lunes, 19 de octubre de 2009

Periodismo y Audiovisuales en la Universidad Carlos III (Vicios y virtudes, I)

Mi recuerdo más preciado de los primeros días de Universidad fue conocer a mi amigo Orsonbuels. Me giré para preguntar (un poco al aire) si habían hecho algo interesante durante la primera semana de clase.

Orsonbuels levantó las cejas y me dijo, clavándome sus ojos escépticos: “No, pero he tomado apuntes. Toma”.

Con eso digo mucho de su carácter y expectativas por aquel entonces. Cuánta razón tenía.

Orsonbuels es una de las razones por las que considero que no me equivoqué, una de las razones por las que volvería a hacer lo mismo, pese a demasiadas clases dignas de “no, pero he tomado apuntes”.

Y con esta reflexión doy por inaugurada la Semana temática de la UC3M. Aquí empieza la crónica de los que se suponía que iban a ser “los mejores años de nuestra vida”. Y el anillo de blogueras participantes será:

* De 8 a 8 y media, Blanca
* Hazte un blog, Irene
* La cuenta atrás, Patricia
* Mis ojos a través de mis manos, La mujer del médico
* See your thougths take shape, Ruth
* Sin saber nada, María
* Soy parada, Laura

Mi primer paso ha sido imprimir mi expediente para subrayar las asignaturas de las que quiero hablar. Espero con esto ser capaz de escribir un post diario sobre las clases, por hacer crónica… y alguno más sobre lo que había más allá de las aulas.

À bientôt

jueves, 15 de octubre de 2009

Hablemos del "cambio climático"

Hoy se celebra el Blog Action Day, que conocí a sugerencia de mi colega bloguera Laura. Así que, después de unos días pensando en qué podría postear sobre el cambio climático –topic de turno-, he decidido no engañar a nadie, pese a pecar de ser –como ya va siendo habitual- políticamente incorrecta.

Ni me lo creo ni me lo dejo de creer. Pensar que verdaderamente puede haber un cambio climático antropogénico definitivo y fatal me parece de una soberbia (¿sobre?)humana1. Vamos, que me creí lo de Parque Jurásico de que la vida se abre camino. Me explico: Que la raza humana se extinga es cuestión de tiempo, pero por otra parte no se acaba el mundo por eso. Pensar que destruir nuestro hábitat es destruir LA vida me parece eso, humanamente soberbio. Por eso soy escéptica. Que nos carguemos nuestro hábitat, por su parte, me parece humanamente estúpido, inconsecuente e incoherente, otras de las características básicas de nuestra raza. Por eso soy “ecologista”. Aunque he de admitir que no puedo no poner ese término entrecomillado por lo horrendo que me parece su uso habitual.
Traduzco: me parecen bien los impuestos pigovianos, las multas por mala separación de residuos, las tasas de basura elevadas y, en general y siempre con buen uso, aquellas medidas fisco-políticas que desincentiven el consumo innecesario y frenen la destrucción de nuestro hábitat. Aunque me jodan. Aunque me joda pagar más porque mi coche contamine X en vez de Y. Y sí, es paternalista. Que Papá Estado –entiéndase Comunidad Internacional si se quiere- sea quien nos defienda de nuestra propia estupidez. Ya sabéis que yo soy más radical, que mis límites al consumo empezarían por unos límites a la riqueza. Pero empiezo por mí. Por eso reciclo, reutilizo y reduzco mi consumo individual como sé, si bien es cierto que, al final, consumir, consumo, y que creo que el “consumo cero” y la “contaminación cero” son impracticables. Pero trato de ser coherente y consecuente.
Dicho esto, hay algunos datos que quería compartir con vosotros dada la efeméride bloguera. Para empezar, os dejo un par de pantallazos de gráficos de un artículo interesantísimo de prensa especializada sobre transporte y contaminación, para que reflexionéis a la hora de planificar vuestros viajes y seáis consecuentes con vuestro consumo.



El primero habla del consumo de combustibles fósiles por pasajero según ocupación y medio de transporte. El segundo habla de la emisión de gases contaminantes respecto a las mismas variables.


De cualquier modo, os recomiendo mucho que cuando tengáis un rato os leáis el artículo completo para comprender mejor los datos, a mi me ayuda a saber lo que digo cuando hablo de ecología y transportes.
Para continuar, os dejo un informe (pro-existencia del cambio climático) que analiza la situación en nuestro país. Está algo obsoleto porque es de 2007, pero está bien para hacerse una idea de cuál es la situación y cuáles son los principales problemas/soluciones que se plantean.
Y para acabar, os quería dejar unos cuantos datos que me parece que deberíais tener en cuenta para contribuir, de forma consecuente, a que respiremos menos mierda en las ciudades. Os refiero a la fuente original: Mirad las tablas de la memoria de 2008 de contaminación atmosférica del Ayuntamiento de Madrid. Repito, la fuente es el Ayuntamiento -y sus medidores- y va sobre la mierda que hay en el aire que respiramos. Ahí podréis ver por qué cada vez hay más enfermedades respiratorias, por ejemplo los altísimos niveles de partículas en suspensión que sufre Madrid o las insanas –y por otra parte, ilegales- proporciones de dióxido de nitrógeno en nuestro aire. Pensaba poneros unos vínculos sobre consecuencias clínicas de la contaminación atmosférica, pero digamos que hoy estoy de buen humor y que, de momento, esa os la perdono.


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1 Diría sobrehumana pero cada vez estoy más segura de que la soberbia es una de las cualidades que diferencia a la raza humana del resto de los animales.

domingo, 4 de octubre de 2009

Claire Fisher

"Ese personaje es imposible. Nadie lo tiene tan claro tan joven. Bueno tú. Claire Fisher y tú." Eso me repitió A., cuando acabó de ver el último capítulo de Seex Feet Under. Ya me lo había dicho un par de veces, y nunca supe muy bien cómo sentirme al respecto. He de reconocer que Claire siempre fue el personaje que mejor entendí de toda la serie -sobre todo en las dos últimas temporadas- y si mi hermana Zylgrin viese la serie -la adolescencia rebelde, el paso a la edad adulta, incluso algo de la relación con su madre- no se extrañaría en absoluto.
He de decir en mi defensa que ni lo tengo tan claro ni soy tan joven como Claire Fisher. Será estúpido, pero me encanta que, al final de la serie (spoiler va), arriesgue y se marche a perseguir su sueño.
El otro día a punto estuve de subirme a cantar encima de una mesa del curro. Tan aburrido, tan monótono, tan... Igual, oficina, desmotivante. Y yo con mi mundo interior, queriendo estallar, viva en otro sitio, resucitada en un universo paralelo en el que ni yo era yo ni el espacio era el que me rodeaba allí...

(escuchad la letra, no tiene desperdicio)

Desde que entré en el curro que tengo ahora, lo empecé a ver como lo hace Claire cuando entra de administrativa. En plan, "por favor que este personaje deje de perseguirme". Incluso alguna vez me vi a mi misma mirando a mis compañeros con desidida, just like her, y se repetía detrás de mi oreja derecha una gran frase que le dice a Claire uno de sus compañeros pringaos en sus primeros días de curro:
"¿Te crees que tu mierda no huele?"
Joder, no, yo no quiero ser así. Y Claire lo es. Y, mierda, a veces me descubro siéndolo. Para mi es un trabajo desmotivante y no aspiro a nada en él. Y alguna vez me he descubierto mirando a mis compañeras -luchando descaradamente por hacerse un hueco en la empresa- pensando "¿y de verdad queréis esto en vuestra vida?".
Entonces me vuelve la voz:
"¿Te crees que tu mierda no huele?"
Y dejan de darme pena, me esfuerzo en intentar entender que verdaderamente ellas desean estar ahí o, al menos, se conforman con ello. Les es suficiente.
Para mi no lo es. Y por eso me dan ganas de subirme a cantar en la mesa. Igual que a Claire.
Albergo la esperanza de que aún me falte un tiempo para pillarla. Técnicamente mi presente es su "momento the rainbow of her reasons", por lo que aún tengo unos cuantos capítulos para largarme a NY con una mano delante y una mano detrás. Y no hablo de irme físicamente, es un paralelismo metafórico. Hablo de arriesgar, de dejarlo todo, de perder el miedo, y perseguir mis sueños.


Y pensar eso -que todo llegará- es lo que me mantiene firme. El deseo, la esperanza, la impaciencia, la ambición, llamadlo como queráis.
Y por eso parece que lo tengo tan claro.
Pero es mentira. Cualquiera que comprenda bien a Claire Fisher entiende que su "determinación" es confusa: su vida es una continua búsqueda, experimentación: ensayo, error, ensayo, error, ensayo... Nunca un resultado positivo. Nunca tiene nada claro, nunca encuentra nada.
Simplemente sigue buscando.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Perder o perder

Ayer llovía con timidez en Pozuelo cuando llegué a la entrevista. Estaba a punto de entrar a hablar con uno de los directivos de una agencia de publicidad participada por un gran grupo audiovisual de este país. El salario que ofrecían era una mierda, lo sabía, y el sitio estaba lejos. Pero el trabajo estaba bien, de secretaria de producción; una forma, pienso yo, mucho más cómoda de pasar a ser “ayudante de” sin tener que pasar por la cadena parado-meritorio-auxiliar-parado-auxiliar-consuerteayudante que define esta profesión.

Él era un ejecutivo cuarentón en vaqueros y camisa oscura; yo representaba el papel de la jovencita ambiciosa y capaz a la que no le detiene un semáforo en rojo. Solté un par de inconveniencias, un par de tacos, y un par de reflexiones sobre la publicidad y la producción como forma de vida. Así le tanteaba. A veces reía con timidez. Él, no yo. Mi timidez más bien escasea cuando me las doy de segura. Otras veces, se sonreía escandalizado. Otras, las más, me miraba con curiosidad y juicio, mientras compartía conmigo su sabiduría. Yo, de esas, lo miraba con los ojos grandes de aprendiz, y empezaba cada frase con “a mi modo de ver”, “desde mi modesta experiencia” o “tal vez podría ser que”.Pasó a describirme el puesto. Prepro, prepro, prepro. Yo, a valorarlo. Es la mejor parte. Siempre lo he dicho. Yo: “prefiero la prepro, es la mejor fase”. Él: “Sí”. Yo: “La producción en set es bastante aburrida, mucho mejor antes, ir consiguiendo que salga todo”. Él: “Sí, en set, bueno, el set es un coñazo”. Yo “Sí. Yo siempre que he hecho bien mi trabajo en set me he aburrido. Si haces bien la prepro, en set te pasas el día fumando, bebiendo café y mirando el reloj entre escenas”. Él ser ríe y asiente con los ojos entrecerrados.

Suelta que mi perfil le interesa. Que por qué a mi me interesa la producción. Yo, que simplemente me gratifica ver que el trabajo sale, coordinar el equipo, conseguir que se avance. Él, que le gusta mi enfoque de la profesión. Yo que para cuándo sería. Él que la semana que viene.
Ya estaba hecho. Que me llamará para ver cómo entro y cuándo. Que seis meses e indefinido.
Pero…
Todo tiene un pero.
Caigo en que el horario coincide con mi beca Ibermedia. Nunca tuve el don de la ubicuidad. Si salgo de trabajar a las siete de Pozuelo, no podré estar a las siete en Príncipe Pío, recibiendo formación para trabajar en esto. No puedo coger el trabajo.
Pero…
No digo nada de horarios. Le alargo la mano. Mientras, él acerca la cara, yo “bueno dos besos”, él “lo siento” (mientras me toma el hombro para acercar su cara). Me marcho. Al coche. Atasco. Pienso. Atasco. Pienso. A las 19:00. A las 19.00.
Pero…
Atasco.
¿No es, acaso, la formación un medio para el trabajo? ¿No es “saltarse un paso” empezar a trabajar ya en esto? Mal salario. Publicidad. Horas extras. Pero es asomar mi naricilla profesional por fin por el lugar donde quería asomarla.
Atasco.
Perder mi beca Ibermedia o perder una oportunidad de trabajo en el campo que me gusta, un campo en el que las oportunidades escasean y en una gran empresa.
Perder o perder.
Atasco. Haga lo que haga voy a arrepentirme.
¿Qué hago?
Esperar. Esperar a que me llame y negociar el horario. Y tener paciencia. I know how to play, voy a negociar con el jefe de ventas de la agencia. Estoy perdida, con esta gente nunca se gana, y menos aún si te sacan 20 años.
Pero…
En fin, ya volverá la oportunidad si ha de hacerlo, en un año, dos, o los que sean menester. Me arrepentiré, pero de momento, por lo que he meditado, si he de elegir me quedo con la beca Ibermedia. Por fin va fluida la M40.
Pero...

Me quedo con la certeza de que da igual lo que decida. Haga lo que haga, me estaré equivocando.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Zapateros, Salgados, Montescos y Capuletos

Todo empezó en primero de carrera. Apasionada por las letras, estudiaba periodismo a un nivel cuasienfermizo. Leía los periódicos, comparaba las noticias según las contaban distintos grupos, just for fun. Empezó por diversión, mas acabó como decepción: que El Mundo tratase de manipularme, vale, lo entiendo, era de derechas. Pero qu me intenten manipular los míos, en quienes confiaba...
Después empecé a analizar los titulares de lo que para nosotros era el periódico por excelencia, El País. A mirar su agenda setting, su forma de organizar la información, la redacción de sus periodistas. Después, empecé a prestar especial atención a distinguir entre qué contaban y qué no contaban (qué criterio seguían para confeccionar el diario). Aprendí que, desde el mometo en que empiezas a escribir, a contar, estás fijando la atención del lector en unos aspectos y no en otros. Parece obvio, pero descubriréis que no lo es tanto.
Descubrí que el periódico, mi periódico, también pretendía manipularme con sus formas. Me cabreé al ver que todo, absolutamente todo, eran intereses políticos y económicos. Que si no cuento esto (porque perjudica a esta empresa que tiene tanto porcentaje de las acciones del grupo), que si no cuento esto otro (por mi anunciante), que si esto no es para tanto (porque si no lo cuento el gobernante corrupto que lo ha hecho va a estar contento conmigo)...
Me cabreé tanto que dejé de leer los periódicos. ¡Yo!

A la mierda. Se acabó mi concepción ideadista de que sólo manipula la derecha porque la manipulación era contraria a los valores que (creía) defendía la izquierda. La izquierda también manipulaba, y para mi, más roja que la sangre como me dice siempre mi hermano Arthegarn, eso era inaceptable. No pensaba leerles ni una línea más. Fue mi particular "crisis de segundo", como decían algunos compañeros (rodeada de muchos compañeros de izquierda acríticos más papistas que el papa que pasaban de ver que la izquierda también tenía defectos, todo hay que decirlo).
Con el cambio de Gobierno, mi periódico pasó de ser un medio crítico con el poder a ser un medio servil hacia el Gobierno. Qué decepción, con mis 20 añitos, que el mundo no era como yo creía al entrar en la carrera. No existía un "periódico independiente de la mañana". La independencia jamás existiría, precisamente por lo que cuenta A. en su última entrada.
Sí, desde los 20 han pasado 5 años -e innumerables fatigas, como diría Jennifer Connelly- y hace tiempo ya que les perdoné la osadía de decepcionarme. Decidí que era mejor estar informada (procurando, eso si, mantener varias versiones) que permanecer en la ignorancia; sobre todo si cada vez que leía una noticia analizaba por qué esa persona/medio me estaba contando eso. Qué interés tenía. Así, no sólo conseguiría informarme, sino conocer la calaña con la que trataba. Sacaría el doble de información de cada noticia.

Os hago toda esta reflexión debido a un artículo que he leído esta mañana en mi periódico, bajo el título Donde dice digo... digo impuestos. Sorprendido me ha, en primera instancia: Un artículo en profundidad, bien escrito, documentado y con tono veraz sobre las desaveniencias de la "política" económica de Zapatero (lo siento chicos pero no puedo llamar Política sin comillas a lo que considero una falta considerable de planificación/objetivos a medio plazo). Uau, me dije, por fin, mi periódico despierta. Por fin hacen críticas a doble página al poder y van más allá de alguna crítica escondida en un artículo secundario para disimular un poco. "¡Por fin!", me dije, "¡este es mi periódico!"
Pero como suele decir mi madre poco dura la alegría en la casa del pobre. Las palabras "TDT de pago" vinieron a mi cabeza de forma ineludible.

Y ya que puedo hacer poco más, decidí hacer un post denunciando, a mi forma, la falta de independencia de los medios de información. Y su loable sutileza manipuladora, por supuesto.
Amigos, haré un resumen novelado y simplificado de la situación, por si alguien está perdido.

Cual Montesco y Capuleto, Mediapro y Prisa -grupo al que pertenece mi periódico- combaten en una guerra inagotable.
El Gobierno, cuyos logros siempre han ensalzado los miembros de la familia Capuleto -Prisa- ha favorecido, con la aprobación de la TDT de pago, los intereses de los Montesco -Mediapro- en el reino. La familia Capuleto a recogido el guante lanzado por la osadía del Gobernante y, mientras los Montesco loan la independencia del mandatario del Estado, los Capuleto han decidido vengar su infamia sacando a la luz aquello que antes acallaban: la crítica. Así, renace aquel lema que reza que la pluma hace más daño que la espada.


Hermosa novela que viene a decir que, si dañas los intereses de los Capuleto, los Capuleto van a por ti. Pasaría lo mismo con los Montesco, no lo duden. Una maravillosa forma de presionar a un Gobierno que no ha querido seguir los intereses de un grupo (otro día os explico los intereses que hay detrás de los de la TDT de pago, que haberlos haylos, of course).
Así que, amigos, una vez más vemos que incluso cuando un medio da signos de "independencia" respecto al poder al que suele adular, tiene una explicación matemática. El imperio de la lógica, amigos, siempre está ahí, esperándoles. Así que, estimados todos, cuando lean ustedes los papeles, por favor, no se dejen sorprender. Todo, absolutamente todo, responde a sus intereses. Infórmense, contrasten, lean la prensa extranjera si pueden, vayan a las fuentes de las fuentes de las fuentes. Se lo pido de corazón. Es abominable verlo así, lo se, pero desde mi pequeño atril seguiré defendiendo fastidiarles a ustedes toda la candorosa ingenuidad que pudiera quedarles respecto a esta aberración de sistema y de "división de poderes".
Lo siento, soy así de zorra.

sábado, 29 de agosto de 2009

La increíble historia de Voltaire

Hacía años que no ponía semejante cara de idiota. Me quedé helada, pese a los 40 grados. Hablábamos de literatura. De qué leíamos. Obviamente éramos diferentes, creo que en general tiendo a ser diferente en esta materia porque cuando otras leían... ... ... (¿no leían?) yo leía Scott Card, Orwell y Huxley. Creo que aquel día, frente a mi plato de verduras a la plancha, comprendí por qué años ha dejé de hablar de literatura con mis semejantes.

Yo:
- Por ejemplo, Voltaire, ¿has leído Voltaire?
Ella:
- No
Yo:
- Sí porque suena súper serio, dices "Voltaire" y, joder, qué arcaico, que clásico, que rollazo suena ¿no?
Ella:
- Pues sí
Yo:
- Pues no. Lo lees y es genial. Es dinámico, irónico, divertido incluso. Sorprendente, genial.
Ella (allá va):
- Sí. Eso es lo que digo yo. Por qué le ponen ese título. "Volteer". Pff, no llama nada la atención. Si por ejemplo lo hubiesen llamado "La increíble historia de 'Volteer'", pues vale, es un toque, llama más la atención, pero un libro que se llama simplemente "Volteer" no entiendo cómo alguien lo coge de la estantería en la tienda.
Yo
- ...

Creo que por eso hace años decidí dejarlo. Odio quedarme con cara de idiota, la boca entreabierta y los músculos faciales anestesiados ante una persona a la que justo antes de esa conversación consideraba interesante. Me resulta físicamente doloroso llegar a sonar simpática de nuevo.

Mejor cortar un poco más de berenjena y calabacín y llenarme la boca de nuevo.

jueves, 20 de agosto de 2009

Post frívolo

He conseguido caber en un vestido en el que no cabía desde antes de cumplir los 20. Y me he rizado el pelo. Hale, ya lo he dicho.