sábado, 6 de noviembre de 2010

Abandonaícos que os tengo...

Como algunos sabéis últimamente he hecho muchísimas horas de coche. La soledad, los silencios y la música muchas veces me hacen viajar tanto o más que los kilómetros recorridos. Llevo dos semanas sin escribir y es que mi mente, mi tiempo y mis pasiones están tan atareados que los días pasan por mi disimulando, sin hacerse ver, tan llenos de momentos curiosos que merecerían ser contados que resulta difícil sentarse a escribirlos. Pero voy a hacer un esfuerzo y a iros contando cosas desde ya, a volver a actualizar más a menudo, que si no se acumulan y después no se por dónde empezar.
En las últimas semanas parece que estoy recobrando cierta capacidad de creer en lo mejor de la gente. Tal vez me equivoque pero, desde luego, me da bastante paz. Hace un tiempo, en una conversación con mi amigo Zares, empecé a entender que todo es superable. Algún tipo de germen medio mitológico sembró aquella charla en mi cabeza que, regado por mil situaciones, ha hido echando raíces en mi cerebro. Y es que, con el tiempo, lo que necesitamos viene a nosotros con naturalidad, siempre y cuando no perdamos la cabeza mientras intentamos alcanzarlo hasta el punto de que nos deje de hacer felices.
Y eso pasa mucho. Lo de perder la cabeza, digo.
Así que, en general, últimamente he dejado de estar preocupada por todo. Ese sería un buen resumen. Siento que me estoy recuperando. Que soy más yo, más lo que me da la gana, menos lo que pienso que pueda esperar nadie. Y, curiosamente, funciona.
Hay muchas cosas buenas en el mundo como para estar de morros.

3 comentarios:

Patricia Vera dijo...

"Que soy más yo, más lo que me da la gana, menos lo que pienso que pueda esperar nadie".
Me encanta.

La mujer del médico dijo...

Gracias Patri, me encanta que te encante :)

Anónimo dijo...

Llevo tres posts atrasados!!
Espero que el optimismo de éste aún se mantenga...