martes, 13 de julio de 2010

Despacio y con buena letra

Me he pasado unos días de vacaciones, me fui el jueves por la tarde y regresé a casa ayer. Me han sentado espectacularmente bien. Parece que me costaba darme cuenta de que necesitaba salir de Madrid y de los ordenadores y la búsqueda de empleo unos días. Y además me he puesto morena, que hacía años que me daba un veranito yo...
He recargado pilas y miro las cosas con más calma, veo con más claridad cómo diversificar mis esfuerzos sin sentir que pierdo tiempo. Tengo que buscar trabajo, claro, pero quiero aprovechar para leer, para escribir, para descansar, para estar con mi gente y para desarrollar un proyecto en el que quiero involucrarme de la cabeza a los pies junto a mi amigo Orsonbuels.
Va a requerir muchísima investigación, porque me tengo que poner al día en muchas cosas de mkt y de comunicación, pero creo que, a parte de por el proyecto en sí, puede ser bueno para mi propio desarrollo como profesional. Así que estos días estaré en eso: buscando trabajo, leyendo, investigando y preparando un dossier y un calendario de actuación del proyecto, para una reunión que, espero, tendremos el domingo.
Ya os contaré nuevas cuando las tenga.

sábado, 3 de julio de 2010

Días que me gusta Madrid

Mi relación con la ciudad nunca ha sido muy buena. Donde yo crecí había grandes parques frente a la ventana. Madrid siempre me ha parecido una ciudad con más muros que vanos.

Hoy, hablando con una de esas personas que poco a poco se te convierten más en amigos que en compañeros, como sin venir a cuento, me suelta:

"En escribir influye todo, incluso lo que ves cuando miras por la ventana"


La ventana de la casa donde crecí estaba en un noveno piso, lo veía todo lejos, pequeño, mágico y organizado, en perspectiva. Ahora vivo en un primero y desde mi ventana se ve una maraña de árboles, farolas y calles vacías. No se si me he hecho mayor y todo se me viene encima o si, simplemente, es que he perdido la perspectiva.

Tras unos días de rodaje intensivos, con muchos compañeros yéndose ya de aquí o pensando en irse, me he dado cuenta de cómo me he reconciliado con Madrid, de cómo la echaría de menos si estuviese lejos. Ayer me asomé por una ventana de un segundo piso, sobre las cinco de la mañana, y puse mi palma -por jugar- sobre un cartel de cerámica que reza "CALLE TOLEDO". Es un ejercicio, dada mi mala memoria: tal vez cuando pase por aquella esquina y vea ese cartel pueda pensar "mis manos lo tocaron una noche", y tal vez entonces, en plan proustiano, venga a mi mente aquella noche, mis expectativas, mis ilusiones. En la madrugada, la Plaza Mayor esaba desierta y las farolas se veían más brillantes que nunca. Hoy desde esa misma ventana respiré el aire húmedo de una tormenta y vi salir dos arcoiris.

Para mi Madrid siempre ha sido una cárcel de paredes grises y altas, con un suburbano lleno de gente llena de mundos interiores que jamás salen a la superficie, como el propio suburbano. Madrid me suele hacer encoger la nariz como una pasa y echar de menos un aire verdaderamente transparente. Madrid es turbia. Madrid en verano se me pega y me hace querer poder cambiar mudas de piel, como las serpientes.

Pero pese a la huelga de Metro, hay días en los que me reconcilio con Madrid.

Hace a penas una hora volvía de una sencilla y perfecta cena con tres mujeres sencillas, imperfectas, complejas y perfectas. De esas que merece la pena tener al lado. Y, desde la ventana de mi coche, veía los restos de la lluvia sobre la calle Alcalá, jugaba con el aire fresco que corría entre mis dedos, tan rápido como mi coche se apuraba por salir de nuevo de la ciudad extraña.
En los últimos meses he tenido días en los que pensaba que me estaba reconciliando más y más con la ciudad.

Hoy pienso que, tal vez, depende sólo de la ventana.

martes, 29 de junio de 2010

Más malaria... (y sus mátemáticas)

Tengo que seguir la receta. Cada día se me olvida y cada vez es más difícil, pero sé que tengo que hacerlo. Seguir, seguir, seguir...
Hace un par de semanas empecé por el principio. Tal vez por el acojone de lanzarme directamente a buscar, tal vez por ser maniática-sistemática, lo primero fue crearme una base de datos de productoras de cine y vídeo ubicadas en Madrid. Filas: Empresas productoras. Columnas: Nombre, teléfono, dirección, email, seguimiento.
He utilizado varias fuentes para crearla, y creo que, una vez superadas las 250 empresas productoras, está bastante completa. Aún tengo que contrastarla con la parte de vídeo de otra guía de producción más que me han enviado (ya he contrastado la parte de cine), pero en definitiva creo que estoy haciendo un buen trabajo de documentación. También me queda toooda la parte de "productoras de televisión", aunque algunas están en "vídeo".
Medio completa esta primera parte de "productoras de cine", empecé con las "agencias y productoras de publicidad", de las que tengo ahora mismo cerca de otro centenar de empresas registrado en mi base de datos.
Lo hago así porque me estoy organizando por "fuentes de información", es decir, paso a mi base de datos tooodas las productoras que vienen en una guía y las clasifico por sector de actividad. Después, las de otra guía; después las de otra fuente... etc. La base de datos es completamente orgánica, no para de cambiar y crecer. Cada día meto unas cuantas empresas nuevas.
Cuando ya tenía como doscientas empresas en la base de datos, empecé a enviar emails con mi CV y una pequeña carta de presentación, personalizada por sector de actividad. Un poco en paralelo, ya que cada día meto empresas nuevas, y casi cada día envío el CV a 20 o 30 empresas a las que aún no lo he enviado.
De momento, por doscientos emails enviados me han convocado a tres entrevistas (he hecho 2), y no porque necesiten a nadie en la actualidad, sino para conocerme y llamarme directamente en nuevos proyectos en los que necesiten gente (si les valgo). Bueno, menos es nada.
En paralelo (porque lo de enviar mails está bien pero se hace rápido y lo de hacer base de datos es un cognazo en toda regla...) me puse a llamar a productoras.


Eso es lo que más me cuesta. Pero hay que hacerlo. Dar el coñazo, ver si les ha llegado el CV, si se lo has de enviar a alguien diferente, si tienen proyectos en mente... Esto sólo lo he hecho un par de días porque verdaderamente se necesita mucha fuerza moral para ir llamando de una en una, preguntando, y anotando respuestas (mayoritariamente negativas) en la columna "seguimiento". Cada "no tenemos nada de nada" es terriblemente desesperante. Es quemar cartuchos y tener conciencia de que ya están quemados y no puedes hacer nada. Cada "nada de nada" es una X en la columna "desesperación" frente a la columna "esperanza".
Bueno, entre los dos o tres días que he tenido moral en las últimas dos semanas para ponerme a llamar, he llamado a 70 productoras de cine, personalmente, y preguntado por proyectos presentes, futuros, y posibilidades y proyecciones...
Bueno, por pintaros un "panorama", de estas 70 productoras:
  • 2 empresas me han dicho que tienen proyectos para este verano en los que a lo mejor necesitarán a alguien y que les vuelva a llamar pasadas dos o tres semanas (o sea dos "X" en "esperanza" a corto plazo, y siendo muy optimista por albergar esperanza dada esa respuesta!)
  • 3 empresas han cerrado definitivamente (buh, lo dejo como "nulo", por ser optimista...)
  • 7 empresas me han dicho que tienen proyectos en desarrollo y que en cuanto les acabe de salir la pasta se ponen a ello, que les llame a la vuelta del verano a ver qué tal van (pongamos "media X" en esperanza a medio plazo por cada empresa en esta situación, y siendo optimistas...)
  • 5 empresas aseguran que están en fase de financiación y desarrollo y que si sale esperan tener algo para febrero-marzo del año que viene (o sea, otra media equis por empresa en el medio plazo, y siendo muy optimista).
Solución
  • Esperanza a corto plazo: 2 points
  • Esperanza a medio plazo: 6 points
  • Desesperanza: 56 points
Según mis estadísticas mi rango de esperanza/desesperanza de encontrar una oportunidad de curro en esto en los próximos ocho meses es de 1/7 (8 frente a 56). Así que es bastante difícil no desesperar.

Por extrapolar a lo guarripeich, hay un 15% (siendo optimistas) de posibilidades de que "haya curro" en esto. Con que en un 10% de esos curros entre alguien no enchufado yo tendría un 1'5% de posibilidades de encontrar una oportunidad laboral en el campo que me gusta en los próximos ocho meses. Oportunidad, que luego tienen que elegirme a mi, claro.

Desesperan las matemáticas, ¿eh?

viernes, 25 de junio de 2010

De malarias y maratones

Hace un mes y medio que me enteré de que nos quedábamos en la calle. Nos quedamos con ganas de más. Yo creo que a mi en esa producción me picó un bicho de trompa afilada y me contagió algo parecido a la malaria: se pueden curar los síntomas, pero se queda en la sangre.
Siempre he dicho que esta profesión, sin padrino, es una puta carrera de fondo. Es no parar nunca. Seguir. Seguir. Seguir. Cuarenta kilómetros y sigues corriendo, sin perder el ritmo. Todos los días, todas las semanas. Todo el tiempo hay que estar alerta, investigar qué se cuece para saber dónde podrías tal vez engancharte. Es absolutamente matador, pero si sabes que es lo que quieres tienes que lanzarte a por ello, ¿no?
Bueno pues lo más difícil de todo el tratamiento contra la malaria es no olvidar todo lo contenido en el párrafo anterior. Cuando un día tras otro no sale nada, no ves ningún sentido a seguir buscando. Sientes que nunca saldrá nada. Pierdes fuelle. Y olvidas la regla número 1 del tratamiento: Seguir, siempre seguir. Como decía en el post anterior: Tener paciencia.
Mi tratamiento inmediato fue buscar curro entre mis allegados. Algo que para mi era bastante nuevo. Quienes me conocéis sabéis cuánto me "cuesta" pedir favores y sentir que entro en un sitio "por enchufe" de alguien. ¿Cómo iba YO a llamar a alguien para que me diese trabajo? ¿Cómo iba a YO echarle tanto morro de pedirle ayuda a alguien en algo así? ¿Es que no "valgo" lo suficiente para que me den una oportunidad por mi misma?

Bueno, hace ya bastante tiempo descubrí que tal vez no. Que no pasa nada. No se cae el mundo por eso, por mucho que todo el mundo a tu alrededor te venga con el "tú vales mucho". Bah. Que te venga una oportunidad no tiene nada que ver con tu valía, sino con tu disposición. Para lo que sirve tu valía es para no decepcionar a quienes te dan oportunidades y te ayudan. Así que, 2º paso: tragarse la soberbia. Pedir trabajo a personas que crees que pueden confiar en ti como para acercarte esa oportunidad. Lo importante es tener una disposición firme hacia aquello que quieres lograr. Y, después de un montón de años huyendo de pedir ayuda, me puse a llamar puertas entre conocidos.
Que no salió curro, pues no. La producción está muy jodida en estos tiempos, y parece que es un curro para el que "vale cualquiera". Pero casi todas las personas con las que contacté me ayudaron como pudieron, le pasaron mis referencias a alguien, me pasaron mails, me aconsejaron, me orientaron y, sobre todo, me animaron a seguir adelante y a no cejar en el empeño. Paso número tres: hacer caso a quienes pueden ayudate,
Hubo algunos que me dijeron "espérate a final de verano y me llamas". Pero ¿cómo voy a estar tres meses esperando?
Si te quedas esperando, parado, los síntomas se te hacen cada vez más duros de sobrellevar. Te hundes, pierdes ritmo, tienes que empezar otra vez de cero. Pierdes esperanza.
Así que me metí a fondo en los cortometajes finales de la escuela de cine (ya que haces algo, hazlo bien), y he tenido cuatro jefaturas (y ocho rodajes) en cinco semanas, que digo yo que no está mal, vamos. Pensé, "cuando acabe, vuelvo a buscar".
Y cuando acabé, me daba un vértigo horrible ponerme a buscar y que volviese a no salir nada. En esas estaba hace un par de semanas cuando, mientras pensaba en qué quería y qué no, decidí que tenía que intentarlo, por vértigo que diese la posibilidad de fracaso. Hay que seguir corriendo.
Y, por primera vez, estoy siguiendo mi medicación a rajatabla.
Hacía mucho que no os contaba nada de mi vida, y por eso he empezado esta serie de entradas.
Los efectos secundarios de las medicinas, los iré dejando para próximos posts. Pero es jodido esto de estar infectado...

viernes, 11 de junio de 2010

Paciencia

Hoy mi queridísima Vaga me ha recordado que de vez en cuando hay razones por las que merece la pena tener paciencia. Y pensando en ello he descubierto que en realidad mi capacidad de paciencia depende directamente de mi esperanza. Así que, en realidad, lo único que necesitamos es esperanza.

esperanza.

1. f. Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.



Aunque no es más que un estado de ánimo.

Hace tiempo escribí un relato, La Balsa de la Medusa (mi visión psicoemocional del cuadro), en el que descubrí que existía una diferencia entre la desesperación y la desesperanza. La desesperación implica la pérdida de esperanza, por lo que una vez la hubo. La desesperanza es la ausencia absoluta de ella, por lo que jamás existió. Es imposible tener paciencia en la desesperanza. Sólo queda resignación.

Pero por mucha desesperación que pueda llegar a sentirse, hay que recordar qué se ha perdido, esa esperanza que sí existió; hay que aferrarse a ella para poder tener paciencia y no morir en el intento de asuntos que no sólo dependen de que uno resista y luche. Pero aunque no dependa de uno la solución, sí que depende de él estar preparado para cuando llegue... Y no haberse dejado ya llevar por el mar.

domingo, 6 de junio de 2010

Limpieza

Hay veces que despierto con un inusual deseo de hacer limpieza. No tanto de pasar la escoba, que lo hice ayer.

Simplemente tengo ganas de hacer un backup de todo lo que tengo en la memoria. Dejar algo de espacio para cosas nuevas. Empezar de cero. Como una bulímica de recuerdos: vomitar, sentir las arcadas, tirar de la cadena, perder, olvidar, sudar, llorar. Y después irme a la cocina a sacar de la nevera una deliciosa tarta de queso coronada con confitura de frutas del bosque.
Empiezo por la habitación, ya que por mucho que meta los dedos no llego al cerebro. Ropa, sábanas, decoración, escoba. Sigo por mi propio cuerpo: ducha, suavizante, crema, pinzas y laca de uñas. Ropa nueva.

No consigo nada, pero todo el mundo me dice que estoy guapísima.

lunes, 10 de mayo de 2010

Auxiliar irremediable (Vol.4): A casita...

Bueno, os escribo desde Alicante, mis ávidos lectores, para deciros que igual que llegué ayer, hoy me vuelvo para Madrid. Se suspende mi bitácora de una auxiliar irremediable, con gran dolor de mi corazón, por lo menos y siendo optimistas durante tres semanas, por causas ajenas a RENFE.
Me parece que me voy a poner el bikini y me voy a dar un chapuzón en la piscina del hotel a ver si se me corta la digestión del todo.
Al menos he visto a mis amigos Quesada y Abby y han compartido conmigo mis penas enrolladas en un durum.