sábado, 17 de diciembre de 2011

Carta a los Reyes, 2011

PEORES MOMENTOS DE 2011
1.- Despertar en la noche de un golpe, junto a mi chico, en San José, tras soñar que mi padre moría y yo estaba a 8.800 kilómetros. Que el teléfono me despertase, otro día, durante la noche, y temer que les hubiera pasado algo. Despertarme de pesadillas donde algo pasaba a mi madre, o a mi padre, o a mi hermana Zylgrin y su niña, y no saber aún lo que es real y lo que es ficción. Y tener miedo, claro, de que un día pueda no ser un sueño y yo siga aquí, tan lejos. El insomnio.
2.- Los ataques de desconfianza e inseguridad que me producía tener a mi pareja a 400 kilómetros, rodedado de mujeres listas, guapas y simpáticas. La frustración por ser tan imbécil de sentirme así. Discutir, dormir sola en mi cumpleaños, sentirle lejos cuando no se conectaba por skype y había quedado conmigo, cuando apenas hablábamos 5 minutos al día por teléfono. Sentirnos lejos y alejándonos.
3.- Llegar, el 16 de mayo, a la puerta del Sol, tras las concentraciones del día 15. Ver que allí, pese a todo, éramos como doscientas personas. Descorazonarme. Sentir que mi generación estaba muerta políticamente, ver que en la calle Preciados había más gente comprando que concentrados en Sol luchando por una política más justa. Volver a casa, en Plaza de España, junto a mi chico, enfadada con mi genreración, que en vez de estar cortando cabezas políticas estaba comprando en el Zara. El terrible desamparo de ver que sólo eramos 200 los conscientes de que teníamos que ser agentes de cambio para que las cosas cambiaran.
5.- Mirar al atlántico, desde la Pousada de Setúbal, en la preciosísima boda de mi hermana Zylgrin. Saber que mi camino hacia el otro lado, ahora "este lado", estaba definido, saber que iba a irme lejos de todos ellos, saber todo lo que iba a perderme por esta decisión. Sentir que estaba decidido y que allí no había sitio para mi, que no podía hacer nada, porque hiciera lo que hiciera siempre una parte de mi estaría a cada lado del Atlántico.
6.- Que mi ayudante, mi amiga, mi ahijada profesionalmente, me fallase, me traicionase y me negase tres y treintaitrés veces. El desgarro de sentir que mi intención de protegerla de los abusos que yo había sufrido se había vuelto en mi contra. Sentir que a un "aprendiz" no se le puede proteger y cuidar. Que tal vez fuera la mejor opción abusar del entusiasmo de la gente y quemarles, que enseñarles y cuidarles. Que tal vez merecía más la pena ser una hija de puta con mis subalternos que intentar que no se comprometieran más de lo que yo podía pagarles.
7.- Pensar que no sé si volveré a España. Recordar a mi madre, destrozada, los últimos días que estuve allí. No saber si volveré a ver a mi hermana Zylgrin allí, si volveremos a convivir juntas un tiempo, porque ella también va a marcharse de España, tal vez en 2012, y que no sé cuando podré, simplemente, tomarme un café con ella.

MEJORES SENSACIONES DE 2011
1.- Que el bebé de mi hermana fuese bebé. Cuando nos aclararon que el embarazo iba bien, después del susto que pasamos.
2.- Que, al levantarme frustradísima por tener que ir a un trabajo que odiaba, que no era de lo mío, y que sólo servía para "ganar los frijoles", él me abrazara y me mirara, entendiendo, apenado pero orgulloso de que yo fuera suficientemente fuerte para seguir adelante. Esos abrazos eran lo que me hacían levantarme de la cama con buen humor, pasara lo que pasara, con lo complicadas que estaban las cosas en España.
3.- Mis amigas y sus bodas. Los zapatos de todas reunidos en círculo por la boda de Tamara. Mis chicas de la Uni, el 16 de julio, reunidas en torno a Tamara. Reunirme con Ana (La Vaga) en la estación de Santander, tras el viaje en FEVE, y abrazarla tras tanto tiempo. Todas juntas por primera vez en mucho tiempo, y por última en quién sabe cuánto. Mis chicas del Joyfe, Ana, None y Anabel, y su forma de ser, durante la boda de Laura.
4.- Llegar el 17 de mayo a Sol y ver que éramos como dos mil personas. La emoción de que la gente saliera a la calle. La comunión con la gente allí por luchar por algo mejor. Toda esa semana, llegar del trabajo, ir a Sol, sentir que se estaba produciendo algo, que estaba naciendo el impulso para un cambio que yo estaba deseando desde hacía tiempo. Que consiguieran convencerme de que, tal vez, sí serviría la vía pacífica.
5.- Nosotros, en Manuel Antonio, viendo el cielo caerse y los rayos tronar, con unas tapas de queso y aceitunas, en nuestra terracita privada. Nuestros viajes a la montaña, aquí y en Madrid. JotaPe aprendiendo a esquiar hasta no caerse en nuestra pista azul del pirineo francés. El cráter del volcán Poás echando humo a mansalva.
6.- La Mazmorra, mis compañeros de piso, mi hermano Arthegarn, y su capacidad de estar siempre ahí, aunque muchas veces en silencio. Las partidas de Catán, Munchkin y el juego aquel de cartas de matar monstruos en el que era tan fácil hacer trampas. Ana, Ernesto y Arth. Las cenas. Los chuletones. Hasta las extrañas comidas con recetas milenarias de Jaso. Las series, la FOX. En general, la pequeña familia mazmorril. Simplemente, tener de nuevo un lugar que sentía como un hogar, donde respetaban mis tendencias y decisiones, tras tanto tiempo sintiéndome fuera de lugar.
7.- La madurez que ha tomado mi relación con mis padres. Es fantástico.

EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2012
1.- Volver a abrazar a mis padres, a mis hermanos y a mis sobrinos (y demás). Y a La vaga. Conocer a Vicky en persona (y a sus pies). Y que todos estén (y sigan) sanos, claro.
2.- Viajar a España, aunque sea una temporada, y trabajar allí, de lo mío, claro.
3.- Sacar adelante alguno de los proyectos cinematográficos en los que estoy trabajando aquí, de forma independiente, ver resultados, sentir que el genial proceso de creación y gestación que estoy viviendo se acaba de materializar en algo que produce emociones al mundo.
4.- Que mi ex y yo podamos llevarnos bien. Más bien que él pueda llevarse bien conmigo. Mi parte está hecha.
5.- Que, cuando mis padres vengan a Costa Rica, lleguen a entender un poquito ese país, a quererlo un poco y, sobre todo, aprendan a querer a mi familia tica.
6.- Seguir viajando, aquí y fuera, y conociendo gente, mundo, y formas.
7.- Que el proyecto personal que he emprendido aquí siga adelante y se fortalezca cada vez más.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Assessing my life, 2011

Tras las rejas de los porches de las casas josefinas habitan estos días hinchados muñecos de nieve de plástico, impávidos renos de felpa tiñosa, catetos abetos con hojas de aguja sintéticas, papanoeles vestidos como nórdicos que anuncian Coca Cola. Aquí coexisten en su falta de contexto, recordándome a mi misma mi propio descontexto. Por mucho que el diciembre se disfrace de septiembre, el tiempo pasa, también aquí aunque aquí no haya ni frío, ni nieve, ni hielo, ni bufandas de lana gruesa, ni mazapán, ni turrón, ni jamón ni nada que se les parezca y por mucho que el planeta parezca dispuesto para que en Centroamérica se olvide que el tiempo pasa, que los años cambian, que el mundo envejece y que nada en esta vida es inmutable.
Acaba 2011 y, como cada año, para el día 17, toca escribirle la carta a los Reyes. ¡Yo! Republicana española federalista confesa. Pero, primero, toca evaluar el ya casi pasado 2011, lo que aquí os presento, como siempre, con referencia a mi carta del año pasado. Pronto parto hacia La Habana, Cuba es Cuba, así que mi nivel de comunicación estará más que restringido. Así que, por ahora, aquí os dejo mis reflexiones, unos días antes de lo estipulado, por si feedbacks.
1.- No puedo dejar de estar feliz porque todos estén bien. Incluso ahora, que por primera vez falta Carmenchu, por mucho que llevara años ausente, se la echa de menos. Pero mi gente está bien, es lo más importante, y lo son más aún desde la distancia. Creo que somos una piña, y me siento mucho más “piñón” que hace un año. Pese a los kilómetros.
2.- Mis amigos, siguen ahí. Tuve una enorme decepción a principios de año, que no creo que olvide jamás, sobre todo a nivel profesional. Pero allí estuvieron mi hermano Arthegarn y mi chico, para remediarlo. Mis hermanos y mi mejor amiga se que siguen aquí, aunque no les vea. Y en Costa Rica estoy tratando de identificar amigos, colegas y compañeros en cajones diferentes de mis niveles de estima. A ver si no me lío, con tanto cambio.
3.- Jajajaja, esta es una de esas cosas que lees con perspectiva y piensas ¿No querías caldo? ¡Pues toma dos tazas!
4.- Pues yo creo que sí a todo. Tengo mis momentos “Dramaya”, pero desde luego en 2011 he reído, trivializado y hecho reír bastante más que en 2010.
5.- Aquí sigo fallando. No sé como evitarlo.
6.- Ha sido un año muy duro profesionalmente. Y, cuando decidí irme, empezaron a salir trabajos. Creo que, en al menos un 70%, he conseguido “vivir de lo mío”. En este momento, además, sí llevo mis propios proyectos, y me hace muy feliz. Verdaderamente para mi la realización profesional ayuda muchísimo a la estabilidad emocional y a la realización personal.
7.- Aquí cumplo más bien poco. Confío muchísimo menos en el 99% de la gente. Algo más en mi. Y muchísimo más en los míos. Pero, la verdad, no fiarme “del mundo”, en este momento, tampoco me agobia.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Mal de patria

Tal vez necesitamos vivir preocupados.
Cuando tu familia te quiere, tu pareja te adora y te cuida, tu jefe es una buena persona, te gusta tu trabajo, te ríes con tus amigas y puedes permitirte cenar fuera una o dos veces en semana... cuando todo va bien, vamos, siempre encuentras con qué fastidiarte.
Hace unas semanas que todo va bien aquí. Que estoy feliz, sin tregua. Y aún así, estoy triste.
Me duele España más que nunca. Me duelen mis amigos emigrando, otros que ya están fuera y no quieren volver jamás, los que me dicen que no se me ocurra volver; me duele ver previsiones que mandan el país a la mierda hasta dentro de cuatro o cinco años. Me duele pensar que, de verdad, a lo mejor estoy mejor aquí.
No.
No es eso.
Lo que me duele, de veras, es pensar que a lo mejor, en el futuro, voy a seguir estando mejor aquí. Pensar que no veo próximo el momento en que pueda ser buena hora para volver, porque cada vez va a peor.
Cada semana yo, en el correo de mi productora personal, recibo al menos un CV de un español dispuesto a venirse a trabajar a Costa Rica. Es una puta sangría aquello. Aún peor que cuando yo me vine, apostando por mi pareja, a este país tan loco. "Un año", pensé. ¿Ahora? Ahora no sé. El tiempo dirá.
Aquí todo va bien. No dan ganas de volverse.
Cuando todo va bien, duele aún más pensar que va "mejor" que allí, donde tengo mi alma. Porque, qué le voy a hacer, mis pensamientos estos días están más en España que nunca. Me falta España. De verdad deseo que el país mejore y tenga algo que ofrecerme per se. Porque me desgarra muchísimo tener a mi familia tan lejos. Es un vínculo demasiado fuerte. Me faltan. Mal de patria, lo llaman.
¿Mal de patria? Mi mal de patria es que me hace mal que España esté enferma.
No. Yo lo que tengo no es mal de patria.
El mal de patria está en España.
Yo lo que tengo es una rabia inmensa de que no se cure, la muy puta.
De que no sepa cómo parar de desangrarse.

viernes, 28 de octubre de 2011

Welcome to America, ma'am

miami_from_my_window by ama_yukaViajar a Estados Unidos no es tan difícil. Si eres europeo, por ejemplo, y te has hecho el pasaporte en los últimos años. Si no, ahí que te quedes. En Costa Rica, sólo por entrar en la Embajada de Estados Unidos, cuentan, tienes que pagan 100 dólares. La verdad es que, a mi, con el pasaporte electrónico, ni siquiera me pidieron el ESTA para entrar. Sólo tienes que renunciar a buena parte de tus derechos antes de entrar. Así que ese dinero fue en balde al Gobierno de los USA. Con la falta que hace fuera. En fin. Otros, directamente, ni pueden entrar. O los retienen en el aeropuerto. En lo que llevo aquí, ya me han contado unas cuantas de esas historias para no dormir.
He de reconocer que salí de San José con algo más que simplemente alivio. Tal vez ya me estaba sintiendo un poco atrapada en esta ciudad, en este país, en este "hueco" como dicen los lugareños. Ver Miami desde el avión fue entre apasionante e indignante. Ninguna ciudad necesita tantas luces. Después, en inmigración hora y media porque aunque había cuarenta mostradores sólo había cinco personas atendiendo. ¿Para qué tanta infraestructura si sólo se usa el 15%? Me acordé de #cuandoeramosricos, no pude evitarlo. Ahora que, en hora y media, recuerdas muchas cosas.
Cuando conseguí llegar al hotel eran las tres y media de la mañana, y al día siguiente tenía que estar a las ocho y media en la Universidad de Arte y Diseño para el seminario. Me tumbé en aquella cama enorme y descubrí las almohadas de mi vida. Qué gozada. La almohada te abrazaba. Prácticamente te arrullaba. Qué lujo.

sunrisemiami by ama_yuka

Amaneció y era la primera vez que veía el cielo en dos semanas, porque en San José no había parado de llover. Ya no sabía ni de que color era (Nota: es azuladito, según la hora). Desde mi ventana se veía un puertecito, el bayside y, al otro lado, lo que sería South Beach (Miami Beach). La verdad es que, cuando no estaba en los seminarios, estaba trabajando o de fiesta. Así que no he visto mucho de Miami. La primera noche fuimos a una "gala" de cine español. Otro día fuimos al bayside, que me pareció una mezcla hortera entre Benidorm y Puerto Banús, si es que se puede ser tan hortera. Todo olía a nuevo rico cateto que daba grima. En fin, vi poco, mi visión es sesgada, como siempre. Salimos después por South Beach y, en fin, me pareció que los garitos estaban bien de precio para ser tan turísticos. Aunque dicen que hay sitios en los que tienes que pagar dos mil dólares para sentarte a la mesa. Asssurdo.
Eso sí, los seminarios bien, con sus más y sus menos, pero bien, y siempre se conoce gente interesante. Creo que lo mejor es eso: ir conociendo a gente maja y del sector a este lado del charco y/o con interés en el cine latinoamericano.
He vuelto con una idea más clara de cómo quiero desarrollar la película y cada vez tengo más claro qué tipos de proyecto me interesan y cuáles no. He conocido visiones nuevas, formas de aproximarse a la profesión sobre las que no había reflexionado demasiado en Europa, y creo que es siempre un buen aprendizaje. Hasta he tenido alguna idea y todo. Volví a San José destrozada pero, la verdad, con ganas de "volver a casa". Creo que fue la vez que empecé a sentir con más intensidad mi "casa" aquí. Y preparándome para una semana dura: tenía que entregar el proyecto de largo a una subvención de aquí y volver a engancharme con el trabajo el día siguiente. Ah, sí, empecé a trabajar "en serio" para una pequeña productora de aquí hace ya tres semanas. En principio tengo contrato hasta primeros de abril. El trabajo me gusta, produzco animación y hago estrategias de difusión de contenidos audiovisuales (y aledaños) en plataformas digitales. Y hasta ahí puedo leer, porque tengo cláusula de confidencialiad. Me gusta. Mucho trabajo, pero me gusta. Y aprendo.
Pero ya, por fin, la semana acaba. El Sol ha salido tres días seguidos en San José y hasta hemos visto el cielo. Dicen que estos días volverán las lluvias eternas.
No importa. Siempre intento recordar que el cielo sigue siendo azul, por más que las nubes no me dejen verlo.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Qué es de mi vida

Hola familia blogera.
Ante la insistencia de algunos de mis friends voy a hacer un update.
Sorry por estar missing pero aquí en el trópico nos tomamos las cosas con calma.
Yo no, así que voy a dejar de hablar en spanglish.
Aquí todo el mundo se sorprende de que llevando apenas dos meses viviendo en el país esté "haciendo cosas". Y digo yo, ¿esta gente ha probado a estar todo el día en su casa sin hacer nada de nada? No, thank you.
Como leísteis, agosto fue el mes de la nostalgia. El 5 de septiembre nació mi sobrina y la llamada desde España me pilló en una reunión. Cuando acabó, me metí en una cafetería Spoon donde ponen unos desayunos muy europeos y contacté con mi familia por skype. Se habían llevado el ordenador y un pintxo de interné para presentarme a la nena. Gorgeous.
Esa semana fue difícil.
Después empecé a tomarme las cosas con calma. Con calma, para mis estándares, claro.
En agosto empecé a trabajar con un productor de aquí en un proyecto documental que estaba a medio hacer. Como el proyecto está a medias, y dado el carácter documental, aún no puedo daros una premisa clara. Costa Rica está exportando pianistas de primer nivel a a las mejores escuelas de piano del mundo, hay un nivel pianístico increíble entre jóvenes y niños, y eso me llamó la atención, más en un país "en desarrollo" y tan pequeño. Pensé que podría haber una historia. El responsable es un pianista y maestro ruso que llegó aquí hace 18 años huyendo de una URSS descoyuntada, desorientada y sin un rublo en el bolsillo. Un pianista ruso, con lo que eso supone, de estructura, disciplina, competitividad... de carácter en definitiva. En el trópico. Y de lo que un puñado de chavales costarricense aprendieron de su figura. Y, por supuesto, él de ellos. De cómo viajan por todo el mundo dando conciertos, en Moscú, en París, en Nueva York, en Lituania... Hemos estado grabando con ellos y aún estamos empezando a producir el proyecto. De aquí a un mes espero tener algunos materiales y un plan en condiciones.
Gracias a una amiga, conocí a una directora costarricense casada con un guionista italiano que tenía en el bolsillo los bosquejos de lo que algún día podría ser una feature film. Nos hemos puesto a trabajar en ello. No puedo contar mucho, porque obviamente está protegido y tenemos una serie de claúsulas de confidencialidad que, en esta etapa del proyecto, no me permiten ir de bocachlancla por la vida. Pero, en general, puedo contaros que es una historia sobre género, indigenismo, privación de libertad y extrañamiento. Iba a decir que con tintes sociales, pero "tintes" me parece demasiado eufemístico. De momento me parece que la directora y yo hacemos un buen tándem.
Con todo esto en la espalda, pedí una plaza en un seminario de desarrollo de proyectos cinematográficos para productores profesionales en Miami. Con gran alegría, hace poco me comunicaron que tenía plaza y que, no sólo eso, sino que además nos otorgaban una beca completa, que cubre la estancia allí y la matrícula del taller. Me ilusioné muchísimo. Ahora estoy más tranquila, con más inquietud que ilusión, y con muchísimas cosas que preparar para intentar optar a más historias de este tipo e ir haciendo networking para coproducir la película.
Obviamente estos son procesos largos e inciertos, tanto el del documental como el de la película, y en un momento tan incipiente es más que probable que alguno de los proyectos muera por falta de financiación. Pero, en fin, la idea es trabajar para que eso no pase.
Voy a intentar dar algunas clases de producción audiovisual, pero parece que eso es más bien a medio plazo, por temas de agendas y programas. Ya tengo los contactos y las reuniones agendadas, simplemente es trabajar en ello e ir esperando a que se acomode todo en condiciones. Ojalá acabe de concretarse para el año entrante.
Por lo demás, mi chico y yo estamos bastante felices. Mi familia tica es encantadora y poco a poco voy tratando de encajarme aquí. Tengo una buena amiga que vive en esta ciudad y hemos conocido a una pareja de españoles simpatiquísimos que también van a estar por aquí al menos un año.
Veremos en qué queda esto, supongo que habrá altos y bajos, pero poco a poco. No puedo evitar echar de menos Madrid y a mi gente.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Little sister

En el aeropuerto de Barajas, me encontré al hermano que siempre había querido tener y que tanto eché en falta de niña y adolescente. Mi madre me echó una bendición, porque es creyente. Mi hermano, que se declara agnóstico con esperanza, apareció por sorpresa y me trajo un libro que me tenía prometido desde hacía tiempo, dedicado con una bendición irlandesa.

May the road rise up to meet you
may the wind be ever at your back
may the sun shine warm upon your face
and the rain fall softly on your fields.
And until we meet again, may God hold you in the hollow of his hand.

And remember, little sister... "stick them with the pointy end!"1

Hoy le echo en falta más que cuando creía que no estaba ahí, porque sé que ese hermano existe.

----
1 Si no lo habéis pillado, empezad a leer Juego de Tronos, ¿a qué esperáis? Si queréis, me pedís el pdf. Mejor el libro, pero por la recrisis. Hasta entonces, os dejo esto.

viernes, 12 de agosto de 2011

Lo más irritante

Hay veces, como anoche, que hasta lo más irritante de las personas me hace falta. Echo de menos hablar con mi hermana mayor, y que, mientras le cuento algo, se gire a media frase y regañe a uno de sus hijos como si no me estuviera haciendo caso. Echo de menos a Zylgrin, y su forma de empanarse de repente, incluso su forma de quitarte toda la razón con una frase mientras levanta una ceja escéptica. Echo de menos ver a mi padre tirado en el sofá, simplemente, ahí, tranquilo; echo de menos las discusiones insostenibles con Arthegarn. Hasta echo de menos ver a mi madre refunfuñando por el estado del país mientras ve Intereconomía.
Podría quedarme horas mirándoles por el ojo de una cerradura, incluso en esos momentos.
Eso es la nostalgia.