lunes, 17 de diciembre de 2012

Carta a los Reyes, 2012

PEORES MOMENTOS DE 2012

1.- Cuando mis padres me dijeron que no sabían decirme si mi tío Luis había conocido a su nieta, Iria, unos días después de que naciera, cuando conseguí hablar con ellos por teléfono en días de infinito trabajo. No entender nada. Preguntar si habían estado en la misma sala. Que me dijeran que sí, pero que no sabían. Que estaba tan deteriorado por el cáncer que no sabían de qué se enteraba. Sentir que tras mucho sufrir aquí sola, la única fuente de agua que me quedaba en el desierto de la muerte de Luis (que él llegara a conocer a su nieta) estaba seca. Que a lo mejor la veía, pero no sabía quien era. Pasar, después, tres días sin contacto con nadie de allá, sin tiempo para hablarles, y sin saber si al fin la había reconocido o si nunca lo haría. La espera en el tiempo que genera la distancia. Estar días sin saber nada nuevo.
2.- El funeral del abuelo de Ingrid, aquí en Costa Rica, que fue en los mismos días en que me comunicaron que a Luis le quedaban unos tres meses. Saber que, probablemente, yo no podría estar en el de él, recibiendo los abrazos de mis hermanos y Sito, abrazando a mi padre, que iba a perder a su hermano, a su aliado, su amigo. No poder estar con mi padre.
3.- Días después de la muerte de Luis, viajar sola a Honduras, yendo sola en el avión hacia Tegucigalpa, aterrizando. El aterrizaje en Tegucigalpa es peligrosísimo, pero muy hermoso. Pensar que echaba tanto de menos a Luis porque no quería que él nunca pudiera llegar a ver aquella belleza. Pensar que mi padre a lo mejor tampoco la vería. Pensar que todo se acaba demasiado deprisa, que cada día sin mis padres es un día perdido, sin mis hermanos, sin la gente que amo. Sentirme tan sola, tan lejos. Descubrir que nos duele tanto que alguien muera, no porque él no viva  más cosas bellas, sino porque el mundo pasa a ser un lugar mucho peor para uno cuando se va alguien a quien amas. Porque pierde sentido, si alguna vez lo tuvo.
4.- La bronca descomunal que tuve con mi marido en Gijón porque mi hermano se puso especialmente imbécil y absolutamente antiempático con él.
5.- Cada vez que JP se hace daño culpándose de que yo esté aquí porque hay cualquier cosa de la que me quejo, porque no es perfecta, o porque echo de menos cosas de allá. Sentir, en esos momentos, culpa por quejarme, y enojo porque no me deje enfadarme porque haya cosas malas aquí (también). Sentirme terriblemente sola, excepto por él. Y más cuando se pone la coraza, y se aleja.
6.- Sentir, al ir a España en verano, que todo el mundo tenía su vida hecha y que casi nadie, con la honrosísima y maravillosa excepción de mis padres, estaba dispuesto a alterar sus planes por mi, que había ido. Sentir que no se daban cuenta del tremendo esfuerzo económico y laboral que me (NOS) suponía ir para allá un mes, y que lo menospreciaban, como si yo fuera a poder ir cada año, o como si no fuera todo lo importante que era que estuviéramos tiempo juntos, con Irene a punto de marcharse a Francia. Que nadie, absolutamente nadie, me ayudara a casarme en España, cuando me hacía mucha, muchísima ilusión, casarme allá; y me habían dicho que me iban a ayudar a organizarlo. Sentir que a buena parte de mi familia le importaba una mierda mi matrimonio. Entender que el contexto era jodido, entender que mi punto de vista era egoísta, y asimilar que así eran las cosas, que no pensaba enfadarme, que cada uno con su vida, yo iba a estar bien con la gente que quería estar tiempo conmigo.
7.- El desencanto profesional que me he llevado con cierta gente del cine y el "peliculerío" acá. Demasiados conflictos no resueltos, demasiado no enfrentarse, demasiadas cosas podridas dentro de cada uno sin decírselas a otro como para que cualquier tipo de trabajo en equipo tenga el más mínimo orden o concierto.

MEJORES MOMENTOS DE 2012

1.- Mis padres en Costa Rica. Todo. Pasear por fumarolas con mi padre. Que mi padre pudiera reencontrarse con el Océano Pacífico tras, qué se yo, casi sesenta años. Mi madre fascinada en los puentes colgantes del Arenal, parándose cada minuto a contemplar, charlando con mi marido. Mi padre y sus lecciones de geología. La cara que pusieron cuando llegaron a Los Lagos y la cara que tenían espués del masaje, pasear por las termales con mi madre, tomarnos una piña colada en piña... Nosotros en la casita de Puerto Viejo. Pero, lo más importante, la relación que fraguaron durante ese viaje con mi marido. Y con Ana y Orla. Eso me hace TAN feliz!
2.- Mi pedida de mano, la cara de loca que se me quedó, mis padres bailando... Todo demasiado divertido.  
3.- Mi boda, en una finca cafetalera de las montañas a dos horas de San José, en una casita de madera, con todo hecho por nosotros y como nosotros queríamos y con la gente que queríamos. Sus votos.
4.- Estar con mis padres y JP en España y los viajes que nos hicimos con ellos, cada minuto con ellos. Aquella cena en un castillo. Sentir que, para ellos, él ya es su familia. Creo que este momento/sensación debería ir la primera de la lista por intensidad, aunque no sea cronológico. Pero es que son momentos felices demasiado intensos como para priorizarlos!
5.- Vicky e Iria. Dani y Cris. Conocer a Vicky. La quiero tanto! Volverla a ver en noviembre, que anduviera y que jugara con mi ombligo! Aquel amanecer (no amanecer) en Troyes con Iru y Vicky jugando en la cama.  Vicky en nuestra maleta el día antes de que volviéramos de España. Despertarme y encontrarme a JP con Vicky. Jugar con ella en el sofá. Comerle los pies. Estar con Mei durante su embarazo, cuando todo se complicó tanto, creyendo que iría bien, y que después la niña pudiera nacer, vivir, y traer alegría a aquella casa. Conocerla, olerla, tocarla, ver a Sito y Mei con ella. Las risas y complicidades de Dani y Cris cada vez que los veo. Sentirme tan querida por ellos, y quererlos tantísimo! Jugar con ellos a trenes. Mi colección de sobrinos es lo más alegre del universo.
6.- En Honduras, días después de la muerte de Luis, que mis amigas/compañeras de trabajo me trataran verdaderamente como nadie me había tratado hace mucho. Aquel paseo en coche de noche charlando con Ceci con un husky siberiano en el asiento de atrás mientras me contaba sobre ella y su patria. Que Edith me invitara a comer tacos a su casa, con su madre y su hermana, sin darse importancia, simplemente entendiende que esos días necesitaba una familia, aunque yo no lo dijera/supiera. Lo que descubrí de estas dos personas, el hallazgo humano que suponen. Todo lo que m están enriqueciendo mis viajes, sobre todo por Centroamérica. Es increíble la diversidad historias que puedo llegar a conocer. 
7.- Los viajes con JP por España, con mi Mushu! Y los viajes con él en general. Aquel viaje de fin de año a perdernos en la jungla de noche. Sé que corresponde a 2011, pero corresponde al "periodo fiscal" 2012 porque la carta la escribo el 17 de diciembre. Nuestro viaje a bahía Drake, los millones de peces cuando metí la cabeza para bucear en Isla del Caño, las rutas eternas, la cabaña, el no haber nada, la señora de aquella pulpería donde no había nada más, el catalán que amarraba barcas. Las olas de tubo de tres metros. El mar, la roca, la jungla. Que nada importe más que nosotros aquí y ahora.


EXPECTATIVAS (MÁS BIEN DESEOS) PARA 2013

1.- A ver: seguid todos sanos y, de hecho, más sanos de lo que estáis ahora. ¡Ya está bien! NO quiero más perdidas, ya van dos años seguidos. SUFICIENTE. Así que nada de enfermarse, de enfermedades terminales ni de depresiones gravísimas. Ni de morirse. Por favor. PORFAVORporfavorporfavor.
2.- Que JP y yo hagamos hogar, construyamos nuestro espacio, y nos dediquemos a nosotros. 
3.- Que Ani tenga paz, risas, esperanza y cariño; que los sepa ver y respire hondo para seguir.
4.- Que le vaya bien a mi hermana Zylgrin, que pueda seguir desempeñando su carrera y su maternidad como le haga feliz, y que mi cuñado pueda terminar su tesis o hacer lo que le haga feliz. Que sigan siendo una familia feliz. 
5.- Seguir sintiéndome bien dando clases en la Universidad, y seguir sintiendo que los chicos avanzan. Estar más al lado de Max cuando me necesite. Sacar tiempo para quienes sé que me necesitan y lo aprecian. Y pasar del resto. Y creo que este es el punto más complicado de todos. 
6.- Ojalá puedan venir a Costa Rica a vernos algunos miembros de mi familia, y ojalá podamos sacar el tiempo, con tanto trabajo, para estar con ellos. 
7.- Apuntarme a alguna actividad extracurricular o meterme a un taller de algo o lo que sea para concer gente maja de fuera del trabajo que no me esté mirando pensando qué puede sacar de mi y cuándo puedo contratarles. Encontrar una, sólo una, persona normal que no se tome tan en serio a sí misma.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Assessing my life, 2012

Aunque dejé de escribir en el blog, creo que lo único que de verdad me da pena dejar es mi carta a los Reyes que espero que llegue, puntual, como cada año, el 17 de diciembre. Como cada año, toca re-evaluar un poco, ponerme bajo mi propio microscopio y observar lo que veo ahí abajo. Creo que, pese a todo, este año no me encoge el estómago enfrentarme a mi yo de hace un año y a esos deseos que escribí casi ayer, el 17 de diciembre de 2011, en mi última carta a los Reyes. Lo que sí me da más respeto, ya, es la carta a los Reyes en si misma. Pero de eso me preocuparé en una semana.

1.- Parcialmente cumplido. Conseguido... Aunque siempre a medias. No sólo pudimos ir de visita a España juntos en junio, sino que además pude pasar con ellos unos diíllas hace menos de un mes, cuando tuve que viajar a Amiens por la peli. En julio no sólo vi a mi queridísima Vaga sino que además pude ir a buscarla al aeropuerto según ella llegaba de regreso de su máster. Conocí a Vicky, no sólo eso, sino que la he visto en varios momentos de su infancia, y siento que no me la he perdido tanto. Y la adoro. Adoramos :)
Pero murió Luis. Murió Luis, y eso... Aún me rompe cuando lo pienso.
2.- Parcialmente cumplido. Viajé, sí, no trabajé allá de lo mío, tampoco es que lo intentase, porque cuando se dio el viaje, ya no quería. 
3.- Parcialmente cumplido. Sigo intentándolo. Poco a poco vamos avanzando, parece que construyo cosas y que el año que viene podremos estrenar una de las películas en las que he estado trabajando más en este último año. También trabajé en el proyecto audiovisual de un amigo que sí acabó saliendo y con el que él quedó contento. Parece que poco a poco estoy más cerca de cumplir este objetivo.
4.- Incumplido (mayormente) Solucioné una de las partes pendientes con mi ex, en parte. Una amiga de él habló conmigo en verano, cuando estuve allá. Creo que después debió hablar con él porque él me escribió aclarándome algunas cosas, prometiéndome otras, de las que creo que no ha cumplido las más importantes. Y los dos decidimos que lo único que tenía sentido en este momento, es que estuviéramos lo más alejados posible. 
5.- Este objetivo se cumplió 100%. No sólo vinieron, no sólo les gustó el país y conocieron más a mi pareja, sino que comprendieron (creo) bastante del contexto en el que vivo ahora, y eso me hace feliz. Conocieron en más profundidad a mi pareja y conocieron a mi familia tica, con tanta suerte que se llevaron divinamente y creo que buena parte de la carga que tenían dentro se les alivianó con su visita a este país y gracias a que conocieron a mi gente. Todo sea dicho, también conocieron algunas cosas feas (como la infraestructura de transporte) pero este es mi contexto, así vivo, y estoy feliz de que lo conozcan.
6.- Como un 200% de cumplido. Este es un "ten cuidado con lo que deseas". Si hay algo que se puede decir del último año es que verdaderamente he viajado, tanto en Costa Rica como fuera del país. Por aquí he estado en varios lugares, en varios lugares de Guanacaste (playa y volcán), en La Fortuna de San Carlos, en Puerto Viejo, en Osa y en algunos sitios más del interior del país (en el Irazú, el Poás, el Barva...). Y fuera, yo qué sé... He estado en Mexico, en Panamá, otra vez en Miami, por supuesto en España (y en varios sitios de España: Madrid, Pamplona, Asturias, Alicante, Cuenca, Cantabria, Burgos...), en Nicaragua (Managua y Granada), en Honduras (Tegucigalpa) varias veces, en Francia (París, Amiens, Troyes), de vuelta en España... No sé si se me olvida algún viaje, y seguro que me dejo algunos de los viajes cortos de fin de semana. La verdad es que en este momento agradezco llevar dos semanas en casa seguidas desde que deshice la última maleta sin haber hecho otra (pero ya estamos planificando un viajecito para finales de año, eso sí, juntos, y no de trabajo, que me tienen cansaíca).
7.- Cumplido. De momento nuestro proyecto personal sigue adelante, y en este momento, con todas las cosas que hemos pasado, parece que fortaleciéndose. Acabamos de pintar las paredes del aseo de un color amarillo muy bonito y vamos a poner un lavabo nuevo con un armario debajo y pondremos también un mueblecito de colgar para las cosas de aseo. Creo que estamos haciendo hogar en este momento, y creo que eso nos fortalece.

Así que parece que, a fin de cuantas, no sé si era lo que quería hace un año, pero desde luego se le parece lo suficiente. Aunque, sin Luis, queda un agujero demasiado grande.


domingo, 4 de noviembre de 2012

Y los coches rápidos

Le gustaba fumar tabaco. Le gustaba el café. Y los coches rápidos.
A veces, cuando iba a visitarle, había comprado café de Colombia y, a escondidas, lo sacaba del armario, y ponía a hacerse unas tazas para nosotros. Cerraba siempre los ojos con el primer sorbo, y sonreía. A escondidas, claro, desde que le falló la aorta. Y es que, cuando eso ocurrió, hacía tiempo que debía haber dejado de fumar, desde que le había fallado el estómago. Al final de todo, lo que se lo llevó, fue el hígado.
También le gustaban los ordenadores. Cuando su padre, mi abuelo, decidió ponerse a escribir su libro, fue él quien más insistió en enseñarle a usarlos. Era el cómplice de mi padre para jugar wargames de estrategia en la compu. Le gustaba la Historia, los libros. Muchas veces, con el café, sacaba un libro para contar alguna anécdota, y sonreía.
Y es que, hasta para reírse, él era tranquilo. Tenía una risa chiquita e intensa como un grano de café.
Una vez me contó que había visto a mi hermana Zylgrin adelantarle por la A-6, que tenía que ir muy rápido, para haberle adelantado a él. Me pidió que no lo contara, siempre con ese tono entre el reproche y el juego infantil que le provocaba que alguien hiciera algo que a él le gustaba, aunque lo tuviera prohibido.
No sé si tiene ya sentido guardarle el secreto.
Tal vez siento que cuando uno emigra nunca piensa que nadie pueda osar morirse en su ausencia. Cuando uno migra, se marcha con la sensación de que todo seguirá allí, cuando él vuelva. Cuando uno migra, piensa que lo peor que le puede pasar, es tener que volverse.
Pero el mundo sigue su curso, sin uno.
No sé si es estúpido, pero tengo una sensación entre la tristeza y la ira por eso. Y en realidad no sé con quién estoy enfadada; tal vez con él por haberse ido tan pronto; tal vez conmigo, por haberme ido de allá demasiado pronto. Tal vez con el mundo, por seguir su curso.
Tal vez, simplemente, nunca es buen momento para irse.

domingo, 18 de marzo de 2012

Breve reporte

Sigo viva, y feliz. Sigo en la productora, poco a poco las cosas cambian y se diversidica el negocio, y estoy queriendo ver si acabo de cerrar un proyecto interesante en cine de cara al año que viene. Estoy impartiendo un taller de desarrollo de proyectos cinematográficos y la experiencia docente me está gustando bastante, creo que me comunico con los alumnos aunque a partir de las tres horas siento que me empieza a fallar la voz. También estoy pendiente de un par de cosillas más a nivel profesional, pero no creo que salgan todas, así que tampoco quiero concretar demasiado.
Vinieron mis padres a Costa Rica por un par de semanas y fue delicioso tenerlos aquí, creo que les gustó el país y la gente de la que estoy rodeada, y eso me pone muy feliz. Creo que se quedaron tranquilos de ver cómo iban las cosas por aquí. Estuvimos viajando un poco por el país, fuimos al Rincón de la Vieja a ver la actividad del volcán, pasamos por el Pacífico a que mi padre volviera a bañarse en él después de varias décadas sin verlo, estuvimos en el Arenal viendo más volcán y disfrutando de las aguas termales y después nos fuimos unos días a la costa Caribe con la familia de mi chico para hacer vida familiar. Y después, a organizar y celebrar la boda aquí, que fue tal y como queríamos. Vamos, todo genial.
Después tuve ocasión de ir al Festival de Cine de Guadalajara (la de Mexico), todo fue bastante bien, y además mis colegas allí me trataron como una reina y fueron unos anfitriones guays. Y me traje tequila, chocolate, dulces de picante (!?) y una máscara de luchador de esas horteras para mi chico.
Ahora voy recuperando el ritmo de trabajo en la productora y la máxima novedad es lo del taller que estoy impartiendo que, la verdad, aunque sea trabajo, viene a ser la guindita de la semana que me da energías los sábados.
Por otra parte, mi chico y yo decidimos que al menos un día a la semana íbamos a "no trabajar". Porque esto ya estaba siendo excesivo.
Por lo demás, ha habido algún momento "WTF!" de querer mandarlo todo a la mierda, claro, pero es que sin eso ya me preocuparía estar mutandome o algo.
Todo bien.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Pues va a ser que sí...


Y sin ni una gotitica de sangre de Sierra Leona

:D

lunes, 16 de enero de 2012

Una exiliada feliz

El marido de una de mis mejores amigas de Madrid, hoy ya mi amigo, hacía hoy noche en San José, de paso hacia Tegucigalpa, por trabajo. Me contactó desde España para ver si cenábamos y llevo toda la semana entusiasmada.
Hoy le he visto y el tiempo no ha pasado. Le llegaban las ojeras hasta la sonrisa. Eso: cansado, pero divertido como siempre. Le enseñamos la moto, cenamos una hamburguesota, charlamos de trabajo, de Fraga y del habichuelín que crece ahora dentro de la barriga de mi amiga, su esposa.
Le dejamos en su hotel y nos volvimos a casa.
Me hace sentir mucho más cerca de casa.
Que las distancias no son tantas y el tiempo no importa.
Me hace feliz y me da mucha paz.
Y encima me ha traído queso, turrón y aceitunitas; para acompañar el guijuelo de recebo que me llegó esta semana.
Hoy vuelvo a ser una exiliada feliz.

miércoles, 4 de enero de 2012

Navidad en Costa Rica

Sois varios quienes me habéis preguntado qué tal mis navidades fuera de casa.
Todo bien, chicos, aquí también, cada vez más, está mi casa. He intentado no pensar demasiado que era navidad. Ha sido fácil, porque en San José ha salido en Sol, ha dejado de llover y hay un clima que me recuerda a todo menos al invierno. Además a mediados de diciembre estuvimos en el Caribe, en Puerto Viejo, de ahí es la imagen que os dejo, y esa figurilla que camina en la playa desierta de personas soy yo. Ese atardecer paseamos por playas tan vírgenes que daban pudor, y encontré una poza, en la orilla, en la que vivían pequeños peces de colores. Meti los pies y allí estuve, mirándolos revolotear tranquilamente entre mis tobillos, como media hora. Tranquila, disfrutando. Vimos aves de zancos largos y bandadas de polluelos en tierra. Disfruté muchísimo caminando prácticamente sola por la orilla (prácticamente, con mi chico a lo lejos, echando fotos, como siempre que puede).
Nada más lejos de una estampa navideña, así que la nostalgia no hizo estragos los días previos a navidades.
Y llegaron los días clave.
El día 24 fuimos a cenar con la madre de mi chico (y su pareja, al que he ascendido a "padre honoris causa" de mi chico) y el día 25, invitamos a comer al padre de mi chico y a su esposa, hermano (+1) a casa.
En Nochebuena cocinó el "honoris causa", que es una persona dulce, meticulosa y un tanto ácrata, que estoy aprendiendo a querer mucho. Estuvo todo delicioso, pero fue una comida tan diferente que tampoco me supo a navidades. También comimos tamales que había cocinado mi suegra. Eché de menos las cenas en casa de mi tío Miguel, y a los locos de mis primos haciendo chistes entre verdes y amarillos, a mis primas, mis sobrinos y sobre todo los guisos y las salsas de mi tía Cris y mi madre. Y a mi madre, claro. Pero nada grave, tampoco.
Para el 25 hice un pavo, al horno. Hice el relleno el 24, lo rellenamos, le hicimos un takatekote y lo guardamos, para hacerlo despacio (durante 4 horas) el día 25. Quedó tan rico que no sé si sabré repetirlo en otra ocasión.
En realidad sí noté que me faltaba mi familia pero de forma subconsciente, porque, por primera vez desde que mi familia tica me recibió aquí, en navidades no tenía ganas de verles. Sentía ganas de estar sola con mi chico, de no acercarme a nada que pareciera una familia. Ahora, unos días después, imagino que eso era una (injusta) reacción a que, en realidad, echo de menos estar con mi familia, su forma de ser, su forma de pensar y de sentir, de ver el mundo en general, y no quiero que ese papel intente siquiera suplirlo nadie más.
En nochevieja tomamos las uvas, pero como a las doce y diez de costa rica, y dando las campanadas en una botella de chardonnay espumoso riquísimo que me había regalado la directora de la película que estoy desarrollando y que decidí llevar ese día a compartir con la familia tica. Fue muy bonito que la madre de mi chico se acordara de comprarlas. Y fue genial ver sus caras de alucine tomándose una uva cada cinco segundos, como algo suuuper raro, y mi chico, con el cronómetro, dando cucharadazos en la botella de chardonnay, y olvidándose de dar el duodécimo: él se comió la uva número doce sin darnos el toque, y todos nos quedamos como bobos mirándole como diciendo "¿¡y el 12º chin!? ¡Me salté uno!".
El día 25 subimos a Acosta y, de regreso a San José, estaba el cielo tan estrellado que le hice prometer a JotaPe que me llevaría a ver las estrellas una noche. El 26 volvimos a Acosta, bien abrigados y equipados, y nos detuvimos entre los caminos de cafetales a mirar el cielo. Es hermoso ver estrellas que no se ven en España, pero me dio rabia que no estuvieran algunas de las que yo reconozco con facilidad. Estuvimos mirando el cielo y haciendo fotos, varias horas. Vimos bichejos y escuchamos coyotes. Las luces dispersas de las casas bajas de las montañas, a lo lejos, parecían también estrellas, pero pegadas en la superficie de la tierra.
El 16 de febrero vienen mis padres a visitarme a Costa Rica. No sé cómo explicar el torrente de sensaciones que me produce su visita. Este año es bisiesto, y querían estar conmigo en mi cumpleaños.
Creo que arranco con decisión y energía. Creo que va a ser un gran año. Pero en fin, poco a poco.
Piano, piano, si va lontano.