Vicios: En tercero fue cuando empezó la tortura de las asignaturas de red. Hicimos un blog. Uau. Un cuatrimestre entero. Tuvimos nosecuantísimas asignaturas de red en toda la carrera en las que no aprendimos absolutamente nada de nada, en ninguna. Un poco de flash y un poco de Dreamweaver, pero estaban fatal enfocadas. Si una hubiese sido teórica, una dreamweaver y otra flash podría haber tenido sentido. Pero era imposible. Radio: una puta mierda en esta universidad. Sin ningún tipo de rubor. Eso si que eran cursos Zero y no los que daban antes de entrar. Otra vez, muchísimo curro, muchísimas horas de clase, de prácticas y mil historias, pero para mi fue más ameno porque había más cine. Empresa audiovisual (y asignaturas parejas): una puta mierda también, pérdida de tiempo total. Nada más que teoría vacía e inútil, en vez de enseñarnos cómo crear una empresa audiovisual o la legislación a la que atenernos en contratación (por ejemplo, cosas que estoy aprendiendo en el máster). Otro vicio: la falta de organización de las clases, de los horarios, de las aulas, el caos de meternos en un zulo, la falta de previsión y el desprecio que eso demostraba hacia nuestro grupo y hacia nuestra educación por parte de la Universidad Carlos III, (pongo el nombre completo para que les salga en la búsqueda exhaustiva de Google, que yo también trabajo en un gabinete).

Virtudes: En periodismo, encontramos algunos profes que estaban en activo y lo hacían notar, como Charo, que cada día de prácticas nos hacía documentarnos y escribir sobre un tema y entregarle un artículo de cierta extensión al final de la clase, que después corregía. Para mí fue un ejercicio estupendo para cuando después la tuve de jefa llamándome para que le enviase textos. “Vuela”, decía.
Para compensar algunas asignaturas inútiles de periodismo, había asignaturas de estas que sabes que tienes que dar y conocer pero que aburren sobremanera, como historia del periodismo (que no se llamaba así pero iba de eso), que, en realidad, me sirvió para ganar al cranium en la nochevieja de 2006, porque la respuesta a la última pregunta era “Meucci” y no “Graham Bell” como la gente suele creer. Y ganamos, por supuesto. Pensé que Lucía tenía razón cuando me decía (en segundo, con tanta “cultura general” que estudiábamos) que esta carrera al menos nos serviría para ganar al trivial. ¡Sirvió! En periodismo local hicimos periódicos locales y aunque faltó muchísima información tampoco estuvo mal (por lo que yo he trabajado en periodismo local hubiese contado otras cosas). Guión de cine no estuvo mal y guión de tele me sirvió mucho y me dio mucha bibliografía que se sirvió bastante.
Teoría del Cine (de la comunicación audiovisual, creo) fue maravillosa. Leí muchísimo y, sobre todo, el profesor nos hizo pensar muchísimo sobre el cine, su historia, su desarrollo, su semántica… Buah, una pasada. Recuerdo conversaciones sobre Wong-Kar Wai y Bazin en clase, porque a mi Bazin me reventaba un poco por simplista habiendo gente que hacía cine como el chino este. Después este profesor fue mi tutor en el proyecto de fin de carrera que hice sobre cine digital. Aprendí mucho y desde entonces leo sobre cine mucho más que ficción general (pero muchísimo más). Me volví a apasionar un poco con la carrera gracias a sus clases.
Y llegó Roberto con Crítica de Cine.
Para mi, desde luego, está en el podio de maestros de cine que conocí en la facultad que no creo que olvide, junto con López Izquierdo y quizá alguno más, cada uno en su estilo. Roberto era didáctico, porque te hacía reflexionar sobre intertextualidad, violencia y representación en un tono mucho más que ameno, no se le iba la pinza con teorías y palabros como paralepsis o sujet, era divertido, con clases dinámicas, muy preparadas, en las que presentaba decenas de fragmentos de películas para demostrarnos sus teorías. Y llegaba al fondo de la cuestión. Así aprendía cualquiera. Una delicia.
Era imposible tomar apuntes sin frases memorables, así que aquí os dejo algunas que encontré estudiando.
* Moulin Rouge es un desfile de muertos
* Roberto dando clase denota que Roberto da clase, pero si luego filmamos a los alumnos durmiéndose connota que el profe es un coñazo
* Y venga a matar judíos antes de la meadita matutina
* Es como un videojuego y los japos son marcianitos
* Cita impresionante (Laura esta es la nuestra): “¡Eres un sádico!!”. Y tú “No! es placer genérico…”
2 comentarios:
Roberto, a diferencia de otros, sabía de lo que hablaba. No creo que se preparara mucho las clases sino que es que él vivía así. Además, fuera de clase era un tipo estupendo, siempre que te lo encontrabas por la calle te saludaba y hasta se paraba a hablar contigo, un sol. Para mí, junto con algún otro, lo mejor de la carrera, sin duda. Con lo fácil que es enseñar cine con pasión y lo que les costaba a otros, eh?
Ahora que estoy leyendo todos vuestros post me doy cuenta de que tengo la memoria fatal y vosotras muy bien, menos mal que os tengo ahí para recordar. ¡Sois mi memoria!
Sí, tú riéte, pero alguna vez he contestado lo del placer genérico (y para que el comentario sea más friki, te diré que ahora llevo una camiseta de Pulp Fiction :D)
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