
Yo había vuelto a Madrid tan feliz de mis vacaciones. Descansada. Plácida. Feliz. Con pajarillos y mariposas flotando a mi alrededor, oliendo a eucalipto y lavanda. Pacifista de nivel cinco: incapaz de matar un tomate. Vamos, perfectamente dispuesta a ser paciente y comprensiva con mi búsqueda de empleo, paciente y comprensiva conmigo misma y paciente y comprensiva con todas las personas a las que mi existencia les influye.
Pero ha sido llegar a Madrid y que se asfixien las mariposas. Y es que estoy bastante hartita ya del facebook de los cojones. Bueno de las redes sociales en general. Con lo feliz que estaba yo sin cobertura en la montaña, joder.
Nada más llegar, sin haber deshecho aún la maleta, ya empezaron a contarme historias de gente que estaba metiéndose en asuntos de mi vida en los que no tenían absolutamente nada que hacer ni opinar. Claro y pensaréis, "tú te lo has buscado, no tengas facebook, no tuitees, no lleves un blog abierto".
Ah-ah... pero no. El problema no son las redes sociales, somos los usuarios. He estado pensando en la política de privacidad del facebook. Sí, ese texto infiniiito escondido tras un vínculo que nunca pulsaste y junto al que pusiste un hermoso 'tic' rápidamente cuando te hiciste de facebook porque alguien había subido una foto tuya y tenías curiosidad por verla. De ser algo honesta, la política de privadicad debe de empezar diciendo algo así: "Estimado usuario: poniendo este 'tic' entras en una de las plataformas de comunicación más importantes del planeta. No obstante, FACEBOOK (R) no garantiza la calidad ni veracidad de su contenido. Cualquier riesgo de bocachancla queda asumido por el usuario: sea esta bocachanclez propia o ajena, el usuario asume que formará parte de su 'identidad virtual'. Ni Facebook ni sus usuarios se responsabilizarán de las repercusiones de las bocachancleces ajenas en el normal funcionamiento de la vida del usuario...".
Bueno, y es que la gente es increíble. Ha sido llegar a Madrid y empieza el conocido bzzz de los moscones mentales en vez de el frufrú de mis mariposas: "Oye que me ha dicho Pepita que ha visto una foto tuya con este tío, que ya te vale haberla subido, por si la ve tu ex". "Oye que dice Fulanita que eres una zorra sin escrúpulos por haber subido la foto abrazándote al maromo ese al que te tiras".
Y oye, yo que ni sé de que foto me hablan.
Luego resulta que entre la gente con la que tienes que ser 'paciente y comprensiva' hay uno de tus 288 amigos que ha subido aquella foto que os hicísteis una vez medio borrachos en... en... (foto con un fondo negro). Y oye, que se le ha ocurrido etiquetarte. Y tú: 'ehm... ¿en qué parte de la foto dice que me estoy tirando yo a este tío?'
Y a los cinco minutos, la recontrallamada:
"Oye he visto una foto de tu ex con tu hermana, ¿es que habéis vuelto?, que fuerrrrteeee"
Y tú 'he visto a tu novio con tu perro, ¿es que os lo montáis con animales?, que fuerrrrteee'
Y es que los ex y las redes sociales son como las bombas de las pelis malas (música de intriga chinchinchinchin): un frasquito con un líquido azul y otro con un líquido rojo. Un tubo que los une. Una combinación explosiva. He aquí a la protagonista, empeñada en mantener los frasquitos quieteciiitos, quieteciiitos. Una gota de sudor recorre su frente. ¡Pero no! Tienen 78 amigos en común, 78 putos tubitos de los cojones transfiriendo información de un lado para otro. ¡¡Horroooor!! ¡Morado, morado, peligro, peligrooooo!
Claaaro y diréis: "Bloquéale". Já! ¿Y arriesgarte a que tu ex llame diciendo 'me has bloqueado en el facebook, después de todo lo que hemos pasado juntooos, no quieres saber más de mi?'
Ni hablar. Yo paso. No hay escapatoria posible.
Y eso cuando no te salta por chat un compañero de profesión:
- "Oye tu hermano ha subido unas fotos en las que sales vestida de cuero, no sabía que te iba el sadomasoquismo, que fuerte, tía (chorrillo de baba binario)". Y tú pensando 'encima de pegajoso eres simple, chaval'.
O alguien a quien adoras pero con cierta manía persecutoria:
- "Que tu prima ha posteado lo bien que os lo pasásteis el sábado, ¿no dijiste que no salías?, ¿eh, eh? qué fuerte, tía". Y tú 'sí, del sábado PASADO'
O peor:
- "Es que puse en mi estado que estaba triste y no comentaste nada, que fuerte, tía". Y tú 'WTF! ¡Pero cuántos años tienes!'
Así que te quedas, con cara de idiota, sin tener ni idea de qué hacer con las redes sociales. Y la gente erre que erre a colgar fotos de tu ex.
Y tú: Que no, que no quiero saber que se ha hecho una foto con Isabel. Que no la subáis, que no me dejéis verla, que la bloqueéis para mi... (siguiente foto) Que no me importa que se vayan de barbacoa. (otra) Que no me importa que la estuviese metiendo mano... Espera, ¿con Isabel? ¿Con Isabel-Isabel? Qué fuerte, tía.
Hay que ver lo que se aburren los usuarios, cojones. Y a mi que lo que me preocupa es encontrar trabajo. Por cierto, si lees este post y tienes un curro para mi, no dudes en dejarme un comment, un mensaje por FB, un reply, un correo o en buscarme por skype. Abrazos:
4 comentarios:
La gente es de lo que no hay. Les gusta inventar y marujear. En realidad la cosa no ha cambiado tanto; antes sin las redes sociales también lo hacían. Ahora sin embargo, las usan como herramienta para seguir con sus paranoias y curiosear la vida de l@s demás por que las suyas tal vez son demasiado patéticas y aburridas. De momento yo trabajo no te puedo ofrecer, pero si no te importa currar en comercio, podría hacer circular tu currículum por mi sindicato...
Un besote del compi catequista de tu hermana
¿Foto vestida de cuero? ¿Qué foto vestida de cuero? Si tú no tienes ropa de cuero, ¿no? Vamos, no recuerdo yo haberte sacado una foto así vestida... Pero vamos, por si alguien lee esto: a quien le gusta el BDSMK es a mi. Mi hermanita pequeña es más convencional que el batido de vainilla y llegará virgen al matrimonio.
Y de lo de las redes sociales... Pues mira, puedes hacer como yo, que tengo mi perfil de Arthegarn nada más y lo comparto con quien me da la gana y no con los compañeros de trabajo que de los que no me fio, o incluso como Pilar, que tiene dos perfiles distintos: uno profesional-familiar y otro goticoso, y nos tiene pedido que no los confundamos a la hora de etiquetar las fotos.
Y lo del cotilleo.. pues tiene muy mala solución. Contesta regularmente algo del estilo de "No me hables de mi ex que no quiero hablar de mi ex" (me echo la china al bolsillo, por cierto, o sabía yo eso) hasta que lo dejen, tenlo en el portapapeles y le das a Ctrl+v en cuanto alguien te abra una ventana del chat.
Pero, chica,e s que son las ventajas y las desventajas de las redes sociales. La ventaja es que mantienes el contacto con la gente y sabes de sus vidas, la desventaja es que mantienes el contacto con la gente y sabes de sus vidas... y ellos de la tuya.
Sorry, pero salvo la solución Clark Kent no se me ocurre nada...
Magistral tu post. Grandísima razón: el demonio no son las redes sociales, son el uso que hacemos de ellas. Y si antes existía el cotilleo y la maldad, ahora crece exponencialmente. Porque detrás de una red social hay un humano, con todos sus errores y equivocaciones.
Justo hace un rato he publicado en mi blog algo referente a toda nuestra vida virtual, aunque no con tanto salero como tú. Como, pese a estas cosas, me encantan las redes sociales y demás cosas relacionadas, voy a seguir utilizándolas, pero quiero organizarlas y tener algo más de control (dentro de lo que se puede). Que lo consiga... no lo sé.
Voy a enlazar en mi Facebook tu post para que más de uno se lo apunte (lo de los ex y otras cosas igualmente tocapelotas como lo de ¡si me dijiste que no ibas a salir el sábado y te veo en una foto!)
Pues toda la razon del mundo.
¿Que hago yo cotilleando el blog de una desconocida? :D :D
¿Como coño he llegado hasta aqui? :D :D
Y lo mas cojonudo es que igual vuelvo con frecuencia. Estos tiempos modernos...
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