miércoles, 21 de octubre de 2009

Tercero: el mejor año

En tercero la cosa mejoró, con algunos de los mejores profesores/asignaturas de la carrera.

Vicios: En tercero fue cuando empezó la tortura de las asignaturas de red. Hicimos un blog. Uau. Un cuatrimestre entero. Tuvimos nosecuantísimas asignaturas de red en toda la carrera en las que no aprendimos absolutamente nada de nada, en ninguna. Un poco de flash y un poco de Dreamweaver, pero estaban fatal enfocadas. Si una hubiese sido teórica, una dreamweaver y otra flash podría haber tenido sentido. Pero era imposible. Radio: una puta mierda en esta universidad. Sin ningún tipo de rubor. Eso si que eran cursos Zero y no los que daban antes de entrar. Otra vez, muchísimo curro, muchísimas horas de clase, de prácticas y mil historias, pero para mi fue más ameno porque había más cine. Empresa audiovisual (y asignaturas parejas): una puta mierda también, pérdida de tiempo total. Nada más que teoría vacía e inútil, en vez de enseñarnos cómo crear una empresa audiovisual o la legislación a la que atenernos en contratación (por ejemplo, cosas que estoy aprendiendo en el máster). Otro vicio: la falta de organización de las clases, de los horarios, de las aulas, el caos de meternos en un zulo, la falta de previsión y el desprecio que eso demostraba hacia nuestro grupo y hacia nuestra educación por parte de la Universidad Carlos III, (pongo el nombre completo para que les salga en la búsqueda exhaustiva de Google, que yo también trabajo en un gabinete).

Virtudes: En periodismo, encontramos algunos profes que estaban en activo y lo hacían notar, como Charo, que cada día de prácticas nos hacía documentarnos y escribir sobre un tema y entregarle un artículo de cierta extensión al final de la clase, que después corregía. Para mí fue un ejercicio estupendo para cuando después la tuve de jefa llamándome para que le enviase textos. “Vuela”, decía.
Para compensar algunas asignaturas inútiles de periodismo, había asignaturas de estas que sabes que tienes que dar y conocer pero que aburren sobremanera, como historia del periodismo (que no se llamaba así pero iba de eso), que, en realidad, me sirvió para ganar al cranium en la nochevieja de 2006, porque la respuesta a la última pregunta era “Meucci” y no “Graham Bell” como la gente suele creer. Y ganamos, por supuesto. Pensé que Lucía tenía razón cuando me decía (en segundo, con tanta “cultura general” que estudiábamos) que esta carrera al menos nos serviría para ganar al trivial. ¡Sirvió! En periodismo local hicimos periódicos locales y aunque faltó muchísima información tampoco estuvo mal (por lo que yo he trabajado en periodismo local hubiese contado otras cosas). Guión de cine no estuvo mal y guión de tele me sirvió mucho y me dio mucha bibliografía que se sirvió bastante.
Teoría del Cine (de la comunicación audiovisual, creo) fue maravillosa. Leí muchísimo y, sobre todo, el profesor nos hizo pensar muchísimo sobre el cine, su historia, su desarrollo, su semántica… Buah, una pasada. Recuerdo conversaciones sobre Wong-Kar Wai y Bazin en clase, porque a mi Bazin me reventaba un poco por simplista habiendo gente que hacía cine como el chino este. Después este profesor fue mi tutor en el proyecto de fin de carrera que hice sobre cine digital. Aprendí mucho y desde entonces leo sobre cine mucho más que ficción general (pero muchísimo más). Me volví a apasionar un poco con la carrera gracias a sus clases.
Y llegó Roberto con Crítica de Cine.
Para mi, desde luego, está en el podio de maestros de cine que conocí en la facultad que no creo que olvide, junto con López Izquierdo y quizá alguno más, cada uno en su estilo. Roberto era didáctico, porque te hacía reflexionar sobre intertextualidad, violencia y representación en un tono mucho más que ameno, no se le iba la pinza con teorías y palabros como paralepsis o sujet, era divertido, con clases dinámicas, muy preparadas, en las que presentaba decenas de fragmentos de películas para demostrarnos sus teorías. Y llegaba al fondo de la cuestión. Así aprendía cualquiera. Una delicia.
Era imposible tomar apuntes sin frases memorables, así que aquí os dejo algunas que encontré estudiando.
* Moulin Rouge es un desfile de muertos
* Roberto dando clase denota que Roberto da clase, pero si luego filmamos a los alumnos durmiéndose connota que el profe es un coñazo
* Y venga a matar judíos antes de la meadita matutina
* Es como un videojuego y los japos son marcianitos
* Cita impresionante (Laura esta es la nuestra): “¡Eres un sádico!!”. Y tú “No! es placer genérico…”

lunes, 19 de octubre de 2009

Primero de carrera: tercero de bachillerato

Creo que el título del post lo dice todo. Primero de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III es una suerte de Tercero de Bachillerato. De hecho este post podría valer tanto para primero como para segundo, así que así lo dejaré y el próximo será directamente de tercero.
Otra vez los dos últimos siglos de la Historia de España, otra vez Lengua española, Literatura, Historia Universal, Filosofía… Que está bien, porque esa ya me la se. Y porque tenemos que aprender en profundidad si vamos a ser los cronistas del futuro. Pero si alguien está pensando en empezar, que sepa lo que va a encontrarse.

Virtudes: Para mi fue un tiempo de leer muchísimo. Mis grandes descubrimientos: Beckett, Schnitzler, Bretch y el Lorca simbolista (Literatura). Hanna Arendt, Stuart Mill, Lomborg, Habermas, Keynes, Heidegger, Alessandra Bocchetti y decenas de filósofos y teóricos de la política por los que adoré tener asignaturas como Mundo actual: pensamiento y creencias o Teoría del Derecho, pese a que éste último profesor estuviese absolutamente chalado, abriese paraguas en clase, olvidase donde aparcaba o se saliese en mitad de su speech a continuarlo en el pasillo, para mayor flipe del alumnado. Y durante estos dos primeros años aprendí mucho de edición y documentación, a golpe de teclado (los que me daba con la cabeza cuando las cosas no salían), pero aprendí.

Vicios: Los profesores dejan bastante que desear. Son muchísimas horas de clase, muchísimas e interminables prácticas y apenas deja tiempo para irse de cañas los findes. Si quieres aprender, no será tanto en clase como leyendo por tu cuenta. Yo me despertaba a las ocho de la mañana sábados y domingos para poder estudiar unas horas y así a las 18 poder quedar. Debía tener entre 10 y 15 horas de tiempo libre a la semana, incluyendo findes. Era agotador. Ahora lo pienso y no sé si sería capaz de seguir ese ritmo de nuevo. Pocas horas en plató, poco tiempo con las cámaras, mucho en Internet.

Fuera de las aulas: (y ahora viene la parte por la que me meterán caña) El grupo más ruidoso de mis compañeros de clase (que no la mayoría) era bastante acrítico, y para mí, más roja que la sangre como siempre dice mi hermano Arthegarn, lo de que fuesen intolerantes con algunas compañeras por ir a misa o votar al PP me tocaba bastante las narices. ¿Por qué se meten con ellas? ¿Verdaderamente se creen mejores? ¿Esta panda de snobs de levis rajados se van a poner a discriminar a alguien por sus ideas simplemente por no compartirlas? Fue entonces cuando acuñé el término “Hippijo”, hippies pijos. Además, este grupo ruidoso solía coincidir con la gente a la que se la sobaban tanto Mill, como Habermas, Schitzler o el Lorca simbolista, por no hablar de lo enfermos que se ponían por tener que estudiar los teóricos de los campos del derecho y política. Gente a la que le daba igual la historia de la fotografía, el daguerrotipo, el gelatinobromuro o el nitrato de plata porque no les importaba de dónde veníamos sino hacia dónde iban ellos. Y como a mi me interesa el conocimiento por el conocimiento, no en un sentido finalista y pragmático económicamente hablando, pronto empecé a ver que allí tampoco encajaba. Recuerdo la que me liaron (no se si en primero o en segundo pero creo que en segundo) por decir que no era para tanto que un profesor nos hubiese dado dos hojas más de apuntes (dos hojas literalmente) el fin de semana antes del examen, que esto era la vida adulta y que era una forma de prepararnos para el futuro, en el que las cosas no vienen planificadas sino que caen marrones cada 2x3. Que si querían pusiesen una queja formal, que fuesen por los cauces apropiados pero que hasta entonces no era para tanto estudiar dos hojas más, que no hacía falta una revolución francesa por eso y que en realidad estaban perdiendo más tiempo en dejar a toda la clase emails incendiarios que el que invertirían en estudiarse las dos malditas hojas. Fue mi lapidación social. Aunque no fueron pocos quienes más tarde se acercaron a decirme que tenía toda la razón y que eran unos inmaduros por portarse así. Gracias al cielo mucha de sea gente desapareció en tercero o cambió su forma de entender las cosas.

Y conste que he dejado esta parte de "Fuera de las aulas" porque me parece mal cómo se trató durante aquellos tiempos a ciertas personas en la clase (no a mi en concreto, yo fui crítica con ellos, "me lo busqué" y a lo mejor me pasé en los términos o en los juicios, pero de todo se aprende) porque había un clima bastante intolerante que me parece impropio de gente que se cree "de izquierdas".

Periodismo y Audiovisuales en la Universidad Carlos III (Vicios y virtudes, I)

Mi recuerdo más preciado de los primeros días de Universidad fue conocer a mi amigo Orsonbuels. Me giré para preguntar (un poco al aire) si habían hecho algo interesante durante la primera semana de clase.

Orsonbuels levantó las cejas y me dijo, clavándome sus ojos escépticos: “No, pero he tomado apuntes. Toma”.

Con eso digo mucho de su carácter y expectativas por aquel entonces. Cuánta razón tenía.

Orsonbuels es una de las razones por las que considero que no me equivoqué, una de las razones por las que volvería a hacer lo mismo, pese a demasiadas clases dignas de “no, pero he tomado apuntes”.

Y con esta reflexión doy por inaugurada la Semana temática de la UC3M. Aquí empieza la crónica de los que se suponía que iban a ser “los mejores años de nuestra vida”. Y el anillo de blogueras participantes será:

* De 8 a 8 y media, Blanca
* Hazte un blog, Irene
* La cuenta atrás, Patricia
* Mis ojos a través de mis manos, La mujer del médico
* See your thougths take shape, Ruth
* Sin saber nada, María
* Soy parada, Laura

Mi primer paso ha sido imprimir mi expediente para subrayar las asignaturas de las que quiero hablar. Espero con esto ser capaz de escribir un post diario sobre las clases, por hacer crónica… y alguno más sobre lo que había más allá de las aulas.

À bientôt

jueves, 15 de octubre de 2009

Hablemos del "cambio climático"

Hoy se celebra el Blog Action Day, que conocí a sugerencia de mi colega bloguera Laura. Así que, después de unos días pensando en qué podría postear sobre el cambio climático –topic de turno-, he decidido no engañar a nadie, pese a pecar de ser –como ya va siendo habitual- políticamente incorrecta.

Ni me lo creo ni me lo dejo de creer. Pensar que verdaderamente puede haber un cambio climático antropogénico definitivo y fatal me parece de una soberbia (¿sobre?)humana1. Vamos, que me creí lo de Parque Jurásico de que la vida se abre camino. Me explico: Que la raza humana se extinga es cuestión de tiempo, pero por otra parte no se acaba el mundo por eso. Pensar que destruir nuestro hábitat es destruir LA vida me parece eso, humanamente soberbio. Por eso soy escéptica. Que nos carguemos nuestro hábitat, por su parte, me parece humanamente estúpido, inconsecuente e incoherente, otras de las características básicas de nuestra raza. Por eso soy “ecologista”. Aunque he de admitir que no puedo no poner ese término entrecomillado por lo horrendo que me parece su uso habitual.
Traduzco: me parecen bien los impuestos pigovianos, las multas por mala separación de residuos, las tasas de basura elevadas y, en general y siempre con buen uso, aquellas medidas fisco-políticas que desincentiven el consumo innecesario y frenen la destrucción de nuestro hábitat. Aunque me jodan. Aunque me joda pagar más porque mi coche contamine X en vez de Y. Y sí, es paternalista. Que Papá Estado –entiéndase Comunidad Internacional si se quiere- sea quien nos defienda de nuestra propia estupidez. Ya sabéis que yo soy más radical, que mis límites al consumo empezarían por unos límites a la riqueza. Pero empiezo por mí. Por eso reciclo, reutilizo y reduzco mi consumo individual como sé, si bien es cierto que, al final, consumir, consumo, y que creo que el “consumo cero” y la “contaminación cero” son impracticables. Pero trato de ser coherente y consecuente.
Dicho esto, hay algunos datos que quería compartir con vosotros dada la efeméride bloguera. Para empezar, os dejo un par de pantallazos de gráficos de un artículo interesantísimo de prensa especializada sobre transporte y contaminación, para que reflexionéis a la hora de planificar vuestros viajes y seáis consecuentes con vuestro consumo.



El primero habla del consumo de combustibles fósiles por pasajero según ocupación y medio de transporte. El segundo habla de la emisión de gases contaminantes respecto a las mismas variables.


De cualquier modo, os recomiendo mucho que cuando tengáis un rato os leáis el artículo completo para comprender mejor los datos, a mi me ayuda a saber lo que digo cuando hablo de ecología y transportes.
Para continuar, os dejo un informe (pro-existencia del cambio climático) que analiza la situación en nuestro país. Está algo obsoleto porque es de 2007, pero está bien para hacerse una idea de cuál es la situación y cuáles son los principales problemas/soluciones que se plantean.
Y para acabar, os quería dejar unos cuantos datos que me parece que deberíais tener en cuenta para contribuir, de forma consecuente, a que respiremos menos mierda en las ciudades. Os refiero a la fuente original: Mirad las tablas de la memoria de 2008 de contaminación atmosférica del Ayuntamiento de Madrid. Repito, la fuente es el Ayuntamiento -y sus medidores- y va sobre la mierda que hay en el aire que respiramos. Ahí podréis ver por qué cada vez hay más enfermedades respiratorias, por ejemplo los altísimos niveles de partículas en suspensión que sufre Madrid o las insanas –y por otra parte, ilegales- proporciones de dióxido de nitrógeno en nuestro aire. Pensaba poneros unos vínculos sobre consecuencias clínicas de la contaminación atmosférica, pero digamos que hoy estoy de buen humor y que, de momento, esa os la perdono.


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1 Diría sobrehumana pero cada vez estoy más segura de que la soberbia es una de las cualidades que diferencia a la raza humana del resto de los animales.

domingo, 4 de octubre de 2009

Claire Fisher

"Ese personaje es imposible. Nadie lo tiene tan claro tan joven. Bueno tú. Claire Fisher y tú." Eso me repitió A., cuando acabó de ver el último capítulo de Seex Feet Under. Ya me lo había dicho un par de veces, y nunca supe muy bien cómo sentirme al respecto. He de reconocer que Claire siempre fue el personaje que mejor entendí de toda la serie -sobre todo en las dos últimas temporadas- y si mi hermana Zylgrin viese la serie -la adolescencia rebelde, el paso a la edad adulta, incluso algo de la relación con su madre- no se extrañaría en absoluto.
He de decir en mi defensa que ni lo tengo tan claro ni soy tan joven como Claire Fisher. Será estúpido, pero me encanta que, al final de la serie (spoiler va), arriesgue y se marche a perseguir su sueño.
El otro día a punto estuve de subirme a cantar encima de una mesa del curro. Tan aburrido, tan monótono, tan... Igual, oficina, desmotivante. Y yo con mi mundo interior, queriendo estallar, viva en otro sitio, resucitada en un universo paralelo en el que ni yo era yo ni el espacio era el que me rodeaba allí...

(escuchad la letra, no tiene desperdicio)

Desde que entré en el curro que tengo ahora, lo empecé a ver como lo hace Claire cuando entra de administrativa. En plan, "por favor que este personaje deje de perseguirme". Incluso alguna vez me vi a mi misma mirando a mis compañeros con desidida, just like her, y se repetía detrás de mi oreja derecha una gran frase que le dice a Claire uno de sus compañeros pringaos en sus primeros días de curro:
"¿Te crees que tu mierda no huele?"
Joder, no, yo no quiero ser así. Y Claire lo es. Y, mierda, a veces me descubro siéndolo. Para mi es un trabajo desmotivante y no aspiro a nada en él. Y alguna vez me he descubierto mirando a mis compañeras -luchando descaradamente por hacerse un hueco en la empresa- pensando "¿y de verdad queréis esto en vuestra vida?".
Entonces me vuelve la voz:
"¿Te crees que tu mierda no huele?"
Y dejan de darme pena, me esfuerzo en intentar entender que verdaderamente ellas desean estar ahí o, al menos, se conforman con ello. Les es suficiente.
Para mi no lo es. Y por eso me dan ganas de subirme a cantar en la mesa. Igual que a Claire.
Albergo la esperanza de que aún me falte un tiempo para pillarla. Técnicamente mi presente es su "momento the rainbow of her reasons", por lo que aún tengo unos cuantos capítulos para largarme a NY con una mano delante y una mano detrás. Y no hablo de irme físicamente, es un paralelismo metafórico. Hablo de arriesgar, de dejarlo todo, de perder el miedo, y perseguir mis sueños.


Y pensar eso -que todo llegará- es lo que me mantiene firme. El deseo, la esperanza, la impaciencia, la ambición, llamadlo como queráis.
Y por eso parece que lo tengo tan claro.
Pero es mentira. Cualquiera que comprenda bien a Claire Fisher entiende que su "determinación" es confusa: su vida es una continua búsqueda, experimentación: ensayo, error, ensayo, error, ensayo... Nunca un resultado positivo. Nunca tiene nada claro, nunca encuentra nada.
Simplemente sigue buscando.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Perder o perder

Ayer llovía con timidez en Pozuelo cuando llegué a la entrevista. Estaba a punto de entrar a hablar con uno de los directivos de una agencia de publicidad participada por un gran grupo audiovisual de este país. El salario que ofrecían era una mierda, lo sabía, y el sitio estaba lejos. Pero el trabajo estaba bien, de secretaria de producción; una forma, pienso yo, mucho más cómoda de pasar a ser “ayudante de” sin tener que pasar por la cadena parado-meritorio-auxiliar-parado-auxiliar-consuerteayudante que define esta profesión.

Él era un ejecutivo cuarentón en vaqueros y camisa oscura; yo representaba el papel de la jovencita ambiciosa y capaz a la que no le detiene un semáforo en rojo. Solté un par de inconveniencias, un par de tacos, y un par de reflexiones sobre la publicidad y la producción como forma de vida. Así le tanteaba. A veces reía con timidez. Él, no yo. Mi timidez más bien escasea cuando me las doy de segura. Otras veces, se sonreía escandalizado. Otras, las más, me miraba con curiosidad y juicio, mientras compartía conmigo su sabiduría. Yo, de esas, lo miraba con los ojos grandes de aprendiz, y empezaba cada frase con “a mi modo de ver”, “desde mi modesta experiencia” o “tal vez podría ser que”.Pasó a describirme el puesto. Prepro, prepro, prepro. Yo, a valorarlo. Es la mejor parte. Siempre lo he dicho. Yo: “prefiero la prepro, es la mejor fase”. Él: “Sí”. Yo: “La producción en set es bastante aburrida, mucho mejor antes, ir consiguiendo que salga todo”. Él: “Sí, en set, bueno, el set es un coñazo”. Yo “Sí. Yo siempre que he hecho bien mi trabajo en set me he aburrido. Si haces bien la prepro, en set te pasas el día fumando, bebiendo café y mirando el reloj entre escenas”. Él ser ríe y asiente con los ojos entrecerrados.

Suelta que mi perfil le interesa. Que por qué a mi me interesa la producción. Yo, que simplemente me gratifica ver que el trabajo sale, coordinar el equipo, conseguir que se avance. Él, que le gusta mi enfoque de la profesión. Yo que para cuándo sería. Él que la semana que viene.
Ya estaba hecho. Que me llamará para ver cómo entro y cuándo. Que seis meses e indefinido.
Pero…
Todo tiene un pero.
Caigo en que el horario coincide con mi beca Ibermedia. Nunca tuve el don de la ubicuidad. Si salgo de trabajar a las siete de Pozuelo, no podré estar a las siete en Príncipe Pío, recibiendo formación para trabajar en esto. No puedo coger el trabajo.
Pero…
No digo nada de horarios. Le alargo la mano. Mientras, él acerca la cara, yo “bueno dos besos”, él “lo siento” (mientras me toma el hombro para acercar su cara). Me marcho. Al coche. Atasco. Pienso. Atasco. Pienso. A las 19:00. A las 19.00.
Pero…
Atasco.
¿No es, acaso, la formación un medio para el trabajo? ¿No es “saltarse un paso” empezar a trabajar ya en esto? Mal salario. Publicidad. Horas extras. Pero es asomar mi naricilla profesional por fin por el lugar donde quería asomarla.
Atasco.
Perder mi beca Ibermedia o perder una oportunidad de trabajo en el campo que me gusta, un campo en el que las oportunidades escasean y en una gran empresa.
Perder o perder.
Atasco. Haga lo que haga voy a arrepentirme.
¿Qué hago?
Esperar. Esperar a que me llame y negociar el horario. Y tener paciencia. I know how to play, voy a negociar con el jefe de ventas de la agencia. Estoy perdida, con esta gente nunca se gana, y menos aún si te sacan 20 años.
Pero…
En fin, ya volverá la oportunidad si ha de hacerlo, en un año, dos, o los que sean menester. Me arrepentiré, pero de momento, por lo que he meditado, si he de elegir me quedo con la beca Ibermedia. Por fin va fluida la M40.
Pero...

Me quedo con la certeza de que da igual lo que decida. Haga lo que haga, me estaré equivocando.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Zapateros, Salgados, Montescos y Capuletos

Todo empezó en primero de carrera. Apasionada por las letras, estudiaba periodismo a un nivel cuasienfermizo. Leía los periódicos, comparaba las noticias según las contaban distintos grupos, just for fun. Empezó por diversión, mas acabó como decepción: que El Mundo tratase de manipularme, vale, lo entiendo, era de derechas. Pero qu me intenten manipular los míos, en quienes confiaba...
Después empecé a analizar los titulares de lo que para nosotros era el periódico por excelencia, El País. A mirar su agenda setting, su forma de organizar la información, la redacción de sus periodistas. Después, empecé a prestar especial atención a distinguir entre qué contaban y qué no contaban (qué criterio seguían para confeccionar el diario). Aprendí que, desde el mometo en que empiezas a escribir, a contar, estás fijando la atención del lector en unos aspectos y no en otros. Parece obvio, pero descubriréis que no lo es tanto.
Descubrí que el periódico, mi periódico, también pretendía manipularme con sus formas. Me cabreé al ver que todo, absolutamente todo, eran intereses políticos y económicos. Que si no cuento esto (porque perjudica a esta empresa que tiene tanto porcentaje de las acciones del grupo), que si no cuento esto otro (por mi anunciante), que si esto no es para tanto (porque si no lo cuento el gobernante corrupto que lo ha hecho va a estar contento conmigo)...
Me cabreé tanto que dejé de leer los periódicos. ¡Yo!

A la mierda. Se acabó mi concepción ideadista de que sólo manipula la derecha porque la manipulación era contraria a los valores que (creía) defendía la izquierda. La izquierda también manipulaba, y para mi, más roja que la sangre como me dice siempre mi hermano Arthegarn, eso era inaceptable. No pensaba leerles ni una línea más. Fue mi particular "crisis de segundo", como decían algunos compañeros (rodeada de muchos compañeros de izquierda acríticos más papistas que el papa que pasaban de ver que la izquierda también tenía defectos, todo hay que decirlo).
Con el cambio de Gobierno, mi periódico pasó de ser un medio crítico con el poder a ser un medio servil hacia el Gobierno. Qué decepción, con mis 20 añitos, que el mundo no era como yo creía al entrar en la carrera. No existía un "periódico independiente de la mañana". La independencia jamás existiría, precisamente por lo que cuenta A. en su última entrada.
Sí, desde los 20 han pasado 5 años -e innumerables fatigas, como diría Jennifer Connelly- y hace tiempo ya que les perdoné la osadía de decepcionarme. Decidí que era mejor estar informada (procurando, eso si, mantener varias versiones) que permanecer en la ignorancia; sobre todo si cada vez que leía una noticia analizaba por qué esa persona/medio me estaba contando eso. Qué interés tenía. Así, no sólo conseguiría informarme, sino conocer la calaña con la que trataba. Sacaría el doble de información de cada noticia.

Os hago toda esta reflexión debido a un artículo que he leído esta mañana en mi periódico, bajo el título Donde dice digo... digo impuestos. Sorprendido me ha, en primera instancia: Un artículo en profundidad, bien escrito, documentado y con tono veraz sobre las desaveniencias de la "política" económica de Zapatero (lo siento chicos pero no puedo llamar Política sin comillas a lo que considero una falta considerable de planificación/objetivos a medio plazo). Uau, me dije, por fin, mi periódico despierta. Por fin hacen críticas a doble página al poder y van más allá de alguna crítica escondida en un artículo secundario para disimular un poco. "¡Por fin!", me dije, "¡este es mi periódico!"
Pero como suele decir mi madre poco dura la alegría en la casa del pobre. Las palabras "TDT de pago" vinieron a mi cabeza de forma ineludible.

Y ya que puedo hacer poco más, decidí hacer un post denunciando, a mi forma, la falta de independencia de los medios de información. Y su loable sutileza manipuladora, por supuesto.
Amigos, haré un resumen novelado y simplificado de la situación, por si alguien está perdido.

Cual Montesco y Capuleto, Mediapro y Prisa -grupo al que pertenece mi periódico- combaten en una guerra inagotable.
El Gobierno, cuyos logros siempre han ensalzado los miembros de la familia Capuleto -Prisa- ha favorecido, con la aprobación de la TDT de pago, los intereses de los Montesco -Mediapro- en el reino. La familia Capuleto a recogido el guante lanzado por la osadía del Gobernante y, mientras los Montesco loan la independencia del mandatario del Estado, los Capuleto han decidido vengar su infamia sacando a la luz aquello que antes acallaban: la crítica. Así, renace aquel lema que reza que la pluma hace más daño que la espada.


Hermosa novela que viene a decir que, si dañas los intereses de los Capuleto, los Capuleto van a por ti. Pasaría lo mismo con los Montesco, no lo duden. Una maravillosa forma de presionar a un Gobierno que no ha querido seguir los intereses de un grupo (otro día os explico los intereses que hay detrás de los de la TDT de pago, que haberlos haylos, of course).
Así que, amigos, una vez más vemos que incluso cuando un medio da signos de "independencia" respecto al poder al que suele adular, tiene una explicación matemática. El imperio de la lógica, amigos, siempre está ahí, esperándoles. Así que, estimados todos, cuando lean ustedes los papeles, por favor, no se dejen sorprender. Todo, absolutamente todo, responde a sus intereses. Infórmense, contrasten, lean la prensa extranjera si pueden, vayan a las fuentes de las fuentes de las fuentes. Se lo pido de corazón. Es abominable verlo así, lo se, pero desde mi pequeño atril seguiré defendiendo fastidiarles a ustedes toda la candorosa ingenuidad que pudiera quedarles respecto a esta aberración de sistema y de "división de poderes".
Lo siento, soy así de zorra.