viernes, 5 de marzo de 2010

El muerto al hoyo...

Cada uno se lo pasa bien como puede. Yo esta tarde he acabado, junto a dos amigos de la Escuela de Cine, en el 26º Foro Internacional de las Ciencias Ocultas y Espirituales. Uuuhhh, ¿eh?
Son cosas que pasan. Entramos en el intercambiador de Príncipe Pío. Unos puestecitos con piedras, velas, libros de autoayuda, amuletos y cacharritos varios nos reciben. En una esquina se entrevé, tras una cortina de hilos negros que caen hasta el suelo, a una bruja sentada lee las cartas. Más uuuhh, ¿eh?
Pero yo no había ido allí a ver atrezzo. Iba a una conferencia de Pedro Amoros sobre psicofonías. ¿Sabíais que existe algo tal como la Sociedad Española de Parapsicología? Yo no. Bueno pues este caballero es su director. Tiene una de esas voces dulces de párroco lascivo, que a mi no hacía sino recordarme al toniquete de Alex Angulo en El día de la bestia, pero con el contrapunto de tener la cara del alcalde de Alcalá hablando de energías y campos magnéticos y espíritus y los cabezales de los aparatos de medición.
Amorós defiende que en la concepción humana –séase, cuando papá pone una semillita en mamá- se unen dos energías que se transforman en una nueva, que es la nueva vida, y que esa energía está en nosotros hasta que morimos. Para él, en ese momento, esa energía “no puede destruirse, sólo se transforma”, por lo que se queda “pululando”, y se combina con otras para formar otro tipo de energía que “no podemos llegar a comprender ni abarcar”, que pertenecería a lo que él llama “mundo trascendental”. Obviamente veo decenas de razonamientos para tirar eso abajo. Pero incluso dándolo por válido… Hasta por esas… ¿desde cuando la energía tiene cosnciencia y memoria? ¿Cómo puedes tener la cara de decir que esa “energía” es “la voz” de mi madre muerta?

Todo ese discurso pseudocientífico me enerva. O haces ciencia o tienes fe. Elige. Pero no te las des de “escéptico” –como repitió varias veces este caballero- y de analista de hipótesis y de la realidad para “vender” credibilidad. Vende fe, vende esperanza, vende nostalgia. Pero se honesto, coño.
Yo es que no creo en el mas allá y esas cosas, claro. Pero no me causa ninguna angustia, creo que me aburriría muchísimo como alma consciente etérea en la eternidad. Y, si fuese una “energía” inconsciente pues… ¡no me importaría!
No creo que nada de eso tenga que ver con los muertos. En un momento, Amoros dio una definición que me gustó mucho, sobre cómo son las voces que graba con sus aparatos “no están producidas por una garganta humana, son voces electrónicas, son voces formadas por un montón de ruidos diferentes que están pululando en las ondas y se unen y forman una voz”. Es genial y más veraz.
La mitad de la charla fue ponernos ruidos e inducirnos lo que “decían” esas voces humanas. Antes de cada psicofonía, nos explicaba lo que decían las voces, que solían venir detrás de interferencias en la grabación. No solo pienso que la mitad de todo esto es sugestión, sino que además pienso que incluso aunque se de la casualidad de que un montón de ondas choquen y puedan conformar un sonido similar a una voz humana, esa voz no tiene nada que ver con los muertos.
En el turno de preguntas, muchos preguntaron por voces y ruidos que han oído tras la muerte de un ser querido. Ais.
Diría que me dan pena quienes creen en poder comunicarse con los muertos en un deseo desesperado de que sea así. Que me dan pena quienes se gastan dinero en eso. Pero no me dan pena. Cada uno que crea lo que quiera. Que se gaste el dinero como quiera. Si se gastan el dinero de la comida de sus hijos -como los ludópatas- en piedrecitas, incienso y brujas; sí, me darían pena. Y bastante cólera, por irresponsables.
Lo que sí me da cólera es la falta de honestidad de esta “paraciencia”, por pretender ser una fe que se las da de ciencia. Y lo que si me da pena es que quienes creen estas cosas sientan que no se comunicaron lo suficiente con los “ya muertos” mientras estaban vivos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Dionisio y las gordas de Fellini

Estar sola es un ejercicio para mi. En realidad lo sabía desde hace casi una década, pero ejercer siempre exige más que pensar. Cada vez más, pienso que mejor sola. Creo que es lo único, y lo primero, que puedo aprender a manejar. Aprender, sí, porque no se hacerlo. Todo lo que me cuesta compartir con mi gente lo malo, no se aproxima a cuánto me cuesta no compartir lo bueno con alguien. Más o menos especial. No importa. En realidad ese es el problema. Esa parte de mis entrañas que me lleva a querer compartir lo bueno con quien sea, lo merezca o no, lo quiera o no... Pero compartirlo. Lo malo...
Cuando recibí la información de que hoy se iniciaba una nueva expo en la FNAC de Callao con trabajos de Mary Ellen Mark desde la época de Fellini hasta hace apenas un lustro mis entrañas me llevaron a querer compartirlo con alguien. "Y una mierda, vete sola, pasa de ellos, de todos, disfruta de ti".
Así que esta mañana, entre mi revisión médica y la comida con mi hermano, me pasé por el fórum de la FNAC a ver qué había en la expo De Fellini a Tim Burton. Es una exposición muy modesta, montada con imágenes en blanco y negro. En general, son imágenes bastante formalitas, aunque un par de ellas las tendría en casa: una típica "gorda" de un burdel de Fellini, de esas que ponía derrengadas, tirada en el suelo como un balón viejo a medio desinflar. Y, junto a ella, toda divina en sus ropajes, un par de operarios dipsonían una escalera de tijera hecha de madera. Y claro, no puedo evitar pensar qué dirían ahora los sindicatos. No puedo evitar pensar, mientras paso a las imágenes de Buñuel y Truffaut, cómo se hacía el cine entonces y cómo se hace ahora. Desde mi perspectiva actual, cada vez más centrada en los nuevos medios y en la financiación, noto que hay veces que se me olvida qué es el cine. Y allí, paseando entre mitos, a mi me viene a la cabeza cuánto puede llegar a perder el oficio cinematográfico cuando sólo vemos cifras, temas legales o audiencias. Me gusta recordar, imaginar tal vez, cómo se hacían las películas entonces. Sería casi un circo.
Una escena de cama. Un hombre desnudo encima de una mujer, apenas cubiertos por la sábana. Están semiabrazados todavía. Pero no, no se quieren, están en un plató. Tirando de los dos extremos de la cama hay dos operarios. Trasladan la cama, arrastrándola hacia la izquierda del encuadre no sin cierto esfuerzo.
Todo es mentira en el cine. Y el trabajo del actor, en su mundo, es hacer una máscara con su propia piel, haciendo veraz la farsa.
Como decía, es casi un circo.
En estas estaba cuando un hombre con acento extranjero, de unos 50 y tantos años, con un bolsito y un libro recién comprado, se me acercó pidiéndome un boli. Le gustaba una de las imágenes, y quería apuntar el título. Empezamos a charlar de nada, a hablar de las fotografías, de países diferentes, de culturas. Sin saber muy bien cuándo ni cómo, sacó de su bolsa una pequeña máscara escuplida en barro claro.

"¿Adivinas de qué país soy?", me dijo. Y me dio la mascarita. La miré anonadada, pensando que parecía entre griega y asiria, y así le dije.
Él: "te quiero hacer este regalo"
Yo esbocé media sonrisa sin saber si fiarme o no. Me preguntó mi nombre, lo escribió en el anverso, y firmó con sus iniciales. Y por fin el boli volvió a mi bolso.
Por supuesto, mi nuevo amigo resultó ser griego. "Enhorabuena, de premio, te invito a un café". Tal vez porque no se estar sola, que es lo que yo iba a hacer esta mañana, tal vez porque me inquieta saber qué mueve a una persona así, tal vez porque estoy loca, tal vez porque confío demasiado en la vida, o porque quiero descubrir por mi misma que hay que desconfiar de las personas por principio y no creermelo porque me lo han dicho siempre... Tal vez porque creo que nunca sabes de donde puedes sacar algo enriquecedor... Tal vez por mil talveces, le llevé hasta el starbucks de Callao.
Él se tomo un Latte Macchiato y yo un Capuccino. Me habló de la Pascua Ortodoxa, del perdón, de cómo las buenas acciones al final revierten sobre uno mismo en bondades, del budismo y de la muerte de su hermano más amado, hace cinco años, de cáncer de estómago. "Nunca fumó y tampoco bebía", aseguró, sin explicarse aún cómo podría haber sido aquello. Qué profundas eran las arrugas de sus ojos entonces.
Sacó de su bolsa un pequeño paquete de fotos, y me enseñó imágenes de la boda de su sobrina, de su familia, de sus amigas españolas visitando su casa en una islita griega. Me enseñó sus trabajos, porque es artista plástico y esculpe con diversas técnicas. "El arte me da para comer, pero no 'manjiares', claro". Me dijo que si algún día quería conocer Grecia, me dejaba su casa por la cara, siempre y cuando él no estuviese ocupándola, claro, porque viajaba mucho y la casa tan bonita estaba sola mucho tiempo.

Yo no se si Dionisio, "el Baco griego", como le dije cuando me intentó explicar en su trastabillado castellano de dónde venía su nombre, estaba loco o cuerdo. Yo no se si quería timarme. Yo no se qué esperaba, él dijo que simplemente "absorber cultura". Yo no se nada, pero él mismo me dijo que entendía que no me causase demasiada confianza la situación, y, sin más, me dijo que si otro día quería charlar, se lo dijese. Le dije que ya vería, y cogí su número de teléfono. Ni intentó tener el mío.

Se dio la vuelta con una sonrisa y levantó una mano, sin acercarse a despedirse, ni en un amago siquiera. Me deseó suerte en la vida y se fue, con las manos en los bolsillos, por la calle Preciados de nuevo.

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p.s.- Las imágenes son un extracto de la exposición, de Apocalypse Now, y quienes veis son Marlon Brando y Coppola, en las dos primeras... Y los locos de "Alguien voló...", en la última. Esa mirada de Jack Nicholson...

lunes, 22 de febrero de 2010

Vidrieras sacrosexuales de Tolomelli

Cada vez que tengo un rato, echo un ojo a mis redes sociales. Puedo saber qué hace mi gente y, sobre todo, enterarme de propuestas interesantes. Si bien hace apenas unos días un colega publicaba un artículo en el que reflexionaba sobre las amenazas y censuras sufridas por el fotógrafo Antonio Bayona por una de sus series de fotografías, en concreto Circus Christi, hoy me he encontrado en mi muro las vidrieras del italiano Diego Tolomelli. Para muestra, un botón.



Sí, son transexuales.

Este caballero utiliza técnicas de arte sacro para hacer decoración hot y fetish. Creo que el tema del arte vitral no se nos escapa a nadie: algo en el románico, fundamentalmente en el gótico, y derivaciones posteriores. Pero siempre, al menos por estas latitudes, nos resulta referencial a los templos católicos de la Edad Media (por lo menos). Y es precisamente este cruce el que hace chocantes las imágenes, a la par de controvertidas. Este tipo de cruces, que por lo demás son bastante frecuentes en nuestra era -nihil novi sub sole- lo que pretenden es escandalizar. Y lo consiguen. Podéis ver imágenes más "incorrectas" aquí.

Ante esto, no son pocos quienes se llevan las manos a la cabeza pidiendo "respeto" a la tradición católica y argumentando incluso -!?- que nadie se mete con la religión musulmana (a lo que yo siempre respondo con "por qué crees que es eso" y suelo encontrarme contrarrespuestas que al final incluyen las palabras "yihad", "terrorismo", o "bombas", por desgracia, y nada sobre "representaciones animales y humanas en la religión musulmana", "evolución del arte occidental" o, simplemente, "represión político-religiosa de facto" y "libertad de expresión").


Cuando estuve viendo la expo de Bayona pensé eso, que cómo podía haber aún quienes se escandalizaban tanto por este tipo de arte y, de paso, que cómo podrían ser tan simples de ignorar que gracias a su reacción explícita la obra consigue parte de su propósito. Digo explícita porque creo que esa reacción se da un poco en todos los que hemos "mamado" nuestra cultura.

Por ejemplo, el "Beso de Judas" de Bayona me nació como una seta en el imaginario al ver "El beso" de Tolomelli. Cuando yo veo a Judas morreando a Cristo pienso "Uau" y no -sólo- por la técnica, sino por la ruptura de esquemas representativos que supone respecto al arte y cultura tradicionales, los de los libros, en los que he crecido. Por mucho que haya podido ver imágenes infinitamente más pornográficas, estas me producen un quiebro. Y precisamente para mi es eso lo que hace atractivas este tipo de representaciones. Porque me mueven. Porque, para mí, el arte de hoy en día tiene que moverte algo en las tripas. Hoy, no es sólo técnica. Es saber qué fibras tocar para generar reacciones. Y creo que eso no es nada sencillo en una sociedad sobreestimulada. No creo que sea cuestión de "respeto".

Por eso me gusta. Aunque, claro, tal vez todo se reduzca en parte a que yo podría hacerles un par de favores a los dos mozos de la vidriera si no fuese porque acabarían hechos añicos. Literalmente.

lunes, 8 de febrero de 2010

Acercándome a los crossmedia

Tras el FICOD y la master class de Sandy Libersson, a los que asistí en otoño, algunos de mis axones empezaron a conectarse para decirme que ya era hora de renovarse. Lo hicieron en una manifestación multitudinaria, y me han subyugado a pasar horas pensando en transmedia, crossmedia, kickstarter, crowdfunding, creativecommons y un puñado de términos angolosajones que cada vez me parecen más básicos.
Webeaba yo por el Filmmaker Summit del Slamdance cuando por los misterios del hipertexto llegué a Culture Haker, el blog de "un tal" Robert Pratten, que, citando de forma casi literal, reflexiona sobre cómo la colisión entre juegos, música, películas y tecnología cambia las formas en que se cuentan las historias y se hacen llegar al público. O sea, más o menos y según leí hace poco, habla de historias verdaderamente crossmedia1.
Para aclararnos, este señor plantea emplear los nuevos medios y las redes sociales para contar una misma historia. Todos los medios para contar una cosa. Es como si verbalizases una frase en voz alta, otra mediante mímica, y otra la escribieses. Las frases tendrían sentido por sí mismas, pero juntas alcanzan un sentido mayor. Ese sentido completo sería la obra cross media.
Bajo esta concepción, la obra no sólo se desarrolla en la película (al menos al completo): lo hace también en comics, libros, merchan, por qué no tvshows... Las posibilidades son tantas como medios. Además, es necesario interactuar con todos estos medios ("percibir las tres frases: oída leída y vista en mímica") para comprender el significado total de la obra.
Ojo, no lo confundamos con multiplataforma, no es como Harry Potter, que cuenta la misma (ejem casi la misma) historia repetida a través de varias plataformas: juegos, película, libros... No. El crossmedia supone una narración a través de varios medios. Es algo así como darle diversos niveles de profundidad a la historia, a la narración, a través de diferentes soportes. Es apasionante.
Él está desarrollando un proyecto en este sentido, y me llama muchísimo la atención todo lo que subyace en él. Por ejemplo, cómo cambia la narrativa -cómo se extiende- debido a la "digitalizaicón social" de la obra (uso de redes sociales y nuevos medios).
Es aquí donde mis axones me fuerzan a preguntarme mil cuestiones. ¿Dónde acaba la narración en una historia que se cuenta a través de diferentes medios? Los términos audiencia, espectador televidente, que sugieren tanta pasividad, ¿pasarían a ser relegados por "usuario", mucho más imbricado en la historia? La trama se dispersa en varios medios en un proyecto de este tipo... ¿Qué pasa con la interpretación? ¿Cuál es aquí el papel de la crítica?
Por otra parte, este caballero también le está dando vueltas en la cabeza a obtener financiación para hacer películas aprovechando este concepto de crossmedia. Lo que a mi me interesa muchisimísimo, claro.
A través de todas estas plataformas y de las redes sociales, propone crear un fanbase lo suficientemente sólido como para conocer qué tipo de público demanda el producto, cómo y en qué forma, y así poder acudir a posibles fuentes de financiación con una cartera bajo el brazo que diga: "Mira qué de gente hay interesada en que se continúe contando esta historia a través de una película. Mira qué de gente quiere saber más".
Resumiendo mucho, su proyecto va de una superespía tipo james bond. Para construir ese fanbase, utiliza uno de los escenarios de la "película" (aún no está hecha), que es un restaurante chino. Propone una web del restaurante chino de la peli, en la que dicen que sirven comida a domicilio a nivel mundial. Al que se le ocurre hacerse fan en facebook, le dejan un email con una trama de espías en la que le hacen partícipe, en plan juego on line, pidiéndole que time a sus amigos y consiga que hagan un pedido a domicilio con ese restaurante (inexistente por otra parte). Claro la comida nunca llegará. Pero parece ser que funciona, que a la gente le gusta tomarle el pelo a sus amigos y echarse unas risas (yo os lo haría, amigos, si viese que el juego y la trama que hay detrás de la "broma" merecen la pena. Incluso si no la mereciesen, simplemente para echarme unas risas).
Bueno, se va formando comunidad y la peña sube al facebook fotos suyas comiendo comida china y dicen que la pillaron en el restaurante (inexistente) en cuestión. Y la rueda gira. Son los propios usuarios los que "difunden la palabra" y timan a los demás.
En paralelo, Pratten propone un juego de "pseudoespionaje", que como digo emplea facebook para crear comunidad. Pero no sólo eso, por ejemplo, mediante twitter va dando mensajes cifrados a los "espías" de la comunidad. En Twitter también twitea uno de los personajes de la trama (de la película) con las misiones que va haciendo (por lo que ahí también hay narración). Los personajes por supuesto tienen blogs y perfiles. Y además, el tipo desarrolla otro "site", que es una red social para aquellos interesados en películas/comics/historias/loquesea de espías o misterio.
Crea un fanbase y cuenta la historia incluso a través del fanbase. Incluso, los "personajes" interactúan en las "misiones" de los usuarios, por lo que los propios usuarios definen parte de la trama de la "obra crossmedia". O sea el usuario entra a formar parte de la narración. Incluso podríamos hablar de una extensión de la trama a la vida real del usuario, ya que el juego tiene una parte importante de role playing game, o sea, una parte importante de acciones que realiza el usuario físicamente. Uau.
Gracias a todas estas maniobras, además, según propone este caballero, se logra dar información canalizada a aquellos que tengan interés por la película y así desviar su interés por obtener información que a lo mejor no nos interesaría que tuvieran. La eterna cuestión: dar tanta información que uno pueda ahogarse para que no profundice en informaciones específicas que a quien está creando el producto todavía no le interesa que se sepan. Lo que hace es "estructurar la implicación de la audiencia hacia áreas seguras en las que no se metan en nuestra forma de contar la historia".
Y todo este follón para hacer una peli en un contexto de piratería y velocidad de tranmisión de la información, que es en el fondo lo que lleva a buscar alternativas creativas.
Luego entramos en una gran cuestión, el cúando se llevan a cabo todas estas acciones para construir fanbase para financiar la peli. En cuándo se agota la paciencia del fan y cuándo son los momentos apropiados para poner en marcha cada acción e ir dando material nuevo de esa obra crossmedia. Pero, claro, por eso hay que tenerlo todo muy estudiadito y agendado antes de ponerse a ello, y no puedes simplemente ponerte y luego ya verás cómo vas avanzando. Por eso no es tan fácil aprender a financiarse por Internet, supongo. Pero poco a poco, como siempre, aprendiendo...

1Crossmedia: Consiste en extender la historia a otros formatos, pero éstos no tienen sentido por si solos, y es necesario experimentar el conjunto para comprenderlos.

miércoles, 27 de enero de 2010

Qué tiene Sita que no tenga yo

Raras veces, cuando me (des)vivo entre mis Urgencias darias, algún destello me vuelve absolutamente hedonista y liviana. Así pasó hace algunas semanas, cuando por determinadas coincidencias astrales que no desmenuzaré llegó a mis ojos y oídos Sita sings the blues, una obra de una tal Nina Paley, que se ha dedicado a trabajar sobre el Ramayana y sobre su propia historia personal en una pieza de animación que resulta completamente rentable en la relación placer/tiempo invertido. Y, además, es Creative Commons.
Mi pasión por la estructura de los textos me está tentando a haceros un desgrane pormenorizado de alabanzas y reflexiones diversas sobre la película.
Sé que la narrativa de Sita no apunta nada nuevo, pero me resulta profundamente erótica(1). Sé que culturalmente Sita parece un Ramayana para principiantes, pero nunca he sido demasiado elitista. También sé que el contrapunto (contraposición, para quien no me pille) no es sino un recurso más del arte, pero me funciona. Y sé que el Creative Commons en cine puede resultar hipócrita porque hasta el más hippie del cine emplea recursos que no son CC porque son mejores que los productor "libres"... Pero adoro poder descargarme una película en buena calidad y ponérosla en mi blog si me apetece para que todos tengáis acceso a ella, y que así no necesitéis, como yo, llegar a coincidencias astrales no desmenuzables. Para muestra, un botón.


Una de las delicias narrativas que me gusta de la porpuesta de Sita es su capacidad para hablar de un sólo personaje a través de diferentes intérpretes. En el vídeo podéis intuir dos de los tipos de "diseños de producción" que emplea para narrar la historia. El mismo personaje y la misma trama se cuentan con varios diseños que se van alternando según qué parte de la historia cuenta, pero tú como espectador no te pierdes en absoluto. ¿Hasta qué punto permitiría esto una grabación en imagen real? El mismo personaje, con la misma edad, en el mismo sitio, interpretado por "diseños", o sea, por actores, diferentes. Muy atractivo.
Sita es, además, tremendamente sensual. La plástica de las imágenes es una delicia para los ojos y los blues que canta Sita lo son para los oídos. Es placer sensorial por el placer en sí mismo. Es una golosina.









Otra cuestión que me llama poderosamente la atención es la contraposición entre algo que casi se podría llamar ancestral, como la historia del Ramayana, y la narración mediante animación (en flash, de aspecto muy moderno), con una mezcla de imágenes de tintas planas con otras con más volumen o incluso recortes o imagen real tratada, el juego con los diferentes tratamientos de la perspectiva según el momento... Además, mete su historia personal (actual) en un estilo de animación más tradicional (menos "computadorizado").
Todo esto, lo narra con música blues, impepinable referencia a los años 20 y 50, al siglo XX en definitiva, y a la idea de la mujer en esa época. A mi este mare magnum me lleva a pensar sobre la identidad femenina, si tal cosa existe, y esos rasgos "diacrónicos" de género que sugiere Sita mediante la referencia a distintas eras de la concepción de la mujer mediante el uso de la técnica (plástica, animación, sonido, etc.). La espera, el deseo, la fidelidad (¿o no?), el rechazo, la soledad, la maternidad, el sacrificio.
Aunque sólo fuese por la reflexión, merecería la pena. Pero es que encima es bello de ver. Además, Nina Paley mete reflexiones en off de personajes extradiegéticos, lo que da más naturalidad a tus propias refleiones al respecto.


Supongo que intuís que podría seguir escribiendo durante horas sobre todo lo que encierra para mí Sita. Pero prefiero que invirtáis una hora y media viéndola que leyendo el resto de mis pajas mentales.
¡¡Vamos!!

(1) Hablo de la erótica de Sontag, claro: aprender a ver más, a oír más, a sentir más; en una época que prima la hiperabundancia y embota los sentidos mediante la saturación.

domingo, 24 de enero de 2010

Dos

a) Ama


b) Déjate amar

c) Ninguna de las anteriores es correcta

lunes, 11 de enero de 2010

Feliz 2010

Feliz 2010 mis queridos lectores, y disculpad mi falta de continuidad en en último mes, pero había decidido darme unas vacaciones del mundo después de haber tomado unas cuantas decisiones importantes.
Ahora he vuelto.
Prepararsus.