miércoles, 25 de mayo de 2011

Before #spanishrevolution

Volvíamos de Setúbal (Portugal) mi hermano Arthegarn, mi cuñada, mi chico y yo. El día anterior había sido la boda de mi hermana Zylgrin (que fue preciosa).
Era un domingo, 15 de mayo. Para quien no lo sepa, mi chico no sólo es extranjero sino que es extracomunitario. Mi cuñada iba dormida y, no sé muy bien cómo (supongo que por las elecciones) Arth y yo empezamos a explicarle la historia de la "democracia" en España desde la transición. Cualquiera que nos conozca a Arth y a mi puede suponer que nuestras visiones tienden a ser contrapuestas en política. Pero, a la hora de la verdad, de contar lo que ya es "historia", inexplicablemente los hechos tendían a imponerse con su realidad común. Tal vez fueron dos horas de conversación. Creo que no exagero.
Y es que, si uno se para a pensarlo, hay que ver lo que ha sufrido mi país con sus políticos. No hay ni uno sólo que no haya traicionado a quienes alguna vez le apoyaron. Millones de personas dejaron de sentirse representadas por el PSOE de Felipe González (recordemos el "qué hay de lo mío, felipe"). Millones de personas (incluso quienes pensaron que lo había hecho admirablemente en su primera legislatura) se volvieron rabiosamente contrarias a la política del PP de "Ansar" en sus últimos años (¿hace falta recordar Irak y las "AMD"?) y, ahora, millones de personas nos dejamos de sentir representadas por Zapatero, en quien, en su día, verdaderamente creímos (y que nos ha respondido cruzándose de brazos).
Recuerdo que en mi paso por la Universidad tuve unas cuantas gordas por ser crítica con la política de Zapatero, porque entre ciertos grupos había tanto simplismo que criticar a Zapatero equivalía para ellos a apoyar al Partido Popular. Claro. Y yo me preguntaba, ¿TAN arraigado está el bipartidismo en España? Repetí y repetí, que estos no eran socialistas, ni izquierdistas. Que eran izquierdosos. Que no hacían la política que yo quería o esperaba. Pero seguía imperando, entre mis compañeros, la POLÍTICA del "conmigo o contra mí". "¿Y entonces qué, PP?". Y a mi me enrabietaba hasta los tuétanos esa actitud.
Ya en 2008 yo criticaba que ZP negase la crisis, para muestra, un botón. Y os puedo asegurar que había una buena panda de "izquierdosos" para quienes simplemente eso era ser "pro-PP". Y ya estaba yo cansada de que la política en España fuese como el fútbol, que o eres del Madrid, o del Barsa, o del equipo de tu pueblo. O del Atleti, tal vez, este último muy loable pero ante el que todo el mundo te responde que si "te gusta sufrir". Creo que hay un claro paralelismo con los partidos políticos (PP-PSOE-regionalistas-minoritarios).
Vuelvo al coche, por la A5, en un atasco. Hablándole a mi chico de política, de la ahora tan renombrada Ley D'hondt, del bipartidismo, de la falta de representatividad, de las tragedias de España... y nos enteramos de la manifestación por la radio, que está teniendo lugar en Madrid, de "unos cuantos miles de indignados por el sistema político". Empezamos a oír hablar del "no nos representan".
Cuando llegamos a casa, es tarde. Organizamos la cena mientras me sigue doliendo España.
Al día siguiente, lunes 16, ví los trending topics de twitter. Indagué, y me enteré de que unos cuantos seguían en Sol, y que había convocada una protesta-asamblea a las 20.00. Estaba feliz. Por fin la gente salía a la calle. Se iba a liar. "Voy para allá, a echar una mano, a ver qué hace falta". Salí lo antes que pude del trabajo, pasé a por mi chico y tiré para Sol.
Cuando llegué, había allí cerca de 300 personas junto a la cristalera de Cercanías. Menuda decepción. En el centro del corrillo, un muchacho con un megáfono. No había forma de oír nada. Se iban proponiendo cosas sobre el movimiento, se hablaba sobre la falta de representación a través de los partidos políticos, sobre la crisis, sobre los políticos. "Mierda, lo que necesitan es megafonía. Así no podemos hacernos oír. Mierda. Tendríamos que ser miles, y aquí no hay ni 500. Qué le pasa a mi generación. Cómo puede ser que no esté todo el mundo en la calle cuando deberíamos estar tomando la Bastilla. Mierda de país. Mierda, mierda, mierda". Se me empezaron a aguar los ojos. Mi chico me agarró la mano. Sabía que me dolía el alma por la decepción. Yo esperaba una "reacción", esperaba poder decirme "por fin".
Cuando nos fuimos, vi que a menos de 70 metros había un "stand" del Partido Popular (en Sol, junto al caballo) con micrófono y altavoces. Con su musiquita y su blablablá. Me dieron ganas de arrancárselo para dárselo a los ciudadanos que intentaban hacerse oír junto a la cristalera. "No tenemos los medios para competir con esto", esto está fallando, no, no, no...
Finalmente deshecha por la falta de asistencia de gente, por "todo lo que la gente pasa de lo que pasa en España", le dije "vámonos". Subimos hacia casa por la calle Preciados. Había allí más gente mirando escaparates que la reunida en Sol. Otro bajón.
El martes 17, desperté y leí que habían desalojado a los acampados de Sol. Y ya me rebelé del todo. A las siete estaba fuera del trabajo yendo hacia el centro. Esto no podía seguir así. Aunque fuésemos sólo 300.

martes, 3 de mayo de 2011

Bodas y despedidas

Resulta que ahora ha llegado el momento en el que todas se han vuelto locas y empiezan a casarse. Y resulta que entre bodas, despedidas y otros compromisos formales no doy abasto. He estado presupuestando y, pese a que acabo de empezar el mes, mi cuenta bancaria ya tiembla con lo que se le viene encima este mes. Y no me quejo, claro, ya se sabe que cuando se trata de mis amigas, a las que adoro, todo me parece poco. Y es que se casa mi hermana, mi Hermana, con la que me llevo apenas año y medio y quien, verdaderamente, es mi hermana-Hermana. Y una buena amiga del colegio, de un grupo de amigas con las que aún comparto amistad y que siempre están ahí cuando las necesitas. Y una gran amiga de la Universidad, tal vez la más lista del grupo, y no es poco que yo diga eso, de estas personas que te ponen los pies en la tierra cuando te hace falta. Cada una es completamente distinta a las otras.
Así que he estado echando cuentas y (ruinas aparte), de aquí a finales de julio, tengo exactamente tres fines de semana "libres". Y eso que la boda de junio me coincide con una fiesta a la que no quiero faltar casi bajo ningún concepto. Así que a ver cómo me apaño, porque uno de esos tres fines de semana que me quedan tendré que organizar una despedida, no de soltera, sino de viajera.
Qué cosas...

lunes, 18 de abril de 2011

Una buena época

Como algunos sabéis, a finales del mes pasado me mudé a vivir con mi chico. Tenemos un apartamentito cerca de la Plaza de los Cubos. Los días pasan uno tras otro y, así llevamos aquí casi tres semanas. Estamos muy tranquilos. Es una buena época. Hoy bajaba Gran Vía hacia Plaza de España, tras salir de un estudio de sonorización en un ático con unas vistas alucinantes, y caía en la cuenta de lo agusto que estoy viviendo en Madrid. La verdad es que el pisín es agradable y nos ha salido bien de precio. En general nos cuidamos bastante.
A veces echo de menos a mis ex-compañeros de piso, todo sea dicho, y aquellas partidas de Catán y Munchkin con revanchas que confirmaban el eterno retorno, y aquellas charlas sustanciosas o insustanciales, y aquella guitarra chicharrerovallecana, parafraseando malamente a Sabina. También fue una buena época, aunque difícil.
Difícil, y no se me olvida, porque siempre son complicadas las épocas "sin curro". Ahora me parece que son simplemente épocas "entre dos proyectos", pero creedme, cuando las estás viviendo y, día tras otro no sale nada, no las ves así ni de broma. Se hace duro.
Cuando ya llevaba un mes y medio sin nada, por exigencias del guión, me busqué un trabajo de cualquier cosa, a media jornada, para poder seguir desarrollando mis propias historias la otra media. Pero, la verdad, currar "de cualquier cosa" estaba muy cerca a "rendirse". Sencillamente ya no podía más, no me quedaba ni una pizca de esperanza, y había asumido que tendría trabajos de ese tipo por una buena temporada, con la frustración que eso me conllevaba. Y es que intentaba, intentaba, y no salía nada. La verdad, fue un palazo que se cayese la pasta de peli en la que iba a entrar para mediados de febrero, pero poco a poco algo me dice que me voy acostumbrando a los hostiones. Así que finalmente me busqué un curro del tipo "comercial", pero que pagaba el alquiler.
Cuando llevaba un par de semanas me costaba levantarme todos los días.
Un día después de que mi chico y yo nos mudásemos me llamaron de una productora pequeña, para que fuese a una entrevista esa misma tarde (era jueves) y el viernes por la mañana me llamaron diciendo que empezara el lunes.
Estas cosas que me pasan parecen corroborar aquello de que sólo cuando se renuncia al ego y se ajustan las expectativas a las necesidades, es cuando la realidad decide caminar un poquito hacia lo que esperabas. O algo así.
Así, un día tras otro, ya llevo dos semanas en el nuevo trabajo, y todo va bien. Hay muchísimo quehacer, pero el nivel de estrés es mucho inferior al que he vivido en otros casos, sobre todo porque el equipo (y los jefes) está muy implicado.
Este finde ha venido de visita nuestro amigo YeiYei. Fue el cumpleaños de mi primo Sito, nos pasamos por allí el sábado. El domingo nos tiramos el día trotando, trepando y tirados al Sol en la Casa de Campo. Hoy he venido pronto y, en un rato, me voy a mi ex-casa a ver el primer capítulo de Juego de Tronos con mis ex-compis de piso y, felizmente, amigos.
Es una buena época.
Lástima que se acabará algún día.
C'est la vie...

martes, 22 de marzo de 2011

Black holes and revelations

Últimamente tengo menos que contar, porque he estado dedicando mis esfuerzos a buscar un curro. Está la cosa muy complicada, pero de momento sobrevivo, aunque cada vez menos, la verdad.
Estoy bastante cansada ya de luchar contra los elementos. Parece que las matemáticas de la malaria están acabando de derrotarme. Y lo más jodido es que no hay hacia dónde ir.
Aún así, desde diciembre, cuando me mudé al piso en el que vivo ahora, he estado muy contenta viviendo en Madrid. Ha sido, pese a todo, una etapa buena. Mis compañeros de piso han resultado un alivio cuando las cosas daban asco. Me he acercado a un montón de gente nueva y, algunos de ellos, que casi siempre me dan buen rollo aunque a veces las cosas se les vengan encima.
Siempre pensé que las relaciones eran opuestas a la distancia, y parece increíble que ya hayan pasado los meses complicados y vaya a acabarse la distancia, y hayamos sobrevivido.
Aún así, estoy cansada. Estoy tomando una serie de decisiones importantes, de las que iréis sabiendo según vaya sacando el valor, pero que desde luego parecen irreversibles, y me dedico a pensar que estoy peligrosamente cerca del horizonte de sucesos, que es ese momento en el que la velocidad de escape es tan alta como la de la luz, por lo que nada escapa de la gravedad que todo lo absorbe. En realidad, aún no estoy en ese punto. Pero sé que está cerca, y sé que no puedo mirar qué hay dentro o detrás, porque no transmite nada que yo pueda captar desde fuera.
Y no es fácil.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Cuando todo era más fácil

Resulta que he recibido un email de Windows Live Spaces, que van a eliminar mi "space". Es el primer "blog" que tuve, antes de Mis Ojos A Través de Mis Manos, cuando no había crisis, trabajaba para dos periódicos, estudiaba dos carreras, vivía con mis padres, empezaba a producir cortos en alta definición y, en definitiva, la vida me sonreía y todo eran expectativas. He estado releyendo, y he de reconocer que echo de menos el periodismo. Al menos hoy, que veo más el lado romántico y menos las noches sin dormir y las fuentes interesadas.
He decidido añadir en este blog, aunque sea trampa, algunas entradas que escribí en aquella época.

Así que aquí os dejo los vínculos a ese puñado de textos que escribí cuando todo era, simplemente, más fácil:



Y he decidido conservar estos textos aquí, porque desde luego forman parte de lo que soy ahora.

martes, 22 de febrero de 2011

Insomnio

Y sigo pasando noches sin dormir, y, cada vez más, pienso que por ninguna razón que valga la pena. Nada que quiera compensar, por más que yo quiera, por más que yo intente.

viernes, 18 de febrero de 2011

Crisis y cambio

Ahora que estoy teniendo más tiempo estoy volviendo a gestar proyectos. Hay quienes, desaparecidos hace tiempo, han vuelto con proyectos e ideas nuevas. Esta gente que va y viene y siempre que vuelve trae agua nueva, como los ojos del guadiana. A otros, directamente, les voy conociendo de nuevas. A ver en qué queda., Ojalá os de noticias pronto.
La gente nueva que he encontrado tiene ilusión, honestidad y humildad; lo que cada vez es más difícil de encontrar, en el contexto que nos ha tocado vivir. Es su máximo valor, de momento. Pero hay tan, tan, tan poco dinero para todo... Y la gente que va y viene con cada proyecto, por lo menos, permanece ahí, contando historias al mundo cuando pueden y como buenamente pueden. Me da muchísima lástima todo el talento y el impulso creativo que voy conociendo y que se atora por la congelación de las inversiones que estamos sufriendo en estos tiempos, hoy, que nadie apuesta por nadie y, lo que es peor, ahora, cuando nadie asume riesgos ni para mejorarse a sí mismos.
Y me quedo con una idea que saco del discurso de Álex de la Iglesia en los Goya el otro día. Crisis. "Crisis significa cambio", dijo.
Verdaderamente puede ser que el mundo esté empezando a cambiar. De hecho, parece ser que no le queda otra sino cambiar. Ya no sólo pienso en la industria audiovisual, de la que tanto se habla estos días. No sólo los regímenes de los países musulmanes. Son ya demasiadas las realidades que me hacen creer que nos encontramos ante una quiebra real de nuestra estructura social. Creo que puedo hablar con sensatez si digo que, históricamente, tras cada gran revolución ha habido una crisis. También creo que sería insultante explicar, desde un blog en un país que defiende el Estado del Bienestar, cual es la revolución que ha precedido a esta.
Intuyo que el mundo está a punto de cambiar. "A punto" no son menos de diez años, claro. No sé cómo, ni hacia dónde. Pero no me produce incertudumbre, sino expectación.