente me gusta mucho el BMX. Me alucina. Más acrobacias. Contamos la historia y la verdad es que después de toda la tensión de la mañana el equipo, al completo, respondió estupendamente. Todos al 100% en los momentos más bajos (en los altos se me rompe el escalímetro), ajustándose a la realidad que encontrábamos, los recursos que teníamos y el tiempo que nos quedaba. Después, casi 30 señoras nos hicieron un baile country en línea. Yo no se por qúé me acordé de mi madre, que es la caña ella y lo mismo se lo había pasao bien y todo ahí haciendo la córeo country con las mujeres... Ahora que con lo poco que le gusta la tele hubiese pasado de salir (y más aún de firmarme la cesión de derechos de imagen, ja!).
Pero en Ripollet también había obras y nos costó 15 minutos empezar a salir de la ciudad hacia el hotel. Nos confundimos, además, en una salida de autopista y claro... Al final la media hora de traslado al hotel de El Prat (donde, por cierto, la avenida principal que llevaba al hotel... también estaba en obras!) se convirtió en 50 minutos y llegamos hechos polvo.
Es curioso, en este hotrel no hay gel y champú para el baño pero hay dos bolsitas de aseo, una marcada con un símbolo masculino y otra con uno femenino. En la masculina obviamente se adivinaba la cuchilla de afeitar (además del cepillo de dientes) y menos obviamente tal vez había un abrillantador de zapatos. Yo esperaba encontrar compresas y tampax en la de mujer pero ¡mucho mejor! Unos discos desmaquillantes y una esponja exfoliante. Yuju!
A lo que iba, llegué cansá y me metí en la habitación, otra vez casi quitándome la ropa por el camino. Puse a llenar el baño. Mientras, revisé mis redes sociales.
Puf que baño me dí. Salí nueva.
Después, aunque estuve apunto de apalancarme, salí a cenar a un italiano con el resto del equipo técnico. Unos ravioli de espinaca a la carbonara regados con un buen vino de Toro.
Y aquí estoy, pa no defraudaros, escribiendo las últimas líneas tras la cena. Mañana vuelvo a Madrid. Mmmm mi caaaasaaaa...

martes, 4 de mayo de 2010

Auxiliar irremediable (Vol.2): Tortosa

Esta mañana a las nueve estábamos todos, los seis del equipo, a las puertas del hotel de Cornellá. Partíamos rumbo a Tortosa, dos horas y cuarto de las que el 80 por ciento estuvo lloviendo... Pero ya pasado Tarragona arreció el temporal y nos sorprendió el atino que tuvo la aemet al decir que, en Tortosa, tendríamos nubarrones, pero sin lluvias.
Llegamos 15 minutos tarde al hotel respecto a lo que yo había previsto, por lo que en vez de tener media horita de check in y descanso tuvimos quince minutos (uséase, sólo check in...) y salimos pitando a la localización. Llegamos en hora, empezamos a tirar planos... Todo bien. El mercado. Un mercader que se pone un gorro verde de mejicano y se lanza a cantar, las pescaderas encantadas con el jolgorio... Hasta una tele local que venía a vernos porque habíamos llegado al Valle del Ebro... Que por cierto, y por meter el dedo en la llaga, caudaloso, lo que se dice caudaloso, como que no iba el pobre río...
Nuestros protagonistas de hoy eran un grupo de hombres de entre 25 y 35 años que hacen percusión con o primero que encuentran. Llegamos a su tienda-escuela de música... Y empezaron a tocar con lo que había por allí. El tacatá de la máquina de escribir. El clinclin de la tacita de té. Unos cuantos ffssssttt de folios rasgados y el patapam! de un cajón cerrándose... Luego fuimos a la cocina de un restaurante... piezas musicales con cicharones, cuchillos cortando verdura, ollas y tapas, estropajos y sartenes... Una escandalara, vamos... Después, en la mesa: vasos, tenedores, platos, cuchillos y con sus propias voces...
Pero en realidad hoy no estoy satisfecha. El hotel de Tortosa resulta que le ha parecido un truño a la mitad del equipo, las camas son pequeñas y el sitio donde fuimos a comer resultó insuficiente a parte del equipo. Y entre eso y que siempre tengo que estar mirando la hora para que no nos alarguemos demasiado, me siento un poco ogro, la verdad... Así que ahora estoy triste, por qué no decirlo, y ahora mismo tengo unas ganas locas de llamar vuestra atención y que me digáis que no esté triste que no pasa nada. Pero ya me voy -y me váis- conociendo, perdono errores... menos los míos propios... incluso aunque tal vez ni sean míos... A mi nunca puedo justificarme.
Así que ahora toca un rato de rabia conmigo misma de esas que desgarran porque no me gusta tener que ser el ogro para nadie... Aunque se que es lo que toca. Por muchas horas de trabajo que le ponga y mucho que corra y luche porque los demás estén bien... Antes o después se encuentra algo que echar en cara a producción.
En fin, ahora me lavo a la cara y a salir a cenar con una sonrisa, impasible el ademán.