Cada uno se lo pasa bien como puede. Yo esta tarde he acabado, junto a dos amigos de la Escuela de Cine, en el 26º Foro Internacional de las Ciencias Ocultas y Espirituales. Uuuhhh, ¿eh?Son cosas que pasan. Entramos en el intercambiador de Príncipe Pío. Unos puestecitos con piedras, velas, libros de autoayuda, amuletos y cacharritos varios nos reciben. En una esquina se entrevé, tras una cortina de hilos negros que caen hasta el suelo, a una bruja sentada lee las cartas. Más uuuhh, ¿eh?
Pero yo no había ido allí a ver atrezzo. Iba a una conferencia de Pedro Amoros sobre psicofonías. ¿Sabíais que existe algo tal como la Sociedad Española de Parapsicología? Yo no. Bueno pues este caballero es su director. Tiene una de esas voces dulces de párroco lascivo, que a mi no hacía sino recordarme al toniquete de Alex Angulo en El día de la bestia, pero con el contrapunto de tener la cara del alcalde de Alcalá hablando de energías y campos magnéticos y espíritus y los cabezales de los aparatos de medición.
Amorós defiende que en la concepción humana –séase, cuando papá pone una semillita en mamá- se unen dos energías que se transforman en una nueva, que es la nueva vida, y que esa energía está en nosotros hasta que morimos. Para él, en ese momento, esa energía “no puede destruirse, sólo se transforma”, por lo que se queda “pululando”, y se combina con otras para formar otro tipo de energía que “no podemos llegar a comprender ni abarcar”, que pertenecería a lo que él llama “mundo trascendental”. Obviamente veo decenas de razonamientos para tirar eso abajo. Pero incluso dándolo por válido… Hasta por esas… ¿desde cuando la energía tiene cosnciencia y memoria? ¿Cómo puedes tener la cara de decir que esa “energía” es “la voz” de mi madre muerta?
Todo ese discurso pseudocientífico me enerva. O haces ciencia o tienes fe. Elige. Pero no te las des de “escéptico” –como repitió varias veces este caballero- y de analista de hipótesis y de la realidad para “vender” credibilidad. Vende fe, vende esperanza, vende nostalgia. Pero se honesto, coño.Yo es que no creo en el mas allá y esas cosas, claro. Pero no me causa ninguna angustia, creo que me aburriría muchísimo como alma consciente etérea en la eternidad. Y, si fuese una “energía” inconsciente pues… ¡no me importaría!
No creo que nada de eso tenga que ver con los muertos. En un momento, Amoros dio una definición que me gustó mucho, sobre cómo son las voces que graba con sus aparatos “no están producidas por una garganta humana, son voces electrónicas, son voces formadas por un montón de ruidos diferentes que están pululando en las ondas y se unen y forman una voz”. Es genial y más veraz.
La mitad de la charla fue ponernos ruidos e inducirnos lo que “decían” esas voces humanas. Antes de cada psicofonía, nos explicaba lo que decían las voces, que solían venir detrás de interferencias en la grabación. No solo pienso que la mitad de todo esto es sugestión, sino que además pienso que incluso aunque se de la casualidad de que un montón de ondas choquen y puedan conformar un sonido similar a una voz humana, esa voz no tiene nada que ver con los muertos.En el turno de preguntas, muchos preguntaron por voces y ruidos que han oído tras la muerte de un ser querido. Ais.
Diría que me dan pena quienes creen en poder comunicarse con los muertos en un deseo desesperado de que sea así. Que me dan pena quienes se gastan dinero en eso. Pero no me dan pena. Cada uno que crea lo que quiera. Que se gaste el dinero como quiera. Si se gastan el dinero de la comida de sus hijos -como los ludópatas- en piedrecitas, incienso y brujas; sí, me darían pena. Y bastante cólera, por irresponsables.
Lo que sí me da cólera es la falta de honestidad de esta “paraciencia”, por pretender ser una fe que se las da de ciencia. Y lo que si me da pena es que quienes creen estas cosas sientan que no se comunicaron lo suficiente con los “ya muertos” mientras estaban vivos.
3 comentarios:
No creo que sea muy sano obsesionarse por hablar con alguien a quien hemos perdido pero en fin, allá cada uno. Lo que realmente es triste es que haya personas que se aprovechen de esos sentimientos para hacer negocio con la fe ajena.
De pseudociencias está el mercado lleno. Concordo contigo al 100%, lo único que tiene de malo todo esto es la falta de honestidad.
Y recalco que no opino que sea lo único que tiene de erróneo, sino lo que tiene de MALO, que es mucho, muchísimo peor.
A mi me pasa lo mismo que a ti.
Yo he sido católico hasta casi los 33 años y luego he devenido en esta especide agnosticismo desesperado que tengo. Echo muchísimo de menos el catolicismo, aunque fuera un catolicismo tan teológico y complicado como el que yo tenía.
Y precisamente porque echo de menos el catolicismo, porque es una fe seria, sensata, compleja, coherente, cada vez me vuelvo más intolerante con este tipo de cosas y este tipo de gente. Las religiones serias puede que sean sistemas coherentes basados en la nada(1) pero por lo menos se venden como tales. Las pseudociencias estas, que son incoherencias basadas en la autoridad de la Ciencia son tan abominables -mucho más, de hecho- para mi como lo eran las herejías y pseudoreligiones que se apoyaban en la auctoritas del catolicismo.
Sacacuartos indecentes que pervierten el nombre de uno de los mejores métodos jamás ivnentados por el hombre para acercarse a la Verdad... Muet-te. lo siento, pero si la religión a mi ya no me merece per se respeto alguno, la superstición es algo que sinceramente opino que hay que erradicar.
En fin, no sigo que me enervo. ¡¡Übelschlaschter!!
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