Recapitulando, he decidido hacer memoria sobre este año que acaba. Para no perder en el marasmo de recuerdos los momentos que me marcaron 2008. Creo que Todos deberíamos recapitular cada año. También haré una "carta a los reyes" de lo que espero para 2009. Para no perder el norte. O para perderlo y, dentro de un año, reirme de lo que ha cambiado mi vida. Como el siete es el número perfecto... Allá va.
MEJORES SENSACIONES DE 2008
1.- Que Miguel Ángel encontrase su rumbo. Que se lanzase. Que haya empezado a creer en sí mismo. Probablemente no es la sensación más eufórica, pero es la más constante. Estar orgullosa de él.
2.- Meterme en Aula Global y ver que había aprobado el proyecto. Que había acabado la carrera. Quedarme cinco minutos sin poder reaccionar. Sin creérmelo. Alucinando.
3.- Eurodisney. Todo.
4.- El cubo de la galga, en La Palma. La lluvia horizontal. Los helechos más altos que yo, la laurisilva, el suave goteo de lo que fuera del bosque era una tormenta, sobre mis hombros. El camino rojo, la tierra volcánica, San Antonio y el Teneguía. El sol y las nubes reflejados en el mar, confundiéndose con el cielo. El "túnel de viento". Miguel Ángel.
5.- Que mi padre adelgace, que empiece a cuidarse,
6.- Ver amanecer en el malecón de La Habana con mis amigas, borrachas como cubas, después de una noche de risas, timos, bailes con instrumentos precarios en la calle y autobuses tercermundistas. Que se currasen mi cumple. Y, una chorrada, que me regalasen un colgante de un cangrejo que yo había visto días antes y me había gustado pero no me había comprado por rata.
7.- Tener mi propio coche, conducirlo, llevarlo, traerlo, cuidarlo... Mi Mushu.
PEORES MOMENTOS DE 2008
1.- Ver los cristales rotos, mientras hablaba con Tamara, de la ventanilla del copiloto de mi coche. Registrarlo. Ver que no estaba el Ipod. Ni el GPS de mi padre. Ni, atrás, la bolsa de mi cámara, con todo lo que había en ella. Volver de Getafe a casa, sin ventanilla, llorando todo el trayecto.
2.- La bronca monumental de mi padre cuando llegué a casa. Estuve a punto de coger la maleta (me tranquilicé pensando en mi madre).
3.- La bronca que me echó la Final Boss (la jefa de sección del diario) por los sucesos los fines de semana. Descubrir que había compañeros que me ponían verde a mis espaldas, que incluso mentían sobre mí a mis jefas, y ver que encima yo no podía estar allí para defenderme, para demostrar cuánta mierda falsa salía de sus bocas.
4.- Que la Poli-Buena de las jefas me mandase a freir espárragos cuando le dije que quería ir a la redacción, que quería echar horas, trabjar más. Descubrir que no todos tenemos el mismo régimen y que a otros compañeros sí les dejaban ir. Que me tome por gilipollas diciéndome que los colaboradores no podemos ir. La envidia que siento respecto a ellos, envidia de la mala, de la que significa no tanto querer lo que ellos tienen como que ellos no tengan más que yo. Rabia contra las facilidades que les dan a los que entran por máster. Por saberme, con certidumre,el último mono.
5.- Descubrir que dos grandes amigas estaban empezando a tontear con la coca. Tener miedo por ellas, sabiendo que nada puedo hacer. Ver cómo poco a poco se distancian de mi, sin que yo pueda hacer nada. Y, mientras, estar preocupada.
6.- La incertidumbre laboral ante la que estoy absolutamente desprotegida.
7.- Discutir con el compañero de piso de mi hermana y mi novio, ver que no se puede hacer nada por él, resignarme, aprender a pasar de todo, aprenderlo a hostias, pero aprenderlo.
EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2009
1.- Que MA siga bien, y mi padre, y mi madre, y mis hermanos (y sobrinos) y familia próxima.
2.- Conseguir una cartera en el diario, preferiblemente sanidad, que confíen en mí, ver que mejoran mis condiciones laborales, que voy allí con asiduidad como una más. Tampoco pretendo tanto como un contrato estable. Pero si no consigo eso, que, al menos, consiga un curro estable, aunque sea otro. Ganar más.
3.- Volver a escribir.
4.- Acabar de pagar el coche (por pedir...)
5.- Que se acabe la crisis esta de los huevos que no vaya a más y que a finales de 2009 empecemos a recuperarnos y podamos empezar a pensar en nuevos horizontes en vez de, como ahora, no quitarnos de la cabaeza lo que se nos viene encima.
6.- Que prejubilen a mi padre o al menos le dejen en paz de tanto curro, que ya está bien.
7.- Que dejen de ser injustos conmigo en el diario.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
viernes, 21 de noviembre de 2008

Sumándome a una iniciativa de mi ex-compi Patri, he decidido postear en cadena. El abuso de menores toca como muy pocos pueden llegar a imaginar una de mis fibras más delicadas. La pornografía infantil es una forma de abuso. Alguien tiene que captar esas fotos.
Muchas veces son sus padres. Incluso, sus madres.
Os deseo que nunca en vuestro trabajo os topéis con imágenes de este tipo. Yo me he topado, fotos de una ñiña entre los 6 y los 12 hechas por su padrastro y su madre. En las que salían ambos. Imágenes que jamás describiré a nadie, de las que simplemente diré que alguna parte de mi cerebro aún cree que tenían que ser el mejor fotomontaje de la historia, porque hay cosas que no se pueden ver juntas en una imagen de un menor. Y eso que eran imágenes relativamente poco explícitas. Esa niña, según me explicó un colega que se dedica a estas historias, ahora se acerca a la mayoría de edad con serios problemas para afrontar las relaciones sexuales con su pareja, con miedo, con pánico.
Por favor, denunciadlo. Por la ética. Por el libre albedrío. Por la libertad. Por lo que queráis, no me importa. Yo lo haré por la maravilla que supone poder hacer el amor con mi pareja sin tener miedo, porque nadie abusó de mi de niña.
Si navegando por la Red, alguien descubre una web o un mensaje que promueve o difunde pornografía infantil, se tiene que denunciar a la Policía, telefoneando al 902 102 112, o vía internet a través de la ePágina del Grupo de delitos telemáticos de la Guardia Civil; o bien póngase en contacto con Anesvad remitiendo un e-Correo a nopi(arroba)anesvad.org o telefoneando al 902 118 800.
Yo conozco algo de los métodos que emplean las fuerzas de seguridad, y mi opción es, casi con los ojos cerrados, el grupo de policías nacionales que trabajan contra delitos de pederastia, por buena gente que son.
Gracias de antemano.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Adiós, people
Hoy es mi último día en el semanario. Estoy esperando a que salgan de la reunión de sur para hablar con una amiga. Y me ha hecho gracia escribir un post desde aquí el primero y el último.
Adiós, people!
Adiós, people!
viernes, 14 de noviembre de 2008
Cerrando etapas...
Muchos sabéis que llevo mucho tiempo ejerciendo dos trabajos.
Entré en el semanario en enero del año pasado, como colaboradora de sur, sin tener ni idea de nada (de cómo ser periodista, a lo que no te enseñan en la carrera no porque no sea algo que se pueda estudiar sino porque el plan de estudios empieza por serr un truño). Hice mis primeros pinitos en esto de la prensa escrita allí.
Seis meses después entré en el diario -en extrañas circunstancias y condiciones- en el que aún todavía trabajo. Tras dejar el semanario tres meses y medio por estar saturada de trabajo, volví. Allí estaban mis compañeras. Total, que en los últimos dos años he estado en ese semanario, más o menos presente, pero constante. Y en el diario, claro.
Y ahora me vuelvo a ir.
A pesar de que echasen a casi todas mis amigas del curro con el ERE de antes de verano, seguí allí, pero nunca fue lo mismo. Y cada vez tenía más trabajo en el diario, lo que es bueno, pero incompatible con trabajar por igual en el semanario.
Y me voy de nuevo.
Pero no me siento igual.
La vez anterior me fui triste, con ganas de volverme, de que algún día el semanario abriese una cabecera por mi zona para poder volver allí y asumir ese trabajo también.
Ahora no hay tristeza. Hay el vértigo normal que da tomar una decisión y apostar por algo (el diario) con firmeza. Antes deseaba volver algún día. Ahora deseo nunca necesitar -por dinero, por quedarme sin mi otro empleo- volver a allí.
Es tópico, pero es una despedida agridulce. Es como que mi "despertar periodístico" fue allí. No se si le pasa a todo el mundo con su primer empleo serio (esto es, que no es una beca ni ná mierdero en lo que no te dan responsabilidad sino simple explotación). Pero es que ha sido mi primer trabajo, mi primera vez, mi primera llamada a un gabinete de prensa exigiendo cosas, mis primeros reportajes verdaderamente leídos en la calle... Tal vez las primeras veces nunca se olviden. Ojalá.
Todo este circunloquio para un post en el que sólo quería decir "me voy", para que sepaís que, con sus pros y sus contras, me voy de allí y apostaré sólo por el diario. Y por llevar mis proyectos personales, si es que acabo de descubrir cuáles son. Algunos debéis flipar con esto, con la de tiempo que hace que pienso en irme.
Está decidido. Ayer se lo comuniqué a mi jefa. Que busquen a alguien, que no me voy de golpe, que les cubro hasta que lo encuentren, pero que me voy, cuanto antes, mejor.
Me quedo con la sensación de estar cerrando una etapa sin poder prever la posterior. Pero supongo que, siempre que tomas una decisión de calado en tu vida, será así. También es lo que hace la vida emocionante.
Lo mismo en dos meses estoy currando en un macdonalds. Es el sino del periodismo, en fin.
Entré en el semanario en enero del año pasado, como colaboradora de sur, sin tener ni idea de nada (de cómo ser periodista, a lo que no te enseñan en la carrera no porque no sea algo que se pueda estudiar sino porque el plan de estudios empieza por serr un truño). Hice mis primeros pinitos en esto de la prensa escrita allí.
Seis meses después entré en el diario -en extrañas circunstancias y condiciones- en el que aún todavía trabajo. Tras dejar el semanario tres meses y medio por estar saturada de trabajo, volví. Allí estaban mis compañeras. Total, que en los últimos dos años he estado en ese semanario, más o menos presente, pero constante. Y en el diario, claro.
Y ahora me vuelvo a ir.
A pesar de que echasen a casi todas mis amigas del curro con el ERE de antes de verano, seguí allí, pero nunca fue lo mismo. Y cada vez tenía más trabajo en el diario, lo que es bueno, pero incompatible con trabajar por igual en el semanario.
Y me voy de nuevo.
Pero no me siento igual.
La vez anterior me fui triste, con ganas de volverme, de que algún día el semanario abriese una cabecera por mi zona para poder volver allí y asumir ese trabajo también.
Ahora no hay tristeza. Hay el vértigo normal que da tomar una decisión y apostar por algo (el diario) con firmeza. Antes deseaba volver algún día. Ahora deseo nunca necesitar -por dinero, por quedarme sin mi otro empleo- volver a allí.
Es tópico, pero es una despedida agridulce. Es como que mi "despertar periodístico" fue allí. No se si le pasa a todo el mundo con su primer empleo serio (esto es, que no es una beca ni ná mierdero en lo que no te dan responsabilidad sino simple explotación). Pero es que ha sido mi primer trabajo, mi primera vez, mi primera llamada a un gabinete de prensa exigiendo cosas, mis primeros reportajes verdaderamente leídos en la calle... Tal vez las primeras veces nunca se olviden. Ojalá.
Todo este circunloquio para un post en el que sólo quería decir "me voy", para que sepaís que, con sus pros y sus contras, me voy de allí y apostaré sólo por el diario. Y por llevar mis proyectos personales, si es que acabo de descubrir cuáles son. Algunos debéis flipar con esto, con la de tiempo que hace que pienso en irme.
Está decidido. Ayer se lo comuniqué a mi jefa. Que busquen a alguien, que no me voy de golpe, que les cubro hasta que lo encuentren, pero que me voy, cuanto antes, mejor.
Me quedo con la sensación de estar cerrando una etapa sin poder prever la posterior. Pero supongo que, siempre que tomas una decisión de calado en tu vida, será así. También es lo que hace la vida emocionante.
Lo mismo en dos meses estoy currando en un macdonalds. Es el sino del periodismo, en fin.
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viernes, 17 de octubre de 2008
Urgencias
No, no voy a hablar de Hospitales.
Solía escuchar Los Piratas en el Ipod que me robaron el otro día del coche.
Unos versos de "Teching":
"...Tengo que empezar a decidir
si el día de hoy es solamente urgente..."
Me hace pararme a pensar.

Cada día lo percibimos como urgente. La urgencia está definida por la velocidad de resolución de un conflicto en el sentido amplio del término. Y así vamos, día tras día, solucionando urgencias hasta el último aliento. Yo al menos tengo la sensación de que llevo años de urgencia en urgencia. Solucionando el día a día sin apenas mirar al pasado mañana.
Antes de que las Urgencias dominasen mi vida yo no era así. Siempre miraba al largo plazo. O al medio. Tenía prisa, sí, pero era otro tipo de velocidad la que movía mi devenir. Creo que últimamente estoy aprendiendo a diferenciar entre la prisa y la urgencia y no se cuál me gusta menos.
Me abruma la fragilidad de la vida. No me asusta. Me agobia, me persigue, me acosa. El "mañana puede acabar y ya no existiré más". Eso es una constante en mi vida, que no cambia y que no se si debe cambiar.
El otro día Zylgrin se preocupaba en su journal sobre el deseo-necesidad de destacar en algo, lo que sea, lo que yo concibo como la trascendencia humana. Esa sensación de querer "dejar algo en el mundo tras mi paso". Yo antes siempre tenía esa sensación. Por eso tenía prisa. Tenía prisa por crecer, por amar, por escribir, por ilustrar, por hacer que la gente concibiese la vida de otra forma cuando yo me cruzase en sus vidas. Tenía la sensación de que tenía mucho que decir, de que la gente tenía queconocer la fragilidad de la vida, la importancia del amor, de la política, de la coherencia, de las buenas intenciones, de las malas, del dominio y la esclavitud, la belleza y la fealdad y, sobre todo, la libertad. Quería cambiar el mundo. A mi modo, escribiendo, quería ser yo capaz de cambiar cosas dejando que mis ojos hablasen a través de mis manos. Y la prisa me oprimía el pecho como una losa de diez toneladas.

Luego empecé a pensar que aquello de querer dejar huella era una arrogancia. Que somos polvo de estrellas y que lo único que permanece constante es la materia. Que no merece la pena luchar por trascender porque el esfuerzo es mucho y la trascendencia ficticia y efímera. Que yo no tenía que enseñar nada a nadie, sino que aprender todo lo que pudiera. Que no importa lo que se aporte al mundo, porque seguirá habiendo maldad, dominio, manipulación y y una terrible esclavitud moral y de pensamiento del ser humano. Que por mucho que nos esforcemos en trascender, un día la raza humana se extinguirá y cualquier esfuerzo habrá sindo en balde. Que lo único que importa es mi universo y dejar huella en quienes amo. Y dejé de tener prisa. Y los días pasaron a convertirse, poco a poco, en días urgentes.
No se cuál de las dos visiones es peor. Parece, a simple vista, que la segunda, porque es una visión mucho más pesimista de la vida. Más derrotista diría. Aquello de que desde que nacemos estamos condenados a perder. También es una visión más realista. Que ayuda a bajar tu nivel de expectativas sobre ti mismo y, por tanto, ayuda a que te decepciones menos contigo mismo. Ayuda a ver que lo único que realmente existe es el presente, tu presente, y disfrutarlo. A lo mejor os parece extraño pero es una visión que conduce al carpe diem.
Que me roben la mitad de mi patrimonio de dentro de mi coche ha sido una hostia descomunal que me ha hecho despertar de un letargo de urgencias. Estoy cansada de ir corriendo a todos lados, si no fuese corriendo tendría tiempo para tener el cuidado suficiente con mis cosas como para nunca dejar nada a la vista dentro del coche para que no me roben. Estoy harta de que lo único que importe cada día sea solucionar el día a día sin querer mirar más allá.

La urgencia es menos dolorosa que la prisa y sus gratificaciones son inmediatas. Creo que es la diferencia entre la literatura y el periodismo.
Y ahora qué. Estoy sumida en una rueca de urgencias en la que no pienso seguir corriendo. Y sigo sin creer que tenga nada que enseñarle a nadie. Pero estoy tan harta de incompetentes engolados... Hasta qué punto es pecar de arrogante querer cambiar el mundo? Dónde está el equilibrio entre la desidia y la soberbia?
Entré en la carrera porque quería cambiar el mundo escribiendo. Pero ya no creo en que merezca la pena cambiar el mundo. Y lo único que hago es reflejarlo con un espejo imperfecto. En qué estaría pensando Larra.
Solía escuchar Los Piratas en el Ipod que me robaron el otro día del coche.
Unos versos de "Teching":
"...Tengo que empezar a decidir
si el día de hoy es solamente urgente..."
Me hace pararme a pensar.

Cada día lo percibimos como urgente. La urgencia está definida por la velocidad de resolución de un conflicto en el sentido amplio del término. Y así vamos, día tras día, solucionando urgencias hasta el último aliento. Yo al menos tengo la sensación de que llevo años de urgencia en urgencia. Solucionando el día a día sin apenas mirar al pasado mañana.
Antes de que las Urgencias dominasen mi vida yo no era así. Siempre miraba al largo plazo. O al medio. Tenía prisa, sí, pero era otro tipo de velocidad la que movía mi devenir. Creo que últimamente estoy aprendiendo a diferenciar entre la prisa y la urgencia y no se cuál me gusta menos.
Me abruma la fragilidad de la vida. No me asusta. Me agobia, me persigue, me acosa. El "mañana puede acabar y ya no existiré más". Eso es una constante en mi vida, que no cambia y que no se si debe cambiar.
El otro día Zylgrin se preocupaba en su journal sobre el deseo-necesidad de destacar en algo, lo que sea, lo que yo concibo como la trascendencia humana. Esa sensación de querer "dejar algo en el mundo tras mi paso". Yo antes siempre tenía esa sensación. Por eso tenía prisa. Tenía prisa por crecer, por amar, por escribir, por ilustrar, por hacer que la gente concibiese la vida de otra forma cuando yo me cruzase en sus vidas. Tenía la sensación de que tenía mucho que decir, de que la gente tenía queconocer la fragilidad de la vida, la importancia del amor, de la política, de la coherencia, de las buenas intenciones, de las malas, del dominio y la esclavitud, la belleza y la fealdad y, sobre todo, la libertad. Quería cambiar el mundo. A mi modo, escribiendo, quería ser yo capaz de cambiar cosas dejando que mis ojos hablasen a través de mis manos. Y la prisa me oprimía el pecho como una losa de diez toneladas.

Luego empecé a pensar que aquello de querer dejar huella era una arrogancia. Que somos polvo de estrellas y que lo único que permanece constante es la materia. Que no merece la pena luchar por trascender porque el esfuerzo es mucho y la trascendencia ficticia y efímera. Que yo no tenía que enseñar nada a nadie, sino que aprender todo lo que pudiera. Que no importa lo que se aporte al mundo, porque seguirá habiendo maldad, dominio, manipulación y y una terrible esclavitud moral y de pensamiento del ser humano. Que por mucho que nos esforcemos en trascender, un día la raza humana se extinguirá y cualquier esfuerzo habrá sindo en balde. Que lo único que importa es mi universo y dejar huella en quienes amo. Y dejé de tener prisa. Y los días pasaron a convertirse, poco a poco, en días urgentes.
No se cuál de las dos visiones es peor. Parece, a simple vista, que la segunda, porque es una visión mucho más pesimista de la vida. Más derrotista diría. Aquello de que desde que nacemos estamos condenados a perder. También es una visión más realista. Que ayuda a bajar tu nivel de expectativas sobre ti mismo y, por tanto, ayuda a que te decepciones menos contigo mismo. Ayuda a ver que lo único que realmente existe es el presente, tu presente, y disfrutarlo. A lo mejor os parece extraño pero es una visión que conduce al carpe diem.
Que me roben la mitad de mi patrimonio de dentro de mi coche ha sido una hostia descomunal que me ha hecho despertar de un letargo de urgencias. Estoy cansada de ir corriendo a todos lados, si no fuese corriendo tendría tiempo para tener el cuidado suficiente con mis cosas como para nunca dejar nada a la vista dentro del coche para que no me roben. Estoy harta de que lo único que importe cada día sea solucionar el día a día sin querer mirar más allá.

La urgencia es menos dolorosa que la prisa y sus gratificaciones son inmediatas. Creo que es la diferencia entre la literatura y el periodismo.
Y ahora qué. Estoy sumida en una rueca de urgencias en la que no pienso seguir corriendo. Y sigo sin creer que tenga nada que enseñarle a nadie. Pero estoy tan harta de incompetentes engolados... Hasta qué punto es pecar de arrogante querer cambiar el mundo? Dónde está el equilibrio entre la desidia y la soberbia?
Entré en la carrera porque quería cambiar el mundo escribiendo. Pero ya no creo en que merezca la pena cambiar el mundo. Y lo único que hago es reflejarlo con un espejo imperfecto. En qué estaría pensando Larra.
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lunes, 15 de septiembre de 2008
Me voy
Este verano sólo tuve cinco días naturales de vacaciones porque andaba cual hormiguita. Estuve en Estepona con mi chico, mi hermana y su novio y el primio de mi chico y su chica. Fue estupending, pero breve. Aún así sabía que mis verdaderas vacaciones estaban por legar.
Hoy, por fin las he reservado. El día 25 desapareceré, con mi chico, hasta el día 30. Nos vamos a canarias, juntos, solos. A Tenerife y a la Isla Bonita (La Palma). Y estoy entusiasmada. Vamos a unos hotelazos. Juntamos su regalo de cumpleaños con el mío y puff.
A mi chico le regalo dos noches aquí
Mis regalos de cumpleaños fueron unos weekend plan que nos permitirán pasar una noche aquí y otras dos aquí.
Entre medias viajaremos de una isla a otra en un barquito al atardecer.
Tengo unas ganas que no puedo más. Porque nos lo hemos ganado. Ya colgaré fotos a la vuelta. Qué ganas.
Hoy, por fin las he reservado. El día 25 desapareceré, con mi chico, hasta el día 30. Nos vamos a canarias, juntos, solos. A Tenerife y a la Isla Bonita (La Palma). Y estoy entusiasmada. Vamos a unos hotelazos. Juntamos su regalo de cumpleaños con el mío y puff.
A mi chico le regalo dos noches aquí
Mis regalos de cumpleaños fueron unos weekend plan que nos permitirán pasar una noche aquí y otras dos aquí.
Entre medias viajaremos de una isla a otra en un barquito al atardecer.
Tengo unas ganas que no puedo más. Porque nos lo hemos ganado. Ya colgaré fotos a la vuelta. Qué ganas.
domingo, 14 de septiembre de 2008
Si con 23 años...
...necesitas meterte coca para aguantar una noche de fiesta...
porque a las tres ya estas matao
francamente, eres un triste matao
porque a las tres ya estas matao
francamente, eres un triste matao
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