
Otra vez los dos últimos siglos de la Historia de España, otra vez Lengua española, Literatura, Historia Universal, Filosofía… Que está bien, porque esa ya me la se. Y porque tenemos que aprender en profundidad si vamos a ser los cronistas del futuro. Pero si alguien está pensando en empezar, que sepa lo que va a encontrarse.
Virtudes: Para mi fue un tiempo de leer muchísimo. Mis grandes descubrimientos: Beckett, Schnitzler, Bretch y el Lorca simbolista (Literatura). Hanna Arendt, Stuart Mill, Lomborg, Habermas, Keynes, Heidegger, Alessandra Bocchetti y decenas de filósofos y teóricos de la política por los que adoré tener asignaturas como Mundo actual: pensamiento y creencias o Teoría del Derecho, pese a que éste último profesor estuviese absolutamente chalado, abriese paraguas en clase, olvidase donde aparcaba o se saliese en mitad de su speech a continuarlo en el pasillo, para mayor flipe del alumnado. Y durante estos dos primeros años aprendí mucho de edición y documentación, a golpe de teclado (los que me daba con la cabeza cuando las cosas no salían), pero aprendí.
Vicios: Los profesores dejan bastante que desear. Son muchísimas horas de clase, muchísimas e interminables prácticas y apenas deja tiempo para irse de cañas los findes. Si quieres aprender, no será tanto en clase como leyendo por tu cuenta. Yo me despertaba a las ocho de la mañana sábados y domingos para poder estudiar unas horas y así a las 18 poder quedar. Debía tener entre 10 y 15 horas de tiempo libre a la semana, incluyendo findes. Era agotador. Ahora lo pienso y no sé si sería capaz de seguir ese ritmo de nuevo. Pocas horas en plató, poco tiempo con las cámaras, mucho en Internet.
Fuera de las aulas: (y ahora viene la parte por la que me meterán caña) El grupo más ruidoso de mis compañeros de clase (que no la mayoría) era bastante acrítico, y para mí, más roja que la sangre como siempre dice mi hermano Arthegarn, lo de que fuesen intolerantes con algunas compañeras por ir a misa o votar al PP me tocaba bastante las narices. ¿Por qué se meten con ellas? ¿Verdaderamente se creen mejores? ¿Esta panda de snobs de levis rajados se van a poner a discriminar a alguien por sus ideas simplemente por no compartirlas? Fue entonces cuando acuñé el término “Hippijo”, hippies pijos. Además, este grupo ruidoso solía coincidir con la gente a la que se la sobaban tanto Mill, como Habermas, Schitzler o el Lorca simbolista, por no hablar de lo enfermos que se ponían por tener que estudiar los teóricos de los campos del derecho y política. Gente a la que le daba igual la historia de la fotografía, el daguerrotipo, el gelatinobromuro o el nitrato de plata porque no les importaba de dónde veníamos sino hacia dónde iban ellos. Y como a mi me interesa el conocimiento por el conocimiento, no en un sentido finalista y pragmático económicamente hablando, pronto empecé a ver que allí tampoco encajaba. Recuerdo la que me liaron (no se si en primero o en segundo pero creo que en segundo) por decir que no era para tanto que un profesor nos hubiese dado dos hojas más de apuntes (dos hojas literalmente) el fin de semana antes del examen, que esto era la vida adulta y que era una forma de prepararnos para el futuro, en el que las cosas no vienen planificadas sino que caen marrones cada 2x3. Que si querían pusiesen una queja formal, que fuesen por los cauces apropiados pero que hasta entonces no era para tanto estudiar dos hojas más, que no hacía falta una revolución francesa por eso y que en realidad estaban perdiendo más tiempo en dejar a toda la clase emails incendiarios que el que invertirían en estudiarse las dos malditas hojas. Fue mi lapidación social. Aunque no fueron pocos quienes más tarde se acercaron a decirme que tenía toda la razón y que eran unos inmaduros por portarse así. Gracias al cielo mucha de sea gente desapareció en tercero o cambió su forma de entender las cosas.
Y conste que he dejado esta parte de "Fuera de las aulas" porque me parece mal cómo se trató durante aquellos tiempos a ciertas personas en la clase (no a mi en concreto, yo fui crítica con ellos, "me lo busqué" y a lo mejor me pasé en los términos o en los juicios, pero de todo se aprende) porque había un clima bastante intolerante que me parece impropio de gente que se cree "de izquierdas".
5 comentarios:
Yo creo que hice por encajar. Venía de 4 años en un instituto donde me sentía fuera de lugar a cada segundo y no quería que me ocurriera lo mismo con la universidad. Me da que pasé por allí sin pena ni gloria, tú al menos dabas caña ;)
¡Jo! Me ha gustado mucho el post.
Creo que, sin hacerme notar, he de decir que en muchas ocasiones me he posicionado del grupo al que se critica. ¡Me sonrojo!
Aunque no me identifico, ¡para nada!, a lo de criticar por ir a misa o votar al PP, ideas que no comparto pero tolero y respeto (aunque a veces me crispe, todo hay que decirlo). De lo primero sé de lo que hablo (monaguilla y todo que fue una), porque para mí que lo he 'sufrido', lo segundo no...
Aunque creo que la madurez acaba llegando, y guardo como oro en paño cada una de las fotocopias que nos mandaron y bibliografías que nos mandaron. Aunque también debo reconocer, y de nuevo me sonrojo, que nunca encuentro el momento para sentarme a leerlas, muchas a releerlas, y disfrutarlas.
@Laura: ¿Caña? Jaja, pues eso es callándome ;P
@M. San Felipe: No te sonrojes! Mira si te digo que yo debo llevar tres años sin leer nada de filosofía no te engaño, ¡me sonrojo! no tengo tiempo de nada y mira que me quedan cosas en el tintero, es que no se acaba nunca. Si encuentras el tiempo para releer (o incluso leer cosas de literatura buenas que quedan por leer) serás mi heroína!
¿Encontrar tiempo para leer? Yo no paso de los bestsellers, que voy empalmando uno con otro. ¿Leer algo "serio"? El día que me haga funcionaria, quizá, pero quizá también para entonces haya perdido la práctica, jajaja.
A mí no me gusta asociar a la gente con la Universidad porque supongo que esto existe en cualquier universidad del mundo y en cualquier grupo social, así que intento comprender que ca' uno es ca' uno y que puedo ir a mi bola sin tener que comprometerme demasiado. La suerte es que hoy por hoy uno es capaz de elegir a sus amigos y, si no están en clase, estarán fuera. Pese a que hubo momentos en que lo pasé mal, realmente mal, doy gracias por haber conocido a gente fantástica, gente con la que sigo compartiendo algunos momentos buenos, gente con la que ya no tengo contacto pero que significó mucho en su momento y gente que aparece ahora, como tú, y con la que el contacto, aunque sea escaso, existe. No pienso darle a la mala gente el gusto de asociar cinco años de universidad con ellos, hay muchas otras cosas que criticar, gracias a Dios, jajajaja.
Menudo lloro en toda regla. Pero si esa carrera es un pinta y colorea por dios. Leer, buscar cosas en google y aprender a manejar Word y Excel.
Eso lo hace cualquiera que tenga un poco de inquietud.
Sin acritud y tal.
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