Hoy ha sido un día acrobático.
Sí, como véis, hoy tocaban dos ciudades. Cada semana hay al menos una jornada en la que debemos grabar dos ciudades. Una paliza, para los profanos; diez minutos por pieza por ciudad. Para los profanos, una paliza. Además, hoy se ha sumado que veníamos desde Tortosa.
Al (previsible) atasco mañanero de salida de la localidad tarraconense, se han sumado dos horas y pico hasta Badalona, lluvia, y un viento que me ha dejado las manos sin curculación de tanto apretar el volante. Eso tiene más px que un balrog.

Y ¿qué implica que medio país esté en paro? Sí! Aunque sea por la ilustradura ilustración (que pa eso está) lo habéis adivinado. ¡Obras! El GPS de mi cuñao -que es muy majo (mi cuñao, se entiende, no el gps...) y me lo dejó para esta semana - Es un garmin con una voz muy graciosa de una señora que cuenta como un niño pequeño y dice "continúe siete-cientos metros y mantínga-de a la derecha". Nos reímos mucho con ella. Pero claro, cuando hay obras, la pobre señora no nos ayuda. No podemos atravesar calles cortadas. Y venga a hacer acrobacias para saltar de un sitio a otro a la mayor brevedad posible...
Se ha perdido tiempo por eso en Badalona. Juer! Qué ciudad! No había por dónde pillarlo ni había forma de aparcar. Para mi se convirtió en una ciudad con tres tipos de calles:
a) En obras.
b) Prohibidas y cortadas.
c) Atascadas.
Quelle horreur! Fue difícil arrancar a grabar y, encima, en la mitad de las localizaciones "bonitas" que habíamos elegido también había obras. Argh!!! Que hermosura de planos se hacen con todo lleno de vallas y boquetes en el suelo, qué bueno el racor de sonido entre taladros, martillos y voces (esta vez sí, catalanas), qué sencillo llegar a los sitios. Ahhh, la delicia de cualquier equipo.
Se hizo lo que se pudo en el paseo marítimo y fuimos pitando a grabar a un hombre (nuestro prota del día) que tenía que hacer acrobacias aéreas en unas telas colgadas en un árbol de un parque emblemático de la ciudad. En cinco minutos teníamos allí a la vigilante, desesperada. Llamando al Ayuntamiento. Después a la Guardia Urbana. Yo "chicos: corred, corred, corred". "Quitad las telas". Como decía, ¡Qué delicia!

Pero en realidad al final en Badalona se portaron muy bien con nosotros con el tema del parque, al final, lo que me hace perdonar a la ciudad por tantas obras y quererles un poquito más. En realidad, el parque era considerablemente bonito y los parkings no eran tan-tan-caros. Y la gente era maja y eso.
Comimos de menú y pitando a Ripollet. Allí nos esperaba otro prota, que hace acrobacias en bicicleta (BMX, vamos, pa los iniciados). A mi personalmente me gusta mucho el BMX. Me alucina. Más acrobacias. Contamos la historia y la verdad es que después de toda la tensión de la mañana el equipo, al completo, respondió estupendamente. Todos al 100% en los momentos más bajos (en los altos se me rompe el escalímetro), ajustándose a la realidad que encontrábamos, los recursos que teníamos y el tiempo que nos quedaba. Después, casi 30 señoras nos hicieron un baile country en línea. Yo no se por qúé me acordé de mi madre, que es la caña ella y lo mismo se lo había pasao bien y todo ahí haciendo la córeo country con las mujeres... Ahora que con lo poco que le gusta la tele hubiese pasado de salir (y más aún de firmarme la cesión de derechos de imagen, ja!).
Pero en Ripollet también había obras y nos costó 15 minutos empezar a salir de la ciudad hacia el hotel. Nos confundimos, además, en una salida de autopista y claro... Al final la media hora de traslado al hotel de El Prat (donde, por cierto, la avenida principal que llevaba al hotel... también estaba en obras!) se convirtió en 50 minutos y llegamos hechos polvo.
Es curioso, en este hotrel no hay gel y champú para el baño pero hay dos bolsitas de aseo, una marcada con un símbolo masculino y otra con uno femenino. En la masculina obviamente se adivinaba la cuchilla de afeitar (además del cepillo de dientes) y menos obviamente tal vez había un abrillantador de zapatos. Yo esperaba encontrar compresas y tampax en la de mujer pero ¡mucho mejor! Unos discos desmaquillantes y una esponja exfoliante. Yuju!
A lo que iba, llegué cansá y me metí en la habitación, otra vez casi quitándome la ropa por el camino. Puse a llenar el baño. Mientras, revisé mis redes sociales.
Puf que baño me dí. Salí nueva.

Después, aunque estuve apunto de apalancarme, salí a cenar a un italiano con el resto del equipo técnico. Unos ravioli de espinaca a la carbonara regados con un buen vino de Toro.
Y aquí estoy, pa no defraudaros, escribiendo las últimas líneas tras la cena. Mañana vuelvo a Madrid. Mmmm mi caaaasaaaa...